lunes, 25 de enero de 2021

 LOGOS

Biden y Amlo

GOLPES DE LA VERDAD

        Después de la conversación telefónica entre el presidente de los EU, John Biden, con el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, éste externó su doble sentir.

        El lado sensato y aceptable de Amlo dijo: “Todo indica que serán buenas las relaciones entre los pueblos de ambas naciones… Biden fue respetuoso y amable”. En este señalamiento el rostro de Andrés Manuel apareció sereno.

        El lado rijoso e inaceptable de Amlo aseveró: “quienes están apostando a un enfrentamiento, y a pleitos, se quedarán con las ganas”. Al afirmar lo anterior apareció en el rostro de López Obrador su sonrisa retorcida.

        Las relaciones entre ambos pueblos (el mexicano y el estadunidense) siempre han sido buenas.

        Los gobiernos, y su presidente respectivo, son los que suelen hacer cosas perversas y nocivas para sus gobernados.

        De ahí la importancia de que el presidente Biden sea “respetuoso y amable”; y, de aquí, la urgencia para que el presidente López supere sus graves defectos de ser irrespetuoso y dañino.

        Era suficiente que Amlo señalara lo positivo de la nueva relación diplomática con el presidente estadunidense, ¡y ya!

        No había necesidad de adjuntar lo negativo de Amlo, disparando en contra de quienes puedan querer un mal vínculo entre nuestros países.

        Biden no manifiesta odio hacia su antecesor, teniendo, incluso, motivos para eso. No usó menciones injuriosas y reiterativas en contra de Donald Trump. En ninguno de sus mensajes y decisiones se descargó de responsabilidad, para responsabilizar de todo a Trump.

        Andrés Manuel, en más de dos años, no ha hecho más que quejarse, ofender, y responsabilizar de todo a sus antecesores.

        Biden reiteró en su primer mensaje: “La unidad de todos, no es una fantasía, sino el único camino a seguir para lograr paz, democracia, justicia, desarrollo”.

        López Obrador desde el inicio de su ejercicio creó una gran división entre los mexicanos que, acaso, no ha logrado del todo, debido a la cordura de la mayoría de nuestros compatriotas.

        EU tiene instituciones fuertes, respetuosas y respetadas, que frenan las locuras de los deschavetados, aplicándoles la ley.

        Así, observamos cómo las cámaras del congreso estadunidense, en base a las normas jurídicas vigentes de ese país, inician juicio y lo desarrollan contra Donald Trump por haber motivado los disturbios e incitado a la violencia, con varios muertos y destrozos en el Capitolio.

        La líder diputada Nancy Pelosi y el líder senador Chuck Schumer se encuentran a cargo de esta eficaz secuela jurídica de responsabilidad, sea cual sea el resultado.

        Y el presidente Biden no hace ningún grotesco aspaviento del caso. Ni manipula al poder legislativo. En EU habrá nueces sin tanto ruido.

        El presidente Amlo, con autoritarismo, ha manipulado a los poderes legislativo y judicial de México, y a la fiscalía supuestamente autónoma, haciendo escandalazo por doquier, pero sin lograr nada contra sus antecesores. México tiene muchísimo ruido, y sin nueces.

        Biden habla con veracidad sobre la pandemia de covid: “Habrá más de 600 mil muertos.

        López Obrador alardeó desde mayo del 2020 que ya había vencido a la pandemia. Hoy oficialmente son 153 mil mexicanos muertos, pero los organismos internacionales cuentan más de 330 mil mexicanos muertos por covid.

         Biden y Amlo configuran: la amabilidad frente a lo rijoso, la sinceridad frente a la mentira.

        Esos son golpes de la verdad.

        A estas bajuras, ¿podrá cambiar, para bien de México, el señor presidente López Obrador?

        Ahora resulta que Amlo tiene “covid leve”; si es así, le deseo pronta recuperación. Si fuera una más de sus mentiras electoreras, vuelve a descalificarse.



lunes, 18 de enero de 2021

 

LOGOS

Vacunas por votos

INCURABLE ENFERMEDAD DE AMLO

        Parece no tener remedio el padecimiento del presidente Andrés Manuel López Obrador: todo lo ve, y lo trata, como política electoral.

        Electoritis es su enfermedad.

        Su mundo es ese segmento. Para él lo más importante de la vida es la lucha en los procesos electorales, desde su inicio a su final.

        Lo religioso, económico, educativo, histórico, jurídico, ético, cultural, político, el lenguaje, la salud, todo tiene como eje lo electoral y, aquí, giran todas las cosas.

        Simplemente lo electivo es el alfa y el omega.

