martes, 3 de mayo de 2022

LOGOS

Besos y abrazos

PEOR QUE LOS BALAZOS

        No creen las nuevas generaciones, pero hubo un tiempo (entre los años 1930 y el 2000) que una atmósfera de paz prevaleció en nuestro país.

        Claro que hubo ciertas turbulencias sociales en algunos tramos de ese lapso, pero no rompieron la tranquilidad generalizada en que se vivió.

        Esas perturbaciones sociales formaron parte del procedimiento de sosiego; y fueron incidencias de cierto quiebre, pero sobre todo de prosecución.

        No todos vivíamos en el paraíso, pero nunca vivimos los infiernos que hoy padecemos.

        La realidad actual es otra cosa.

        Ahora sobrevivimos entre el temor y el terror.

        Feminicidios, asesinatos, muertes y desapariciones forzadas, secuestros, lesiones, robos; la violencia se padecen ahora en cantidades industriales, con un veloz y marcado ascenso, con tinte globalizador y masivo, tan rápido como los tiempos.

        Y las fuertes raíces de este mal atroz vienen de los primeros años del siglo XXI, y se han agravado desorbitadamente con la presidencia de Andrés Manuel López Obrador.

        Obvio, el origen de esa violencia no es culpa del actual presidente; Andrés Manuel sólo es responsable de habernos mentido durante su campaña electoral al asegurar que en llegando él, al poder, acabaría con esta inseguridad y, también, es culpable por su ineptitud al no aplicar la política eficaz para frenar o disminuir este devastador mal que nos atropella, por doquier y a todos.

        Añoramos aquella atmósfera de paz, cuando salíamos las familias a comer al campo, con toda seguridad, recorríamos a cualquier hora las carreteras sin que nadie osara violentarnos, podíamos salir de noche a cenar o a convivir en eventos sociales, y nadie nos importunaba, sentíamos plena tranquilidad en estar dentro de nuestro hogar, como en un remanso seguro.

        Los delitos contra la seguridad eran ocasionales, y tenían un castigo cierto, o al menos una explicación satisfactoria.

        Hoy por hoy, si confrontáramos el número de los delitos que se cometen, con las carpetas de investigación, observaríamos que de cada 100 actos de ilícitos penales hay tres averiguaciones encarpetadas.

        En los tiempos que vuelan, al 100% de asesinatos achacados al crimen organizado, de inmediato, se les pone un letrero: “crimen organizado”, y rápido se archivan, para que duerman el eterno sueño de los justos.

        La impunidad es el denominador común de todo ese vasto mundo delictivo; y esa inmunidad se ha fincado oficialmente por los descuidos y pésimos manejos de López Obrador.

        En cifras del INEGI (órgano con tendencia gubernativa de encubrimiento): en el sexenio de Fox hubo 60,280 asesinados; con Calderón 120,463; con Peña 156,066; y en lo que va la administración de Andrés Manuel López Obrador (del 1 de diciembre del 2018 al 31 de marzo del 2022) ha habido 136,734 asesinados, faltándole 30 meses para terminar su mandato, ya que lo finaliza el 30 de septiembre del 2024.

        El obradorato, en esta materia de seguridad pública, ha reprobado, y aún no concluye su mal manejo. Los besos y los abrazos han sido peor que los balazos.

        Las cifras duras hablan; empero, no se trata sólo de cifras, sino de dolor humano, sangre, lágrimas, vidas, cegadas a cargo de quien prometió que en su mandato se terminaría el crimen organizado y todos los delitos respectivos.

        Traición a la patria es militarizar, así, a la seguridad pública. Por años, Amlo puso a 28 mil soldados y marinos mexicanos al servicio del presidente Trump y de EU.

        Esa verdad avergüenza a todo México.

 


lunes, 25 de abril de 2022

LOGOS

Mentalidad de rebaño

INTELIGENCIA Y MESURA

        Lamentablemente, a los añejos problemas de México debemos sumar el estilo confrontador y desatinado de gobernar del presidente Andrés Manuel López Obrador.

        Sus caprichosas decisiones que conducen al error, no son corregidas, sino que las reitera con un odio cada vez más ofuscado.

        La crítica y la oposición a su forma de ejercer el poder no pueden calificarse de traición a la patria, por más que él reiterativamente lo repita, y le quiera agregar una ilegal e indebida penalidad.

        El simple uso político electoral de aplicar ese calificativo, a cientos de legisladores federales, desgasta más a la institución presidencial que a los diputados que se decidieron a votar en contra de esa iniciativa.

        En su derredor, en donde la mentalidad de rebaño prevalece bajo su impulso, ha habido voces inteligentes y sensatas.

        Elena Poniatowska recientemente dijo: “no ser crítico es un error, pues no soy un borrego”.

        Y en su libro de dos tomos, ‘El amante polaco’, describe a un personaje inglés de perfiles ejemplares: Charles Hanbury Williams, “desenvuelto, culto, audaz… genio brillante, peligrosamente brillante… irradia inteligencia, erudición… maestro extraordinario”, y es quien encausa al joven Stanislaw Poniatowski, enseñándole a ser buen político y diplomático; y a no ser perverso, romántico ni mentiroso.

