lunes, 6 de junio de 2022

LOGOS

En materia política

TEORÍA DE LA PRUEBA

        Beatriz Pagés preguntó al presidente Andrés Manuel López Obrador en un editorial directo y valiente: “presidente, ¿es usted narco?”, al mismo tiempo que presentaba preocupantes reflexiones al respecto.

        Recientemente, Porfirio Muñoz Ledo recordó que el presidente Andrés Manuel está en el tramo final de su lapso gubernativo, por lo que “puede heredar al siguiente gobierno su asociación con los delincuentes, y eso le otorga mayor poder ya que no sólo cuenta con su autoridad y recursos, también se le suma el poder del narcotráfico. No hay nada que se le pueda oponer, a eso llamamos en México El Maximato”.

        También, hace días, Francisco Labastida Ochoa señaló en el programa de Carmen Aristegui que “López Obrador pactó con Enrique Peña Nieto para llegar a la presidencia… como ha pactado con grupos del crimen organizado”, todo esto, con una serie de comentarios en derredor de este tema delicado.

        El presidente Amlo no hizo esperar su respuesta.

        Al efecto señaló, en una de sus mañaneras, que “es una difamación corriente y vulgar que busca desprestigiarme en vísperas de elecciones… es un juicio sin fundamento y temerario… no he hecho pactos con las personas a que se refieren… parece ser un asunto de nostalgia, con todo respeto para la edad… lo peor que puede pasar en política es que haga uno el ridículo… Labastida, en su tiempo, me quería convencer de que apoyara al Fobaproa, y su campaña presidencial se pagó con el Pemexgate… les pido que presenten pruebas de sus señalamientos”.

        Y en efecto, en el campo del derecho, quien afirma está obligado a probar, y quien niega sólo está obligado a probar si su negación envuelve afirmaciones, si carece de presunción legal, si se desconoce su capacidad, y cuando la negación fuese elemento constitutivo de la acción.

        Pero eso es en la teoría procesal jurídica.

En la política, sobre todo en la actual, parece que ya no hay reglas, más que las que impone a su capricho el poderoso.

Cuántas cosas ha afirmado el presidente en foro de cobertura nacional que no ha probado nunca; en donde sus decires, hasta los contradictorios, ahí quedan sin más.

Y juzga, de la manera más liviana, sin mayor responsabilidad.

No sólo en asuntos nacionales, sino en los foros internacionales.

Ha invocado, como principio normativo válido, la tradicional Doctrina Estrada: la no intervención y la autodeterminación de cada país.

Sin embargo, recién, ha intervenido francamente en la vida electoral de Colombia, haciendo campaña a favor de uno de los candidatos, Gustavo Petro, lo que motivó una dura nota diplomática de aquella nación.

Todo eso sin necesidad alguna para México.

Respecto a los asuntos nacionales, su método de defensa es el ataque. Su simple negativa no corresponde a sus actos públicos, a la vista de todos.

Sus promesas de campaña han sido vanas.

La situación de la seguridad pública resulta un fracaso, según datos firmes existentes en el mismo mundo oficial.

        La retórica política del gobierno carece, en lo fundamental, de pruebas.

        Y todavía puede mejorar el actual presidente su salida del poder, si cambia su hacer y su decir a favor de todos los mexicanos, porque unidos lograríamos máximo desarrollo para todos.

 


lunes, 30 de mayo de 2022

LOGOS

¡Al carajo!

PALABRAS CONTRA TODO RAZONAMIEMTO

        Enviar a alguien “¡al carajo!” significa muchas cosas, pero todas ellas despectivas, y poco recomendables para el uso de personas de significativa responsabilidad.

        El presidente Andrés Manuel López Obrador la ha utilizado muy seguido, y cada vez con más odio.

        Por ello me permitiré recordar los significados de dicha expresión, tomados de los diccionarios enciclopédicos de la Editorial Aguilar y del Larousse.

        Mandar a alguien al carajo significa “transferir a alguien o a algo al miembro viril”, “despedirlo con malos modos”, “denota mucho enfado”, “insulto grave”, “dirigirlo al lugar más despreciable”.

        Esa frase, poco apropiada para un presidente de la República que representa a todos los mexicanos y debe atenderlos a todos, rompe cualquier intento de diálogo, denotando nulo razonamiento.

        De por sí, el presidente Andrés Manuel en muchas ocasiones trata asuntos de grave importancia, pero, al improvisarlos, los descoyunta política e ideológicamente.

        Su pensamiento político tiene una retórica de frases populares; sin embargo, está carente de una base filosófica sólida, y obligada, para una transformación como la que pretende.

