miércoles, 11 de enero de 2012

De la Silla Presidencial AL BANQUILLO DE LOS ACUSADOS

           Si todo es posible en un mundo trastocado, tan anárquico como loco, entonces mañana podríamos despertarnos con la noticia de que el Juzgado Primero de lo Penal de este Distrito Judicial de Morelia ha instado juicio en contra del ex presidente George W. Bush, girando orden de aprehensión en su contra, a efecto de que responda por la muerte de algunos cuantos miles de seres humanos en el Medio Oriente.
            Ese imaginario proceso, radicado en un órgano jurisdiccional de un país como México, en subdesarrollo, no prosperaría, cayendo en una ridícula actuación que pudiera irritar al poderoso gobierno estadunidense, a efecto de propinarnos coscorrones económicos, o un simple bofetón diplomático que nos ocasione daños.
            Nuestro juicio mexicano en contra de un ex presidente gringo sería una comedia; empero, a la inversa, un juicio gringo en contra de un ex presidente mexicano es una tragedia. La diferencia está en el "poder". Ellos pueden, y nosotros no podemos. Allá está el poder económico, el político, el militar.
            Acá, antes teníamos la dignidad ética, ahora hasta eso hemos perdido. Y no sólo nosotros, sino todos los países condenados y pobres de la Tierra. En este siglo XXI el poderío gringo ha hecho caer gobiernos, y ha asesinado a los Jefes de Estado en desgracia. Para qué citar nombres, si están frescos en el recuerdo de todos.   
            Y frente a esa realidad, dura es la vida para quien ha ganado todo, y en un segundo lo pierde todo. Sentimos asombro y afección por lo seres humanos que, llegando a ser tan poderosos, caen de esa cúspide del poder, porque otros más poderosos así lo deciden.
            Claro que la Historia del Hombre está llena de esos ejemplos; empero, para no perdernos en tiempos y espacios ajenos, observemos a quienes han llegado a ser Presidentes de México, y aún viven.
            Al vigoroso Luis Echeverría Álvarez, quien clavaba sus ojos miopes y severos, a través de los cristales incoloros de sus anteojos, sin parpadeos, al escuchar la lapidaria y retórica frase de Augusto Gómez Villanueva: "México se incendia a la orden del Presidente Luis Echeverría, y a la orden de él se apaga"; ahora, en su ancianidad, sin poder y vulnerable, los incendiarios y los bomberos de moda lo tienen en jaque, y él, prefiere no viajar a los Estados Unidos de América.
            Cuando nos habíamos acostumbrado a observar al poderoso Carlos Salinas de Gortari, sentimos estupor al verlo tímido y resentido sobre una cama y en huelga de hambre, protestando contra actos de autoridad de sus antiguos subalternos, promovidos por él. Su debilidad, en ese momento, parecía increíble. Y en su oportunidad prefirió que su exilio no fuese en los EU.
            Duro es que de la silla presidencial pasen, sin más, al banquillo de los acusados. ¿Quién sigue?, y ¿qué debemos hacer los mexicanos?