        Otra voz que se ha escuchado es la del senador Ricardo Monreal, quien considera que: “tildar de traidores a la patria a los diputados que votaron en contra de la reforma eléctrica provoca dificultades en la construcción de mayorías calificadas”.

        Montreal está teniendo más sentido práctico de la realidad nacional que el propio presidente, sobre todo cuando señala: “No es afortunado que el linchamiento sea lo que nos distinga”.

        Porque llamar “traidores a la patria” a esa cantidad de diputados federales (por votar en contra de esa iniciativa discutible) es llamar de la misma manera, despectiva, a decenas de millones de mexicanos que no están conformes con ésa y muchas iniciativas del presidente López Obrador.

        Y no es posible linchar a decenas de millones de personas.

        Sin embargo, si algo le pasara a alguno de los diputados bajo amenaza de la presidencia, la responsabilidad de ese daño lo cargaría Andrés Manuel, al convertirse, él mismo, en linchador intelectual, como sujeto activo.

        Pero, vamos a ver el fondo del problema.

        Los mexicanos deseamos tener servicio eléctrico de calidad, y a bajo costo, con energías limpias sustentables, y no contaminadas ni contaminantes.

        Quien pueda y quiera producir electricidad con esas características debe ser bienvenido, siempre y cuando se ajuste a la rectoría del Estado mexicano, ya que están de por medio bienes estratégicos nacionales.

        Pero entendiendo por Estado mexicano no al presidente de la república, sea quien sea, llámese Fox, Calderón, Peña o López.

        Ni siquiera el gobierno es el Estado, ya que el principal elemento del Estado es la población.

        Pero una población organizada, preparada, con la información suficiente, amplia e independiente de dogmas y perjuicios, con mentalidad abierta a la ciencia, al humanismo, y en libertad. Jamás una población rebaño.

        Una población con inteligencia y mesura; una población, así, urge que determine los destinos de México.

 


lunes, 18 de abril de 2022

LOGOS

¿Traidores a la patria?

PALABRAS EN EL CAMPANARIO

        Sin medir consecuencias, todo se le hace fácil al autócrata presidente Andrés Manuel López Obrador, quien al final resulta, mínimo, un irresponsable.

        No sin razón, el primer delito que tipifica nuestro Código Penal Federal es el de “Traición a la Patria”, con quince fracciones cuyas hipótesis jurídicas resultan difíciles actualizar.

        Seguramente el titular del ejecutivo federal nunca ha leído los artículos del 123 al 126 de tal codificación y, por ende, no precisa lo que es en el campo del derecho “la traición a la patria”.

        Él simplemente a todos los que están en contra de sus ocurrencias los tilda de traidores a la patria.

        Recientemente, a ese respecto, se le soltó la lengua: “… todo legislador que no vote a favor del proyecto de la reforma energética es traidor a la patria”.

        ¡Así, sin más!

        Y así, sin más, todos sus alucinados colaboradores repiten lo mismo que su majestad el presidente.

        Cuando votar un proyecto de ley, aunque sean de normas de nivel constitucional, no son “actos contra la independencia, soberanía o integridad de la Nación mexicana, con la finalidad de someterla a persona, grupo o gobierno extranjero”.

        Si tal fuese, el primero en ser traidor a la patria sería el iniciador de tal proyecto.

        Pero, además, la injuria que el presidente lanza a los legisladores opositores a su iniciativa, provoca, como es natural, que los atacados a su vez llamen traidor a la patria al presidente.

        Y, entonces, Andrés Manuel provoca una algarabía de supuestos traidores a la patria, enloquecidos y rebajados al peor de los niveles.

        Esto que genera López Obrador debe darles risa, o preocupación, a los gobiernos extranjeros, al registrar que puede darse una guerra intestina entre traidores a la patria “liberales”, y traidores a la patria “conservadores”; mas cuando esos dos apelativos tienen un fuerte tufo antañón y caduco de hace más de un siglo.

        Pareciera que nuestros fantasmas no han muerto del todo; y ante las debilidades mentales de las autoridades, ellos siguen haciendo de las suyas, dividiendo a la población y ensangrentando sus campos y sus calles.

        Con esas torpes conductas, el mismo presidente ha venido minando su autoridad, sosteniendo su auto engaño de que 30 millones de votos lo apoyaron en 2018 y que, ahora, en 2022 son 15 millones de votos los que lo apuntalan, cuando ambos montos están tan manipulados como ficciosos.

        Los 30 millones de votos fueron un sucio obsequio de un contubernio en la oscurito.

        Los 15 millones de votos son muchos si se comparan con 1 millón, pero son pocos si se les comparan con 97 millones de votos. Los 15 millones de votos los obtuvieron con toda la fuerza del gobierno mexicano, “a huevo” los hicieron ir.

