lunes, 18 de mayo de 2020


LOGOS
Muros de Trump y AMLO
EVITADOS POR TÚNELES EFICACES
        Escribir sobre “muros” implica reconocer que estamos ante una palabra multívoca, por sus variadas aplicaciones: muros convertidos en murales por el genio pictórico del jalisciense José Clemente Orozco (1883-1949), muros construidos para ser cortinas hidráulicas y contener la fuerza del río Balsas en la presa del Infiernillo, muros para delimitar una casa habitación erigida bajo deseo de un hogar bien avenido.
        En este artículo, sin embargo, trato sobre dos muros largos y elevados, tan inútiles como grotescos, así como costosos.
        El primero, el muro que pretende proseguir el presidente Donald Trump; y, el segundo, el que construye con odio avinagrado el presidente Andrés Manuel López Obrador.
        El muro que Trump ha hecho suyo comenzó a construirse en 1994 en la frontera de México con los EU, a iniciativa del presidente Bill Clinton, con el ánimo de frenar la migración ilegal y el trasiego de drogas, pero al ver su ineficacia lo dejaron en olvido.
        Pero el candidato Donald Trump convirtió a ese muro en la principal oferta de su campaña, asegurando algo obvio, que México lo pagaría totalmente.
        Trump sabe que nuestro país ha venido pagando con su territorio, sus recursos materiales y su mano de obra, gran parte de la calidad de vida estadunidense.
        Cierto, no ha habido mucho avance en esa malhadada construcción del muro de marras, ya que la mayor parte de lo autorizado se enfoca a reconstruir los largos tramos destruidos. Y es muy caro su mantenimiento.
        Y, ahora, el presidente Trump se da cuenta de lo infructífero de ese muro largo y elevado, pues los ingeniosos topos humanos tienen perforado subterráneamente ese valladar, y pronto los dinámicos tornados lo abatirán.
        La naturaleza no perdona.
        Ante la realidad, Trump recibe en su cara la tosida de Jim Carrey, embarrándole en pleno rostro su pañuelo mocoso, según el video armado por el cómico, como también obtiene la información alarmante de un túnel con iluminación, ventilación, rieles y vehículo, para trasladar cosas ilegales de Tijuana a San Diego.
        El presidente estadunidense registra, además, que en diversas partes de ese muro existen innumerables corredores subterráneos.      
        La primera reacción de Trump, como siempre, fue utilizar su cuenta oficial de Twitter: “México debe tomar el control de ese gran problema… con esos túneles los narcotraficantes mexicanos se están poniendo realmente audaces”.
Pronto sabremos qué órdenes, al respecto, le dará Trump al presidente López Obrador, y éste tendrá que decidir su hacer, frente al conflicto de sus dos querencias.
El segundo muro que advierto, largo y alto, es el edificado por AMLO, en su torpe confusión, entre él y millones de mexicanos.
Ocurrente, pero irresponsable, Andrés Manuel motivó muchos entusiasmos, los que ahora, frente a la dura realidad y por decisiones presidenciales ineficaces, se han convertido en desilusiones profundas.
En su falsa e inconsistente visión divide (lo indivisible) la historia de México, en cuatro transformaciones, hechas y derechas; aunque las tres primeras nunca fueron simples y bobas transformaciones, sino revoluciones dadas en un proceso vivencial dialéctico.
Y la chistosamente llamada “cuarta transformación” ni está hecha ni está derecha, ni transforma nada ni es la cuarta; sólo es un gobernar chueco, caótico, contradictorio, y sin sentido a la vista.
Sumado a lo anterior, ese muro largo y elevado que AMLO está levantando entre él y los gobernados que observamos sus tercas y gravosas ineptitudes, empieza a tener variados y pertinentes túneles construidos por mexicanos, unidos, al margen de ese errático gobierno federal.