lunes, 9 de enero de 2012

Carta Magna y Tratados INMUNIDAD DE JEFES DE ESTADO

           Al concluir su mandato como Presidente de México Ernesto Zedillo Ponce de León, a finales del año 2000, fijó su residencia en los Estados Unidos de América. Seguramente varios motivos tuvo para migrar, entre otros, vivir con una seguridad personal y familiar de la que hubiera carecido en nuestro país.
            Su exilio fue voluntario, pero impuesto por las condiciones de resentimiento que sus actos de gobierno generaron en gente de poder como la familia Salinas de Gortari, o en gente indígena de extrema pobreza, como el caso de Chiapas.
            Pero eso que Ernesto Zedillo buscó, entre amigos gringos beneficiados en su administración, es lo que en este momento parece faltarle: la seguridad de no ser molestado en razón de la inmunidad que él presume tener.
            Lo anterior viene al caso porque sucede que en la Corte Federal con sede en Hartford, Connecticut,  en donde reside el acusado como maestro de la Universidad de Yale, el pasado 19 de septiembre presentaron una demanda en contra del ex Presidente Zedillo una decena de sobrevivientes de la denominada matanza de Acteal, acaecida en 1997, en donde murieron 45 personas, incluyendo mujeres y niños.
            Desde luego que los acusadores piden castigo penal para el supuesto inculpado, pero también la reparación del daño cuantificada en millones de dólares. El despacho jurídico Rafferty Kobert Tenenholtz Bounds & Hess formuló la demanda, y denuncia un "Plan de Campaña Chiapas 94" que, supuestamente autorizado por el Presidente Zedillo, utilizaba guardias blancas para aplastar a los rebeldes.
            Zedillo ha dado respuesta a la demanda, haciendo valer en su defensa la inmunidad como ex Presidente de México, y negando su responsabilidad en esos hechos sangrientos.
            Independientemente de su responsabilidad en los hechos imputados, en los cuales dudo que exista y, por tanto, que pueda ser probada, me pregunto ¿de dónde nace esa inmunidad para un Presidente de la República que hace más de 11 años dejó el cargo? De nuestra Carta Magna no se desprende tal inmunidad, pero, ¿existirá un tratado o una convención diplomática, específicos sobre esta materia con EU, o entre varias naciones, o firmado dentro de un organismo internacional?, ¿lo aprobó nuestra Cámara de Senadores, como lo dispone la Constitución?, ¿cuándo y cómo lo aprobó, que lo han guardado tan en secreto?
            Sin embargo, si el Presidente Ernesto Zedillo hubiese cometido un ilícito, en el ejercicio de ese cargo, son los tribunales mexicanos los competentes para conocer del caso, y no los extranjeros; siendo aplicables las leyes mexicanas, y no las de nuestros vecinos del norte.
            Los tratados no están por encima de nuestra Constitución Federal, ni jamás deben de estarlo. El Principio de Supremacía Constitucional sigue vigente conforme al artículo 133 de nuestra Norma Jurídica Fundamental, y así debe seguir, aún tratándose de un caso tan predecible y a la vista como el que a futuro padecerá nuestro actual Presidente Felipe Calderón Hinojosa.

miércoles, 4 de enero de 2012

Cinismo al Extremo RETORNAR AL SENADO

Cuando se ejerce un cargo de elección popular, y se pide licencia para separarse de él, a efecto de ser candidato a otro cargo público, independientemente de los resultados de la nueva elección, no se debe retornar al cargo dejado por licencia.
Primero, porque al pedir licencia está optando por el nuevo puesto, o por las expectativas electorales de éste; y este optar es un desprecio para el cargo que se deja. La palabra "desprecio" no la  empleo aquí como un ultraje, sino simplemente como un apreciar más la posición política electora que se busca.
Segundo, porque si el mismo elector no le da su voto de nueva cuenta al aspirante que abandonó su anterior cargo, significa que no sólo descalifica al candidato para el nuevo cargo electivo, sino que reprueba la irreverencia del menosprecio a la responsabilidad que antes le había otorgado.
Tercero, por simple vergüenza personal, y por el cuidado de la dignidad, si es que se tuviera, no debe regresar. Y la carencia del decoro la observa de inmediato el pueblo, quien jamás votará por gente carente de este valor.
Un ejemplo de este caso es el de Marko Cortés, quien habiendo sido electo senador al Congreso de la Unión, "haiga sido como haiga sido", solicitó licencia al senado para postularse como candidato a la gubernatura de Michoacán, optando por esta posibilidad, y despreciando al senado.
En la elección interna de su partido, Acción Nacional, le fue mal, ganándole esa candidatura la hermana del Presidente Felipe Calderón Hinojosa.
Su gran enojo resultó de peligro, teniéndole que conceder el PAN, por dedazo y como consuelo, la candidatura a la presidencia municipal de Morelia, sin ser moreliano ni tener este domicilio, violando en la realidad la Constitución del Estado, y cubriendo las formas con irregularidades, en lo que ha dado suficientes muestras de ser especialista.
Así que se retiró del senado para ser candidato a gobernador, no para ser candidato a presidente municipal. Y de esta manera burló a la Cámara de Senadores.
Pero igual hubiera perdido la gubernatura, como perdió contundentemente la presidencia municipal, voto por voto, casilla por casilla, en doble y triple contabilidad, y con todas las actas de esos escrutinios firmadas por los representantes del PAN.
Michoacán lo reprobó, y Morelia lo volvió a reprobar, más cuando con toda desfachatez, y sin rubor, ha retornado al cargo de senador, a la responsabilidad que despreció, desatendiéndola durante muchos meses.
El retorno a la ubre lo acaba de realizar, según diversas notas periodísticas, no sin antes expresar con todo descaro, así, textualmente que: "El PRI aceptó que se violó la normatividad electoral en Morelia". No sé quién del PRI diría esto, pero quien haya sido acertó.
Pues en efecto, la normatividad electoral en Morelia la violó Marko Cortés, el PAN, el Tribunal Regional Electoral de Toluca, y el jefe de todos ellos.

