martes, 25 de septiembre de 2018


LOGOS
En la miel del erario
LA CORRUPCIÓN NUNCA MUERE
       Ser oposición es lo mejor que sabe hacer Andrés Manuel López Obrador. Gran parte de su vida política se ha dedicado a ello. La oposición es su ambiente natural.
       Ahora, como presidente electo y en su adelantado e indebido ejercicio del poder presidencial, AMLO sigue en campaña con el filoso perfil de opositor.
       No sabe, o no le importa, que el artículo 128 de nuestra Carta Magna ordene: “Todo funcionario público, sin excepción alguna, antes de tomar posesión de su encargo, prestará la protesta de guardar la Constitución y las leyes que de ella emanen”, y López Obrador sin haber llegado el inicio de su ejercicio, y sin protesta, está ejerciendo el poder presidencial.
       El banco de inversión JP Morgan advirtió que “el presidente electo y su equipo de transición están generando incertidumbre con el uso frecuente de consultas en proyectos de alto impacto”.
       Alertar sobre lo anterior, no convierte ipso facto en corrupta a esa persona moral; pues si no goza de las simpatías de AMLO, sí goza de la presunción de inocencia.
       La respuesta de AMLO a ese banco es acertada en inicio, discutible en sus conceptos intermedios, e impropia en su final:
       “Respeto su punto de vista, nada más que nosotros pensamos y sostenemos que en una democracia el pueblo es el que manda… y lo mejor, para no equivocarnos, es preguntar. La gente sabe de todo, el pueblo es sabio, los que no saben son los corruptos”.
       En principio, qué bueno que AMLO respete el punto de vista de JP MORGAN.
       Aún cuando López Obrador haya obtenido a su favor 30 millones de votos, de 90 millones de ciudadanos del padrón electoral, no es del todo aceptable que esconda su opinión personal en el pronombre pluralizado del “nosotros”; ese soberbio uso del colectivo desdice mucho de quien con posee de burlona humildad afirma que “No cerraré Palacio Nacional, sólo pondré un catre y colgaré una hamaca”.
       Por otra parte, asegurar que en una democracia representativa el pueblo es el que manda directamente, el que decide, y que el pueblo sabe de todo, ya que el pueblo es sabio. ¡Así!, como si fuese un dogma, un absoluto, es un grave error.
       El “pueblo” es una abstracción lógica, ficción a nombre de la cual se han cometido muchos errores, abusos y crímenes. ¡Sí!, hay personas en todo grupo humano que son sabias, pero no hay nadie que lo sepa todo.
       También es verdad que los ciudadanos mexicanos que fueron a votar, para elegir al Presidente de México, decidieron que AMLO cumpla en un determinado lapso las atribuciones del ejecutivo federal, y éste debe ejercer esos deberes en un gobierno representativo como es el nuestro, y no abdicar, al pretender regresar esas facultades al “pueblo”, so pretexto de una democracia directa de ejercicio imposible.
       De esa manera la corrupción seguirá, ya que esa pudrición tiene miles de rostros en miles de cabezas, y en la miel del erario parece que nunca muere lo corrupto, sino sólo se transforma.

jueves, 20 de septiembre de 2018


Hidalgo e Iturbide
OPUS NIGRUM; IGNIS NOSTER
       Ni Miguel Hidalgo ni Agustín de Iturbide fueron perfectos. Cada uno de ellos tuvo cualidades y defectos.
       La Historia de México registra a ambos. Cada mexicano requiere mejorar su memoria histórica (en base a hechos y documentos auténticos, y no en simples decires), pues es raíz que sustenta nuestro presente y, en considerable porcentaje, condiciona el futuro que nos espera.
       No prejuiciemos sobre Hidalgo e Iturbide. 16 septiembre 1810, inicio de la independencia; 27 septiembre 1821, su consumación. Razonemos críticamente sobre sus hechos y documentos auténticos.
       Hidalgo (1753-1811) e Iturbide (1783-1824) se conocieron, sin tratarse directa y estrechamente; la diferencia de edades y sus distintos ámbitos no lo permitieron, pero el desarrollo de sus vidas, respectivamente, los condujo a confronta y, así, dialécticamente el primero fue de los iniciadores de la independencia de la Nueva España respecto a España, mientras el segundo fue de los consumadores de una parte de ese proceso independentista, por razones congruentes, pero innobles.
       Hidalgo sembró ideas no admitidas en su tiempo: educar en y para cosas útiles y concretas productivas (en la teología y en todo, como la apicultura, el cultivo de la seda, vacadas y agronomía); luchar contra el imperio napoleónico invasor de las españas; abolir la esclavitud; acabar el sistema de castas; independizar a la Nueva España de la Corona Española; y, devolver, a los pueblos originales, tierras que la conquista española les había criminalmente arrebatado.
       Esas convicciones de Hidalgo están documentadas. Por eso le llamaron (y algunos le siguen llamando) "viejo loco".
       En mi caso, prefiero mil veces como modelo histórico a Hidalgo, que a muchos cuerdos que han robado a México.
       Hidalgo fue gran sembrador, consciente de que cosecharía su sacrificio. De inteligencia serena y una gran hombría de bien. Le tocó hacer la obra negra, y encendió nuestro fuego nacional: opus nigrum, ignis noster, lo expreso con los latines de Rector del Colegio de San Nicolás de Obispo.
       La cosecha correspondió a otros; pero, en el caso de Iturbide, excelente militar, criollo satisfecho de ser rico y propietario de esclavos, nacido en Valladolid, hoy Morelia, siendo acérrimo enemigo de las propuestas de Hidalgo, y vencedor militar de esa insurgencia, consumó la independencia de la Nueva España en contra de una Corona Española que por el lado napoleónico abolía la esclavitud y declaraba a todos los humanos iguales a través de la Constitución de Bayona, y por el lado insurgente español hacía lo mismo, pero más, con su Constitución de Cádiz.
       Iturbide, por las mismas razones que luchó contra Hidalgo, consumó la independencia; también como medio para satisfacer su apetito de poder, al soñarse emperador.
       De ellos venimos. ¡Honremos sus cualidades!, pero desechemos sus defectos, semillas de la inseguridad, bancarrota y corrupción, del México actual.

