lunes, 13 de septiembre de 2021

 LOGOS

Desajustadas ocurrencias

ESPEJISMOS DEL PEJE

        Andrés Manuel López Obrador partió de una premisa mayor promiscua y recelosa: el presidente de México lo puede todo.

        Y en base a esa falsedad se le ha encrespado todo.

        Su gabinete inicial lo quiso de ciegos, y al 100% de obedientes. Unos renunciaron, a otros los renunció, pero su dogma sigue en pie: el presidente lo puede todo; y lo que requiere es más lópez, más invidentes y más sumisos.

        A lo anterior, suma Andrés Manuel sus desajustadas ocurrencias, las que con mayor inteligencia y auxilio de colaboradores capaces y con atribuciones de responsabilidad pudieron o pueden ser medianamente aceptables.

        Pero los espejismos de peje, y sus múltiples limitaciones personales, no le han permitido comprender los problemas observados en su esencia, ni menos ha puntualizado cuál es la forma de resolverlos.

        Ejemplos.

        “Me comprometo a sembrar mil cien millones de árboles en todo el territorio nacional”. Esta tarea se la impuso López Obrador en el programa de “sembrando vida”.

        Primero, los árboles más que sembrarlos se plantan, por razones obvias.

        Segundo, matemáticamente corresponden 10 árboles por mexicano.

        Tercero, en cada kilómetro cuadrado de la superficie de nuestro territorio irían poco más de 500 árboles.

        Empero, la deforestación de 2018 a 2021 ha sido en México superior a la “siembra de vida” tan cacareada.

        Según datos de Greenpeace la tasa anual de deforestación en México es de poco más de 350 mil hectáreas; mientras la Comisión Nacional Forestal considera cerca de 170 mil hectáreas.

        Pero nuestra brutal realidad la vemos en Tlalnepantla, Ecatepec, Tula y en centenares de poblaciones de México, en donde se desgajan los cerros (deforestados) para sepultar familias enteras y destruir todo lo que está al paso de los torrentes embravecidos de aguas, lodo y rocas enormes.

        ¿La causa?

        Es el cambio climático, la deforestación, entre otras, y la mala política que en esta materia el gobierno elabora con engaños desde hace muchos sexenios, pero torpemente agrandada por Amlo, por su individual y personalísimo manejo.

        Otro ejemplo.

        La empresa noruega-alemana encargada de dictaminar las causas del desastre en la línea 12 del Metro de la CDMX (DNV Energy Sistem) presentó denuncia penal de hechos delictuosos al ver que se violaron las muestras que en paquete, y bajo cadena de custodia judicial, enviaron a su laboratorio en EU; por lo que el dictamen dado a conocer por la jefa de gobierno de la CDMX Claudia Sheinbaum Pardo no corresponde a lo dictaminado por la empresa europea.

        ¿Quiénes fueron las manos delincuentes, y quién o quiénes ordenaron hacer tamaña fechoría?

        Quienes hayan sido, están encubiertos por quién cree a pie juntillas que el presidente de la república puede hacerlo todo, como una especie de “bruto” dios, que decide quién es bueno y quién es malo, a quién cubre con su poder protector y a quién no.

        El presidente Amlo también piensa decidir quién va a ser su sucesora o sucesor (G. Müller, A. López, M. Ebrard, C Sheinbaum)  apegado a su débil deducción que puede hacerlo todo y, olvidando que, en México, quien nombra sucesor presidencial está designando a su propio ejecutor.

        Plutarco Elías Calles impuso presidente varias veces creyéndose eterno (eran otros tiempos y circunstancias) pero de quien menos esperaba, le resultó su verdugo: Lázaro Cárdenas del Río.

        Y cuando los ríos salen de cauce, los vientos se desatan y los volcanes se despiertan, quienes se creen dioses se derrumban, aunque hayan soñado con poderlo todo.

 


lunes, 6 de septiembre de 2021

 

LOGOS

“A otra cosa mariposa”

DICHOS Y HECHOS DEL PRESIDENTE

        México, como país, cumplirá 200 años en pocos días; y ningún jefe del estado mexicano ha hablado tanto, ante el público, como el actual presidente Andrés Manuel López Obrador; y apenas lleva la mitad del término de su mandato.

        Por cantidad verbosa obtendría el primer lugar y una medalla de oro.

        Ahora, si calificáramos la calidad de su expresión locuaz estaría reprobado, y con ubicación en los últimos lugares.

        Andrés Manuel nos resultó, como presidente, muy activo; no hay duda en ello, y habremos de ubicarlo en el grupo de los madrugadores y hacendosos.

        Pero los resultados de su trabajo son erráticos y de pésima calidad. Mejor nos iría si redujera sus tiempos laborales.

        Agregaré, que López Obrador es jactancioso a más no poder. Engreído al máximo, por lo que le podemos aplicar la certera expresión: “de lo que presumes careces”.