lunes, 2 de enero de 2012

Anular el Voto Ciudadano POR INSTRUCCIONES SUPERIORES

                  Es de sentido común que se sanciona a quien resulte responsable de un acto prohibido por la ley; por ende, resulta ilegal, y absurdo, que se nulifique la reciente elección de los integrantes del Ayuntamiento de Morelia, Michoacán, por actos de los que no son responsables esas personas electas ni el Partido Revolucionario Institucional.
                   Los magistrados Carlos A. Morales Paulín, Santiago Nieto Castillo, y Adriana Margarita Favela Herrera, integrantes del Pleno de la Sala Regional del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, declararon nula la elección municipal de Morelia.
                   Las dos razones para esa nulidad fueron: 1.- Que el boxeador Juan Manuel Márquez, peleando en Las Vegas, portaba en sus calzoncillos las siglas de "PRI", evento transmitido a México; y, 2.- Que por "CB Televisión por Cable" transmitió el cierre de campaña del candidato a la gubernatura de Michoacán, y ahí participó el candidato Wilfrido Lázaro Medina, cargándole ese tiempo televisivo.
                   Pero en el juicio de nulidad no hay nada que pruebe que el PRI, o Wilfrido Lázaro Medina, ni menos los candidatos que contendían para el Ayuntamiento de Morelia, por el PRI, tuvieran responsabilidad respecto a las siglas en el calzoncillo del boxeador, quien no es michoacano, ni tiene que ver con el PRI ni con los candidatos ahora afectados.
                   La pelea fue en territorio gringo, donde nuestra Carta Magna ni el derecho electoral mexicano tienen vigencia, menos el sistema electoral michoacano; y las transmisiones internacionales y nacionales, en televisión, las regula el gobierno federal.
                   La transmisión de CB Televisión también depende de la federación, y ninguna responsabilidad se probó sobre esta emisión televisiva en relación al PRI ni a sus candidatos. La participación en ese mitin del Wilfrido Lázaro no rebasó los 4 minutos, y no los 54 minutos con 57 segundos que le cargan.
                   Ni siquiera se prueba, en autos, que impacto en la elección tuvieron esas supuestas faltas, ajenas a Michoacán, y a los michoacanos.
                   Lo más grave de esa pésima sentencia es que agrede a los ciudadanos michoacanos, ya que los tribunales electorales no pueden ni deben nulificar la voluntad del ejercicio soberano de la población al votar. Esto sí es una violación de ese tribunal a la soberanía, que radica original y esencialmente en el pueblo, y una afrenta a nuestra Carta Magna.
                   No les pagamos a esas autoridades para que nulifiquen la soberanía nacional ejercida por el voto ciudadano, sino para que cuiden que ninguna autoridad ni partido ni candidato realice actos fuera de la legislación electoral.
                   La Magistrada Adriana Margarita Favela Herrera, en su voto particular, pone a la vista de todos los gravísimos errores jurídicos de sus dos compañeros magistrados, quienes al parecer, sin vergüenza ni recato, recibieron instrucciones superiores para actuar fuera de la Constitución y de la ley, violentando la voluntad ciudadana.
                   Contra esas perversidades nuestro voto ciudadano se manifestara siempre, con todo y la bendición de Los Pinos.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Segunda Parte MÁS SOBRE PONCIANO ARRIAGA

                  Como uno de los hombres de la Reforma, Ponciano Arriaga destaca por sus ideas precisas. Se dolió, siempre, de que la Constitución de 1857 blasonara de derecho y garantías políticas, sin haberlas incluido en su seno plenamente; y, más aún, que haya omitido el derecho básico que corresponde a las garantías económicas.
                   Y es que este personaje deseó, y luchó, para que las Leyes de Reforma tuvieran base normativa en la Constitución del 1857; y al observar con impotencia que la mayoría de los diputados se oponían a ese paso trascendente, se trasladó con su oratoria al fondo del problema.
                   Con esos conceptos vertidos se colocó a la vanguardia de todos sus colegas, y es posible que la mayoría de ellos ni siquiera captó la hondura de la cuestión social que estaba planteando.
                   Discurriendo no únicamente sobre la tierra, como recurso productivo, sino del mejor recurso del país: los mexicanos, "los que no son inmorales, ni perezosos ni enemigos del trabajo, sino laboriosos y gente de conducta recta, pero quienes son echados a perder por el sistema económico actual de la sociedad mexicana, pues éste no satisface las condiciones de la vida material de los pueblos... y una mecanismo económico que es insuficiente para su objeto preciso, debe perecer..."
                   El eco de su admonición llegó hasta el Congreso Constituyente del 1916-1917, y fue, por ende, un pionero de las cuestiones sociales tan debatidas a principios del siglo XX.
                   Ponciano fue un acusador, frente a su Congreso, de que la Constitución de 1857 carecía de la simiente política liberal, pero que lo más aterrador era que estaba falta de cimientos económicos, y de planteamientos y soluciones en materia de producción y de distribución de la riqueza.
                   Para Arriaga la democracia cabal no era tal, si no había como sustento una democracia económica. Y esto para el México de su tiempo era algo incomprensible.
                   En las ideas de su discurso, frente a sus compañeros diputados constituyentes, se vislumbran las repercusiones de la lucha de clases en la Revolución Mexicana del 1910, y en combate parlamentario en el Congreso Constituyente que aprobó y proclamó la Constitución que hoy nos rige.
                   Su visión, y sentido de modernidad, deben ser reconocidos por los mexicanos del siglo XXI
                   He escrito este artículo en el año 2011, justo para recordar a este liberal de tesis tan sensiblemente sociales, a 200 años de su nacimiento en San Luis Potosí. No deseo que pase este año sin rendirle el homenaje de estas sencillas palabras.
                   Arriaga era liberal, es cierto, pero no radical. Y no era ni socialista ni comunista. Simplemente vivía muy cerca del sufrimiento de la gente de ese tiempo.
                   Nada mejor que comenzar, un año nuevo, con los reflexivos y gratificante conceptos de este ilustre mexicano. ¡Feliz Año Nuevo para todos!

