LOGOS
Gobiernos
de rufianes
¡FELIZ
AÑO 2026!
Siempre
puede haber excepciones; pero, al parecer, en este tiempo y en este mundo, los
que tienen el poder son unos redomados bribones. Nicolás Maduro Moros, actual presidente de Venezuela, es un
claro ejemplo de rufián. Frente al mundo entero se ha pillado el poder, y con
impudor lo ejerce.
Obvio,
el pueblo de Venezuela es víctima, y merece nuestra solidaridad y respeto.
Bellaco
socarrón es, también, Donald Trump, presidente de los Estados Unidos de
América, quien, con poderío mayor, recompone, o descompone, al mapa político de
todo el planeta, con posibilidad de que la Tierra vuele en pedazos, en una
Tercera Guerra Mundial de tipo atómico.
Empero,
el pueblo de los EU es mártir por igual, mereciendo nuestra admiración y
respaldo.
Y
si seguimos haciendo un examen minucioso e imparcial, desde Vladimir Putin
hasta nuestra parejita Sheinbaum-Obrador, el poder en el mundo se encuentra a
cargo de trúhanes inflamados de picardías.
Una
de las múltiples trastadas, que debemos analizar, es el ladino manejo del
lenguaje utilizado por todos ellos como engañifa que, agarrando más poder, los
convierte en violadores directos de los derechos humanos en la población
mundial.
“El
fentanilo es arma de destrucción masiva”; esto, lo decretó quien tiene más
poder y, por ende, las consecuencias de esa nueva arma en contra de los
estadunidenses, las determina sin miramientos el gobierno de Trump.
De
diversas formas serán los efectos de esa decisión, ya que el fentanilo, siendo
un opioide sintético, se utiliza a la vez como un medicamento analgésico para
tratar los dolores intensos.
Pero,
ahora, dentro de los EU, deberá reglamentarse puntualmente el uso de ese
sedante, si no, la oposición trumpista se verá amenazada por la aplicación, en
su perjuicio, de ese concepto de “arma de destrucción masiva”.
Y,
por otra parte, puede darse el caso de actitudes perversas de algunos gobiernos
que la produzcan y/o la introduzcan como droga, altamente adictiva, para
afectar al pueblo estadunidense, como lo hicieron en tiempos pasados algunos
imperios para dañar a países colonizados, o colonizables.
Pero, en
el caso presente, la vileza se ejerce por gobiernos sojuzgados económica y
militarmente por EU, como venganza contra el poderoso, siendo que quiénes
sufren ese embate, al final de cuentas, no son los gobernantes, sino los seres
humanos más desprotegidos.
Las
medidas de Trump llevan siempre una carga de ambición, de soberbia, de
egolatría agravada hasta el yoísmo; sin comprender que el yo, yo, yo, el diablo
lo inventó.
La nueva
flota de buques de guerra de EU se llamará “Donald Trump”.
Sobre la
tradicional galería de todos los retratos pictóricos, en la Casa Blanca de EU,
de los 45 presidentes que ha tenido ese país, Trump decidió escribir y
agregarles la biografía, correspondiente, a todos ellos, escribiéndolas, él, a
su antojo y conveniencia.
De esa
forma ha venido apoyando a su candidato presidencial, en cuanto una nación
latinoamericana entra en ese proceso electivo; y, hasta el momento, los ha
ganado todos, logrando el viraje ideológico: “flanco derecho, ¡ya!”
Así,
aplica las sanciones del “fentanilo como arma de destrucción masiva” al atroz
presidente venezolano Maduro, con todo el armamento a su alcance.
El malo
contra los malos, se podría llamar esta etapa histórica.
Mientras,
la dupla autocrática presidencial mexicana, está nadando de a muertito, y de
puro pico: “Somos soberanos, nos debemos al pueblo, tenemos todo el apoyo
popular, abanderamos la no intervención y la determinación de cada país”; y en
la terrible realidad, nuestros dos pillastres están doblados y entregados al
100% al güerito de la película de Hollywood, apellidado Trump.
Frente
a todo ese circo, algo principal se impone: ¡FELIZ AÑO 2026! para todos los
mexicanos, quienes somos los que necesitamos destituir al narco gobierno
sheinbaum-obradorista.
