lunes, 26 de septiembre de 2016

LOGOS
Ceguera del entendimiento
TIEMPO DE ABRIR LOS OJOS
        "Mi aspiración y trabajo tiene como objetivo elevar la calidad de vida y el bienestar de los mexicanos", expresó con énfasis, hace días, el Presidente Enrique Peña Nieto.
        Lo afirmado por el ejecutivo federal sólo reitera su propósito en el ejercicio del más significativo cargo público en nuestro país; y siendo ése su más elevado anhelo, el resultado de sus trabajos es por completo opuesto a su objetivo. Daré ejemplos.
        El que la economía mexicana esté descontrolada, y cuesta abajo, no eleva para nada la calidad de vida y el bienestar de los mexicanos.
        Tampoco la sangrienta y desbocada inseguridad que  padecemos, en todo el país, sube la prosperidad de nuestro pueblo.
        Nuestros trastornos nacionales, que son muchos y están a la vista de todos, no pueden proporcionarnos esa calificada felicidad que como meta se fija la intención presidencial.
        Porque resulta que tanto la economía como la seguridad, la educación como la política, igual que todos los demás fenómenos sociales de nuestro México, han sido sectores en donde se han aplicado actos de autoridad del gobierno mexicano con ese sanísimo y bien intencionado propósito del Presidente Peña; y, en todos ellos, los efectos han sido diametralmente distintos al objetivo buscado.
        ¿Por qué?, ¿por qué si el firme deseo presidencial ha sido generar el bien a los mexicanos, el efecto está produciendo males al país?
        La caída del peso mexicano frente al dólar estadunidense no puede ser para bien de los mexicanos, más cuando ello de inmediato provocó aumento en los precio de los alimentos, colegiaturas, transportes, y en todos los bienes y servicios que estarán más distantes de un pueblo desempleado o con salarios de hambre.
        La inflación, la recesión, la devaluación, la deflación, todos los males económicos nos están cayendo de a montón y al mismo tiempo y, con eso encima, el Presidente Peña Nieto nos espeta, encubiertamente, la responsabilidad de esas dolencias: "... con frecuencia se olvida que la construcción de México no es una tarea de un solo hombre. Tampoco se reduce a los esfuerzos de un gobierno sexenal. A México lo construyen todos sus ciudadanos..." Y esto es cierto, pero a quien se le había olvidado es al presidente.     Recordemos la publicidad personalísima y personalista que ha hecho el Presidente Peña en los medios masivos de comunicación, a precios exorbitantes y a costa de los contribuyentes.
        Y como en el mundo de la política lo que hace la mano hace la tras, gobernadores, presidentes municipales, senadores, diputados, regidores, a costa del erario, con publicidad millonaria cubren su franca mediocridad y los resultados adversos a sus expresos propósitos de elevar la calidad de la vida de los mexicanos.
        La avanzada técnica, en el campo de la medicina, está por poner fin a la ceguera; ojalá, el pueblo de México también ponga fin a la ceguera del entendimiento. Ya es tiempo de abrir los ojos.

martes, 20 de septiembre de 2016

LOGOS
Masas enardecidas
PELIGROSAS PARA MÉXICO
                Las contradicciones generadas por nuestra forma de organización, en México, se han agravado en lugar de resolverse.
                En algunos momentos parece que todo va a estallar, pero en lugar de la catástrofe presentida se produce una pausa, en calidad de tregua salvadora.
                Pero si esa cesación se interpreta mal, y se valora como triunfo del gobierno, ese respiro queda desperdiciado, y no se utiliza para recomponer lo descompuesto, y para desarticular esas peligrosas contradicciones.
                Nunca imaginamos, los mexicanos, que íbamos a ver a compatriotas enardecidos exigiendo la caída de Peña Nieto como Presidente de México.
                Desde el punto de vista de no pocos, el Presidente Peña ha cometido significativos errores; empero, a esos equívocos no debemos sumar la insensatez de tronar la estructura presidencial que sostiene al gobierno mexicano.
                A ninguna oposición gubernativa le convine dejar en escombros a las instituciones nacionales, menos a los 120 millones de mexicanos.
                Tenemos corrupción, y al más alto nivel; inseguridad de orígenes nacionales y externos; oxidada y maltrecha productividad; pésima distribución de bienes y servicios, con riqueza extrema para pocas familias y pobreza en el 40% de nuestros connacionales; mal sistema educativo; leyes sólo en el papel para guardar apariencias, entre otras calamidades.
                Paralelo con lo anterior, o incluso entretejido, tenemos aún recursos naturales extraordinarios; una infraestructura aceptable, con sus deficiencias, pero en todos los sectores; una raíz histórica sólida y sana; y una mayoría poblacional trabajadora, capaz de seguir desarrollando al país, honorable por su dignidad y principios éticos, la que no permitirá que nadie destruya a México.
                El tamaño de nuestros problemas no supera a la gigantesca capacidad del pueblo mexicano; y el Presidente de México debe tener esta seguridad, como también necesita tener la certeza de que las circunstancias le exigen desempeñar un papel que excede con mucho a su capacidad personal, por lo que urge que aproveche las treguas, en estos dos años faltantes, para superarse a sí mismo, y mejorar a su equipo con gente que sepa solucionar las dificultades que se viven, y las que advendrán en el transcurso de estos últimos meses de su sexenio.
                No basta ocultar la ineficiencia con una superficial gracia personal, hacer gestos oratorios para proferir de corridito palabras que no se sienten, adoptar actitudes acartonadas de supuesto tribuno, saludar y sonreír velozmente con fingido comedimiento histriónico.
                Es necesario ser natural, no robar ni permitir que roben, conocer, respetar y querer, a la población que representa, laborar y auxiliar en la organización del trabajo de todos, con el honesto ánimo de solucionar problemas en desarrollo de los mexicanos y el país, hasta el último segundo del mandato.
                Las masas enardecidas no piensan ni construyen. Los mexicanos construimos y pensamos.

