lunes, 20 de abril de 2020


LOGOS
AMLO y su rompecabezas
EL GATO VEGETARIANO
        Un ser microscópico como el covid19 (creado en laboratorio o sin acción humana) está causando tremenda mortandad y crisis en todo nuestro planeta y, para mal de la humanidad, podría ser la primera llamada de más graves sorpresas.
                Lo que padecemos, ahora, sería poco, si empezara una guerra mundial con armas atómicas, o si nos llegara un asteroide destructor, o la imprevista visita de seres extraterrestres en actitud de conquista.
                Penosamente carecemos de líderes preparados.
                Ante el coronavirus, Donald Trump ha sido un cero a la izquierda, y la cantidad de muertos e infectados es un punto negativo que puede descarrilar su auto deseada reelección presidencial.
                El presidente Andrés Manuel López Obrador sigue en esos sueños mareadores de poder, sin saber articular su puzle, ese importante juego que es el saber armar, cada seis años en México, el rompecabezas nacional.
                En cerca de dos años de ejercicio presidencial, AMLO ha perdido piezas de ese puzle, otras las ha roto, muchas las ha despreciado, genera confrontaciones entre algunas, y constantemente pelea grotescamente en contra de ellas.
                Así, nunca podrá armar el rompecabezas nacional que a cada presidente le corresponde, como tarea de ejercicio para unir esas porciones y construir bases sólidas, a efecto de resolver los problemas que recibe, y los que él mismo crea.
                Nunca AMLO ha podido entender que no hay más cera que la que arde; jamás comprenderá que tiene que trabajar con aproximadamente 130 millones de mexicanos, y que debe unirlos a todos.
                No puede vaciar de mexicanos el territorio patrio, para llenarlo de cubanos, estadunidenses, chinos o rusos. Debe ser un nacionalista honesto, dentro de la solidaridad internacional.
                Y a todos los mexicanos nos duele como AMLO se ha convertido en servil capataz de la zona sur de la patrulla fronteriza del presidente Trump, frenando y custodiando a los migrantes que quieren vivir en el falso sueño americano, por la dura realidad que padecen en sus países de origen.
                Nos apena, también, que la mayoría de los mexicanos haya perdido la confianza en AMLO, lo que motiva que éste, para frenar su caída en aceptación, promueva investigaciones sobre corruptelas de su antecesor Enrique Peña Nieto y otros colaboradores peñistas, escondiendo mañosamente su intención, como el gato vegetariano que describe el sutil escritor japonés Haruki Murakami.
                Un ratón fue acorralado por un gato en el desván, y aquél dijo temblando: “no me coma señor gato, mis hijos me esperan hambrientos”. El gato respondió: “no te comeré, soy vegetariano, y nunca miento”. Pero al irse el ratón dando las gracias, el gato lo inmovilizó con sus zarpas y le clavo los dientes en el cuello; y el ratón expresó en reclamó: “dijiste que eras vegetariano y que nunca mentías”, respondiendo el gato: “soy vegetariano, no miento, y no te comeré. Sólo te llevo con los gatos carnívoros para cambiarte por lechuga”.
                Si hay alguna similitud de este cuento, con la realidad mexicana, es mera coincidencia.


lunes, 13 de abril de 2020


LOGOS
AMLO y su pobremanía
PRODUCIRÁ MÁS POBRES
     “Primero los pobres” es una vieja frase usada por muchos antepasados. El presidente Andrés Manuel López Obrador (sin reconocer autoría) se la apropió, y la aplica como un mandamiento religioso o un imperativo categórico moralista.
     Filósofos, papas y políticos, han esgrimido esa expresión, en diversas formas.
     Daré dos ejemplos.
     Demócrito de Abdera (460-370 a. de n. e.) escribió: “… los pobres y la pobreza en la democracia tienen prominencia, para no padecer la prosperidad de los tiranos”. El ex gobernador tabasqueño Enrique González Pedrero aseveró: “Por el bien de todos, primero los pobres”.
     AMLO repite esa aseveración mecánicamente y la usa de manera rústica, al no tener una ideología bien estructurada, transformándola en una cándida y resbaladiza manía.
     De esa locución retórica orientadora ha hecho un instrumento para operar a diario, sin ton ni son, entre los oleajes sinuosos del capitalismo salvaje que sigue vigente, capoteando la pandemia del coronavirus.
     Primero los pobres. ¿Qué debe entenderse por pobres, en economía? Contesto a la pregunta viendo el extremo máximo del concepto: los que no tienen trabajo ni vivienda ni comida ni agua ni educación, ni futuro de superación a la vista.
     El punto relativo de partida, obvio, son quienes sí tienen algo de lo anotado anteriormente.
     Quienes estén en esa excesiva miseria, quienes sobreviven en pobrezas menos duras, y quienes siendo pobres estén a punto de llegar a la clase media baja, ¿para qué son primero?, ¿para darles dinero como limosna gubernativa, y convertirlos en electores cautivos?; o, ¿los queremos primero para mejorar su educación cultural e insertarlos en estructuras productivas que les produzcan ingresos remuneradores y desarrollo?
     Pero las dádivas de AMLO, constituciones ahora, tienen sentido electorero y anclan en la pobreza a los receptores de la caridad.
     Tan real es lo anterior, como cierto es que vivimos en un sistema capitalista en donde los controles del engranaje se encuentran diseminados por el mundo, teniendo como eje y autoridad al gobierno de los Estados Unidos de América, para muchas naciones que giramos en su órbita.
     Todo capitalismo está integrado por dueños del capital, y por trabajadores; éstos por su esfuerzo productivo obtienen unas prestaciones con salario. Y los pobres, los que ni siquiera tienen trabajo, sirven para aumentar la oferta de mano de obra, abaratándola.
     Ante esa verdad, el autoritarismo de AMLO es confuso y errático.
     Si quiere acabar con el capitalismo en México, que lo diga francamente.
     Si lo que pretende es mejorar al capitalismo en México, para que no sea tan salvaje, que lo hable con claridad.
     Si lo que desea es que los dueños del capital ya no sean las familias Slim, Larrea, Salinas, Bailléres, Gonda de Rivera, y Aramburuzabala; sino pretende cambio de multimillonarios, para que ahora sean las familias que AMLO diga e imponga, que lo exprese con precisión.
     Al no ser diáfano, lo único que hace López Obrador es tontear a costa de la economía mexicana, la que tiene un capitalismo que ya ni siquiera es nacionalista, sino que es internacional.
     Si lo primero son los pobres, a quienes la mayoría de los mexicanos deseamos auxiliar eficaz y honestamente para que dejen de ser pobres, ¿por qué AMLO se empeña en que sigan siendo pobres, aplicando una política de pordioserismo improductivo electorera que provocará que los 130 millones de mexicanos seamos pobres?
     Anda mal el presidente.
     A mí no me agrada el sistema capitalista, pero mientras vivamos en él, es necesario distribuir mejor la riqueza producida, mejorando y fortaleciendo al capitalismo.
     Pero si destruimos al capitalismo, sin tener un mejor modelo económico superior, lo único que obtendrá esta generación es mayor miseria.
     La pobremanía (o manía por los pobres) de AMLO, conduce a México al aumento de indigentes, agravando la pobreza.

