lunes, 24 de noviembre de 2014

Individualización de la responsabilidad
RELAMPAGOS QUE CIEGAN
         La desaparición forzada de una sola persona nos ofende a todos los humanos; nos agravia más, obviamente, la consunción ilegal de 43 jóvenes mexicanos.
        Empero, por más grande que sea nuestro malestar, nada justifica, por ahora, que a nombre de los padres de las víctimas directas uno de esos ascendientes u otra persona ajena a ellos, lance la provocativa amenaza: "Si no aparecen... habrá movimiento armado".
        Un movimiento armado iría, en el fondo y en la realidad, en contra de todo México, cuando el lamentabilísimo hecho criminal lo que debe provocar como consecuencia es la aplicación exacta de la legislación penal en contra de todos los sujetos activos de los delitos que se hayan cometido.
        Apuntemos que no todas las responsabilidades, en la especie, son de índole penal. Por ejemplo, la responsabilidad de los padres de los sujetos pasivos menores edad, al no estar al pendiente de sus hijos para el cumplimiento de sus deberes escolares; la responsabilidad de los directivos del plantel para cuidar del desempeño de esas obligaciones de los educandos; la responsabilidad de las secretarías de educación, federal y estatal, respecto a la plena ocupación académica, y disciplina, que deben observar los internos en una escuela normal formadora de maestros; la responsabilidad del Poder Ejecutivo, federal y estatal, en relación a brindar seguridad pública para toda la población en su territorio y materia competencial, debiendo cumplir con las protecciones, prevenciones y previsiones en contra de cualquier delito.
        Es común que los menores de edad, en esos internados, sean utilizados como carne de cañón por parte de agitadores sin escrúpulos para la satisfacción de intereses inconfesables, abusando de los tradicionales sueños juveniles de ser figuras revolucionarias que transformen la pésima realidad en que se vive.
        Pero, aún así, mientras esos cobardes provocadores irresponsablemente ponían en riesgo la vida de esos muchachos, dónde y qué hacían los padres de los estudiantes, los directivos de la escuela, los secretarios de Educación, federal y estatal, y sus colaboradores con compromiso en esa normal.
        ¿Y los responsables de la Seguridad Pública? Nos han dicho, oficialmente, que la Seguridad Pública municipal de Iguala era parte del crimen organizado; sin embargo, la Seguridad Pública estatal y federal y sus autoridades en todos sus niveles, ¿no se habían dado cuenta de la situación ilícita y peligrosísima en Iguala?
        Y el gobernador del Estado de Guerrero, en ese entonces el perredista Ángel Aguirre Rivero, ¿no sabía que el presidente municipal José Luis Abarca, también perredista, era integrante del crimen organizado?
        El Ejecutivo federal, a través de la Secretaría de Gobernación, ¿no sabía tampoco de ese océano de pus?
        Todas esas incógnitas deben despejarse, a efecto de precisar la individualización de la responsabilidad, y la individualización de las sanciones aplicables.
        ¡Apliquemos el derecho a todos los que tenga responsabilidad! No nos dejemos cegar por los relámpagos que no iluminan, sino sólo deslumbran y perturban.
José Revueltas
¡ES HORA DE SER!
        Sin lugar a dudas los hermanos de José Revueltas, y él mismo, estuvieron a la altura de su propio apellido, en la mejor de sus acepciones: la inquietud. Se significaron por su activismo talentoso, entregados a su esfuerzo en sus diferentes labores: Silvestre a la música; Fermín a las artes plásticas; José a la literatura; y, Rosaura a las artes escénicas.
        Todos nacidos en el Estado de Durango, en el orden que se mencionan en anteriores líneas, y fallecidos en el Distrito Federal los tres primeros, menos la menor y única dama, quien murió en Cuernavaca.
        A José, el escritor, quien además fue un incansable político de vocación, y no mercantilista, dedico este artículo en el centenario de su nacimiento.
        La pureza de sus ideales comunistas estuvieron siempre a prueba; experiencia por él superada. Su radicalismo, en no pocas ocasiones, lo condujo a la cárcel y a una soledad insubstancial de dolorosa apariencia, ya que siempre gozó, en el fondo, del respeto solidario de infinidad de personas, muchas de las cuales ni siquiera lo conocieron personalmente.
        La Secretaría de Cultura del Gobierno del Estado de Michoacán de Ocampo ha publicado algunas de sus poesías como un testimonio del homenaje de los michoacanos para quien, con un estilo muy similar al duro realismo soviético y estadunidense, pero con elementos de un nacionalismo mexicano revalorado, nos heredó pasajes y mensajes tan humanos.
        Por algo, Pablo Neruda calificó a José Revueltas diciendo: "... es una síntesis del alma mexicana. Tiene, como su patria, una órbita propia, libre y violenta. Tiene la rebeldía de México."
        Se han publicado esos poemas de José Revueltas como una muestra de su talento comprometido con los humildes y desheredados de la Tierra. La selección la ha efectuado, con acierto gratificante, el escritor Antonio Mendiola:
"La palabra.
Alguien derribado, pide palabras:
Pero ya no hay;
La asamblea ha terminado.
Ha terminado él en cuanto usó de la palabra
Pues la palabra no debe usarse porque es la muerte.
Todo está prohibido: ante todo el cuerpo,
Más aún la mirada.
Ya nadie debe ser..."
        ¡Qué denuncia tan actualizada! Ante ese mensaje todos los mexicanos actuemos para que nadie esté derribado, para que todos tengamos palabras, para que sea eficaz el derecho que tenemos a las asambleas, para que la palabra nunca nos conduzca a la muerte, para que las cosas buenas para el ser humano no estén prohibidas, ni el cuerpo ni la mirada. ¡Es la hora de ser! No hay duda en ello.
        Ser, como el contramaestre Galindo, uno de los personajes descrito magistralmente por José Revueltas en su obra Dormir en tierra, quien salva heroicamente y en auto sacrificio al hijo de la Chunca.
        Galindo, un hombre peludo que daba miedo a todos, duro, enojón, radical, pero a quien todos, al final, calificaron como "el mejor hombre que he conocido en la tierra."
        Acaso, José Revueltas aspiró a esa heroicidad vital.

