lunes, 25 de septiembre de 2017

LOGOS
Violencia de la naturaleza
LA CONCORDIA, ANTE LA DESGRACIA
        En breve lapso del 2017, nuestro país padeció sacudimientos telúricos de efectos desastrosos. Chiapas y Oaxaca; después Puebla, Morelos y Ciudad de México.
        Si ante nuestra vista ponemos el mapa del vertical continente americano, vemos que las partes angostas y débiles son la península de Baja California, y del sur de nuestro territorio nacional hasta Panamá.
        En esa parte frágil del espacio en que vivimos, conllevamos varios volcanes en plena actividad, hirvientes hornos por donde la materia incandescente ha encontrado sus fáciles salidas.
        A eso, agreguemos que nuestros ancestros poblaron terrenos sin sólida vocación para sostener las casas del Hombre; por ejemplo, la gran laguna de varios nombres, donde se construyó la Gran Tenochtitlán, hoy capital mexicana.
        El territorio nacional tiene cerca de 2 millones de kilómetros cuadrados, y en una minúscula fracción de mil kilómetros se ha afincado el 25% de nuestra población.
        Agravan las cosas los cientos de explosiones atómicas que los poderosos del mundo han detonado. Deforestaron. Han extraído petróleo y gas de las entrañas de la Tierra por billones y billones de barriles y de litros, y los ha quemado de diversas formas hasta contaminar la atmósfera planetaria.
        El calentamiento global del orbe está a la vista. Los  polos del planeta, en exterminio. Arroyos, ríos, lagos, mares y océanos, van camino a convertirse en basureros.
        En lo cósmico, la Vía Láctea pasa por una ruta peligrosa, y nuestro Sol se mancha más y escupe bocanadas de sus nucleares  excreciones de fuego, lo que afecta al globo terráqueo.
        A la violencia de la naturaleza le sumamos la violencia humana.
        Problema es el haber sobrepoblado de humanos a este planeta generoso que nos ha procreado y sostenido.
        Frente a ese lado oscuro de las cosas, los humanos requerimos un talentoso y eficiente trabajo de la ONU, para poder ordenar en libertad responsable y consciente todo un sistema normativo que encauce y regule las acciones y omisiones humanas, de personas y países.
        Respecto al desastre motivado por los terremotos recientes en México, los pueblos del mundo brindan su solidaridad y auxilio, y los mexicanos, con disciplinada fortaleza y honor, otra vez remueven escombros para salvar vidas.
        Cadenas humanas de mujeres y hombres, de niños, jóvenes y adultos, de todas las condiciones económicas, sociales, religiosas y educativas, han dado su aporte con inteligencia y trabajo.
        Existen desde luego quienes desentonan; pero se ha erigido la concordia nacional, ante la desgracia.
        Sin embargo, eso ha sido lo inmediato, lo urgente. Ahora falta lo mediato, lo de fondo. Lo que llevará lustros, y billones de pesos, en prevención y arreglo.
        El poema de Juan Villoro nos ilustra: "Eres del lugar… en donde dos rayos caen en el mismo sitio… y aquí sigues. Donde la tierra se abre, y la gente se junta… Y levantó un puño para escuchar si alguien vivía…"