martes, 27 de diciembre de 2011

Ponciano Arriaga CORRER TRAS UNA SOMBRA

                 La Constitución Política de 1857 debió ser la gran Carta Magna del liberalismo mexicano; sin embargo, no lo fue. La frenaron los grupos conservadores de la época, junto con los peligrosos moderados de ese tiempo.
                   Zarco, Mata, Ramírez, y Ocampo, argumentaban con energía progresista para que en esa norma jurídica fundamental se incluyeran las Leyes de Reforma que, actualizadas por esa generación, habían iniciado José María Luis Mora y Valentín Gómez Farías en el 1833.
                   Empero, la mayoría fue convencida, pues tenía miedo de avanzar, y temor de retroceder. El discurso reiterativo de las conciencias tranquilas fue, en esencia: "No nos equivoquemos; la opinión de las mayorías parlamentarias no es la opinión pública... Una mayoría de esta asamblea que declara en favor de la tolerancia religiosa no daría por esto una ley, ni mucho menos una ley constitucional. El país la repudiaría, y la ley quedaría sólo escrita..."
                   Así que en ese congreso constituyente quedaron frenados los liberales, y esa Constitución del 57 fue producto de los contemporizadores crónicos, los que provocaron que México más tarde estuviera en grave riesgo, pagando mayor costo.
                   Sin embargo, en esa asamblea se escuchó un discurso extraordinario, pero fuera de aquel contexto confrontado. La lucha era entre liberales y conservadores, con una tercera fuerza que la formaban los tanteadores del centro, más inclinados a conservar, que ha realizar cambios liberales. Y de repente, como un rayo caído por sorpresa, el presidente de la Comisión Constitucional, Ponciano Arriaga, hace uso de la palabra.
                   Sólo se le conoce ese discurso; y es curioso que exclusivamente por él, Ponciano Arriaga sea una figura destacada en la historia del parlamentarismo mexicano: "Se proclaman ideas y se olvidan las cosas... La Constitución debería ser la ley de la tierra... ¿Hemos de practicar un gobierno popular, y hemos de tener un pueblo hambriento, desnudo y miserable?, ¿no habría más franqueza en negar a nuestros cuatro millones de pobres toda participación en los negocios públicos, toda opción a los empleos públicos, todo voto activo y pasivo en las elecciones, declararlos cosas y no personas, y fundar un sistema de gobierno en que la aristocracia del dinero, y cuando mucho la del talento, sirviera de base a las instituciones?..."
                   Y prosiguió: "Se han desechado reformas políticas que esta comisión había acogido... pero y las reformas sociales... es conducente definir y y fijar el derecho de propiedad, a procurar de un modo indirecto la división de los inmensos terrenos que se encuentran en poder de muy pocos poseedores, a corregir los infinitos abusos que se han introducido y se practican todos los días... la riqueza territorial y agrícola del país, estancada y reducida a monopolios insoportables, mientras que tantos pueblos y ciudadanos laboriosos están condenados a ser meros instrumentos pasivos de producción en provecho exclusivo del capitalista... o a vivir en la ociosidad o en la impotencia, porque carecen de capital para ejercer una industria..."
                   ¡He aquí la sombre de un socialismo temprano!