        Para qué usa el presidente Andrés Manuel la frase ajena de “primero los pobres”; para con ella ganar elecciones.

        Cuál fue el objeto de expresar: “acabaré con la corrupción”, para ser electo presidente.

        Por qué aseguró que con su sola llegada a la presidencia terminaría la delincuencia organizada, y habría en México paz, orden y seguridad pública: para obtener votos y ser el vencedor.

        Qué lo motivó a garantizar que crecería nuestra economía el 6% anual, de ser electo para ocupar la titularidad del poder ejecutivo federal: obtener ese añorado cargo.

        Desde su promesa como candidato, de que regresaría a las fuerzas armadas a sus cuarteles, como el ”me canso ganso”, todo tiene intención y fin electoral.

        AMLO bebe elecciones y desbebe elecciones; come elecciones y descome elecciones.

        La detención del general Salvador Cienfuegos en EU fue motivada por lo electoral, de allá, y de aquí. Su liberación y retorno a México tuvo sentido electoral, allende nuestra frontera norte, y aquende.

        El no ejercicio de la acción penal para Cienfuegos es por peligrosas razones electorales.

        Conociendo bien el gobierno estadunidense al gobierno mexicano no les mando todo el expediente ni los documentos originales.

        Para un chapucero otro bribón.

        AMLO asegura: “La DEA fabricó todas las pruebas contra Cienfuegos”; y quien afirma está obligado a probar. ¿Podrá probar su aseveración el presidente de México?; y si no la prueba, Andrés Manuel genera sus propias pruebas que usará la DEA algún día en su contra.

        Y el senador Ricardo Monreal, afanoso para auxiliar a su jefe, lanza una boba metáfora: “El expediente contra Cienfuegos es de paja”. Cuando todos sabemos que es de papel y de tinta, y que lo que externa pone en entredicho a varios conocidos funcionarios mexicanos.

        ¡Qué peligroso para nuestro país!, y para López Obrador.

        Empero, así como abrieron el expediente, o parte de él, sobre el ex secretario de la Defensa Nacional, ¿por qué no abren todo el expediente sobre los pedidos, compras o regalos, de las vacuna PFIZER (y de las otras vacunas), y su traslado, distribución y aplicación, en todo México?

        Sobre eso, están ocultando muchas cosas, sobre todo el fin electoral que se han propuesto.

        ¿Cuántas se han obtenido como regalo?, y ¿a cambio de qué?

        ¿Quién las ha comprado; a quién se han comprado; en cuánto se han comprado; con qué condiciones se han comprado y vendido;  se ha cumplido con las normas internacionales y nacionales?

        ¿Por qué los comandos integrados por “doce siervos de la nación” que, salvo honrosas excepciones, son sólo siervos de AMLO, estarán presentes en cada vacuna que se aplique? ¿Por qué renunció la encargada del Programa de Vacunación Universal?

        Vacuna por voto.

        Esa enfermiza visión electoral de AMLO conduce a México al caos.

 


lunes, 11 de enero de 2021

 

LOGOS

Zarpazos inconstitucionales

TRUMP Y AMLO: ALMAS GEMELAS

        Donald Trump y Andrés Manuel López Obrador, siendo física y económicamente tan distintos, políticamente son almas gemelas.

        Cínicos entrambos. AMLO dice: “No se puede ser faccioso cuando se está en el gobierno”, y él ha sido el más faccioso de los presidentes mexicanos. Trump expresó: “Repruebo la violencia contra el Capitolio”, y él la orquestó.

        Los hermana su férrea ambición de tener en sus manos todo el poder. Nada debe de existir fuera de su control autoritario.

        Ambos manejan con maña su autoritarismo, cubriéndolo con un manto retórico de hilos falsos de democracia y libertad.

        Idéntica es su actitud de dividir a sus pueblos, bajo el viejo principio maquiavélico de divide y vencerás, sin importarles que sus compatriotas se asesinen entre sí.

        Los dos son maledicentes, lenguas viperinas con arranques ofensivos contra sus inventados adversarios.

        Tienen Andrés Manuel y Donald una autoestima elevada y patológica, al creerse, el primero, único salvador de los pobres y exclusivo vencedor de la corrupción, siendo productor de corrupción constantemente y viviendo como rico en su residencia feliz (el ex palacio nacional), y provocando más pobreza en México; y, el segundo, el rehacedor de la grandeza de América, quien, en su derrotado final, produjo un caos vergonzoso e inolvidable.

        Ninguno de los dos presidentes tiene la capacidad de reconocerse culpable. Todas las culpas son de otros.

        Diestros son para sacrificar a quien sea, y ellos permanecer limpios y honorables.