lunes, 12 de septiembre de 2016

LOGOS
Sólo reacomodo de fichas
CAMBIEMOS, SÍ, HACIA UN SUPERIOR SISTEMA
                No hay cambios en el gabinete del Presidente Enrique Peña Nieto, pues lo único que hubo fue un reacomodo de ciertos funcionarios, o de fichas.
                José Antonio Meade dejó Desarrollo Social para retornar como secretario de Hacienda; Luis Enrique Miranda pasó de subsecretario de Gobernación a ser secretario de Desarrollo Social; y, así, los demás reajustes.
                Quien formalmente quedó fuera de la administración es Luis Videgaray, supuesto árbol caído al que se achacan los efectos negativos de las torpezas en el sexenio que transcurre, pero quien, no hay duda, seguirá en plena actividad, operando tras bambalinas lo que le encargue su amigo el presidente.
                A Videgaray lo han calificado de “vicepresidente”, “primer ministro”, “el brazo operador del presidente”, “el cómplice de mayor confianza de Peña Nieto”, y hasta Trump lo tasó: “Con Luis, México y los Estados Unidos hubieran hecho tratos maravillosos, donde ambos, México y EU se hubieran beneficiado”.
                ¿Qué pasaría con Luis Videgaray si los votos para Presidente de los EU del próximo 8 de noviembre favorecieran a Trump?
                Si los mexicanos y la mayoría de los habitantes del planeta votáramos, en ese proceso electoral estadunidense, Donald Trump jamás sería Presidente; pero, en la realidad, los ciudadanos gringos que voten serán los que determinen el futuro de su país, y del mundo, dada la exaltación inaudita y enardecida de una masa yanqui que se ve representada por el perfil fascista del candidato republicano.
                De ganar Trump, Luis se convertiría, mínimo, en el mexicano de mayor confianza del Presidente de los EU, y muchos de sus actuales detractores buscarían, sumisos, los favores de su influencia. No siempre la condición humana está a la altura del decoro.
                Pero, con independencia de esos resultados electorales de nuestros vecinos norteños, estoy convencido de que, para desgracia de nuestro país, el Presidente Enrique Peña Nieto cayó en una trampa, construida por muchos, incluyéndole a él, en la que cualquier movimiento que realice perjudica, tanto a México como al propio titular del ejecutivo federal.
                Así, la renuncia de Videgaray no salva a Peña Nieto; como su permanencia en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público no le hubiese dañado más de lo que ya le afectó.
                El escritor francés Juan Bautista Alfonso Karr (1808-1890), en Las avispas, expresó: “Cuanto más se cambie, (con reformas) es más de lo mismo”.
                Giuseppe Tomasi di Lampedusa, italiano, (1896-1957) en El Gatopardo, indicó: “Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie”.
                Y parodiemos al filoso verso del poeta Antonio Plaza (1833-1882): Es el mismo buey de antaño, es el mismo arado viejo, es el mismo desengaño clavado en el entrecejo; y revoluciones van, más reformas y elecciones vienen a destajo, y el pueblo sigue sin educación ni pan ni trabajo.
                Cambiemos, sí, hacia una superior forma de organización social.