martes, 19 de septiembre de 2017

LOGOS
Mal superable
CORRUPTOS DE HOCICO A RABO
       Mal acabará el frente aliancista ciudadano constituido por el PRD, PAN y MC. Su naciente plataforma sin ciudadanos, con supuestas izquierdas, derechas y neutros, tiene dos propósitos: quitarle el poder al PRI y no dejar que lo tome Andrés Manuel López Obrador.
       Esa mixtura no tiene armazón, y sus intenciones son de signo negativo: no Morena; no PRI. Pero… ¿por qué?
       La respuesta es: "porque son corruptos".
       Obvio, en el PRI hay corruptos; pero conozco muchos priístas que son honrados, o que tienen márgenes aceptables de honorabilidad.
       En MORENA hay corruptos; pero existe mucha gente decente en ese nuevo partido, incluyendo a AMLO, quien no es una "amenaza nuclear", como lo calificó el líder nacional del PRI con perversa candidez.
       Igualmente el MC, PAN y PRD, tienen gente buena, como sufren dirigentes que sobresalen en corrupción; incluso, esa tierna coalición tiene signos de infamia y olores a cloaca.
       No valen las ideologías para esos partidos aliancistas. Los ciudadanos que los mantenemos, económicamente, nada les importamos. No quieren seguir siendo opciones políticas diferentes.
       Por su interés, y su antojo, se convierten en una sola opción, más gravosa, más inútil y, posiblemente, manipulada por fuerzas poderosas que permanecen en el extranjero y en penumbra.
       Todo por el poder; para servir a sus amos y para servirse a sí mismos; por algo la FEPADE juzga que "la corrupción ha crecido más en los partidos políticos".
       ¿Cómo pueden repartirse desde ahora los aliancistas los cargos del gabinete presidencial? ¡Qué descaro!
       Quedan pisoteados por estos panistas los ideales de Manuel Gómez Morín, uno de aquellos jóvenes sabios de nuestra máxima casa de estudios, quienes eran más de siete.
       Y esa liga la han descalificado Ifigenia Martínez: "… esa alianza es un error grave… rechazamos que el PRD se alíe a una derecha corresponsable de la crisis que vivimos…"; Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano: "… enorme torpeza es este frente del PRD-PAN, ya que son partidos políticos cuyos principios se contradicen prácticamente en lo importante…"; y Porfirio Muñoz Ledo: "… esa alianza es una engañifa, un mazacote, un asunto de corruptelas…el PRD ya es acólito del PAN…"
       Sólo Mancera agrega: "… la alianza ganará la CDMX y los Pinos", le faltó añadir, pero conmigo.
       Fuera de política partidista y militante, el mexicano Alejandro González Iñárritu, destacado director de cine, pide a los mexicanos frente al 2018: “Hay que votar por quien luche contra la corrupción y la impunidad, ya que una se alimenta de la otra, y si no acabamos con ellas vamos hacia el hoyo más oscuro…”
       Luchar contra la corrupción y la impunidad, sí. Esperar que el próximo presidente acabe con ellas, es el tradicional error. Ni un presidente puede hacer lo que nos corresponde a todos y cada uno de los mexicanos.
       No toleremos que el próximo presidente sea corrupto. El pueblo de México es mayor de edad, responsable y valiente.

lunes, 11 de septiembre de 2017

LOGOS
Equívocos del Presidente
¡CUIDARLO!; PARA REDUCIR SUS ERRORES
        Todos debemos cuidar al Presidente de México para que no cometa equívocos, sobre todo cuando nos resulta alguien proclive al error.
        Ningún país tiene jefe de Estado perfecto; la naturaleza humana no da para tanto.
        En estos tiempos, ya con que no resulte asesino, ratero, inútil, mentiroso, mafioso, delincuente, tonto, o flojo, estamos tranquilos.
        El Presidente Enrique Peña Nieto, por ejemplo, ha tenido cosas malas, medianas, y también buenas. Obvio, las cosas buenas también cuentan, pero se observan más las pésimas; mientras, las mediocres causan hilaridad, aunque el mexicano suele bromear con todas.
        El panista Ricardo Anaya y sus falanges, junto con el diezmado pelotón de la perredista Alejandra Barrales, y otros que se aliaron, logran que el Presidente Peña Nieto no cometa el desliz de hacer fiscal general a Raúl Cervantes Andrade, actual titular de la PGR; y no por falta de capacidad jurídica de éste, sino por el plan avieso a la vista.
        El vengativo empeño de Anaya fue colérico y visceral, en respuesta a que el ejecutivo federal, a trasmano, lo haya exhibido como rico vividor de la política; pero este motivo malsano tuvo un aceptable logro.
        A lo anterior se sumó la desesperación de un perredismo inicialmente cooptado por la administración de Enrique Peña, y vaciado de militantes por la esperanzadora oposición de López Obrador, pero personalizado por una Barrales exhibida públicamente a la vez por las sombras del poder. Así, también esta perniciosa actitud de una izquierda desteñida, sumada al panismo, auxilió para poner un freno al dislate presidencial sobre la fiscalía general.
        ¡He aquí la dialéctica en política! Los ataques siniestros del gobierno originan reprochables conductas individuales e iracundas de Barrales y Anaya, las que se convierten en acciones colectivas eficaces para aquietar las pifias del presidente.
        Para nuestro sistema político sería mejor que las limitaciones al poder del presidente partieran de los poderes legislativo y judicial de la federación, con base en la correcta aplicación de nuestra Carta Magna.
        Como sería muy conveniente que los priístas del país tuvieran la cortesía de escuchar, con altura de miras, la opinión del Presidente Peña sobre su preferencia a la candidatura presidencial para, después, con sujeción a sus documentos básicos decidir, toda esa militancia, responsable y libremente a su candidato.
        Eso, para que el priísmo nacional no sea humillado, al aceptar dócilmente a prospectos que el gobierno de Trump ve con agrado a través de la cancillería mexicana, la que sumisa sigue confesando no saber, pero estar aprendiendo al lado de un amo de lengua inglesa desalmada.
        No puede olvidarse que una de las grandes responsabilidades de todo priísta es la de cuidar al presidente; obligación que también corresponde a todos los mexicanos: protegerlo de sí mismo, para que no siga cometiendo despropósitos.

