lunes, 1 de noviembre de 2021

 LOGOS

No asistió al G20

EL PRESIDENTE “POPULAR” Y COSTOSO                   

        Hace días se llevó a cabo en Roma, Italia, una reunión más del G20, organismo que ha generado el espacio apropiado para intercambiar informes e ideas, y tomar decisiones, por parte de los países más poderosos del mundo, sobre temas de importancia internacional.

        El presidente de los EU Joe Biden, en persona, enriqueció el debate y los acuerdos sobre el cambio climático en el planeta.

        Los jefes de estado de China y de Rusia no asistieron personalmente, empero, participaron ambos, cada quien en su turno, aportando valiosos puntos de vista a través de plataformas cibernéticas.

        Vladimir Putin planteó la urgencia de ser ágiles en el reconocimiento, mutuo, de las vacunas contra el covid-19.

        Xi-Jinping subrayó la necesidad de que el desarrollo global sea más equitativo y, además, inclusivo.

        Los asuntos torales fueron: la lucha contra el covid y las previsiones para futuras pandemias; medidas para afrontar el cambio climático; mejorar la arquitectura fiscal de cada estado para garantizar que las empresas multinacionales contribuyan en forma equitativa en cada nación; suprimir paraísos fiscales; tomar medidas inmediatas para que las compañías digitales aporten contribuciones pertinentes; interconectar más a las economías de los países, haciendo menos turbulentos esos vínculos al fijar con precisión lo que es la justicia en cada caso.

        Y algo básico, tomaron medidas prácticas programadas para los años 2022 y 2023 y, al fin de estos años, evaluar los efectos, cuidando que el multilateralismo no siga agudizando la desigualdad.

        Al parecer, nadie echó de menos, en esa asamblea, la inasistencia del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, “subcampeón de popularidad en el mundo”, según una revista que, acaso, andaba jugando bromas.

        Amlo delegó su representación en el secretario de Relaciones Exteriores Marcelo Ebrard, quien sabe aprovechar estos foros (y otros) en abono de su futuro electoral.

        En cambio, López Obrador tiene fobia a salir del país, a foros internacionales. Él se siente como peje en el agua en su mañanera y en los escenarios huehuenches controlados por su equipo.

        Su inclinación natural es hacía la desconfianza, y en el extranjero se multiplican sus temores.

        Incluso, al interior del país, en el fondo de su alma, sospecha de todos: parientes, amigos, compañeros, colaboradores, y hasta desconfía de su propia sombra.

        Obligado, este 9 de noviembre próximo, el presidente mexicano estará en Nueva York para visitar la sede de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), ya que nuestro país asumirá la presidencia de su Consejo de Seguridad.

        Previamente Andrés Manuel anunció su tema: “Voy a hablar de lo que consideró el principal problema del mundo, la corrupción que produce desigualdad. Sobre eso va a ser mi mensaje”.

        Amlo tiene años fijando nuestra agenda nacional.

        Su capacidad para manipular la atención de los mexicanos es reconocida; pero la programación mundial no la maneja. Así que desde esa tribuna planetaria nos seguirá hablando a los mexicanos, a sus paisanos, desaprovechando la oportunidad para hablar ante el concierto de las naciones.

        Desde la ONU ejercerá como mañoso distractor de alcances provincianos.

        En esa tribuna no dirá que la ecología y el cambio climático son un simple invento del “neoliberalismo”, ni menos aseverará que sus grandes obras públicas (refinería Dos Bocas, tren maya, y aeropuerto Santa Lucía) ya contaminan arduamente.

        Tampoco dirá que nos ha mentido a los mexicanos, y que esa es una forma grave de corrupción; como tampoco presentará los casos de saqueo en su administración por sus parientes, amigos colaboradores y compañeros de partido.

        Ni revelará el secreto de cuántos millones de pesos nos está costando el presidente de la república cada mes.