martes, 18 de noviembre de 2014

En la violencia o en la paz
LA MASA ES REBAÑO PELIGROSO
        Pronto estaremos celebrando los 104 años del inicio de la llamada Revolución Mexicana. Su cumpleaños se preestableció, antes de su nacimiento, en el Plan de San Luis, suscrito y publicitado desde los Estados Unidos de América.
        Así, esa Revolución del 1910, independientemente de sus causas internas innegables, tuvo en su etiología la voluntad, los dólares, las armas y las municiones, provenientes del gobierno gringo.
        Desde luego el millón de muertos los puso el pueblo de México y, también, es incuestionable que en su desenvolvimiento generó aportes importantes para el desarrollo de los mexicanos.
        Todas las cosas en este mundo tienen pros, y poseen contras; la Revolución Mexicana no tiene por qué ser la excepción a esta regla. Curiosamente, los mismos que anduvieron en ella, o al menos algunos de ellos, le denominaron La Bola.
        El abogado y escritor mexicano Emilio Rabasa (1856-1930) de esa manera tituló a su novela, y al país: "Este es el país de los hechos consumados... el país de las aberraciones... el de la ¡Bola!"
        Y ese término "bola", en alguna de sus acepciones, significa "masa"; es decir, ambos conceptos equivalen a un numeroso conjunto de humanos enlazados, totalmente deshumanizados, ya que se comportan como un simple rebaño que no razona, no piensa ni valora, sino obedece ciegamente a alguien que los maneja a su antojo en virtud de interés inconfesables.
        Esas bolas o esas masas no son exclusivas de momentos violentos, sino también de tiempos de paz; y, en ambos casos, toman lo peor de sus circunstancias.
        Por ejemplo, en la paz son manipuladas estas masas para creer religiosamente en algo, ir de compras bajo el inductivo lema de "El buen fin", o para votar por alguien.
        En la vorágine de la violencia son usadas estas bolas para linchar mediáticamente a cualquiera, quemar autos, destruir edificios catalogados, arrasar a su paso cuanto dispongan sus manejadores, aplaudir a los asesinos, y maldecir a los inocentes.
        En el tiempo que vivimos estamos padeciendo, entre otras cosas, una serie de manipulaciones de masas, de todos los signos, de todos los partidos, en todas las direcciones. Esto agudiza y reactiva a la mayor de las crisis sociales que México ha vivido en los últimos años.
        Ya no son aquellas masas que analizaba con talento en los años veinte el ameritado maestro español José Ortega y Gasset. Su obra La rebelión de las masas era referida a quienes advenían a la vida y ya no encontraban lugar fácilmente.
        Nuestras masas en el siglo XXI son arrasantes, devastadoras, sembradoras de la destrucción, en la violencia como en la paz. Catastróficas, pacífica como furiosamente.
        Y la solución no puede ser tan simple como la de una renuncia, sea la de quien sea. Esto que vivimos es otra cosa. Se requiere apaciguarnos. Dejar de hacer polvaredas, para poder visualizar todas los caminos de solución; y, entre todos, resolver reflexivamente.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Destrucciones del hombre      
LAS CALENTURAS DEL PLANETA
        El llamado calentamiento global, del planeta que habitamos, ha llegado ya, y está entre nosotros.
        Fue durante algún tiempo ciencia ficción que atrajo, como tema atractivo, a los literatos, a los productores de cine, y a los consumidores de estas expresiones culturales.
        Después, se configuró en una advertencia suscrita por algunos científicos, en choque con otros investigadores que pensaban diferente.
        Más tarde lo empezamos a vivir como amenaza latente, al ser testigos, o víctimas, de sus efectos destructores.
        Hoy, es toda una realidad. Hemos contaminado las fuentes de la vida: el agua, el viento, la tierra. Sin ninguna conmiseración ni medida ni límite globalizamos a la Tierra con masividad humana.
        Simplemente alimentar a más de 7 mil millones de humanos que existen en toda la superficie terráquea, con la tecnología actual, ocasiona la contaminación más grande que ha tenido nuestro astro.
        El comer carne de ganado mayor trae consigo el acrecentamiento de la cantidad de metano; producir maíz, frijol y arroz, para todos, significa elevar ese calentamiento; la deforestación da lugar a mayores grados de temperatura.
        A eso hay que sumar los gases que lanzan a la atmósfera las industrias y el transporte moderno.
        Los polos se derriten de manera acelerada, y el agua de mar cubrirá muchos millones de kilómetros cuadrados de lo que hoy es suelo.
        Si lo anterior parece apocalíptico, con ello debemos padecer mayores y constantes peligros que nos acechan desde el espacio exterior, pues las explosiones solares son más numerosas y de mayor intensidad, y los meteoritos que se acercan son de mayor riesgo.
