lunes, 9 de agosto de 2021

 LOGOS

Amlo, ¿poder judicial podrido?

ELOGIO DE LOS JUECES

        El presidente Andrés Manuel López Obrador asegura que “el Poder Judicial de México está podrido”.

        Al mismo tiempo que destacó que, “frente a esta descomposición tremenda, el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Arturo Zaldívar Lelo de la Rea, hace un relevante trabajo, pues es una gente honrada, seria, responsable… pero los demás jueces, magistrados y ministros, están echados a perder, no representan al pueblo.”

        Así, según versión de Amlo, entre cerca de 50 mil trabajadores del poder judicial de la federación, exclusivamente Arturo Zaldívar es honesto.

        En 1922 llegó al poder en Italia (por elecciones y disposición del Rey Víctor Manuel) Benito Mussolini con un programa fascista de marcados tintes nacionalistas, y uno de sus principales obstáculos, para consolidar su dictadura, fueron los órganos judiciales de aquel país.

        El libro del gran procesalista toscano Piero Calamandrei (1889-1956), titulado ‘Elogio de los jueces escrito por un abogado’ da cuenta de esa confronta.

        Mussolini, el Duce, en grito autoritario subrayó: “Mis órdenes no se discuten. Soy el representante del pueblo, y estamos en fase de revolución, entreguen las prisiones judiciales”.

        Y varios jueces y magistrados reconocidos por Calamandrei le contestaron: “Lamentamos no poder dar a Usted la conformidad que de nosotros solicita. Utilizar las cárceles judiciales para detener a inocentes, es acto contrario a la ley. No hemos hecho jamás nada discorde a nuestra conciencia, y no hay jactancia en nuestras palabras.”

        Muchos de estos jueces y magistrados fueron procesados bajo las acusaciones de alta traición y colaboración con el enemigo; y fue el momento en que se fundó el Gran Consejo Fascista, controlándolo todo, hasta la justicia impartida por el pueblo, personificada a través de las camisas negras.

        En 1933 llegó al poder en Alemania Adolfo Hitler (bajo libre elección copiosa y contundente) con un plan nacional socialista de perfiles fascistas o nazis, y uno de sus principales estorbos, para consolidar su mando autoritario, fueron los tribunales de aquella nación germana que integraban al Estado.

        El Führer aseguró: “… los tribunales están en ruina… urge crear el Tribunal del Pueblo, y ahí estuvo dirigiendo esta corte judicial Roland Freisler, temido e implacable, aplicando una justicia politizada. Los nazis eran buenos; los no nazis eran malos, y en donde el más grave de los delitos era la traición al pueblo.

        La confronta entre Hans Kelsen, con su teoría pura del derecho, y Karl Schmitt, con su estado total, reflejan, el primero la tradición jurídica austriaca liberal y, el segundo, el estado con sus tribunales obedientes.

        Toda proporción guardada, el presidente Andrés Manuel López Obrador, a casi un siglo de distancia, sufre similar problema al enfrentado por Mussolini y Hitler, respecto a los órganos jurisdiccionales que no les obedecieron ciegamente, en los inicios de sus mandatos respectivos.

        Las circunstancias y los personajes, los tiempos y los lugares, son distintos. Los europeos lo resolvieron a la fuerza, con los apoyos populares en ascenso de fortalecimiento interno, y por la necesidad impuesta por sus proyectos de expansión internacional.

        En el México actual, a similitud de Mussolini y Hitler, el presidente López Obrador se ha lanzado en contra del poder judicial.

        Frente a ello, nosotros rechacemos, en inicio, el término de “pudrición”, aplicado soez y desatinadamente por Andrés Manuel, en vínculo a los trabajadores judiciales de México.

        Permítanme que use el término “honestidad” por respeto a todos los mexicanos.

        De los tres poderes que tiene nuestro gobierno, los de menor honestidad y los de menor capacidad son el ejecutivo y el legislativo; he trabajado en los tres, y los conozco por dentro.

        Ninguno de los tres poderes es perfecto. Todos son perfectibles. Comencemos por el ejecutivo federal representado por el presidente. Exijámosle que diga la verdad, que sea capaz y honesto, en la vida cotidiana y en cada caso concreto.

        Si no corrige, él mismo sabe que pasará a la historia como el más mentiroso, el más inepto, y con márgenes de deshonestidad inaceptables.

 


lunes, 2 de agosto de 2021

 LOGOS

Llueva, truene o relampaguee

LA EDUCACIÓN Y EL AMO LOPEZ

        El presidente Andrés Manuel López Obrador ordenó: ”Llueva, truene o relampaguee, habrá clases presenciales en agosto”.

        Y a esa disposición tan fuera de lugar, de metáfora inadecuada, en mala hora, y sin formalidad jurídica, agregó: “Las escuelas no pueden permanecer más tiempo cerradas por la pandemia de covid. Vamos a iniciar en las aulas el nuevo ciclo escolar”.

