lunes, 26 de febrero de 2018


LOGOS
Cuídense de sí mismos
CANDIDATOS QUE ESCUPEN PARA ARRIBA
       Los tuiteos confrontativos, superficiales y  breves, son armas de la campaña presidencial 2018.
       Meade abrió fuego con tuiteo dirigiéndolo a Anaya, quien mostró incapacidad de encender un auto híbrido; ante ese hecho su texto lacónico y ardiente fue: "Se le acabó la pila".
       Una hora y veinticinco minutos después, Anaya respondía también por tuit: "Son los estragos del gasolinazo que Meade le recetó a México. ¡Lo bueno es que lo sigo viendo por el retrovisor!"
       Qué bueno que se tuiteen con enfrentamiento humorístico, sin cuchilladas y sin balazos, lástima que sus mensajes sean tan anodinos como superficiales; empero, en esos mensajes subrayan su personalidad, si es que personalísimamente tuitean.
       Es posible que cada candidato a la presidencia pague un dineral a un equipo de tuiteros, pistoleros modernos que disparan con ánimo de matar o herir con palabras al enemigo de su amo.
       Sea como sea, en esos mensajes cibernéticos, Meade es más suave y menos agresivo, tiene ingenio gracioso y romo; y Anaya, en cambio, es más áspero y filoso, de ingenio más rápido y burlón.
       En los futuros debates, y frente a mexicanos tan agredidos por un gobierno federal que no ha estado a la altura de las necesidades, Anaya lucirá más, sin que esto signifique que sería mejor presidente que Meade.
       Las características personales de Ricardo Anaya son propicias para que gane esos debates; sin embargo, los ciudadanos no hemos sido convocados, a esta elección presidencial del 2018, a escoger al polemista más bravucón, sino a elegir a un presidente sensato, honorable, comprometido socialmente con México y la mayoría de los mexicanos, de carácter firme, sin ánimos perversos de venganza, y que no se acueste y despierte pensando cómo hacerle más daño al país y a sus compatriotas.
       Retóricamente, también,  la agilidad de Anaya será superior a la de López Obrador, quien sus razones tendrá para mostrarse cansado y lento, o por su propia naturaleza y/o por las heridas que en su alma le ha provocado la "mafia en el poder" durante varios lustros.
       Si lograra AMLO sacar a esa mafia del poder, lo que nos agradaría a muchos y airearía momentáneamente a México, lo probable es que con ello se iniciará la creación de una nueva mafia en el poder, sedienta de enriquecimiento, bisoña para dirigir buenos cambios, llegando a lo mismo que ahora combate.
       Mientras no se genere un nuevo y superior engranaje, un lozano y óptimo sistema, no habrá verdaderos cambios, sino sólo un quítate para ponerme yo.
       "Echémoslos del poder por corruptos", espeta un Anaya ambicioso de poder y denunciado por corrupto.
       "Hagamos un inventario de las necesidades de cada mexicano", aventura un Meade incapaz de saber el tamaño de su dislate.
       "Aprobaremos una constitución moral", celebra AMLO, ignorando que las normas morales son unilaterales, incoercibles, autónomas, e internas.
       ¡He aquí, a tres candidatos que escupen para arriba!