        Sin embargo, ante todo eso, los humanos no hemos tenido conciencia del peligro que corremos como especie, y competimos con nuestra brutalidad generando agudas violencias entre nosotros mismos, a través de guerras, luchas violentas, ataques bélicos y bestiales, en lugar de estar unidos ante la suma de adversidades que ya padecemos.
        Con esa suerte, y con ese torpe actuar, estamos a merced de todo tipo de calenturas planetarias, tanto las producidas por los propios humanos como las que nos llegan de la naturaleza, que sólo en nuestra dimensión física tiene nivel humano, pero que en el macrocosmos y en el microcosmos es terrorífica.
        En la medida del hombre se da ese verde que te quiero verde, tan recordado en la poesía de Federico García Lorca, o ese azul como ojera de mujer conmemorado en la música de Agustín Lara.
        Todos los colores del arcoíris mezclados de diversas formas enmarcan al granito de lodo, piedra, agua, gases, con hielos permanentes, vegetación exuberante, y multiplicidad de vida, que existe en el universo como el tercer planeta cercano a un estrella llamada Sol.
        En ese granito planetario se han desarrollado unos microscópicos animalitos que parecen tener únicamente dos propósitos que conducen al mismo fin: destruirse a sí mismos directamente, o devorar al planeta en donde habitan, y del que forman parte.
        Y, aún así, debemos ser felices.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Atender a Iguala; también a China
EL ESTADO MEXICANO NUNCA SE CANSA
        El Estado Mexicano, como todo Estado, es suma de dos elementos básicos: población y territorio; derivándose, del primero de éstos, tres componentes fundamentales: soberanía, derecho, y gobierno.
        De esos cinco ingredientes quien representa al Estado es el gobierno, y a éste lo representan las autoridades constituidas conforme a derecho, producto del poder soberano.
        Las autoridades son personas físicas que por su naturaleza pueden cansarse; empero, el Estado, y su representante el gobierno, ambos como personas morales y por su naturaleza, nunca se cansan, pues si lo hacen desaparecen.
        Así que, si Jesús Murillo Karam tiene derecho a cansarse, como cualquier individuo, el procurador General de la República no puede cansarse nunca, como titular de la institución que representa, ni pensarlo, menos decirlo.
        La marcha del miércoles 5 de noviembre del 2014 en la Ciudad de México la presencié personalmente, en una de sus partes. De regreso a Morelia quedé atrampado en el Paseo de la Reforma, a la altura de la Columna de la Independencia. Los grupos compactos que marchaban al zócalo eran decenas de miles, en su mayoría jóvenes en edad escolar de 16 a 25 años. Respetuosos y educados quienes entregaban los volantes o pedían disculpas a los automovilistas y transeúntes. Algunos gritos y consignas coreados eran severamente majaderos. El principal pararrayos del enojo colectivo fue el Presidente Enrique Peña Nieto.
        No tenía sentido común, menos lógico, la mayor parte de las majaderías dirigidas personalísimamente a él; se percibían hirientes y programadas.
        Otras expresiones colectivas llevaban mansaje, y fueron filosas. En este caso los temas eran las reformas educativas, fiscales, y energéticas.
        Un denominador común fue la alegría de vivir y luchar que los marchistas transpiraban. Un investigador serio tendría base presuntiva para indicar que el futuro de nuestro país puede ser de ellos.
        De ahí que la responsabilidad de todos, sobre todo la de esos manifestantes, es cuidar que jamás los manipulen quienes cargan con intereses inconfesables, los sembradores del odio, los ambiciosos de poder, la basura que sólo sube a río revuelto, los que no aportan ideas y proyectos para producir más y mejores bienes y servicios para los mexicanos, y programas viables para que la riqueza producida se distribuya mejor, y no se cargue la opulencia de 20 familias multimillonarias en dólares en el esfuerzo, el desempleo y la pobreza, de decenas de millones de mexicanos.
        Nadie sabe si ésta es la última llamada para un cambio necesario, o el principio costoso y trágico de esa transformación.
        Todos intuimos que nuestras autoridades, incluido el Presidente de México, deben trabajar para los mexicanos, en China y en todo el mundo, pero, ahora, debemos ver por Iguala, como un síntoma y símbolo de nuestro profundo mal.
        Por ello, jamás debemos huir ni rehuir a nuestros propios problemas. Ahí, entre los problemas se encuentran las mejores opciones de solución. ¡Es la hora de ser!