martes, 11 de septiembre de 2018


LOGOS
¿Constitución moral?
LO INÉTICO DEL TIGRE
            Antinomia es el uso de dos palabras o conceptos que siendo contrarios entre sí, por sus rivalizadas comprensiones, no pueden coexistir, lógicamente, por contener una contradicción insuperable.
            Iniciar ante un Poder Legislativo una “Constitución Moral”, sería una antinomia aberrante, ya que, incluso, estos dos conceptos empleados se contradicen totalmente.
            En México, nuestra Constitución de 1917 es una norma jurídica fundamental, proveniente de un poder constituyente original,  producto de una revolución, pero a través de un proceso legislativo extraordinario; carta magna que se reforma o adiciona de manera rígida a través de un constituyente permanente, y que tanto en su parte dogmática como en la orgánica es base y sustento de todo el sistema del derecho mexicano.
            La huella más antigua de los homínidos en nuestro planeta es (según Sagan, Asimov, y Leakey) de hace 4 millones y medio de años. Desde ese inicio, hasta el Renacimiento que principia en los siglos XV y XVI y que aún no concluye, las normas que rigieron la vida de nuestros antepasados fueron una mezcla, indiferenciada, de las semillas de los preceptos jurídicos, religiosos, morales,  técnicos, de urbanidad, de trato externo.
            Ahora, a partir del renacimiento, los estudiosos de esas normas distinguen las diferencias y semejanzas entre ellas.
            Ejemplo, las normas jurídicas son bilaterales, básicamente externas, coercitivas y heterónomas; mientras las éticas o morales son unilaterales, fundamentalmente internas, incoercitivas y autónomas.
            Significa que los preceptos jurídicos establecen derechos y obligaciones. Frente al obligado siempre habrá otro con el derecho de exigir su cumplimiento. De ahí su bilateralidad.
            Mientras el precepto ético o moral es sólo deber, ante el que no hay nadie que pueda obligarnos a cumplirlo, por eso su unilateralidad.
            La norma jurídica exige principalmente una conducta externa para cumplirse; en cambio la norma ética o moral requiere de una conducta de buena intención.
            Regla jurídica que no se cumple, se hace acatar por la fuerza pública del Estado, suplido por el gobierno, y éste por las autoridades; y para la regla ética o moral no hay fuerza pública que la imponga. De aquí la coercibilidad de una y la incoercibilidad de la otra.
            Es heterónomo la canon jurídico, puesto que nos lo imponen los otros; siendo autónomo el canon ético o moral, debido a que cada uno de nosotros lo aceptamos, o no.
            Hablar de constitución es tratar de normas jurídicas; y departir sobre ética o moral es discurrir sobre nuestros propios mandatos de conciencia.
            Cuando el Alfonso Sabio de México elaboró una cartilla moral, a pedido de Don Jaime Torres Bodet, sabía que no estaba escribiendo una constitución, sino sólo una guía de propósitos buenos, dirigido a conciencias libres.
            Pero hacer de esta materia ética o moral, asunto jurídico, es ingenuidad, o inmoralidad plena si se impone a la fuerza.