        Silencio respecto a sus corrupciones. ¡Sólo silencio!



lunes, 25 de octubre de 2021

 LOGOS

Chivo en cristalería

LA UNAM Y AMLO

        Lo que emana del presidente Andrés Manuel López Obrador (pensamientos, expresiones y haceres) no siempre es malo… porque a veces es peor.

        Y no es que Andrés Manuel no genere cosas buenas, sino que cuando de él provienen aciertos, por su limitada capacidad y su tozuda insensatez, echa a perderlo todo.

        Algún día, no lejano, se explicará científicamente a este personaje, y no necesariamente a través de la política, sino de la psicología o, acaso, de la psiquiatría.

        Recién, se lanzó en contra de su alma mater: la Universidad Nacional Autónoma de México y, con ello, atacó a las principales universidades de nuestro país.

        Varias de sus crápulas mañaneras las dedicó a ese tema diciendo: “La UNAM ha derivado a ser derechista… neoliberal… conservadora… individualista… se ha puesto de perfil ante los saqueos de los gobiernos anteriores… no ha estado a la altura de las circunstancias…”

        Como chivo en cristalería lanzó su voz de presidente de la república (agraviando a su investidura, y en uso de un foro costoso y personalísimo) con diatriba y reprimenda contra esa institución.

        Qué la UNAM no sea perfecta, sino perfectible, estoy de acuerdo; empero, López Obrador no se propone mejorar a esa institución educativa de tan fuertes raíces, de tronco solvente y frutos excelentes, unos, buenos los más, mediocres algunos, y hasta pésimos otros, verbigracia.

        La meta de Amlo es destruir; como ejemplos, tenemos centenas de casos, desde el aeropuerto de la CDMX en Texcoco hasta los órganos autónomos, y las fuerzas armadas.

        Su pretensión es devastar. Recuérdese su aspiración (frustrada) de crear 100 universidades, para suplir a la UNAM, a la Nicolaita, la de Puebla, Guadalajara, Estado de México, Veracruz, Guanajuato, Querétaro, Guerrero, Colima, Sonora, y la demás universidades de todas las entidades federativas.

        En sus alcances, limitados, cree que una universidad se improvisa de la noche a la mañana, y sueña con que cada universidad sea arma ideológica de la 4T, de Morena, es decir, que ciegamente toda universidad siga los designios de Amlo a pie juntillas.

        Las universidades, según el sueño de López Obrador, no deben ser derechistas ni neoliberales ni conservadoras ni individualistas y, además, deben investigar los saqueos de los gobiernos anteriores al de Amlo, y, siempre, necesitan estar a la altura de las circunstancias.

        ¡Sobraba más, faltaba menos!; la ‘Misión de la universidad’, clásica obra escrita por José Ortega y Gasset, queda empequeñecida ante los dicharachos de Andrés Manuel.

        López Obrador se va por lo truhan y bobo, indicando, con breve superficialidad, qué no debe ser la universidad, pero no se atreve a decir qué sí debe ser. Debe ser  ¿izquierdista?, ¿socialista?, ¿liberal? Ante esto calla.

        Seguro dirá: debe servir al pueblo; ¡pero esto no basta! Esto es decir nada, pues el presidente Amlo parte de que el pueblo es él, porque él es quien determina cuándo se sirve al pueblo y cuándo no.

        Somos testigos, y las pruebas están a la vista de todos, que durante sus tres años de mandato ha empobrecido más a los pobres, ha aumentado el número de pobres, ha hecho más pobres a los pobres.

        Esas son las circunstancias que vivimos (y en las que sobrevivimos) creadas por el obradorato en su ejercicio gubernativo, ya que ha provocado, con su equívoca labor de salud y seguridad públicas, cerca de un millón de mexicanos muertos.

        Algún día tiene que responder por esta masacre que hemos padecido, exterminio tan brutal que se equipara a las pérdidas de vidas en la Revolución Mexicana, pero sin los progresos obtenidos por ese movimiento armado, tan cargado de respeto al individuo con sus derechos humanos constitucionales, como prolijo en ideas humanistas en sus derechos sociales establecidos en nuestra Carta Magna.