        Uno y otro, mentiroso y mitómano, se sienten personajes autores de lo grandioso, y al no tener capacidad, para generar esas maravillas, sólo provocan desastres aterradores.

        Trump y López Obrador gustan de hacer escándalo, espectáculo, pero no son eficaces para resolver problemas. Así fabrican sus discursos, y los altares que los consagren, pues su obra pública no es productiva.

        Amo y siervo son hábiles manipuladores de los medios de comunicación masiva, sobre todo de las redes sociales, tan de moda, y tan peligrosas, si se usan con irresponsabilidad.

        Carlos Monsiváis (1938-2010) hace 25 años, en su libro Los rituales del caos, explicaba con su estilo crítico “a esta dictadura de la fascinación electrónica”.

        De vivir, hubiera descrito las anárquicas horas derivadas de la agitación violenta del presidente de los Estados Unidos de América, quien, con su presencial labia directa, sus redes sociales y su tigre (las salvajes hordas del supremacismo blanco), atacaba al Capitolio, a la vista estupefacta y herida de todo el mundo.

        Sólo el presidente mexicano AMLO, satisfecho y cómplice, calló, so pretexto de que no era asunto de su incumbencia, cuando en el caso del presidente de Bolivia, Evo Morales, o recientemente el del australiano Julian Assange, editor de WikiLeaks, se tropezó solicito por andar de ofrecido, exhibiendo su mezquina incongruencia.

        Y cuando supo que Twitter, Facebook, Instagram, suprimieron los mensajes incitadores y violentos del “terrorista doméstico” Trump (calificativo usado por el presidente electo John Biden), entonces sí fue asunto de su interés, al afirmar que: “no me gusta que se le haya censurado (a Trump) su libertad de expresión, ya que a nadie debe censurarse”.

        En México, como en EU, la libertad de expresión no es absoluta, pues está limitada por nuestra propia constitución que la otorga y reconoce en sus artículos 6º y 7º; empero, nadie tiene derecho a manifestar ideas ni a difundir opiniones e información a través de cualquier medio, si (entre otras cosas) provoca algún delito, o perturba el orden público.

        Trump, siendo presidente, trastocó públicamente todos esos límites en el reciente caso de la toma del Capitolio.

        AMLO, en muchas de sus mañaneras y en sus mensajes de redes sociales, ha trastocado también esos límites, incluso, violando públicamente los derechos humanos de varias personas, en su calidad de presidente.

        Las redes sociales “benditas o no benditas” no pueden estar al margen de nuestro sistema jurídico.

        No nos enredemos con las redes, nada ni nadie está por encima de los derechos humanos garantizados, con sus límites constitucionales.

        Los zarpazos del tigre gringo y los batacazos del tigre mexicano, al servicio de los autócratas Trump y AMLO, son inconstitucionales.



lunes, 4 de enero de 2021

LOGOS

Nunca tantos

DEBIERON SU MUERTE A UNO SOLO

        “Un médico ignorante es el auxiliar de campo, más eficaz, de la muerte”.

        “El médico que sólo sabe de medicina, ni siquiera de medicina sabe”.

        “La medicina es un conocimiento, práctico y teórico, que debe estar ajeno y separado de los poderosos”.

        Los tres juicios anteriores forman parte de dos libros: El canon de la medicina y el Libro de las curaciones; obras, éstas, de un persa musulmán con un larguísimo nombre, Abu Alí Al-Husayn Ibn Abd Allah Ib Sina, pero a quien en occidente se le conoce como Avicena (980-1037 de nuestra era).

        Transcribí las expresiones de ese médico, filósofo, biólogo, literato, enciclopedista, por el respeto y la admiración que tengo para todos los trabajadores de la salud en México.

        Avicena hace mil años encabezó la lucha contra la peste en Ispahán, siendo él un sabio destacado en la madraza de esa ciudad, situada en el centro del actual territorio de Irán.

        Nuestro planeta en aquellos ayeres tenía muchos pequeños mundos tan distantes, como ajenos.

        Hoy, la Tierra se ha globalizado, convirtiéndose en una enorme aldea metropolizada, en donde un virus (en el año 2020) cubrió en pocas semanas a toda esta pelota de lodo que gira al derredor del Sol, obligando a los humanos, agresivamente, a hacer cambios inesperados y desesperados.

        Ningún jefe de estado ni jefe de gobierno es responsable de la aparición de ese coronavirus. Diría Avicena que son cosas naturales o “ajenas a la voluntad humana”.

        Pero, nos explicaría que también hay cosas culturales, “que dependen de la voluntad humana”, como la del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, quien es responsable, conforme a sus atribuciones constitucionales, de la política de salud pública del país.