        Su cultura es de dichos populares y, medianamente, sabe asentarlos a la ocasión: “los militares a los cuarteles”, “me canso ganso”, “como anillo al dedo”, “amor y paz”, “abrazos, y no balazos”, “a ver quién amarra al tigre”, “primero los pobres”, “es tiempo de canallas”, “me patea el hígado”, “no soy tapadera de nadie”, “todos los negocios ilícitos llevan el visto bueno del presidente”, “ni FRENA ni la CNTE detienen al presidente” “el que se aflige se afloja”, “no soy florero”, “llueva, truene o relampaguee”, “me colmaron el plato”, “no sólo de pan vive el hombre”, “las escaleras se barren de arriba para abajo”, “yo tengo otros datos”, “sereno moreno”, “no me van a cucar”.

        Las anteriores frases trilladas únicamente son una muestra. El presidente palabrero tiene, entre sus lecturas, al ‘Refranero mexicano’ de Irina Gúseva.

        Amlo, a su “amigo del alma”, a su “hermano” Julio Scherer Ibarra, le encajó con dejo de mezquindad: “a otra cosa mariposa”; salvo que la esté auto aplicando prematuramente.

         Sobre los hechos que el presidente Amlo informó haber cumplido, dijo: “100 compromisos hice en 2018, y sólo me falta cumplir dos”.

        Supongo que los dos que no ha cumplido son: uno, “hechos, no palabras”, y el otro, “no mentiré”.

        Amlo informó por tercer año: “Hay paz, gobernabilidad y bienestar, en nuestro país”; “no fabricamos delitos ni perseguimos a nadie”; “construimos las bases para transformar al país”; “vamos bien”; “la independencia de los tres poderes federales es una realidad”; “acabamos con la corrupción, y estamos cerca de la verdad sobre los jóvenes de Ayotzinapa”; “tenemos más empleo, más salud, más dinero, más seguridad, somos felices”.

        Añadiendo, a su autoglorificación informativa, una actitud de regresión infantil, dirigida a los tecnócratas neoliberales: “tengan… para que aprendan” y, al pronunciarla, de ese modito, tuvo ganas de cerrar en puño su mano derecha, poner el dedo pulgar entre el índice y el dedo medio, para ilustrar mejor la majadera frase.

        Empero, 126 millones de mexicanos le contestamos su tercer informe al presidente López Obrador, de manera breve: “nosotros, las víctimas de sus malos hechos, tenemos otros datos”.

        Es vergonzoso que los hechos de Amlo en migración sea hacerle el trabajo sucio a Washington, tanto para recibir diplomáticamente a afganistanos como para patear y expulsar caribeños y centroamericanos.

        La deuda pública y la huida de capitales extranjeros generará explosiones.

        Hay varios males imparables, con sus siniestras consecuencias: el mortal flujo de potentes armas de EU a México, y la letal marejada de droga de México a EU.

        Por cierto, el texto de la consulta aprobada por el senado, para llevar a cabo la costosísima e idiota revocación de mandato, es inconstitucional, por no ajustarse estrictamente a la revocación, por no ser claro y preciso, y por comprender (confusa y contradictoriamente) como opciones opuestas, lo que es la revocación y una de sus consecuencias: que siga como presidente si no se revoca.

 


lunes, 30 de agosto de 2021

 LOGOS

García Márquez y Vargas Llosa

VISIONARIOS DEL ACTUAL MÉXICO

        “Vemos a un individuo en plena ascensión… abriéndose paso, con tanta eficacia como falta de escrúpulo: es el alcalde… ha prometido paz y prosperidad… sin corrupción y sin mentiras. Al principio, el pueblo le creyó”.

        Este texto, y muchos otros que citaré, se desprenden de la tesis con la que, en 1971, Mario Vargas Llosa obtuvo el doctorado en la Universidad Complutense de Madrid.

        Y al analizar a fondo la obra literaria de Gabriel García Márquez, en ese trabajo académico, Vargas Llosa explicó el mensaje de ‘La mala hora’, libro que, correspondiendo a Macondo, parece referirse al México 2021, considerando que en la Colombia de ese entonces se trata del “alcalde”, y para nuestro país lo hago referente al actual presidente de la república.

        Escribe Vargas Llosa sobre Macondo: “Se trata de un fenómeno nuevo e interesante. Hasta ahora, la autoridad era utilizada por los ricos para obtener cosas o hacer negocios; llegado ese alcalde, la autoridad pasa a servirse de ellos, a disputarles el poder económico”.

        En ese libro de García Márquez el alcalde asegura: “A mi llegada las cosas han cambiado. Conmigo se inició una nueva época histórica. Mis antecesores fueron corruptos, yo no soy como ellos, no digo mentiras. No somos los mismos. La clase media es mendaz y opositora al bienestar del pueblo. Estoy haciendo un pueblo decente. El pueblo es ahora feliz, muy feliz”.

        Vargas Llosa observa que cuando se produce una inundación, el alcalde decide: “más vale que sea en un barrio pobre… para vencer la resistencia de los opositores, el alcalde los manda encarcelar… con los bienes del pueblo el alcalde financia su propaganda… se vale de su poder para enriquecerse y enriquecer a los suyos”.

        “Con mi simple llegada”, expone el alcalde, “habrá paz, y se acabará la mentira”; pero agrega Vargas Llosa, “pronto el alcalde se da cuenta que no hay mayor negocio que el de la mentira, y que la paz que provoca es una paz exacerbada, incitadora de la orgía de la violencia. En el aire se respira la violencia… los criminales andan sueltos y organizados… el pueblo ya se dio cuenta de que los del gobierno siguen siendo los mismos…”

        Persiste Vargas Llosa: “El alcalde aseguró que su preocupación máxima era el bienestar del pueblo, pero le alcanzó solamente para el bienestar de su propia familia y la de sus amigos”.