        Y esos obligados, en su fuero interno están humillados y molestos, y en la primera oportunidad explotan.

        Ni siquiera los 21 millones de beneficiados con pensiones, becas y otro tipo de dádivas, fueron a depositar su voto en la “revocación”, convertida inconstitucionalmente en “ratificación”.

        Los batos, deveras devotos a Amlo, no rebasan los tres millones, y claro que esta cantidad es mucha, comparada o relativa a una cantidad menor, pero es una miseria, relativa a alguien que está manejando más de 7 billones de pesos a su antojo.

        ¿Traidores a la patria?, ni en el campanario, ni el presidente ni sus colaboradores lo son, salvo prueba en contrario.

        Tengo, para mí, que todos los mexicanos somos patriotas; ¿o no, señor presidente?

 


lunes, 11 de abril de 2022

LOGOS

Días de guardar

NI VERDAD NI MENTIRA

        “Y es que en el mundo traidor, nada es verdad ni mentira: todo es según el color del cristal con que se mira.”

        Ese breve poema del filósofo y literato español Ramón de Campoamor (1817-1901), pareciendo muy subjetivo, lleva en su fondo una objetividad innegable.

        Mire Usted, estimado lector, el concepto sólo es aplicable al “mundo traidor”; pero, además, el objeto tiene su propia naturaleza, mientras el sujeto que percibe observa bajo la relatividad de su tiempo, espacio, circunstancia y temperamento personalísimo.

        Y esa mezcla de los elementos del conocimiento (objeto conocido y sujeto cognoscente) cuentan demasiado para evaluar viejas narraciones escritas, más imaginadas que ciertas, pero eso sí, hermosas fantasías humanas revueltas con ciertos hechos con registro histórico.

        La llamada Semana Santa de este año 2022 es el objeto de este artículo, y es producto de cargas religiosas que, a su vez, sirve de referente en el otorgamiento de días de descanso para un mundo laboral capitalista.

        Esta Semana Mayor, como también se le denomina, es como cada individuo la ve, la vive y la aprecia, según el color del cristal con que la mire, la goce, la padezca y estime.

        Un católico repleto de dogmas, a la antigua usanza, la observará como la pasión, muerte y resurrección, del hijo de dios, enviado por su padre para enseñar el camino de salvación a los seres humanos.

        Todo lo anterior sintetizado simbólicamente en esa semana, aunque narrado a mayor detalle en las cuatro biografías oficializadas de Jesús con el nombre de Evangelios: el de Mateo, el de Lucas, el de Marcos y el de Juan.

        Evangelios autorizados, en principio, en el Concilio de Nicea del año 325 de nuestra Era.

        Un católico, así, estimará esta fecha como días de guardar.

        ¡Muy sus cristales para tasar esos santos momentos! Y ante esa persona, todos debemos respetarla.

        Escritores como Ernesto Renan, Giovanni Papini, Robert Graves, Diego Fabbri e Ignacio Burgoa, escribieron sobre algún aspecto de la vida de Cristo, con ánimo literario.

        Ellos gozaron al escribir su obra. ¡Muy sus cristales para analizar este asunto!

        Campoamor también fue atraído por esa vida de Jesús, y escribió una obra dramática, en verso y en ocho actos, bajo el título de ‘El hombre-dios’; empero, él mismo confiesa que cuando leyó la Divina Comedia de Dante, se dio cuanta de que éste “era un mal aprendiz, en comparación con los retorcidos inventos de castigos infernales que me metían los clérigos enseñantes en mi tierna y sensible cabecita infantil”.

¡Muy sus cristales para ver y juzgar esto!

        El mexicano común de estos tiempos, en relación con la Semana Santa, ni es místico, ni es dogmático y, acaso, ni religioso; busca, más bien lo placentero.

        El hedonismo a lo mexicano se observa en la mayoría de sus actos. ¡Muy sus cristales para la valoración de sus descansos en estos días de guardar!

        Escrito lo anterior, el Jesucristo resucitado bien podría hacer suyo el poema de Santa Teresa de Jesús (1515-1582), aquella inteligente mujer de Ávila que, formando dentro de la orden de ‘las carmelitas’, consideraba a su imaginación como “la loca de la casa”:

        “Vivo sin vivir en mí, y tan alta vida espero, que muero porque no muero”.

        ¡Muy sus cristales!; empero, muy dignos del hijo de dios, que sobre todo fue y es hijo del Hombre.

        Por cierto, con cerca de 17 millones de votos emitidos en ese inconstitucional evento de “revocación”, con todo y acarreados, ilegalidades, y la fuerza económica y política del presidente Andrés Manuel López Obrador y sus ciegos seguidores, incluyendo a los gobernadores, preguntémosles: ¿en qué quedaron los 30 millones de votos del 2018 que constantemente presume como propios el autócrata?; éste, se está desmoronando.