martes, 4 de septiembre de 2018


LOGOS
"Honor estar con Obrador"
GRITO DE LA SUMISIÓN LEGISLATIVA
            José María Anzorena, primer intendente nombrado por Hidalgo, firmó en su casa en Valladolid, hoy Morelia, el 19 de octubre de 1810 por instrucciones de Don Miguel, el primer decreto que abolió la esclavitud en América.
            En ese inmueble (que ahora es el recinto oficial del Congreso de Michoacán) el 28 de agosto del año que transcurre presentó Beatriz Pagés la segunda edición del libro "Los dos Adolfos" de la autoría de Humberto Romero Pérez, hábil político cercano a dos presidentes de México.
            El público abarrotó el salón de ceremonias. Al entrar al edificio Beatriz, la calle estaba tomada por cientos de maestros que protestaban con sonido a todo volumen. Se anunció la participación de la señora Pagés; ella comenzó a hablar, y en su avance conceptual se hizo el silencio en la calle y en el recinto.
            Atentos, todos, escuchamos a Beatriz, quien con toda claridad y firmeza explicaba que el Presidente Adolfo Ruiz Cortines, a pregunta de Humberto sobre cómo le había ido en su entrevista con el Presidente Eisenhower al inaugurar la Presa Internacional Falcón, afirmó, con serenidad y patriotismo: "Al Presidente de Estados Unidos hay que hablarle de pie. Nunca de rodillas, porque no alcanza a escuchar".
            Y prosiguió Beatriz, "esa frase, automáticamente nos obliga a preguntar: ¿y cómo le hablan hoy los presidentes de México a los mandatarios norteamericanos?, ¿lo hacen de pie…?, ¿qué le respondería hoy un Ruiz Cortines a un Donald Trump?"
            Incisivas interrogantes que me llevan a considerar la actitud sumisa y vasalla del actual gobierno mexicano ante Trump, en muy diversos momentos, siendo el más reciente el aceptar que Donald aplicará el divide y vencerás, separando a México de Canadá, para con mayor comodidad, práctica, someterlos a sus dictados con tratados bilaterales de comercio, y así suplir el tratado trilateral, aunque formalmente siga con el ese apodo.
            Los mexicanos, pobres o ricos, debemos ser siempre dignos, agudizando nuestra inteligencia, siendo trabajadores productivos en las buenas y en las malas, sin permitir abusos ni engaños de poderosos extranjeros, ni de los omnipotentes vernáculos.
            Lástima que nuestros representantes populares no porten la dignidad mexicana, ya que al protestar el cumplimiento de la Constitución, lanzaron, como viles porristas, un repetido grito vergonzoso de sumisión legislativa: "Es un honor estar con Obrador".
            Confesaron su falta de vocación para representar al pueblo, unos, y a las entidades federativas otros, exhibiéndose públicamente como lacayos del presidente electo Andrés Manuel López Obrador.
            Así no le sirve ni a su amo, menos al país. Alguien tiene que llamarles la atención, para que no enseñen el cobre, y para que no sigan siendo más de lo mismo.
            ¿Cómo hacerlos dignos?, ¿cómo hacerlos honrados?, ¿cómo hacerlos capaces? Honor es servir a los mexicanos.
            Todos debemos servir a México, y no a un hombre.