sábado, 24 de febrero de 2018

LOGOS
¡Aleluya!, ¡aleluya!
CANDIDATOS SIN IDEOLOGÍA
        A altísimo precio, pero, al fin, México ya tiene candidatos a la presidencia de la república postulados por alianzas partidistas, pues los mismos partidos confiesan su incapacidad para cumplir sus deberes legales, y no pueden sobrevivir solos.
        Logramos tres mazacotes de champurrado político, materialmente sin documentos ideológicos, cantando ya, al tener candidato, su propia ¡aleluya!
        Tres candidatos sacrificándose por la patria, dispuestos a proseguir el agotador, y tristemente inútil, trabajo de campaña; eso sí, "seguidos", pero jamás "espiados" por el Centro de Investigación y Seguridad Nacional.
        Formalizadas las candidaturas: Meade, AMLO, y Anaya, los mexicanos tuvimos un gran sobresalto, el asombro de que no hubo ninguna sorpresa.
        Quien nos dejó estupefactos fue el secretario de Gobernación Alfonso Navarrete Prida, al asegurar que el "CISEN sólo da seguimiento y continuidad al proceso electoral… pero no espía a los opositores".
        Ninguno de los 67 artículos y 7 transitorios de la Ley de Seguridad Nacional que establece y regula al CISEN (ni su Estatuto), otorgan atribuciones legales a ese centro para "dar seguimiento y continuidad a proceso electoral" cual ninguno.
        Los fines de esa Ley de Seguridad Nacional son otros: preservar la seguridad nacional, al Estado Mexicano, a la Nación, la independencia, la soberanía, defender nuestro territorio, y otros etcéteras similares.
        Tema aparte es la preocupación que precisa el artículo del respetable escritor Humberto Musacchio, sobre la seguridad de los candidatos a la Presidencia de México; desde luego que merece la atención del gobierno, pero a través de autoridades competentes, y el CISEN no lo es.
        No confundamos las leyes de seguridad de nuestro país, que son muchas, y con vasos comunicantes. La que establece y regula al CISEN es la Ley de Seguridad Nacional, curioso centro desconcentrado y adscrito al secretario de Gobernación; pero, entre otras, existe la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública y Ley de Seguridad Interior.
        Así, claro que es legal y debido que el CISEN nos investigue a todos, incluyendo a Meade, a Anaya y a Andrés Manuel, pero exclusivamente respecto a sus XI atribuciones que le impone el artículo 19 de esa Ley de Seguridad Nacional, pero no "para dar seguimiento y continuidad al proceso electoral 2018".
        Mal hace quien aplica de manera inexacta esa ley federal, induciendo a nuestros 007 huehuenches a transgredir la ley; empero, también hacen mal quienes prometen desaparecer al CISEN por esos erróneos manejos.
        López Obrador y Anaya, si juzgan que hay pésimas prácticas en la presidencia, no por eso deben desaparecer a la presidencia, a la que, por cierto, pretenden llegar, al igual que Meade, a como dé lugar.
        No porque el sistema electoral mexicano tenga graves fallas, llegado el momento lo desaparezcan, para montar una tiranía, sin elecciones, y sin ciudadanos.

miércoles, 21 de febrero de 2018


LOGOS
Orgullosos de nuestras leyes
AUTORIDADES QUE AVERGUENZAN
       Salvo excepciones, nuestro sistema jurídico es muy aceptable; nos enorgullece nuestra Carta Magna, como los tratados y las leyes que a ella se ajustan.
       El grave problema no es el texto de nuestra legislación. Lo vergonzoso es que no se cumpla el derecho y, de esto, las directamente responsables son las autoridades: desde el presidente de la República hasta el servidor público de menor jerarquía, personas físicas que, representado al gobierno, nos deshonran, cuando no acatan ni hacen respetar nuestro sistema jurídico, ése que un día protestaron cumplir y hacer cumplir.
       Ante las denuncias públicas de Andrés Manuel López Obrador y Ricardo Anaya Cortés, de que la administración de Enrique Peña Nieto los espía a través del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN), el secretario de Gobernación Alfonso Navarrete Prida (a quien está directamente adscrita esa desconcentrada según el artículo 18 de la Ley de Seguridad Nacional) explicó: "ese centro da seguimiento y continuidad al proceso electoral… pero no es una acción de espionaje a los opositores".
       Pero esa Ley de Seguridad Nacional en ninguno de sus 67 artículos ni en los 7 transitorios (ni en su Estatuto) otorga atribuciones legales al CISEN para "dar seguimiento y continuidad a proceso electoral" cual ninguno.
       Sus fines son otros: preservar la seguridad nacional, el Estado Mexicano, proteger a la Nación, la independencia, la soberanía, defender nuestro territorio, y otros etcéteras similares a estos valores.
       La preocupación que precisa el artículo del respetable escritor Humberto Musacchio, sobre la seguridad de los candidatos a la Presidencia de México, merece toda la atención del gobierno, pero a través de las autoridades competentes, y el CISEN no lo es.
       No confundamos las leyes de seguridad de nuestro país, que son muchas, y con vasos comunicantes. La que establece al CISEN es la Ley de Seguridad Nacional; pero existe una Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública, Ley de Seguridad Interior, de seguridad social, industrial, de informática, de salud, entre otras.
       Es legal y debido que el CISEN nos investigue a todos, incluyendo a Meade, a Anaya y a Andrés Manuel, pero exclusivamente respecto a sus XI atribuciones que le impone el artículo 19 de esa Ley de Seguridad Nacional, pero no "para dar seguimiento y continuidad al proceso electoral 2018".
       Mal hace quien aplica de manera inexacta esa ley federal, induciendo a nuestros 007 huehuenches a transgredir la ley; empero, también hacen mal quienes prometen desaparecer al CISEN por esos malos manejos.
       López Obrador y Anaya, si juzgan que hay pésimas prácticas en la presidencia, no por eso deben desaparecer a la presidencia, a la que, por cierto, pretenden llegar.
       No porque el sistema electoral mexicano tenga graves errores, llegado el momento lo desaparezcan, para montar una tiranía, sin elecciones, y sin ciudadanos.