        “La oposición está castigada y desorganizada, y el pueblo cada día se hunde más”, deduce Vargas Llosa.

        Mientras García Márquez discurre: “El alcalde ejerce el poder como en un sueño…”

        El colombiano Gabriel García Márquez (1927-2014) obtuvo el Premio Nobel de Literatura en el año 1982, y publicó ‘La mala hora’ en 1962.

        Mario Vargas Llosa (1936-vive), escritor peruano por nacimiento,  Premio Nobel 2010, publicitó su tesis del doctorado en 1971.

        Dos premios Nobel de esfuerzo y de talento visionario; el primero, creador de los personajes que se desenvuelven en sus novelas; y el segundo, agudo analizador, de esas obras, en su tesis doctoral de hace 50 años, parecen estar describiendo al México de nuestros días.

        Toda proporción guardada, veo con sorpresa las similitudes del presidente Andrés Manuel López Obrador con aquel alcalde de Macondo.



lunes, 23 de agosto de 2021

 LOGOS

¡Mes patrio a la vista!

SÓLO MIS CHICHARRONES TRUENAN

        Paul Valéry (1871-1945), poeta francés generoso, nos heredó atractivos conceptos en su ‘Discurso de la Historia’:

        “Recuerdo una pequeña escena que me refirió el pintor Degas. Me dijo que siendo un niño acompañó a su madre de visita a la señora Le Bas, viuda de un famoso asambleísta de la Revolución Francesa. Terminado el encuentro, la señora Degas se detuvo en seco, conmovida, y señaló los retratos de Robespierre, de Couthon y de Saint-Just, colgados en la pared; y con grito de horror manifestó, ¿cómo, todavía guarda aquí las caras de estos monstruos?”

        “Cállate Célestine”, indicó la señora Le Bas, “ellos eran unos santos”.

        Al valorar a esos sujetos de la historia, Valéry conceptualiza: “No entremos al futuro andando hacia atrás como los cangrejos… la historia, casi no nos permite prever, pero asociada a la independencia de espíritu puede ayudarnos a ver mejor. La historia enseña que nuestras querellas intestinas siempre nos han sido fatales”.

        La Revolución Francesa, con sus “monstruos” y/o sus “santos”, ha tenido, de una u otra forma, vínculo con los tres grandes movimientos históricos de México: Independencia, Reforma y Revolución.

        La Independencia como inicio de una nueva nación (al dejar de ser colonia de la Nueva España para configurar lo que hoy es Estados Unidos Mexicanos) está constituida por raíces fincadas en los siglos XVI, XVII, XVIII y XIX.

        En cada uno de esos siglos siempre hubo seres humanos, en la Nueva España, que intentaron su independencia de España, comenzando por Hernán Cortés y sus hijos, y concluyendo con Agustín de Iturbide y Vicente Guerrero.

        Empero, los más destacados personajes en ese largo proceso independentista fueron Miguel Hidalgo y Costilla y José María Morelos y Pavón, quienes reconocidos por un sentimiento nacional provocan que a septiembre se le llame el “mes patrio”, incluyendo en el calendario cívico sus días claves: 16 (grito de libertad) y 30 (nacimiento de Morelos).

        Se agrega, con justicia, a ese mes, la gesta épica de los llamados Niños Héroes, quienes lucharon contra el ejército invasor de los Estados Unidos de América en el 1847, al robarle a México más de la mitad de su territorio.

        Hidalgo y Morelos, líderes de hombres, maestros de la acción, formaron parte del pueblo; y, al encabezarlo, lo convirtieron en protagonista de la Historia.

        A diferencia de nuestros héroes, el presidente Andrés Manuel López Obrador (quien pretende que sólo sus chicharrones truenen) toma al “pueblo” exclusivamente como una figura retórica, lo utiliza como paisaje de sus discursos, como un insulso pretexto, no lo admite como sujeto principal de la historia, pues el único actor estrella válido, para tamaño egoísta, es Amlo.

        El Padre de la Patria y el Siervo de la Nación lucharon denodadamente (entre otros propósitos); primero, para que la colonia de la Nueva España se independizara de la Corona Española, y constituyera una nueva nación; segundo, para obtener la libertad de los seres humanos que habitaban en esa colonia, aboliendo la esclavitud; tercero, para que desaparecieran las castas, ya que todos los humanos (negros, mestizos, mulatos, criollos, blancos) son iguales; y, cuarto, para que se reintegraran enormes terrenos, en manos españolas, a las comunidades indígenas.

        Agustín de Iturbide, los españoles y criollos, podían aceptar la independencia, pero no la abolición de la esclavitud ni la terminación de las castas ni la reintegración de tierras a los pueblos originales, por eso lucharon y vencieron militarmente a Hidalgo y a Morelos.