miércoles, 29 de agosto de 2018


LOGOS
AMLO y EPN; cordial vínculo 
PERPLEJO, MAQUIAVELO RÍE
       Andrés Manuel López Obrador se jactó de sus valores éticos: "digo la verdad, no robo, y no traiciono" y, además, ofreció promover una "constitución moral".
       Ignoro si ha leído a Santo Tomás de Aquino (1225-1274), pero sus actitudes éticas parecen escolásticas, con misturas de egoísmo eudemonista: "El triunfo parece un sueño, pero es un bella realidad".
       Enrique Peña Nieto se ha desempeñado como presidente con valores morales de tipo utilitario, en donde lo práctico en el fondo de sus actos es primordial.
       Sin ironías, no sé si ha leído obras de John Stuart MilI  (1806-1873), pero sus acciones tienen carga de sentido provechoso, con mezcla de egoísmo hedonista.
       Peña Nieto no termina de salir, y en más de cinco años de ejercer el poder ha dejado una impronta poco grata; pero el destino al final suele jugarnos bromas, y los registros históricos al respecto, de aquí a 100 años, son impredecibles. Todo es posible en este mundo, y en México más.
       López Obrador no termina de entrar al poder, aunque ya lo ejerce; y ya logró pasar a la historia por su perseverante eficacia para llegar a la presidencia. Pero por más que su insistencia porfíe en ser como Juárez, Madero, o Cárdenas, seguirá siendo simplemente Andrés Manuel López Obrador.
       Ambos (EPN y AMLO) tienen ese egoísmo ético que suscitó el holandés Baruch Spinoza (1632-1677), y que tanto ha promovido el español Fernando Savater (1947-y sigue demasiado vivo), aunque cada uno a su manera; así, los dos decidieron presentarse juntos públicamente, teniendo por foro uno de los patios de Palacio Nacional, por acompañantes a los miembros de los gabinetes, respectivos, y ante medios de comunicación masiva que les formularon preguntas.
       Amables entre sí, en vínculo respetuoso, sin roce de confronta sostuvieron sus posiciones. El rey que muere, hablando de rapidito, pero con el nerviosismo desventajoso de ir de salida. El rey que nace, con sus constantes pausas expresivas, generadoras de ansias nerviosas, pero con la seguridad que impone la linda realidad del poder, que todavía se le asemeja al ensueño.
       Visiones distintas en los cuestionamientos: nuevo aeropuerto, reforma educativa, Elba Esther, energéticos, seguridad, corrupción, avión presidencial, tratado trilateral de libre comercio.
       Caminaron juntos, se hicieron reconocimientos mutuos, se dieron la mano, intercambiaron sonrisas. Mostraron la civilidad de la actual política mexicana, la que no se ejerce con asesinatos ni con destierros ni con la cárcel ni a balazos ni a cuchilladas ni con sórdidas venganzas. ¡Excelente!
       También en ese evento estuvo un florentino honrado que siempre quiso pasar desapercibido, buen padre de familia, amigo de sus amigos y funcionario ejemplar: Maquiavelo (1469-1527), quien reía dubitativo al recordar lo por él escrito: "Cuán digno de alabanza es el príncipe que cumple su palabra dada, que obra con rectitud y sin doblez".

martes, 21 de agosto de 2018


LOGOS
Razón suficiente
YA LO DIJO AMLO
       "Ya lo dijo López Obrador" es una frase que con frecuencia están utilizando algunos colaboradores del presidente electo Andrés Manuel López Obrador, ante variados interlocutores, a quienes se desea convencer de la bondad de sus planes.
       Lo peligroso de esa expresión es que se usa como decisiva razón, tan primigenia como la causa eficiente explicada por Aristóteles (384-322 a. de n. e.) en su Metafísica.
       El mismo AMLO, aceptando sus limitaciones personales y las de su equipo, tiende a poner a consulta popular nuestros problemas principales, con el sano ánimo de, entre todos, encontrar la mejor solución y la táctica adecuada para aplicarla.
       Pero si cierta mediocridad que rodea al líder da como pésimo resultado: "ya lo dijo AMLO", como dogma irrefutable; el llevar a supuesta consulta "democrática", nuestras graves dificultades para su resolución a mano alzada, ante una muchedumbre sin información suficiente y sin valores éticos, es la estulticia demagógica de un pícaro audaz.
       Esas dos no son opciones morales ni válidas.
       Ejemplificaré. El fenómeno educativo, el que en su concreción escolar abre hoy su ciclo 2018-2019, lleno de confusiones y equívocos por la reforma del presidente Enrique Peña Nieto, se agrava por una oposición (a esa reforma) claramente expresa del presidente electo AMLO.
       Las autoridades federales y estatales de la educación expresan sin más: "la reforma se sostiene, está vigente, y seguirá su marcha".
       Mientras los heraldos de avanzada, sin más personalidad jurídica que la que les impone un triunfo electoral de la magnitud obtenida, disponen la desobediencia a esa reforma, y alientan a la participación en los foros anunciados de consulta popular, "democráticos", con el filo lógico de que "ya lo dijo AMLO".
       Y aquellos patrones ricos que desde hace rato tienen sus familias en barrios pudientes de los EU, y que alardearon de que AMLO era un peligro para México, y que bajo el lema de mexicanos primero juraban defender la educación con todo, ahora, sin recato ni vergüenza, se han puesto a las órdenes incondicionales de AMLO.
       En fin, y como siempre, en este ciclo escolar que se inicia, los maestros y los alumnos al entrar al aula, y cerrar la puerta del salón salvarán, con todo y sus limitaciones, el año escolar que principia, con el auxilio de las autoridades, sin ese apoyo, o aún en contra de todas esas pésimas autoridades.
       Mi padre, maestro universitario que cuidaba las lecturas de sus ocho hijos, me puso a leer en mi secundaria un libro que me impactó: Ariel, del literato uruguayo José Enrique Rodó (1871-1917) en donde el maestro Próspero da un mensaje maravilloso a sus alumnos, en donde en cada párrafo sus palabras se convierten en luz.
       Transcribo como pequeño aporte.
       "El presuroso crecimiento de nuestras democracias… nos expone en el porvenir a los peligros de la degeneración democrática, que ahoga bajo la fuerza ciega del número toda noción de calidad".