        Y AMLO se ha portado, frente a esta pandemia, con una irresponsabilidad criminal continuada, al asegurar que ese virus es cosa de los conservadores; que sólo les pegaría a los ricos; que, con estampitas, un billete de dos dólares y su detente al maligno, no nos haría nada; que ese virus nos cayó en México como anillo al dedo; diciendo, además: “yo me podré el cubrebocas cuando deje de haber corrupción”, descalificando esa medida preventiva.

        Y, ahora, sigue con la pésima política de salud en la compra, transportación, distribución y aplicación, de las vacunas contra el covid-19.

        Todo en esos actos y omisiones presidenciales es contradictorio, confuso, enredoso, ilógico y absurdo. Eso ha causado, oficialmente, cerca de 130 mil muertos en nuestro país, pero en la contabilidad de organismos internacionales de salud nos contabilizan cerca de 275 mil fallecidos.

        “Nada es obligatorio”, se atreve a decir el autócrata AMLO; empero, cuando se pone la careta de anarquista afirma: “la libertad está por encima de todo”.

        Así que a nadie se le obligará a vacunarse.

        Será que Andrés Manuel sabe que no hay dinero ni forma de vacunar a 130 millones de mexicanos, o quiere seguir extinguiendo a centenares de miles de compatriotas.

        Un sabio poeta mexicano, gran secretario de Educación Pública (como Justo Sierra y José Vasconcelos) de nombre Jaime Torres Bodet nos dijo: “El orden sin libertad es dictadura; la libertad sin orden,  anarquía”.

        La oscilante política del presidente López Obrador, en su superficialidad, pendula por acercamientos entre la dictadura y la anarquía.

        Con sus omisiones y sus haceres, podríamos parodiar la vivaz frase del Premio Nobel de Literatura 1953 Winston Churchill (1874-1965): Nunca, tantos, debieron su muerte a un solo presidente, a Andrés Manuel López Obrador.



 

domingo, 3 de enero de 2021

 Luz Alou de Torres Manzo

TODA UNA DAMA

        “Pronto me reuniré con el viejo”. El decirlo, así, fue como un deseo o un presagio que me externó Doña Luz Alou de Torres Manzo a pocas semanas de haber fallecido su esposo.

        Le contesté con rapidez: “Señora… no es necesario que lo haga. Su esposo sigue con Usted”.

        Y guardó silencio como toda una dama, cambiando de tema al preguntarme: ¿cómo está mi amiga Rosenda?

        Doña Luz prefería suprimir sus otros dos nombres de pila: Esther María. Su firme y translúcida voz nunca dejó el prosódico tono español de las Palmas Canarias, allende el océano.

        La conocí en el año 1974. Don Carlos me invitó a desayunar a su casa en la Ciudad de México, recién dejaba la Secretaría de Industria y Comercio para ser candidato, del PRI, a gobernador de Michoacán.

        El anfitrión me convidó a pasar a su espléndida biblioteca. Ahí nos sirvieron un café; y en esa atmósfera de libros (láminas de papel impresas a tinta, encuadernadas editorialmente, donde están grabados los decires escritos de cerebros talentoso) se hizo presente la señora Luz, para invitarnos a pasar al comedor.

        Semanas después, Doña Luz conoció a mi esposa Rosenda, y a partir de ese momento el vínculo amistoso imperó sobre todas las cosas.

        La señora Torres Manzo fue una mujer de sólido desarrollo cultural, y conversación grata. Con manejo de idiomas, gustaba de la escultura, pintura, arquitectura, literatura y música.

        Tocaba el piano a nivel de concertista. Recuerdo haberle escuchado fragmentos de una Sonata de Franz Schubert y la parte más atractiva del Nocturno No. 2 de Fréderic Chopin; pero en su discreción no aceptaba hacerlo ante público amplio, sino con pocas amistades.

        Tuvimos infinidad de reuniones, comidas o cenas y, en alguna de ellas, discernimos sobre el mensaje y la estructura del libro El País de las Sombras Largas de Hans Ruesch.

        No gustaba de la poesía versificada, y nunca quiso participar en temas políticos; sin embargo, con el advenimiento del siglo XXI empezó a dar opiniones sobre actos y omisiones de los gobiernos, en tertulias entre amigos.

        Sin embargo, auxilió mucho a su esposo y a Michoacán durante aquel sexenio, con su inteligencia activa y benefactora de enfoque social.

        Un colaborador del gobernador Torres Manzo durante una comida en su casa de la Calle Agua del Pedregal de San Ángel en el Distrito Federal (como se llamaba en aquel entonces la capital de México), accidentalmente tropezó con un enorme jarrón chino de porcelana, de cerca de un metro de altura, convirtiéndolo en pedazos.