martes, 6 de septiembre de 2016

LOGOS
Muromanía de Mr. Trump
DESTRUIR A EU POR AISLAMIENTO
        Criticar más al Presidente Enrique Peña Nieto por sus variadas y consecutivas ineptitudes, en el ejercicio de su encargo, no vale la pena por ahora.
        Ojalá, antes de volverse a ir de bruces en perjuicio de México,
cuide más la investidura presidencial que le fue encargada. A los gobernados se nos acrecienta la responsabilidad de cuidar que tal institución presidencial, por el bien de todos, no se siga dañando.
        Por otra parte, lo perverso de las personas malas se afila, y se torna peligroso, cuando la audacia le acompaña; y observo que Donald Trump, poderoso candidato a la Presidencia de los Estados Unidos de América, es intrépido y maligno. Pero de nada sirve vituperarlo con palabras despectivas.
        Mejor analicemos la más importante de sus propuestas electorales, la que lo exhibe a plenitud: construir un muro que divida al territorio mexicano del territorio gringo.
        Ese proyecto es viejo, costoso y descabellado, y Trump lo convirtió en lo central de su grotesca campaña.
        Con el leonino Tratado de Guadalupe Hidalgo de 1848 el expansionismo de los Estados Unidos de América le impuso a México, previa una guerra injusta, la pérdida de más de la mitad de su territorio, reserva del crecimiento poblacional de nuestro país.
        Desde entonces, los límites entre ambas naciones fueron los cauces de los ríos Bravo y Colorado; y los problemas se ocasionaron por la movilidad de sus vertientes, y las alteraciones acuíferas, tanto por distribución como por salinidad made in USA.
        Bajo entendimiento mutuo fueron superándose cada una de esas cuestiones.
        Empero, a partir de 1994 los EU pusieron en marcha la Operación Guardián, con el ánimo de "impedir la entrada a inmigrantes ilegales", e iniciando la construcción de un muro en diversos tramos fronterizos, y con distintas formas y materiales, que mide actual y aproximadamente mil kilómetros; obra ineficaz, y onerosa política, ética y económicamente.
        Sintetizo lo anterior como antecedente histórico, para que se recuerden esos terribles agravios que son una profunda raíz de los problemas actuales que ha venido a despertar, con impertinencia majadera, el candidato Trump.
        A eso hay que agregar que no sólo han obtenido de México esos territorios, sino la mano de obra eficiente y barata que ha generado alta productividad e inmensas ganancias; además de imponer el que se les abastezca de enervantes para dar valor a sus soldados en las guerras, y distracción enajenante a sus jóvenes en la paz.
        Supongamos que construyan el muro en su frontera sur; entonces, las oleadas migrantes que se avecinan pasarían por la frontera con el Canadá, por sus costas en el Pacífico y en el Atlántico, lo que motivaría a construir, siguiendo el proyecto Trump, cuatro muros que aislarían a EU del resto del planeta.
        EU dejaría de ser líder mundial por falta de responsabilidad en su liderazgo.
        ¿Dejarán los estadunidenses que Trump destruya a los EU?