miércoles, 5 de noviembre de 2014

No bombear oxígeno
A CADÁVERES DESCOMPUESTOS
        Cuando el artículo 13 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos dispone que "Nadie puede ser juzgado... por tribunales especiales" está expresamente prohibiendo ese tipo de tribunales, para que jamás apliquen el derecho en la resolución de un caso con interés controvertido.
        Sin embargo, una sana interpretación de ese mandato constitucional es que dicha norma jurídica fundamental prohíbe toda autoridad especial, pues para eso nuestro sistema legal instituye a todas las autoridades ordinarias, las que son competentes para conocer de todos los casos que, al conformar sus atribuciones legales, les indiquen los preceptos jurídicos.
        Por ello, también, todas las comisiones especiales que las dos cámaras del Congreso de la Unión establezcan, respectivamente, son candidatas a la inconstitucionalidad.
        De esa manera, la comisión especial que la Cámara de Diputados designó para investigar el reciente caso de los alumnos desaparecidos de la Normal Rural de Ayotzinapa tiene las limitantes que nuestra Carta Magna establece; empero, sus conclusiones, dadas a conocer a los medios masivos de comunicación, son acusadoras para los tres niveles del gobierno mexicano: federal, estatal y municipal.
        Resolver "que sí existió desaparición forzada de 43 alumnos"; y "que sí sufrieron una serie de violaciones a sus derechos humanos, como tortura, tratos crueles, inhumanos y degradantes, así como ejecuciones extrajudiciales", aunque se trate de un informe calificado de preliminar, sí tiene consecuencias y efectos en la opinión pública del mundo.
        Además, agrega que los miembros de esa comisión están preocupados al observar que se pretende "criminalizar a las víctimas como una manera de justificar los hechos que sufrieron y sufren sus familiares, causando un agravio más a sus derechos".
        Se expresa que esa comisión constató que las fuerzas armadas federales y estatales vigilaron por horas a los normalistas y a la policía municipal, en sus confrontas y en los inmediatos resultados de ellas, y nada hicieron, más que reportar a sus jefes.
        Y los jefes tampoco hicieron nada. Ante tanta brutalidad y violación a los derechos humanos de los jóvenes estudiantes fueron omisos. Dejaron hacer, dejaron pasar. Minuto por minuto, hora por hora, día a día.
        Tanto por acción como por omisión las conductas humanas actualizan las hipótesis jurídicas de diversos tipos de delitos, en el caso.
        Pero aparte de aplicar con exactitud el derecho penal, en la especie, las autoridades competentes ordinarias, y no las especiales, el Presidente Enrique Peña Nieto ha empezado a esbozar el proyecto para constituir un pacto nacional que "emprenda cambios de fondo en la seguridad pública, en la procuración de la justicia, en la administración de ella, fortaleciendo a las instituciones y asegurando a plena vigencia del estado de derecho".
        La idea es buena, siempre y cuando sea para transformar toda la estructura en esas materias, y no vaya a resultar que sólo se bombea oxígeno a cadáveres ya descompuestos.
        Además, todo pacto debe sumar a personas físicas y morales que sean representativas. Sumar ceros da ceros.