        Ha roto, con su diario decir, la idea válida de que un presidente no divide a los mexicanos, sino que los suma a todos, debiendo multiplicar su buena relación con ellos por bien del país, pero no restarlos.

        A todos los que escribimos, o hablamos, nos pierden las adjetivaciones, más cuando éstas no describen con toda exactitud las características de las personas o cosas a las que hacemos referencia.

        Pero no todos tenemos la extraordinaria responsabilidad de titular del poder ejecutivo federal, de una nación como la nuestra.

        Recién, nuestro presidente, acaba de apostrofar a todos los que critican su estrategia de seguridad: “cretinos, desinformados e hipócritas”; y agregó, sin la existencia de un hilo lógico al respecto: “¿por qué se nos va a olvidar que Felipe Calderón se robó la presidencia?”

        Ahí mezcló dos cosas sin relación directa.

        López Obrador tiene la responsabilidad de la política de seguridad pública, en su calidad de presidente; además, recordemos que el Estado tiene como primera razón de su existencia dar seguridad a toda la población, conforme a derecho, independientemente de si Felipe se haya robado o no la presidencia.

        Si con decirles a sus críticos en esa materia de seguridad, “cretinos e hipócritas”, garantiza la paz y orden jurídico en el país, que se los diga mil veces, pero esas palabras insultantes no sirven para ese buen fin.

        Y según las cifras duras respecto a la inseguridad pública, ni los abrazos ni los balazos han dado el resultado que se busca, que se necesita y que se desea.

        La confusión forma parte de la estructura discursiva del presidente López Obrador, tan es así, que ahora propone que ya no se le diga “el triángulo dorado” a ese enclave de varios estados del país, sino que se denomine “región de gente trabajadora y honorable”.

        Si con sólo palabras se pudiera cambiar la realidad, los problemas serían fáciles; pero, objetivamente nuestras dificultades son difíciles.

        Juan Manuel Serrat puso de moda el poema de Antonio Machado: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”.

        Sí, es cierto, se hace camino al andar, pero también se hace camino al pensar, al hablar, al hacer.

        Y en el México de hoy, el hacer bien las cosas es básico para resolver esos graves problemas a los que me refiero.

 


domingo, 22 de mayo de 2022

LOGOS

Premios y luces de colores

DESPUÉS, A SEGUIR TRABAJANDO

        Fue un honor, para mí, recibir de manos del presidente municipal de Morelia, Alfonso Martínez Alcázar, y por disposición del Honorable Ayuntamiento, la prestigiada Presea “Generalísimo Morelos”. Su discurso en la ceremonia fue amable; cordial fue también, la participación oratoria del gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla.

        Agradezco a ambos sus estimulantes conceptos.

        Los múltiples mensajes posteriormente recibidos, por mí, son alentadores, y les correspondo, a cada uno de ellos, con gratitud.

        Acepté la presea a nombre de todos (mi esposa Rosenda, mis hijos, mis nietos, familiares, maestros, amigos, compañeros, colaboradores, vecinos, conocidos, medios de comunicación masiva) los que socialmente me han ayudado a forjarme, y a quienes reconozco sus valiosas aportaciones, transformadas por el ejercicio de mi libre albedrio.

        No soy perfecto, quisiera haber sido mejor.

        La ceremonia de entrega de la presea impuesta en el 481 aniversario de la fundación de la ciudad (que primero se llamó Mechoacan, luego Valladolid, y ahora Morelia) estuvo acompañada de diversas y variadas festividades que comúnmente concluyen con juegos pirotécnicos.

        Cohetes de polvera preparada que suben al cielo, dejando una estela de luz, para luego explotar en el aire, desintegrándose en la nocturnidad entre hermosos colores: azul, rojo, blanco, verde, amarillo.

        Y concluida su función, caen al piso convertidos en ceniza carbonizada y varas, desechos los carrizos.

        Pero, al día siguiente, hay que barrer, asear, recoger la basura.

        Toda proporción guardada, así concluyen las fiestas; porque la vida cotidiana sigue, y nos es indispensable trabajar.

        Una de nuestras áreas urgentes es: como terminar con la violencia y la guerra, cuando vivimos en una época en que ambas pueden tener causas y efectos internacionales e, incluso, mundiales.

        El filósofo francés Paul-Michel Foucault (1926-1984) al respecto nos afirma: “El poder ya no es monolítico y monocípite; es difuso, está parcelado, es una continua aglomeración y disgregación de consensos. La guerra no enfrenta ya a dos patrias. Pone en competencia a infinitos poderes”.