lunes, 4 de septiembre de 2017

LOGOS
La corrupción infecta todo
MÉXICO TIENE REMEDIO
       No hay duda, la corrupción actualmente ha infectado a todo y a todos; por ejemplo, están contaminados en grado sumo todos los partidos políticos, pero también la política como fenómeno social, y más quienes viven de ella.
       La democracia, sin adjetivos, se ha contagiado también; y con todos los adjetivos que pueda soportar ese valor sustantivado, carga una miasma de vasta podredumbre.
       Lector que he sido de Enrique Krauze, mexicano de pensamiento profundo y fácil expresión, registré desde ha tiempo su mensaje liberal, postulando a la democracia como algo sine qua non los demás valores no florecen; y lo percibí feliz al dar la bienvenida a ese inicio democrático, supuesto o real, del año 2000 en nuestro país.
       Y ahora, avanzada ya la segunda mitad del 2017, esa democracia, a secas y sin adjetivaciones, está emponzoñada de corrupción.
       Obvio, la democracia no tiene la culpa, ni la libertad ni la fraternidad ni la igualdad ni la justicia ni las honorables palabras conceptualizadas como valores distinguidos en el mundo de los humanos.
       Si hubiese culpa es nuestra, de los mexicanos que hemos permitido que la corrupción se propague por todos los instrumentos de esa democracia.
       Democracia aplicada, primero y erróneamente, en lo electoral. En costosísimas e inútiles dependencias, disfrazadas de autónomas, federales, pero con sus grotescas sucursales estatales; y en partidos políticos nacionales, en los que nadie cree, con todo y sus actuales precandidatos a la presidencia de la república.
       Todo ese mazacote político electoral está ahogado en suciedad, unos y otros están ejerciendo la tarea degradante de la delación, embarrándose grotescamente, entre sí, de lo único que son capaces de producir.
       Claro, corrompiendo más a los medios masivos de comunicación, al cooptarlos como difusores de la porquería lanzada a sus oponentes.
       Y entre más ven y publican la corrupción ajena, más ocultan la propia.
       Fernando Savater, distinguido filósofo moralista de nuestro tiempo, escribió recientemente desde España La hermandad de la corrupción, trabajo noticiado en El País: “… los más críticos con la corrupción no se indignan por integridad, sino por deshonestidad contrariada: no perdonan a los corruptos haberse aprovechado de una ocasión que a ellos no se les ha ofrecido…”
       Y citando diversas etapas históricas del hombre muestra, sin aseverarlo, que siempre ha habido corrupción, que la corrupción es parte de la condición humana; y si esto es cierto, también la honestidad forma parte de esa condición.
       Existen actualmente mexicanos íntegros, con amplios márgenes de honestidad, en virtud de su formación ética.
       Así, a pesar del altísimo nivel de corrupción nacional, México tiene remedio. Fortalezcamos, con todo, la conciencia ética del mexicano, y construyamos organismos ajenos al gobierno, de tipo jurídico, para reducir al máximo la corrupción actual que a todos  lacra y ofende.