        Y si el 27 de septiembre del 1821 Agustín de Iturbide, los españoles y criollos, junto con Vicente Guerrero y sus seguidores, levantaron el Acta de la Independencia, fue porque tanto la Constitución de Ballona, primero, y después la de Cádiz, (constituciones enviadas desde España para la Nueva España) introdujeron en sus preceptos los cuatro principales postulados de Hidalgo y de Morelos.

        Con base en nuestra perspectiva histórica, veamos el futuro de frente como gente responsable, y no de espaldas, como los cangrejos de Valéry.

        Y al no poder prever completamente el futuro, con espíritu libre, y no dogmático, decidamos por el mejor porvenir, al no permitirle, a nadie, que genere querellas intestinas entre mexicanos.

 


lunes, 16 de agosto de 2021

 LOGOS

Tortuguismo sarcástico de Amlo

MANIÁTICO DE LO ELECTORAL

        Si uno se fija bien, en cada maña…nera se le nota al presidente Andrés Manuel López Obrador un pequeñísimo audífono en cada uno de sus oídos.

        Ese minúsculo aparato puede tener diversos usos: escuchar mejor, superando problemas de sordera; oírse a sí mismo con mayor precisión, para ajustar su ritmo al hablar; y/o, atender a un apuntador que lo auxilia con datos y sugerencias para mejorar el lento y contradictorio discurso repetitivo.

        Desconozco la razón exacta de ese artilugio, pero tiene relevancia el hecho.

        Importante es el tortuguismo con el que maneja su retórica López Obrador. Significativo es el sarcasmo con el que conduce su lengua tarda.

        Nada del presidente de México nos debe ser ajeno, sea quien sea el titular del poder ejecutivo federal, más cuando se ha exacerbado el presidencialismo con Amlo, cargándose de un torvo sino electorero.

        Hoy por hoy promueve el mismísimo presidente su propia revocación de mandato, y sus ciegos lacayos le apoyan totalmente en el irracional e ilegal empeño.

        Aclaremos el contenido de la palabra “revocar”, respecto al mandato constitucional que le otorgaron en 2018 los ciudadanos de México a Andrés Manuel López Obrador, al elegirlo presidente de los Estados Unidos Mexicanos.

        Revocar el efecto constitucional de esa elección, en vínculo a Amlo, es quitarlo de la presidencia.

        Y por lógica jurídica elemental, los que deben promover esa revocación son los ciudadanos que deseen que Andrés Manuel deje de ser titular del poder ejecutivo federal.

        Excesiva estupidez, sin atenuantes, es el hecho que López Obrador, morena y sus partidos políticos adherentes, sean quienes quieran echar de la presidencia a quien, con toda “modestia”, tomó como su casita al Palacio Nacional.

        Los que deben pedir ese proceso revocatorio son sus opositores; rivales que, además, quieran sacarlo del elevado cargo que ostenta hasta el momento.

        Somos millones de mexicanos quienes padecemos las ilegalidades, ineptitudes, deshonestidades y traiciones, del presidente Amlo; iguales y/o diferentes a las que sufrimos con sus antecesores. Pero sabemos que revocarle el mandato no es la solución.

        Echarlo de su cargo traería consecuencias más graves y funestas a las que ya estamos viviendo con sus despropósitos y odios rencorosos.

        Es probable que Andrés Manuel y sus lambiscones estén confundiendo lo que es la “revocación”, con lo que es la “ratificación”; es posible que ellos busquen, en su maniática deformación electorera, que se ratifique su contundente triunfo del 2018, lo que significaría confirmar, revalidar y fortalecer, su ejercicio sexenal.

        Empero, nuestra carta magna no instituye la “ratificación”, sino exclusivamente la “revocación”, la que sólo podría realizarse cumpliendo con los artículos 41 fracción V, Apartado B, inciso c); Apartado C, fracción VI, 73 fracciones XXIX-U y XXXI, 81, 84 último párrafo, 99 y 107 primer párrafo de la constitución federal, y sus leyes reglamentarias.

        Además, si al realizar la “revocación” se afectara a López Obrador, se le estaría violando el derecho humano que garantiza el artículo 14 constitucional: “A ninguna ley se dará efecto retroactivo en perjuicio de persona alguna”. Y nuestra constitución es nuestra máxima ley. Norma fundamental que está por encima de todas las leyes, la que es base a todo el sistema jurídico mexicano, cimentando sus propios principios.

        La costosa y falsa pirámide que representa quiméricamente al templo mayor, ubicada ahora provisionalmente frente a Palacio Nacional, refleja la falsedad de la política del presidente Amlo, y muchos mexicanos la visitan y disfrutan como parte de un espectáculo.

        Esa mentira la motivó López Obrador; igual determinó externar el gesticulador perdón que el presidente manifestó a los pueblos originales por los excesos de la conquista española en 1521.

        Pide un perdón adventicio y bobo, cuando debería pedir perdón a todos los mexicanos por el exceso de ineptitud en la aplicación de su política en seguridad pública, salud, economía y educación.

        La política del obradorato ha matado más seres humanos que los provocados en esa conquista de hace 500 años.

        Esa tarambana e indebida revocación costará, a un pueblo desempleado y hambriento, miles de millones de pesos.

        México merece que ese dinero se invierta en crear empleos productivos, o en salud pública.

        No provoque al destino, presidente, esa tonta revocación está deschavetada.

