jueves, 19 de septiembre de 2019


LOGOS
Septiembre patriótico
MUCHEDUMBRE INSURGENTE
        Nunca es demasiado tarde para precisar algunos hechos históricos.
        El llamado "Grito de Dolores", ni fue grito ni lo dio Dolores; y equívocamente se reproduce año tras año, desde hace cerca de siglo y medio, a las 22 ó 23 horas de cada día 15 de septiembre, usando las sombras de la noche con fines de diversas índoles.
        A decir verdad, Don Miguel Hidalgo y Costilla, bien designado Padre de la Patria, no dio ningún grito ni el 15 ni el 16 de septiembre del año 1810, o al menos no fue registrado ningún alarido dado por él, ya que ninguno de los testigos de esos turbulentos días lo registra.
        Coinciden en sus declaraciones Hidalgo, Allende y Aldama, una vez que fueron aprehendidos en 1811, al reconocer que a las 5 de la mañana del 16 de septiembre del 1810, "Hidalgo a la cabeza de un grupo de insurrectos desembocó en el atrio de la iglesia de la población de Dolores".
        Y ahí, convocando a los feligreses a misa, bajo el recurso de que era día domingo, pudo reunir a una "muchedumbre en pocas horas, arengándola con razonamientos", no con gritos, ni menos con un solo grito.
        La gente reunida no sólo era de Dolores, sino de las rancherías circunvecinas, y explicó que "El movimiento que hemos iniciado tiene por objeto el derribar al mal gobierno… quitando el poder a los españoles que han entregado el reino a los franceses… en adelante no pagarán ningún tributo, y todo el que se aliste en las filas llevando consigo armas y  caballo se le pagará un peso diario, y la mitad a quien se presente a pié".
        Mandó que fueran a la cárcel, y dieran libertad a los presos, aceptando que participaran en la lucha insurgente; disponiendo, también, que fueran a la casa de cada uno de los gachupines de la población, y los aprehendieran.
        19 ricos y poderosos españoles fueron llevados ante Hidalgo. José María Liceaga elaboró la lista de ellos, entre otros: "Don Ignacio Díez Cortina, Don Francisco Santelices, Don José Antonio Larrinúa, Don Toribio Casillas, Don Francisco Irigoyen…"
        Esos gachupines personificaban el poder en toda la región, ante ellos la gente bajaba la vista, les cedía la banqueta, los obedecía; eran los Señores, el "Don" prefijaba su nombre y su dignidad.
        Y el que esas eminencias fueran amarradas, humilladas, degradadas, ante esa muchedumbre sorprendida que observó, además, que esos señorones estaban a disposición, ahora, de Don Miguel Hidalgo y Costilla, el cura del pueblo, éste, de inmediato, bajo el asombro de todos, concentró el poder. Y ese poder transformó a Hidalgo.
        Llegó a tener en su mando cerca de 100 mil personas, que nunca constituyeron un ejército, pero sí formaron una gran y heroica muchedumbre. Familias enteras lo siguieron, con niños y ancianos, con el metate, con el perro, con los marranos y las cabras, la cobija.
        Sus ideales fueron, para aquel tiempo, bellos y peligrosos sueños.
        Recordaré cuatro: independencia de la Nueva España en relación a la Corona Española, abolición de la esclavitud, supresión de castas, y reintegración de tierras a los indígenas.
        Todo eso nunca fue ni será producto de muchedumbres. Los seres humanos unidos, conscientes y preparados, son el motor de la Historia.