lunes, 28 de agosto de 2017

LOGOS
Estéril política de frases
¿CUÁNTO GANA EL PRESIDENTE?
        Las expresiones orales, sobre todo las de temas políticos, necesitan vincularse con la realidad de la gente común, y estar bien estructuradas para convencer conciencias y provocar acciones.
        Eso en principio, como base de una oratoria eficiente y seductora en el fenómeno político, tan escarnecido en estos tiempos.
        La elocuencia siempre ha sido cautivadora, como molesta y chocante resulta la torpe locuacidad.
        No sé a los demás, pero a mí me da pena ajena escuchar al presidente de mi país, Enrique Peña Nieto, asegurar en su discurso: “Quienes están contra la reforma educativa, están contra México”.
        Esa frase no corresponde a nuestra realidad objetiva, ni al sentimiento y a la convicción del pueblo mexicano, ni auxilia a convencerlo de lo dicho; al contrario, provoca su inmediata desaprobación.
        Debe saber el presidente que la educación escolar, en cada aula, sigue siendo la misma que desde hace muchos años, y que el avance obtenido, si lo hay, se debe al esfuerzo de maestros y alumnos, y no a una reforma educativa, inexistente como tal.
        El patrioterismo fascista debe ser desterrado del mundo de nuestras ideas, del universo de nuestras palabras, y del infinito de nuestras acciones.
        Intranquiliza oír lo que expresa Andrés Manuel López Obrador, ya que pude ser el próximo Presidente de México: “Quien no se une a Morena, está con la mafia del poder… ¿o están con el pueblo o están con la mafia?”
        Esa afirmación y esa disyuntiva también expelen aroma fascista. Yo no tengo contemplado unirme a Morena, y les aseguro que repruebo a esa mafia en el poder, tan entreguista como corrupta.
        Todas las mafias deben ser repudiadas, al ser pandillas que provocan el mal, pero… ¿a qué “pueblo” se refiere López Obrador en su alternativa? Seguramente a sus simpatizantes.
        Y si así fuese, está usando mal el término “pueblo”, en forma excluyente e insultante.
        Otro caso es el del licenciado en derecho Gerardo Ruiz Esparza, contumaz secretario de Comunicaciones y especialista en socavones, quien siendo obstinado comensal del presupuesto público decide: “No es momento de abandonar el barco”.
¡Qué bizarría!, con ella no conmovió ni a su jefe, porque son muchos los que piensan que, para ese barco en hundimiento, el capitán debe de soltar el lastre, es decir, la basura.
        Otra de esas manifestaciones de palabra estuvo a cargo del ex presidente Vicente Fox: “Nadie me va a quitar mi pensión vitalicia… es de lo que vivo… es pura envidia”, y aceptó que recibe 5 millones de pesos mensuales.
Si eso reciben los ex, el presidente en turno debe ganar mucho más, contrario a lo publicitado.
120 millones de mexicanos merecemos saber la verdad en todos los órdenes; y lo que no deseamos es que la retórica política incite al fascismo, esté empantanada en el fango de la máxima mediocridad, y que el presidente mienta en lo que percibe.
        Si no superamos esos defectillos, Trump nos seguirá humillando.

martes, 22 de agosto de 2017

LOGOS
Tremenda sobrepoblación humana
MATAR HA SIDO RESPUESTA ERRÓNEA
        Ese ser, que se auto llama “hombre”, lleva demasiado de dios, pero tiene mucho de bestia; es un refinado producto de la naturaleza que lo contiene, y que lo padece como su transformador porque la destruye, al mismo tiempo que se mata a sí mismo.
Habita en ese grumo de polvo cósmico al que ha llamado “Tierra”, localizado en insignificante rincón de una de las miles de millones de constelaciones existentes, y curiosamente se ama y se odia, construye y aniquila, ordena y descompone, oscilando entre la paz y la guerra, para existir entre la vida y la muerte.
Cuando eran sólo cuatro humanos en ese planeta, según uno de sus registros escritos, uno de ellos, Caín, asesinó a la cuarta parte de la humanidad, a su hermano Abel. Fue la primera y más grande masacre acaecida entre humanos. Jamás, se han aniquilado tanto, ya que el 25% de la población asesinó al otro 25%.
Al escribir este artículo, según información de Country Meters, la población mundial asciende a 7,544 millones de humanos, en números cerrados. Para equipararse a esa mortandad bíblica, proporcionalmente se requeriría que 1,886 millones de seres humanos mataran a esta misma cantidad de semejantes.
El hijo de Adán y Eva usó para matar una quijada de burro. Hoy se requeriría una fuerza como la nuclear para arrasar a la cuarta parte de congéneres.
Nuestro pasado muestra la infinidad de instrumentos o métodos a través de los cuales el hombre ha matado al hombre: con sus manos, sus píes, a mordidas, a golpes, con simples piedras, agua, instrumentos punzo cortantes de toda índole, con tierra, venenos extraídos de una enorme variedad de animales, vegetales o minerales, aire, trapos, cuerdas, aparatos de tormento conductores a la muerte, electricidad, guillotinas, gases, fuegos, armas químicas y bacteriológicas, bombas atómicas o bombas aéreas convencionales, ahogos, aviones de pasajeros usados como cohetes dirigidos, pasando por la actual moda, grandes y pesados automotores para atropellar multitudes.
Ese enlistado no es exhaustivo, sino sólo ejemplifica, ya que la multitud de formas para acabar el hombre con el hombre es tan infinito como sus ocurrencias criminales.
Pero si una de esas maneras de auto exterminio de los seres humanos es la propia y tremenda sobrepoblación, creciente acelerada y peligrosa, ¿qué debemos hacer (si es que tenemos que hacer algo) para con válidas razones y fundamentos legales, con toda firmeza y eficiencia, tomar las medidas convenientes?
Es obvio, al menos para mí, que el valor que debe orientarnos, para solucionar éste como otros problemas, es el de la vida, y no exclusivamente la humana, sino el de toda la vida que existe en la naturaleza.
Subyace como respuesta, hasta ahora, que el matarnos los unos a los otros es una solución, un avance; cuando dentro llevamos la fuerza de la vida, la que con inteligencia y ética debe ejercer un Humanismo urgente e indispensable.