lunes, 29 de agosto de 2016

LOGOS
Ante dos años peligrosos
PRESIDENTE EN DESGASTE
        No terminan bien quienes serruchan la rama que los sostiene; y el gobierno mexicano y sus opositores efectúan, eficazmente, esta cándida faena.
        Igual, resulta un absurdo destruir, y permitir que destruyan, a las instituciones que, sustentando a nuestro país, le han sido encomendadas al Presidente de México.
        Tratándose de las atribuciones legales del Ejecutivo Federal, la responsabilidad directa es del Presidente Enrique Peña Nieto, quien como candidato generó por su publicitada juventud, y grato aspecto físico, aceptación electoral y esperanzadas expectativas.
        Hoy, ante su Cuarto Informe de Gobierno, se le observa desgastado, impopular, y presionado por todos, incluso, auto comprimido; perturbadora situación que lo excita a seguir cometiendo aberraciones que, a la vista de todos, sirven a sus eficientes enemigos para afectarlo cada vez más.
        Si esos ataques exclusivamente afectaran a Enrique Peña Nieto, la mayoría de los mexicanos estaríamos impasibles; sin embargo, él es el Presidente de México, y nos preocupa y nos llama a atender esa situación peligrosa de sus dos últimos años de sexenio.
        Por ello, mis iniciales sugerencias están dirigidas, no a sus opositores, sino al Presidente Peña, quien seguramente revisó y autorizó la publicidad de su reciente informe.
        Ahí, aparece otra vez la imagen personal de él, antes que cualquier otra gente, reflejando una vanidad soberbia que ya no se sostiene. Carita ya no mata nada. La publicidad debe ser de conceptos, las fotos de obras y de gente trabajadora del pueblo de México, a quienes todos debemos los avances que hemos tenido.
        Esa publicidad presidencial, como la de todos los políticos fatuos en activo, es pagada con las contribuciones de la población tributaria, quien es la primera ofendida con ese desatinado derroche.
        Y en esa deplorable propaganda se lee aún: "Lo bueno casi no se cuenta, pero cuenta mucho".
        Todos sabemos que lo bueno se cuenta, cuando hay algo bueno que contar, incluso en las acciones políticas provenientes de la función pública; pero estas cosas buenas al Presidente de la República, si es inteligente, le corresponde atribuirlas a la sociedad, y no presumirlas como propias, por más que sus lambiscones y aplaudidores de oficio lo impulsen al equívoco.
        Lo malo en la acción pública corresponde al funcionario responsable, y esto cuenta muchísimo, más cuando exista un vínculo de causalidad personal entre el acto u omisión con el producto dañoso producido.
        El Presidente de la República ni en su vida personal puede ser amiguero. Al nombrar gabinete no forma pandilla ni constituye socios ni menos cómplices, ya que el interés nacional está encima de todos y de todo. Hasta las pláticas con sus íntimos deben ser cuidadosas, y éticas, pues sus amigos suelen exagerarlas.
        Si defendiera a los mexicanos, como cubre a sus cuates, sería un aceptable Presidente.
        El poder desgasta, pero el no poder desgasta más.

martes, 23 de agosto de 2016

LOGOS
Inexistente reforma educativa
DON DE LA LOCUACIDAD
        En la realidad, no existe ninguna "reforma educativa" en México del 2012 a la fecha; salvo si aceptamos que existe todo sobre lo que podemos hablar: un "fantasma" o un "profesor".
        La mal llamada "reforma educativa", incluida en paquete de
reformas impulsada por el ya olvidado Pacto por México a fines del año 2012, nunca ha sido tal. Mal inició y terminará peor.
        Deductivamente, haciendo su debut como reforma y adición a los artículos 3o y 73 de nuestra Carta Magna, partió desde las oficinas del poder hacia las aulas, con soberbia antidemocrática, sin escuchar a padres de familia, alumnos, maestros, sin considerar el amplio y complejo fenómeno de enseñanza aprendizaje.
        Erró el Presidente Enrique Peña Nieto y sus consejeros en educación al creer que dicha "reforma educativa" sería la solución a los conflictos que padecemos en esta materia; y, a la inversa, generaron problemas mayores.
        El equívoco laboral medicamentoso, envuelto en delgado papel educativo, agravó la enfermedad.
        Se ordenó invertir millones de pesos en los inmuebles escolares; y es correcto, siempre que se entienda que las escuelas son los alumnos, los maestros y los padres de familia, y no los edificios con muebles, que deben ser instrumentos dignos, sí, pero no constituyen "reforma educativa".
        Llegados al 2016, dicha reforma educativa sólo ha producido significadas y molestas marchas, tomas, pérdidas económicas cuantiosas, confronta entre mexicanos, afectación internacional, quemas, destrucciones, heridos y muertos.
        Frente a lo anterior, el secretario de Educación Rubén Nuño Mayer presentó, carrereado, un producto burocrático llamado "Modelo educativo III", el que siendo un esfuerzo, pero tardío, no llega a ser, tampoco, una "reforma educativa".
        Ese documento es, exclusivamente, un puñado de elementos orientadores, valiosos unos y equívocos otros, en materia pedagógica, laboral, y administrativa, puestos en el campo de la educación escolarizada.
        Ojalá el Presidente Peña Nieto y la SEP entendieran que la educación, y su ausente reforma necesaria, va más allá de lo escolar, lo pedagógico, laboral y administrativo.
        Hoy, lo más trascendente de la educación se ubica en la familia, en los medios masivos de comunicación y en la vida. Los elementos pedagógicos, laborales y administrativos, del documento no llegan a ser reforma educativa. Si anda mal la familia, los medios masivos y la vida, deplorablemente discurrirá la educación.
        La "reforma educativa" como tal no existe. La CNTE quiere frenar las disposiciones que afectan sus privilegios. Si no se termina el sistema de privilegios, sólo pasarán de manos de la CNTE a otros.
        En muchas escuelas no ha habido clases. La iniciativa privada tiene, en la educación escolar, un excelente negocio. Las autoridades educativas del actual gobierno no han sido educadas para gobernar.
        Y esos implicados siguen ejerciendo el don de la locuacidad.