martes, 10 de septiembre de 2019


LOGOS
AMLO, Yeidckol y Porfirio
REMEDIOS Y VENENOS
        Porfirio Alejandro Muñoz Ledo y Lazo de la Vega, como todo ser humano, tiene defectos y virtudes, y con el paso del tiempo se le notan más las fallas.
        Llegó como un buen remedio, hace más de un año, a la presidencia de la mesa directiva de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión; pero se fue de ese cargo, hace unos días, en calidad de veneno.
        No hay que olvidar que tiene contraindicaciones todo medicamento, y que de tanto uso se vuelve tóxico.
        Renunció (obligado por sus opositores y sus apoyadores) discurseando su propio epitafio: "Puedes tener el poder y no pasar a la historia, se puede pasar a la historia sin tener el poder".
        En esa historia sin "H" mayúscula, que puede ser sinónimo de historieta, hay muchas otras opciones que se actualizan cuando sin percatarse de que un micrófono está abierto se dice en una frustrada intimidad a los representantes populares: "Chinguen a su madre, ¡qué manera de legislar!", segundo después de haberlos alabado.
        Así, la rabia revela la verdadera calidad del cerebro, mostrando el veneno de una lengua, y la incongruencia del sistema nervioso.
        Mientras el coordinador de los diputados morenistas, Mario Delgado Carrillo, con chusco acierto, se dibujó a sí mismo, y pintó de cuerpo entero al actual diputado Porfirio: "eres el Batman de la democracia".
        Otra distinguida precursora de los cambios (supuestamente transformadores) es Citlali Ibáñez Camacho, alias Yeidckol Polevnsky Gurwitz, a la sazón presidente de MORENA, quien también tiene sus pros y sus contras.
        En razón de sus fortalezas llegó a presidir algo que no es ni movimiento ni partido, sino que es solamente un individuo llamado Andrés Manuel López Obrador, quien por innumerables motivos sumó, en derredor de su terco empeño, la cantidad de votos suficientes para ser presidente de México.
        Ese es un fenómeno político digno de estudio científico, ya que desquebrajó a la plataforma de los partidos políticos tradicionales del país, ya de suyo en desgaste; empero, ese mismo individuo acuerpado con sólo la forma de partido político, al ganar, quedó sin más sustento que él mismo, y con un buen margen de simpatía popular, de naturaleza volátil.
        El individuo AMLO se fue de presidente de todos los mexicanos, y Yeidckol se quedó a presidir una nada, con todo tipo de sombras ambiciosas, deformadas de tanto transitar por partidos políticos de diversos signos, auto cegados en su impresión sobre el individuo AMLO, convertido en su amo.
        El remedio Yeidckol para una situación tan sui generis se ha convertido en ponzoña; mal que, ligado con otros peores, motivó que el propio presidente Andrés Manuel López Obrador dijera amenazante: "Yo, si el partido que fundé, Morena, se echara a perder, renunciaría a él".
        Y en angustia de viuda, de inmediato, Yeidckol gritó desaforada: "Si AMLO se va de Morena, me iría atrás de él", sin percatarse de los efectos de su propia conducta infectada.
        Aún así, AMLO asegura: "No hay grupo opositor que ponga en jaque al gobierno"; cuando él y su gabinete, que entraron como medicina para aliviar un mal, se han ido convirtiendo en veneno.

lunes, 2 de septiembre de 2019


LOGOS
Tercer Informe; lo mismo
REALIDAD NACIONAL; LA MISMA
        Todo cambia en un universo dialéctico como el nuestro; México está cambiando segundo a segundo, como cada uno de los mexicanos.
        Pero hay de cambios a cambios, y el cambio también cambia; en ocasiones tan lentamente que no se nota, generando un desarrollo en todo y, a veces, quiebra el rumbo y la esencia, para provocar una transformación drástica.
        Además, hay cambios para mal, y cambios para bien, según la perspectiva de los beneficiados, o la vista de conciencias preparadas y honestas.
        Con esos conceptos de fondo, analizaré, en brevísimo resumen, el discurso del presidente Andrés Manuel López Obrador en Palacio Nacional el 1 de septiembre en 2019, dando su tercer informe.
        Informó "al pueblo de México", pero sin pueblo; y faltó a su deber constitucional con el Congreso de la Unión.
        Igual que los presidentes próximo anteriores, dijo su discurso en palacio ante sus exclusivos invitados. El ligero cambio es que el Palacio Nacional ahora es su casa habitación.
        Otra diferencia es que sin cumplir formalmente un año como presidente, AMLO lleva al menos tres informes. De seguir esta moda, terminará su periodo con 18 informes, mínimo.
        Informó: "Estamos transitando hacia una verdadera democracia". ¿Habrá democracias verdaderas y falsas? La democracia, o es democracia, o no lo es, y tiene como todas las cosas, su inicio y su final.
        En casi todos los informes presidenciales del siglo XX y lo vivido del XXI, hemos escuchado: "Respeto a los otros poderes y a las instituciones", "Un progreso sin justicia es inviable", "La honestidad y austeridad deben convertirse en nuestra forma de vida", "La deshonestidad de los gobernantes es lo que más ha dañado a México", "Acabar con la corrupción y la impunidad es la principal obra del gobierno", "Nada de condonar impuestos a las grandes empresas", "En compras del gobierno hemos ahorrado miles de millones de pesos", "Los lujos y dispendios llegaron a su fin", "He reducido considerablemente los pagos por publicidad", "Crecimiento económico, sí, pero con distribución justa de la riqueza".
        Y en todos esos hermosos informes presidenciales hemos oído: "Las remesas de los migrantes aumentaron", "tenemos un superávit… no al aumento de impuestos… el peso mexicano ha resistido… la bolsa de valores está estable… tenemos finanzas públicas sanas… logramos el bienestar del pueblo… sin justicia no hay seguridad ni paz… Es mucho lo alcanzado, pues hemos hecho lo nunca visto en la historia de México".
        Así, ese tercer informe de AMLO es lo mismo que todos los demás informes de sus predecesores.
        Mientras, la realidad nacional persiste en ser la misma, con todas las cosas buenas que tiene y con todas las malas que padecemos.
        Y la gente ve que los conservadores de hoy (queriendo conservar su riqueza o su poder, juntos o desavenidos) no están derrotados ni moralmente, puesto que siguen en el poder con una felicidad tan feliz como ofensiva.