        Dio la impresión (independientemente de su informalidad, errores de lugar y tiempo, y su inadecuada hipérbole) de que ese mandato era irrevocable. Se sintió firmeza presidencial en ese asunto de grave importancia; pero, como siempre, fueron palabras vanas.

        Al sentir Andrés Manuel una oposición generalizada a las clases presenciales, contestó írrito: “Vamos a ser respetuosos. Nada por la fuerza. Se abren las escuelas, se regresa a clase, y si no quieren que vayan sus hijos, pues no los manden. Somos libres. Nada es obligatorio”.

        Analicemos la actitud inicial y lo dicho en principio por el presidente; para después valorar su postura y verbo reactivo ante la traba opositora. Pues ambas conductas presidenciales reflejan, claramente, su paupérrima política educativa.

        En la primera frase dejó precisa su inclinación autoritaria, equivalente a mandatar: Pase lo que pase, venga lo que venga, sobrevenga lo que sobrevenga, el ciclo escolar 2021-2022 será de clases presenciales, y en las escuelas, así tengan que morir todos por covid.

        La mayoría de los mexicanos deseamos y comprendemos que es urgente regresar a las aulas, y a clases presenciales; pero, antes de una ordenanza brutal, es indispensable un razonamiento y diversos trabajos previos para hacer posible ese retorno.

        La disposición del presidente fue poco meditada, emitida por alguien sin mucho sentido de lo que es, y significa, la educación.

        Mas parece una medida impuesta con el nervioso ánimo de auxiliar a la movilidad económica de México, tan atascada por causas externas e internas, en donde sobresale la ineptitud de López Obrador en materia de producción, distribución y dineros.

        Pero al primer obstáculo sólido mostró su debilidad insegura, puso su gesto facial de sobresalto, y se arrugó, en excitación visible.

        Ello dio lugar al, “ser respetuosos”; descartó “a la fuerza”, incluyendo en esta fuerza a la coercitividad que el derecho tiene y el estado debe y necesita ejercer; y citó a la libertad de manera disparatada.

        El presidente AMLO al indicar que “se abren las escuelas y se regresa a clase”, considera equívocamente que las “escuelas” son los inmuebles que tienen puertas que se pueden abrir.

        No se ha percatado que las “escuelas” a las que se refiere sólo son los inmuebles, acaso, con muebles escolares adentro. No se da cuenta que las escuelas, esencialmente, son los alumnos y los maestros en realización académica del fenómeno enseñanza-aprendizaje.

        El artículo 3º de nuestra Carta Magna establece la “educación obligatoria”. Y el amo López parece no saberlo.

        Las primitivas fuerzas difusas de los humanos, en la prehistoria, según el estadunidense Lewis Henry Morgan (1818-1881) en su libro La sociedad primitiva, obligaban a aprender a todos el uso de ciertos palos y ciertas piedras, pues en estos rudimentarios instrumentos les iba la sobrevivencia.

        La educación es todo un fenómeno social, ahora convertido en derecho humano, créalo o no, el presidente AMLO, quien está enredado por sus propias encuestas, y descalificado por ellas.

 


lunes, 26 de julio de 2021

LOGOS

Corrupción, fuego; mentira, estopa

Y AMLO QUE LES SOPLA

        Andrés Manuel López Obrador fue engendrado, como ser humano, por doña Manuela y don Andrés, personas de todo respeto.

        Empero, el político, ahora presidente de México, fue constituido y moldeado con lo bueno y lo malo de la mezcolanza del ejercicio del poder de ocho sexenios anteriores al suyo.

        López Obrador sintetiza (en contraste, a veces dramático y en ocasiones grotesco) los defectos y virtudes enarbolados desde Luis Echeverría Álvarez hasta Enrique Peña Nieto.

        A toda esa hojarasca política, de varias administraciones, le ha impreso Amlo, y no siempre en mejora, su propia personalidad tropical y rencorosa.

        Nadie como Andrés Manuel ha mostrado tanto el cobre, y no porque sus antecesores hayan tenido menos partes flacas, sino porque sabían encubrirlas.

        Recordemos: el presidente AMLO se puso como arquetipo a Benito Juárez.

        Juárez, apto e íntegro, tuvo como cercanos colaboradores a gente superior a él, designando siempre a los mejores mexicanos de aquel tiempo, en capacidad y honradez.

        Ese juarismo contrasta con el grupo del obradorato, pues éste se encuentra lleno de ineptitud, e infecto de inmoralidad.

        ¿Por qué miente Andrés Manuel?, y con tanto cinismo.

        Dice, por ejemplo, “Mi gobierno no espía a nadie; ya no hay Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) ni policía secreta. Repugna el espionaje, lo he desaparecido”.

        Falso.

        El gobierno de López Obrador nos vigila como nunca se había espiado. El viejo CISEN está entero, en equipo y recursos humanos; únicamente le cambió de nombre. Hoy se llama Centro Nacional de Inteligencia (CNI), y lo dirige un militar, el general Audomaro Martínez Zapata.