miércoles, 8 de abril de 2020

LOGOS
Días de guardar
CADA QUIEN SU CRISTO
                Todo cambia, hasta el cambio cambia, y el cambio del cambio también cambia. Nada está fijo. Nada es inamovible.
                La cultura hebrea, su Biblia, el dios de ese libro de libros con sus tres personas distintas, pero un solo dios verdadero, han venido cambiando con el decurso de los siglos.
                No es igual el dios hijo que anunciaron los profetas de Israel, que enviaría dios padre a su pueblo hebreo elegido (y que aún no llega como lo asegura el judaísmo), al dios hijo que, según los romanos creadores del cristianismo, ya llegó desde hace más de XX siglos.
                Ese Jesucristo que ya llegó difiere poco, algo o mucho, según sus biógrafos; incluso los oficiales: Mateo, Lucas, Marcos y Juan.
                Y vaya que es bien diferente el personaje recreado y adoptado por el Imperio Romano en el primer Concilio de Nicea (actual Iznik, en Turquía) convocado y orientado por Constantino en el año 325 de nuestra era, al Jesucristo que detalla el florentino Giovanni Papini (1881-1956) en su Historia de Cristo, o al que describe el londinense Robert Graves (1895-1985) en su libro Rey Jesús.
                Papini gozó de fama de ateo, y terminó siendo un creyente a su manera, escribiendo con la abundante fuerza de sus conceptos uno de los mejores evangelios.
                Escribió Papini casi en sus primeras líneas: “… los que se dicen ‘espíritus libres’… deliran por asesinar por segunda vez a Jesús. Por matarlo en el corazón de los hombres… esta segunda agonía de Cristo estaba en los penúltimos estertores, se adelantaron los necróforos búfalos presuntuosos que habían tomado las bibliotecas por establos, cerebros aerostáticos, que creían tocar el cielo subiendo en el globo de la filosofía…”
                Para al final, después de analizar con su estilo las etapas de la vida de Jesús, sentenciar: “¡oh, Crucificado!, que fuiste atormentado por amor nuestro, y ahora nos atormentas con todo el poderío de tu implacable amor”.
                Graves, en cambio, subraya que escribe “… la historia del hacedor de maravillas Jesús, legítimo heredero de los dominios de Herodes, rey de los judíos, que en el año quincuagésimo del emperador Tiberio fue condenado a muerte por Poncio Pilatos, gobernador general de Judea”; es decir, observa y describe a un Cristo que, en el fondo de su vida, es generador de un gran fenómeno político, ya que no era ni hijo de dios ni un profeta ni mago espiritual, sino un sucesor auténtico del trono, que terminó en una tragedia.
                Casi al final dice Graves que José de Arimatea logró que Pilatos le entregara los tres cuerpos de los crucificados, y que el fariseo rico Nicodemo “envió a José un costoso paquete de mirra y áloe con un mensaje: Para el entierro de cierto hombre inocente”.
                Ultimando Graves: “… Jesús sigue viviendo como un poder ligado a la tierra… aún no ha ascendido al cielo. Es un poder del bien… en tanto que los demás poderes de la tierra son malignos”.
                Si reuniéramos todo lo que se ha apuntado sobre Jesucristo y su pasión, nos daríamos cuenta de que cada uno de los escritores tiene su propio personaje, y lo presenta con naturaleza y rasgos propios de su deseo creador.
        Los días de guardar también han cambiado, ahora sobre todo son por razones sanitarias de coronavirus; empero, la figura de todo ser humano en donde prevalezca lo bueno como virtud, debe servirnos siempre de arquetipo.