lunes, 11 de mayo de 2020


LOGOS
¿Buenos vs malos?
UNA VIEJA TRAMPA
                Al escribir este artículo, la cifra oficial de muertos por covid19 en México (dada por el que aplana las curvas que siguen siendo curvas, es decir, por el subsecretario Hugo López Gatell) es de 3 mil 465 muertos, cantidad que califican de falsa fuera y dentro del país, denunciando que el gobierno federal no dice el monto real y superior de fallecidos, aplicando unos endebles y mañosos modelos matemáticos, a modo.
                Ojalá no hubiera mexicanos muertos por ese motivo viral, ni por causa violenta ni ilicitudes; pero mentir, no es lo honesto.
                Obvio que la vida y la muerte forman parte de un proceso natural; pero está claro, también, que es lógico que el progreso científico tenga el propósito de prolongar y mejorar la vida de nuestra especie.
                Por ello, debemos preguntarnos, ¿quién desea que el covid19 mate a más mexicanos?
                ¿Habrá alguien que todos los días esté al pendiente del número de muertos por ese virus, para atacar con mayor reciedumbre a los neoliberales y a los conservadores?
                ¿Existirán los que quieren aumentar la mortandad de mexicanos provocada por ese coronavirus, para atacar con mayor virulencia al presidente AMLO?
                Tengo, para mí, que sólo un enfermo mental, o una gente mala, desea la muerte de otros.
                Toda persona conciliada consigo mismo y con su medio desea y hace el bien a los demás.
                Aunque en el mundo no existe lo bueno y lo malo en términos absolutos, ya que el bien y el mal no son conductas ni resultados ni percepciones estáticos o inamovibles.
                La bondad puede convertirse en maldad en un abrir y cerrar de ojos, y a la inversa.
                Los mundos recreados por la literatura del francés Honorato de Balzac (1799-1850, en su Comedia Humana), del británico Charles Dickens (1812-1870, en su Oliver Twist), y del ruso Fiódor Dostoyevski (1821-1881, en Los hermanos Karamázov), nos prueban de forma vivencial precisa, como existe en el alma de todos los humanos lo bueno y lo malo, jugando dialécticamente a la armonía, y al desequilibrio.
                Así, las personas llevamos clavados en la entraña cerebral el bien y el mal, y al fin de nuestra vida, ante la visión de nuestros contemporáneos y sucedáneos, se juzga (consciente o inconscientemente) el balance de nuestras obras respecto de esos dos valores, únicos lados de una misma moneda.
                En cantidad, pero más en calidad, se verá si pesan más nuestros actos buenos que los malos; o, al contrario. Tal será, cuando bien nos vaya, el resultado de nuestra vida.
                Con ese fondo conceptual, observo que el presidente Andrés Manuel López Obrador y sus simpatizantes, y la oposición a ellos, en crecimiento por el desencanto que AMLO sigue provocando, han caído en una vieja trampa: la opción errónea de luchar buenos contra malos.
                Y en estos casos el mayor responsable es quien tiene el poder, más si es él, quien falsamente piensa que sólo él es bueno, y los que no piensan ni dicen ni hacen lo que ordena el presidente son los malos, conservadores, fifís, neoliberales y enemigos de México.
                Qué grotesco es que el presidente de la república, sea quien sea, se sienta que él es México.
                Qué garrafal yerro es que el presidente de México no quiera ni pueda unir a todos los mexicanos, mostrando con saña lo peor de sus entrañas.
                Invito a la reflexión, para que generemos eficaces, buenas e inteligentes, acciones para superar nuestros problemas y maldades; para poner todas las supuestas o reales conductas públicas y privadas a la luz de una discusión responsable y abierta, a favor del sano desarrollo de todos los mexicanos.
                Ya que las remesas están a la baja, el petróleo a la baja, el empleo a la baja, la educación a la baja, el ahorro y las reservas a la baja, la seguridad pública a la baja, la economía a la baja y, para colmo, la confianza en el presidente AMLO está a la baja.

martes, 5 de mayo de 2020

LOGOS
Sin domar a la pandemia
AMLO QUEBRÓ LAS FINANZAS
        “El pueblo de México (frente al covid19) ha dado un ejemplo al mundo por su grado de responsabilidad”; esto es cierto en términos generales, y lo afirmó el presidente Andrés Manuel López Obrador.
        Pero AMLO, respecto al coronavirus, exhibió su pésimo comportamiento; primero lo calificó como complot de los conservadores, y continuó sus reuniones masivas como repartidor de abrazos y besos, dando mal ejemplo.
        Claro, al ver AMLO que la mayoría de las familias mexicanas seguía los protocolos internacionales al respecto, y que algunos gobernadores se le adelantaban, aceptando medidas de otros países, no tuvo empacho el presidente de calificarse como “domador de pandemias”.
        Y ahora, López Obrador anuncia lo que su amo Trump le ordena: “Ya se está viendo la luz a la salida del túnel, ya falta poco… el 6 de mayo será el momento cumbre de la pandemia, y de inmediato iniciará su descenso”.
        A todos nos urge reparar nuestra económica, pero en forma sana y bien orientada, asegurando la salud de los mexicanos, primordialmente.
        Porque a Trump le apura (a costa de la salud de los estadunidenses y a favor de su reelección presidencial) reanudar la imperial maquinaria económica del EU), y AMLO está agachonamente dispuesto a obedecer a su patrón, a costa de la salud de los mexicanos.
        Favor con favor se paga. Trump, supuestamente, hizo un favor a AMLO ante la OPEP. Con esa fingida ayuda, México salió perdiendo; ahora, AMLO vuelve a doblegarse ante Trump, y México prosigue su caída.
        ¡Hasta cuándo el presidente Andrés Manuel dejará de tontear!, a costa de la salud, la economía y la seguridad pública.
        No es posible que la cúspide de la pandemia en México sea el 6 de mayo próximo, y que de inmediato se disponga un regreso a la vida relajada de antes del coronavirus.
        Sin la salud no habrá reactivación económica, y sin ésta, la seguridad pública se agravará.
        Y esa reactivación, si fuese bien proyectada, se llevará muchos años, en el mejor de los casos.
        Ya que, con los proyectos electoreros de AMLO, las limosnas oficiales son para consumo, y no para producción. Y México debe producir mucho y de calidad, para distribuir mejor y con justicia.
        AMLO con su 4T ha podido, y puede, destruir instituciones en un día, pero la reconstrucción, a los mexicanos, nos llevará años.
        Esa luz a la salida del túnel (que ve AMLO), cuidémonos que no sea la prematura consecuencia malhadada del tren maya, proyecto acaso seductor, pero pésimamente premeditado por una lerda tropa electorera hecha gobierno.
        Mientras, la cifra de homicidios en lo que va de esta administración obradoriata es más de 80 mil seres humanos, según datos periodísticos.
        Y AMLO, al querer romper la economía neoliberal y conservadora, ha terminado quebrando a la economía mexicana. Tal es su ineptitud marrullera; dándole en la madr…
        ¡Ah!, perdón y, por cierto, pronto será Día de la Madre, nuestra Coatlicue, nuestra Eva, en nuestro mestizaje mexicano, al que el abogado liberal Alfredo Chavero (1841-1906), autor de la primera parte de la gran obra: México a través de los siglos, citara como “el árbol de leche de los niños vivos”, y “el árbol de leche de los niños muertos”.
        Honor y reconocimiento, siempre, para todas las madres mexicanas.