        México se militariza, y el espionaje de Amlo se encuentra en manos de la Secretaría de la Defensa (SIM) y de la Secretaría de Marina (UIN). El famoso Pegasus quedó en manos de ambas secretarías, con una terminal en la Fiscalía General de la República.

        ¿Por qué el presidente se corrompe mintiendo?, si él mismo y su familia siguen siendo espiados, y no como maléficos, sino como incautos lenguaraces.

        Pasemos a la boba, costosa e inútil, consulta del domingo 1 de agosto próximo. En esto vuelve a mentir el presidente. El texto de la tal consulta, autorizado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación no incluye ningún nombre de expresidentes.

         Siendo así, por qué sigue mintiendo AMLO, invitando ilegalmente a la gente a que vaya a votar en contra de sus antecesores.

        Y vuelve a mentir cuando afirma que él votará en contra de que se toque a los anteriores presidentes.

        Lo más repugnante de esas mentiras es asegurar que está en contra del acarreo para que la gente vaya a votar; y el mismísimo presidente López Obrador ha organizado el flete pagado (tortas, refrescos, transporte y dinero) para que haya votantes el primer domingo de agosto, y se puedan producir los esperados relámpagos de octavo mes de este año.

        Benito Juárez, Francisco I. Madero y Lázaro Cárdenas, fueron presidentes con márgenes amplios de veracidad.

        El presidente Andrés Manuel López Obrador es un contumaz productor de engaños, quien, al fuego de la corrupción y a la mentira de la estopa, les atiza y les sopla.

 


 

martes, 20 de julio de 2021

 LOGOS

26 julio 1953

UNA GENERACIÓN Y SU TIEMPO

        El mecanismo de la explotación del hombre por el hombre es sencillo y, además, repetible constantemente durante toda la vida humana, con sus variantes espaciales, de materia, personales y de tiempo.

        En la horda, clan, tribu, país o globalización internacional, aprovechando la desigualdad entre individuo e individuo, el más poderoso, o los más poderosos, generan desvalidos (o se aprovechan de los existentes) para lucrar a costa de su necesidad, a veces, a grado de miseria.

        Eso pasó, pasa y pasará.

        A mitad del siglo XX en Latinoamérica, Anastasio Somoza en Nicaragua, Stroessner en Paraguay, Trujillo en la Dominicana, Pérez Jiménez en Venezuela, Castillo Armas en Guatemala y Fulgencio Batista en Cuba (para sólo nombrar a los que mi memoria recuerda), los tiranos en cita y sus familias disponían de riquezas, honras y vidas, en sus respectivas naciones.

        Esos (y otros) dictadores no estaban solos ni nacían por generación espontánea; eran creados por los grandes capitales del mundo con el amparo del gobierno de Estados Unidos de América, siendo la forma en la que, por aquellos ayeres, se usaba para sostener y mal desarrollar la economía capitalista.

        Bajo ese control utilizaban y desechaban a los dictadores conforme a los resultados y sus desgastes, sin que hubiera nadie con inteligencia y eficacia que les afectara ese productivo engranaje.

        En la Cuba de Batista se conjuntaron las condiciones y se dio el primer estallido social, frustrado en principio, pero exitoso después, al probarle al mundo que sí se podía, a las puertas del imperio estadunidense, establecer un estado y un gobierno libre de la hegemonía gringa.

        Un grupo de jóvenes cubanos encabezados por Fidel Castro y Abel Santa María intentaron tomar el Cuartel Moncada de Santiago de Cuba el 26 de julio del 1953, con el propósito de derrocar al déspota Batista, inspirados por enseñanzas revolucionarias de José Martí, héroe cubano que estaba siendo recordado en el centenario de su natalicio.

        La toma de ese cuartel fracaso, en lo inmediato. Fidel y otros quedaron presos; Abel y otros cayeron muertos.

        Fidel, abogado e inteligente orador, defendió su caso con una alegato que se convirtió en un valioso texto: La historia me absolverá.

        Sentenciado, obtuvo su libertad más tarde, imponiéndole el destierro.

        El país de los despatriados, México, lo recibió en su seno. Aquí preparó su salida armada de regreso a Cuba, y con 82 jóvenes en 1956, en un barco pequeño llamado Granma, se destinó a vencer o morir.

        Triunfó el 1 de enero del 1959, y esa generación gobernó con el aplauso y la admiración del mundo, pero provocando, primero la duda y, después, la oposición de los grandes capitales y del gobierno de EU.

        De Gaulle (de quien nadie sospecha) acertó al afirmar concluyente: “Estoy contra las ideas de Fidel… pero es valiente y un patriota”.

        Y ese antiguo y visceral combate entre Cuba y el gobierno de EU no ha podido ser detenido; la lucha entre el débil talentoso y digno, contra el enardecido y poderoso (David y Goliat) ha sido en todos los órdenes: guerra, atentados, invasiones, bloqueo, publicidad, y todos los etcéteras posibles.

        La ONU, menos dos naciones, han dispuesto que el bloqueo a Cuba termine. EU, el poderoso de la ONU, no cede y sigue bloqueando a Cuba.