  


     

lunes, 9 de agosto de 2021

 LOGOS

Amlo, ¿poder judicial podrido?

ELOGIO DE LOS JUECES

        El presidente Andrés Manuel López Obrador asegura que “el Poder Judicial de México está podrido”.

        Al mismo tiempo que destacó que, “frente a esta descomposición tremenda, el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Arturo Zaldívar Lelo de la Rea, hace un relevante trabajo, pues es una gente honrada, seria, responsable… pero los demás jueces, magistrados y ministros, están echados a perder, no representan al pueblo.”

        Así, según versión de Amlo, entre cerca de 50 mil trabajadores del poder judicial de la federación, exclusivamente Arturo Zaldívar es honesto.

        En 1922 llegó al poder en Italia (por elecciones y disposición del Rey Víctor Manuel) Benito Mussolini con un programa fascista de marcados tintes nacionalistas, y uno de sus principales obstáculos, para consolidar su dictadura, fueron los órganos judiciales de aquel país.

        El libro del gran procesalista toscano Piero Calamandrei (1889-1956), titulado ‘Elogio de los jueces escrito por un abogado’ da cuenta de esa confronta.

        Mussolini, el Duce, en grito autoritario subrayó: “Mis órdenes no se discuten. Soy el representante del pueblo, y estamos en fase de revolución, entreguen las prisiones judiciales”.

        Y varios jueces y magistrados reconocidos por Calamandrei le contestaron: “Lamentamos no poder dar a Usted la conformidad que de nosotros solicita. Utilizar las cárceles judiciales para detener a inocentes, es acto contrario a la ley. No hemos hecho jamás nada discorde a nuestra conciencia, y no hay jactancia en nuestras palabras.”

        Muchos de estos jueces y magistrados fueron procesados bajo las acusaciones de alta traición y colaboración con el enemigo; y fue el momento en que se fundó el Gran Consejo Fascista, controlándolo todo, hasta la justicia impartida por el pueblo, personificada a través de las camisas negras.

        En 1933 llegó al poder en Alemania Adolfo Hitler (bajo libre elección copiosa y contundente) con un plan nacional socialista de perfiles fascistas o nazis, y uno de sus principales estorbos, para consolidar su mando autoritario, fueron los tribunales de aquella nación germana que integraban al Estado.

        El Führer aseguró: “… los tribunales están en ruina… urge crear el Tribunal del Pueblo, y ahí estuvo dirigiendo esta corte judicial Roland Freisler, temido e implacable, aplicando una justicia politizada. Los nazis eran buenos; los no nazis eran malos, y en donde el más grave de los delitos era la traición al pueblo.

        La confronta entre Hans Kelsen, con su teoría pura del derecho, y Karl Schmitt, con su estado total, reflejan, el primero la tradición jurídica austriaca liberal y, el segundo, el estado con sus tribunales obedientes.

        Toda proporción guardada, el presidente Andrés Manuel López Obrador, a casi un siglo de distancia, sufre similar problema al enfrentado por Mussolini y Hitler, respecto a los órganos jurisdiccionales que no les obedecieron ciegamente, en los inicios de sus mandatos respectivos.

        Las circunstancias y los personajes, los tiempos y los lugares, son distintos. Los europeos lo resolvieron a la fuerza, con los apoyos populares en ascenso de fortalecimiento interno, y por la necesidad impuesta por sus proyectos de expansión internacional.

        En el México actual, a similitud de Mussolini y Hitler, el presidente López Obrador se ha lanzado en contra del poder judicial.

        Frente a ello, nosotros rechacemos, en inicio, el término de “pudrición”, aplicado soez y desatinadamente por Andrés Manuel, en vínculo a los trabajadores judiciales de México.

        Permítanme que use el término “honestidad” por respeto a todos los mexicanos.

        De los tres poderes que tiene nuestro gobierno, los de menor honestidad y los de menor capacidad son el ejecutivo y el legislativo; he trabajado en los tres, y los conozco por dentro.

        Ninguno de los tres poderes es perfecto. Todos son perfectibles. Comencemos por el ejecutivo federal representado por el presidente. Exijámosle que diga la verdad, que sea capaz y honesto, en la vida cotidiana y en cada caso concreto.

        Si no corrige, él mismo sabe que pasará a la historia como el más mentiroso, el más inepto, y con márgenes de deshonestidad inaceptables.

 


lunes, 2 de agosto de 2021

 LOGOS

Llueva, truene o relampaguee

LA EDUCACIÓN Y EL AMO LOPEZ

        El presidente Andrés Manuel López Obrador ordenó: ”Llueva, truene o relampaguee, habrá clases presenciales en agosto”.

        Y a esa disposición tan fuera de lugar, de metáfora inadecuada, en mala hora, y sin formalidad jurídica, agregó: “Las escuelas no pueden permanecer más tiempo cerradas por la pandemia de covid. Vamos a iniciar en las aulas el nuevo ciclo escolar”.

        Dio la impresión (independientemente de su informalidad, errores de lugar y tiempo, y su inadecuada hipérbole) de que ese mandato era irrevocable. Se sintió firmeza presidencial en ese asunto de grave importancia; pero, como siempre, fueron palabras vanas.