miércoles, 14 de febrero de 2018


LOGOS
Frases políticas célebres
ENTRE LO TARUGO Y LO DESCEREBRADO
       Lo más atractivo que ha dicho José Antonio Meade Kuribreña es: “yo mero”, a instancias de una pregunta opositora.
       Llamativa resultó ser la frase “ya sabes quien”, autorizada por Andrés Manuel López Obrador a su favor y conveniencia.
       Destaca de Ricardo Anaya Cortés, con rasgueo de guitarra: “movimiento naranja, na-na na-na”, acompañado de un niño merecedor de mejores compañías.
       Esas frases políticas de los candidatos a la presidencia son las de mayor impacto; las que dan cuenta de su capacidad personal, y las emitidas para atraer el voto ciudadano.
       Obvio que esos tres candidatos, de alianzas partidistas, han expresado también otras cosas, acaso mejores; pero los aspirantes y sus publicistas decidieron hacer énfasis en las anteriores frases, más celestinescas que célebres, y el verdadero motivo de esa desatinada osadía me queda en duda.
       Quizá pensaron que es la frase que los refleja con mayor fidelidad a cada uno, respectivamente; o acaso juzgan que los electores estamos entre lo tarugo y lo descerebrado.
       En las campañas presidenciales del México del siglo XX, los candidatos se cuidaban de no hablar más que lo indispensable. Entendían que el pez por su boca muere, que no podían ni debían ser una fábrica ambulante de discursos mediocres, que tenían una boca y dos oídos, un imperativo para escuchar lo doble de lo que se expresa.
       Así, en campaña, la gente pedía, y se quejaba; y el candidato a la presidencia atento oía, y daba respuesta a través de alguno de sus acompañantes y futuro colaborador, administrando sus palabras hasta para saludar y atender a los asistentes.
       Aquél era otro México, menos locuaz, pero de mayor sentido común; que hacía mejor, y hablaba menos; posiblemente más pobre, pero seguramente más feliz.
       En mi caso admiro, en el lenguaje humano, lo trascendente, lo substancial, lo que está pletórico de conceptos. Buscó la profundidad de la idea, y después la belleza expresiva.
       Acepto que puedo estar equivocado en mis apreciaciones de expresión oral y escrita, pero hasta el momento, soy firme en la defensa de mis valores lógico-lingüísticos.
       No sólo pienso en la gran literatura, sino, incluso, en estos trabajos periodísticos que oscilan entre la trascendencia de un responsable servicio de opinión, modesto en mi caso, y los temas tratados de minucias efímeras que no, por ser moda, carecen de cierta importancia.
       En mis registros personales, en la oratoria política electoral Adolfo López Mateos sobresale de manera destacada, y aún siendo poseedor de cualidades expresivas, como candidato y como presidente, supo administrar sus participaciones oratorias.
       2018 es otro tiempo. 120 millones de mexicanos no somos pocos. El país cambió, con cibernética y redes sociales; empero, el “yo mero”, el “ya sabes quien”, y el “movimiento naranja, na-na, na-na”, me parecen ridiculeces.
       Tengan respeto a los electores mexicanos, son gente de bien, y educada.

miércoles, 7 de febrero de 2018


LOGOS
Incongruencias electorales patéticas
MÉXICO PIDE MENOS TRIVIALIDAD Y GASTO
       Ser congruente no es fácil, pero serlo es necesario y, por ello, valioso. La gente poseedora de congruencia merece respeto, genera confianza, y con ella, aún no estando de acuerdo, sabemos a qué atenernos.
       El interesado, chismosillo y malicioso, video del twitter de Enrique Ochoa Reza difundió lo dicho por Ricardo Anaya Cortés, en elogio desmedido a José Antonio Meade Kuribreña: “es un mexicano de quien nos sentimos profundamente orgullosos… es de los poquísimos mexicanos varias veces secretario de estado, en distintas secretarías… de dos gobiernos emanados de diferentes partidos políticos… como consecuencia de su preparación y solidez técnica… pero sobre todo por su verticalidad y calidad humana”.
       Al mismo Anaya, casi candidato de una incongruente alianza de partidos, recientemente le oímos aseverar sobre Meade: “es incongruente, corrupto y se rodea de corruptos… candidato de acero o de a cero votos… que representa lo viejo de un régimen… es más de lo mismo, robo y desvío de recursos”.
       Afirmar hoy una cosa, y mañana certificar cosa desemejante, exige de una explicación lógica y precisa. De no darse, aflora la incongruencia.
       Algo similar pasa con Meade. Primero anduvo muy agresivo en contra de Anaya y de AMLO; después, aseguró que eso de atacarse entre precandidatos no era lo correcto, pues deberían centrarse en los problemas nacionales para resolverlos; y ahora retorna a los ataques: “Ricardo sirve para guía de turistas, habla inglés y francés, sabe de turismo y toca la guitarra… Andrés es un nini, quien para concluir sus estudios duró 14 años, y lleva 12 años sin trabajar… ¿ustedes los elegirían para presidente? La verdad, yo no.”
       Así que Meade, al igual que Anaya, cojea de lo mismo: incongruencia pura.
       Andrés Manuel López Obrador no se queda atrás en eso de la falta de congruencia. Sus contradicciones son profusas, e igual de turbadoras.
       AMLO, no hay duda, es el decano de los aspirantes a ser presidente de México; es el de mayor experiencia y el más seguro de sí mismo y, por igual, antier juzgaba, severo y de antemano, a los miembros connotados de la mafia en el poder, ayer los estaba perdonando con unciones de esa humildad todopoderosa, y hoy vuelve a sentenciarlos sin ninguna piedad.
       Con frialdad ascética, a sus enemigos putrefactos de otrora los ha reconvertido en virtuosos amigos y compañeros de campaña.
       Y la incongruencia de los llamados independientes, emplazados a ser, bajo su propia y previa aceptación, peones dependientes del dueño del ajedrez electoral, para el reacomodo conclusivo.
       Y como denominador común de esas incongruencias, está la aburrida trivialidad de sus temas y, excepcionalmente, una que otra ocurrencia, sin lógica y carente de sustento real.
       Muchos mexicanos les rogamos, a todos los aspirantes, que dejen de ser incongruentes y triviales, y que no mal gasten tanto dinero de un México empobrecido.