        Mientras el pensador italiano Umberto Eco (1932-2016) asevera: “La guerra acabaría cuando se alcanzara un estado de equilibrio que consintiera el regreso a la política… Pero si la guerra se prolongara en una dramática inestabilidad política, económica y psicológica durante décadas venideras, no podrá sino producir una política guerreada”.

        A los anteriores conceptos podríamos agregar que los líderes poderosos que determinen la existencia de una guerra, actualmente, deben considerar que están jugando, sin ningún derecho, no sólo con la vida de los seres humanos, sino con la vida del planeta Tierra.

        Lo de Ucrania es algo irracional que ya rebasó los límites, y que podría desencadenar una guerra mundial atómica, en donde no habría ni vencedores ni vencidos, sino sólo un cementerio de proporciones inimaginables, de más de 7 mil millones de cadáveres, sin nadie que pudiera darles una decorosa sepultura.

        Requerimos, urge, que la variedad de los poderes difusos del mundo piensen y obren con responsabilidad, y lograr, así, obtener un equilibrio en todos los órdenes.

        Con desarrollos sustentables, la Humanidad aún tiene futuro.

        La guerra no es solución de nada, sino problema de todo, y de todos.



lunes, 16 de mayo de 2022

 LOGOS

Obviedades embrolladas

SOFISTA AUTÓCRATA EN ACCIÓN

        “Todos los delincuentes violentos también son seres humanos y, por ende, los integrantes de las bandas criminales tienen derechos humanos, y debemos protegerlos”, tal afirmación expresada por el presidente Andrés Manuel López Obrador es cierta, además de ser obvia, como parte de una verdad jurídica.

        Es cierta, dado que el primer párrafo del artículo primero de nuestra Carta Magna ordena: “En los Estados Unidos Mexicanos todas las personas gozarán de los derechos humanos reconocidos en esta Constitución…”

        Y todas las personas son todas: ricas y pobres, mujeres y hombres, niños y ancianos, educados y analfabetas, religiosos y ateos, extranjeros y mexicanos, humanos de bien y delincuentes; es decir, todas.

        Así que lo dicho por Andrés Manuel es una obviedad.

        Empero, si esa obviedad se retuerce, en el campo del derecho, entonces obtendremos consecuencias inconstitucionales.

        Explicaré.

        Los derechos humanos se encuentran garantizados, formalmente, en los primeros 29 artículos de la constitución, y no son abstractos, sino concretos; tampoco son ilimitados, ya que son limitados por la propia carta magna, pero sobre todo instituyen todos los procedimientos penales, los órganos competentes para aplicarlos, las bases para la tipificación de los delitos, las consecuencias penales para los delincuentes, y de manera especial da los fundamentos respecto al crimen organizado.

        Nuestro sistema jurídico no permite que, a los delincuentes, el estado, el gobierno y las autoridades que lo representan, les den abrazos y besos, en lugar de cumplir con sus deber constitucional frente al criminal.

        Las autoridades sólo pueden hacer aquello que el derecho les permite, a diferencia de los particulares que podemos hacer todo aquello que no nos prohíba la norma jurídica.

        Hay funcionarios competentes para garantizar la seguridad pública, unos, para ejercer la procuración de la justicia otros, otros más para administrarla, y algunos para ejecutar las sentencias que imponen penas.

        Y el derecho es coercitivo por naturaleza, y la fuerza del estado debe saberse aplicar apegada a las normas jurídicas.

        Lo preocupante es que el presidente viole, una día sí y otro también, el sistema jurídico mexicano, y que hasta se jacte de ser un contumaz transgresor, amparado por el fuero constitucional que tiene.

        Porque es una mentira que le hayan quitado el fuero. Léase el artículo 108 constitucional, y ahí se encuentra la regulación de ese fuero presidencial.

        Si el presidente Amlo está cuidando excelentemente a los delincuentes, ¿quién va a cuidar a quienes no son delincuentes?

        De otra manera: ¿debemos ser delincuentes para que el presidente de México nos cuide?

        Como candidato a la presidencia, López Obrador dragoneaba de ser un político de amplia experiencia, y de tener todas las soluciones a los problemas de México en sus manos; pero, ahora, ha resultado que sólo tenía una algarabía de principiante, con una ambición sin límites para concentrar el poder, aliándose con los delincuentes.

        Otra de sus obviedades adulteradas es la constante y vieja frase de: “primero los pobres… siento amor por el pueblo y a él me debo”.

        Lo que busca es el amor del pueblo pobre para él. Le importa mucho que la gente pobre lo quiera; y, para ello, necesita que la población sea pobre.

        Por eso, hace todo lo que está de su parte para provocar que los pobres sean más, pero sobre todo que sean más pobres. Los empobrece dándoles dinero, y no dándoles trabajo bien remunerado.