        Al sentir Andrés Manuel una oposición generalizada a las clases presenciales, contestó írrito: “Vamos a ser respetuosos. Nada por la fuerza. Se abren las escuelas, se regresa a clase, y si no quieren que vayan sus hijos, pues no los manden. Somos libres. Nada es obligatorio”.

        Analicemos la actitud inicial y lo dicho en principio por el presidente; para después valorar su postura y verbo reactivo ante la traba opositora. Pues ambas conductas presidenciales reflejan, claramente, su paupérrima política educativa.

        En la primera frase dejó precisa su inclinación autoritaria, equivalente a mandatar: Pase lo que pase, venga lo que venga, sobrevenga lo que sobrevenga, el ciclo escolar 2021-2022 será de clases presenciales, y en las escuelas, así tengan que morir todos por covid.

        La mayoría de los mexicanos deseamos y comprendemos que es urgente regresar a las aulas, y a clases presenciales; pero, antes de una ordenanza brutal, es indispensable un razonamiento y diversos trabajos previos para hacer posible ese retorno.

        La disposición del presidente fue poco meditada, emitida por alguien sin mucho sentido de lo que es, y significa, la educación.

        Mas parece una medida impuesta con el nervioso ánimo de auxiliar a la movilidad económica de México, tan atascada por causas externas e internas, en donde sobresale la ineptitud de López Obrador en materia de producción, distribución y dineros.

        Pero al primer obstáculo sólido mostró su debilidad insegura, puso su gesto facial de sobresalto, y se arrugó, en excitación visible.

        Ello dio lugar al, “ser respetuosos”; descartó “a la fuerza”, incluyendo en esta fuerza a la coercitividad que el derecho tiene y el estado debe y necesita ejercer; y citó a la libertad de manera disparatada.

        El presidente AMLO al indicar que “se abren las escuelas y se regresa a clase”, considera equívocamente que las “escuelas” son los inmuebles que tienen puertas que se pueden abrir.

        No se ha percatado que las “escuelas” a las que se refiere sólo son los inmuebles, acaso, con muebles escolares adentro. No se da cuenta que las escuelas, esencialmente, son los alumnos y los maestros en realización académica del fenómeno enseñanza-aprendizaje.

        El artículo 3º de nuestra Carta Magna establece la “educación obligatoria”. Y el amo López parece no saberlo.

        Las primitivas fuerzas difusas de los humanos, en la prehistoria, según el estadunidense Lewis Henry Morgan (1818-1881) en su libro La sociedad primitiva, obligaban a aprender a todos el uso de ciertos palos y ciertas piedras, pues en estos rudimentarios instrumentos les iba la sobrevivencia.

        La educación es todo un fenómeno social, ahora convertido en derecho humano, créalo o no, el presidente AMLO, quien está enredado por sus propias encuestas, y descalificado por ellas.

 


lunes, 26 de julio de 2021

LOGOS

Corrupción, fuego; mentira, estopa

Y AMLO QUE LES SOPLA

        Andrés Manuel López Obrador fue engendrado, como ser humano, por doña Manuela y don Andrés, personas de todo respeto.

        Empero, el político, ahora presidente de México, fue constituido y moldeado con lo bueno y lo malo de la mezcolanza del ejercicio del poder de ocho sexenios anteriores al suyo.

        López Obrador sintetiza (en contraste, a veces dramático y en ocasiones grotesco) los defectos y virtudes enarbolados desde Luis Echeverría Álvarez hasta Enrique Peña Nieto.

        A toda esa hojarasca política, de varias administraciones, le ha impreso Amlo, y no siempre en mejora, su propia personalidad tropical y rencorosa.

        Nadie como Andrés Manuel ha mostrado tanto el cobre, y no porque sus antecesores hayan tenido menos partes flacas, sino porque sabían encubrirlas.

        Recordemos: el presidente AMLO se puso como arquetipo a Benito Juárez.

        Juárez, apto e íntegro, tuvo como cercanos colaboradores a gente superior a él, designando siempre a los mejores mexicanos de aquel tiempo, en capacidad y honradez.

        Ese juarismo contrasta con el grupo del obradorato, pues éste se encuentra lleno de ineptitud, e infecto de inmoralidad.

        ¿Por qué miente Andrés Manuel?, y con tanto cinismo.

        Dice, por ejemplo, “Mi gobierno no espía a nadie; ya no hay Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) ni policía secreta. Repugna el espionaje, lo he desaparecido”.

        Falso.

        El gobierno de López Obrador nos vigila como nunca se había espiado. El viejo CISEN está entero, en equipo y recursos humanos; únicamente le cambió de nombre. Hoy se llama Centro Nacional de Inteligencia (CNI), y lo dirige un militar, el general Audomaro Martínez Zapata.

        México se militariza, y el espionaje de Amlo se encuentra en manos de la Secretaría de la Defensa (SIM) y de la Secretaría de Marina (UIN). El famoso Pegasus quedó en manos de ambas secretarías, con una terminal en la Fiscalía General de la República.

        ¿Por qué el presidente se corrompe mintiendo?, si él mismo y su familia siguen siendo espiados, y no como maléficos, sino como incautos lenguaraces.