martes, 28 de abril de 2020


LOGOS
AMLO y su rama dorada
DIVIDEN A LOS MEXICANOS
                Cada día es más frecuente que el presidente Andrés Manuel López Obrador (en sus decires y decisiones) parta de un error, transite por equívocos, y concluya en desliz.
                AMLO agrava todo al ejercer como poder ejecutivo, poder legislativo y poder judicial, en los voluntariosos momentos que siente la necesidad de manifestar el absolutismo a su manera tabasqueña.
                Idealmente, en su esquema mental, sólo el “pueblo” está por encima de él; pero, en la realidad, AMLO actúa con la certeza de que él personifica al “pueblo”, sin entender que el pueblo es una ficción, pues sólo existimos, como mexicanos, 130 millones de seres humanos que sufrimos sus prepotentes y errados actos de autoridad.
                El fondo de todo poder político lo estudió con riguroso procedimiento científico el irlandés James George Frazer (1854-1941), quien investigó ese voluble y profundo vínculo entre el pueblo, su gobernante y dios, con raíces mágicas, religiosas y políticas.   
                En sociedades antiguas visualizó y documentó la estructura del poder, y uno de los denominadores comunes encontrados fue: el rey que no sirve debe ser eliminado.
                Esa síntesis, en sus variables concretas, forma un llamativo abanico de casos, en donde la población desintegra a sus gobernantes.
                Hoy y aquí, es decir, en el México del 2020 las soluciones a tales dilemas están reguladas constitucionalmente; empero, pervive el tabú o temor de utilizarlas, aun cuando el presidente esté agotado, confundido, o sea un inútil.
                El mismo Andrés Manuel fue quien afirmó que para ejercer cualquier cargo público en su administración se requería el 99% de honradez y el 1% de capacidad; a no dudarlo, ahí quiso describirse a sí mismo, atinando en lo de su escasa lucidez, y cometiendo desatino en lo de su honestidad, virtud que parece serle ajena.
                Beatriz Pagés lo describe con todo cuidado: “Es hora de buscar a un presidente”, pues el que está “ya no puede; su capacidad política, intelectual y emocional, llegó a una situación límite… perdió totalmente la perspectiva de la realidad y no tiene respuestas para evitar el derrumbe”.
                Vaya encrucijada para los mexicanos. AMLO, quien fanfarroneaba que, con su simple llegada a la presidencia, iban a resolverse los problemas de corrupción, inseguridad, económicos, laborales, de salud, políticos, educativos y “todos los males neoliberales”, no ha resuelto ninguno de ellos; los ha agravado todos.
                Y, en cambio, exhibe su peligrosa incapacidad, su soberbia totalitaria, su proclividad a la mentira y su servilismo al presidente Trump.
                Mal para México que siga gobernando así, y mal para los mexicanos si le buscamos sucesor al filo de tan agudos conflictos.
                Para colmo, la confluencia de esos males se enreda más, ya que el presidente López Obrador está tercamente seguro de que los mexicanos estamos felices, felices, pero muy felices, con él y su monocorde, grotesco y repetitivo discurso, y con sus caprichosos proyectos.
                Y a su derredor, para rematarnos, su rama dorada sólo sabe alabar a la divina persona de Andrés Manuel, sin mirar esos lacayos (ni su amo) que estamos por entrar a un caos de dimensiones enormes.
                Si nos unimos los mexicanos, reduciríamos los efectos de esa amenaza, con una acertada orientación económica y de salud; pero para unirnos no contamos con el presidente AMLO, ya que él es el gran generador de la desunión nacional.

lunes, 20 de abril de 2020


LOGOS
AMLO y su rompecabezas
EL GATO VEGETARIANO
        Un ser microscópico como el covid19 (creado en laboratorio o sin acción humana) está causando tremenda mortandad y crisis en todo nuestro planeta y, para mal de la humanidad, podría ser la primera llamada de más graves sorpresas.
                Lo que padecemos, ahora, sería poco, si empezara una guerra mundial con armas atómicas, o si nos llegara un asteroide destructor, o la imprevista visita de seres extraterrestres en actitud de conquista.
                Penosamente carecemos de líderes preparados.
                Ante el coronavirus, Donald Trump ha sido un cero a la izquierda, y la cantidad de muertos e infectados es un punto negativo que puede descarrilar su auto deseada reelección presidencial.
                El presidente Andrés Manuel López Obrador sigue en esos sueños mareadores de poder, sin saber articular su puzle, ese importante juego que es el saber armar, cada seis años en México, el rompecabezas nacional.
                En cerca de dos años de ejercicio presidencial, AMLO ha perdido piezas de ese puzle, otras las ha roto, muchas las ha despreciado, genera confrontaciones entre algunas, y constantemente pelea grotescamente en contra de ellas.
                Así, nunca podrá armar el rompecabezas nacional que a cada presidente le corresponde, como tarea de ejercicio para unir esas porciones y construir bases sólidas, a efecto de resolver los problemas que recibe, y los que él mismo crea.
                Nunca AMLO ha podido entender que no hay más cera que la que arde; jamás comprenderá que tiene que trabajar con aproximadamente 130 millones de mexicanos, y que debe unirlos a todos.
                No puede vaciar de mexicanos el territorio patrio, para llenarlo de cubanos, estadunidenses, chinos o rusos. Debe ser un nacionalista honesto, dentro de la solidaridad internacional.
                Y a todos los mexicanos nos duele como AMLO se ha convertido en servil capataz de la zona sur de la patrulla fronteriza del presidente Trump, frenando y custodiando a los migrantes que quieren vivir en el falso sueño americano, por la dura realidad que padecen en sus países de origen.
                Nos apena, también, que la mayoría de los mexicanos haya perdido la confianza en AMLO, lo que motiva que éste, para frenar su caída en aceptación, promueva investigaciones sobre corruptelas de su antecesor Enrique Peña Nieto y otros colaboradores peñistas, escondiendo mañosamente su intención, como el gato vegetariano que describe el sutil escritor japonés Haruki Murakami.
                Un ratón fue acorralado por un gato en el desván, y aquél dijo temblando: “no me coma señor gato, mis hijos me esperan hambrientos”. El gato respondió: “no te comeré, soy vegetariano, y nunca miento”. Pero al irse el ratón dando las gracias, el gato lo inmovilizó con sus zarpas y le clavo los dientes en el cuello; y el ratón expresó en reclamó: “dijiste que eras vegetariano y que nunca mentías”, respondiendo el gato: “soy vegetariano, no miento, y no te comeré. Sólo te llevo con los gatos carnívoros para cambiarte por lechuga”.
                Si hay alguna similitud de este cuento, con la realidad mexicana, es mera coincidencia.