miércoles, 29 de octubre de 2014

Sun Tzu y El arte de la guerra
EVOCANDO A MI HERMANO HUMBERTO    
        Hace muchos años llegó, al despacho de abogados encabezado por Humberto Aguilar Cortés, nuestro amigo y también abogado Roberto Mendoza. Llevaba, a parte de su buen humor con gotas de acidez crítica, dos ejemplares de la obra de Sun Tzu, El arte de la guerra.
        Un ejemplar para Humberto, y otro para mí. Ese libro me era conocido, y lo llegué a poner, entre otros, como una lectura obligada en algunos cursos de Ciencia Política en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, materia de la que obtuve la titularidad por concurso de oposición, desde que se incluyó en el programa de estudios.
        Ese obsequio sirvió para comentar con Humberto sobre el contenido de la obra, aplicándolo a los problemas político sociales que vivíamos y padecimos en esa etapa de nuestra vida.
        Algunos de los asiduos asistentes a la peña de tertulias, que en el despacho jurídico se formó, recordarán nuestras fraternales confrontas, tan reconfortantes, como ahora añoradas.
        Esas escaramuzas dialécticas las he echado de menos. Va a ser un año que se fue, y no he encontrado un interlocutor de esos niveles en el campo del derecho.
        "Tzu" en mandarín significa "maestro"; por ello, al autor del libro al que he hecho referencia se le conocía en su tiempo, el siglo V antes de nuestra Era, como el "Maestro Sun", quien con su obra influenció al mundo occidental en todo tipo de guerras: económicas, militares, políticas, deportivas, amorosas, y en otras áreas de menor peligro.
        Eficaces estrategas en la historia del hombre leyeron El arte de la guerra. Mao-tze-Dong y Hó Chi-Minh, el primero en la Revolución China, y el segundo en la lucha vietnamita en contra de los invasores gringos; ambos utilizaron magistralmente ese libro, escrito originalmente en tablillas de bambú, con una interpretación actualizada y aplicable a las necesidades de sus respectivas guerras.
        "Poder vencer al enemigo sin llegar a la batalla... porque el supremo arte de la guerra consiste en someter al enemigo sin lucha cara a cara". Éste es uno de sus mensajes centrales, y esta conceptualización, con sus variables, sigue vigente.
        "Todo arte de la guerra está basado en el engaño... Si las fuerzas del enemigo son superiores, evítalo; simula ser débil para que crezca su arrogancia... No hay ningún país que se haya beneficiado de guerras prolongadas... Usar al adversario para aumentar la propia fuerza de uno... Ganará el que sepa manejar las fuerzas superiores de sus enemigos, y las propias cuando son inferiores."
        La desigualdad entre el poderoso y el débil genera asimetrías. Y el frágil puede aprovecharse del fuerte si lo atrampa en las redes de su propia fortaleza, en donde su capacidad de destrucción lo autodestruye.
        Hoy, recuerdo a mi admirado hermano. ¡Humberto Aguilar Cortés fue gran un maestro!, en la amplia extensión de este concepto.
En Apatzingán se sanciona
NUESTRAS RAÍCES BICENTENARIAS    
        No pocos han creído que los diputados que tuvieron formalmente la atribución de elaborar el Decreto Constitucional para la Libertad de la América Mexicana sesionaron, en Apatzingán, para iniciar, discutir, aprobar, sancionar, promulgar y publicar, dicho valioso documento insurgente.
        Algo de eso pasó, pero no todo el proceso legislativo. En el propio texto se expresa que: "... en la sesión legislativa de 22 de octubre del presente año, para fijar la forma de gobierno que debe regir a los pueblos de esta América, mientras que la NACIÓN, libre de los enemigos que la oprimen, dicta su constitución, ha tenido a bien sancionar el siguiente DECRETO CONSTITUCIONAL PARA LA LIBERTAD DE LA AMÉRICA MEXICANA".
        Así que en Apatzingán sólo se sancionó; y en muchos otros pueblos y rancherías, y hasta en espacios campiranos durante su recorrido, los miembros de ese Congreso de Anáhuac, o al menos algunos de ellos, socializaron sus ideas, apuntaron, discutieron, y llegaron a acuerdos parciales sobre el texto de ese documento histórico que hoy en su sanción cumple 200 años.
        Algo más debe precisarse. Para los legisladores del Congreso del Anáhuac, situados en Apatzingán, lo que estaban sancionando no era una constitución, sino solamente un decreto de carácter constitucional. En su conciencia, y en su poca experiencia legislativo constitucional, tenían claro que exclusivamente "la NACIÓN, libre de los enemigos que la oprimen, dicta su constitución", y que el "SUPREMO CONGRESO MEXICANO deseoso de llenar las heroicas miras de la NACIÓN, elevadas nada menos que al sublime objeto de sustraerse para siempre de la dominación extranjera, y sustituir al despotismo de la monarquía de España... decreta la siguiente forma de gobierno... los principios tan sencillos como luminosos en que puede solamente cimentarse una constitución justa y saludable."
        Sin embargo, aún en contra de su propia expresión, los legisladores de ese decreto produjeron una ejemplar constitución que, en la realidad de toda la Nueva España, no tuvo ni vigencia ni positividad, pero que configuró una excelente arma legislativa insurgente para aquellas épocas y, para las nuestras, un ejemplo de fuente histórica de nuestro sistema jurídico.
        A la distancia de 200 años el Decreto Constitucional para la Libertad de la América Mexicana se observa como toda una proeza, digna de remembranza, y con mérito a un justo reconocimiento.
        La semilla de ese preciso desarrollo constituyente que tuvo una destacada etapa el 22 de octubre del año 1814, en el caserío de Apatzingán, lo fue la decisión de un puñado de seres humanos encabezados por Miguel Hidalgo y Costilla para levantarse en armas, el 16 de septiembre del 1810 en el curato de Dolores, en contra de la esclavitud, de la dependencia de España invadida por Napoleón, en contra de la división en castas, y del despojo de las tierras a sus originales propietarios.
        Así se vislumbra todo origen de lucha social, pues es lo que despierta el coraje de destruir un sistema oprobioso.