martes, 14 de agosto de 2018


LOGOS
La serpiente y el águila
CADA PRESIDENTE LOS INCUBA
       Con sus pensamientos expresados y sus acciones, cada presidente de México incuba el embrión (respectivo y a su estilo) de nuestros sempiternos símbolos: el águila y la serpiente.
       El presidente electo Andrés Manuel López Obrador, desde su ejercicio del poder, anticipado, empezó a empollar los suyos.
       Y no hay cosa que no tenga precio, y daños colaterales. ¡Todo a su tiempo!
       En Teotihuacán, en donde el hombre del poder se convierte en dios, el antropólogo Sergio Gómez y su equipo han encontrado una sala subterránea a la que hace cientos de años ingresaba quien iba a ser el omnipotente de ese tiempo, para recibir la fuerza del inframundo, nivel que sustentaba, en esa cultura, a los otros dos: a la tierra y al cielo.
       Los hombres vivían a ras de tierra, pero el huevo de la serpiente portaba directamente la energía de ese subsuelo, y el huevo del águila era el claro símbolo del cielo.
       El todopoderoso (en aquellas nuestras raíces) encarnaba a esos tres planos formadores de un todo.
       Quede preciso que a esas profundas esencias del poder, cada etapa postrera le ha hecho aportaciones, y no siempre pertinentes.
       Hoy, y en México, el poder del presidente se desplanta de un inframundo que le entrega el manejo de cerca de 5 billones de pesos, al tiempo que lo hace jefe nato de todas las fuerzas armadas; a esto le puede sumar su capacidad, y la autoridad moral que haya construido a la vista y aprecio de la población mayoritaria.
       Con ese riquísimo bagaje, inició AMLO su adelantado ejercicio; y como a sus antecesores, cada acierto es un punto a su favor, pero cada error son seis puntos menos.
       Y el poder desgasta, pero el no poder desgasta más.
       ¿Podrá AMLO y su equipo lograr (a base de buenas intenciones) que las víctimas y los ofendidos perdonen, sin olvidar, sin haber por parte de los victimarios una aportación suficiente que justifique el no castigarlos legalmente?
       ¿Podrá AMLO cumplir con respetar la separación de poderes, y las atribuciones legales de todos, y al mismo tiempo establecer que nadie ganará en el poder público más de 108 mil pesos, que será el ingreso mensual del presidente?, cuando quien constitucionalmente determina los sueldos a todos los funcionarios federales es la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, a través del Presupuesto de Egresos de cada año.
       El propio ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación afirma, para bien o para mal, que sus “remuneraciones dignas… no son en beneficio personal… ni mucho menos privilegios inconfesables… pues tener buenos jueces, independientes y confiables, hace a la democracia real y efectiva…”   
       Y los ministros de la SCJN no olvidan ni perdonan; no olvidan que la Ley no permite que sus sueldos bajen de monto, y no perdonan a quien quiera reducirles la paga.
       Ni los mexicanos olvidaremos ni perdonaremos el que se disfrace de delegados, del presidente, a cada líder local de MORENA.

lunes, 6 de agosto de 2018


LOGOS
EU gobierna un inmenso mundo
Y DE ESE MUNDO DEPENDE
       No hay duda, Estados Unidos de América es un país de un inmenso poderío; y así de enorme es su responsabilidad.
       Pero ese simple concepto no lo entiende el presidente Donald Trump ni muchos poderosos que lo rodean, ni menos una numerosísima masa poblacional estadunidense cargada de dogmas, prejuicios e iracundos odios, a la que hacen creer en el retorno (imposible por cierto) a una irreal grandeza americana, a la que el alejamiento le da cierto atractivo.
       En la búsqueda de ese ensueño pierden la visión sobre las posibilidades reales de la grandeza presente, y en ese empeño eligieron a un patán como presidente, quien pelea con todos, y es majadero hasta con su propia sombra.
       Con esas peligrosas características personales ejerce el poder en esa nación, y en el mundo, sin entender la estructura de esa impresionante fuerza.
       Es cierto que algo ha elevado los ingresos económicos de millones de sus compatriotas, pero pagando un precio desmedido que debilita al todo.
       Es como si el entero fuese un árbol, y Trump ha hecho que las hojas sean un poco más verdes, a costa de la resequedad y penuria de todas sus raíces.
       La brusquedad de Trump y su grosero comportamiento con la Reina Isabel, con la Comunidad Europa, con América Latina, con China, con Rusia, con Canadá, con México, con Japón, con todo el entorno de EU, del cual se alimenta, y al cual aporta,  no ayuda en nada a nadie con esas sádicas deficiencias presidenciales, al no saber vivir con el fenómeno dialéctico de la acción reciproca que la naturaleza nos impone a todos.
       Su acción y pensamiento están hechos para la tarea económica agresiva en el gran mercado entre particulares, pero sus deficiencias políticas pueden competir con las de Billy the Kid, cruel asesino que odiaba a los mexicanos.
       Su actual choque económico de tipo arancelario con China nos conduce a una guerra de dimensiones inimaginables.
       Quien empezó a jalar el hilo fue el impolítico Donald, y en este combate de jalones el líder chino Xi Jinping sigue dando respuestas contundentes, tomando nuevas y eficaces medidas, recientemente por un valor de 50,000 millones de dólares.
       Y México, sin ser sujeto activo en esos combates económico de elevado nivel, resulta víctima por depender tanto de la economía de EU.
       Agrava a nuestra situación, dependiente, las características personales de quien ya ejerce el poder presidencial en México: Andrés Manuel López Obrador; él, sin estar legalmente vigente su mandato, desde una perspectiva significada, es lo opuesto de Trump, ya que su acción y pensamiento están más hechos para la tarea política agresiva en el gran escenario de la grilla a nivel de piso nacional, pero sus deficiencias en materia económica nos pueden conducir a un peligroso quebranto interno, agravado por los golpeteos de la economía mundial, donde no hay sentimientos ni escrúpulos.
       Planteo la situación; los remedios existen.