        ¿Cómo mirarán a través de sus cristales, el pésimo fruto de su mala siembra?



lunes, 4 de abril de 2022

LOGOS

No votaré

EN EVENTOS INCONSTITUCIONALES

        Mi reconocimiento para el Instituto Nacional Electoral y para el Tribunal Federal en esta materia; pero, sobre todo, mi felicitación para quienes promovieron, iniciaron y lograron, organismos mejores para avanzar en la democracia mexicana respecto al fenómeno político electivo.

        La Historia de México registra esos avances, mereciendo nuestro aplauso e impulso.

        Sin embargo, INE y TRIFE, están sentenciados a muerte por el presidente autócrata Andrés Manuel López Obrador.

        Esos dos organismos electorales que no son perfectos, pero sí perfectibles, sirvieron para que el actual presidente de nuestro país llegará al cargo que mal ostenta.

        ¿Será qué Amlo no cree que su elección como presidente fue limpia?, ¿será qué sabe que no obtuvo los 30 millones de votos, y qué pudo haber sido un obsequio de su antecesor, previo convenio sucio y en lo oscurito entre ambos?, ¿será qué quiere borrar un mal recuerdo, y destruir pruebas de alguna felonía?

        Cada uno con su conciencia; pero hay algo superior que necesitamos resguardar: el desarrollo de los mexicanos en todos los órdenes.

        Urge que nuestra democracia permee en todos los fenómenos sociales, y no exclusivamente en lo electoral.

        Cuidemos de elevar la calidad lectoral y ampliar su cobertura, bajando sus costos económicos.

        Pero, ahora, es tiempo de decidir, al menos en mi caso personal, si voy o no a votar en el evento del 10 de abril del 2022.

        Desde que soy ciudadano, no he faltado a ninguna proceso electoral.

        Por ende, decido no ir a sufragar en ese evento; mi razón juzga que esa “revocación” es inconstitucional.

        Explicaré.

        Nuestra carta magna establece exclusivamente la “revocación” de mandato. No instituye, en ningún artículo, la “ratificación” de mandato, respecto al presidente de la república. Y la convocatoria y la boleta emitidas para ese próximo evento señalan dos opciones: o “revocas”, o “ratificas”, lo que contraviene falazmente a nuestra constitución federal, en su artículo 35 fracción IX.

        El resultado, cualquiera que sea, no obliga a Amlo para nada, pues conforme al artículo 14 constitucional, a nadie se aplica retroactivamente una ley en su perjuicio; y al actual presidente se le eligió por 5 años y 10 meses en julio del 2018, y la reforma constitucional estableciendo la “revocación” es de diciembre de 2019. Por esto también es inconstitucional ese evento.

        Otra de las reglas constitucionales para la revocación de mandato, al presidente, es que los únicos que pueden promover dicho evento son “los ciudadanos y ciudadanas”, y aconteció que el partido del Andrés Manuel y sus cercanos colaboradores fueron los que la anduvieron promoviendo, a la vista de todos los mexicanos.

        Nuestra constitución ordena que el único que tiene “a su cargo, en forma directa, la organización, desarrollo y cómputo de la votación” de este evento revocatorio es el INE; pero observamos todos los mexicanos que López Obrador, sus colaboradores, sus diputados, sus senadores, sus gobernadores, sus presidentes municipales, su morena, y hasta alguna ministro de la corte andan metidos en campaña, como auto degradados matraqueros.

        La carta magna ordena: “queda prohibido el uso de recursos públicos para la recolección de firmas, así como con fines de promoción y propaganda relacionados con los procesos de revocación de mandato”; y del erario federal se lleva gastado para este egocéntrico evento, decenas de miles de millones de pesos, frente a la inseguridad, el hambre, insalubridad y falta de empleo, de millones de mexicanos.

        “Ninguna persona física o moral, sea a título propio o por cuenta de terceros, podrá contratar propaganda en radio y televisión dirigida a influir en la opinión de los ciudadanos y ciudadanas”; y Andrés Manuel López Obrador ha dispuesto el gasto en propaganda, desde la mañanera hasta la nochera.

        Por todo ello, no votaré, jamás, en eventos inconstitucionales.



lunes, 28 de marzo de 2022

LOGOS

¿Presidente o dictador?

FISIOLOGÍA DE LA CORRUPCIÓN

        Nuestro polifacético y cambiante presidente, Andrés Manuel López Obrador, antes tan agresivo con los banqueros en sus embates improvisados, populacheros y ocurrentes, ahora, en la reciente LXXXV Convención Bancaria en Acapulco, con modosito discurso, leído, presentó un miniinforme salpicado de mentiras sobre sus tres años de administración, para después complacer a los convencionistas.

        Aseguró: “Me comprometo ante ustedes, a respetar la autonomía del Banco de México… a no cambiar las reglas de la política bancaria… no enviar al Congreso ninguna iniciativa que afecte los ingresos de las instituciones financieras… no voy a imponer ninguna nueva regulación o control a ningún banco”.

        Horas antes, el imprudente Andrés Manuel se había adelantado al autónomo Banco de México, ilícitamente, dando la noticia de un aumento al interés bancario, provocando tantas críticas, que tuvo que pedir públicas disculpas.