lunes, 26 de agosto de 2019


LOGOS
Charlatanes a la vista
LA FELICIDAD DEL PRESIDENTE
        En todo México se ha recrudecido la inseguridad y la pobreza, y nuestros males educativos se acrecientan a igual ritmo que el entreguismo del país a EU, por parte del gobierno.
        Para distraernos de esa punzante realidad, el presidente Andrés Manuel López Obrador decide divertirnos con una boba pero lapidaria frase: "El pueblo de México está feliz, feliz, feliz".
        Y así desata, con el tema baladí de la felicidad, dudas, controversias, apoyos, enojos, reflexiones, y hasta mentadas de madre.
        En mi caso prefiero a un presidente de la república que trabaje con seriedad, pero respeto a la gente que lo acepta jocoso y charlatán.
        Naturalmente, todos los seres humanos tenemos ciertas dosis y momentos de ironía sandunguera; así que el humor a nadie nos es ajeno.
        Pero todo tiene sus tiempos, lugares y personajes; y el horno no está para bollos.
        AMLO nos ofreció con seriedad que para este 2019 creceríamos económicamente al 4%, y con esperanzada credulidad votó la ciudadanía.
        Ahora, con crecimiento cero, ¿cómo creerle que es hombre de palabra?
        Sin crecimiento económico, hasta los banqueros formulan obsequiosas salidas retóricas sobre nuestro quebranto, para agradar al presidente.
        Hablan de estancamiento y desaceleración, cuando no hay crecimiento del producto interno bruto.
        Y ante ello, el presidente dice: "el ajuste a la baja del PIB no me preocupa mucho. A nosotros nos importa el crecimiento, pero nos importa más el desarrollo."
        Absurda frase, pues sin aumento productivo de recursos económicos ni educativos ni políticos ni sociales, a qué desarrollo se refiere el presidente feliz.
        No tengo ninguna duda de que el presidente López Obrador es feliz, muy feliz, enormemente feliz.
        Motivos de su felicidad es tener un enorme poder político, y un poder económico de cerca de 6 billones de pesos que contiene el erario federal.
        Y como todos los presidentes anteriores, unos más y otros menos, AMLO cree que su felicidad es la felicidad de México.
        El poder es el poder, y todo el que sube, baja; e, incluso los ex presidentes, ya abajo, siguen teniendo razones de felicidad, dígalo si no, Enrique Peña Nieto, quien también es feliz.
        La felicidad es un término abstracto, al que le han dedicado talento muchos pensadores. Las ideas sobre ese tema, por su prolijidad, podría construir una cubierta para todo el planeta.
        Empero, la felicidad concreta es lo importante; y en este aspecto, seguro estoy que cada uno de los 125 millones de mexicanos más de alguna vez hemos vivido ese sentimiento de felicidad, por múltiples motivos.
        Aseguro que mis vivencias personales de felicidad son totalmente ajenas a la charlatanería de quienes afirman que "con AMLO la felicidad en México se elevó al 8.4%", pues muchos de los actos de AMLO observo que han causado desesperanza e infelicidad.
        La felicidad ni es por kilos ni metros ni porcentajes.
        Cada quien su felicidad, como "cada quien su vida", según la atractiva obra teatral de Luis G. Basurto.
        O contra los dictadores, conforme al hermoso poema de Mario Benedetti: "te quiero en mi paraíso; es decir que en mi país, la gente viva feliz, aunque no tenga permiso".
        Sólo los tiranos, por decreto, imponen su felicidad a la población.