lunes, 30 de julio de 2018


LOGOS
Bartlett, Ramón de la Fuente y Los Pinos
NO HAY MAL QUE POR BIEN NO VENGA
       El triunfo electoral de AMLO y algunas de sus decisiones pertinentes, tomadas por él sin llegar aún al cargo de presidente, me recuerdan esa simpática comedia de nuestro Juan Ruiz de Alarcón y Mendoza (1580-1639), "No hay mal que por bien no venga".
       Ese autor de la Nueva España (tan vapuleado por sus pares en Madrid) hace decir con agudeza a dos de sus personajes: "No hay suceso que no tenga/prevención en Dios, Beltrán./Por eso dice el refrán:/ No hay mal que por bien no venga."
       Y es que todavía hay millones de mexicanos que consideran el éxito de AMLO como un mal, pero sin esa victoria supuestamente proterva no se designaría como embajador de México en la ONU a una personalidad, bien calificada, como José Ramón de la Fuente, quien seguramente, o al menos así lo deseamos muchos, tendrá un excelente desempeño.
       También la decisión para que Manuel Bartlett ocupe la Dirección General de CFE es atinada, pues nadie duda de su inteligencia y eficacia.
       Otra asertiva disposición es que despache desde el Palacio Nacional el presidente, dejando para mejores usos a Los Pinos.
       Predio que, con sus diversos y caprichosos reacondicionamientos sexenales, ha dejado de ser útil como residencia presidencial, en estos tiempos controvertidos.
       El Castillo de Chapultepec y Los Pinos están para ser, eficazmente vinculados, epicentros de cultura y atractivos turísticos que muestren, desde su origen hasta hoy, los designios que el poder les ha impuesto.
       Por cierto que recién se ha editado el libro de Morelos Canseco González bajo el título De Política Mexicana; y en él nos comparte su plática con José López Portillo sobre el día que el Presidente Luis Echeverría le insinuó que él sería su sucesor.
       Dentro de Los Pinos lo condujo "a un túnel secreto… construido desde la época de Lázaro Cárdenas… de más de un kilómetro… que llega a un lugar donde hay variados transportes y personal… para que el presidente, su familia y algunos colaboradores, puedan abandonar la ciudad o el país… agregándole, te ruego discreción, pero es necesario que tú conozcas esto".
       Así que lo primero fue brindarle secretos para la huida, en lugar de darle información y consejos para el buen ejercicio del poder, y la forma práctica en que, de acuerdo a las circunstancias, se va armando algo invisible siempre: los personales andamiajes de la acción política de alto nivel.
       En esa materia, por desgracia, parece vulnerable e ingenuo Andrés Manuel; obsérvese su misiva al presidente Trump, ahí  exhibe bisoñamente su provinciano cultivo al poderoso al hacer presunción, innecesaria y equívoca, de las engañosas semejanzas entre ambos.
       Pero en fin, de lo real o supuestamente malo (dialécticamente) puede producirse lo supuesta o realmente bueno.
       Por eso he recordado esa frase literaria del siglo de oro, usada con certero encanto por el corcovado de Taxco: "No hay mal que por bien no venga".