jueves, 22 de diciembre de 2011

Reconciliación en México NACER EN LA NAVIDAD

               Esta semana contiene, en sus dos días finales, a la Noche Buena y a la Navidad. Ojalá todas las noches fueran buenas, al igual que los días; como, de alguna manera, la natividad se da cuando algo nace y, siempre, algo nace en el mundo, y también dentro de nosotros mismos.
                   En estos inviernos que comienzan, el hogar es un símbolo presente, y él inspira la tranquilidad y la concordia. Al menos eso es lo que debemos hacer de todos y cada uno de los hogares mexicanos.
                   Por la paz y la reconciliación en México, que es nuestro gran hogar, podemos, debemos, y queremos, luchar todos, independientemente de creencias religiosas, o de estar ajenos a ellas. Todos deseamos la paz, la que no únicamente es ausencia de guerra, o de violencia.
La paz apetecida es aquella en donde haya trabajo para todos, y en donde no se permita que nadie se apropie, para hacerse multimillonario irresponsable, de la plusvalía de los esfuerzos laboriosos de los mexicanos.
Tenemos que forjar una paz en donde tengamos acceso a la educación pública de calidad, laica de verdad, y auténticamente gratuita. Curiosa y dialécticamente pagada por nosotros, a través de nuestros impuestos, teniendo trabajo productivo y aceptablemente remunerador.
Una paz que nos permita desarrollarnos a todos, para resolver nuestros problemas, comprendiendo, primero, las causas de esas dificultades.
Por ejemplo, si con tolerancia, pero con espíritu crítico y visión científico, analizamos lo expresado por el Cardenal Rivera sobre "la situación que vive México, asolado por la violencia y por tantas formas de odio; la que se debe a que como Nación nos hemos separado del camino que marca la fe católica", tenemos que decidir si esto es cierto, o si su decir resulta un error.
Necesitaríamos, antes que nada, saber cuál es ese camino que marca la fe católica, no vaya a ser que no nos conduzca ni a la paz ni a la reconciliación en México.
Sin embargo, cualquier alto dignatario de la religión judía, o de la confusionista, podría manifestar algo similar: "la situación que vive México, por la violencia y el odio, se debe a que como Nación nos hemos separado del camino que marca la fe judía", o la confusionista, o la taoísta. Incluso cualquier partido político, o cualquier grupo  ideológico, podría tomar esa frase como propia para crear proselitismo.
Históricamente hubo una fe católica que llevó a nuestros antepasados, mediatos e inmediatos, a la violencia y al odio.
A pesar de lo anterior, todos queremos la paz y la reconciliación, de hecho, y no sólo de palabra. La tarea no es difícil, simplemente bastaría con nuestra voluntad, programando nuestro cerebro para ello.
Nacer con la Navidad no es tautológico, sino toda una responsabilidad. Bien puede nacer ahora la paz y la concordia, por la vía de la reconciliación.
Por cierto, feliz Noche Buena, y feliz Navidad, para todos.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Príncipes de la Paz TODOS LOS HOMBRES DE LA TIERRA

                   México es, y debe seguir siendo, un Estado Laico. Como tal, en nuestra Carta Magna hemos establecido la libertad religiosa, y la libertad para practicar el culto correspondiente a ella; claro, con sus limitantes.
                   Porque no hay ninguna libertad que no tenga límites, física, económica, y jurídicamente. Por ejemplo, tenemos la libertad de trasladarnos personalmente a Moscú en un minuto, a partir del Distrito Federal, pero ello físicamente no es posible, al menos ahora. Tenemos la libertad de comprar los castillos de Alemania, pero nuestra falta de dinero es un límite.
                   Así con la libertad religiosa, no se permite aquella que, al practicarla, nos haga cometer un delito, o generar faltas penadas por la ley. Una religión que practique sacrificios humanos no es permitida, pues con ella cometeríamos homicidio.
                   Obvio que la libertad de creencias religiosas incluye la libertad para no creer en ninguna; y garantizada por el artículo 24 de nuestra Constitución Federal esta libertad, la educación en nuestro país es, y debe ser, laica, como todo el Estado Mexicano.
                   Lo anterior constituye parte substancial del renacimiento, tanto educativa, religiosa, y políticamente. Y el renacimiento es la etapa histórica que vivimos, la que comenzando en el siglo XV, aún no concluye su pleno desarrollo.
                   Polvos y lodos de la Edad Media, y del Esclavismo, rigen aún en sociedades, y perviven en muchos rinconcillos de las conciencias de una buen cantidad de seres humanos. La intolerancia es uno de sus síntomas, junto con el dogmatismo. Y con esas dos actitudes negativas observan a los problemas del mundo, y al mundo.
                   Pero a los intolerantes y dogmáticos no debemos aplicarles nuestra propia intolerancia y dogmatismo, pues seríamos iguales a ellos. Con humanismo tolerante debemos estudiarlos, auxiliándoles positivamente en la medida de lo posible, a superarse.
                   El que Felipe Calderón Hinojosa, con su esposa e hijos, de todos mis respetos, vaya a orar por la paz y la reconciliación en México, y tomen la hostia para comulgar, en la Basílica de Guadalupe, y ante el Cardenal Norberto Rivera Carrera no me molesta ni me incomoda, ya que se encuentran en el ejercicio de su libertad de creencia y culto ceremonial.
                   Si hubiese algún problema, en inicio, sería para él, como titular del Poder Ejecutivo Federal de un Estado Laico, y en el ejercicio de sus delicadas funciones, al haber protestado guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
                   Pero el mismo problema de congruencia tendría si en lugar de ser católico fuese protestante, o budista, o mahometano. Y siendo difícil, no es imposible: pensar, expresarse, y actuar, conforme a su conciencia religiosa como camino escogido para su libertad; y, pensar, expresarse, y actuar, como un representante de un Estado Laico. Y esa es su responsabilidad y su tarea, en la inteligencia de que, los príncipes de la paz somos todos los hombres de la Tierra.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Caprichos Políticos CORRUPCIÓN EN AZUL