lunes, 13 de abril de 2020


LOGOS
AMLO y su pobremanía
PRODUCIRÁ MÁS POBRES
     “Primero los pobres” es una vieja frase usada por muchos antepasados. El presidente Andrés Manuel López Obrador (sin reconocer autoría) se la apropió, y la aplica como un mandamiento religioso o un imperativo categórico moralista.
     Filósofos, papas y políticos, han esgrimido esa expresión, en diversas formas.
     Daré dos ejemplos.
     Demócrito de Abdera (460-370 a. de n. e.) escribió: “… los pobres y la pobreza en la democracia tienen prominencia, para no padecer la prosperidad de los tiranos”. El ex gobernador tabasqueño Enrique González Pedrero aseveró: “Por el bien de todos, primero los pobres”.
     AMLO repite esa aseveración mecánicamente y la usa de manera rústica, al no tener una ideología bien estructurada, transformándola en una cándida y resbaladiza manía.
     De esa locución retórica orientadora ha hecho un instrumento para operar a diario, sin ton ni son, entre los oleajes sinuosos del capitalismo salvaje que sigue vigente, capoteando la pandemia del coronavirus.
     Primero los pobres. ¿Qué debe entenderse por pobres, en economía? Contesto a la pregunta viendo el extremo máximo del concepto: los que no tienen trabajo ni vivienda ni comida ni agua ni educación, ni futuro de superación a la vista.
     El punto relativo de partida, obvio, son quienes sí tienen algo de lo anotado anteriormente.
     Quienes estén en esa excesiva miseria, quienes sobreviven en pobrezas menos duras, y quienes siendo pobres estén a punto de llegar a la clase media baja, ¿para qué son primero?, ¿para darles dinero como limosna gubernativa, y convertirlos en electores cautivos?; o, ¿los queremos primero para mejorar su educación cultural e insertarlos en estructuras productivas que les produzcan ingresos remuneradores y desarrollo?
     Pero las dádivas de AMLO, constituciones ahora, tienen sentido electorero y anclan en la pobreza a los receptores de la caridad.
     Tan real es lo anterior, como cierto es que vivimos en un sistema capitalista en donde los controles del engranaje se encuentran diseminados por el mundo, teniendo como eje y autoridad al gobierno de los Estados Unidos de América, para muchas naciones que giramos en su órbita.
     Todo capitalismo está integrado por dueños del capital, y por trabajadores; éstos por su esfuerzo productivo obtienen unas prestaciones con salario. Y los pobres, los que ni siquiera tienen trabajo, sirven para aumentar la oferta de mano de obra, abaratándola.
     Ante esa verdad, el autoritarismo de AMLO es confuso y errático.
     Si quiere acabar con el capitalismo en México, que lo diga francamente.
     Si lo que pretende es mejorar al capitalismo en México, para que no sea tan salvaje, que lo hable con claridad.
     Si lo que desea es que los dueños del capital ya no sean las familias Slim, Larrea, Salinas, Bailléres, Gonda de Rivera, y Aramburuzabala; sino pretende cambio de multimillonarios, para que ahora sean las familias que AMLO diga e imponga, que lo exprese con precisión.
     Al no ser diáfano, lo único que hace López Obrador es tontear a costa de la economía mexicana, la que tiene un capitalismo que ya ni siquiera es nacionalista, sino que es internacional.
     Si lo primero son los pobres, a quienes la mayoría de los mexicanos deseamos auxiliar eficaz y honestamente para que dejen de ser pobres, ¿por qué AMLO se empeña en que sigan siendo pobres, aplicando una política de pordioserismo improductivo electorera que provocará que los 130 millones de mexicanos seamos pobres?
     Anda mal el presidente.
     A mí no me agrada el sistema capitalista, pero mientras vivamos en él, es necesario distribuir mejor la riqueza producida, mejorando y fortaleciendo al capitalismo.
     Pero si destruimos al capitalismo, sin tener un mejor modelo económico superior, lo único que obtendrá esta generación es mayor miseria.
     La pobremanía (o manía por los pobres) de AMLO, conduce a México al aumento de indigentes, agravando la pobreza.