        En ese mismo evento bancario, el titular de Hacienda Rogelio Ramírez de la O indicó, bajo la orden y aceptación del presidente: “Hay dinero en el erario público… hay dinero para megaobras, y… ¡hay bolsas que explorar!”

        Y las bolsas más llenas, y cercanas, que tenía a la vista el secretario de hacienda eran, sin lugar a duda, las bolsas de los banqueros.

        López Obrador, en discurso leído, se permitió recordar: “Mucho más de cuatro billones de pesos de la hacienda pública corre por instancias bancarias”.

        Faltó otra vez a la verdad, ya que de manera “directa”, e “indirecta”, por las instituciones bancarias pasan los 7 billones 89 mil millones de pesos.

        Y todo ese dinero es propiedad de los mexicanos. Ese dineral es de 130 millones de connacionales. Esa inmensa fortuna, inimaginable a nivel personal, la maneja actualmente en nuestro país un solo hombre: Andrés Manuel López Obrador, presidente autócrata de México.

        Esa estructura concentradora, ese sistema de aglutinación, es la principal causa de la mala distribución económica que tenemos, es el gran motor que todos los días pone triunfante y en marcha a la enorme corrupción nacional que padecemos.

        Ya el romano Quinto Horacio Flaco (65-8 a/e), hijo de un liberto y poeta lírico de sátira filosa, cultivando políticamente al emperador Octavio (César Augusto) revelaba: “El poder hace dioses”.

        Por ello, con todo y los contrapesos legales instituidos, a los presidentes de México que me ha tocado conocer, (en su respectivo sexenio) la gente hecha masa, masificada en pueblo, los buscó, les aplaudió, les echó porras, los saludo con matracas, cargó pancartas con su efigie, les besó la mano lacayunamente, los elogió, los barbeó, quería tocarlos, hablarles, pedirles ayuda, solicitarles gracias y cargos, ante ellos esa masa humana se portó de manera indigna.

        Con el presidente Amlo pasa lo mismo, pero peor.

        Ha habido presidentes que se dejan querer más que otros; algunos han sido prudentes, muchos se han convertido en soberbios, cada uno se ha portado a su manera.

        El presidente López Obrador promovió, desde sus primeros días de gobierno, que muchos de sus cercanos colaboradores públicamente lo señalaran “como un dios”; y en base a esa realidad miserable, muchos no eligieron “presidente”, eligieron a su “amo”.

        ¡He aquí la anatomía de nuestra corrupción!

        Ese amo finge estar con el pueblo, les regala (con supuesta mano generosa) dinero que es del pueblo, y con la otra mano se los quita a través de contribuciones, inflaciones, devaluaciones y francos latrocinios.

        No les da trabajo que los convierta en personas útiles y productivas, sino que con desparpajo les impuso la cultura del pordioserismo; y los usa como pobres, no permitiéndoles que salgan de su pobreza, agregándoles a su pobreza económica una pobreza moral.

        Todos queremos acabar con la corrupción.

        Entonces, ¿por qué no cambiamos las estructuras del poder, económica, educativa, jurídica, política, religiosa, ética y socialmente?, y desaparecer al amo autócrata, llámese como se llame.

        Nadie debe aceptar vivir en esos hedores de mentiras que agranda día a día el presidente Andrés Manuel.

 


lunes, 21 de marzo de 2022

LOGOS

Día de Amlo y del AIFA

RECORDEMOS SIEMPRE A JUÁREZ 

        Si viviésemos tiempos normales, este día 21 de marzo del 2022 estaríamos conmemorando el CCXVI aniversario del natalicio de Benito Juárez, uno de los más honorables y preclaros presidentes que México ha tenido.

        Lamentablemente sobrevivimos en la anormalidad, lapso patológico que ha trastocado a nuestro calendario cívico.

        Hoy (para el gobierno federal al menos) es el Día de Andrés Manuel López Obrador y del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, conocido por sus siglas: AIFA.

        La propaganda oficial, pagada con nuestros impuestos, desde hace meses se ha dedicado a engrandecer la obra pública de ese nuevo aeropuerto aún no concluido satisfactoriamente.

        Lo recién edificado está sobre el viejo campo de aviación militar de Santa Lucía, y en ello se ha erogado, hasta el momento, más de 133 mil millones de pesos, según informe publicado.

        Esa difusión en todos los medios a su alcance, planeada de menos a más, prosigue golpeteando nuestro cerebro con publicidad personalizada, y ordenada por nuestro presidente autócrata: “la gran obra de Amlo”, “es mejor y más barato el aeropuerto internacional en Santa Lucía que el proyectado en Texcoco”, “aeropuerto construido por los soldados del pueblo”, “aeropuerto excelentemente comunicado”, ”¿cómo pueden llegar al AIFA?”, “autobuses, autos, tren, helicópteros, te llevan al AIFA”, “todos están invitados el 21 de marzo del 2022 a la inauguración del AIFA”, “en tiempo récord el ejército construyó el AIFA”, “horarios y precios de los vuelos desde el AIFA”, “desde la mañanera se efectuará la inauguración del AIFA”, “este es el programa del acto inaugural del AIFA”, “todas las líneas nacionales y extranjeras quieren aterrizar y despegar del AIFA”, “el AIFA es el mejor aeropuerto del mundo”, “¿cuánto cuesta abrir un comercio en el AIFA?”; y, como éstos, muchos otros mensajes con fines electorales.