        Si alguien los saca de la pobreza, López Obrador pierde automáticamente su clientela.

        La educación es, actualmente, la mejor vía para abandonar la pobreza; por ello, no le interesa la sólida educación, sino únicamente el maniobreo informativo con sentido electoral y dogmático.

        Al trastocar esas obviedades, el sofista autócrata Andrés Manuel López Obrador entra en acción perversa.


 

lunes, 9 de mayo de 2022

LOGOS

La Era del Clima

TONTEAR CON LA PROBLEMÁTICA

        “¡Ai va el golpe!”, “ai va el golpe”, “ai va el golpe”; ese es el grito de aviso que los cargadores nos lanzan en los mercados mexicanos cuando vienen con sobrepeso, y sienten que la gente les estorba para su oficio de trasladar bultos y cajas.

        De la misma forma, la Era del Clima nos ha alcanzado, y su aceleramiento es feroz, y nos da avisos agresivos de lo que porta: viene un golpe, viene un golpe, viene un golpe.

        Y esas palizas son reales; nada tienen que ver con las que amenaza el presidente Andrés Manuel López Obrador a decenas de millones de mexicanos, al aseverar de manera tan mezquina: “seguiré ganando las elecciones por paliza”.

        ¿A quién ultima con la paliza Andrés Manuel?

        El titular del poder ejecutivo federal malpiensa que en la vida humana el ganar elecciones lo es todo, cuando primero está resolver los graves problemas de México.

        Y su incompetencia, jactancia y autoritarismo, no han hecho más que agravar los conflictos de nuestro país.

        Ahora, en su tarea política electorera, Amlo pretende ampliar su radio de acción; por eso visitó Guatemala, El Salvador, Honduras y Cuba, para hacer un bloque antes de asistir a la reunión organizada por EU con naciones americanas.

        La tradicional y digna diplomacia mexicana que por más de un siglo han construido inteligencias patriotas y lúcidas (conocida y reconocida allende y aquende), con los tres años de obradorato se ha colapsado.

        Un locuaz y perverso Donald Trump, metido otra vez en campaña presidencial, “dobló” al presidente López Obrador, según el decir de aquél, presumiéndolo a los cuatro vientos, sin tener Andrés Manuel una respuesta sagaz, diplomática, certera y filosa, en contra de esa ruda afirmación.

        Pues su respuesta timorata para Trump fue:  “así es él… y es que anda en quehacer electoral”. Esta réplica carece de dignidad y decoro.

        Algo más delicado es saber que las pretensiones de Trump, de llegar otra vez a la presidencia, son bombardear a México con proyectiles teledirigidos a los centros de producción de drogas.

        ¡Eso sería gravísimo!, pues dista de ser una buena manera para resolver el problema. Tan mendaz como si se bombardeara desde el exterior los centros de comercialización de la droga y de consumo en los EU.

        Pero siendo delicadísimo lo anterior, lo verdaderamente importante para un auténtico estadista, en estos momentos, no son las tareas electorales ni las ocurrencias del patán Trump, sino ese fenómeno que se viene llamando el “cisne verde”.

        Desde hace más de 50 años los ecologistas nos han alertado sobre los problemas del medio ambiente; pero, ya en 2022 el caos en el clima del planeta nos está haciendo pagar los costos de nuestros agravios a la Tierra. A toda acción corresponde una reacción igual pero en sentido inverso.

        Incendios forestales inexplicables por doquier, lluvias devastadoras con granizadas violentas, congelamiento a nivel de destrucción, carencia de agua potable, descargas eléctricas y energía solar inusuales, inundaciones desastrosas, entre otros males.

        Todo ello, sumado a las guerras que pueden agravarse, son explosivos para el sistema financiero mundial, el que puede desplomarse para daño de todos los países del orbe.

        Así que, mientras tonteamos con otros problemas menores, “ai va el golpe”, “ai va el golpe”, “ai va el golpe”, avisan los más conspicuos cargadores financieros.

        Pensemos y actuemos. Nunca es demasiado tarde. Todos los humanos tenemos la responsabilidad de una ecología sustentable, y todos necesitamos auxiliar para fortalecer y mejorar al mundo de las finanzas del planeta.

 


martes, 3 de mayo de 2022

LOGOS

Besos y abrazos

PEOR QUE LOS BALAZOS

        No creen las nuevas generaciones, pero hubo un tiempo (entre los años 1930 y el 2000) que una atmósfera de paz prevaleció en nuestro país.

        Claro que hubo ciertas turbulencias sociales en algunos tramos de ese lapso, pero no rompieron la tranquilidad generalizada en que se vivió.