miércoles, 8 de abril de 2020

LOGOS
Días de guardar
CADA QUIEN SU CRISTO
                Todo cambia, hasta el cambio cambia, y el cambio del cambio también cambia. Nada está fijo. Nada es inamovible.
                La cultura hebrea, su Biblia, el dios de ese libro de libros con sus tres personas distintas, pero un solo dios verdadero, han venido cambiando con el decurso de los siglos.
                No es igual el dios hijo que anunciaron los profetas de Israel, que enviaría dios padre a su pueblo hebreo elegido (y que aún no llega como lo asegura el judaísmo), al dios hijo que, según los romanos creadores del cristianismo, ya llegó desde hace más de XX siglos.
                Ese Jesucristo que ya llegó difiere poco, algo o mucho, según sus biógrafos; incluso los oficiales: Mateo, Lucas, Marcos y Juan.
                Y vaya que es bien diferente el personaje recreado y adoptado por el Imperio Romano en el primer Concilio de Nicea (actual Iznik, en Turquía) convocado y orientado por Constantino en el año 325 de nuestra era, al Jesucristo que detalla el florentino Giovanni Papini (1881-1956) en su Historia de Cristo, o al que describe el londinense Robert Graves (1895-1985) en su libro Rey Jesús.
                Papini gozó de fama de ateo, y terminó siendo un creyente a su manera, escribiendo con la abundante fuerza de sus conceptos uno de los mejores evangelios.
                Escribió Papini casi en sus primeras líneas: “… los que se dicen ‘espíritus libres’… deliran por asesinar por segunda vez a Jesús. Por matarlo en el corazón de los hombres… esta segunda agonía de Cristo estaba en los penúltimos estertores, se adelantaron los necróforos búfalos presuntuosos que habían tomado las bibliotecas por establos, cerebros aerostáticos, que creían tocar el cielo subiendo en el globo de la filosofía…”
                Para al final, después de analizar con su estilo las etapas de la vida de Jesús, sentenciar: “¡oh, Crucificado!, que fuiste atormentado por amor nuestro, y ahora nos atormentas con todo el poderío de tu implacable amor”.
                Graves, en cambio, subraya que escribe “… la historia del hacedor de maravillas Jesús, legítimo heredero de los dominios de Herodes, rey de los judíos, que en el año quincuagésimo del emperador Tiberio fue condenado a muerte por Poncio Pilatos, gobernador general de Judea”; es decir, observa y describe a un Cristo que, en el fondo de su vida, es generador de un gran fenómeno político, ya que no era ni hijo de dios ni un profeta ni mago espiritual, sino un sucesor auténtico del trono, que terminó en una tragedia.
                Casi al final dice Graves que José de Arimatea logró que Pilatos le entregara los tres cuerpos de los crucificados, y que el fariseo rico Nicodemo “envió a José un costoso paquete de mirra y áloe con un mensaje: Para el entierro de cierto hombre inocente”.
                Ultimando Graves: “… Jesús sigue viviendo como un poder ligado a la tierra… aún no ha ascendido al cielo. Es un poder del bien… en tanto que los demás poderes de la tierra son malignos”.
                Si reuniéramos todo lo que se ha apuntado sobre Jesucristo y su pasión, nos daríamos cuenta de que cada uno de los escritores tiene su propio personaje, y lo presenta con naturaleza y rasgos propios de su deseo creador.
        Los días de guardar también han cambiado, ahora sobre todo son por razones sanitarias de coronavirus; empero, la figura de todo ser humano en donde prevalezca lo bueno como virtud, debe servirnos siempre de arquetipo.