        El descuidado se puso tan nervioso, que se abalanzó a recoger la pedacera; pero, de inmediato y tranquila, Doña Luz le pidió que no tocará nada. Serena y con gran cuidado recogió los segmentos.

        Regresó, después de guardarlos, y con mucha delicadeza nos platicó a los asistentes la historia de ese jarrón obsequiado al secretario de Industria y Comercio por Mao Tse Tung.

        A las pocas semanas la pieza china, destruida, estaba restaurada con especial profesionalismo.

        Un día, me platicó Don Carlos que su nieto de nombre Jordy, después de externar palabras acaloradas de joven rebelde, frente a toda la familia aseguró: “Aquí la que vale es la abuela Luz”.

        Su apreciación valorativa, a fuer de sincera, fue motivo de reflexión cuidadosa en nuestra charla.

        Observo que todos valen en esa familia amiga; más, considerando la conclusión de una vida destacada, esa valoración es digna de ser transcrita, y recordada.

        Hasta este sábado 2 de enero del 2021 me dieron noticia de la muerte de Doña Luz. Su partida al parecer fue el miércoles 30 de diciembre del fatídico 2020. El antiguo guardia, que contestó mi llamada al hogar de los Torres Manzo, fue el primero que me informó del deceso.      

        Por mi parte, observo que, ¡Cumplió Doña Luz!

        Pronto se reunió con “el viejo”, o como también le decía, “Don Carlos”.

        Para sus hijas y sus nietos, ¡enhorabuena! Sus padres vivieron a pleno desarrollo, y les han dejado un buen ejemplo.

 

jueves, 31 de diciembre de 2020

 

LOGOS

2020; ¡te recordaremos al votar!

AMLO, EL ROSTRO DE ESTE AÑO

        Todos los mexicanos recordaremos al año 2020, y no para bien.

        La cara que personaliza a esta anualidad es el rostro del presidente Andrés Manuel López Obrador.

        No confío en AMLO; pero creo en la mayoría de los mexicanos.

        Tengo esperanzas en el año nuevo llamado 2021, ese bebé temporal que advendrá dentro de pocas horas, y dentro del cual nos desarrollaremos, todos, en sus 365 días más un cuarto de día.

        Ser y tiempo es uno de los libros de filósofo alemán Martín Heidegger (1889-1976); y,  somos, como partes del “dasein” (concepto alemán clave en su obra), una materia que piensa, percibe y usa, el tiempo, como la característica más importante del ser-ahí, ser aquí y ser por doquier.

        Todos nacimos en un tiempo, un lugar y un núcleo humano, que no escogimos, ya que nos fue impuesto. En ese “dasein” trascurre nuestra existencia.

        Y en esa vida transita, a su vez, nuestra capacidad para transformar y transformarnos, para descubrirnos e inventarnos, para cada minuto de cada hora y cada día de cada año ser mejores.

        Así, estamos aquí, y seguimos ahora, en México 2020; con 130 millones de compatriotas que deberíamos ser, conforme a las normas vigentes, los mandantes, es decir, los que mandamos.

        Pero eso, sólo es una teoría inoperante. La realidad es otra.

        Los que deberían obedecernos: los mandatarios, no nos toman en cuenta y, ellos han decidido obedecer ciegamente a un solo hombre: al presidente Andrés Manuel López Obrador, quien autoritariamente les ordena.

        Expresa el autócrata AMLO, que no les pide que le obedezcan a él, sino al proyecto de la 4T; empero, ese proyecto no puede ir en contra de nuestra constitución.

        Y ese proyecto de la 4T es AMLO. Un documento donde ha expresado el autócrata sus deseos, viscerales y con retórica demagógica, sin planeación ni programación ni presupuestación responsable y ordenada.  

        Proyecto hecho a ocurrencias, a puntadas ni siquiera originales, con fraseología pachanguera.

        Lo que atrajo de ese proyecto es la promesa (mentirosa) de que de inmediato resolvería todas las urgentes necesidades de México.

        Daré dos ejemplos, de los muchos que existen.   

        “Acabar con la corrupción”, es algo que todos deseamos, ya que la corrupción es un problema real y grave, que existe, que nos daña a todos.

        Pero sólo a un irresponsable candidato, ahora presidente López Obrador, se le ocurrió prometer que acabaría con la corrupción, de inmediato, llegando él a la presidencia.

        Y, a más de 2 años de gobierno, obvio que no se ha acabado la corrupción, únicamente cambiamos de corruptos, y los nuevos putrefactos han mejorado sus tácticas deshonestas.