        Esas perturbaciones sociales formaron parte del procedimiento de sosiego; y fueron incidencias de cierto quiebre, pero sobre todo de prosecución.

        No todos vivíamos en el paraíso, pero nunca vivimos los infiernos que hoy padecemos.

        La realidad actual es otra cosa.

        Ahora sobrevivimos entre el temor y el terror.

        Feminicidios, asesinatos, muertes y desapariciones forzadas, secuestros, lesiones, robos; la violencia se padecen ahora en cantidades industriales, con un veloz y marcado ascenso, con tinte globalizador y masivo, tan rápido como los tiempos.

        Y las fuertes raíces de este mal atroz vienen de los primeros años del siglo XXI, y se han agravado desorbitadamente con la presidencia de Andrés Manuel López Obrador.

        Obvio, el origen de esa violencia no es culpa del actual presidente; Andrés Manuel sólo es responsable de habernos mentido durante su campaña electoral al asegurar que en llegando él, al poder, acabaría con esta inseguridad y, también, es culpable por su ineptitud al no aplicar la política eficaz para frenar o disminuir este devastador mal que nos atropella, por doquier y a todos.

        Añoramos aquella atmósfera de paz, cuando salíamos las familias a comer al campo, con toda seguridad, recorríamos a cualquier hora las carreteras sin que nadie osara violentarnos, podíamos salir de noche a cenar o a convivir en eventos sociales, y nadie nos importunaba, sentíamos plena tranquilidad en estar dentro de nuestro hogar, como en un remanso seguro.

        Los delitos contra la seguridad eran ocasionales, y tenían un castigo cierto, o al menos una explicación satisfactoria.

        Hoy por hoy, si confrontáramos el número de los delitos que se cometen, con las carpetas de investigación, observaríamos que de cada 100 actos de ilícitos penales hay tres averiguaciones encarpetadas.

        En los tiempos que vuelan, al 100% de asesinatos achacados al crimen organizado, de inmediato, se les pone un letrero: “crimen organizado”, y rápido se archivan, para que duerman el eterno sueño de los justos.

        La impunidad es el denominador común de todo ese vasto mundo delictivo; y esa inmunidad se ha fincado oficialmente por los descuidos y pésimos manejos de López Obrador.

        En cifras del INEGI (órgano con tendencia gubernativa de encubrimiento): en el sexenio de Fox hubo 60,280 asesinados; con Calderón 120,463; con Peña 156,066; y en lo que va la administración de Andrés Manuel López Obrador (del 1 de diciembre del 2018 al 31 de marzo del 2022) ha habido 136,734 asesinados, faltándole 30 meses para terminar su mandato, ya que lo finaliza el 30 de septiembre del 2024.

        El obradorato, en esta materia de seguridad pública, ha reprobado, y aún no concluye su mal manejo. Los besos y los abrazos han sido peor que los balazos.

        Las cifras duras hablan; empero, no se trata sólo de cifras, sino de dolor humano, sangre, lágrimas, vidas, cegadas a cargo de quien prometió que en su mandato se terminaría el crimen organizado y todos los delitos respectivos.

        Traición a la patria es militarizar, así, a la seguridad pública. Por años, Amlo puso a 28 mil soldados y marinos mexicanos al servicio del presidente Trump y de EU.

        Esa verdad avergüenza a todo México.

 


lunes, 25 de abril de 2022

LOGOS

Mentalidad de rebaño

INTELIGENCIA Y MESURA

        Lamentablemente, a los añejos problemas de México debemos sumar el estilo confrontador y desatinado de gobernar del presidente Andrés Manuel López Obrador.

        Sus caprichosas decisiones que conducen al error, no son corregidas, sino que las reitera con un odio cada vez más ofuscado.

        La crítica y la oposición a su forma de ejercer el poder no pueden calificarse de traición a la patria, por más que él reiterativamente lo repita, y le quiera agregar una ilegal e indebida penalidad.

        El simple uso político electoral de aplicar ese calificativo, a cientos de legisladores federales, desgasta más a la institución presidencial que a los diputados que se decidieron a votar en contra de esa iniciativa.

        En su derredor, en donde la mentalidad de rebaño prevalece bajo su impulso, ha habido voces inteligentes y sensatas.

        Elena Poniatowska recientemente dijo: “no ser crítico es un error, pues no soy un borrego”.

        Y en su libro de dos tomos, ‘El amante polaco’, describe a un personaje inglés de perfiles ejemplares: Charles Hanbury Williams, “desenvuelto, culto, audaz… genio brillante, peligrosamente brillante… irradia inteligencia, erudición… maestro extraordinario”, y es quien encausa al joven Stanislaw Poniatowski, enseñándole a ser buen político y diplomático; y a no ser perverso, romántico ni mentiroso.