lunes, 19 de agosto de 2019


LOGOS
Errático y vengativo
EL PRESIDENTE Y SUS INFORMES
        Lo errático del presidente Andrés Manuel López Obrador no es algo casual ni aislado, es una pertinaz actitud que proviene de su ligereza, soberbia e incapacidad.
        AMLO se pinta solo, al respecto: "… para ser servidor público se requiere 99% de honestidad y sólo 1% de capacidad".
        Pero es deshonesto quien acepta un cargo con el 1% de capacidad para ejercerlo.
        En reciente perorata mañanera AMLO dio la nota: "mi primer informe será a las 11 de la mañana, daré un informe en Palacio Nacional, con ustedes, y en la tarde la secretaria de Gobernación entregará el informe a la Cámara de Diputados".
        En su mundo informal, caprichoso y desordenado, el presidente AMLO no se da cuenta de que ya ha rendido dos informes, uno al cumplir 100 días de su mandato, el segundo en el primer aniversario de su triunfo electoral; el de las 11 de la mañana sería el tercero, porque el cuarto va a ser el que inconstitucionalmente presente "ante la Cámara de Diputados" la secretaria Sánchez Cordero.
        Será inconstitucional porque debe presentarlo el "Presidente de la República", y debe entregarlo "En la apertura de Sesiones Ordinarias del Primer Periodo de cada año de ejercicio del Congreso de la Unión", tal como lo ordena el artículo 69 de la Constitución.
        Y ese deber constitucional se impone personalísimamente al presidente, y es indelegable. Que varios presidentes anteriores hayan violado la Carta Magna no significa que deba seguirse infringiendo.
        No se presenta a la Cámara de Diputados ese informe. Debe entregarse al Congreso de la Unión.
        Otro errático dicho y hecho de AMLO es: "La venganza no es lo mío", frase que con ligeras variantes repite con una perseverancia que exhibe falsedad.
        La venganza no es lo de él (y menos como presidente), porque AMLO deriva esa bajuna función a las manos sucias que le sirven.
        Rosario Robles y Carlos Ahumada no son personajes que proyecten honradez, ni gozan de simpatía popular, pero no por eso debe permitirse que se les violen derechos humanos garantidos por nuestra Carta Magna.
        Mientras se encuentren acusados de delito no grave (y en el caso de Rosario vinculada a proceso) gozan de la presunción de inocencia, y deben seguir su causa penal en libertad; sin que se pueda motivar y fundar su prisión por errores administrativos en credenciales de tipo personal, so pretexto de posibles fugas.
        Si el juez Felipe de Jesús Delgadillo Padierna, sobrino de la vicepresidente de la Cámara de Diputados Dolores Padierna (y ésta esposa de René Bejarano), con tesis profesional dedicada a su tía Lola, ordenó ese encarcelamiento, se da fuerte presunción de odio familiar en contra de los indiciados, pues la pareja Dolores-René achacó a la pareja Rosario-Ahumada, aquella exhibida brutal de entrega de dinero en donde Bejarano hasta las ligas se llevó.
        Y AMLO quedó ahumado, pues su secretario René cobraba dinero ilícito para el jefe… y ahora cobra venganza.

miércoles, 14 de agosto de 2019


LOGOS
Ciencia del engaño
PODREDUMBRE EN EL PODER
        Hace ya algunos años que, a solicitud del gobernador de Michoacán Lázaro Cárdenas Batel, el presidente Felipe Calderón Hinojosa declaró la guerra al crimen organizado.
        ¡Tal era la desesperación y la torpeza por aquellos tiempos!
        Los más altos funcionarios públicos del país no distinguían entre qué era la guerra, qué era la represión, qué era la coercitividad del derecho; ni siquiera tenían claras las fronteras de la honradez en el ejercicio del poder público.
        ¡Pobre México en esas manos!
        Empero, en este sexenio lopezobradorista la gravedad del país empeora, y el "rayito de esperanza" no está a la altura de sus profusas y reiteradas promesas.
        Michoacán, como gran parte de México, presenta escenarios parecidos a los que por su voluntad vio el Doctor Fausto (personaje de una leyenda nórdica, y tomado por varios escritores, entre ellos por Goethe, 1749-1832) al ordenarle a Mefistófeles que, para conocer la verdad, lo llevara "al abismo de los abismos", en donde observó "todos los crímenes e inmundicias de los humanos… con sus cadáveres descuartizados y sus sanguinolentos coágulos".
        Ante esa terrorífica realidad, el presidente AMLO dijo: "Lamento mucho estos hechos violentos, tremendos… por la forma en que se realizan estos crímenes… pero no vamos a caer en la trampa de declarar la guerra, que es lo que hicieron otros gobiernos. Aquí en Uruapan es donde empezó todo, en donde se le dio el garrotazo al avispero. Nosotros vamos a combatir las causas".
        Nadie le ha pedido a AMLO que vuelva a declarar la guerra. Ni siquiera le exigimos que cumpla con su falsa promesa de que llegando a la presidencia terminaría con el crimen organizado; compromiso incumplido por candidato mentiroso.
        Sí, le demandamos al gobierno mexicano (a sus dependencias competentes) que de inmediato ataque los efectos y las causas de tantos delitos graves que se siguen cometiendo en nuestro país, día a día, e imponga certeras y prontas medidas de prevención.
        Porque ahora el garrotazo presidencial se da a los mexicanos, en lugar de dárselo al avispero criminal; pues es demagogia decir que se van a atacar las causas del delito, sin aplicar la coercitividad o fuerza del derecho a los delincuentes por sus actos ilícitos.
        Antes las procuradurías, y ahora las fiscalías, no hacen nada ante el crimen organizado, sólo le dan el carpetazo y lo archivan para la eternidad.
        Proporcionalmente la 4T de AMLO con su amor y paz ha producido más cadáveres que la guerra de sexenios anteriores.
        La ciencia del engaño usada por el actual presidente (al repetir y repetir lo mismo como disco rayado con mentiras y verdades) dogmatiza con esos mantras redundantes los sentimientos de la masa.
        "Yo no vine en avión, pues ofendería al pueblo de México", y esto lo ha expresado más de 300 veces; pero el avión presidencial, por pésimo manejo, no se ha vendido. Esta torpeza de AMLO también nos ofende a todos los mexicanos.