        Ante ello, Andrés Manuel con toda su demagogia, ahora cínica y descaradamente, afirma: “No somos los mismos, hoy ya no hay corrupción, por eso me atacan”.

        Y la corrupción sigue a la vista de todos.

        La mayoría de los mexicanos, repito, seguimos estando en contra de la corrupción y en contra de los corruptos, incluyendo a AMLO, a su familia y colaboradores.

        Y no somos conservadores ni neoliberales ni enemigos de Andrés Manuel López Obrador, somos, sí, los que estamos dispuestos a acabar con esa lacra, pero en serio, y no sólo de lengua para fuera, como lo hace AMLO.

        “Es necesario elevar los salarios a los trabajadores” es también algo que todos necesitamos. La mayoría de los mexicanos exigimos que el salario sea remunerador, que alcance para que la familia de un obrero satisfaga sus necesidades fundamentales.

        Pero eso no es lo que hace AMLO. Él hace demagogia. Quiere elevar el salario en 15% más, pero los precios de inmediato suben 20% más.

        Así, el autoritarismo demagógico de AMLO va contra la clase trabajadora. Da más, para quitarles mucho más.

        Todo en él es mentira, Nuestro voto lo castigará.

        No a la corrupción de AMLO. No a la política asesina de salud de AMLO. No a la política de seguridad pública ineficaz de AMLO. No a la política económica ineficiente de AMLO. No a la política educativa torpe de AMLO,

        Sí a una política de honestidad; sí a una política eficaz de salud pública; sí a una política de seguridad pública que pacifique a México; sí a una política económica de empleo pleno, de calificada producción, y de mejor distribución de la riqueza; sí a una política de educación de calidad para todos.

        Sabemos lo que sí queremos; y distinguimos lo que no deseamos.



 

LOGOS

Del 2020 al 2021

                             OCASO DE LA AUTOCRACIA

        Los trabajos y los días fue la gran obra del sabio helénico Hesíodo (siglo VIII y VII antes de nuestra era); es, este poema didáctico de 828 versos, un exquisito trabajo literario que, sin lugar a duda, le ocupo muchísimos días el pensarlo y escribirlo.

        Escribió el beocio:

“Un gavilán, así habló a un ruiseñor sonoro cogido entre sus garras y subido hacia las nubes: desdichado, ¿por qué gimes?, eres presa de mi fuerza; te comeré si me place, te soltaré si yo quiero, irás a donde yo diga. La fuerza es la victoria”.

        Y como colofón de esa figura, concluye el rimador: “No entiende el insensato gavilán que por encima de todo se encuentra la justicia”.

        La vigencia del pensamiento de Hesíodo me motiva a pensar en los trabajos y los días que nos esperan (dentro de la pésima política asesina de salud pública de AMLO ante la pandemia covid) en el resto del año 2020.

        Pero también reflexiono sobre el futuro de los Estados Unidos de América, ya que, lo deseemos o no, un gran porcentaje de su porvenir implica nuestro nacional destino.

        Sigo teniendo, para mí, que Donald Trump es un hombre de malas entrañas; y qué bueno que la mayoría de los estadunidenses frenó su autoritarismo.

        Lo peligroso es que en su derrota obtuvo, en números cerrados, 74 millones de votos, superado por John Biden, quien logró más de 81 millones de sufragios.

        Trump, testarudo y diabólico, es muy parecido al gavilán que nos describe Hesíodo, esa ave de rapiña que usaba de su fuerza bruta para despedazar al débil.

        No le invento nada al derrotado, el mismo Trump así describió su ideal soberbio; y, por mi parte, siempre respeto al árbol caído, y descalificó a aquellos que alaban al poderoso mientras lo es, pero que al verlo en fracaso lo agarran a lanzadas.

        Sin embargo, en el caso Trump, lo veo capaz de todo; por eso espero que, conforme a la ley, le impongan las sanciones que merece, entre otras, la que no es digno de ser rico, al carecer de responsabilidad social y de humanismo.

        Ojalá el presidente Biden y sus colaboradores presten atención eficiente a todos sus gobernados, sobre todo a esos 74 millones de simpatizantes de Trump.

        Percibo que la mayoría de esos partidarios de Donald no son la viva imagen de Trump, y deben ser recuperados, ya que son recuperables; obvio, con auxilio de una eficaz política económica, educativa, social, jurídica, cultural y religiosa.

        Y con los dogmáticos se requerirá más tiempo y trabajo, pero nada es imposible, habiendo buena voluntad y talento.

        Los trabajos y los días del presidente Biden necesitan dar buen fruto; las familias vecinas del norte lo merecen.

        Respecto a nuestro presidente autócrata, de nombre Andrés Manuel López Obrador, qué hacer?