        Un inmenso océano de voces calificadas, incluyendo la oficial de la UNAM, le han dado certeras respuestas al señor presidente; por mi parte, agrego con mi reflexión, una flor de cempasúchil para nuestros muertos, los que también, no dejaron de cantarle a la vida.



lunes, 18 de octubre de 2021

 LOGOS

Constitución de Apatzingán

ABATIR AL TIRANO

        El 22 de octubre del 1814 fue aprobado y firmado en Apatzingán el Decreto Constitucional para la Libertad de la América Mexicana, día calificado por José María Morelos y Pavón como el más feliz de su vida.

        En esa fecha, Morelos ya había iniciado como estratega militar su declive, y llegaba a la culminación su ímpetu legislativo.

        Morelos trajo por mucho tiempo clavada la idea, y el ideal, de que todo individuo (más el pobre de jornal mermado) debería siempre tener un tribunal que lo escuchara y lo protegiera.

        Y hace 207 años que se realizó su añorado sueño en esa constitución, en donde del artículo 181 al 231 instituyeron al Supremo Tribunal de Justicia, a los Juzgados Inferiores y al Tribunal de Residencia, con sus facultades, sus administraciones, y su funcionamiento coordinado.

        Se equivocan quienes ven a esa constitución como una nota solitaria, inasible, sin pentagrama, ajena a la relación con otras constituciones.

        Acaso quieran enaltecerla en esa falsa soledad, pero lo único que provocan es adulterar la realidad, y empobrecer tan extraordinario trabajo colectivo.

        Pues no fue sólo de Morelos, sino, entre muchos otros, de Liceaga, Cos, Yarza, de López Rayón, Crespo, Quintana Roo, Bustamante, Sesma.

        Y esa Constitución de Apatzingán contiene influencia de sus raíces: las constituciones de Ballona, Cádiz, Massachusetts, Principios Constitucionales de Zitácuaro, Pennsylvania, Sentimientos de la Nación de Morelos; conteniendo ideas, entre otros, de Rousseau, Montesquieu, Voltaire, D’Alembert; más las aportaciones de quienes fueron a las Cortes de Cádiz enviados por los insurgentes: Ramos Arizpe de Coahuila, Cisneros de CDMX, Pérez de Puebla, Alcocer de Tlaxcala, Mendiola de Querétaro y  Gordea de Zacatecas.

        Varios ideales, con sus diferencias y matices, los unía a todos: la independencia de la Nueva España de España y de cualquier otra nación, y a la nación independiente que deseaban le pusieron un bello nombre, “América Mexicana”; la libertad, y por eso la abolición de la esclavitud; la prohibición de las castas, y por ende la igualdad y la fraternidad, para que sólo nos distinga el vicio o la virtud; y el abatir al tirano, a cualquier tirano, a quien abuse del poder político y gobierne de manera totalitaria, sin limitaciones legales, abuse de su cargo, de su poder en relación con los demás humanos, para esto eran los tribunales de residencia.

        Empero, la Constitución de Apatzingán, además de fuertes y substanciosas raíces, dio y sigue dando frutos excelentes: todo el sistema legal mexicano hasta nuestros días.

        Por ese motivo, todos en este año 2021 debemos tener claros los conceptos jurídicos de la Constitución de Apatzingán y de las ideas de sus legisladores y, a través de ellos, analizar lo que acontece, por ejemplo, en la obra de Dos Ríos, en Tabasco, México, cuando el patrón de esos miles de trabajadores es el gobierno federal, representado por las fuerzas armadas, para humillar, reprimir, despedir, lesionar, a obreros que ahí trabajan, y que exigen sus derechos laborales mínimos, sin recibirlos.