        Ahora, los recientes acontecimientos en esa isla, amiga y hermana, son hechura del gobierno estadunidense, para tener, a su favor, un ventajoso diálogo.

        Cuba ha tenido logros, con todo y el bloqueo, pero no es un paraíso. Es un pueblo con decoro y con muchos problemas, y ya sin aquel reconocido y prodigioso cerebro llamado Fidel Castro.

        EU, como pueblo, ha demostrado ser excepcional, sin que sea perfecto. Su gobierno y sus empresas deben modernizar su visión capitalista. El orden en su derredor cercano no se logra con las armas, sino con alimento; y la tranquilidad en su radio geográfico de acción se obtiene teniendo a la gente con salud, ocupada con trabajo y estudio.

        No al capitalismo aislador; no al socialismo aislado.

        Urge levantar el bloqueo. Al poderoso bloqueador le corresponde dar ese paso sensato, con ello será justo y ganará la simpatía mundial.

        Los problemas de ayer no pueden seguir siendo el ancla de hoy; los jóvenes de las dos naciones desean vida, y no muerte.

        Los mecanismos de explotación acaso no puedan suprimirse todavía, pero vale la pena irlos reduciendo, y volverlos más humanos.

        Soy leal con mis amigos, y también con mis enemigos. Toda mi vida he tratado de ser congruente, y lo seguiré intentando.

        Acepto un capitalismo con horizontes humanistas; simpatizo con un humano desarrollo del socialismo de la revolución cubana. Sin pluralismo en las notas armónicas no habría la oda a la alegría de Schiller ni la novena sinfonía de Beethoven.

 


lunes, 12 de julio de 2021

 LOGOS

Humanidad en la Justicia

TODA NOCHE TIENE AMANECER

        La palabra “cosmos” es hermosa. Su origen griego significa orden. Sin orden habría caos y, en estas perturbaciones extremas, no hay lugar al humanismo ni a la libertad ni a la democracia, ni a la igualdad ni menos a la justicia.

        Los seres humanos de frente a todo el cosmos (en nuestra finitud significada o insignificante) somos producto de ese orden, y formamos parte de él.

        Los primeros homínidos, nuestros más remotos antepasados, acecharon el ordenado desarrollo de la vida vegetal, el concierto en el comportamiento de animales, y la armoniosa caminata de los astros en el cielo.

        Por instinto, primero, y después con primitivismo reflexivo, el homo sapiens imitó, con variadas ventajas sucesivas ese orden natural, e inició su cultura.

        Esa es la profunda raíz de lo que más tarde (desde el siglo X antes de nuestra era) los griegos llamaron “nomos”; o sea, las normas o las leyes que dirigen la conducta de los humanos.

        Lo que he explicado, corresponde a la materia que han venido manejando, a través de los siglos, nuestros congéneres interesados en la familia normativa, integrada, ésta, por preceptos religiosos, morales, técnicos, urbanísticos, jurídicos, mezclados entre sí, indiferenciadamente, hasta la llegada del renacimiento.

        En el siglo XVI, la humanidad empezó a separar esas normas; y los preceptos jurídicos se hicieron preponderantes. A partir de ahí inició la abogacía como una profesión.

        El foro de abogados del México actual, no es una nota sin pentagrama ni una isla inasible y sola; por el contrario, forma parte integral de nuestra sociedad, y conlleva los defectos y las virtudes de los 126 millones de mexicanos.

        Siendo así, en nuestro país tenemos un rico patrimonio de honradez, dignidad, capacidad laboriosa y valor; pertenencia que también está mal distribuida.

        Entre más indigna, inepta, floja, corrupta y cobarde, es la gente que ejerce el poder (salvo raras excepciones), a la población nacional le toca sostener la probidad, el decoro, el trabajo inteligente y la intrepidez, que les falta a los funcionarios.

        Los abogados, dentro de ese esquema real, debemos pensar, expresar y actuar, en conciencia y para el mundo de lo concreto, sin que esto signifique que las abstracciones no puedan ser herramientas válidas para aplicaciones específicas y determinadas.

        Ejemplificaré.

        El presidente Andrés Manuel López Obrador en sus enfermizas contradicciones (a las que siempre pretende sacarles ventaja) propuso una consulta de si se enjuicia o no a los 5 expresidentes que lo antecedieron. Armó su texto de propuesta, pero eso sí, dejó claro: él votaría para que no se les enjuiciara.

        La ciudadanía y los abogados observan que ahí hay gato o ganso encerrado; pues para que promover algo, si él mismo va a votar en contra.

        Esa consulta llegó a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, y ésta resolvió modificar radicalmente el texto propuesto, colocando una literalidad absurda: “Estás de acuerdo o no… en emprender un proceso de esclarecimiento de las decisiones políticas tomadas en los años pasados por los actores políticos…”

        Esa ridícula consulta está costando más de 500 millones de pesos.

        De que nos sirve un proceso de esclarecimiento, si lo importante es que si alguien debe algo lo pague, con su patrimonio y/o con su libertad.