lunes, 5 de agosto de 2019


LOGOS
¿Sin presidente?
SEMBRADORES DE ODIOS Y MENTIRAS
        Andrés Manuel López Obrador, con toda su pasión esforzada, luchó desde hace varios sexenios para llegar a ser presidente de todos los mexicanos.
        ¡Y vaya actitud incongruente y contradictoria!, ya que al lograr AMLO la presidencia desde hace más de un año y dos meses, decidió con grave irresponsabilidad sólo ser presidente de su facción.
        Como ejecutivo federal ha sido un sembrador de odios, envueltos en una falsa expresión de "amor y paz", y lanza mentiras constantes, cubiertas con un punto y final: "yo tengo otros datos".
        Pública y expresamente abomina a todos los mexicanos que según él son fifís; maldice a todos los que conforme a sus cartabones son neoliberales; detesta a todos aquellos que a su criterio son conservadores; aborrece a todos los que él cataloga de corruptos; condena de antemano a todos los que considera miembros de la mafia y a los que observa como fabricantes de complots; desdeña a millones de habitantes de México que no apoyan a la 4a transformación; reniega en contra de todos los medios de comunicación que no le aplauden ni lo elogian; repele, en fin, a todo aquel que no valore (con loa para AMLO) el maravilloso inicio del nuevo tiempo histórico creado por él.
        Así, Andrés Manuel odia a la mayoría de los habitantes de nuestro país, pues muchas decenas de millones de connacionales son del tipo que él mal califica de execrables.
        Formalmente AMLO sigue siendo el presidente, pero, en la realidad, parece que nos quedamos sin presidente la mayoría de los mexicanos.
        Dado esa situación, supongo que él debe cambiar; salvo que López Obrador en papel de tirano nos haga cambiar con abrazos y balazos para hacernos felices a la fuerza.
        AMLO y sus colaboradores esparcen mentiras como, o más que, sus antecesores.
        Desde Huetamo, Michoacán, AMLO informó sobre el crimen del odio perpetrado por Patrick Crusius, quien siendo admirador del presidente Trump suscribió (antes de matar a más de 20 personas, entre los que hay mexicanos, en Wal-Mart de El Paso, Texas, y herir  a más de 26): "Este ataque es respuesta a la invasión mexicana en Texas. Mi objetivo es matar a tantos mexicanos como sea posible".
        Y cuidando a Trump en su próxima reelección, AMLO derivó su responsabilidad: "en este asunto la postura oficial la dará el canciller Marcelo Ebrard", cuando en México el propio presidente ha arrojado odio por doquier, irresponsablemente.
        Con pocas horas de diferencia hubo ataques de odio contra migrantes en Dayton, Ohio, con 9 muertos y 27 heridos, y en Chicago, con 10 heridos, algunos graves.
        ¿Qué puede depararnos el destino si los propios presidentes generan y fomentan ese odio?
        El presidente Trump asegura que esos tiroteos y muertes son "problemas de salud mental… y que el odio no tiene cabida en EU". Con variantes, el presidente AMLO dirá lo mismo.
        La salud mental se inicia en la cabeza de los gobernantes, y éstos son, ahora, rudos sembradores de odio.