Todos los mexicanos le pagamos a Felipe Calderón Hinojosa para que sea, de tiempo completo, Presidente de los Estados Unidos Mexicanos. No le pagamos para que sea y actúe como dirigente del Partido Acción Nacional.
Si está claro lo anterior, mal hace el Presidente de México en ocuparse, rebajando la respetable investidura de titular del Poder Ejecutivo Federal, a la de vulgar promotor de su partido político.
Ahora, a Felipe, le ha dado por ocupar su tiempo en promover candidaturas del PAN, al Congreso de la Unión, dentro de su gabinete. La primer comalada la forman el secretario del Trabajo y Previsión Social Javier Lozano Alarcón, el secretario de la Función Pública Salvador Vega Casillas, y su secretario particular Roberto Gil Zuarth.
Esa actividad política partidista la efectúa Calderón prematuramente, antes de las posadas, la navidad, y el año nuevo, suscitando dudas, incluso dentro de las filas panistas, de si esos tres son los mejores.
Javier Lozano es de los más odiados por el pueblo, y no es necesario decir el porqué; en esto le gana con largueza a Ernesto Cordero.
             En realidad, nunca como ahora el Presidente Calderón Hinojosa está mostrando a todo México, sin ningún recato, lo peor de su persona. Nos insultó a todos los michoacanos por haber ejercido nuestro voto en la contienda electoral 2011, y pretende como jefe del PAN que se nulifiquen nuestro sufragios, todo para violar nuestra soberanía ejercida, y como un vengador por la pérdida de la gubernatura, la que había ofrecido a Luisa María Calderón Hinojosa, su propia hermana.
             Nos ha causado agravio a los michoacanos, y a los mexicanos, al pretender a través de Gustavo Madero Muñoz, líder formal de Acción Nacional, burlar y violar el voto que emitimos la mayoría de los morelianos a favor del profesor Wilfrido Lázaro Medina, en ánimo de imponer caprichosamente a Marko Cortés.
             ¿Cómo pueden ser capaces el PAN, su dirigente real, y su líder formal, de tamaña afrenta? Ante su ira personal por ese resultado electivo, qué mal hizo Felipe al provocar que Madero fuera a ver al presidente nacional del PRI, Humberto Moreira, para plantearle: “Yo tengo que darle algo al presidente, no puedo volver con las manos vacías, te ofrezco una negociación: déjenos la alcaldía de Morelia, y a cambio frenamos las investigaciones en tu contra por la deuda de Coahuila”.
             Y que bien hizo Moreira al contestar un "no" terminante, y determinante para respetar el voto ciudadano, el que se contó uno por uno, ganando la presidencia municipal de Morelia Wilfrido Lázaro.
             Cuando los casos de Michoacán lleguen ante el Poder Judicial de la Federación, específicamente al Tribunal Federal Electoral, seguramente que el Poder Ejecutivo a su cargo querrá afectar la independencia y el ejercicio soberano de ese Poder, y vulnerar la voluntad ciudadana.
             Todo lo anterior, y más, se encuadra en lo que es la corrupción en azul, la que de antemano está reprobada.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Verborrea Desesperada APRENDER DE NUESTROS ERRORES