        Pasemos a la boba, costosa e inútil, consulta del domingo 1 de agosto próximo. En esto vuelve a mentir el presidente. El texto de la tal consulta, autorizado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación no incluye ningún nombre de expresidentes.

         Siendo así, por qué sigue mintiendo AMLO, invitando ilegalmente a la gente a que vaya a votar en contra de sus antecesores.

        Y vuelve a mentir cuando afirma que él votará en contra de que se toque a los anteriores presidentes.

        Lo más repugnante de esas mentiras es asegurar que está en contra del acarreo para que la gente vaya a votar; y el mismísimo presidente López Obrador ha organizado el flete pagado (tortas, refrescos, transporte y dinero) para que haya votantes el primer domingo de agosto, y se puedan producir los esperados relámpagos de octavo mes de este año.

        Benito Juárez, Francisco I. Madero y Lázaro Cárdenas, fueron presidentes con márgenes amplios de veracidad.

        El presidente Andrés Manuel López Obrador es un contumaz productor de engaños, quien, al fuego de la corrupción y a la mentira de la estopa, les atiza y les sopla.

 


 

martes, 20 de julio de 2021

 LOGOS

26 julio 1953

UNA GENERACIÓN Y SU TIEMPO

        El mecanismo de la explotación del hombre por el hombre es sencillo y, además, repetible constantemente durante toda la vida humana, con sus variantes espaciales, de materia, personales y de tiempo.

        En la horda, clan, tribu, país o globalización internacional, aprovechando la desigualdad entre individuo e individuo, el más poderoso, o los más poderosos, generan desvalidos (o se aprovechan de los existentes) para lucrar a costa de su necesidad, a veces, a grado de miseria.

        Eso pasó, pasa y pasará.

        A mitad del siglo XX en Latinoamérica, Anastasio Somoza en Nicaragua, Stroessner en Paraguay, Trujillo en la Dominicana, Pérez Jiménez en Venezuela, Castillo Armas en Guatemala y Fulgencio Batista en Cuba (para sólo nombrar a los que mi memoria recuerda), los tiranos en cita y sus familias disponían de riquezas, honras y vidas, en sus respectivas naciones.

        Esos (y otros) dictadores no estaban solos ni nacían por generación espontánea; eran creados por los grandes capitales del mundo con el amparo del gobierno de Estados Unidos de América, siendo la forma en la que, por aquellos ayeres, se usaba para sostener y mal desarrollar la economía capitalista.

        Bajo ese control utilizaban y desechaban a los dictadores conforme a los resultados y sus desgastes, sin que hubiera nadie con inteligencia y eficacia que les afectara ese productivo engranaje.

        En la Cuba de Batista se conjuntaron las condiciones y se dio el primer estallido social, frustrado en principio, pero exitoso después, al probarle al mundo que sí se podía, a las puertas del imperio estadunidense, establecer un estado y un gobierno libre de la hegemonía gringa.

        Un grupo de jóvenes cubanos encabezados por Fidel Castro y Abel Santa María intentaron tomar el Cuartel Moncada de Santiago de Cuba el 26 de julio del 1953, con el propósito de derrocar al déspota Batista, inspirados por enseñanzas revolucionarias de José Martí, héroe cubano que estaba siendo recordado en el centenario de su natalicio.

        La toma de ese cuartel fracaso, en lo inmediato. Fidel y otros quedaron presos; Abel y otros cayeron muertos.

        Fidel, abogado e inteligente orador, defendió su caso con una alegato que se convirtió en un valioso texto: La historia me absolverá.

        Sentenciado, obtuvo su libertad más tarde, imponiéndole el destierro.

        El país de los despatriados, México, lo recibió en su seno. Aquí preparó su salida armada de regreso a Cuba, y con 82 jóvenes en 1956, en un barco pequeño llamado Granma, se destinó a vencer o morir.

        Triunfó el 1 de enero del 1959, y esa generación gobernó con el aplauso y la admiración del mundo, pero provocando, primero la duda y, después, la oposición de los grandes capitales y del gobierno de EU.

        De Gaulle (de quien nadie sospecha) acertó al afirmar concluyente: “Estoy contra las ideas de Fidel… pero es valiente y un patriota”.

        Y ese antiguo y visceral combate entre Cuba y el gobierno de EU no ha podido ser detenido; la lucha entre el débil talentoso y digno, contra el enardecido y poderoso (David y Goliat) ha sido en todos los órdenes: guerra, atentados, invasiones, bloqueo, publicidad, y todos los etcéteras posibles.

        La ONU, menos dos naciones, han dispuesto que el bloqueo a Cuba termine. EU, el poderoso de la ONU, no cede y sigue bloqueando a Cuba.

        Ahora, los recientes acontecimientos en esa isla, amiga y hermana, son hechura del gobierno estadunidense, para tener, a su favor, un ventajoso diálogo.

        Cuba ha tenido logros, con todo y el bloqueo, pero no es un paraíso. Es un pueblo con decoro y con muchos problemas, y ya sin aquel reconocido y prodigioso cerebro llamado Fidel Castro.

        EU, como pueblo, ha demostrado ser excepcional, sin que sea perfecto. Su gobierno y sus empresas deben modernizar su visión capitalista. El orden en su derredor cercano no se logra con las armas, sino con alimento; y la tranquilidad en su radio geográfico de acción se obtiene teniendo a la gente con salud, ocupada con trabajo y estudio.