        Esos anuncios machacones son una trenza urdida con mentiras y verdades.

        El nuevo aeropuerto es una obra pública medio terminada que debe concluirse y usarse, la que en un futuro próximo exhibirá sus fallas, por sus premuras, y por las corruptelas a que se expone lo que no fue licitado conforme a derecho.

        Pero a esa podredura económica, se va a sumar la carcoma inmoral de la soberbia ególatra de nuestro presidente.

        Andrés Manuel sigue generando una atmósfera malsana para que prosperen los deshonestos; y para que sus lacayos, bajo dádivas, puedan pronto gritar: es un honor, el aeropuerto López Obrador, borrando el nombre del gran artillero villista.

        Que ese aeropuerto tenga el nombre de Andrés Manuel no es ningún problema; el ahogo para México es lo que sigue.

        Viene, para el próximo abril, una revocación de mandato que Amlo diseñó ilegalmente para sí, a través de su rebaño legislativo, y que él, mismo, se equivocó al ordenar que se aprobara como se aprobó, y al sancionar y publicar el presidente esas normas jurídicas, se volvió a equivocar.

        Esa revocación errónea que el INE legal y debidamente está aplicando.

        Pero al observar Andrés Manuel que sus preceptos le perjudican, le echa la culpa al INE con el perverso ánimo de destruirlo, y así agrandar su poder dictatorial, el que ejercerá, con mayor dureza, llegada la elección del 2024.

        Recordemos a López Obrador antes de que se postulara como candidato a la presidencia de México, por primera vez.

        Corría el año 2005, y venía veloz el 2006, y públicamente se le preguntó, muchas veces, a Andrés Manuel López Obrador si se iba a postular como candidato a la presidencia; y él respondió: “A mí denme por muerto, no aceptaré jamás ser candidato.”

        Y sobre esa mentira, armó su primer candidatura.

        Hoy dice Andrés Manuel: “No me voy a reelegir”, en todos los tonos y bajo todos los juramentos.

        Y… ¿Quién le cree al mentiroso?

        El 21 de marzo del 2018 aseguró: “… juarismo sí, por encima de todo. Primero Juárez…” Ahora, cuatro años más tarde, minimiza a Juárez y a su aniversario, porque primero es Amlo y su AIFA.



lunes, 14 de marzo de 2022

LOGOS

Ignorancia mañosa

PRESIDENTE AL NIVEL DE “BEE, BEE, BE…”

        El presidente Andrés Manuel López Obrador narró hace unos días: “Cuando me tocó ir al parlamento inglés… que se ponen cara a cara conservadores y liberales; cuando está hablando un legislador, sus opositores empiezan a decir: “bee, bee, be…”

        Con su recuerdo, Andrés Manuel aceptó que les dijo “borregos” a los parlamentarios europeos, pero que “no es ningún insulto”, pues él los escuchó berrear en “Londres”.

        No sabe el presidente mexicano que desde 1927 ya no hay parlamento inglés. Hubo Parlamento del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda, el que (desde 1931 con la independencia de Irlanda del Sur) se denomina Parlamento del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte.

        El parlamento que visitó López Obrador, si es que lo hizo, fue este último, tomando en cuenta que el año de nacimiento del “inteligente” López fue 1953.

        Y ese parlamento no sesiona en la ciudad de Londres, sino en la ciudad de Westminster.

        Parlamento británico que tiene dos cámaras, la de los lores y la de los comunes, con recintos separados. Los 788 lores (“espirituales” unos, y “temporales” otros) no los elige la población; los primeros son obispos prestigiados de la Iglesia Anglicana, nombrados de por vida por el Arzobispo de Canterbury, bajo procedimiento especial; y, los segundos son aristócratas designados de por vida (sin derecho a heredar el cargo, salvo dos casos) casi todos ellos elegidos por la Reina, bajo consejo del Primer Ministro.

        Los comunes son 650 y los elige el pueblo en ese número de distritos electorales, donde funcionan doce partidos políticos que nada tienen que ver con los “conservadores” y “liberales” que Amlo sigue trayendo en la revoltura de su cabeza.

        Debaten, sí, aproximadamente a cuatro metros de distancia; se llaman “su señoría”, y su conducta jamás debe relajarse. La Reina tiene prohibido entrar a este recinto.

        Es posible que el presidente Andrés Manuel López Obrador no sepa que el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte salió de la Unión Europea el 1 de febrero del 2020, siguiendo un proceso iniciado el 23 de junio del 2016.