           El discurso de Felipe Calderón Hinojosa, todavía Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, no resiste análisis lógicos. Sus palabras de joven, sus palabras de diputado opositor, sus palabras de candidato a la primera magistratura del país, y sus palabras de titular del Ejecutivo Federal en el sexto año de su ejercicio, no reflejan congruencia en su desarrollo.
            Acaso sólo son eso: palabras, sin llegar a configurarse como un consistente lenguaje que sostiene, conceptualmente, el discurso vital de una persona.
            Esos mensajes orales del Presidente de México, tan zigzagueantes como superficiales, no traslucen solidez ni dirección precisa; confunden tanto a la población, que ésta termina por descalificar al emisor, y a los repetidores del jefe.
            Todavía no habíamos asimilado su discurso para homenajear a cinco distinguidos panistas, a quienes tan simplonamente declaró "héroes y mártires", y sobre los que, utilizándolos de pretexto, mandó mensajes para descalificar toda la costosísima elección a la gubernatura de Michoacán ganada, según él, por el crimen organizado, cuando ya estaba tratando de recomponer su alocado decir.
            Y es que todo lo fincó en supuestas pruebas que no tienen el alcance probatorio que él pretende, ni en lo sustancial ni en el ámbito espacial correspondiente: en el atroz asesinato del presidente municipal de La Piedad, y en un mensaje publicado en el periódico A. M. que circula sólo en ese municipio del noroeste de estado que se avecina con Guanajuato. La lógica le replicó, a través de responsables analistas: "ese asesinato le ayudó al PAN a ganar La Piedad"; "pero esa causal puede conducir a nulificar las elecciones en La Piedad, no las de todo Michoacán"; "el responsable de la seguridad y de la procuración de la justicia, en materia de crimen organizado, es el propio Presidente de la República, a través de sus colaboradores correspondientes, y al respecto nada ha hecho".
            Pero si esa elección a la gubernatura de Michoacán la hubieses ganado su hermana, Luisa María Calderón Hinojosa, el discurso del Presidente Calderón hubiese sido otro: "se le ganó a la delincuencia organizada; Michoacán, y los michoacanos, hemos triunfado", y de inmediato se hubiera comunicado telefónicamente con la Cocoa para felicitarla, brindándole todo el apoyo incondicional del gobierno federal.
            Al resultar la elección a favor del PRI y de Fausto Vallejo Figueroa, el discurso del Presidente Calderón Hinojosa fue distinto, incongruente, y aturdido, faltándonos al respeto a todos los michoacanos que votamos, en plena libertad, responsablemente, y conscientes de la manera en que emitimos el sufragio.
            Tomas Tranströmer, el poeta sueco a quien se le acaba de entregar el Premio Nobel de Literatura, desde hace años subraya un consejo para todos: "el ser humano debe emprender, siempre, un viaje al centro de las cosas". Por qué no intentamos utilizar, en nuestra vida política, ese señalamiento literario, señor Presidente, antes de pronunciar o escribir nuestras palabras, y más en el caso de Usted, por su grave responsabilidad.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Peligrosa y Equívoca OBSESIÓN DEL PRESIDENTE

El discurso del Presidente Felipe Calderón Hinojosa, pronunciado hace unos días ante panistas, ofende a la mayoría de los michoacanos que salimos a votar el 13 de noviembre próximo anterior.
En mi caso, como simple ciudadano emití mi voto a favor del PRI en todas las boletas. Lo hice por convicción. Nadie me obligó a ello. Ningún crimen organizado me indujo a emitir mi sufragio de esa manera. Responsablemente rechacé a los dos pésimos gobiernos del PRD en Michoacán, y a los dos malos gobiernos del PAN en el país.
Y así lo hicieron varios cientos de miles de michoacanos, incluyendo a decenas de integrantes de mi familia, y a centenares de amigos. Todos fuimos a votar para echar fuera del poder a los amarillos, y para que no llegaran los azules.
Muchos nos vimos y nos saludamos en la casilla respectiva. Observamos que en paz, y sin coacción de ninguna especie, cumplimos nuestro deber ciudadano. Después, todo ello ha sido motivo de charla en reuniones subsecuentes. Logramos con toda limpieza el objetivo.
Por ello nos extrañan y escarnecen las palabras del Presidente Calderón: "Ricardo Guzmán, alcalde de La Piedad... fue asesinado por los criminales... es una muerte que está impune... él es un héroe y un mártir... Hay un problema que está afectando a su querida Piedad, y que está afectando al Estado de Michoacán, y es la presencia criminal que lo asesino... y el día de la elección publican un desplegado... en el A. M. de La Piedad, en donde amenazan a la gente de que si votan por el PAN, la van a matar... Es la presencia del crimen organizado en las elecciones... Y nos dicen: pruebas. Ahí está la prueba... Y, ¿a quién beneficia la acción de los criminales? Esta pregunta tiene que ser respondida."
Desde luego, es lamentable la muerte de todo ser humano, o el de más de 50 mil humanos; pero, el dolorosísimo asesinato de Ricardo en La Piedad auxilió a que ganara el PAN en toda aquella región. Cualquier análisis político objetivo dará esta respuesta que tanto busca el Ejecutivo Federal.
Por otra parte, La Piedad no es todo Michoacán ni todo México. Este tipo de inducciones inconsistentes siempre nos llevarán a error.
Es delito grave el homicidio calificado en contra de Ricardo, y no sólo lo ofendió a él y a su respetable familia, sino que ofende a todo michoacano, y a todo mexicano. Lo agrava a mayor grado el desplegado al que se refiere el Presidente de México; pero, siendo así, el aclararlo, perseguirlo, juzgarlo, y ejecutar la sentencia definitiva corresponde tanto al gobierno federal como al del estado, y no a los ciudadanos que votamos, ni a los ciudadanos que resultaron electos, sin ocupar aún sus cargos.
Por esos hechos, sin investigar, no se van a anular las elecciones en Michoacán; pero, por la incapacidad para investigar esos hechos si deberían caer gobiernos.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Congresos Solvay AQUELARRE DE BRUJAS