lunes, 27 de octubre de 2014

¿Callejón sin salida?
NO HALLAR A LOS 43 NI A LOS CRIMINALES    
        Es un problema jurídico, pero también es una cuestión cultural; es un problema de seguridad pública y procuración y administración de justicia, pero a su vez es asunto educativo; es un problema económico, pero nadie puede negar que es un conflicto ético.
        Y jamás se le podrá minimizar como un simple problema criminal, aunque tiene un procedimiento y una faceta penal indiscutibles; pero, al igual, forma parte constitutiva de un fenómeno político.
        El problema de que se trata brotó hace más de un mes. Detenidos por la policía de Iguala 43 alumnos, de la Normal Rural de Ayotzinapa, quedaron en desaparición forzada.
        Ese acto delictivo de nivel provinciano destapó un fenómeno nacional que, al exhibirse, alcanzó una repercusión planetaria. ¡Mala suerte para el país!; peor para la administración del Presidente Enrique Peña Nieto.
        A más de 32 días de haber ocurrido ese hecho, tan señalado como ilícito, no se han encontrado a los sujetos pasivos del supuesto delito, ni tampoco el poder público ha aprehendido a los sujetos activos del mismo.
        Y por la naturaleza de los conjeturados actos incriminatorios todavía no se puede saber de qué delitos se trata; por todo ello, estamos ante un caso extraño.
        Nacional e internacionalmente hay una reprobación total para la supuesta conducta ilícita, pero aún no sabemos con precisión de qué acto u omisión estamos hablando, ni los alcances del efecto dañoso producido ni los actos u omisiones que ocasionaron estas resultas perjudiciales.
        Y para el caso sólo se ha prefigurado a los sujetos, tanto a los pasivos como a los activos; incluso, por ser de relevante urgencia, personalmente por el procurador General de la República Jesús Murillo Karam, buen abogado, corre riesgo por esa prefiguración, topándose con una realidad enmarañada de contradicciones agudizadas.
        En otro aspecto del problema: el educativo, por los peligros que se observan respecto a él, es apremiante reflexionar sobre el pasado, el presente, pero sobre todo el futuro de nuestra educación.
        Se trabaja, y se anuncia, un paro nacional de carácter educativo escolar en todo México. En inicio, para apoyar a los normalistas desaparecidos, pero encaminado a la reprobación de la actual reforma educativa nacional, tan presuntuosa y oficialmente ponderada.
        Si desde ahora el poder público no sabe enfrentar con responsabilidad e inteligencia esa avalancha, corremos el riesgo de encharcarnos en infecundos y superficiales choques que a poco o a nada conducirían.
        Ante la oposición a esas reformas constitucionales, de carácter laboral y evaluatorias, es indispensable que el gobierno federal encabezado por Peña Nieto se encuentre preparado para utilizar la fuerza del movimiento en bien de una verdadera y profunda transformación educativa, que no sólo sea para la escuela, sino para la vida.
        Tengamos presente que, culturalmente, la educación de la vida es superior a la de la escuela, y esto nos impone cuidar a ambas.
        Con razón, y decididos, no hay callejones sin salida.