jueves, 1 de febrero de 2018

LOGOS
Mies y rastrojo
ELECCIONES 2018; NI GRINGAS NI RUSAS
        Andrés Manuel López Obrador tiene de ruso, lo que Ricardo Anaya Cortés tiene de angoleño o José Antonio Meade Kuribreña tiene de purépecha.
        La campaña electoral mexicana del 2018 debe elevar su nivel, y no caer tan bajo.
        Se debe debatir sobre problemas, ideas, planes, programas y proyectos, personalidades, tácticas, tiempos, modos, espacios, circunstancias, temas, ideologías, conductas, y un sin número de cosas referidas al pasado, presente y porvenir, de México.
        Razón le asiste a Beatriz Pagés para aceptar y hacer suyo eso que alguien le comentó: "Lo que hoy está en juego no es una elección, sino un destino".
        Obvio que no se trata de un destino predeterminado, tipo tragedia helénica, Edipo o Antígona descritos por la espléndida pluma de Sófocles. (496-406 antes de nuestra Era)
        Versa ese "destino" invocado por Beatriz en el futuro "de una nación y sus libertades". La nación es México, y sus libertades están consagradas con precisión jurídica en la parte dogmática de nuestra vigente Carta Magna, tan espléndida, pero tan violada por los grotescos poderosos de estos 100 años próximos anteriores.
        En esta realidad electorera por todos observada, confusa, y a tono de la letra del tango "Cambalache" de la inspiración de Enrique Santos Discépolo (1901-1951), padecemos un tiempo infame de corrupción e impunidad, en donde no hay a quién irle; pero aún así, necesitamos, debemos y podemos, votar, al menos en defensa propia.
        Estemos atentos a  la campaña presidencial, a la de gobernadores, senadores, diputados, y miembros de los ayuntamientos. Votemos por los menos corruptos, los menos flojos, los menos tontos, por los que no nos hagan daño.
        No sigan tontiloqueando con que "los rusos apoyan a AMLO"; o que "lo más inteligente de Anaya sea llevar a su hijo a la escuela"; o que "la culpa de los gasolinazos sea de Meade"; estas insidias perversas nada aportan.
        Las mezquinas cuchilladas que se lanzan los unos a los otros en nada ayudan a México ni a los mexicanos.
        Que al gobierno gringo le interese intervenir en esta elección presidencial, ni duda cabe. Que al gobierno ruso le inquiete entremeterse en nuestro evento electoral, es factible. Pero es el gobierno mexicano quien tiene la obligación de impedirlo; y los mexicanos no debemos tolerarlo. Ni gringos ni rusos; exclusivamente los ciudadanos mexicanos votaremos.
        Qué bueno que haya candidatos que lleven a sus hijos a la escuela, de convicción y no de pose.
        Terrible que haya prometido el candidato Enrique Peña Nieto bajar el precio de las gasolinas, y que no lo haya cumplido como presidente; empero, de este engaño no es responsable Meade.
        Mejor busquemos las mies, si las hubiera, en las expresiones y los actos de los candidatos; y localicemos el rastrojo que producen, para denunciarlo con positiva intención.
        Auxiliémosles a que mejoren en sus propuestas y en sus conductas. ¡Ojalá lo acepten!
        Ayudarles, es ayudarnos.

