LOGOS
Origen y evolución de México
POR INJERENCIAS EXTRANJERAS
El reconocimiento internacional de la independencia de los Estados Unidos de América se logró a través del Tratado de París, el 3 de septiembre de 1783.
Ahí, el Reino Unido de la Gran Bretaña aceptó la instauración de los EUA; firmando también ese tratado Francia y España.
El Rey Carlos III de España, ejerciendo el despotismo ilustrado, envió como su representante al Conde de Aranda para que firmara dicho Tratado de París.
El informe de ese conde al rey de España, después de haber suscrito el reconocimiento a la independencia de los EUA, es claro, preciso y visionario, al profetizar: “Con EUA nace un imperio angloamericano que a la larga dominará todas las tierras de ese enorme continente, incluyendo a la Nueva España, y a las demás colonias de su majestad.”
Ese es un hecho histórico.
De esa forma, recordemos otros hechos históricos.
El 22 de abril del 1519, Hernán Cortés desembarcó y fundó la Villa Rica de la Vera Cruz, y ese mismo día le puso el nombre de “Nueva España” a todo el territorio por conquistar.
Las 135 naciones originales que existían en aquel territorio (según el jesuita Alberto Valenzuela Rodarte), antes de la llegada de los españoles encabezados por Hernán Cortés, fueron víctimas de esa enorme y renombrada injerencia extranjera.
Algo más, los tres siglos del coloniaje español, desde su origen y en su desarrollo, fueron producto de esa intrusión forastera, llamada, ahora, ‘injerencia extranjera’, hasta convertirse, con el tiempo y la costumbre, en algo cotidiano y aceptable.
La siguiente etapa histórica se dio con la independencia de la Nueva España en relación a la Corona Española, lograda por varias causas: Una, la invasión napoleónica a la península ibérica, en donde el emperador Napoleón Bonaparte, humilla y destrona al rey Carlos IV y a su hijo Fernando VII, imponiendo (en lugar de esa pareja real malavenida) a su hermano José Bonaparte, un borrachín a quien el pueblo llamó ‘Pepe Botella’; y, dos, el franco y gran apoyo de los EUA, el que se convirtió en una enorme injerencia extranjera, la que desde entonces ha tenido que ver con la Independencia de México (1910-1921), con nuestra Reforma Nacional (1854-1867), y con la Revolución Mexicana (1910-1917).
Si no reconocemos a nuestra realidad (en torno a las múltiples y diversas injerencias extranjeras que han operado en la historia de nuestro país, hasta este alocado 2026), no podremos actuar ni para impedir una llamada transformación con rumbo a un autoritarismo no deseado; menos podremos promover el inaplazable desarrollo de todos los mexicanos, libres de narco gobiernos dictatoriales.
Por todo ese trasfondo histórico explicado (en síntesis), se podrá entender la ineptitud, torpeza y mala fe, de Sheinbaum y Obrador.
Esa dupla presidencial concretamente pretende: “Nulificar elecciones en todo México, o en el distrito electoral, o en la entidad federativa, o en cualquier municipio, cuando exista intervención, o financiamiento, o injerencia extranjera en procesos electorales, a través de individuos, organizaciones o gobiernos extranjeros, con la intención de influir en las preferencias o en los resultados electorales.”
Todo eso, así de impreciso, oscuro y abusivo, a partir de las elecciones del 2027, siendo, la actual parejita autoritaria de nuestro país, la exclusiva dueña de los tres poderes de la unión, de las casillas y boletas electorales, de la administración y órganos jurisdiccionales para todas las elecciones.
Hay pruebas, muchas pruebas, de que Claudia Sheinbaum Pardo ganó la presidencia con apoyos económicos de gobiernos extranjeros, y lo peor, con la ayuda de cárteles del narcotráfico.
Y sus maniobras, ahora, son una ilícita respuesta por el miedo que tienen de perder las elecciones próximas, y con ello el poder.
Si alguien ha utilizado para mal las injerencias extranjeras son los Sheinbaum y los Obrador.
¡Qué descaro!
Nuestro pasado esta pletórico de injerencias extranjeras. Nuestro presente también. El futuro de México no será ajeno a ellas.
Lo inteligente es que dichas injerencias extranjeras auxilien a nuestro país, logrando el desarrollo de todos y cada uno de los mexicanos, y reduciendo el poder del gobierno, para que sólo lo utilice, conforme a sus atribuciones legales, para servir a las personas, y no servirse de ese poder, creando una dictadura cuatrotera y morenarca.