lunes, 15 de agosto de 2016

LOGOS
Riqueza y pobreza
NOS AGRAVIA LO INEXPLICABLE
        Riqueza y pobreza son conceptos relativos a infinitos puntos referenciales. Entre Carlos Slim Helú y Ricardo Salinas Pliego, ambos con poder económico, el rico es Carlos.
        Entre Andrés Manuel López Obrador y Rafael Acosta Ángeles, mejor conocido como "Juanito" cuando era protegido por aquél, el pobre es el segundo.
        El michoacano Félix Cerda Loza era un millonario, rico, pues teniendo capital fue generoso con los humildes, auxiliaba a escuelas, apoyaba al deporte, aportaba para obras sociales, y vivió a plenitud; mientras otros millonarios de cuyos nombres no quiero acordarme, en su avaricia cicatera, son ricos pobres.
        En México, ser pobre o rico no es inmoral ni es delito; el problema comienza cuando la riqueza de una persona es inexplicable; como el conflicto se inicia cuando la pobreza de un ser humano también es inexplicable, y trasuda engaño por simulación fraudulenta.
        Significa, por ende, que lo inexplicable de la riqueza y de la pobreza es lo que agravia a la sociedad, y a cada uno de los miembros que la integran; y en ese estatus, enmarañado e incomprensible, la población de México en el campo del derecho, a través de autoridades competentes, analiza los casos de pobreza y riqueza para encontrarles explicación y esclarecimiento.
        Si encuentra que la riqueza se ha obtenido ilícitamente, a través de algún acto u omisión tipificado por preceptos jurídicos, debe obrar en consecuencia legal y debida, ya sea fortuna malhabida en cargos públicos, o en actividades de iniciativa privada.
        Así esperamos que se conduzcan las autoridades competentes ante las tres declaraciones (patrimonial, fiscal, y de intereses) que han firmado los dirigentes de los partidos políticos de nuestro país, la del priísta Enrique Ochoa Reza, del panista Ricardo Anaya Cortés, del morenista Andrés Manuel López Obrador, de la perredista María Alejandra Barrales Magdaleno, y las de los demás líderes partidistas.
        No olvidemos que en lo electoral, por desgracia para México, malgastamos el erario. Recordemos que los partidos políticos han partidizado, lamentable e ilegalmente, a casi todo el país.
        Por ello es apremiante que se realicen los análisis lógico jurídicos contables, bajo la egida del costo beneficio, de todos los órganos jurisdiccionales de tipo electoral, de la administración electoral, sobre todo del INE y los institutos estatales, y de todos y cada uno de los partidos políticos, comenzando ahora a investigar lo inexplicable de las riquezas y de las pobrezas de los dirigentes de esas instituciones partidistas.
        La riqueza y la pobreza deben ser explicadas, legal y moralmente.
        Si queremos que México y los mexicanos sean ricos en bienes, en servicios, y en valores éticos, es menester elegir líderes capaces y honestos que a eso nos conduzcan.
        Digamos, no, a los dirigentes de riqueza ilícita. No, también, para líderes simuladores de pobreza, o incapaces de crear riqueza pública.