lunes, 22 de enero de 2018

LOGOS
Candidatos sin caretas
¿HABRÁ ALGUNO HONESTO?
       Nadie es dueño de la verdad, y todos podemos equivocarnos. Si somos sensatos, debemos agradecer a quien nos pruebe que no estamos en lo cierto.
       El precandidato Ricardo Anaya, a mi parecer, realmente cuenteó a sus oyentes al narrar un viejísimo chiste, aplicándoselo a uno de sus adversarios: “Érase una vez un priista”, para plantear como conclusión que los del PRI son mentirosos y corruptos.
       En mi experiencia personal he conocido panistas, perredistas, morenistas, y de todos los demás partidos políticos, tan corruptos y mentirosos, como los hay en el Partido Revolucionario Institucional.
       Pero en honor a la verdad (pues siento que me asiste en este caso) he observado a militantes del PRI, de MORENA, del PRD, del PAN y del resto de los partidos políticos, que viven con excelentes márgenes de honradez y sinceridad.
       Así que respecto a estos valores, referidos para calificar conductas humanas, todo juicio universal afirmativo o universal negativo, por su naturaleza de absoluto, resulta falso.
       Incluso, es embuste sofístico afirmar que todos los políticos son deshonestos, y engañadores; pues conozco excepciones muy honrosas; y, en todas las actividades hay de todo. Ni todo político es así, ni el resto de la sociedad se salva de esos males que genera la pésima forma de organización social.
       Sin embargo, el problema de la falsedad en la política, sin ser menor que en otros trabajos, tiene su propia naturaleza, lo que nos conduce a provocar y a padecer las ilusorias promesas de los políticos en campaña, que no se cumplen después, provocando malestar y desencanto.
       Porque en un sistema perverso, como en el que vivimos, a fuer de ser francos, la mayoría de los electores difícilmente votaría por el candidato a la presidencia de México que hablara con la verdad.
       Nos tendría que expresar que, él, ni es dios ni superhombre para resolvernos nuestros problemas; que los únicos que podemos solucionar las graves dificultades que padecemos somos nosotros mismos, con preparación ética, cívica y técnica, a base de honorable y duro trabajo organizado socialmente, de mucho sudor, lágrimas y hasta sangre, y no votando por ladrones ni flojos ni incapaces ni mentirosos.
       Y eso, más lo que implica, lo haría perder la elección, ante los poderosos dueños de las elecciones, y frente a una masa tocada por la corrupción.
       Además de que, tendría que llamar a la mayoría de los mexicanos para que, todos unidos y trabajando eficaz, digna y decentemente, no permitiéramos ninguna explotación de nadie.
       En un sistema capitalista, como el nuestro, nos bloquearían económicamente y, acaso, nos impondrían la guerra, todo para defender sus enormes intereses.
       Para prevenirnos de eso, podemos y debemos hacer muchas cosas, entre otras, actuar con inteligencia, dignidad, y eficacia, con un presidente que sea líder honesto, patriota de sentido humano, trabajador y bizarro.
       En esta campaña 2018, ¿habrá alguno así?