lunes, 14 de agosto de 2017

LOGOS
EPN: En sus marcas, listos…
TARDÍO BANDERAZO PRESIDENCIAL
        "¡Qué tiempos aquéllos, señor Don Simón!" fue una frase contagiosa y repetitiva, ahora ya olvidada, que utilizó el gran actor mexicano Joaquín Pardave, en su papel de Don Susanito Peñafiel y Somellera, para expresar la profunda nostalgia que le producía el recuerdo del México de Don Porfirio.
        La serie de imágenes y notas periodísticas sobre el Presidente Enrique Peña Nieto, al clausurar los trabajos de la XXII Asamblea del PRI, me evocó esa inspirada expresión que he transcrito.
        Qué tiempos aquéllos en que el presidente del México postrevolucionario, en el siglo XX, daba el banderazo de salida para la sucesión presidencial; épocas idas en donde la disciplina imperaba, y todas las calenturas sucesorias de los partidos y los candidatos obedecían a la ley política fotográfica: "el que se mueve no sale".
        La realidad del hoy, es muy otra. 
        Andrés Manuel López Obrador, seguro candidato de Morena, salvo que abdique, anda en campaña presidencial desde hace más de doce años, y cada día que pasa levanta más polvareda, lo que aumenta el nervioso disgusto de lo que él llama "la mafia del poder", la que al parecer sí existe. Así que la reciente salida de arranque para la sucesión del presidente Peña ni le va ni le viene.
        Al PAN y a sus precandidatos les es totalmente intrascendente la llamada presidencial al inicio sucesorio, ya que desde hace un año andan en campaña franca y abierta tanto el dirigente Ricardo Anaya Cortés, juez y parte en el enjuague, como Margarita Ester Zavala Gómez del Campo de Calderón Hinojosa, al igual que Rafael Moreno Valle Rosas, y varios más sin mucho futuro.
        Con sus constantes y sentidos desmembramientos, más de los de abajo que de los de arriba, el PRD y sus prospectos internos están en apremiante y excitada labor sucesoria, también, desde hace un año; sobresaliendo Miguel Ángel Mancera Espinosa, Silvano Aureoles Conejo y Graco Luis Ramírez Garrido Abreu, no necesariamente en este orden, pero sí los tres, en descuido a sus responsabilidades gubernativas, ansiosos de obtener al menos la candidatura presidencial y, claro, sin importarles en ese empeño el anticipo sucesorio.
        Hasta el PRI se le desbordó al Presidente Peña Nieto, quien tuvo que adelantar, so pretexto de una asamblea general partidista, esa urgente contraseña de "en sus marcas, listos, ¡fuera!", tan propia de actividades deportivas, pero significativa para esta costosa y prematura sucesión presidencial que a todos se nos echó encima.
        Desde luego que en esa asamblea estuvieron presentes quienes también, desde hace más de un año, andan en campaña buscando la candidatura presidencial de un PRI "invencible", como lo calificó con mucho grito, pero sin gran convencimiento, su actual dirigente formal.
        Ahí estuvieron Miguel Ángel Osorio Chong, José Antonio Meade Kuribreña, Aurelio Nuño Mayer, y José Ramón Narro Robles, expectantes de un tardío banderazo presidencial.