sábado, 13 de agosto de 2016

LOGOS
Nuestro PIB baja
AUMENTA NUESTRO CAOS                                      
                Cuando en el milenio próximo anterior leí El mundo como voluntad y representación, obra del filósofo alemán Arthur Schopenhauer, (1788-1860) lo juzgué elocuente, agudo, cáustico, pesimista, y exagerado en su equivocación.
                Mi mundo juvenil era diferente al mundo percibido por ese germánico tan brillante como avanzado; ahora, en el México del 2016, el mundo empieza a semejarse, lastimosamente, al infierno anticipado por Schopenhauer.
                Él afirmó que el motor de todo es la voluntad de vivir, instinto ciego, básico e irracional, absolutamente inmotivado, engendrador de todos los fenómenos. Los vegetales devoran a los minerales, los animales a los vegetales, y los animales se comen atrozmente entre sí.
Y esos animales que se autonombran seres humanos engullen todo, para al final ser alimento de todos. Pero antes de morir, y por su voluntad de seguir viviendo, los humanos combaten todos contra todos.
                Describió un mundo salvaje, caótico, como el que se vive en las guerras, y el que empieza a desarrollarse ante nuestros ojos en varias partes del planeta. Pero lo que más nos duele, y preocupa, es el que padecemos actualmente en México.
                Hasta el alto clero y los empresarios, normalmente modositos e institucionales por su estatus de privilegio, denuncian a gritos la incapacidad del gobierno mexicano para aplicar la ley y restablecer el orden; y la COPARMEX presenta demanda de amparo ante la Justicia Federal contra actos y omisiones de los tres niveles de gobierno, por no aplicar el derecho a los integrantes de la CNTE por actos ilícitos.
                Y la CNTE, engendrada por el propio gobierno, sigue como monstruo en crecimiento, amenazando con afectar el próximo ciclo escolar, y radicalizar sus acciones delictivas si la Secretaría de Gobernación no responde favorablemente a sus demandas.
                Otras organizaciones amenazan con no pagar impuestos si el gobierno no restaura el orden del sistema jurídico vigente, y el gobierno les recuerda que es delito, pero el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo Villareal, les está elaborando paquetes de ayuda económica.
                Centenas de personas físicas presentan amparos contra el gobierno por permitir tomas, plantones, destrucción; ya un Juez de Distrito, con sede en la Ciudad de México, amparó a un quejoso contra los cierres en la calle Bucareli, ordenado a la autoridad responsable retirar el bloqueo, "respetando vida e integridad física de los bloqueadores".
                Proyecta también el gobierno apoyos económicos para los quejosos amparados; y para la CNTE, "el alma y corazón de la reforma educativa" ofrece subrepticiamente prerrogativas.
                Así, el gobierno teme a todo y a todos, y enredado y confundido sigue desatinando al prometer dinero propiedad del pueblo de México.
                Mientras, ante el paroxismo económico en puerta, el mexicano paga más contribuciones; decreciendo nuestro producto interno bruto, según el Banco de América, abajo del 1.9%.
LOGOS
Evanescencia axiológica
URGE RESTABLECER NUESTROS VALORES
                Existieron y existen comunidades humanas en donde los integrantes de la población respetan la vida, la integridad física de las personas, la propiedad, la libertad, y un sinnúmero de valores que, apreciados por todos a través de su conducta cotidiana, hacen que la vida del ser humano sea de gran calidad.
                Empero, también hay épocas y lugares en donde por esos valores no se tiene ningún respeto, generando, con ello, una vida de infierno con demonios humanos llenos de perversidad. Nuestro tiempo marcha en esta frecuencia.
                Así que México, como muchos otros países, está padeciendo torturas, asesinatos, secuestros, violaciones, robos, injusticias de diversa índole, y lo que es peor, con la incubación y complicidad de los poderosos en la política, economía, religión, y en otros sectores de poder.
                En varios sexenios del siglo XX los mexicanos vivimos con mayores márgenes de respeto a esos valores jurídicos y éticos imperantes. La educación en el hogar, la escuela, los centros de trabajo, la calle, los medios de comunicación, el propio gobierno, los ricos, provocaban un mundo más ajustado a esa significada axiología; acaso con perfiles de ingenuidad, pero con sólida fortaleza en el decoro.
                Claro que había delitos y faltas a la moral, pero no con la masividad de ahora y sus consecuencias multiplicadoras. Desde luego que se daban desapegos a las normas jurídicas, y conductas fuera de la ética, pero eran claramente desaprobadas por la población, y perseguidas con cierta eficacia por el poder público.
                Lo de hoy es otra cosa, aterradora y grotesca, en cuanto que la irracionalidad brutal trasuda por todas partes, sobre todo en los actos torpes de los poderosos, ya de manera encubierta o en forma cínica, en forma inconsciente o con perversas intenciones.
                Ahora, donde quiera que se escarbe en nuestro país se encuentran cadáveres producto de todo tipo de delincuencia, la oficial y la privada.
                Así como donde quiera que se le apriete sale pus, ya que los poderosos dejaron de tener escrúpulos, y a la población le imponen un sistema educativo de ignorancia, sobre todo respecto al mundo de los valores.
                Muchos filósofos y educadores han escrito sobre el tema. Uno de ellos, llamado Thomas Jefferson, (1743-1826) con acierto se autocalificó como "científico", y siendo padre fundador de los Estados Unidos de América, y su tercer presidente, escribió en sus Notas sobre Virginia: "En todo gobierno sobre la tierra hay algún rastro de debilidad humana, algún germen de corrupción y degeneración... Todo gobierno degenera cuando se confía sólo a los gobernantes. El propio pueblo es por tanto el único depositario seguro. Y, para que tenga seguridad, debe cultivarse el pensamiento".
                En esta crisis de valores, urge renovar y restablecer principios axiológicos; pero como una tarea del pueblo, para el pueblo y por el pueblo, cultivando en todas las conciencias.