viernes, 27 de julio de 2018


Raúl Pineda
MI AMIGO
       Los Pineda han sido una familia numerosa, activa social y políticamente, enraizada en esa tierra caliente en donde el Río Balsas ha prohijado, entre otras poblaciones, a Huetamo, Pungarabato y Zirándaro, las tres michoacanas de origen, pero las dos últimas enlistadas como municipios del Estado de Guerrero por decreto presidencial del 9 de abril del 1907.
       Conflictos limítrofes aparte, Raúl, mi amigo, era Pineda por ambas ramas: materna y paterna; y al cuadrado tenía matemáticamente la suma de las cualidades de esa estirpe.
       Nació Raúl en el año 1942 en aquella región formadora de caracteres agrestes, y temples luchadores, llegando a Morelia en la temprana edad de los 12 años a cursar la secundaria dentro de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, institución que lo educó hasta otorgarle la licenciatura en Derecho, profesión que ejerció, sobre todo, en agrario y penal.
       Sin embargo, su vida juvenil y adulta en elevado porcentaje fue dedicada a la política; en realidad, fue un político de todas las horas, a pesar de que la actual clase política lo haya abandonado.
       Político de pensamiento y acción, con un denominador común en todos sus actos: servir a los demás, aunque fueran sus enemistades.
       Con esa actitud de sembrador de amistad tuvo, en la aventura de su vida, infinidad de amigos, sin faltar los prietitos, como en el arroz, los que al parecer no le causaban desengaños, sino por el contrario, lo convencían de seguir en su franca actitud de auxiliar siempre a todos.
       Sabía trabajar en equipo. El valor de su trabajo y su talento era apreciado por el resto del conjunto. Aprendió a mandar, por haberse enseñado antes a obedecer. Gustó de jugar basquetbol, tenía condición física para ello, pero curiosamente, en esa disciplina, era un individualista empedernido, balón que tomaba en sus manos lo tiraba a la canasta, y en ocasiones lo encestaba.
       Fue agente del ministerio público, delegado federal de la Secretaría de Reforma Agraria, presidente del Comité Directivo Estatal del PRI, delegado de este partido en varios entidades federativas, secretario particular de gobernador, diputado federal, y en el ejercicio de estos cargos cumplió con esas características personales que le fueron tan propias.
       Formó parte de la Generación de Abogados Benito Juárez, constituida por 20 profesionistas que convivieron en la Facultad de Derecho de la Universidad Nicolaita en la década de los años sesentas del siglo XX; organización inolvidable (para aquel entonces) ahora ya olvidada; reconocida por todos, y envidiada por algunos.
       Generación que entre muchos de sus quehaceres publicó "Ensayos y Reflexiones", con trabajos de sus miembros y, en uno de esos artículos, Raúl Pineda asevera que: "Sin excusas, todos debemos trabajar para producir a favor de México".
       Total, la mañana del día 26 de julio del 2018 Raúl vivió su muerte. Nuestro común amigo Gilberto Alejandro Bribiesca me comunicó el lamentable deceso: "Raúl ha fallecido, intempestivamente en cosa de segundos, así se ahorró las pesadas cargas de la senectud".
       Su ego, lo he dicho, se restringió al básquet; más bien, o acaso, en su generosidad amistosa decidió evitarnos el sufrimiento que se comparte con enfermedades prolongadas.
       Excelente jefe de hogar, con Cristina, su esposa, gozaron y compartieron el cariño y los éxitos de sus hijas: Mónica, Cristina, Isabel y Sandra.
       Simplifico. Raúl fue un hombre bueno.


26 de julio del 2018.

