LOGOS
Ni honor ni futuro
SIN ELECCIONES Y SIN LIBERTAD
El Mayo Zambada, de largo y significado historial, concedió una entrevista a Julio Scherer García, publicada el 4 de abril del 2010 en la revista Proceso.
El entrevistador obtuvo del entrevistado los siguientes conceptos: “Si me atrapan, o me matan, nada cambia… Todos mentimos, hasta la revista Proceso… A mí me pueden agarrar, si me estoy quieto, o me descuido… Tengo pánico de que me detengan y me encierren; quiero pensar que mejor me mataría… Hasta ahora no ha aparecido por aquí nadie que me traicione… Si un día me decido a entregarme al gobierno para que me fusile, ya que mi caso debe ser ejemplar, como un escarmiento para todos. Así que me fusilan y estalla la euforia. Pero al cabo de los días se darán cuenta de que nada cambió, todo seguirá igual… El problema del narco envuelve a millones de seres humanos… Ya andan por ahí, quienes remplazarán a los narcos arrestados, a los extraditados y a los muertos… El gobierno llegó tarde a esta lucha, y no hay quien pueda resolver en días, problemas generados por años… Infiltrado el gobierno desde arriba y hasta abajo, el tiempo hizo su trabajo… En el corazón del sistema, la corrupción se arraigó en el país; y en la sociedad está el narco.”
A poco más de 14 años después de esa entrevista, el 25 de julio del 2024, el traidor que esperaba el Mayo Zambada fue su propio ahijado.
Joaquín Guzmán López, hijo del Chapo Guzmán, secuestró a su padrino (al Mayo Zambada), entregándolo al gobierno de los EUA.
Ante la corte de Brooklyn, en Nueva York, se declaró culpable de todo lo imputado (ahorrándole a EUA el costosísimo precio de un largo juicio). Reconoció todas sus culpas. Confesó todo, bajo las técnicas estadunidenses. Colaboró totalmente con el juez Brian Cogan, y logró, en la sentencia del 20 de julio del 2026, que no le impusieran la pena de muerte, sino sólo una cadena perpetua en una prisión con ciertas liberalidades y atenciones, pagando una sanción económica de 15 mil millones de dólares, con bienes y dinero establecido en EUA.
Además, el Mayo Zambada firmó un mensaje; y él, mismo, le dio lectura: “Dije la verdad y acepto mi castigo. La violencia debe acabar en México y en todas partes. No hay honor ni futuro en la violencia. No hay nada positivo ni duradero en el crimen. Se han perdido demasiadas vidas, y los jóvenes quedan atrapados en un ciclo que sólo conduce a la cárcel o a la muerte. Jóvenes, no sigan el camino del crimen. Nadie gana en una guerra como ésta. Me disculpo con todos los que han sufrido por mis acciones, y les pido perdón”.
Ese día que se dictó dicha sentencia, el director de la Administración y Control de Drogas envió un mensaje: “A los cárteles y a los funcionarios corruptos de México les decimos que éste es el principio; la DEA va por ustedes.”
Esa atroz intervención del gobierno de los EUA en México es culpa del gobierno mexicano, desde hace sexenios, pero con Sheinbaum y Obrador se ha acrecentado, por su autocracia de tipo nicaragüense.
Así comenzó la dictadura del llamado presidente Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo, la actual vice-presidente de ese hermano país centroamericano.
Quienes después de etapas borrascosas, y poco claras, llevan en el poder más de 30 años; y, ahora, han decidido prohibir las elecciones, para que nadie (del exterior y del interior) interfiera en la decisión del “pueblo sabio”, el que sólo quiere que esa pareja dictatorial se quede gobernando perpetuamente.
Lo mismo están instrumentando Andrés Manuel y Claudia, que hasta la eternidad se quede el narco gobierno que ellos encabezan.
Por eso su enorme poder concentrado. La parejita Obrador-Sheinbaum, dueños del poder legislativo y judicial, y de todos los órganos electorales, dirán quién gana y quién pierde, desde hoy y para siempre.
Sus elecciones no respetarán la libertad del voto ciudadano, manchando el honor de México, y destruyendo el futuro de los mexicanos.
En el fondo, su morena narco 4T, electoralmente, es muy similar al método nicaragüense.
Empero, antes que eso pase, 130 millones de mexicanos los enjuiciaremos, con el apoyo de la ONU y de muchas naciones del mundo.