        Y no dice a qué decisiones políticas se refiere: ¿militares, económicas, culturales, religiosas, electorales o educativas?, o de qué naturaleza; porque no hay políticas puras ni políticas políticas, sino siempre la política es sobre algún fenómeno social.

        ¿Cuáles son los años pasados? ¿1324, 1519, 1695, 1810, 1857, 1917? Podría también ser el año 2019, o el 2020, pues también son años pasados, y millones votarían porque se esclarezcan las corrupciones e ineptitudes de López Obrador, pues él, por su acaparamiento, es el único actor político.

        Lo mejor, lo recomendable, es no votar en esa consulta, para no prestarse a la farsa. Reprobemos a la administración actual no votando.

        Y recordemos que no hay crepúsculo, al que el destino no le depare una aurora.

 


lunes, 5 de julio de 2021

 LOGOS

Quién es quién en mentiras

AMLO, EL CAMPEÓN

        Expresó el presidente Andrés Manuel López Obrador que “los medios de comunicación quieren tener el monopolio de la verdad”.

        Se equivoca al generalizar; pero es posible que algunos medios de comunicación aspiren a tener esa exclusiva.

        Empero, lo que molesta a Andrés Manuel son dos cosas: primera, que esos medios de comunicación lo critiquen; y, segunda, que esa prensa le quite el monopolio de la verdad a él.

        Resulta, entonces, encarnizada lucha por el monopolio.

        Cuando los comunicadores alaban a López Obrador, él los califica de veraces, y les paga con dinero que proviene de nuestros impuestos.

        Si los informadores lo reprueban, Amlo los tilda de “falsos, enemigos del pueblo, chayoteros, conservadores, mentirosos, vendidos, traidores, apátridas, calumniadores, corruptos y neoliberales”.

        Al margen de la ley (pues no hay precepto legal que le permita juzgar, menos aún sin dar derecho de audiencia a quienes juzga) montó en su mañanera una sección de “quién es quién en las mentiras de la semana”.

        Su táctica ventajosa, da cuenta de su autocracia.

        El presidente maneja billones de pesos; y frente a ese potencial económico los comunicadores son pobretones.

        Para la manipulación de “tan importante tarea” creó un equipo burocrático, el que desde su ilegalidad es una especie de secretaría de la verdad, o una secretaría de la mentira, pagada, también, con dinero del erario.

        Mi generación, cuando éramos niños, jugamos (entre otros divertimientos) al balero, al trompo, a las canicas, al burro fletado, a las adivinanzas, y a ver quién decía la más grande mentira.

        En uno de esos torneos infantiles de las falsas creaciones aconteció lo siguiente: José Luis aseveró que piloteó un avión, y llegó a la luna; Primitivo afirmó que lo atacó un león, el que abrió terroríficas mandíbulas, pero él metió su mano dentro de aquel hocico y, llegando hasta la cola, lo jaló de tal manera que lo volvió al revés; Salvador dijo encontrar una cueva llena de todos los tesoro del mundo; y, Andrés Manuel declaró que él nunca había dicho ni diría jamás una mentira.

        Los niños que integramos el jurado decidimos que el ganador, el campeón de campeones en mentir, era Andrés Manuel, quien expuso que nunca mintió ni jamás mentiría.

        Dejando atrás esos tiempos de niñez, puestos en este 2021, tan lleno de asesinatos, inseguridad, feminicidios, secuestros, violaciones, crucificados, destazados, muertos por covid en cantidad similar a la mortandad que provocó la Revolución de 1910, saqueados por los poderosos de antes y por los de ahora, empobrecidos y afectados en la educación, escuchamos a un cínico presidente decir: yo no miento, ni he mentido ni mentiré; añadiendo que los que mienten son los que lo critican desde los medios de comunicación.

        Vividas las anteriores circunstancias, decido, para mí, que los periodistas mentirosos y vendidos dañan a sus lectores o a sus escuchas o a sus espectadores; pero un presidente mentiroso perjudica a todos y a cada uno de los mexicanos.

        Además, conozco a muchos periodistas, comunicadores de revistas, periódicos, radio, televisión, que son honestos y de excelente nivel profesional; lo que no puedo afirmar, lamentablemente, de Andrés Manuel López Obrador, a quien el meticuloso y sorprendido director general de SPIN, Luis Estrada, le lleva contabilizadas más 56,181 mentiras en lo que va de su administración desastrosa.

        Hace años leí el documentado libro de Sara Sefchovich, País de mentiras. El epílogo de la obra es tentador y lapidario: “La única verdad es la mentira”.

        En mi caso, creo en la existencia de la verdad, contrapuesta a la mentira, pues veo los extraordinarios resultados de la ciencia y del humanismo; sin embargo, sé que hay muchas mentiras, de múltiples gamas.

        Concluyo obsequiando al presidente Amlo, campeón de campeones en el mentir, una sentencia: en boca del mentiroso, lo cierto se hace dudoso.