lunes, 30 de marzo de 2020

LOGOS
Tiranos, dictadores, autócratas…
¿HACEDORES DE LA JUSTICIA?
                El coronavirus ha provocado una polvareda mundial, aterradora y espesa, que ha servido (entre otras cosas) para cubrir totalmente las estupideces de los gobernantes.
                Un ejemplo: el “accidente” del helicóptero donde perdieron la vida la gobernadora de Puebla Martha Erika Alonso y su esposo el senador Rafael Moreno Valle; caso no resuelto a fondo desde hace un año tres meses.
                Tras el biombo del coronavirus dan información tardía e incompleta. El secretario Javier Jiménez Espriú, que gusta de juegos de palabras, explicó ese hecho como “alabeo repentino hacia la izquierda… por dos tornillos sueltos”.
                O sea, el helicóptero se desplomó por eso; ya no fue “dios” el responsable justiciero, como lo denunció el actual gobernador Barbosa.
                Y… ¿no habrá responsabilidad en la tardanza explicativa, y en la maña de revelarlo cuando covid19 cubre todo?
                La gente pregunta, ¿quién quitó esos tornillos?, ¿quién ordenó que se quitaran? En ese helicóptero iban seres humanos.
                Otro ejemplo. La foto del presidente venezolano Nicolás Maduro, circulando por el mundo bajo texto y usanza del medio oeste americano del siglo XIX: “SE BUSCA, vivo o muerto, recompensa de 15 millones de dólares”.
                Y carteles con foto de sus cercanos colaboradores, en donde por cada cabeza pagan “10 millones de dólares”.
                Quien firma tan gansteriles avisos es la administración de justicia de Donald Trump, presidente de los Estados Unidos de América.
                Los amos, con sus cazadores de recompensas, devastan la justicia y el derecho; instituciones y valores, éstos, que quedan a merced del poderoso, usando balas, bombas, daga, veneno, o quitando dos tornillos de un helicóptero.
                Al no cumplir las normas jurídicas, por falta de escrúpulos y ética, un presidente y su gobierno se tornan en una pandilla de asesinos.
                Permitir eso, ahora, nos conducirá, acaso, a la imbecilidad de que el presidente ruso Vladimir Putin oferte millones de dólares por la cabeza del presidente chino Xi Jinpink; o que éste haga similar ofrecimiento por la güera testa del presidente Donald Trump; o la presidente Ángela Merkel de Alemania entregue muchos euros por la vida del primer ministro británico Boris Johnson; o el presidente brasileño aporte tentadora cantidad en dólares a quien entregue vivo o muerto al presidente mexicano AMLO; y éste a otro, como una moda alocada y magnicida.
                ¿Está el mundo tan desatornillado como el helicóptero poblano?, ¿la paranoia y la esquizofrenia invadieron el cerebro de algunos jefes de estado?, ¿dónde quedó la sensatez?
                No permitamos las estulticias de jefes de estado, aunque las cubran con la pandemia de moda.
                Ojalá la reclusión voluntaria, por la pandemia, nos sirva para reflexionar, valorar, reacomodar y/o reconstruir, eso que llamamos derecho y justicia, instituciones que jamás pueden quedar en manos de un individuo, llámese López Obrador, Donald Trump, Nicolás Maduro, o Valdimir Putin.
                Del caso debe conocer la ONU. ¿Le está permitido al presidente de un país poner precio a la cabeza del presidente de otra nación?
       Exigimos que las reglas (nacionales o internacionales) del juego de la vida se acaten; y sólo cuando ya no respondan a la realidad ni den satisfacción a las necesidades actuales, o ya no satisfagan a una mayoría libre y debidamente informada, puedan cambiarse conforme los procedimientos y organismos que previamente se hayan establecido en esas mismas reglas de vida.
       Si alguien las incumple, debe responder ante los tribunales competentes, y éstos deben juzgar cada caso.
       Ni tiranos ni dictadores ni autócratas pueden ser hacedores de justicia. Que no le falten al respeto a la población integrada por seres humanos, al escudarse en una masa que eufemísticamente llaman “pueblo”, a la que intentan usar como títere.