lunes, 20 de octubre de 2014

Encontrar lo que no se buscaba
LA CONDICIÓN HUMANA, A LO MEXICANO    
        Bajo actitud compulsiva el gobierno federal comenzó buscando a 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, del Estado de Guerrero, desaparecidos después de ser capturados por la policía de Iguala, y con estupor desconcertado se encontró con decenas de tumbas colectivas que encubrían cadáveres de desconocidos.
        Indagaban sobre un sepulcro ilícito de 43, y se toparon con decenas de tumbas ilícitas con cientos de víctimas. Iban sobre un caso lamentabilísimo, pero aislado, y se tropezaron con un denominador común de pus profunda y de putrefacción con niveles internacionales.
        Para su asombro, y su mayor enredo, encontraron lo que no buscaban: nuestro espejo; y siguen escarbando y hasta buceando con nervioso empeño, sin poder obtener lo que con apetencia inquieren por necesidad gubernativa.
        Ante un escenario de esa magnitud, ocupado a su vez por otros explosivos problemas nacionales, las autoridades competentes se han exhibido incompetentes para ubicar a los 43 jóvenes buscados inicialmente, a pesar de las presiones, marchas y reclamos, de diferentes signos.
        Pero, además, ya está en movimiento un proceso electoral que toca, de diversas maneras, a la federación, a los estados y a los municipios, dando un caldo de cultivo muy especial para aquellos que gustan de ir a pescar a río revuelto, sin más ideología que la de su propio provecho o con el solo propósito de cebar su odio en la destrucción de las instituciones.
        Esa rebatinga que se ve venir, por desgracia para nuestro país, nos recuerda el caos en que se vio envuelta nuestra nación en sus primeras décadas de vida independiente, y perfila ya la rica variedad de sujetos que muestra la condición humana del México 2014 en plena actividad pícara y miserable.
        Tomo, en el mejor aspecto, el título y el contenido de la obra de quien fue Ministro de Cultura de Francia en los tiempos del general De Gaulle, André Malraux, La condición humana, en la que, sin haber estado nunca en China, aunque sí en Indochina, con magistral talento ese aventurero autodidacta da cuenta, y novela, entre los episodios de la Guerra Civil China del siglo XX, las descarnadas y complejas conductas de sus personajes, entre otros: Kyo, Chen, Katov, Gisors, y May.
        Aquellos tiempos y espacios novelados son irrepetibles, pero con nuestros tiempos y nuestros espacios se hermanan en la lucha por el poder, lo que hace que aquellos sujetos, y éstos, sean capaces de todo, y en contra de todos.
        Los nuestros, a la mexicana del 2014, se ven como sombras, sórdidas, rapaces, ambiciosas, mezquinas, desvaídos, oportunistas, huecas, y ladinas a más no poder. Son la picaresca nacional en su apogeo, y en su actitud criminal.
        ¿Qué hacer frente a lo anterior? Ser responsables.
        Permitir, alentar, y encauzar, que millones de mexicanos decidan y actúen directamente en la solución de los problemas que nos son comunes. ¡Creer en México es creer en los mexicanos!

miércoles, 15 de octubre de 2014

Constitución de Apatzingán
LIBRO SOBRE SU BICENTENARIO    
        Un libro de gran formato sobre el Decreto Constitucional para la Libertad de la América Mexicana ha sido escrito, para conmemorar su bicentenario, con la participación de varios universitarios nicolaitas, de diversas profesiones, para abordar desde diferentes perspectivas a esa también llamada Constitución de Apatzingán.
        La publicación ha estado a cargo de Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, y del Gobierno del Estado de Michoacán, a través de la Secretaría de Cultura; así, dicha edición se inicia con los mensajes escritos, y respectivos, del presidente de ese consejo Rafael Tovar y de Teresa, y del gobernador Salvador Jara Guerrero.
        En el cuerpo de la obra se publica la copia fotostática de alta resolución de dicho decreto facilitada por el Archivo General de la Nación, a quien se le reconoce su gesto.
        Ese decreto constitucional fue sancionado en Apatzingán el 22 de octubre del 1814, por "EL SUPREMO GOBIERNO MEXICANO", "para fijar la forma de gobierno que debe regir a los pueblos de esta América, mientras que la NACIÓN, libre de los enemigos que la oprimen, dicta su constitución..."
        En estos conceptos se puede apreciar que ellos, los diputados constituyentes e insurgentes, diferenciaron lo que era un simple decreto constitucional, a lo que posteriormente debería de dictarse como constitución.
        Sin embargo, el formato y el contenido de lo sancionado fue todo un texto digno de una Constitución, inspirado indirectamente en el Constitución de Bayona del 1808, ya que ésta había servido como objetivo de ataque y superación para los legisladores de la Constitución de Cádiz. También esta Carta Magna gaditana fue fuente histórica de derecho de la Constitución de Apatzingán, como a la vez lo fue la Constitución de Filadelfia de los Estados Unidos de América, los Elementos Constitucionales elaborados por el grupo que lidereaba Ignacio López Rayón, el único abogado de los líderes insurgentes, y los Sentimiento de la Nación presentados por José María Morelos al Congreso de Anáhuac el 14 de septiembre del 1813 en Chilpancingo.
        Esa Constitución de Apatzingán tiene dos grandes partes: principios o elementos con 6 capítulos; y forma de gobierno con 22 capítulos. Conteniendo en total 242 artículos, y no fue elaborada, es decir, iniciada y discutida, ni redactada, en Apatzingán, sino que estos trabajos se iniciaron desde que salieron de Chilpancingo rumbo a Valladolid, y en todo el trayecto fueron efectuando labor legislativa. Fue un congreso trashumante.
        Los temas a tratar en ese texto fueron: religión, soberanía, ciudadanía, la ley, de la igualdad, seguridad, propiedad y libertad de los ciudadanos, con sus obligaciones, la forma de gobierno, división en provincias, el supremo gobierno, el supremo tribunal de justicia, y el supremo congreso, con las atribuciones de esos tres poderes, la forma de las elecciones, las juntas electorales de parroquia, de partido, y de provincia.
        Firmaron, entre otros, José María Liceaga, José Sixto Berdusco, José María Morelos. No todos trabajaron, pero a todos registra la Historia.