lunes, 25 de julio de 2016

LOGOS
¿En qué consistió?
EL ERROR DEL SEÑOR PRESIDENTE                                        
                ¿Cuántos kilómetros habrá recorrido el Presidente Enrique Peña Nieto? La cantidad es inmensa. Es el mandatario federal que más ha viajado por nuestro territorio y por el mundo.
                Ha visitado todos los continentes, con más de 34 recorridos internacionales; incluso, parece sentirse con mayor comodidad en el extranjero, y no pocos aseguran que esos periplos han costado una enorme cantidad de millones de dólares.
                Con información veraz y objetividad necesitamos valorar los costos frente a los beneficios que erogó y obtuvo el pueblo de México con esos recorridos por el mundo.
                Ahora, por un momento, el Presidente Peña Nieto decidió iniciar un viaje a su propio interior y, en el asomo, revisó más que su conducta legal sus valores éticos, pero sólo por causa de lo que piensan y dicen los mexicanos de él, dándole un bajísimo nivel de aceptación a su ejercicio presidencial, del 29%, según las cifras más optimistas.
                Ese hecho, para quien es proclive a la popularidad pero no al populismo, lo orilló en días recientes, durante la ceremonia  promulgadora de las leyes del Sistema Nacional Anticorrupción, a pedir perdón por el agravio que causó a la sociedad con el escándalo de la "Casa Blanca", donde la corrupción a la mexicana estuvo al máximo nivel.
                Ahí dijo: "No obstante que me conduje con apego a la ley, acepto y reconozco que cometí un error. Este error afectó a mi familia, lastimó la vestidura presidencial y dañó la confianza de la sociedad. En carne propia sentí la indignación de los mexicanos, por eso, con toda humildad, les pido perdón".
                En su discurso hizo un llamado a sí mismo, pluralizando: "Es necesario vernos en el espejo y asumir una actitud autocrítica del desempeño". Esta figura de lenguaje invoca, desafortunadamente, lo superficial de los espejos, ya que únicamente nos refleja la apariencia exterior.
                Una actitud autocrítica de un Presidente de México respecto a su desempeño, como tal, necesita desplantarse de un examen sensato, responsable y sincero, de los valores éticos que sirven de base a su conducta pública y privada, y con ello pensar, expresar y actuar, coherentemente en consecuencia.
                En el momento que el Presidente Peña Nieto, asegura que "No obstante que me conduje con apego a la ley", está dando su palabra de que no cometió ningún acto ilícito. Y el ajustarse a las normas jurídicas no da lugar a pedir perdón a nadie.
                Empero, cuando agrega: "acepto y reconozco que cometí un error", y se añade que ese error afectó a su familia, lastimó la vestidura presidencial y dañó la confianza de la sociedad, debe precisar en qué consistió ese "error", para poder valorar esa "humildad" y ese "perdón".
                Porque después de ese viaje a su interior, el Presidente Peña salió rumbo a Washington, en dónde acaso se le pregunte: ¿puede explicar en qué consistió ese error, por el que con humildad pidió perdón a todos los mexicanos?