domingo, 6 de agosto de 2017

LOGOS
Peña: ¿cobarde o prudente?
MADURO: ¿VALIENTE O LOCO?
       Dentro de las características de un jefe de Estado debe estar la sensatez, es decir, esa discreción reflexiva que irradia cordura, y que hasta el momento, que yo sepa, a nadie le ha hecho daño.
       Pero, también, quien personifica a un país, no puede ser cobarde, ya que esa debilidad que torna asustadizo a un humano, lo descalifica para representar a una nación.
       Así, cuando el jefe de Estado de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, se lanza con su descarnada retórica, en contra del presidente de México Enrique Peña Nieto, llamándole “cobarde” que “da vergüenza al dejarse tratar así, como un empleado abusado por su jefe Donald Trump”, y diciendo lo que él haría si fuese presidente de nuestro país, me deja sorprendido por lo inusitado y grotesco de su mensaje, pues esto no es común, y está cargado de cómica extravagancia.
       Suponiendo, sin conceder jamás, que Maduro fuese el presidente de México, él “llevaría a todo el pueblo mexicano y a una mandarria (porra) y tumbaría todos los muros que me separan con EU y no permitiría la construcción de ese muro, pero de frente, con valentía, como lo haría Emiliano Zapata, como lo haría Pancho Villa, como lo haría Lázaro Cárdenas…”
       Y, ¿por qué Maduro no lleva ahora a todo el pueblo venezolano, con una mandarria a los EU, para terminar de una vez con esa injerencia que el gobierno gringo ha generado en Venezuela? No lo puede hacer porque tiene sus límites, como los tiene el presidente Peña Nieto, y no por eso son cobardes ambos.
       Lo valiente, en un jefe de Estado, debe ejercerse con responsabilidad e inteligencia, vamos, con madurez, y no con inmadurez, valor que no se logra sólo con portar un apellido paterno que tal concepto invoque.
       Zapata y Villa no fueron presidentes de México, pero sí mexicanos de gran valor. Lázaro Cárdenas del Río fue un gran presidente y sigue siendo un destacado ex presidente. Por buen juicio, no expreso lo que pienso respecto a lo que Zapata, Villa, y Cárdenas, juzgarían de lo dicho por Maduro, pero sí afirmo que es impertinente la cita que de ellos hizo el presidente venezolano.
       Si todos los jefes de Estado, entre sí, se calificaran de cobardes, rateros, asesinos, embusteros, narcotraficantes, la gente común de la población humana pensaría que esos gobernantes han perdido el juicio, y no merecen la representación que ostentan.
       Es errónea la respuesta twitera que al Presidente Maduro dio el secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray Caso: "cobarde es quien usa el poder del estado para desmantelar la democracia y arremeter contra su propio pueblo.” No se contesta el insulto con otro insulto, en tono de comadronas que se dicen sus verdades.
       Ante su conciencia el Presidente Peña Nieto necesita atender, no a lo que escupe Maduro sino, a lo que siente y piensa nuestro pueblo, y actuar en consecuencia. Ser patriota y defender a México, con talento y dignidad.

viernes, 4 de agosto de 2017

LOGOS
¡Ejemplos!, hay muchos
ORGULLOSOS DE SU INEPTITUD
       El padecimiento se ha generalizado, pero hoy por hoy se observa claramente en la actividad política. Comencemos por el Presidente Donald Trump, ya que es el prototipo de un hombre que, lleno de defectos y limitaciones, se siente muy orgulloso de sí mismo, pues está enamorado de sus incapacidades.
       Porque de que es inepto es inepto, en todo lo que corresponde a su ejercicio como jefe de estado del país más poderoso de la Tierra. Ha sido un incapaz de tiempo completo, día tras día; además de que con su exagerada y superficial seguridad, goza humillando a todo el que se le pone en frente y se deja.
       En el fondo, a todos les parece temible, pero odioso, y en una de sus recientes ocurrencias está analizando, con un equipo de abogados, si puede indultarse a sí mismo y a algunos de sus familiares cercanos.     ¿Qué el sistema jurídico estadunidense permite hacerse justicia por su propia mano, y en relación a sí, o en vínculo a personas que, por su relación consanguínea o afinidad directa, por impedimento legal está obligado a excusarse?
       ¡Qué locura de Trump!, pero que orgulloso está de sus ineptitudes.
       Y en nuestro zoológico de cristal, acá en el sur del norte, para recordar las geniales inquietudes de fijación en el paisaje humano del dramaturgo estadunidense Tennessee Williams, (1911-1983) no cantamos mal las rancheras.
       El Presidente Enrique Peña Nieto está, a no dudarlo, orgulloso de todos sus perfiles, desde los físicos hasta los políticos, pasando por los éticos; con una visión distinta, sobre sí mismo, que la que tenemos el resto de sus compatriotas respecto a él. Y sin darse cuenta de todas sus limitaciones personales, las percibe como cualidades, produciéndole esto una satisfacción personal tan constante, como negativa para México.
       Examinemos uno de sus silencios y omisiones, y uno de sus decires y haceres, ambos generadores de su individualísima presunción.
       Personalmente ha hecho mutis sobre el socavón en el libramiento de Cuernavaca que ha sido comidilla noticiosa en todo el mundo y, con su reserva, ha provocado un vacío para que otros resuelvan que, sobre el descomunal agujero, se construya un puente, solución que se antoja, a más de errónea, precipitada y fragmentaria. Y esa mudez y desatención parece ser de su agrado.
       Su decir y su hacer es respecto a las fuerzas armadas del país, ya que después de romper el papel al subrayar demasiadas veces su "agradecimiento" para ellas, expresó: "… los derechos humanos son un eje de su diario actuar. Sus propios comandantes lo han dicho con toda caridad, ningún integrante de las fuerzas armadas está obligado a seguir órdenes cuando impliquen un delito, una violación a derechos humanos o una infracción a la disciplina militar".
       Hay verdades que, dadas las circunstancias, no se dicen, por los males que ocasionan; y son las que con la conducta eficaz de jefe supremo se cumplen con exactitud cabal.
       Sí, o no.