lunes, 29 de julio de 2019


LOGOS
Parece un manicomio
DONDE GOBIERNAN LOS ENFERMOS
        Estados Unidos de América, país que inició su hegemonismo mundial al término de la Primera Guerra Mundial, fue pionero en llevar como presidente a un ciudadano inusual y alocado: Donald Trump.
        Recientemente dijo Trump: "… Yo podría ganar en una semana la guerra a Afganistán, y desaparecerla de la faz de la Tierra. Pero no quiero matar a 10 millones de personas…"
        Ni siquiera Hitler expresó algo similar; en cambio Trump es muy pertinaz en la constante formulación de señalamientos propios de un desequilibrado que intenta provocar el terror.
        Hace más de una semana tomó posesión como primer ministro del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte Boris Johnson, un conservador que ejercía como alcalde de Londres, y a quien infinidad de personas lo observan como físicamente muy similar a Trump.
        Ambos con rostro y cuerpo parecido, de amplias espaldas, rubicundos, con rostros amplios, de estridentes cabellos amarillos estropajosos e insumisos.
        Los dos polémicos, críticos a medios masivos de comunicación, excéntricos a más no poder, gustan de hacer su show, hablan en público con mentiras e inexactitudes, de soberbia exacerbada, y de un derechismo radical y práctico.
        Sin embargo, esos personajes hoy tan unidos y condescendientes (en tiempos no tan lejanos) se miraron con antipatía manifiesta. El británico declaraba: "… tengo temores genuinos de que Trump es incapaz de ejercer el cargo de presidente". Y Trump aseguraba: "El alcalde Johnson no ha cumplido, y se siente peligrosidad en ciertas áreas de Londres con presencia de musulmanes radicales".
        Hoy, en una sociedad de mutuos elogios se califican de "excelente", "fabuloso" y "genial", entre sí, pero pronto llegará el desencanto.
        Johnson en su enloquecimiento asegura: "Estoy dispuesto a provocar un Brexit duro… el Reino Unido saldrá de la Unión Europea cueste lo que cueste".
        Sólo los chiflados pueden atestar algo así, sin percatarse de que "cueste lo que cueste" es excesivo precio; ya que si el costo es el acabar con el Reino Unido, ¿Valdrá la pena el Brexit?
        Otro ejemplo de locura en altos funcionarios gubernativos es lo sostenido por el ministro de Brasil Damares Alves: "… las niñas pobres son violadas porque no llevan calzones", y propone como definitivo remedio "establecer una fábrica de ropa interior". Su aberrante desvarío es no comprender las causas y los efectos de tan dolientes problemas humanos, y su mentecata incapacidad se le nota.
        Cada día que pasa, el mundo se agrava, semejándose a un manicomio en donde, a nombre de la democracia, se les otorga el poder gubernativo a los enfermos; y este fenómeno que nos conduce al suicidio, como especie, también se padece en el resto del mundo, incluido México.
        Locuaz, el presidente AMLO cree que nos precisa sobre el costo del aeropuerto a construir en Santa Lucía: "… nos costará 70… 80… o cuando mucho 200 mil millones de pesos…"
        ¿Aritmética alocada?

martes, 23 de julio de 2019


LOGOS
Una casita que tengo
EN PALACIO NACIONAL
        El presidente Andrés Manuel López Obrador para dar prueba suficiente de su austeridad republicana, su honradez y su humildad, se negó a ocupar, ya con su investidura de titular del ejecutivo federal, la residencia oficial de Los Pinos.
        Su determinación al respecto la anunció desde la campaña, y se observó ad hoc con su repulsa a lo fastuoso.
        Pero el poder suscita cambios sorprendentes en los seres humanos, y los hace buscar a cualquier costo sus ansiados sueños respecto a sus necesidades vitales, como el dónde habitar.
        El bucólico sentido artístico de Manuel José Othón (1858-1906) dio lugar al hermoso poema La casita: "Que de dónde amigo vengo, de una casita que tengo más abajo del trigal…"
        Y Oscar Chávez con su canto hizo una rebelde y llamativa parodia al verso del potosino: "Que de dónde amigo vengo, de una casita que tengo por allá en El Pedregal…"
        Pero ahora, el presidente AMLO so pretexto histórico de que en Palacio Nacional vivió y murió el Presidente Benito Juárez, y con la excusa histriónica de que ahí el presidente Felipe Calderón hizo un departamentito, decidió con toda modestia (haciendo arreglitos de varios millones de pesos a ese inmueble centenario) ir a vivir oficialmente con su familia a Palacio Nacional.
        Ese acomodo de hacer su casita en tan ostentoso inmueble, supongo que lo tomó solo él. Ignoró si en alguna de sus conferencias incesantes, o en algún mitin, pidió a los respetables asistentes que levantaran la mano quienes estuvieran de acuerdo en que su nidito matrimonial fuera en la sede oficial del poder ejecutivo federal.
        No sé si le pidieron o exigieron los 70 millones de mexicanos que asevera AMLO que lo apoyan ya, en este verano 2019, que ahí asentara su mansión.
        Tampoco tengo datos de cuánto puede costar la renta diaria de ese inmueble gubernativo, con todos los servicios que recibe, y si AMLO pueda sufragar ese costo con los 108 mil pesos mensuales que le pagamos.
        Estoy lejos de la mezquindad y de la envidia, mi manera de pensar, decir y hacer, está demasiado distante del neoliberalismo, pero no me parece ni jurídico ni ético que un bien inmueble público y catalogado como histórico, sea casa habitación de un funcionario, por más alto que sea el cargo.
        En México el presidente de la república es la figura más poderosa; y su conducta incita a la imitación (casi siempre burda y ridícula) de la apodada clase política.
        Y como siempre los comportes óptimos son muy difíciles de remedar, la emulación al poderoso se realiza en sus pésimos actos.
        En esa virtud (no tan virtuosa) los señores gobernadores o los presidentes municipales podrían hacer su casita marital en los palacios de gobierno y en los palacios municipales, respectivamente, con todo y familiares.
        No califico bien ese logro de la cuartísima (o cuatísima) transformación.
        Palacio Nacional, en nuestro tiempo, no tiene vocación de alcoba conyugal ni sede para la familia reinante.