        Es urgente frenar todo el autoritarismo del gavilán mexicano y a sus ciegos seguidores.

        Necesitamos votar en el 2021 por diputados federales que no sean lacayos de Andrés Manuel López Obrador.

        Cada diputado es representante de la población, y no debe ser sirviente de AMLO.

        Reduzcamos eficaz y radicalmente a la corrupción en todos los ámbitos del país, porque Andrés Manuel sólo lo hace de palabra.

        Unifiquemos a todos los mexicanos, divididos por Andrés Manuel.

        Pacifiquemos a México; forjemos empleos, dinamicemos nuestra economía, produciendo más y con alta calidad, pero distribuyendo con justicia la riqueza generada; ya que AMLO sólo lo dice demagógicamente, pero no lo hace.

        Cumplamos con nuestros trabajos y con nuestros días, construyendo un 2021 con lo mejor de nuestros esfuerzos, y con la excelencia de nuestros sueños.



 

lunes, 14 de diciembre de 2020

LOGOS

Navidad, Covid-19 y AMLO

ALUCINACIONES DE UN OBSESO

        La “navidad” (como una piñata bien abastecida) lleva en su interior muchos significados gratificantes.

        Uso ese vocablo, aquí, como nacimiento de todo ser humano, especie dominante en el planeta Tierra, y no siempre para bien de la vida.

        En el cristianismo, predominante en nuestro país como parte de la cultura occidental, se establece el 25 de diciembre de cada año como un día dedicado a la natividad.

        Esas veinticuatro horas se consagran a la vida, después de la Noche Buena, como un valor supremo de todo lo que existe en nuestro derredor cósmico.

        Los diversos grupos humanos que han poblado el territorio de lo que actualmente es México sintieron y sienten, pensaron y piensan, sobre lo que era y es la vida, y lo que significaba y significa la muerte como parte de la existencia.

        Recientemente, 119 cráneos (encontrados en el Templo Mayor en la Ciudad de México) se presentaron para decirnos algo sobre los sacrificios de vida y muerte que los aztecas solían practicar en la primera mitad del siglo XV de nuestra era.

        Mientras en la Nueva España se leía al poeta castellano Jorge Manrique (1440-1479): “nuestras vidas son los ríos que van a dar a la mar, que es el morir…”

        En el romanticismo mexicano del siglo XIX el joven de Saltillo Manuel Acuña (1849-1873) poetizaba: “Que al fin de esta existencia transitoria, a la que tanto nuestro afán se adhiere, la materia, inmortal como la gloria, cambia de formas pero nunca muere”.

        Hoy, en el doliente y dramático año 2020, el Huitzilopochtli que gobierna a nuestro país, actualmente, ha inmolado (por su pésima y terca política frente al covid-19 y a la inseguridad pública) más de 300 mil vidas de mexicanos.

        Negado a usar cubrebocas incita a ese mal comportamiento colectivo; mitómano en sus prendas mágicas, para frenar a la pandemia, provoca que multitudes formadas por un “pueblo sabio” se sigan contagiando acelerada y mortalmente.

        Sus secretarías, como la de Relaciones Exteriores, convocan a reuniones masivas y congresos, invirtiendo en ello millones de pesos de manera inútil, dinero del erario, digno de mejor aplicación.

        Nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador da aplausos, reconocimientos y medallas, a doctores, enfermeras y personal de salud, como glorificando sus afanes y falsos aciertos personales de tipo presidencial, en búsqueda del voto; empero, sigue sin aportar apoyos y recursos a todas las dependencia de salud que prosiguen luchando (sin instrumentos tecnológicos, ni medicinas ni insumos) contra ese agresivo virus.

        Y AMLO ordena toques de silencio con clarín a los centenares de miles de muertos que ha generado su pervertida e ineficaz política de salud y seguridad.

        De ocurrente lengua, Andrés Manuel dijo que se daría, a los deudos de todo muerto por covid-19, 11 mil 460 pesos en pago de funeral.

        Y tanto ha empobrecido a la gente el presidente López Obrador, que ahora se hizo cierta la frase popular de: ¡vámonos muriendo todos, que AMLO entierra de a gratis!

        Demagogo natural y alucinador obseso, nuestro tlatoani AMLO, divide a los mexicanos vivos, pero ha pretendido unificar con violación al laicismo constitucional y al dogma guadalupano (con maña electorera) a dos valores de nuestro país con sitiales separados: “Ante la pandemia está, en primer lugar, la Virgen de Guadalupe y en segundo Juárez”.

        ¡Esa es una barbaridad!

        Ante la pandemia, en México, hay sólo la mentira oficial que contabiliza cerca de 115 mil muertos, y las objetivas cifras de organismos internacionales con más de 250 mil muertos generados por la falta de sensatez del presidente Andrés Manuel López Obrador.