        Esos trabajadores están careciendo de un tribunal que los escuche y los proteja del patrón más brutal que tiene el capitalismo: el gobierno que se erige en Estado, y el Estado que se convierte en un solo hombre, quien autoritario y tiránico denigra a las fuerzas armadas para que se disfracen de capataces sin entrañas, y les echen la culpa a los sindicatos encubridores del maltrato a sus trabajadores.

        Donde brota un tirano debe brotar otro Morelos; mejor aún, deben emerger millones de Morelos.

 


lunes, 11 de octubre de 2021

 LOGOS

La misma gata… revolcada

“MÉRIDA” MUERE; ¡VIVA “BICENTENARIO!”

        Cada presidente mexicano llega al poder con ínfulas de inventar un México nuevo que lleve su marca, su nombre; para inmortalizarse.

        Suele, además, hacer lo contrario que su inmediato antecesor, o lo inverso de sus predecesores; y si gusta de algún viejo plan, programa o proyecto, lo copia; pero, eso sí, le cambia el nombre.

        Cree, en su malformación e ignorancia, que el nombre lo es todo.

        Un caso reciente nos lo ofrece la “Iniciativa Mérida”, la que contaba con trece años de antigüedad, la que fue un programa de cooperación entre EU, México, y algunos países de Centroamérica y el Caribe, relativo a drogas, contrabando de armas, trata de personas, migración ilegal y redes criminales de tipo internacional.

        “Iniciativa Mérida” murió hace días, sin tumba ni epitafio porque sólo se le cambió el nombre, dándole algunos retoques para cubrir apariencias.

        Su nuevo nombre: “Entendimiento Bicentenario”. Es la misma gata, simplemente revolcada.

        Era programa. Sigue siendo programa. Lo firman los presidentes de México, EU, y los demás involucrados.

        EU sigue subsidiando con sus dólares el programa, y las naciones que concurren gastan, a veces en especie, cantidades menores.

        Los fines del programa son los mismos: cada país firmante reconoce la soberanía de los demás; la colaboración de todos será efectiva; la relación es de respeto mutuo; combatiremos la violencia; lucharemos contra las causas del consumo y el trasiego de drogas; pugnaremos para que no exista contrabando de armas ni trata de personas ni redes criminales de tipo internacional; frenaremos la migración ilegal, creando empleos en los lugares donde se origina.

        En la apertura formal de los trabajos estuvieron, por México, el presidente Andrés Manuel López Obrador,  el secretario de Relaciones Exteriores Marcelo Ebrard, y otros; mientras por los EU asistieron el secretario de Estado Antony Blinken, el secretario de Seguridad Alejandro Mayorkas, y el Fiscal Federal Merrick Garland.

        Esos programas son armados, previamente, por profesionales eficaces y conocedores de los problemas, y de sus soluciones.

        Con anticipación, los equipos laboran desde años, meses, o semanas, antes del gran escenario final, donde sólo hay las sonrisas, aplausos, fotos, videos y los discursos, que aparecerán en los medios de comunicación masiva.

        Suele acontecer, cada vez más seguido, que el presidente López Obrador desentone, con sus supuestas improvisaciones, repetitivas, chuscas y, más que historicistas, historiburdas. Andrés Manuel prepara mucho sus intervenciones, vive para ellas.

        Pero lo que le afecta es su ignorancia, y su soberbia de ignorar que ignora.

        No sabe que Hidalgo no huía a EU; quien huía para allá era Allende, y éste llevaba encadenado a Hidalgo.

        No sabe que a Maximiliano de Habsburgo lo impuso como emperador de México Napoleón III para, aprovechándose de la Guerra Civil de EU, frenar e invadir a este país para terminar con el proyecto de crecimiento imperial de los americanos. La invasión a México no era contra Juárez, era contra EU.

        No sabe que EU planeó y organizó la caída de Porfirio Díaz, aprovechando la coyuntura socioeconómica interna del México de ese tiempo.

        Beatriz Pagés denunció con exactitud el error del obradorato: anclarse en el pasado; a donde desea arrastrar al PRI y, con él, a México.