lunes, 30 de marzo de 2020

LOGOS
Tiranos, dictadores, autócratas…
¿HACEDORES DE LA JUSTICIA?
                El coronavirus ha provocado una polvareda mundial, aterradora y espesa, que ha servido (entre otras cosas) para cubrir totalmente las estupideces de los gobernantes.
                Un ejemplo: el “accidente” del helicóptero donde perdieron la vida la gobernadora de Puebla Martha Erika Alonso y su esposo el senador Rafael Moreno Valle; caso no resuelto a fondo desde hace un año tres meses.
                Tras el biombo del coronavirus dan información tardía e incompleta. El secretario Javier Jiménez Espriú, que gusta de juegos de palabras, explicó ese hecho como “alabeo repentino hacia la izquierda… por dos tornillos sueltos”.
                O sea, el helicóptero se desplomó por eso; ya no fue “dios” el responsable justiciero, como lo denunció el actual gobernador Barbosa.
                Y… ¿no habrá responsabilidad en la tardanza explicativa, y en la maña de revelarlo cuando covid19 cubre todo?
                La gente pregunta, ¿quién quitó esos tornillos?, ¿quién ordenó que se quitaran? En ese helicóptero iban seres humanos.
                Otro ejemplo. La foto del presidente venezolano Nicolás Maduro, circulando por el mundo bajo texto y usanza del medio oeste americano del siglo XIX: “SE BUSCA, vivo o muerto, recompensa de 15 millones de dólares”.
                Y carteles con foto de sus cercanos colaboradores, en donde por cada cabeza pagan “10 millones de dólares”.
                Quien firma tan gansteriles avisos es la administración de justicia de Donald Trump, presidente de los Estados Unidos de América.
                Los amos, con sus cazadores de recompensas, devastan la justicia y el derecho; instituciones y valores, éstos, que quedan a merced del poderoso, usando balas, bombas, daga, veneno, o quitando dos tornillos de un helicóptero.
                Al no cumplir las normas jurídicas, por falta de escrúpulos y ética, un presidente y su gobierno se tornan en una pandilla de asesinos.
                Permitir eso, ahora, nos conducirá, acaso, a la imbecilidad de que el presidente ruso Vladimir Putin oferte millones de dólares por la cabeza del presidente chino Xi Jinpink; o que éste haga similar ofrecimiento por la güera testa del presidente Donald Trump; o la presidente Ángela Merkel de Alemania entregue muchos euros por la vida del primer ministro británico Boris Johnson; o el presidente brasileño aporte tentadora cantidad en dólares a quien entregue vivo o muerto al presidente mexicano AMLO; y éste a otro, como una moda alocada y magnicida.
                ¿Está el mundo tan desatornillado como el helicóptero poblano?, ¿la paranoia y la esquizofrenia invadieron el cerebro de algunos jefes de estado?, ¿dónde quedó la sensatez?
                No permitamos las estulticias de jefes de estado, aunque las cubran con la pandemia de moda.
                Ojalá la reclusión voluntaria, por la pandemia, nos sirva para reflexionar, valorar, reacomodar y/o reconstruir, eso que llamamos derecho y justicia, instituciones que jamás pueden quedar en manos de un individuo, llámese López Obrador, Donald Trump, Nicolás Maduro, o Valdimir Putin.
                Del caso debe conocer la ONU. ¿Le está permitido al presidente de un país poner precio a la cabeza del presidente de otra nación?
       Exigimos que las reglas (nacionales o internacionales) del juego de la vida se acaten; y sólo cuando ya no respondan a la realidad ni den satisfacción a las necesidades actuales, o ya no satisfagan a una mayoría libre y debidamente informada, puedan cambiarse conforme los procedimientos y organismos que previamente se hayan establecido en esas mismas reglas de vida.
       Si alguien las incumple, debe responder ante los tribunales competentes, y éstos deben juzgar cada caso.
       Ni tiranos ni dictadores ni autócratas pueden ser hacedores de justicia. Que no le falten al respeto a la población integrada por seres humanos, al escudarse en una masa que eufemísticamente llaman “pueblo”, a la que intentan usar como títere.

lunes, 23 de marzo de 2020


LOGOS
Sobre pandemia y dinero
NO MIENTA, PRESIDENTE
                La pandemia del coronavirus le pegó muy duro a Italia y al Vaticano, sus fallecidos pasan de 4 mil 800, y tienen infectados y afectados a más de 6 mil 500, superando a China, la pionera en ese asunto.
                México en cambio ha sufrido, hasta el momento con ese covid19, la pérdida de 2 vidas, y 203 pacientes; pero, contra esa calamidad (minimizada oficialmente) la población civil empezó a tomar medidas preventivas aconsejadas desde Asia, Europa y por organismos internacionales de salud.
                Después, hubo gobiernos estatales que se adelantaron al gobierno federal promoviendo acciones provisoras ya iniciadas por los particulares.
                Y hoy todavía (al escribir estas líneas) el presidente Andrés Manuel López Obrador sigue desatendiendo personalmente los tardíos lineamientos tomados por el sector salud del país, portando sus dos estampitas del sagrado corazón de Jesús, su billete de dos dólares y su trébol de cuatro hojas.
                Otro presidente López… Portillo, solía afirmar: “yo no soy supersticioso, pues serlo da mala suerte”.
                Mientras que Beatriz Gutiérrez Müller, esposa del presidente López Obrador, afirmó desde su cuenta de twitter: “Ojo con la información falsa. Falsos emisarios que no se identifiquen. No hagas caso a mensajes que no provienen de la fuente oficial.”
                Y si una de esas fuentes oficiales, el presidente AMLO, emisario identificado, nos asegura que contra ese virus basta con decir, portando sus tres amuletos: “Detente enemigo, que el corazón de Jesús está conmigo”; ese decir presidencial, ¿podemos calificarlo de información falsa?
                “No exageren sobre la pandemia, en México no la tenemos, y con esa exageración están afectando a la economía”, ratificó AMLO desde Oaxaca, en inicio de primavera y en homenaje a Benito Juárez.
                Así que en la visión del presidente AMLO, nuestro país está sin pandemia, y no la sufriremos, ya que es un mito de los “conservadores”.
                ¿Será que López Obrador asegura que los chinos, italianos, españoles, estadunidenses, con problema de coronavirus, son víctimas de los conservadores mexicanos?
                Si los jefes de estado de esas naciones analizaran esa declaración de AMLO, pensarían, acaso, que está haciendo guasa, o que ya su cerebro no le trabaja bien.
                Pero lo más seguro, es que en México tenemos muchos infectados y afectados de ese virus, pero no tenemos ni siquiera la capacidad de detectarlos, por carecer de tecnología e infraestructura para ello.
                Producimos tantos cadáveres, que 10, 100, o 1000 más, por ese covid19, da lo mismo, y pasan como otro más entre la bola de muertos por inseguridad y feminicidio.
                Y si hay tanto dinero en las arcas nacionales como afirma AMLO, porque no hace llegar los insumos básicos y medicinas al IMSS, ISSSTE, a la Secretaría de Salud.
                Soy un asegurado, e invitó al presidente para que él solo, de incógnito, visite la consulta externa, y la clínica que me toca, para que vea cómo laboran ahí cotidianamente.
                Mentir es malo, mentirse a sí mismo es peor, pero que nos mienta el presidente sobre la economía y la salud en este momento… no tiene nombre.