 


lunes, 28 de junio de 2021

 LOGOS

Gobierno sin corruptos

CUANDO NO HAYA GOBIERNO

        Era un buen hombre, se llamaba Enrique Sánchez, alto, robusto, de amplio rostro, con pelo, cejas y bigote hirsutos, semi emblanquecidos por las canas; de vivir, tendría hoy 110 años, y por la década de los sesenta del siglo pasado fue síndico del Honorable Ayuntamiento de Morelia.

        Por razones profesionales lo acompañé a la tenencia de Teremendo, y antes de que llegáramos a las encargaturas del orden de Coro Chico y Coro Grande nos aseguró: “En esas dos poblaciones no hay corruptos…”

        A sus acompañantes nos dio gusto tamaño avance, y preguntamos qué se había hecho para obtener ese logro.

        “Ya lo verán”, nos dijo.

        Y cuando pasamos por esos pueblos observamos su destrucción, su abandono, en total soledad; y sentimos el peso del silencio y de la muerte, más cuando nos explicó que se habían asesinado entre ellos, y los pocos sobrevivientes habían huido, aterrados, fuera de Michoacán o del país.

        No había corruptos porque no había humanos. ¡Qué verdad tan dolorosa!

        El viaje de Morelia a Teremendo que ahora en helicóptero se puede hacer en cinco minutos, en aquel entonces por veredas lodosas y accidentadas se hacía en tres horas, cuando bien nos iba.

        Así que la convivencia en ese vehículo de doble tracción nos permitió, a todos los pasajeros, cambiar impresiones sobre la corrupción, en vínculo con las mortandades provocadas por la ignorancia y la belicosidad de familias enteras contaminadas por los odios.

        Yo leía por entonces la vida y obra del abogado y filósofo inglés Francis Bacon (1561-1626), quien llegó a ser canciller de Inglaterra, y tan dado a catequizar sobre la moral a todos los que le escucharan.

        Una de sus obras sobresalientes, que a él le gustó ponderar, es su Ensayo sobre la moral y la política.

        Sin embargo, su lengua y su pluma fueron más largas que su minúscula honradez, pues fue sometido a juicio por corrupto, probándole 28 cuantiosos sobornos.

        Y Bacon alegó, a su favor, que su conducta no era corrupta, ya que en esos juicios se dejaba sobornar por todas las partes contendientes, y este equilibrio lo colocaba al margen de la inmoralidad.

        Curiosamente (indultado) murió de neumonía, al estar llenando el interior de un ganso con nieve, para bien refrigerarlo.

        He querido recordar este pasaje de mi vida: uno de los tantos viajes que hice de Morelia a sus tenencias, en aquellos ayeres; y advierto que siguen existiendo, al máximo nivel, políticos corruptos, pero muy defensores de la moral.

        Presento un botón de muestra. El gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador ha reservado por cinco años los contratos de compraventa que ha hecho al adquirir diversas vacunas contra el covid-19.

        Esas decenas de miles de millones dólares erogadas por México no tienen ninguna claridad ni transparencia.

        Algún día se sabrá a ciencia cierta por qué se compra a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores, y no por la Secretaría de Salud; por qué se triangulan tanto las adquisiciones, se compra en Suiza lo que se produce en China; por qué se compra a empresas fantasmas, inexistentes legalmente; por qué se sujetan esas compras a leyes y tribunales de Singapur, si ahí no hemos comprado nada; por qué le cuestan más esas vacunas a México que a los demás países.

        Y el presidente afirma: “En mi gobierno ya no hay corrupción”, será porque ya no hay gobierno, como en esos pueblitos de Coro Chico y Coro Grande, en donde ya no había corruptos, porque ya no había población.

 


lunes, 21 de junio de 2021

 LOGOS

Amlo, torpe tipo

AVASALLADO POR SUS PUNTADAS

        La pandemia covid-19, en quince meses, ha transformado más la vida de México que la 4T del presidente Andrés Manuel López Obrador en treinta y cinco meses de ejercicio gubernativo desangelado.

        Ese virus (que parece retornar con mayor fuerza) nos ha cambiado hasta los hábitos y costumbres ancestrales.

        Mientras que la eufemística 4T sigue llena de corruptos, ineptos, divisionistas, mentirosos y traidores; sin poder transformar ni siquiera a los supuestos transformadores.

        Andrés Manuel, quien es habilidoso para achacar (en segundos) a los “conservadores” delitos o pecados ciertos o inventados, no encuentra a los culpables de la tragedia de la línea 12 del metro de la CDMX.

        De ese colapso, con muertos y heridos, López Obrador ha dicho con tal de defender a sus actuales colaboradores y cómplices implicados: “Hay que hacer la revisión total de la línea 12, no se puede adelantar responsabilidades; yo respaldo el trabajo que realiza la jefa del gobierno de la CDMX Claudia Sheinbaum”.

        Y agregó de inmediato el presidente: “Rechazo la posibilidad de responsabilizar políticamente a algún funcionario, ya que si nos vamos a responsabilidad política yo podría decir, ¿quién era el presidente en ese entonces?”

        Démosle respuesta a su bribona pregunta.