        La supina ignorancia de Amlo lo hace desatinado hasta para ofender al Parlamento Europeo, pues a los que ofende, con esos berridos que oyó (si es que oyó) son británicos, responden al Brexit, y tienen más de dos años que salieron de ese parlamento.

        Un día a un diputado mexicano se le ocurrió ponerse una máscara de puerco, su nombre ni al caso viene. Él así quiso presentarse.

        Si un europeo, en visita a México, hubiera visto a ese diputado, sería demasiado idiota si afirmara que todos los diputados federales de México, para legislar, se ponen máscaras de marrano.

        No pasemos por alto que el presidente López Obrador aseguró también, “… Aquí en México sí sabemos lo que es eso de ser borregos… ¿verdad’?

        Esto que dijo Amlo fue con una risita hiriente, pensando, acaso, en los parlamentarios mexicanos, los que han dejado de parlar, y siguen ciegamente las órdenes del presidente, sin quitarle ni un punto ni una coma a todas sus iniciativas.

        Tenemos un presidente, auto enredado, que gusta de ofender a todos, y que está a nivel de berrido, pero del berrido autoritario.

        El documento que redactó Andrés Manuel, Jesús, y otros, va dirigido al Parlamento Europeo, lo llaman “comunicado del Gobierno de la República”, y no va firmado por nadie.

        Nuestro país se llama “Estados Unidos Mexicanos”, y su gobierno tiene tres niveles: federal, estatal y de la CDMX, y municipal. El gobierno federal tiene tres poderes: ejecutivo, legislativo y judicial. El poder ejecutivo federal está representado por el presidente de los Estados Unidos Mexicanos, y puede conforme sus facultades y obligaciones (artículo 89 de la Carta Magna fracción X) “formular declaraciones… sometiéndolas a la aprobación del senado”.

        Así que ese “comunicado” sólo revela la incapacidad y la irresponsabilidad del presidente en materia de relaciones exteriores, y lo urgido que está de fabricar motivos para que todos sus “borregos” salgan a apoyarlo en vísperas de una “revocación”, que él desea transformar, inconstitucionalmente, en “ratificación” de su mandato.

        Como se aprecia, el jefe de los “borregos” es mañoso.

 


 

lunes, 7 de marzo de 2022

LOGOS

Huida del presidente

TIEMBLA EN PALACIO

        La mañanera del día del temblor (3 marzo 2022) produjo no sólo aspectos tragicómicos en Palacio Nacional, sino exhibió el egoísmo y el miedo del titular del ejecutivo federal.

        Le estaban formulando una pregunta cuando se sintió el sismo de 5.7 grados; dejó la tribuna, caminó más aprisa que de costumbre, atinó a decir un “vamos” impersonal, y desapareció del escenario.

        Mientras, uno de sus colaboradores de apellido Mosqueda ordenaba a los periodistas presentes: “sentados… sentaditos… sentaditos…”, sin permitirles la salida.

        Qué bueno que el temblor no ocasionó más daños, pero me hizo recordar que cuando un barco se hunde el capitán es el último en abandonarlo; claro, para dedicarse a poner a salvo a todos los tripulantes.

        El almirante inglés Fraser no abandonó su buque de guerra Nairobi, hundido por dos buzos italianos, hasta que vio a salvo a su tripulación en la Segunda Guerra Mundial, según la atrayente narrativa del activo escritor español Arturo Pérez Reverte en su libro ‘El italiano’.

        Obvio que Palacio Nacional no es un barco de guerra, ni Andrés Manuel López Obrador es un almirante inglés, sino sólo es, como presidente de México, comandante en jefe de las fuerzas armadas.

        Descuidado siempre ha sido con la investidura presidencial, pero Amlo debió haber tenido un dejo de mínima cortesía con quienes le hacen el coro en ese teatro cotidiano que ha sido lo esencial en su diario trabajo.

        Un labor vacua, ladina, obcecada y repetitiva. La que realiza Andrés Manuel casi siempre desde su casita, sin que haya legalizado el uso de Palacio Nacional como su habitación familiar.

        Porque todavía de acuerdo con el vigente Reglamento de la Oficina de la Presidencia de la República, que tiene como ámbito espacial y material de validez a Palacio Nacional, este histórico edificio está dedicado a oficinas, no a casa habitación.

        Ya sabemos que la voluntad, caprichosa y ocurrente, de López Obrador es superior a toda norma jurídica, pues el derecho, según su visión, es cosa de “conservadores y neoliberales”; además de que él es “honrado”, y no tiene por qué hacerle caso a ese reglamento.

        Pero, ¿de veras será honrado, honrado, honrado el actual presidente?

        ¿Se puede ser puro, siendo humano?, ¿se puede ser puro cuando se tiene el poder presidencial de más de 7 billones de pesos anuales de ejercicio?

        Tengo, para mí, que los que dragonean de puros son los peores. Siempre de lo que presumes careces. Y de esos presuntuosos salen los linchadores, los inquisidores, los fanáticos, los del dogma.