        No al capitalismo aislador; no al socialismo aislado.

        Urge levantar el bloqueo. Al poderoso bloqueador le corresponde dar ese paso sensato, con ello será justo y ganará la simpatía mundial.

        Los problemas de ayer no pueden seguir siendo el ancla de hoy; los jóvenes de las dos naciones desean vida, y no muerte.

        Los mecanismos de explotación acaso no puedan suprimirse todavía, pero vale la pena irlos reduciendo, y volverlos más humanos.

        Soy leal con mis amigos, y también con mis enemigos. Toda mi vida he tratado de ser congruente, y lo seguiré intentando.

        Acepto un capitalismo con horizontes humanistas; simpatizo con un humano desarrollo del socialismo de la revolución cubana. Sin pluralismo en las notas armónicas no habría la oda a la alegría de Schiller ni la novena sinfonía de Beethoven.

 


lunes, 12 de julio de 2021

 LOGOS

Humanidad en la Justicia

TODA NOCHE TIENE AMANECER

        La palabra “cosmos” es hermosa. Su origen griego significa orden. Sin orden habría caos y, en estas perturbaciones extremas, no hay lugar al humanismo ni a la libertad ni a la democracia, ni a la igualdad ni menos a la justicia.

        Los seres humanos de frente a todo el cosmos (en nuestra finitud significada o insignificante) somos producto de ese orden, y formamos parte de él.

        Los primeros homínidos, nuestros más remotos antepasados, acecharon el ordenado desarrollo de la vida vegetal, el concierto en el comportamiento de animales, y la armoniosa caminata de los astros en el cielo.

        Por instinto, primero, y después con primitivismo reflexivo, el homo sapiens imitó, con variadas ventajas sucesivas ese orden natural, e inició su cultura.

        Esa es la profunda raíz de lo que más tarde (desde el siglo X antes de nuestra era) los griegos llamaron “nomos”; o sea, las normas o las leyes que dirigen la conducta de los humanos.

        Lo que he explicado, corresponde a la materia que han venido manejando, a través de los siglos, nuestros congéneres interesados en la familia normativa, integrada, ésta, por preceptos religiosos, morales, técnicos, urbanísticos, jurídicos, mezclados entre sí, indiferenciadamente, hasta la llegada del renacimiento.

        En el siglo XVI, la humanidad empezó a separar esas normas; y los preceptos jurídicos se hicieron preponderantes. A partir de ahí inició la abogacía como una profesión.

        El foro de abogados del México actual, no es una nota sin pentagrama ni una isla inasible y sola; por el contrario, forma parte integral de nuestra sociedad, y conlleva los defectos y las virtudes de los 126 millones de mexicanos.

        Siendo así, en nuestro país tenemos un rico patrimonio de honradez, dignidad, capacidad laboriosa y valor; pertenencia que también está mal distribuida.

        Entre más indigna, inepta, floja, corrupta y cobarde, es la gente que ejerce el poder (salvo raras excepciones), a la población nacional le toca sostener la probidad, el decoro, el trabajo inteligente y la intrepidez, que les falta a los funcionarios.

        Los abogados, dentro de ese esquema real, debemos pensar, expresar y actuar, en conciencia y para el mundo de lo concreto, sin que esto signifique que las abstracciones no puedan ser herramientas válidas para aplicaciones específicas y determinadas.

        Ejemplificaré.

        El presidente Andrés Manuel López Obrador en sus enfermizas contradicciones (a las que siempre pretende sacarles ventaja) propuso una consulta de si se enjuicia o no a los 5 expresidentes que lo antecedieron. Armó su texto de propuesta, pero eso sí, dejó claro: él votaría para que no se les enjuiciara.

        La ciudadanía y los abogados observan que ahí hay gato o ganso encerrado; pues para que promover algo, si él mismo va a votar en contra.

        Esa consulta llegó a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, y ésta resolvió modificar radicalmente el texto propuesto, colocando una literalidad absurda: “Estás de acuerdo o no… en emprender un proceso de esclarecimiento de las decisiones políticas tomadas en los años pasados por los actores políticos…”

        Esa ridícula consulta está costando más de 500 millones de pesos.

        De que nos sirve un proceso de esclarecimiento, si lo importante es que si alguien debe algo lo pague, con su patrimonio y/o con su libertad.

        Y no dice a qué decisiones políticas se refiere: ¿militares, económicas, culturales, religiosas, electorales o educativas?, o de qué naturaleza; porque no hay políticas puras ni políticas políticas, sino siempre la política es sobre algún fenómeno social.

        ¿Cuáles son los años pasados? ¿1324, 1519, 1695, 1810, 1857, 1917? Podría también ser el año 2019, o el 2020, pues también son años pasados, y millones votarían porque se esclarezcan las corrupciones e ineptitudes de López Obrador, pues él, por su acaparamiento, es el único actor político.

        Lo mejor, lo recomendable, es no votar en esa consulta, para no prestarse a la farsa. Reprobemos a la administración actual no votando.

        Y recordemos que no hay crepúsculo, al que el destino no le depare una aurora.