martes, 25 de julio de 2017

LOGOS
La balsa de la Medusa
PERVERSIDADES DEL PODER
       El caso de "La balsa de la Medusa", por años, lo he analizado a través de varias perspectivas, y cada vez me genera nuevos conocimientos.
       Mis primeros datos sobre el tema los obtuve a través de una pintura del francés Théodore Géricault (1791-1824) que se encuentra en el Louvre, en París, y que me atrajo por la portentosa capacidad de expresar, con realismo romántico, una rica variedad de sentimientos humanos a través de los cuerpos y los rostros de 15 sobrevivientes del desastre marítimo en 1816, frente a la costa de Mauritania.
       A partir de ahí he investigado lo que me ha sido posible al respecto; empero, describir ahora todo lo obtenido, me distraería del objetivo de este artículo.
       Lo reciente, en vínculo a ese dramático hecho, es el libro segundo llamado "El vientre del mar" que, formando parte de la obra "Océano mar" (1993 Premio Viareggio) del escritor italiano Alessandro Baricco, me ha provocado ideas sobre los actuales,  gravísimos y violentos, problemas que azotan a México y al mundo.
       En julio del 1816 encalló a 60 kilómetros de la costa noroeste del continente africano la fragata francesa que llevaba por nombre "Medusa", con 400 personas a bordo, incluidos los 160 marineros que conducían a esa embarcación del puerto francés de Rochefort al puerto Saint Louis de Senegal. La Gran Bretaña había regresado esta colonia a Francia, después de la firma de un tratado.
       En varios botes salvavidas llevaron a 253 tripulantes, pero 147 personas, al no caber, fueron subidos a una balsa construida de prisa de 140 metros. (7X20 metros) Casi un metro cuadrado por persona. Todos hombres, sólo una mujer que dejó su lugar en un bote para no separarse de su marido. Los botes fueron amarrados entre sí, uno a uno, y al final la balsa. En la primera noche soltaron a la balsa.
       Ésa únicamente llevaba un saco de galletas, dos barriles de agua y uno de vino tinto. A cargo estaba el capitán Savigny con 10 hombres armados. 13 días después los rescataron, por casualidad, produciéndose en ese territorio a la deriva de 140 metros cuadrados, con una población apretujada, sedienta, enloquecida, con hambre, de 147 humanos, y con un gobierno de 11 autoridades asesinas, ladronas, abusivas, mentirosas, una tragedia aterradora en donde se mezcló la soberanía y la organización jurídica al antojo del poder.
       El primer día el capitán dijo un discurso grato, pero ya en esa noche se encargó la autoridad de echar al mar a los débiles, calladamente. Al no amanecer 34, se dio un motín, por lo que la autoridad mató a 9.
       Para tranquilizar al resto les dieron vino, y los que se emborracharon, durante la noche fueron arrojados al mar. Total, aquello se volvió un infierno: asesinatos, deshidratación, robos, canibalismo, locura, todo iniciado por la perversidad de quienes tenían el poder.
       Hoy todos vivimos en nuestra balsa, a merced de los poderosos, cualquier semejanza es mera coincidencia.

