LOGOS
¡GOOOOOOOOOOL!
PERO SIGO SIENDO EL REY
El nuevo secretario de seguridad de los EUA, Markwayne Mullin, aseveró ante el congreso de su país hace unos días: “No hay centímetro en nuestra frontera sur, en donde los cárteles mexicanos de la droga no controlen, operando mediante jefes de plaza.”
Y enlistó ante el congreso estadunidense las medidas que aplicará: “Usaremos barreras físicas para reducir sus rutas, a efecto de obligarlos a pasar por áreas donde nuestro gobierno tiene mayor concentración de personal cauteloso; emplearemos tecnología de punta, incluyendo drones de ataque directo en su contra; satelitalmente los seguiremos, para saber dónde producen, almacenan, trasladan y distribuyen drogas, incluyendo en donde viven, para destruir su organización terrorista de raíz; nueve organizaciones criminales tenemos detectadas, traficando drogas y personas.”
Respecto a ese proyecto estadunidense publicitado, amenazante y peligroso, los mexicanos lo hemos dejado inadvertido, nuestra atención se encuentra atraída por los partidos de futbol del Campeonato Mundial 2026; pero, sobre todo, por el prometedor desempeño realizado, hasta el momento, por nuestra selección.
Lo más trascendente es el ‘¡GOOOOOOOOOOL!’; seguido por la esperanza, ‘¡PERO SIGO SIENDO EL REY!’
Vivimos en una euforia obvia, natural, que puede tornarse peligrosa.
En mientras, la Organización de las Naciones Unidas en su reciente Informe Mundial sobre las Drogas asevera que: “Los cárteles mexicanos son los principales dominadores de la producción y del abasto global de drogas sintéticas, particularmente metanfetamina y fentanilo; además, se observa un aumento directo en el consumo y atención por el uso de estas sustancias dentro del propio México.”
Ese informe de la ONU está reprobando al narco gobierno mexicano, juzgándolo internacionalmente como a un estado fallido y criminal.
Ante esa dura realidad, nuestra prelación se encuentra anclada en ese campeonato de futbol tan pregonado, y nuestro íntimo deseo es que nuestra selección mexicana obtenga el primer lugar, que sea el campeón del mundo en ese popularísimo y masivo deporte.
Millones de cerebros mexicanos están arrobados por sus equipos favoritos; pero, eso sí, con el firme designio de que el 19 de julio próximo, todo compatriota grite: ‘¡GOOOOOOOOOOL!’ de México; y, así, se ratifique: ‘¡PERO SIGO SIENDO EL REY!’
Quedando encapsulados en una borrachera de días, con una mexicana alegría y una felicidad tan intensa que, en poco tiempo, consuma su insubstancial y absurdo contenido, llevándonos a azarosas actitudes de violencia generalizada.
En tanto que esos supuestos extremos advengan, The New York Times, destacado periódico estadunidense, da a conocer que “Más de una docena de funcionarios y políticos mexicanos, principalmente de Morena, se han acercado a autoridades de EUA para colaborar como informantes sobre investigaciones de la DEA por crimen organizado.
Al mismo tiempo que pasan esas noticias periodísticas, el tema de nuestras atenciones es, exclusivamente, el futbol mundial que vemos, oímos, olemos, tocamos, el que nos alimenta, el que bebemos con desafuero y el que, como sabrosísimo vino (con una buena graduación de alcohol de 33 grados GL), nos enajena, y que no hemos sabido mearlo, es decir, desbeberlo.
Tomar vino no es malo, ni es delito ni es pecado. Lo malo es que el vino nos tome a nosotros.
Tomemos al futbol como un simple deporte, y un divertimiento sano. Que el futbol no nos tome a nosotros, que no nos enajene, que no nos embriague, que no nos enloquezca.
No permitamos que el nuevo Nerón Obrador, y su apañada corcholata Sheinbaum, nos emboben con el circo del futbol y con la tortilla de la pensión del bienestar (todo eso pagado con nuestro propio dinero), mientras ellos roban y se enriquecen, destruyendo a México y conduciéndonos al caos.