lunes, 23 de marzo de 2020


LOGOS
Sobre pandemia y dinero
NO MIENTA, PRESIDENTE
                La pandemia del coronavirus le pegó muy duro a Italia y al Vaticano, sus fallecidos pasan de 4 mil 800, y tienen infectados y afectados a más de 6 mil 500, superando a China, la pionera en ese asunto.
                México en cambio ha sufrido, hasta el momento con ese covid19, la pérdida de 2 vidas, y 203 pacientes; pero, contra esa calamidad (minimizada oficialmente) la población civil empezó a tomar medidas preventivas aconsejadas desde Asia, Europa y por organismos internacionales de salud.
                Después, hubo gobiernos estatales que se adelantaron al gobierno federal promoviendo acciones provisoras ya iniciadas por los particulares.
                Y hoy todavía (al escribir estas líneas) el presidente Andrés Manuel López Obrador sigue desatendiendo personalmente los tardíos lineamientos tomados por el sector salud del país, portando sus dos estampitas del sagrado corazón de Jesús, su billete de dos dólares y su trébol de cuatro hojas.
                Otro presidente López… Portillo, solía afirmar: “yo no soy supersticioso, pues serlo da mala suerte”.
                Mientras que Beatriz Gutiérrez Müller, esposa del presidente López Obrador, afirmó desde su cuenta de twitter: “Ojo con la información falsa. Falsos emisarios que no se identifiquen. No hagas caso a mensajes que no provienen de la fuente oficial.”
                Y si una de esas fuentes oficiales, el presidente AMLO, emisario identificado, nos asegura que contra ese virus basta con decir, portando sus tres amuletos: “Detente enemigo, que el corazón de Jesús está conmigo”; ese decir presidencial, ¿podemos calificarlo de información falsa?
                “No exageren sobre la pandemia, en México no la tenemos, y con esa exageración están afectando a la economía”, ratificó AMLO desde Oaxaca, en inicio de primavera y en homenaje a Benito Juárez.
                Así que en la visión del presidente AMLO, nuestro país está sin pandemia, y no la sufriremos, ya que es un mito de los “conservadores”.
                ¿Será que López Obrador asegura que los chinos, italianos, españoles, estadunidenses, con problema de coronavirus, son víctimas de los conservadores mexicanos?
                Si los jefes de estado de esas naciones analizaran esa declaración de AMLO, pensarían, acaso, que está haciendo guasa, o que ya su cerebro no le trabaja bien.
                Pero lo más seguro, es que en México tenemos muchos infectados y afectados de ese virus, pero no tenemos ni siquiera la capacidad de detectarlos, por carecer de tecnología e infraestructura para ello.
                Producimos tantos cadáveres, que 10, 100, o 1000 más, por ese covid19, da lo mismo, y pasan como otro más entre la bola de muertos por inseguridad y feminicidio.
                Y si hay tanto dinero en las arcas nacionales como afirma AMLO, porque no hace llegar los insumos básicos y medicinas al IMSS, ISSSTE, a la Secretaría de Salud.
                Soy un asegurado, e invitó al presidente para que él solo, de incógnito, visite la consulta externa, y la clínica que me toca, para que vea cómo laboran ahí cotidianamente.
                Mentir es malo, mentirse a sí mismo es peor, pero que nos mienta el presidente sobre la economía y la salud en este momento… no tiene nombre.

domingo, 15 de marzo de 2020

 
LOGOS
Tema de nuestro tiempo
 CORONAVIRUS Y EL PRESIDENTE
         En las calles, en los hogares, en los medios masivos de comunicación, en las escuelas, es decir, por doquier, todo mundo habla del coronavirus.
         Sólo al presidente Andrés Manuel López Obrador se le ocurre ordenar a sus colaboradores que “eviten pronunciarse” sobre ese virus que supera con mucho la supuesta popularidad de AMLO.
         No hay duda que ese patógeno ser, recién nacido en Wuham, ciudad de 11 millones de habitantes en la zona central de la República Popular China, se ha convertido en el tema de nuestro tiempo.
         Allá, en la confluencia de los ríos Yangtsé y Han, al parecer ya domesticaron a ese virus coronado, pagando una cuota alta de vidas humanas, y gastando millones de dólares.
         Acá, en este México, ya recibimos a ese agente acelular, infeccioso y microscópico, que sólo puede desarrollarse dentro de células de animales, vegetales, o bacterias.
         Y es tal la capacidad de ese virus para pegarse en células humanas, como tal ha sido la incapacidad de AMLO para reconocer su peligrosidad, y para buscar e implementar soluciones a sus efectos destructores.
         Eso, porque el presidente López Obrador concentró el poder en su persona, porque él es el único sabe todo y sabe de todo; y así, de inmediato calificó al coronavirus como invención de los neoliberales y conservadores. Y como el tío Lolo, se engaña solo.
         Y sus colaboradores, como fieles lacayos, le obedecen y le aplauden.
         Todos los mexicanos están hablando del coronavirus, relacionándolo con la insensatez de AMLO, observando que el presidente sólo sirve para hacer espectáculo teatral y verboso en sus falaces escenarios: los costosos mítines de acarreados, y la mañanera de Andrés Manuel.
         Cada tiempo, cada lugar y cada grupo humano, tiene su tema. A los 17 años leí, impulsado por mis maestros José Gaos (1900-1969), Eduardo Nicol (1907-1990), y José Ma. Gallegos Rocafull (1895-1963), las obras de José Ortega y Gasset (1883-1955) en esos valiosos y manuales volúmenes amarillos editados por la Revista de Occidente en su colección “El Arquero”.
        “El tema de nuestro Tiempo”, según Ortega y Gasset, era la entendible pero absurda lucha de la ciencia y la filosofía, donde la filosofía se observaba aplastada, humillada por el imperialismo de la física, sin darse cuenta que donde la física se detiene, porque ya no puede más, el hombre sigue, y vuelve a usar a la filosofía.
         Hoy el tema de nuestro tiempo es el coronavirus, que ha puesto de cabeza a los seres humanos, quienes parecen haber olvidado las miles y miles de epidemias y pandemias que, a través de su existencia, han sufrido, en todos los continentes.
         El libro de Decamerón del italiano Giovanni Boccaccio (1313-1375) nos narra 100 cuentos platicados por 10 jóvenes (7 mujeres y 3 hombres) en una villa campestre, al huir de la ciudad de Florencia, azotada por la peste bubónica, la que costó vidas y pérdidas económicas en la Europa del siglo XIV, pero entre otras cosas positivas dejó está obra maestra de literatura.
         Después de cada desastre, la vida humana ha seguido; pero todos tenemos el deber de cuidar y cuidarnos de esos males, pandémicos y gubernativos, y convertir en palabras escritas u orales la realidad que nos rodea en este marzo del año 2020.
        Confusión, temor, incertidumbre, vulnerabilidad, y muchos deseos de tener un magnífico sistema mexicano que, con el esfuerzo talentoso de todos, nos desarrolle y proteja.
        Pues de él carecemos.

