LOGOS
EUA y EUM
AUTORITARISMO DE RÁPIDO CONTAGIO
Donald Trump, presidente de los
EUA, es un eficaz concentrador de poder; a como dé lugar acciona con fuerza
bruta, y se funda en su moral personalísima.
En México pasa algo similar. La
pareja en la presidencia concentró, por robo, todo el poder nacional; y sus
decisiones (disfrazadas de populismo hueco y palabrero) se orientan a una
dictadura personalizada de dos cabezas: López Obrador dispone, y Sheinbaum
Pardo ejecuta.
La diferencia (entre ambas
presidencias, de esos países vecinos) es el tamaño de su poder, el estilo para
ejercerlo y el sentido de su ambición.
Respecto al poder, Estados Unidos
de América, siendo la cabeza del imperio capitalista en el mundo, piensa, se
expresa y actúa como el todo; mientras que a los Estados Unidos Mexicanos (su
vecino sureño) lo ven como una de sus partes, fragmento que ahora está
tiránicamente mal gobernado por López Obrador y por Claudia Sheinbaum.
Trump, sabedor de su poder y
conocedor de la debilidad de sus colegas de su frontera sur, ha externado:
“Atacaremos por tierra a los cárteles mexicanos, ya que éstos gobiernan a ese
país, lo que nos produce daño. Sheinbaum es muy agradable, pero les tiene mucho
miedo a sus cárteles”.
Claudia, esa presidente formal
mexicana respondió y dispuso: “Así se expresa el presidente Trump. Es su manera
de comunicar. Nosotros vamos a estrechar la comunicación, por eso le pedí al
secretario Juan Ramón de la Fuente, si es necesario, verse con el secretario
del Departamento de Estado Marco Rubio.
Si analizamos lo afirmado por
Trump, vemos una política de fuerza sin motivación ni fundamento jurídicos,
pero es clara su determinación.
Mientras que lo dispuesto por
Andrés Manuel y Sheinbaum Pardo se nota evasivo, impropio, temeroso y erróneo.
Los mexicanos no debemos “estrechar
la comunicación”, sino ampliarla hasta donde nos sea posible.
El asunto es tan grave que no puede
derivarse hacia el secretario de Relaciones Exteriores, quien al parecer no ha
superado su padecimiento.
¿Cómo puede la presidente formal
Sheinbaum dudar de que, “si es necesario”, se hable con el secretario del
Departamento de Estado de los EUA?, respecto a este peligrosísimo problema de
invasión extranjera.
No sólo nuestra dupla presidencial
trasuda miedo, sino ineptitud y enredo, entre tantas mentiras y contradicciones
que ha generado ese par de pícaros de ligas menores.
Detengámonos en otra de las
aseveraciones de Sheinbaum: “Aboguemos por la unidad y la cooperación global;
trabajemos en contra de la división del mundo; y, por ende, rechacemos las
intervenciones unilaterales”. Esto lo suscribió juntamente con el presidente
brasileño Luiz Inácio Lula da Silva.
Los centralistas López y Claudia no
gobiernan así en México.
Esa pareja presidencial ha
asesinado al federalismo mexicano; herido, ya, por presidentes de sexenios
anteriores.
Ambos, en México, han dividido a
los mexicanos. Al país lo tienen hecho pedazos, y todas sus intervenciones
gubernativas son unilaterales, con el antifaz de un rabón populismo, producto
del narco que ejercen día a día, llenos de un autoritarismo huehuenche,
producto del contagio rápido del despotismo iletrado que mal prevalece en EUA.
Esperemos que al jefe Trump lo
frene en sus ilegalidades, bien y pronto, el senado de su país.
Seguro estoy de que la sociedad
mexicana depondrá de sus ilegales encargos al máximo López Obrador y a la
mínima Sheinbaum Pardo.