domingo, 15 de marzo de 2020

 
LOGOS
Tema de nuestro tiempo
 CORONAVIRUS Y EL PRESIDENTE
         En las calles, en los hogares, en los medios masivos de comunicación, en las escuelas, es decir, por doquier, todo mundo habla del coronavirus.
         Sólo al presidente Andrés Manuel López Obrador se le ocurre ordenar a sus colaboradores que “eviten pronunciarse” sobre ese virus que supera con mucho la supuesta popularidad de AMLO.
         No hay duda que ese patógeno ser, recién nacido en Wuham, ciudad de 11 millones de habitantes en la zona central de la República Popular China, se ha convertido en el tema de nuestro tiempo.
         Allá, en la confluencia de los ríos Yangtsé y Han, al parecer ya domesticaron a ese virus coronado, pagando una cuota alta de vidas humanas, y gastando millones de dólares.
         Acá, en este México, ya recibimos a ese agente acelular, infeccioso y microscópico, que sólo puede desarrollarse dentro de células de animales, vegetales, o bacterias.
         Y es tal la capacidad de ese virus para pegarse en células humanas, como tal ha sido la incapacidad de AMLO para reconocer su peligrosidad, y para buscar e implementar soluciones a sus efectos destructores.
         Eso, porque el presidente López Obrador concentró el poder en su persona, porque él es el único sabe todo y sabe de todo; y así, de inmediato calificó al coronavirus como invención de los neoliberales y conservadores. Y como el tío Lolo, se engaña solo.
         Y sus colaboradores, como fieles lacayos, le obedecen y le aplauden.
         Todos los mexicanos están hablando del coronavirus, relacionándolo con la insensatez de AMLO, observando que el presidente sólo sirve para hacer espectáculo teatral y verboso en sus falaces escenarios: los costosos mítines de acarreados, y la mañanera de Andrés Manuel.
         Cada tiempo, cada lugar y cada grupo humano, tiene su tema. A los 17 años leí, impulsado por mis maestros José Gaos (1900-1969), Eduardo Nicol (1907-1990), y José Ma. Gallegos Rocafull (1895-1963), las obras de José Ortega y Gasset (1883-1955) en esos valiosos y manuales volúmenes amarillos editados por la Revista de Occidente en su colección “El Arquero”.
        “El tema de nuestro Tiempo”, según Ortega y Gasset, era la entendible pero absurda lucha de la ciencia y la filosofía, donde la filosofía se observaba aplastada, humillada por el imperialismo de la física, sin darse cuenta que donde la física se detiene, porque ya no puede más, el hombre sigue, y vuelve a usar a la filosofía.
         Hoy el tema de nuestro tiempo es el coronavirus, que ha puesto de cabeza a los seres humanos, quienes parecen haber olvidado las miles y miles de epidemias y pandemias que, a través de su existencia, han sufrido, en todos los continentes.
         El libro de Decamerón del italiano Giovanni Boccaccio (1313-1375) nos narra 100 cuentos platicados por 10 jóvenes (7 mujeres y 3 hombres) en una villa campestre, al huir de la ciudad de Florencia, azotada por la peste bubónica, la que costó vidas y pérdidas económicas en la Europa del siglo XIV, pero entre otras cosas positivas dejó está obra maestra de literatura.
         Después de cada desastre, la vida humana ha seguido; pero todos tenemos el deber de cuidar y cuidarnos de esos males, pandémicos y gubernativos, y convertir en palabras escritas u orales la realidad que nos rodea en este marzo del año 2020.
        Confusión, temor, incertidumbre, vulnerabilidad, y muchos deseos de tener un magnífico sistema mexicano que, con el esfuerzo talentoso de todos, nos desarrolle y proteja.
        Pues de él carecemos.