lunes, 17 de julio de 2017

LOGOS
Lo bueno también cuenta
SOCAVONES POR DOQUIER
        Ante la actitud defensiva de la retórica oficial, de que "lo bueno casi no se cuenta, pero cuenta mucho", para que no sólo se cuente lo malo, (que no es poco ni es leve) encontramos con ingrata sorpresa que en palabras del Presidente Enrique Peña Nieto, y del  secretario Gerardo Ruiz Esparza, el Paso Express de diez carriles de Cuernavaca, Morelos, sigue estando dentro de lo bueno o excelente que está administración sexenal ha construido en el país.
        Obra que al parecer, costando poco más de 2 mil 213 millones de pesos, estuvo a cargo del licenciado en derecho y secretario de Comunicaciones y Transportes del gobierno federal, todo esto según datos de la prensa internacional, costando el doble de lo que estaba presupuestado.
        Con sentido común nos preguntamos los simples ciudadanos, ¿qué hace un licenciado en derecho como secretario de comunicaciones y transportes en donde está el mayor monto para la obra pública? La pregunta es para quien le dio el nombramiento, y para quien aceptó el cargo.
        Y es que ahora, con el socavón que apareció en esa obra "modelo y ejemplar", no únicamente se perdieron dos vidas de gente trabajadora e inocente que transitaba muy de mañana por esa vía, sino que se ha descubierto que en ella han fallecido, además, 21 personas con anterioridad a este reciente hecho que ha motivado escándalo mundial.
        Con veraces palabras Beatriz Pagés resume: "el origen de esa tragedia… tiene que ver con la corrupción".
        El Presidente Peña Nieto ordenó a la Secretaría de la Función Pública "que audite toda la obra, no sólo el tramo afectado, sino desde la licitación y construcción hasta la terminación"; sin embargo, no suspendió a su amigo el secretario y licenciado en derecho.
        Y el implicado secretario del ramo Ruiz Esparza (quien teniendo 48 años en la función pública ha sido sujeto de varias denuncias) con seguridad y experiencia respondió: "Así de claro, se toman decisiones, se toman riesgos, son gajes del oficio… si hay alguna responsabilidad la afronto con mucho gusto".
        No nos dijo qué es "mucho", al no cuantificarlo con precisión, pero sí que su gusto era mucho en el desafío de enfrentar responsabilidad. Y es que ser gran amigo del presidente de la República genera inconmensurable sosiego.
        Y si dentro de lo bueno, que también cuenta, y cuenta mucho, siguen apareciendo enormes y peligrosos socavones, por tomar pésimos acuerdos, y riesgos innecesarios al por mayor, en Relaciones Exteriores, en Educación, en Seguridad Pública, en Economía, en PEMEX, y en algunos otros sectores gubernativos, qué vamos a hacer, si simplemente son "gajes del oficio".
        Cuando está claro que no hay oficio, menos actitud profesional; y cuando a la vida de seres humanos y al erario nacional se les vincula a "gajes", con toda la significación minimizada y despectiva que esta palabra contiene.
        ¡Qué atroz desacierto!, ante los socavones existentes, y los socavones por venir.

martes, 11 de julio de 2017

LOGOS
¿Estado, empresas, o crimen organizado?
MEJOR DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA
        La sociedad humana, en una etapa de su desarrollo, creó al Estado, tal cual hoy lo conocemos: una persona moral constituida de población y territorio; y de cuya población emana la soberanía, el gobierno y la organización jurídica.
        Cinco ingredientes en pleno poder supremo y activo (dos básicos y tres derivados de la población) son el Estado, representado por otra persona moral: el gobierno y, éste, representado por las autoridades, personas físicas que directamente ejercen las atribuciones del Estado.
        Dentro de esas facultades se encuentran las que corresponden al fenómeno económico, y una parte toral de éste es la distribución de la riqueza, es decir, de los bienes y servicios producidos por el trabajo socialmente organizado.
        Pero cuando el Estado se atrofia, en razón a que el gobierno no cumple con sus responsabilidades, por motivo de que las autoridades se corrompen, entonces deja el Estado de funcionar y prevarica a sus deberes fundamentales y, así, deja de operar la lícita distribución de la riqueza, presentándose un peligroso vacío que puede llenarlo, incluso como ya ha sucedido, el crimen organizado.
        Y esos aparatos delincuenciales suelen comportarse de manera muy similar a las autoridades que representan al gobierno, y al Estado.
        Como también, las grandes organizaciones criminales acostumbran ejercer actos, y montar métodos y sistemas, parecidos a los de las grandes empresas internacionales; y éstas, como los Estados, los gobiernos y las autoridades, tienden a copiar a aquéllas.
        Todo el sistema mundial, en donde se encuentra México, está metido en esa dinámica de retroalimentación, tan atrozmente perverso.
        Si los gobiernos de los países poderosos tienen su G20, las empresas transnacionales tienen el suyo, y las mafias delictivas no quedan  atrás.
        Por ejemplo, en nuestro país podemos observar en la vida cotidiana como los antiguos ricos tienen que convivir, en asociaciones, en escuelas de todos los niveles educativos, en clubes deportivos, en nuevos y elegantes fraccionamientos, en templos, en  supermercados, en reuniones sociales, con nuevos ricos cuya reciente fortuna es inexplicable bajo el rigor de la legalidad vigente, pero evidente en la dramática realidad imperante.
        Mejorar la distribución de la riqueza es excelente propósito, pero a través de los organismos, normas y procedimientos, legales.
        Al no cumplir con sus obligaciones en esta materia el Estado y los empresarios, lamentablemente abren las compuertas para que sean otros los que realicen esa labor.
        A veces son los trabajadores organizados los que legalmente obtienen avances en esa tarea; empero, cuando también el Estado paraliza o destruye esa legal faena, genera por su irresponsabilidad esa distribución de riqueza ilícita.
        ¿Hasta cuándo las autoridades que representan al gobierno y al Estado entenderán estas realidades tan ciertas y como tan simples?