lunes, 15 de enero de 2018

LOGOS
Pasión y Espejo
JAULA DE LOS LOCOS
            Hay de locuras a locuras, y de locos a locos. La historia, pero más las historietas del hombre, están pletóricas de muestras locas y locuaces.
            Cada tiempo genera sus propios locos y locuras.
            Recién me impresionó el rostro televisado del gobernador de Veracruz, Miguel Ángel Yunes Linares, en paroxismo de locura, llamar “loco” a Andrés Manuel López Obrador.
            En ese arrebato, con furor endemoniado le endilgó, además: “vividor de la política”, “corrupto”, y otras expresiones de similar calibre.
            Así argüía Yunes frente a los ataques que, AMLO, le ha dirigido; pero también parecía describirse a sí mismo, según la imagen pública que ha proyectado hacia la sociedad.
            Miguel Ángel y Andrés Manuel son diferentes en muchas cosas, pero los dos gustan de la confronta, siendo más pendenciero e impulsivo Yunes, y más sensato y correcto López Obrador al decir: “no caeré en provocaciones”, aunque él mismo provoque, y guste de ello.
            Ambos, con sus mutuas bravatas y sus estilos distintos, pueden provocar violencia, esa fuerza iracunda que descompone el orden normativo; justo, lo que la política pretende sustituir o, al menos, amainar, por ser conducta negativa que afecta a la vida humana.
            Yunes, antes priista, milita ahora en las falanges de esa alianza que encabeza Ricardo Anaya y el PAN, en este orden.
            Ese enriquecido joven queretano que oscila entre lo modosito y lo apasionado, con una ambición de poder vengativa, y en extremo peligrosa.
            En esa alianza se encuentran los escombros del PRD; quienes, para no perder el gobierno de la Ciudad de México, aplican el terror a su manera, ahora escondidos detrás del biombo llamado "pacto de civilidad", firmado por la mayoría de los partidos políticos en contienda.
            De esa manera, los actuales locos con sus locuras electoreras, metidos en la política para ganar los 4 billones de pesos a que tiene acceso la presidencia de México, muestran toda su audacia, exenta de talento y ética, pero saturada de ineptitud y codicia.
            Ahí, en esa contienda presidencial, el único que parece carecer de audacia es José Antonio Meade, dado que los poseedores de esa temeridad son quienes lo impusieron en esa aventura; pero, Meade, bien puede dar una gran sorpresa, a su tiempo.
            Gritarse locos los unos a los otros no sólo es una usanza nacional. El presidente Trump ha fraseado el término “loco” a Kim Jong-un; y éste líder coreano ha endosado a Trump el mismo calificativo, con mayor despecho.
            Y es que internacionalmente la política, y la vida, se encuentran severamente dañadas, por locos y por locuras, sin talento.
            Locura inteligente la de nuestro señor Don Quijote de la Mancha, quien en la pluma de Miguel de Cervantes (1547-1616) sigue iluminando al ser humano; y el Elogio a la locura de Erasmo de Rotterdam (1466-1536) sigue siendo la puntillosa crítica a la sociedad de su tiempo.
            Cada loco tiene su espejo, y su pasión, ¡y vale!, siempre y cuando no dañe a los otros.

miércoles, 10 de enero de 2018

LOGOS
Destino heroico
EN LOS DECIRES DE AMLO
       Su lento hablar, contrasta con la largura de sus promesas y, éstas, tienen sentido, por ello, resultan atractivas; sin embargo, suelen no resistir un análisis lógico.
       Mucho de lo que externa Andrés Manuel López Obrador es un diagnóstico de la realidad que vive nuestro país, y millones de mexicanos, desde hace muchos decenios, estamos ciertos de las lacerantes fallas de nuestro sistema.
       Las soluciones propuestas, y quiénes las coordinen en su aplicación, nos empiezan a separar, lamentablemente; y, para el caso, la unión nacional resulta imprescindible.
       Felipe Calderón, como presidente, llamó “guerra” a lo que simplemente necesitaba, aún con todo y sus peligros, la aplicación coercitiva del derecho a delincuentes de significada peligrosidad.
       Ese torpe desliz le cuesta a México cientos de miles de muertos, más los que se aculen durante la semana. Y hasta un fustigador como AMLO cae en la trampa de ese término belicoso.
       “Yo voy a conseguir la paz, ese es mi compromiso, voy a conseguir la paz y voy a terminar con la guerra, no vamos a continuar con la misma estrategia que no ha dado resultados. A mitad del sexenio ya no habrá guerra”; así prometió López Obrador en Yucatán, después de que en Chichén Itzá, al decir de él mismo, se cargó “de energía positiva”.
       Esa energía no le alcanzó para comprender que al pueblo le molesta ese “yo, yo, yo”, por configurar un yoísmo insultante y una mentira embarazosa.
       No hay ningún individuo, ningún yo, o sea, no hay ningún súper hombre que consiga la paz y acabe con la guerra; además, no existe en México jurídicamente una guerra.
       Sí, hay una violencia desatada que quizá sea peor que una guerra, pero no hay una guerra.
       Algo más, ni como metáfora funciona, ya que no se trata exclusivamente de “terminar la guerra en tres años”, pues, así, se puede terminar en un día, basta con que las fuerzas armadas no intervengan en la lucha contra el crimen organizado, el
narcotráfico, y otros delitos graves, y se acaba esa “guerra”.
       Pues no es suficiente terminar con esa guerra. Lo que se necesita es terminar con el narcotráfico, los secuestros, los asesinatos, los robos, con el crimen organizado; éstos son los males, provocados por ciertas causas, sí, las que también es necesario eliminar.
       Y Andrés Manuel no señala en cuánto tiempo acaba con todos esos ilícitos; y, en cambio, sí asegura que “juntos haremos historia”, cuando la historia, como fenómeno social, la estamos haciendo los mexicanos a cada segundo, juntos o separados, con elecciones o sin ellas.
       Y dentro de ese historicismo erróneo, asegura que él llevará a México a “una cuarta transformación”; la primera fue la Independencia con Hidalgo y Morelos, la segunda la Reforma con Juárez, la tercera la Revolución con Madero, Villa y Zapata.
       No hay duda, AMLO ya anda repartiendo cargos públicos, seguro está de ganar, y su impertérrito destino heroico es un hecho.
       Ojalá, AMLO reflexionara mejor.