         Hace 100 años que se realizó en Bruselas, Bélgica, el primer Congreso Solvay. Para el mundo de aquel entonces generó revuelo, y expectativas; hoy, casi nadie lo recuerda.
          Ernest Solvay (1838-1922) fue un joven belga a quien la enfermedad le impidió realizar estudios superiores. Desde los 21 años entró a trabajar como obrero en la industria química, en una fábrica de su tío. Su esfuerzo personal, y su autodidactismo, lo condujeron a ser dueño de muchas empresas, e inmensamente rico.
          Patentó un sistema para producir sosa, de la mejor calidad, y a bajo precio. Se dedicó, en diversos países, a la fabricación del vidrio, a la industria metalurgia, y a la producción de detergentes. Apreció la investigación científica, e invirtió en ella. Aplicó teorías sociales en sus empresas: jornada de 8 horas, sistema de seguridad social, en enfermedad y accidentes, incluyendo la pensión, vacaciones pagadas, y capacitación para sus trabajadores. Fue senador dos veces, y ministro de estado en su país.
          Solvay a finales de 1911, con el perfil que he sintetizado, invitó a 20 científicos reconocidos de ese tiempo a intercambiar conocimientos, con todos los gastos pagados, más una cantidad extra para cada asistente. La sede fue el Grand Hotel Metropole.
          Asistieron, entre otros, Hendrik Lorentz, quien siendo el más destacado, en ese entonces, actuó como presidente en los debates; Max Plank, Henri Poincaré, Marie Curie, Ernest Rutherford, Wilhelm Wien, Walther Nernst, y el más joven, Ernest Einstein. El tema fue "el problema cuántico y la estructura atómica", y quien inició las exposiciones fue Einstein, con teorías novedosas "sobre los calores específicos en los átomos que se presentan en forma de paquetes discretos", teoría que todos los congresistas reprobaron.
          De ahí salió enojado Einstein, calificando aquel encuentro como "aquelarre de brujas". Empero, los reprobados hoy, en materia cuántica, son los reprobadores de ayer.
          Al joven Einstein le asistía la razón, salvo que, habiendo obtenido conocimientos avanzados en la materia, era impulsivo y soberbio, careciendo de la humildad que debe acompañar al saber científico.
          Al respecto, es muy informativa la carta que Einstein dirige a su amigo Michele Besso el 26 de diciembre del 1911: "Plank se aferra tercamente a presupuestos indudablemente erróneos... Poincaré simplemente adoptó una actitud negativa en general... pese a no estar de acuerdo con lo expuesto por mí, reconozco que Lorentz es ¡una obra de arte viviente! En mi opinión es el más inteligente de todos los teóricos presentes... El congreso de Bruselas parecía las lamentaciones por las ruinas de Jerusalén. Nada positivo ha salido de él".
          Cinco nuevas invitaciones formuló aquel multimillonario Solvay para encuentros científicos similares. Y, curiosamente, el público asistente a esos congresos era solamente él. Escuchaba y aprendía, tomando aquellos conocimientos para mejorar a sus empresas.
          Por su parte, Einstein siguió tercamente predicando: "El respeto ciego por la autoridad es el mayor enemigo de la verdad".
          Y... ¿si esto lo aplicamos a la ciencia política?