        Otra voz que se ha escuchado es la del senador Ricardo Monreal, quien considera que: “tildar de traidores a la patria a los diputados que votaron en contra de la reforma eléctrica provoca dificultades en la construcción de mayorías calificadas”.

        Montreal está teniendo más sentido práctico de la realidad nacional que el propio presidente, sobre todo cuando señala: “No es afortunado que el linchamiento sea lo que nos distinga”.

        Porque llamar “traidores a la patria” a esa cantidad de diputados federales (por votar en contra de esa iniciativa discutible) es llamar de la misma manera, despectiva, a decenas de millones de mexicanos que no están conformes con ésa y muchas iniciativas del presidente López Obrador.

        Y no es posible linchar a decenas de millones de personas.

        Sin embargo, si algo le pasara a alguno de los diputados bajo amenaza de la presidencia, la responsabilidad de ese daño lo cargaría Andrés Manuel, al convertirse, él mismo, en linchador intelectual, como sujeto activo.

        Pero, vamos a ver el fondo del problema.

        Los mexicanos deseamos tener servicio eléctrico de calidad, y a bajo costo, con energías limpias sustentables, y no contaminadas ni contaminantes.

        Quien pueda y quiera producir electricidad con esas características debe ser bienvenido, siempre y cuando se ajuste a la rectoría del Estado mexicano, ya que están de por medio bienes estratégicos nacionales.

        Pero entendiendo por Estado mexicano no al presidente de la república, sea quien sea, llámese Fox, Calderón, Peña o López.

        Ni siquiera el gobierno es el Estado, ya que el principal elemento del Estado es la población.

        Pero una población organizada, preparada, con la información suficiente, amplia e independiente de dogmas y perjuicios, con mentalidad abierta a la ciencia, al humanismo, y en libertad. Jamás una población rebaño.

        Una población con inteligencia y mesura; una población, así, urge que determine los destinos de México.

 


lunes, 18 de abril de 2022

LOGOS

¿Traidores a la patria?

PALABRAS EN EL CAMPANARIO

        Sin medir consecuencias, todo se le hace fácil al autócrata presidente Andrés Manuel López Obrador, quien al final resulta, mínimo, un irresponsable.

        No sin razón, el primer delito que tipifica nuestro Código Penal Federal es el de “Traición a la Patria”, con quince fracciones cuyas hipótesis jurídicas resultan difíciles actualizar.

        Seguramente el titular del ejecutivo federal nunca ha leído los artículos del 123 al 126 de tal codificación y, por ende, no precisa lo que es en el campo del derecho “la traición a la patria”.

        Él simplemente a todos los que están en contra de sus ocurrencias los tilda de traidores a la patria.

        Recientemente, a ese respecto, se le soltó la lengua: “… todo legislador que no vote a favor del proyecto de la reforma energética es traidor a la patria”.

        ¡Así, sin más!

        Y así, sin más, todos sus alucinados colaboradores repiten lo mismo que su majestad el presidente.

        Cuando votar un proyecto de ley, aunque sean de normas de nivel constitucional, no son “actos contra la independencia, soberanía o integridad de la Nación mexicana, con la finalidad de someterla a persona, grupo o gobierno extranjero”.

        Si tal fuese, el primero en ser traidor a la patria sería el iniciador de tal proyecto.

        Pero, además, la injuria que el presidente lanza a los legisladores opositores a su iniciativa, provoca, como es natural, que los atacados a su vez llamen traidor a la patria al presidente.

        Y, entonces, Andrés Manuel provoca una algarabía de supuestos traidores a la patria, enloquecidos y rebajados al peor de los niveles.

        Esto que genera López Obrador debe darles risa, o preocupación, a los gobiernos extranjeros, al registrar que puede darse una guerra intestina entre traidores a la patria “liberales”, y traidores a la patria “conservadores”; mas cuando esos dos apelativos tienen un fuerte tufo antañón y caduco de hace más de un siglo.

        Pareciera que nuestros fantasmas no han muerto del todo; y ante las debilidades mentales de las autoridades, ellos siguen haciendo de las suyas, dividiendo a la población y ensangrentando sus campos y sus calles.

        Con esas torpes conductas, el mismo presidente ha venido minando su autoridad, sosteniendo su auto engaño de que 30 millones de votos lo apoyaron en 2018 y que, ahora, en 2022 son 15 millones de votos los que lo apuntalan, cuando ambos montos están tan manipulados como ficciosos.

        Los 30 millones de votos fueron un sucio obsequio de un contubernio en la oscurito.