miércoles, 3 de enero de 2018

LOGOS
El cuarto rey mago
ENRIQUECER A LOS MEXICANOS
        Todos saben que el presidente Donald Trump aplica con mayor drasticidad la Doctrina Monroe: "América para los americanos", frase de John Quincy Adams.
        Es del conocimiento común que Trump ha afectado la llegada de los Reyes Magos en toda América durante este año 2018, ya que su administración desconfía de la llegada de orientales, y esos sabios monarcas vienen de allá.
        De entrada veta a los negros, y Baltasar lo es; optó por frenar la inmigración de asiáticos raros, afligiendo a Gaspar; y Melchor, aunque europeo, a todas luces es demócrata.
        A esas razones, suficientes para Trump, hay que sumar que la generosa y furtiva visita de los tres Reyes Magos del Oriente es para dar regalos a los niños; y esto afecta a la economía de EU, según criterio del actual inquilino de la Casa Blanca.
        Pero ignora Donald Trump que en los países americanos, situados al sur del Río Bravo, hay un cuarto Rey Mago, conforme lo ha testificado el talentoso escritor mexicano Felipe Garrido, director adjunto de la Academia Mexicana de la Lengua, en su libro "Conjuros".
        Es un rey mago, también del oriente, "astrólogo poco competente… olvidadizo, desorientado… que se equivoca de estrella constantemente… de historia muy triste…", pues, incluso, llegó tarde para la adoración y la entrega de regalos al niño dios, "cuando Jesús no era ya un niño", sino "estaba en la cruz".
        Así que cada año este cuarto rey mago, escribe nuestro académico, "tiene a su cargo las peticiones hechas fuera de tiempo". ¡Esto es cierto!, como lo investigó Felipe Garrido, pero no sólo es así.
        Ya que hay infinidad de cartas suscritas por niños, integrantes de millones de familias pobres, que han estado a tiempo; empero, los clásicos y tradicionales tres reyes magos por diversas razones (entre las que se encuentra la política de Trump, las económicas, de guerra, los desastres naturales) no han podido cumplir su cometido.
        Y en esas situaciones, ese cuarto rey mago con todo y su retraso, pero con toda su bondad, desempeña su espléndida responsabilidad.
        El sistema económico en el que vivimos, y sobrevivimos, siendo republicano nos ha resultado muy reprivatizador.
        Y en esa equívoca dirección, nuestra estructura económica enriquece cada día más a las pocas familias multimillonarias en dólares, empobreciendo, así, a millones de familias mexicanas que, en su miseria, alientan la llegada de ese rey mago tardadito.
        Ese cuarto rey mago que, en México, es todo un personaje que no ha merecido la atención del gobierno mexicano, y que ojalá los ahora precandidatos, después candidatos a la Presidencia de la República, lo consideren para sus acciones de gobierno, como una de las esencias de la familia mexicana.
        Nuestra república, culturalmente admite a esos reyes y a esos magos, y nuestra economía necesita un sistema superior que enriquezca en todos los órdenes a cada uno de los mexicanos, según su productividad y sus necesidades.