martes, 19 de julio de 2016

LOGOS
Radicales libres
TRAGEDIAS POR DOQUIER
Existen los radicales libres en el fenómeno químico y dentro de la estructura biológica del ser humano, provocando, al tener electrones sin aparejar, inestabilidades con reactividad violenta.
Así acontece en todos los fenómenos, incluyendo a los sociales, sean educativos, económicos, políticos, o religiosos. Vivimos en un universo en donde todo está conectado a todo.
En una persona física sus radicales libres generan, por factores internos y/o externos, daños, enfermedades, o la muerte, si no se logra estabilizarlos bajo procedimientos eficaces.
Y en las personas morales sucede algo parecido, sean países, u organizaciones sociales mayores o menores que una nación.
Un radical libre, llamado Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte, está en proceso de separarse de la Unión Europea. De forma similar, una serie de radicales libres, cada uno con su propia naturaleza, y valor, golpea con violencia en Louisiana, Turquía, Niza, Bruselas, París, Siria, Afganistán, o en donde haya un policía en los Estados Unidos de América, lo que ha motivado al Presidente Barack Obama a expresar recientemente que “no hay justificación posible para la violencia en contra de los agentes de la ley”, pues en pocas semanas han asesinado a cerca de 40 “guardianes del orden” en ese territorio.
México, como muchos otros pueblos, sufre a sus radicales libres; empero, éstos no han aparecido por generación espontánea, sino que también están regidos por la ley de la causalidad, siendo efectos de causas anteriores, y convirtiéndose dialécticamente, a su vez, en una causa que producirá nuevos efectos.
Todos los seres humanos necesitamos conocer ese engranaje universal, y estudiarlo más a fondo, para cada día perfeccionar nuestras acciones, y lograr transformar en beneficio de la vida humana a nuestro mundo.
Una reforma educativa con esos enfoques y alcances es lo que nuestro país requiere con urgencia. El pueblo de México no merece que la educación pública esté en manos de autoridades gesticuladoras, y la educación privada en manos de comerciantes, salvando las honrosas excepciones.
Toda la educación debe ser regida por el Estado, con talento y honestidad, y con la fuerza de toda su población organizada y de sus medios de comunicación. Todo para los maestros. Nada para líderes sindicales que se han hecho millonarios, quienes tienen a sus hijos en colegios particulares, y deciden los cargos educativos a favor de sus cómplices, de los que más marchan, toman instalaciones, destruyen, maldicen y sólo enseñan sus bajos instintos.
De cara al pueblo, el gobierno como representante del Estado debe enfrentar a los radicales libres, dejando atrás su retórica mentirosa.
En lo social, cuando los radicales libres tienen razón y virtudes necesarias, el pueblo suele constituirlos en gobierno.
Todos a participar en la educación, con inteligencia honesta. Mucho trabajo organizado nos espera.

lunes, 18 de julio de 2016

LOGOS
Tontolelo y Tontiloco
SUCUMBE LA REFORMA EDUCATIVA
La sucesión presidencial ya está encarrerada en México, y su temprano inicio le impone un pecado original que, tarde o temprano, lo pagaremos todos.
Esa misma tentación culposa de adelantarse, sin acertar, produce su propio castigo, más cuando el gobierno mexicano no ha mostrado, desgraciadamente, capacidad para ejercer rectoría ni siquiera en sus propias reformas.
En lo educativo, por ejemplo, el equívoco ha sido brutal. El gobierno no atinó ni en tiempos, espacios, personas, ni en los modos; y, ahora, sólo queda partir de la revoltura caótica en que se encuentra el embarazoso problema, sin perder el tiempo en buscar culpables, para aprovecharlo en el rastreo de soluciones.
No de cualquier solución, sino de una que, siendo real y eficaz, favorezca a la mayoría de los mexicanos.
En una mesa de negociaciones, con gente responsable y seria, deben analizarse todos los problemas educativos de manera precisa y clara, sin máscaras ni ambigüedades; así como encontrar y valorar todas las soluciones reales a la vista, o encubiertas.
Es un problema que el gobierno imponga sin escuchar a nadie una reforma educativa, ya que, incluso, con ello violó los artículos 3º, 25 y 26, de nuestra Carta Magna; además de que no existe ninguna reforma con bases, procesos y metas educativas.
Y eso se resuelve si el gobierno reestablece el estado de legalidad.
Otro problema: en toda la estructura “gubernativa” de la educación, en la que realmente opera todos los días, mandan los líderes de las diferentes expresiones sindicales; así, los maestros cumplidos y honestos, que son la mayoría, tienen que padecer dos males, a los soberbios y torpes funcionarios públicos, y a sus líderes corruptos.
Eso se resuelve si el gobierno reasume sus atribuciones, designando, legal y honradamente, desde directores de escuela, inspectores escolares y jefes de sector, y todos los demás mandos medios y superiores.
Un problema más: las decisiones en materia educativa se han impuesto con violencia. Por la parte sindical con tomas, marchas, presiones ilegales, amenazas, destrucciones, delitos varios, sobre todo por la CNTE. Y por el gobierno, con las fuerzas armadas del país, amedrentando con su presencia, y hasta aventando balazos provocadores de muertos sin ton ni son, sin seguir los procedimientos jurídicos que regulan la coercitividad de Estado.
A los maestros no debe corrérseles ilegalmente; actualicémoslos constantemente. Ellos no son el problema, sino son parte de la solución; al igual que los alumnos, y los padres de familia representando a una sociedad que reclama educación pública de calidad.
No puede ni debe el gobierno ni la CNTE ser, y actuar, como los personajes Tontolelo y Tontiloco, del escritor alemán Michael Ende (1929-1995), quienes, siendo una sola persona desatinada que se hacía pasar por dos, gemelos enemigos, resultaban en la narración cuentística tan incoherentes como desacertados.