domingo, 8 de marzo de 2020


LOGOS
En la pequeñez de la 4T
NO CABE EL MACHISMO PRESIDENCIAL
                Dos jornadas nacionales a cargo de mujeres en México, en dos días seguidos (8 y 9 de marzo del 2020), no son suficientes para transformar la desigualdad entre la mujer y el hombre en la vida cotidiana de nuestro país.
                La naturaleza y la cultura, en materia de géneros, están constituidas por multitud de líneas intricadas, que no permiten tan fácilmente discernir los enlaces entre todas ellas, ni resulta sencillo asegurar qué hechos han provocado que ocurran otros.
                Ya el ateniense Aristófanes (444-385) presentó jocosamente lo laberíntico de una sonada asamblea de mujeres que (para lograr la paz en la guerra entre ateniense y laconios) juran: “No tendré ninguna relación con mi esposo o mi amante. Permaneceré intocada en mi casa. Y haré que me desee”, ya que fue la forma de probar la necesidad vital que los hombres tienen de ellas, en su comedia Lysistrata, para triunfar en su propósito.
                Hoy y aquí (2020 y México), las mujeres buscan la paz, pero no como concepto abstracto, sino para que, en nuestro mundo cotidiano, no haya más mujeres violadas y/o asesinadas y/o violentadas y, en coherente consecuencia, tampoco hombres víctimas de esos delitos.
                La paz no únicamente como ausencia de guerra, sino con salario de igualdad en el trabajo productivo para mujeres y hombres, y no limosnas gubernativas con fines electorales que degradan a México y corrompen a personas.
                La igualdad plena entre la mujer y el hombre, equilibradas y armónicas partes de una unidad total: el ser humano.
                Que nunca, jamás, el hombre piense, expresé y/o haga de la mujer un objeto, menos un objeto sexual; pero, sobre todo, que la mujer no se piense, se exprese y/o actúe, como objeto de esa naturaleza.
                En otros fenómenos sociales se explica y hasta se puede justificar la lucha entre las partes, empero, en los géneros no.
                Ejemplo. Conservadores contra AMLO, o AMLO contra neoliberales, uno puede acabar a los otros, o los otros a uno, o destruirse entre sí, y nada esencial se pierde.
                Pero una lucha encarnizada y boba entre mujeres y hombres, gane quien gane, todos los humanos perderían, pues se autodestruiría la especie.
                Algo agregaré, los jefes de gobierno en Atenas y Lacedemonia se opusieron a esa huelga (entre sexual y doméstica) de las mujeres de ambas ciudades estado, poniéndose la máscara de demócratas y humanistas, bajo la concepción abstracta que estas dos palabras tenían en el siglo V antes de nuestra era.
                Y el presidente AMLO cuando se le preguntó si simpatizaba con el “feminismo”, recientemente, recurrió al humanismo y a la democracia, de manera abstracta y promiscua.
                Incluso añadió: “El machismo no cabe en la 4T”; lo que puede entenderse que la 4T es tan pequeña, que el machismo presidencial no cabe en ella, y se desborda.
                Pero, en fin, el rotundo triunfo de aquellas mujeres atenienses y laconias, en esa raíz de la cultura occidental, se debió, entre otros motivos, a su firme y tesonera decisión de ejecutar actos y fines precisos y concretos.
                Hoy, yo simpatizó con, y auxiliaré a, (en la medida de mis posibilidades) mi esposa, mis hijas y mis nietas, para que, junto a las buenas causas de todas las mexicanas, logren que en su vida concreta y cotidiana mejore al máximo su igualdad, su libertad, y la auténtica y productiva paz en beneficio de todos los mexicanos.

