LOGOS
El pequeño mes de febrero
FABRICA POBRES Y MUERTOS A DESTAJO
De prisa, y con mucho afán, descargan su maldad por doquier los gobiernos ineptos y ambiciosos.
Induce a la guerra, quien con grande anhelo busca, para sí, el Premio Nobel de la Paz; se trata del presidente de los EUA, Donald Trump, quien ahora se dispara con todo su belicismo, de aire y mar, en contra de Irán, ese viejo territorio que todavía huele a la cultura persa.
Al mismo tiempo que Trump, dentro de su país, y con efectos para la mayoría de la población mundial, ha hecho de las suyas, logrando una borrosa e imprecisa sentencia de la Suprema Corte de Justicia de su propia nación, sobre el asunto de aranceles, arma cotidiana y aplicada por Donald, en los vastos órdenes económicos y políticos mundiales.
El resolutivo de la Corte establece que Trump excedió su autoridad al utilizar la ley de emergencia para imponer aranceles amplios e internacionales, pero la mayoría de esos aranceles quedarán vigentes, por razones de seguridad nacional.
Así que no borró, sino remodeló todo el panorama arancelario, dejando vigentes todos los derechos ya establecidos a favor de los EUA.
Los acuerdos entre socios no quedaron claros, y quedó impreciso el problema de los billones de dólares ya pagados a los importadores, los rembolsos automáticos, y qué efectos tendrán en la relación de empresas y consumidores, ¿habrá devoluciones de dinero?
Y Trump no dejará de aplicar sus aranceles, por otros medios, siendo su arma eficaz y favorita para su guerra económica, moldeando precios, cadenas de suministros y relaciones comerciales de conveniencia para EUA, y para él.
Sólo puede frenar a Trump un eficaz impeachment, o sea que haya votación para correrlo del su cargo.
Gobernadores, alcaldes, senadores y diputados, republicanos o demócratas, estadunidenses, abonan con sus opiniones controvertidas a ofuscaciones de mayores enredos.
Y si esas turbaciones y cegueras se viven en EUA, en los demás países del mundo, incluyendo a México, se sobrevive en la incertidumbre y el temor.
Esa presión que se nos viene encima a los mexicanos, ha convertido a la presidente Sheinbaum en una eficiente súbdita del ejecutivo Donald Trump, porque siempre está en tono, de adelantársele a sus deseos.
Por más que ella repita, “somos un país soberano”, “nuestra soberanía está por encima de todo”; la verdad es que recordamos a uno de nuestros refranes populares: “de lo que presumes careces”.
Es la sinrazón por lo que la presidente lo repite tanto, porque ella misma no se lo cree, y en su interior debe darle vergüenza.
Y también la vergüenza la conduce al silencio en otro tipo de problemas, como el de la grabación que presentara y comentara la destacada periodista mexicana Carmen Aristegui con su equipo de investigación, en donde se involucra a altos mandos de la Secretaría de Marina de nuestro país (SEMAR), discutiendo sobre cómo resolver los graves problemas de corrupción que padece la dependencia.
De manera especial, la del huachicol fiscal, en donde el audio incluye al contraalmirante Fernando Rubén Guerreo Alcántar, quien reveló, antes de ser asesinado, el esquema de esa corrupción ante los mandos superiores, estando presente el que fuera secretario José Rafael Ojeda Durán.
Ante casos así, incómodos, la presidente mexicana sólo guarda silencio.
¡Quién lo dijese!, en este pequeño mes de febrero todo queda integrado en él: se han fabricado muchos pobres, se han sembrado demasiados cadáveres, incluyendo el de Nemesio Oseguera, mejor conocido por “El Mencho”, localizado y acribillado por un grupo especial de fuerzas armadas estadunidenses y mexicanas, lo que de inmediato mostró estallidos violentísimos del narco estado en el que vive México.
Decidieron quitarle el alma a un hombre desalmado, para que no narrara todo lo que sabía sobre los altos mandos de nuestro narco gobierno obradorista, tan lleno de porquería y caos.
Y en espera de que broten los futuros líderes de ese grupo delictivo, Cártel Jalisco Nueva Generación, para que no se acabe ese ilícito negocio tan lucrativo, mundialmente reconocido, y pueda auxiliar al interior del territorio mexicano al gobierno de López-Sheinbaum, con millonadas de dinero, y organización, para seguir ganando elecciones.
En México tenemos, también, una revocación de mandato presidencial, nuestro “impeachment”; unidos, millones de mexicanos, por necesidad y convicción, llevemos a juicio a esos dos aspirantes a dictadores que tanto daño nos han generado a los mexicanos, con su divisionismo, su torpeza, y sus corruptelas cuantiosas y enrevesadas.