domingo, 12 de octubre de 2014

Conducta de idiotas
FISIOLOGÍA DE UNA DESAPARICIÓN FORZADA    
        Los crímenes recientes y graves acaecidos en México han trascendido nuestras fronteras. Internacionalmente hay delitos de mayores magnitudes, pero siempre al perro más flaco se le pegan las pulgas.
        Esto no lo expreso con el ánimo de exculpar a nadie, sino con la intención de que se piense, también, en los miles de muertos que están ocasionando en estos momentos los bombardeos aéreos en contra de pueblos musulmanes por parte de países de la Unión Europea, con el apoyo del gobierno de los Estados Unidos de América.
        Unión Europea que no ve la viga en su propio ojo, pero si la paja en el ojo ajeno, ya que a través de su Parlamento demandan a México el esclarecimiento de la muerte de 3, y la desaparición de 43, alumnos de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, amenazando con afectar las relaciones comerciales con nuestro país.
        Los gobiernos de esa Unión Europea y EU, so pretexto de acabar con los terroristas yihadistas, han asesinado, en pocos días, a decenas de miles de niños, mujeres y hombres, de la población civil de Siria e Irak, mediante bombardeos masivos lanzados con alta tecnología desde un espacio aéreo sin riesgo.
        Esos actos criminales de lesa humanidad resultan de una cadena de idioteces. Las luchas legítimas de los pueblos árabes se dan, casi siempre, acompañadas de violencia con piedras, palos, puñetazos, patadas, y palabras soeces.
        A esa violencia, con artefactos caseros, el gobierno de los EU y sus aliados responden de manera drástica y contundente, dejando dolor, impotencia, humillación y muerte. Esta reacción violenta es la que incuba a los terroristas, gente cegada por ese dolor y esa impotencia humillante, dispuestas a todo, y en contra de todos, con un dogmatismo atroz.
        Y frente a ese terrorismo, los causantes de él, reaccionan de manera tan brutal como sus creaciones. He ahí la esencia fisiológica de ese terrorismo que hoy padece la humanidad, independientemente del lenguaje idiota que utilizan las partes contendientes, con el propósito de justificarse.
        Algo semejante acontece nacionalmente. En México, salvo excepciones, quienes ejercen las funciones ejecutivas, tanto federal como estatales y municipales, disponen del erario público, y arman un séquito a su derredor, en ocasiones sin ningún profesionalismo, sino con un servilismo de tiempo completo que se reproduce en cadena jerárquica, interpretando el subordinado el lenguaje del jefe, casi siempre, a su mal saber y entender.
        Así vemos, por ejemplo, que si un gobernador de Guerrero dice ante el encargado de la seguridad pública: esos estudiantes normalistas me tienen molesto; el de seguridad transmite al presidente municipal: dice el señor gobernador que esos normalistas ya lo tienen hasta la madre; provocando que el presidente municipal ordene a su jefe de policía: que hay que partirles la madre a esos normalistas; y, al final, la policía dispara, mata, quema, sepulta, a quienes con su violencias casera soñaron ser maestros algún día.
        ¡México no merece eso!