        El presidente de México en ese entonces, cuando se construyó e inauguró esa línea dorada del metro, era Felipe Calderón Hinojosa.

        Pero esa obra no fue del gobierno federal, sino del gobierno de la CDMX a cargo de Marcelo Ebrard.

        El malévolo señalamiento presidencial exclusivamente pinta su mezquindad.

        Ni siquiera tendríamos que permitir que el presidente juzgara (ilegal y torpemente) a Marcelo en una de sus bobas mañaneras.

        Amlo viola la constitución cuando se pone a juzgar a las personas en su tribuna de juguete, además de ser inmoral al hacerlo.

        A Marcelo debe juzgársele bajo todos los procedimientos legales de nuestra carta magna, si es que hubiese elementos para configurar la existencia de un delito y la supuesta o real responsabilidad del inculpado.

        A Ebrard en base a las fallas de la construcción, y a Claudia Sheinbaum por igual, pero en base a la falta de mantenimiento de esa línea 12 durante el tiempo de su ejercicio gubernativo en la CDMX.

        Al parecer, Miguel Ángel Mancera no está relacionado con la construcción de esa línea 12, ni en su ejercicio gubernativo hubo fallas de graves consecuencias jurídicas; sin embargo, debe investigársele.

        Es claro que las constructoras participantes en esa obra pública tienen responsabilidad, y deben ser sujetas a juicio, sin linchamientos de ninguna especie, pero con estricta aplicación de la ley.

        Los niveles de responsabilidad son precisos.

        Que no nos vayan a salir con que sentencian (en este caso) a 60 años de prisión a dos albañiles, a tres obreros soldadores y al trabajador que apretó tornillos.

        No se le vaya a ocurrir al presidente hacer una consulta popular (con costo de cientos de millones de pesos) para que “el pueblo sabio” responda si es o no responsable de esa tragedia Felipe Calderón Hinojosa, como presidente en aquel entonces.

        Cuidemos que nadie sufra las torpezas de Amlo, avasallado por sus puntadas.

        Todo lo quiere, ahora, resolver con militares.

        ¿Resolverá los problemas del Metro, del gobierno de la CDMX, del Poder Judicial de la Federación, de la sucesión presidencial ya en marcha, también con las fuerzas armadas?


 

lunes, 14 de junio de 2021

 LOGOS

Amlo, eructando desatinos

NO SABE LEER LA REALIDAD

        Es bueno saber leer libros; y, claro, leerlos. Y es de excelencia saber leer la realidad, ejercitándose constantemente en su lectura.

        En México, hemos tenido presidentes que no saben leer ni los libros ni la realidad.

        Como muestra reciente tenemos al presidente Andrés Manuel López Obrador, quien con tono burlesco en relación con los resultados electorales dijo: “Nos fue tan mal, tan mal, tan mal, que el movimiento al que pertenezco obtuvo (de 15) 11 gubernaturas, y 185 curules en la cámara de diputados federal (de 300)”.

        Siendo cierto lo anterior, de ello Amlo desprende una equívoca lectura.

        La comprensión exacta (en números cerrados) es la siguiente:

        En 2018 hubo 90 millones enlistados en el padrón de votantes; en 2021 hubo 93 millones.

        En 2018 votaron 56 millones de ciudadanos; en 2021 votaron 47 millones.

        En 2018 Amlo (morena) tuvo 30 millones de votos a su favor; en 2021 morena (Amlo) lograron 16 millones de votos.

        Ahora, en 2021, Amlo y morena perdieron 14 millones de votos.

        Pero Amlo y morena con sus aliados (Verde, PT, etc.) lograron 24 millones de votos, en 2021.

        Mientras la oposición a Amlo y a morena (PAN, PRI y PRD) sumó 23 millones de votos, en la elección 2021.

        Esa marcada división entre los mexicanos la ha provocado López Obrador, tanto en la Ciudad de México como en el resto del país, 24 contra 23 votantes; mientras los 46 millones de ciudadanos restantes, enlistados, no manifestaron su voto, al abstenerse.

        Así de sencillo, así de peligroso para el propio presidente.

        Por eso Andrés Manuel sigue en enojo, y confundido. Sin atinar en sus lecturas, y eructando desatinos.

        A juicio del presidente: “Entre mayor es el nivel educativo, los mexicanos son más insensibles a mis propuestas de cambio… de la clase media baja hacia arriba hay una insensibilidad para los programas que propongo”.

        Así que, según las lecturas de López Obrador a la realidad nacional, los ignorantes y los pobres son sus aliados; mientras que los preparados educativamente y los de clase media baja hasta los ricos son sus enemigos, pues son “conservadores, hipócritas, racistas, y ambiciosos”.

        Con esa lectura, con esa lógica, la tarea de Andrés Manuel es hacer más pobres y más ignorantes a los mexicanos, para producir material humano “sensible” que aumente sus tropas electoreras, y sus votos.

        Sospechoso es que el presidente agradeciera al crimen organizado su buen comportamiento durante estas elecciones del 2021; y, en cambio, lanzara vituperios contra quienes él juzga son delincuentes de cuello blanco.