        En tratándose de humanos, a quienes cada día sigo conociendo más, prefiero partir de que no hay absolutos, sino de que todo es relativo; y hasta esta afirmación que hago es relativa, a algo o a alguien.

        Y tengo el concepto de que hay seres humanos con márgenes muy aceptables de honradez, como existen los que sus márgenes de honradez son muy reducidos o inexistentes, al menos a mi vista.

        Y hay quienes evaden su responsabilidad. Andrés Manuel López Obrador da variados ejemplos de ello.

        Al parecer, para que él quede supuestamente incólume, otros roban por él.

        Recién aseguró: “A mí no me importa el dinero. Mi mujer es la que administra mi ingreso”.

        Aquellas ligas con dinero, las cajas y los paquetes con billetes de alta denominación, se han convertido en cuantiosas transacciones modernas, las que habrá que investigar, a futuro, en las cuentas de su esposa, de sus hijos, de sus parientes y de sus colaboradores consentidos.

        Hasta de responsabilidades tan humanas huye nuestro presidente.

        Y desde ahora se trasluce su huida presidencial para el Día Internacional de la Mujer (8 marzo 2022). Ya los muros de acero de tres metros de alto se han colocado en derredor de “su casita”. Así provoca a las manifestantes, así las trata.



martes, 1 de marzo de 2022

LOGOS

No habría vencedores

ANTE UNA GUERRA NUCLEAR

        El estruendo publicitario de la guerra entre Rusia y Ucrania obstaculiza reflexionar sobre la restauración de la paz entre estas naciones; más cuando se presienten, en el fondo, poderosísimos intereses en juego.

        La Tercera Guerra Mundial puede desatarse en segundos, y este conflicto con armas nucleares sería global.

        Los daños a la madre Tierra serán irreversibles, y la especie humana iniciará su extinción.

        Curiosa e injustamente, deciden sobre la paz o la guerra, en este año 2022, no más de cien personas poderosas, que para nada escucharán a los 7 mil 930 millones de seres humanos que vivimos en este planeta.

        La democracia es desconocida en el mundo de la guerra.

        Rusia es el país con mayor territorio, pues cuenta con 17 millones y 130 mil kilómetros cuadrados.

        Canadá, EU y China, le siguen, pero con casi la mitad del territorio ruso, cada una de estas tres naciones.

        La población rusa es de 146 millones de habitantes, muy cerca del número de mexicanos, pues nosotros somos 131 millones. ¿Para qué quiere más territorio Rusia y su presidente Vladimir Putin?

        Para recobrar un poder perdido en el 1991 (con la perestroika), al desquebrajarse la URSS por causas mayoritariamente internas.

        Si ése, es el proyecto ruso, en principio violan los Acuerdos de Minsk, suscritos por Rusia y Ucrania en el año 2014, cuando los rusos se anexaron Crimea; empero, ahora, al provocar y reconocer la independencia de Donetsk y Luhansk, territorios de Ucrania en donde también viven numerosos grupos separatistas pro rusos, se enfrentan a países de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, con posibles consecuencias de guerra mundial de niveles atómicos.

        Con su plan, Rusia invadiría a todos los países de la Europa Oriental que constituyeron sus dominios al avanzar las tropas soviéticas durante la Segunda Guerra Mundial, en su victoriosa lucha contra la Alemania nazi.

        Está claro que Rusia, por su seguridad, no acepta tener fronteras con países que estén en la OTAN; por esto, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, sin formación política, amenazó a la Federación Rusa al pedir el ingreso de Ucrania a la OTAN.

        Obvio que esa torpeza no justifica la actual invasión ordenada por Putin, pero sí explica la penetración de su ejército rumbo a la guerra.

        Un audaz y fortificado líder ruso avanza siniestro, con sus modernas tropas por territorio ucraniano, frente a un EU (encabezando a una OTAN). que acaba de huir de una guerra en Afganistán, con un presidente estadunidense que no está en sus mejores años de vida, pero quien, como una buena persona. le ganó las elecciones a una gente perversa como Donald Trump, el que hace días propuso que, imitando a Putin, era el momento para que las tropas estadunidenses ocuparan el territorio mexicano.

        Cada día que pasa hay más locos; y cada vez, más locos llegan a ser presidentes.

        Y ‘El arte de la guerra’ de Sun Tzu, clásico libro de hace más de dos mil quinientos años, ha sufrido desajuste, en sus consejos, por la tecnología nuclear, electrónica y cibernética de nuestro tiempo; pero, sobre todo, por los problemas mentales de muchos gobernantes.

        Ante la tolerancia de miles de millones de seres humanos, los locos de la violencia y de la guerra quieren hacer de un hermoso planeta, el cementerio de la especie humana.

        No lo permitamos.

        Con eficaz lucidez, trabajemos una paz digna y decorosa para todos.

        En Ucrania ha habido en esta invasión 352 muertos; en México hubo 609 homicidios en los primeros 10 días del 2022; neutralicemos a la locura violenta, donde quiera que se encuentre.