domingo, 8 de marzo de 2020


LOGOS
En la pequeñez de la 4T
NO CABE EL MACHISMO PRESIDENCIAL
                Dos jornadas nacionales a cargo de mujeres en México, en dos días seguidos (8 y 9 de marzo del 2020), no son suficientes para transformar la desigualdad entre la mujer y el hombre en la vida cotidiana de nuestro país.
                La naturaleza y la cultura, en materia de géneros, están constituidas por multitud de líneas intricadas, que no permiten tan fácilmente discernir los enlaces entre todas ellas, ni resulta sencillo asegurar qué hechos han provocado que ocurran otros.
                Ya el ateniense Aristófanes (444-385) presentó jocosamente lo laberíntico de una sonada asamblea de mujeres que (para lograr la paz en la guerra entre ateniense y laconios) juran: “No tendré ninguna relación con mi esposo o mi amante. Permaneceré intocada en mi casa. Y haré que me desee”, ya que fue la forma de probar la necesidad vital que los hombres tienen de ellas, en su comedia Lysistrata, para triunfar en su propósito.
                Hoy y aquí (2020 y México), las mujeres buscan la paz, pero no como concepto abstracto, sino para que, en nuestro mundo cotidiano, no haya más mujeres violadas y/o asesinadas y/o violentadas y, en coherente consecuencia, tampoco hombres víctimas de esos delitos.
                La paz no únicamente como ausencia de guerra, sino con salario de igualdad en el trabajo productivo para mujeres y hombres, y no limosnas gubernativas con fines electorales que degradan a México y corrompen a personas.
                La igualdad plena entre la mujer y el hombre, equilibradas y armónicas partes de una unidad total: el ser humano.
                Que nunca, jamás, el hombre piense, expresé y/o haga de la mujer un objeto, menos un objeto sexual; pero, sobre todo, que la mujer no se piense, se exprese y/o actúe, como objeto de esa naturaleza.
                En otros fenómenos sociales se explica y hasta se puede justificar la lucha entre las partes, empero, en los géneros no.
                Ejemplo. Conservadores contra AMLO, o AMLO contra neoliberales, uno puede acabar a los otros, o los otros a uno, o destruirse entre sí, y nada esencial se pierde.
                Pero una lucha encarnizada y boba entre mujeres y hombres, gane quien gane, todos los humanos perderían, pues se autodestruiría la especie.
                Algo agregaré, los jefes de gobierno en Atenas y Lacedemonia se opusieron a esa huelga (entre sexual y doméstica) de las mujeres de ambas ciudades estado, poniéndose la máscara de demócratas y humanistas, bajo la concepción abstracta que estas dos palabras tenían en el siglo V antes de nuestra era.
                Y el presidente AMLO cuando se le preguntó si simpatizaba con el “feminismo”, recientemente, recurrió al humanismo y a la democracia, de manera abstracta y promiscua.
                Incluso añadió: “El machismo no cabe en la 4T”; lo que puede entenderse que la 4T es tan pequeña, que el machismo presidencial no cabe en ella, y se desborda.
                Pero, en fin, el rotundo triunfo de aquellas mujeres atenienses y laconias, en esa raíz de la cultura occidental, se debió, entre otros motivos, a su firme y tesonera decisión de ejecutar actos y fines precisos y concretos.
                Hoy, yo simpatizó con, y auxiliaré a, (en la medida de mis posibilidades) mi esposa, mis hijas y mis nietas, para que, junto a las buenas causas de todas las mexicanas, logren que en su vida concreta y cotidiana mejore al máximo su igualdad, su libertad, y la auténtica y productiva paz en beneficio de todos los mexicanos.

lunes, 2 de marzo de 2020


LOGOS
Del foxvirus al amlovirus
MÉXICO EN SERIO Y EN BROMA
                Si la gran capacidad que tenemos los mexicanos de hacer chistes (de las cosas delicadas) la tuviésemos para resolver los gravísimos problemas que padecemos, otro gallo nos cantara.
                Así, seguimos sufriendo la torrencial violencia, la inseguridad galopante y la cínica impunidad. Asesinatos, secuestros, narcotráfico y robos, combatidos por abrazos y besos presidenciales. Y nos reímos de ello.
                Resistimos la pobreza extrema paleada con limosna oficial, la economía con decrecimiento, y una peligrosa distribución que hace más ricos a los millonarios y más miserables a los pobres. Y ante esto hacemos guasas.
                El género femenino está irritado, y el presidente de la república lo descalifica con adjetivos impertinentes. Y la expectativa nacional de “el nueve nadie se mueve”, se observa en serio, pero también en broma.
                Nuestros energéticos se orientan a la crisis y, mientras, el derecho humano a la salud va en pique, sin medicinas de calidad, con reducida capacidad de consulta externa, con limitaciones en las cirugías, y con el temor de que el coronavirus pueda azotarnos como un sunami entre un invierno caliente y una primavera fría.
                Y el presidente AMLO minimiza ese riesgo del coronavirus, poniéndose de ejemplo: “A mí me operaron a corazón abierto, y aquí estoy”, sirviendo a la patria, sano y feliz.
                López Obrador y su familia tienen y gozan, con el dinero de la población, de los mejores médicos militares de nuestro país; servicio que no tienen millones de familias mexicanas.
                De cara a esos incordios, los mexicanos responden con sarcasmos de gracia filosa. La jocosidad parece ser lo nuestro.
                Recordemos algunas de esas sátiras.
                “He aquí el calificado equipo de investigadores que el presidente AMLO envió para el estudio del caso del crucero turístico de Cozumel”, y en la foto aparecen 15 doctores Simi.
                Dada la monstruosa inseguridad del Estado, la nota informativa indica: “El coronavirus no entrará a Michoacán, pues tiene miedo de hacerlo”.
                “México no teme al coronavirus, después de padecer al foxvirus, al felipevirus, al peñavirus, y al amlovirus”.
                “Tiene razón AMLO, el coronavirus es conservador y neoliberal, puesto que vino a destruir el único plan que tenía el gobierno federal para terminar con el crimen organizado: los besos y los abrazos”.
                Ya en serio.
                La faz de China para enfrentar al coronavirus mandó un significado mensaje al planeta. Cada 8 días construían un nuevo y enorme hospital, con equipo de tecnología avanzada y médicos calificados y con disciplina, específicos para ese mal.
                En México, ¿Estaremos preparando bien una sólida estructura de salud que frene los brotes que empiezan a aparecer en el país de ese llamado covid-19?
                ¿Con esos brotes, no aparecerán brotes mercantilistas?, ya que, a coronavirus revuelto ganancia de pescadores.
                Obsérvese que ya no hay en el mercado simples cubre bocas y gel contra bacterias, lo que anuncia subida de precios; y acaso estos artículos sean sólo aspirinitas para esos destructores y novedosos virus.
                Insisto, si el talento que poseemos los mexicanos para forjar chistes (de asuntos importantes) lo empleásemos para solucionar las espinosísimas dificultades que sufrimos, otro presidente nos gobernara.