        Los 15 millones de votos son muchos si se comparan con 1 millón, pero son pocos si se les comparan con 97 millones de votos. Los 15 millones de votos los obtuvieron con toda la fuerza del gobierno mexicano, “a huevo” los hicieron ir.

        Y esos obligados, en su fuero interno están humillados y molestos, y en la primera oportunidad explotan.

        Ni siquiera los 21 millones de beneficiados con pensiones, becas y otro tipo de dádivas, fueron a depositar su voto en la “revocación”, convertida inconstitucionalmente en “ratificación”.

        Los batos, deveras devotos a Amlo, no rebasan los tres millones, y claro que esta cantidad es mucha, comparada o relativa a una cantidad menor, pero es una miseria, relativa a alguien que está manejando más de 7 billones de pesos a su antojo.

        ¿Traidores a la patria?, ni en el campanario, ni el presidente ni sus colaboradores lo son, salvo prueba en contrario.

        Tengo, para mí, que todos los mexicanos somos patriotas; ¿o no, señor presidente?

 


lunes, 11 de abril de 2022

LOGOS

Días de guardar

NI VERDAD NI MENTIRA

        “Y es que en el mundo traidor, nada es verdad ni mentira: todo es según el color del cristal con que se mira.”

        Ese breve poema del filósofo y literato español Ramón de Campoamor (1817-1901), pareciendo muy subjetivo, lleva en su fondo una objetividad innegable.

        Mire Usted, estimado lector, el concepto sólo es aplicable al “mundo traidor”; pero, además, el objeto tiene su propia naturaleza, mientras el sujeto que percibe observa bajo la relatividad de su tiempo, espacio, circunstancia y temperamento personalísimo.

        Y esa mezcla de los elementos del conocimiento (objeto conocido y sujeto cognoscente) cuentan demasiado para evaluar viejas narraciones escritas, más imaginadas que ciertas, pero eso sí, hermosas fantasías humanas revueltas con ciertos hechos con registro histórico.

        La llamada Semana Santa de este año 2022 es el objeto de este artículo, y es producto de cargas religiosas que, a su vez, sirve de referente en el otorgamiento de días de descanso para un mundo laboral capitalista.

        Esta Semana Mayor, como también se le denomina, es como cada individuo la ve, la vive y la aprecia, según el color del cristal con que la mire, la goce, la padezca y estime.

        Un católico repleto de dogmas, a la antigua usanza, la observará como la pasión, muerte y resurrección, del hijo de dios, enviado por su padre para enseñar el camino de salvación a los seres humanos.

        Todo lo anterior sintetizado simbólicamente en esa semana, aunque narrado a mayor detalle en las cuatro biografías oficializadas de Jesús con el nombre de Evangelios: el de Mateo, el de Lucas, el de Marcos y el de Juan.

        Evangelios autorizados, en principio, en el Concilio de Nicea del año 325 de nuestra Era.

        Un católico, así, estimará esta fecha como días de guardar.

        ¡Muy sus cristales para tasar esos santos momentos! Y ante esa persona, todos debemos respetarla.

        Escritores como Ernesto Renan, Giovanni Papini, Robert Graves, Diego Fabbri e Ignacio Burgoa, escribieron sobre algún aspecto de la vida de Cristo, con ánimo literario.

        Ellos gozaron al escribir su obra. ¡Muy sus cristales para analizar este asunto!

        Campoamor también fue atraído por esa vida de Jesús, y escribió una obra dramática, en verso y en ocho actos, bajo el título de ‘El hombre-dios’; empero, él mismo confiesa que cuando leyó la Divina Comedia de Dante, se dio cuanta de que éste “era un mal aprendiz, en comparación con los retorcidos inventos de castigos infernales que me metían los clérigos enseñantes en mi tierna y sensible cabecita infantil”.

¡Muy sus cristales para ver y juzgar esto!

        El mexicano común de estos tiempos, en relación con la Semana Santa, ni es místico, ni es dogmático y, acaso, ni religioso; busca, más bien lo placentero.

        El hedonismo a lo mexicano se observa en la mayoría de sus actos. ¡Muy sus cristales para la valoración de sus descansos en estos días de guardar!

        Escrito lo anterior, el Jesucristo resucitado bien podría hacer suyo el poema de Santa Teresa de Jesús (1515-1582), aquella inteligente mujer de Ávila que, formando dentro de la orden de ‘las carmelitas’, consideraba a su imaginación como “la loca de la casa”:

        “Vivo sin vivir en mí, y tan alta vida espero, que muero porque no muero”.

        ¡Muy sus cristales!; empero, muy dignos del hijo de dios, que sobre todo fue y es hijo del Hombre.