lunes, 2 de marzo de 2020


LOGOS
Del foxvirus al amlovirus
MÉXICO EN SERIO Y EN BROMA
                Si la gran capacidad que tenemos los mexicanos de hacer chistes (de las cosas delicadas) la tuviésemos para resolver los gravísimos problemas que padecemos, otro gallo nos cantara.
                Así, seguimos sufriendo la torrencial violencia, la inseguridad galopante y la cínica impunidad. Asesinatos, secuestros, narcotráfico y robos, combatidos por abrazos y besos presidenciales. Y nos reímos de ello.
                Resistimos la pobreza extrema paleada con limosna oficial, la economía con decrecimiento, y una peligrosa distribución que hace más ricos a los millonarios y más miserables a los pobres. Y ante esto hacemos guasas.
                El género femenino está irritado, y el presidente de la república lo descalifica con adjetivos impertinentes. Y la expectativa nacional de “el nueve nadie se mueve”, se observa en serio, pero también en broma.
                Nuestros energéticos se orientan a la crisis y, mientras, el derecho humano a la salud va en pique, sin medicinas de calidad, con reducida capacidad de consulta externa, con limitaciones en las cirugías, y con el temor de que el coronavirus pueda azotarnos como un sunami entre un invierno caliente y una primavera fría.
                Y el presidente AMLO minimiza ese riesgo del coronavirus, poniéndose de ejemplo: “A mí me operaron a corazón abierto, y aquí estoy”, sirviendo a la patria, sano y feliz.
                López Obrador y su familia tienen y gozan, con el dinero de la población, de los mejores médicos militares de nuestro país; servicio que no tienen millones de familias mexicanas.
                De cara a esos incordios, los mexicanos responden con sarcasmos de gracia filosa. La jocosidad parece ser lo nuestro.
                Recordemos algunas de esas sátiras.
                “He aquí el calificado equipo de investigadores que el presidente AMLO envió para el estudio del caso del crucero turístico de Cozumel”, y en la foto aparecen 15 doctores Simi.
                Dada la monstruosa inseguridad del Estado, la nota informativa indica: “El coronavirus no entrará a Michoacán, pues tiene miedo de hacerlo”.
                “México no teme al coronavirus, después de padecer al foxvirus, al felipevirus, al peñavirus, y al amlovirus”.
                “Tiene razón AMLO, el coronavirus es conservador y neoliberal, puesto que vino a destruir el único plan que tenía el gobierno federal para terminar con el crimen organizado: los besos y los abrazos”.
                Ya en serio.
                La faz de China para enfrentar al coronavirus mandó un significado mensaje al planeta. Cada 8 días construían un nuevo y enorme hospital, con equipo de tecnología avanzada y médicos calificados y con disciplina, específicos para ese mal.
                En México, ¿Estaremos preparando bien una sólida estructura de salud que frene los brotes que empiezan a aparecer en el país de ese llamado covid-19?
                ¿Con esos brotes, no aparecerán brotes mercantilistas?, ya que, a coronavirus revuelto ganancia de pescadores.
                Obsérvese que ya no hay en el mercado simples cubre bocas y gel contra bacterias, lo que anuncia subida de precios; y acaso estos artículos sean sólo aspirinitas para esos destructores y novedosos virus.
                Insisto, si el talento que poseemos los mexicanos para forjar chistes (de asuntos importantes) lo empleásemos para solucionar las espinosísimas dificultades que sufrimos, otro presidente nos gobernara.

lunes, 24 de febrero de 2020


LOGOS
Ante estallido de la cloaca
UN DÍA SIN AMLO
                No hemos sido buenos, pero podemos ser mejores. Mujeres y hombres somos parte de la especie humana, y cargamos, ambos, nuestra zona reptílica junto con lo peor y lo mejor de nuestro desarrollo.
                Entendamos las etapas históricas del ser humano respecto a los dos géneros fijados por la naturaleza; incluso, a las naturales variables de ambos sexos.
                Pero evitemos que el pasado nos distraiga de las tareas y   responsabilidades que nos exige el gravísimo problema del feminicidio en el México actual, el que Andrés Manuel López Obrador gobierna.
                La muerte de una mujer, por ser mujer, por uno o varios hombres, o por una o varias mujeres, se ha dado en todos los tiempos y en todos los lugares del planeta.
                Pero en nuestro país se ha agravado en los años recientes por la masividad, por las deformaciones espeluznantes de nuestra forma de organización socioeconómica, y por los aterradores descuidos educativos, culturales y éticos, que sufre México.
                La tragedia que nos acaeció de la niña Fátima de 7 siete años en la CDMX cimbró a nuestra nación y ha alertado al mundo. Su asesinato y la intensiva publicidad de la noticia, en detalle, provocó el estallido de una de nuestras enormes cloacas, de vicios aterradores del ejercicio sexual deformado.
                Porque no es una aislada y sucia acción delictiva, sino múltiples casos que ponen al descubierto y subrayan las pavorosas deformaciones que tienen almas humanas, moldeadas por atmósferas enfermas.
                  Este no es un problema exclusivo de pobreza e ignorancia, ni de derechas o de izquierdas, ya que gente con deformaciones sexuales se dan por doquier.
                También en todos los niveles económicos, políticos, educativos, sociales o religiosos, encontramos seres humanos bien formados, conciliados consigo mismos y con su medio, de sólidos valores, con fuerte raíz familiar, que regulan y ajustan sus zonas bestiales.
                Ese agudo problema pudo reventar por muchas partes, pero detonó por esa débil área del género.
Todos aceptemos la servidumbre de nuestro deber, y conforme a un plan, pertinente, encaucemos un positivo auxilio para resolver esa cuestión relativa a la igualdad entre la mujer y el hombre, orientando a sanos y humanistas vínculos sexuales, con respeto, dignidad y decoro, entre las partes.
                Triste es que el presidente Andrés Manuel López Obrador no capte la magnitud de los problemas que el feminicidio arrastra consigo, aquí y ahora.
                Es ridículo que AMLO diga que el feminicidio de la niña Fátima es culpa de sus antecesores, del neoliberalismo, de los conservadores, que fue provocado por la derecha.
                Absurdo es que AMLO afirme que detrás del movimiento de las mujeres convocando para que el próximo 9 de marzo accionen como ellas lo denominan “un día sin nosotras”, o “un día sin mujeres”, están los enemigos de su gobierno.
                Ya que el peor enemigo de su gobierno se llama Andrés Manuel López Obrador. Ojalá reflexionara bien AMLO, aún es tiempo; y para ello podría tomar ejemplo de esas mujeres en acción, y organizar el presidente “un día sin AMLO”.
                Por mientras, consideremos, todos, que no hemos sido buenos, pero podemos ser mejores.