domingo, 22 de julio de 2018


LOGOS
Vil venganza o vil desvergüenza
FIDEICOMISOS: COFRES DE CORRUPCIÓN
       Gayo en su Instituta (siglo II) y Justiniano al recopilar esa Instituta (siglo VI) nos hablan del fidecomiso; tal es la raíz más antigua de ese contrato que advino al sistema jurídico mexicano en 1926, como una de tantas valiosas instituciones creadas en la presidencia de Plutarco Elías Calles.
       El fideicomiso no es ni bueno ni malo; los malos o buenos son los seres humanos que utilizan ese contrato de fe y confianza.
       Lamentablemente, el gobierno mexicano (federal, estatal y municipal) ha abusado desde hace más de 9 lustros de esta institución maravillosa.
       Según resolutivo del INE, Morena constituyó un fideicomiso al que ingresaron (sin saberse por quiénes) más de 85 millones de pesos, retirando en forma simultánea, con cheques de caja, más de 64 millones de pesos cobrados por militantes de Morena, sin saber su destino final.
       Por eso, la autoridad electoral impuso a Morena sanción por 197 millones de pesos.
       Cierto que el fideicomiso mexicano es elástico, con diversidad flexible y versátil, pero tiene reglas en la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito (artículos 381 al 394), no totalmente cumplidas en el caso.
       Nuestro gobierno está llenó de esos contratos, a los que ha llevado centenas de miles de millones de pesos, recursos públicos fideicomitidos, generando, así, opacidad y arcas proclives a la corrupción, para encubrir las raterías de altos funcionarios públicos, pues el fidecomiso obtiene su propia personalidad.
       Revisar esos fideicomisos gubernativos es una tarea urgente; pero, cómo puede efectuar eficaz y honestamente esa labor quién armó un fideicomiso en donde el fideicomitente, la fiduciaria, y el fideicomisario, no cumplieron con la ley, sino que, según el INE, fue un cadena de transmisión por donde pasaron decenas de millones de pesos, sin saber de dónde venían ni para dónde fueron.
       Ilícitos confesados cuando el mismo Andrés Manuel López Obrador, ¿vocero de Morena?, asegura que no harán público el destino de estos apoyos para “proteger la privacidad y los datos personales de los beneficiarios”, que es sólo “una vil venganza… un golpe político artero de los conservadores facciosos”.
       Además de añadir que recurrirá “al Tribunal Federal Electoral, porque en el Banco Afirme, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, y hasta en el INE tienen copia de todos los documentos que conforman el expediente de cada beneficiario… lo que se encuentra en 50 cajas.”
       Obvio que esos decires transcritos no rebaten para nada lo argumentado por el INE, y salen de alguien que mal actúa como ¿presidente electo?, y como ¿jefe de un partido político?
       Con esas conductas, no vaya el próximo gobierno federal a constituir fideicomisos para pagar, en secreto, sobresueldos a los altos funcionarios, pues hay algunos que sus actuales pensiones son varias veces mayores al sueldo que supuestamente ganará AMLO.

lunes, 16 de julio de 2018


LOGOS
Realidad y deseo en AMLO
TODOS COLUDOS O TODOS RABONES
       Es desbordante el deseo de Andrés Manuel López Obrador para ejercer las funciones de presidente. Perseveró largo tiempo para llegar al cargo; pero, ahora triunfante, el ansia le gana para ejercerlo desde ayer.
       No es veloz, ni con sus pasos ni con sus palabras y, aún así, anda desatado en actividad ejecutiva plena.
       Hace días congregó a los recién electos gobernadores, senadores, diputados federales y locales, y a los munícipes de todo el país, a quienes el fenómeno López Obrador llevó al triunfo, refiriéndoles: "No vayan a salir con sus tonterías, porque la gente se los va a reprochar".
       Añadiendo que "el molde del político fanfarrón, corrupto, flojo, quedó destruido por la voluntad del voto suscrito el 1 de julio".
       Obvio, todas ésas, son palabras que reiteran su promesa de campaña y subrayan su deseo; frases pronunciadas para, y ante, una realidad personalizada en los futuros funcionarios oyentes.
       Ese "no vayan a salir…", significa también "no vayan a entrar…", pues es lo que en este momento les toca hacer: entrar, previa protesta, al cargo para el que fueron electos.
       Y les espetó, como si conociera sus mañas: "… sus tonterías", porque ese "sus", adjetivo pluralizado, es apócope de "suyo", que implica propiedad o posesión.
       Lo más curioso de la frase es que impone como consecuencia (en caso de que salgan con sus tonterías) "que la gente se los va a reprochar", como el equivalente del final de la protesta: "que la Nación os lo demande", o como en el corrido de Rosita Alvírez: "la gente lo va a notar".
       Total, es cosa de palabras, que esperamos que se conviertan en hechos, en virtud de una decisión firme y bien organizada, para que ese deseo pueda transformar a la realidad.
       Sin embargo, en eso de las palabras, Andrés Manuel confunde términos al enfocar su proyecto para desmantelar privilegios "en el gobierno y en el congreso", ya que conforme a los títulos segundo y tercero de nuestra Carta Magna el gobierno federal lo constituyen tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial.
       Así, basta decir "gobierno" para que queden citados esos tres poderes. Y al decir "gobierno y congreso" se cita al todo, y a una de sus partes, quedando el judicial al margen de ese desarme de prerrogativas, violando el principio de la igualdad, y motivando que la gente diga: o todos coludos o todos rabones.
       En eso de las palabras ha hecho bien el brillante y valeroso escritor español Arturo Pérez-Reverte al asegurar que renunciará a la Real Academia Española si se cambia la redacción de la Constitución, de su país, por un lenguaje inclusivo en torno a la llamada igualdad de géneros.
       Cierto que la mujer y el hombre son iguales ante la ley, formando en su desigualdad anatómica y fisiológica lo que es el humano; pero esto no debe llevar a AMLO al absurdo de expresar: "No vayan a salir con sus tonterías, (y tonteríos) porque la gente (y la genta) se los va a reprochar".