        Por cierto, con cerca de 17 millones de votos emitidos en ese inconstitucional evento de “revocación”, con todo y acarreados, ilegalidades, y la fuerza económica y política del presidente Andrés Manuel López Obrador y sus ciegos seguidores, incluyendo a los gobernadores, preguntémosles: ¿en qué quedaron los 30 millones de votos del 2018 que constantemente presume como propios el autócrata?; éste, se está desmoronando.

        ¿Cómo mirarán a través de sus cristales, el pésimo fruto de su mala siembra?



lunes, 4 de abril de 2022

LOGOS

No votaré

EN EVENTOS INCONSTITUCIONALES

        Mi reconocimiento para el Instituto Nacional Electoral y para el Tribunal Federal en esta materia; pero, sobre todo, mi felicitación para quienes promovieron, iniciaron y lograron, organismos mejores para avanzar en la democracia mexicana respecto al fenómeno político electivo.

        La Historia de México registra esos avances, mereciendo nuestro aplauso e impulso.

        Sin embargo, INE y TRIFE, están sentenciados a muerte por el presidente autócrata Andrés Manuel López Obrador.

        Esos dos organismos electorales que no son perfectos, pero sí perfectibles, sirvieron para que el actual presidente de nuestro país llegará al cargo que mal ostenta.

        ¿Será qué Amlo no cree que su elección como presidente fue limpia?, ¿será qué sabe que no obtuvo los 30 millones de votos, y qué pudo haber sido un obsequio de su antecesor, previo convenio sucio y en lo oscurito entre ambos?, ¿será qué quiere borrar un mal recuerdo, y destruir pruebas de alguna felonía?

        Cada uno con su conciencia; pero hay algo superior que necesitamos resguardar: el desarrollo de los mexicanos en todos los órdenes.

        Urge que nuestra democracia permee en todos los fenómenos sociales, y no exclusivamente en lo electoral.

        Cuidemos de elevar la calidad lectoral y ampliar su cobertura, bajando sus costos económicos.

        Pero, ahora, es tiempo de decidir, al menos en mi caso personal, si voy o no a votar en el evento del 10 de abril del 2022.

        Desde que soy ciudadano, no he faltado a ninguna proceso electoral.

        Por ende, decido no ir a sufragar en ese evento; mi razón juzga que esa “revocación” es inconstitucional.

        Explicaré.

        Nuestra carta magna establece exclusivamente la “revocación” de mandato. No instituye, en ningún artículo, la “ratificación” de mandato, respecto al presidente de la república. Y la convocatoria y la boleta emitidas para ese próximo evento señalan dos opciones: o “revocas”, o “ratificas”, lo que contraviene falazmente a nuestra constitución federal, en su artículo 35 fracción IX.

        El resultado, cualquiera que sea, no obliga a Amlo para nada, pues conforme al artículo 14 constitucional, a nadie se aplica retroactivamente una ley en su perjuicio; y al actual presidente se le eligió por 5 años y 10 meses en julio del 2018, y la reforma constitucional estableciendo la “revocación” es de diciembre de 2019. Por esto también es inconstitucional ese evento.

        Otra de las reglas constitucionales para la revocación de mandato, al presidente, es que los únicos que pueden promover dicho evento son “los ciudadanos y ciudadanas”, y aconteció que el partido del Andrés Manuel y sus cercanos colaboradores fueron los que la anduvieron promoviendo, a la vista de todos los mexicanos.

        Nuestra constitución ordena que el único que tiene “a su cargo, en forma directa, la organización, desarrollo y cómputo de la votación” de este evento revocatorio es el INE; pero observamos todos los mexicanos que López Obrador, sus colaboradores, sus diputados, sus senadores, sus gobernadores, sus presidentes municipales, su morena, y hasta alguna ministro de la corte andan metidos en campaña, como auto degradados matraqueros.

        La carta magna ordena: “queda prohibido el uso de recursos públicos para la recolección de firmas, así como con fines de promoción y propaganda relacionados con los procesos de revocación de mandato”; y del erario federal se lleva gastado para este egocéntrico evento, decenas de miles de millones de pesos, frente a la inseguridad, el hambre, insalubridad y falta de empleo, de millones de mexicanos.

        “Ninguna persona física o moral, sea a título propio o por cuenta de terceros, podrá contratar propaganda en radio y televisión dirigida a influir en la opinión de los ciudadanos y ciudadanas”; y Andrés Manuel López Obrador ha dispuesto el gasto en propaganda, desde la mañanera hasta la nochera.

        Por todo ello, no votaré, jamás, en eventos inconstitucionales.