lunes, 17 de febrero de 2020


LOGOS
Sablazos presidenciales
 Y ATOLE CON EL DEDO
                Andrés Manuel López Obrador pasará a la historia local por muy diversas razones; una de ellas, la de haber hecho cosas descabelladas que raspan en lo ilícito, pero como él ha logrado el poder absoluto, tiene, por lo pronto, excluyente de responsabilidad en todo.
                El registro histórico de su conducta es nacional, ya que fuera de nuestro país pocos lo conocen, incluyendo a los precandidatos a la presidencia de los Estados Unidos de América, quienes, a expresa pregunta, no han sabido ni siquiera su nombre, y en naciones iberoamericanas se le observa, lamentablemente, como un pícaro rústico,  locuaz y taimado.
                Si alguno de los presidentes de México de este siglo XXI (Fox, Calderón y Peña) hubiera tenido la discutible conducta de AMLO en el caso del hijo del Chapo, respecto a su aprehensión en Culiacán por parte de las fuerzas armadas, la mayoría de los mexicanos lo hubiésemos reprobado, en cambio los lambiscones de López Obrador, sociedad anónima de capital variable, le siguen aplaudiendo su torpeza con notoria complicidad.
                Varios antecesores de AMLO invitaron a los ricachones de nuestro país a algún convite, y les pasaron la charola para darles la oportunidad de que manifestaran su generosidad con alguna “honesta” causa.
                Persiste la simpatía de la llamada iniciativa privada para estas colectas oficiales, siempre y cuando el presidente de la república las encabece, y tome nota de la pía intención de estas buenas personas.
                AMLO (quien ha resultado un contumaz vendedor de los bienes públicos, en almonedas o en rifas, y un gran comprador de trato directo sin licitación alguna, por el único motivo antijurídico de que él dice ser “honesto”) ha puesto en marcha la esperada rifa del popular avión presidencial.
                Se sortea esa aeronave, pero el premio nunca será ese avión; éste seguirá siendo propiedad federal, y ha dejado de ser, por ese simplísimo hecho, “avión lujoso, indigno de la 4T, caro, conservador, ostentoso y neoliberal”.
                A los ingenuos o forzados compradores de los cachitos de esos billetes, exclusivamente les tocarán premios en pesos mexicanos, equivalentes a cualquier rifa de la lotería nacional.
                Pero para asegurar una recaudación grandiosa AMLO invitó a los adinerados (a quienes, ayer, condenó como “conservadores y neoliberales”) a una cena a su casita, hoy ex palacio nacional, en donde les dio tamales y atole (sin que se tome como albur), ya que lo fuerte del menú consistió en una carta promesa de compra de más del 50% de los cachitos de esa rifa atolondrada.
                Y de inmediato, como siempre lo han hecho los multimillonarios mexicanos, aseguraron la compra, calificando ese vulgar sablazo presidencial como una gran oportunidad de “seguir sirviendo a México”.
                Así, se repite la típica movilidad económica monetaria a lo mexicano, el presidente “honestamente” les roba a los ricos su “honesto” dinero, para invertir parte de ese “dinero honesto” a favor de los pobres, quienes siguen siendo la fuente, directa y “honesta”, de donde los ricos obtienen sus fortunas “honradísimas”.
                Ante ilícitos descabellados, ¡viva México!