        Por eso la ONU y su OMS le han pedido, públicamente, “seriedad”.

        A esa tragedia delincuencial, a cuenta del actual presidente, deben sumarse los cerca de 80 mil muertos por la proterva seguridad pública a cargo de AMLO.

        No obsta lo anterior, para que en esta Noche Buena y en su Navidad te desee a ti, amable lector, lo mejor de la vida en compañía de tu familia.

        ¡Ánimo!, y a cuidarse mucho del covid, de la delincuencia, y de AMLO.



 

lunes, 7 de diciembre de 2020

 LOGOS

Pío, Felipa, y AMLO

TIERRITA PARA CACAS DE GATO

        El inmenso y autocrático poder político que ejerce desde la presidencia de la república Andrés Manuel López Obrador le produce, a éste, una asombrosa sensación de bienestar.

        Eso lo hace feliz; empero, la felicidad de Andrés Manuel se acrecienta al constatar que, también, el poder económico se encuentra en sus manos, pudiendo derramar recursos monetarios cuantiosos en los patrimonios personales de sus familiares y amigos.

        Daré un ejemplo de lo anterior.

        El caso reciente de la empresa de su prima hermana Felipa Guadalupe Obrador Olán, a quien el periodista Carlos Loret de Mola exhibió públicamente con varios contratos millonarios que le ha otorgado PEMEX, IMSS, y otras paraestatales, en adjudicación directa, sin haber concurso.

        Loret ha resultado mejor investigador que los que tiene la FGR y la UIF.

        Se observa que más del 80% de las compras del gobierno federal no se concursan por disposición del presidente López Obrador, quien viola la ley, bajo la criminal razón de que no son necesarios esos concursos, porque él es “honrado”.

        Y el “honrado” Andrés Manuel ante tamaña corruptela, y colosal exhibida que le dieron con su prima hermana Felipa Guadalupe, expresó de inmediato: “no tengo información al respecto”.

        Cuando el propio López Obrador había asegurado, poco antes de tomar el poder: “El presidente de México lo sabe todo. Que no digan que el presidente no conoce y participa de todos los robos y saqueos de los funcionarios públicos”.

        Si el presidente “lo sabe todo”, ¿cómo es que ahora asevera que no sabía sobre esos contratos millonarios para una pariente tan cercana?

        Además, el director de PEMEX dijo que él le había avisado al presidente sobre esos contratos a la empresa de Felipa. ¿Quién miente, el presidente o el director de esa descentralizada?

        A Pío López Obrador… ni quien lo moleste ya. Tanto su hermano el presidente como las autoridades competentes lo juzgaron apañándolo, al sólo decir: “lo de Pío fueron unos cuantos milloncitos, a comparación de los miles de millones que se robaron en administraciones anteriores”.  

        Los robos son robos y los rateros son rateros, sin importar los montos, basta sólo actualizar, con acto u omisión, las hipótesis jurídicas que constituyen este tipo delictivo.

        Pero en el caso de Felipa, de esa exhibida corrupción presidencial se pasó, rápido, al ejercicio autocrático del presidente AMLO, ya que éste, al verse sorprendido por la denuncia periodística reiteró: “Yo ya he dicho que no me pertenezco… No se puede permitir la corrupción… si un familiar hace algo indebido se le debe juzgar, aunque se trate de un hijo…”

        Bastó lo anterior, para que PEMEX públicamente resolviera, a las pocas horas y a través de su director Octavio Romero, “se cancelan de inmediato los contratos otorgados a la empresa de la prima del presidente, y se investigará”.

        En este gobierno primero se cancela y luego se investiga.

        Siempre, en estos casos, Andrés Manuel repite la táctica simplona del gato: sólo echa tierrita a su porquería.

        Ante esa ineptitud y corrupción a la vista, la mayoría de los que votaron por AMLO están desencantados.

        Comparto la acertada impresión de Beatriz Pagés, de que no fueron 30 millones los que sufragaron a favor del actual presidente, y que los poderosos de aquel momento le dieron una buena ayudada.       Y ahora, percibo como gran mentira el que AMLO tenga una aceptación del 60 o del 71% de los gobernados o de la ciudadanía. ¡Nada más falso!

        Todos los presidentes pagan, con el dinero de la población, el cuidado de su imagen, y el cultivo de su egolatría. Cada uno a su estilo. Unos gastan más que otros, pero todos son presuntuosos.

        AMLO, el vanidoso en turno, no llega actualmente ni al 20% de los 130 millones de mexicanos. Y esta verdad, no ayuda a México.