jueves, 28 de diciembre de 2017

LOGOS
2017 va; viene 2018       
SUFRIMOS PRECANDIDATOS INSUSTANCIALES
        Las precarias precampañas de los precandidatos a la presidencia de México aburren e irritan por insustanciales y costosas.
        Sólo para la precampaña, en la elección presidencial, el INE ha fijado como tope máximo de gasto más de 67 millones de pesos por cada precandidato.
        Y los precandidatos que compiten para ser candidato de su partido político, o de alianzas de partidos, son únicos, sin contendientes. Ricardo Anaya va solo con PAN-PRD-MC; Andrés Manuel López va solo con MORENA-PT-PES; y, José Antonio Meade va solo con PRI-VERDE-PANAL.
        Precampañas costosas sin necesidad alguna. Cada quien a su estilo echa brincos, cantos y agravios, inútiles, cuando su candidatura está segura.
        Y los disfrazados de independientes no pueden llenar los requisitos de una ley a maña, si no es a través de una bribona ayudadita de los poderosos, a cambio de su oportuna complicidad, llegado el caso.
        Pero… ¿qué beneficios hemos tenido los mexicanos con lo dicho o hecho por los hoy precandidatos a la presidencia?
        El decano de los precandidatos, AMLO, tiene muy hecho su plan de gobierno desde hace muchos sexenios, al igual que su pretendido gabinete, por eso sólo les quita el polvo.
        Ni siquiera hay novedades en su confesada hipertensión, acaso lo que le conduce al exabrupto, al no poder decir más rápido lo que su cerebro procesa de manera lenta.
        Parece ser el más honesto de los precandidatos, pero con un enorme séquito de seguidores, antañones y nuevos, de bien ganada fama de sinvergüenzas.
        JAMK, sin militancia ni partido político aparentes, refleja en su presencia y discurso una blanda, imprecisa y gelatinosa, actitud política frente a una elección que no presagia nada bueno.
        Acaso pudiese ser, de las actuales opciones, "el menos peor" para presidente, pero francamente ha resultado malo como precandidato.
        Con apellido Meade puede haber mucha gente buena, en siglos anteriores y en éste, pero el precandidato actual debe nadar en aguas turbulentas y nada favorables, sin vejigas de ningún parentesco próximo o lejano.
        Por lo que respecta a RAC, el de menor edad y sensatez, piensa y habla con una precipitación peligrosa que resuda soberbia. Su ambición personal, al parecer, lo ha llevado a todo, y sus negocios personales y familiares han sido señalados públicamente, quizá con malsana intención.
        La autopromoción de Anaya, equívoca, se finca en los sucios logros electorales del PAN, y en los reales o supuestos errores del PRI y de Morena, subrayados en su irritante retórica gritona y nerviosa.
        Mientras, los "independientes" ni fu ni fa. Lo menos que necesita la presidencia de la república es un "bronco", ni una "margarita" que ya ejerció parte del poder, ni una respetable "marichuy", símbolo bueno, pero sin la capacidad política que exige el ser presidente.
        2017 se va y 2018 viene, y la mediocridad le resulta carísima a un México con gravísimos problemas.
        Añado, mis mejores deseos para ti, estimado lector.

lunes, 18 de diciembre de 2017

LOGOS
La Navidad como recuerdo
SOÑAR EN LA INMORTALIDAD
        En el hemisferio norte de este planeta llamado Tierra está, recién nacido, el invierno que recibirá al año 2018; sus bajas temperaturas envolverán tanto a la Noche Buena como a la Navidad.
        Esas fechas implican festividades religiosas, divertimientos sociales, descansos laborales, reuniones familiares, movilidad económica comercial, pero en el fondo es motivo de recuerdo, enriquecedor y anual, de que todo nace, inicia, principia en la existencia, y esto nos induce al elogio de la vida.
        El ser humano vive, y algo o alguien lo creó en primicia, generándolo, de tal manera, que el hombre se ha hecho un creador.
        La natividad es comienzo de ese desarrollo que tiene un fin: la muerte; por lo que ésta y aquélla constituyen los extremos de un mismo proceso.
        Para morirse sólo se requiere de una cosa: estar vivo.
        Y el humano, por lo general, ama la vida, se aferra a ella; prolongarla ha sido uno de sus propósitos, (y lo ha obtenido en parte con sus desarrollos tecnológicos) pero sueña con ser inmortal.
        La cultura cristiano occidental, dominadora desde hace siglos en el mundo, hizo suya la Biblia del judaísmo, acaso por el canto constante y esplendoroso que sobre la vida tiene.
        Su primer libro, el Génesis, incide en todo. Cómo nace el cielo y la tierra, las aguas y la luz, la mañana, la tarde y la noche, el firmamento y lo árido, la hierba verde y los árboles de todas las especies, los tiempos con sus días y sus años, los animales del agua, de tierra y de los aires, el hombre, y después la mujer de una de las costillas de varón.
        Todo el texto bíblico es obra humana, colectiva y anónima, que ha seguido puliéndose por decenas de siglos en el brusco y suave río del cerebro y del lenguaje oral y escrito, de estos animales que piensan, expresan y hacen.
        Tengo, para mí, que esos antepasados tuvieron su razón para sobajar a la mujer en relación al hombre, pues éste sufrió por millones de años un matriarcado que se agotó.
        Liberado el macho de ese sistema, usó todos los instrumentos a su alcance para instalar el patriarcado, el que también ha quedado caduco.
        Ahora, los seres humanos superando absurdas luchas de género, compartiendo y no compitiendo, cultivan el sueño de conquistar la inmortalidad.
        Inmortalidad que contiene, entre otras variantes, tres sentidos: primero, creer que el cuerpo de todo ser humano es mortal, pero toda alma humana es inmortal; segundo, que el cuerpo y el alma de todos los hombres son mortales, pero  logran la inmortalidad quienes son recordados por los seres humanos que quedan vivos; y tercero, que con avanzada tecnología, próxima a obtener, la vida de los hombres puede prolongarse indefinidamente.
        Cada una de esas inmortalidades, como todas las cosas, tienen pros y contras; pero lograda a plenitud la inmortalidad cabal, se llegaría a lo eterno, sin inicio ni fin, aniquilando a la tradicional Navidad, la que quedaría, sólo, como viejo recuerdo.