miércoles, 12 de febrero de 2020

LOGOS
El atasco de AMLO
NUEVOS SUEÑOS A LA CARTA… MAGNA
        Para desgracia de México, el presidente Andrés Manuel López Obrador está lleno de prejuicios, y ejerce el poder de manera despiadada en base a ellos.
        Los poderes de la federación, los de las entidades federativas y, desde luego su gabinete, se han sometido a AMLO y sólo siguen el guión que éste les marca.
        Bajo esa égida unipersonal de soberano absoluto (no ilustrado) López Obrador decidió, para que no haya marcha atrás de sus avances, clavarle a la constitución federal nuevos derechos humanos garantidos.
        Una de sus obsesiones es la de eliminar a los "neoliberales" y a los "conservadores", pues de este modo se acabarán la corrupción, inseguridad, enfermedades, ignorancia y la pobreza.
        ¡Así de fácil!, ¡así de ingenuo!, ¡así de engatusador!
        No es el primer presidente de la república que cree que puede resolver problemas vitales reformando a la constitución.
        Otros, antes que AMLO, soñaron con lograr la salud total en México, adicionando al artículo 4o constitucional: "Toda persona tiene derecho a la protección a la salud"; y para resolver el problema de la vivienda, sólo adicionaron al artículo 4o constitucional: "Toda familia tiene derecho a disfrutar de vivienda digna y decorosa"; y para satisfacer las ingentes necesidades de la niñez, sólo adicionaron al artículo 4o constitucional: "Los niños y las niñas tiene derecho a la satisfacción de alimentos, salud, educación, y sano esparcimiento".
        Y ya porque lo dice la constitución, ¿se han satisfecho esos lacerantes problemas? Todos sabemos que no ha sido así.
        Únicamente hemos logrado que parte de nuestra Carta Magna sea un bello catálogo de buenos deseos, o un manojo de proyectos no realizados, o una ensarta de hermosos sueños.
        Los logros en esos sectores son por otras razones y esfuerzos, no por reformas constitucionales.
        De esa manera desnaturalizamos a nuestra constitución federal, pues su esencia jurídica no resuelve directamente ese tipo de problemas, ya que sólo es el cimiento normativo de donde se desplante todo el sistema jurídico mexicano (general, impersonal y abstracto), el que conduce nuestra vida individuosocial, con hipótesis y consecuencias de derechos y deberes, coercitivas, bilaterales, heterónomas, principalmente exigiendo conductas humanas externas.
        Es de esperarse que a ese artículo 4o constitucional, que ya contiene toda una miscelánea de derechos humanos garantidos (que no se cumplen), se le adicionen más sueños, irrealizables por insostenibles.
        Imaginen a un incurable demagogo, en una conferencia mañanera con cobertura nacional, o mejor aún, a un presidente de la república ante 125 millones de mexicanos consultándolos, para que a mano alzada y a grito pelado, contesten a la pregunta: ¿quién quiere que se le regalen mil trescientos pesos al mes, si es la tercera edad?, ¿quién quiere que se le obsequien tres mil pesos al mes si es adulto sin trabajo?, ¿quién quiere que se le entregue una beca de tres mil pesos si es niño o joven en edad escolar? La mayoría apabullante gritará sí, sí, sí.
        Pero si se les pregunta, ¿quién quiere pagar todos esos regalos, obsequios, entregas? No se levantará ninguna mano, ni habrá ninguna respuesta de aceptación a tamaño compromiso.
        Y a la larga, quién va a pagar todo eso, cuando ese sistema fomenta el pordioserismo, generando más pobres, con mayor dependencia y miseria.
        Cuando todo ese dinero (sacado del erario) se da sin intermediarios, y quien lo entrega es la mano generosa del dador AMLO, la mano del agradecido y fiel súbdito aplaude y obedece a su dadivoso amo.
        Hasta que ese nuevo esclavo se cansa, y destruye a su amo. Es la historia del Hombre.

miércoles, 5 de febrero de 2020


LOGOS
Con saliva y fingimiento
AMLO ARREA A NUESTRA ECONOMÍA                               
        "La economía mexicana tiene su primer retroceso, el mayor en 10 años… Las actividades industriales sufrieron una merma de 0.4%… y el producto interno bruto quedó en 0.1%" durante el año 2019, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
        Ante ese dato oficial y duro el presidente Andrés Manuel López Obrador (carente de todo razonamiento económico que soporte su decir) con pura saliva y fingimiento expresó: "Tengo otros datos… No importa que no haya crecimiento, esa es medición neoliberal, lo que importa es el desarrollo y el bienestar… y habrá crecimiento, pues he creado el gabinete del crecimiento…"
        Y su salivoso fingimiento lo hizo sonreír de manera ladina, pero, su sagacidad embrolladora, en nada altera al fenómeno económico que sigue rigiendo al mundo.
        Cuando se habla de economía se hace referencia al crecimiento económico, al desarrollo económico, y al bienestar económico.
        Y ni al fenómeno económico ni a la economía mexicana se les puede arrear con simplonas ocurrencias lingüísticas ni con otro gabinete burocrático, irresponsables medidas que provocarán desempleo, reducirán capacidad de compra, bajarán productividad (en cantidad y calidad), concentrarán más riqueza, diluirán a la clase media y acrecentarán a la pobreza extrema.
        Presume AMLO de haber subido el salario mínimo como nunca antes, cuando es sobresabido que fue una orden de Trump, ya que sin ello no firmaría el T-MEC.
        Pero en nuestra muy mexicana realidad, entre noviembre y diciembre del año 1991, el salario mínimo era de más de 13 mil, más de 12 mil, y más de 11 mil pesos diarios, respectivamente en las tres áreas económicas que existían, antes de tumbarle los tres ceros a nuestra moneda.
        Tan efímero y embustero aquel salario mínimo diario, como el raquítico actual salario 2020 de 185.56 y 123.22 pesos, según zona frontera norte y el resto del país.
        Irrefutable verdad es que los precios son más veloces que los salarios.
        Por eso, lo serio es aumentar la capacidad de compra del salario, y no sólo subir su monto demagógicamente.
        Puede ser un peso diario, si ese peso nos alcanza para satisfacer todas las necesidades familiares de casa, alimentación, educación, salud, vestido, sano esparcimiento, y sus etcéteras.
        Un millón de pesos diarios no serviría de nada si pagáramos por un litro de gasolina medio millón, y el kilo de tortilla a cien mil pesos.
        Reflexionemos sobre lo injusto y gravoso que es pagar con el salario de los mexicanos el muro del presidente Trump, que como retención no ha podido detener ni siquiera al viento, y que sólo le ha servido para ganar votos de ingenuos engañados.
        Y pagar con el salario de los mexicanos dos veces el avión presidencial; el primer pago a la compañía vendedora, y el segundo pagárselo a AMLO, a través de una lotería alejadísima de la Suave Patria de López Velarde, y tan apalabrada por la maña de López Obrador.
        O pagar con el salario de los mexicanos a AMLO, quien ya está gozando de un altísimo ingreso, igual que a sus antecesores, y con similares mediocres resultados.
        Mientras, la DEA asevera que en México ha crecido el número de cárteles y su actividad criminal, cárteles que también diezman el salario de los mexicanos.
        Boberías mentirosas no sirven a México.