lunes, 15 de julio de 2019


LOGOS
Crimen Organizado, S.A. de C.V.
AMLO HACE DEL ESTADO UNA EMPRESA
        "Tuvimos diferencias con Carlos Urzúa… en la elaboración del Plan Nacional de Desarrollo… imagínense, presentó una versión que no reflejaba el cambio, era como si la hubiera hecho Carstens o… este… Meade… ¡se me fue!, es tan buena persona, como también el otro".
        He transcrito, textualmente, lo externado en foro nacional por el presidente Andrés Manuel López Obrador, en donde él mismo, en tic de arrepentimiento, confiesa: "¡se me fue!"
        Si fuese una excepción golondrina, de aquellas que no hacen verano, no valdría la pena analizarla, empero, constantemente al presidente de México se le va la lengua, sin haberla conectado debidamente al cerebro; y, esto, no presagia nada bueno.
        En Buenavista Tomatlán, territorio michoacano de la tierra caliente, AMLO aseveró: "vengo sin guardaespaldas", cuando toda esa población observó a centenares de la guardia nacional por doquier.
        Preciso, todos queremos la seguridad personal del presidente de nuestro país. Qué bueno que tenga una protección suficiente en sitios candentemente inseguros, pero qué malo que presuma con actitudes y palabras falsas, y llegue a la mentira de que "vengo sin guardaespaldas", cuando a su derredor estuvo a la vista de todos la misma labor del desaparecido estado mayor presidencial, realizada por fuerzas armadas con otro nombre, y con ligeras diferencias secundarias, pero con fondo idénticos.
        En ese mismo sitio, AMLO, innecesaria y equívocamente, retó al crimen organizado: "A los jóvenes los tenemos que atender, y vamos a competir en ese terreno con la delincuencia organizada, decirle: a ver, tú te llevas a los jóvenes, vamos a ver quién puede más, porque yo les voy a dar opciones a los jóvenes, porque no quiero que te los lleves, porque yo no quiero que los jóvenes se echen a perder".
        Analizando lo anterior, significa que la lucha entre el gobierno y el crimen organizado ya no es con armas, confrontando fuerzas brutas y matándose mexicanos entre sí; y esto en principio es lo correcto.
        Pero también significa: a ti, crimen organizado, te legalizo y reconozco tu personalidad para que el gobierno mexicano compita en libre concurrencia contigo, a efecto de ver quién gana a los jóvenes del país.
        Bajo esa transformación, llamada de cuarta, nuestro gobierno deja de ser quien representa al Estado, y se convierte neoliberalmente en una empresa más, para competir con la empresa crimen organizado, sociedad anónima de capital variable, y que se decida, en el léxico que gusta a AMLO, de qué cuero salen más correas.
        Además de que, AMLO, yoísta siempre, reduce al estado y al gobierno en un "yo" impúdico y ñoño, al asegurar: "yo les voy a dar opciones a los jóvenes… yo no quiero que te los lleves, yo no quiero que los jóvenes se echen a perder".
        Cuando eso corresponde al Plan Nacional de Desarrollo, y a programas y proyectos que de ahí legalmente se desprendan.
        ¿Hasta cuándo aprenderá?