        Por otra parte, reveló Amlo su malicia al decirle a Kamala Harris “presidenta”, en lugar de “vicepresidenta”, en burla al presidente Biden; y nombrarla como “Kabala” (esotérico u oculto), para después explicar: “me camuqué”, que significa “engaño”.

        Parece que a Andrés Manuel no le funciona bien su cerebro, y menos su ética, ésta, peor que la de los neoliberales.

        No hace mucho afirmó: “Para no contagiarse de covid 19, sólo se requiere no mentir, no robar y no traicionar”. Y ¡sácatelas!, a los pocos días le pegó la pandemia.

        De esa forma probó él mismo, con su padecimiento, que miente, roba y traiciona.      

        “Hasta las piedras cambian”, acaba de afirmar el presidente, con ánimo indescifrable.

        Obvio que él no es una piedra, pero… muy difícil que cambie, pues expertos aseguran que “chango viejo no aprende maroma nueva”.

 


      

lunes, 7 de junio de 2021

 LOGOS

Aturdimiento electoral

PROFUNDA DEPRESIÓN ECONÓMICA

        No es fácil ganarle una elección a un presidente de la república mapache que tiene a su disposición más de 6 billones de pesos anuales, y que monta programas para dar maíz con gorgojo a ancianos, jóvenes y niños.

        Es difícil superar en una elección a un presidente mañoso que sínicamente viola la legislación electoral, metiéndose con descaro en el proceso electivo a favor de su partido y de sus candidatos.

        Con todo eso, en contra, el voto ciudadano puso límites al ejecutivo federal en estas elecciones del 2021.

        Los mexicanos unidos, y no divididos como Amlo desea, redoblaremos esfuerzos para frenar al autócrata, enemigo de la democracia.   

        Hace un año, cuatro meses y cinco días, que el presidente Andrés Manuel López Obrador en su pueblo natal les decía a sus paisanos: “Mi escudo protector es la conferencia la mañanera, y mi ángel de la guarda es el pueblo… esa es la estrategia. Eso es todo.

        Pero esos vecinos del municipio donde nació empezaron a silbarle y, abucheándole, le reprocharon que su táctica no les importaba para nada, ya que ellos exigían ayudas reales de programas útiles; echándole en cara que sus promesas de campaña estaban incumplidas.

        Entonces, Andrés Manuel le preguntó al presidente municipal (morenista) sobre los proyectos que el ejecutivo federal había autorizado; contestando el alcalde que no tenía información sobre ellos.

        “El pueblo” ahí reunido estalló su furor lanzando majaderías a los funcionarios que encabezaban la reunión.

        Con hábil maniobreo López Obrador desvió el embate de aquella masa enardecida en contra del nervioso edil, pero convirtiéndose en su defensor.

        Así manifestó: “Al presidente municipal hay que respetarlo. Si ustedes no lo respetan, yo dejo de hablar, y me retiro. Ya saben que soy terco”.

        Y como siguiera el gentío con sus agresivas protestas, Amlo contrariado se fue del lugar, aportando un caso más a esa vieja frase de que “nadie es profeta en su tierra”.

        Esa sentencia (para el caso) se refiere a su tierra chica, a su pequeño mundo, a ese reducido espacio de sus inicios; pero, también, aplica a todo México, para el actual presidente de la república.

        Por eso, millones de mexicanos al emitir nuestro voto el día de ayer, domingo 6 seis de junio del 2021, hemos enviado (al presidente Andrés Manuel) un mensaje similar al que le dieron hace más de dieciséis meses en Tepetitlán, Macuspana, Tabasco, y al que he hecho referencia.

        Claro que nos interesan informes presidenciales veraces, documentados, serios, legal y oficialmente rendidos ante el Congreso de la Unión; pero no nos interesan las “mañaneras como su escudo protector”.

        Los mexicanos deseamos trabajar en soluciones reales en vínculo con nuestros graves problemas; pero no somos “ángeles de la guarda” para ningún político, menos si es mentiroso.

        Lo electoral es importante, como una forma responsable de manifestar nuestra libertad frente a un poder público autocrático.

        Empero, lo urgente para el país es la profunda depresión económica que se nos viene encima.

        Y no creo que ninguna mañanera haga producir a México más y mejores bienes y servicios: alimentos, medicinas, zapatos, vestidos, casas, vías de comunicación, energía eléctrica, agua potable para seres humanos y agua para la agricultura y la ganadería, y muchos otros etcéteras.

        Ninguna mañanera generará mejor distribución de la riqueza ni superará las contradicciones que se agudizan en el desarrollo del sistema capitalista mundial y nacionalmente.

        La talentosa polaca Rosa Luxemburgo explicó científicamente, en síntesis, el segundo y el tercer tomo de El capital de Carlos Marx, y observaba que había jefes de Estado que “no tienen la más leve conciencia de las leyes económicas ni siquiera instinto de clase dominante”.

        Ese es el caso del actual presidente mexicano. ¡Qué lamentable!