lunes, 8 de julio de 2019


LOGOS
Presidente palabrero
LA FALLA DE SAN ANDRÉS…
        No hay movimiento ni menos partido de MORENA, lo que sí hay es un líder llamado Andrés Manuel López Obrador; no hay gobierno federal, sólo existe AMLO; no hay un poder ejecutivo de la república, únicamente percibimos a AMLO.
        AMLO para todo, el AMLO nuestro de cada día, multiplicando su imagen a cada hora, y repitiéndose con la constancia de un disco rayado: "me canso ganso", "yo tengo otros datos", "son fifís", "es culpa de la mafia en el poder", "amor y paz", etcétera, etcétera, etcétera.
        Todo eso lo convierte, lamentablemente, en un presidente palabrero.
        Obvio que AMLO tiene cualidades como todo ser humano. Es tenaz, pero egocéntrico: él es quien piensa, él es quien se expresa, él es quien hace, él es el honesto, él es el bueno.
        Tiene márgenes de honradez aceptables, pero es equívoco en su proyecto de acabar la corrupción; y, con ese plan medio apasionado y medio tuerto, puede destruir al país.
        A mí no me cabe duda que AMLO resultó trabajador, pero sus meros moles son los asuntos electorales, y todos los problemas los enfoca a través de la perspectiva de votaciones a mano alzada, o de los futuros y tradicionales votos.
        Tiene el buen ánimo de estar al pendiente de todo, pero su personal preparación es tan superficial como endeble, lo que provoca dudas, sonrisas, y enojos, en quienes observan sus puntadas.
        Parece no ser un ambicioso del dinero, pero ha hecho capital y lo ha repartido entre sus hijos y su esposa; además de que tiene el apetito de controlar a los multimillonarios que nuestro sistema ha producido; aparte de que pretende dominar al poder religioso, al poder intelectual, al poder de los medios masivos de comunicación, al poder político, y a todo lo que tenga poder.
        Incluso, ha expresado su deseo de que en México no haya ejército ni marina ni aviación ni fuerzas armadas, instituciones que no han sido perfectas, pero que, siendo perfectibles, han sido y son fuente de orgullo nacional.
        En lo que sí tiene razón el presidente AMLO es en su propósito de finiquitar al crimen organizado; sin embargo, la solución que aplica es verborreica, al hacer sólo llamadas a los delincuentes: "no hagan sufrir a su mamá, y ya pórtense bien".
        Todos sabemos de la existencia de la falla de San Andrés, la que avisa de cataclismos en las californias. ¡Quiera el destino que nunca se produzcan!
        Como también existen las azarosas fallas del presidente AMLO, a quienes algunos lambiscones le han visto calidad de santo.
        Pero… ¿cómo ayudarlo para que supere esas fallas?, máxime que es el presidente de todos los mexicanos, aunque él no lo crea ni se haya comportado a la altura de tan dignísimo cargo, al dividir y odiar.
        ¿Cómo puede AMLO transformar a México si no se ha transformado a sí mismo?
        Liga la moral a la religión, violando al laicismo.
        La mayoría de nuestros compatriotas son buenos seres humanos, y merecen un presidente que esté conciliado consigo mismo y con sus mandantes.

lunes, 1 de julio de 2019


LOGOS
Real y metafóricamente
AMLO NOS BAILÓ
        Con el triunfo electoral del 1 de julio del 2018 llegó a manos de Andrés Manuel López Obrador el poder presidencial, ya que sin abdicar formalmente, el presidente Peña Nieto le entregó los bártulos del mando.
        El candidato AMLO trabajó mucho durante sexenios para triunfar, recibió vasto y oculto apoyo gubernativo, y se dedicó a prometer en exceso a los mexicanos.
        Respecto a los problemas engorrosos de inseguridad, miseria, ignorancia, corrupción. desempleo, explotación, salud, vivienda, educación, y todos los demás que se denuncian, el candidato AMLO empeño su palabra de que en llegando a la presidencia los solucionaría por ese simple hecho de éxito.
        Fue un burdo engaño, y un incumplimiento cabal; y ahora a 365 días de distancia, la mayoría ciudadana con responsabilidad observa que, el presidente AMLO también nos llevó al baile, real y metafóricamente.
        Hasta las cosas superficiales que parece haber cumplido (no tener avión ni vivir en Los Pinos ni que su esposa dirija el DIF, etc.) son irrelevantes ante los conflictos peligrosos que nos siguen aquejando.
        A un año de esa victoria electoral, en donde la mano negra oficial sumó 30 millones de votos, nuestro país va, en la vía de la comedia, proa a la teatralidad, y en el camino del drama rumbo al caos.
        Un simple ciudadano como yo, pide al presidente de todos los mexicanos, que medite un poco, pero con responsabilidad, de que nunca será demasiado tarde para mejorar el rumbo, y perfeccionar la acción gubernativa, respecto a nuestra delicadísima realidad.
        En cadena nacional ejecuta actos ilícitos el presidente: "instruyo al director de PEMEX para que no se use ese plan de exploración…", cuando la máxima autoridad de PEMEX es un consejo, dada su descentralización por norma jurídica legislativa.         Los anteriores presidentes si se metieron con PEMEX, cuidaron formas, pero AMLO lo hace con cinismo, todo porque a su decir, él sí es honesto, cuando ordenar en PEMEX es más que una deshonestidad, es un conducta violatoria de la ley.
        Militarizar a México con Guardia Nacional y con sabor a AMLO acarreará más problemas que soluciones. Qué podemos esperar de un gobierno desorganizado contra un crimen organizado.
        Política de austeridad contra de todo lo productivo, pero un derroche de decenas de miles de millones de pesos para las tropas de asalto electoral.
        La reforma educativa lopezobradorista ni es reforma ni es educativa.
        Las acciones del gobierno federal actual son tan neoliberales como las de los sexenios próximo anteriores. La libre concurrencia sigue su marcha, y sólo fue sepultada de palabra, ya que goza de cabal salud.
        La reforma laboral ni arranca ni respira, menos el desparramadero de las secretarías del ejecutivo federal a diversas entidades federativas. El desempleo crece, y el salario que aumentó tiene más baja capacidad de compra que el anterior.
        AMLO nos seguirá llevando al baile. ¡Salvo…!