        Un pasado que no siempre corresponde al presente que vivimos, menos al futuro que deseamos.

        El problema de México no es la cercanía con dios ni con los EU; nuestros problemas son de cientos de miles de muertos por covid e inseguridad; la falta de paz, de trabajo; la inflación generadora de miseria; las mentiras de Amlo y su corrupción; la menguada educación, en libre caída.

        Lo que urge en México es producir con calidad, logrando, para todos, una decorosa distribución de lo que produzcamos.

        La meta está al frente, no atrás. El futuro está adelante, no en el pasado.



martes, 5 de octubre de 2021

 LOGOS

Toscos embustes

 “ACABAMOS AL NEOLIBERALISMO”

        “En mi administración se acabó con la pesadilla del neoliberalismo en México”, aseguró el presidente Andrés Manuel López Obrador.

        Y de inmediato el eco cómplice del neoliberalismo mexicano (maquillado por el obradorato en nuestro país)  repitió por doquier ese embuste tan tosco.

        Pero… ¿qué es el neoliberalismo?

        Explicaré lo que es el liberalismo, el socialismo y el neoliberalismo.

        Histórica y políticamente se produjo el liberalismo a través de la Revolución Francesa (1789), la que fue influida por el liberalismo inglés, surgido en el fenómeno económico con la Revolución Industrial (1700).

        Los ideólogos de la Revolución Francesa: Montesquieu (1689-1755), Voltaire (1694-1778) y Rousseau (1712-1778), leyeron y fueron inspirados por los ideólogos de la Revolución Industrial: Bacon (1561-1626), Hobbes (1588-1679) y Locke (1632-1704).

        El Renacimiento se inició en el siglo XV y XVI, y aún no termina. Primero brotó en el fenómeno estético, en Venecia y Florencia; en el XVI estalló en el fenómeno religioso, y dividió a Europa en norte (protestante) y sur (católica); en el XVII reventó en el fenómeno educativo, científico y técnico, en la Europa del norte; al terminar el siglo XVII detonó la Revolución Industrial en Inglaterra, haciendo un convenio con la cabeza de la aristocracia, el rey reinará, pero no gobierna, y los burgueses gobiernen pero no reinan; a fines del siglo XVIII explotó a través del fenómeno político en Francia, con su revolución y su guillotina descabecedora de aristócratas, primero, y después de revolucionarios; y en el siglo XIX se extendió ese renacimiento en todas las naciones con cultura occidental, bajo principios liberales y capitalistas.

        Ha sido, y es, todo un proceso. El liberalismo adviene con el renacimiento, y se desarrolla en él. El renacimiento aún no termina. Acaso vaya a la mitad de su camino, desenvolviendo sus principios básicos.

        El mundo se convierte en antropocéntrico, dejando de ser teocéntrico; el eje ya no va a ser la religión, como lo fue en la Edad Media, sino en los fenómenos sociales, y de manera destacada en la economía. Libertad, igualdad y fraternidad, son sus banderas.

        Resuelve, el renacimiento, muchos problemas de la Edad Media que duró diez siglos, pero crea sus propios problemas, al formar sus propias contradicciones.

        El liberalismo en México llega con retraso; apenas en el inicio de la segunda mitad del siglo XIX resurge el pensamiento de José María Luis Mora, y toman los estandartes liberales los jóvenes que auxiliaron a Don Juan Álvarez para hacer triunfar la Revolución de Ayutla.

        La lucha fue encarnizada y sangrienta, Juárez, Ocampo, Degollado, los hermanos Lerdo de Tejada, Ramírez, Altamirano, Zaragoza, entre muchos otros, triunfan contra los conservadores y, después, contra el Imperio de Maximiliano de Habsburgo montado en México por Napoleón III para frenar el desarrollo imperial de EU; curiosamente, las leyes de reforma inician su aplicación con Maximiliano.

        Los liberales mexicanos del siglo XIX motivan orgullo a cualquier conciencia honrada. México dejó de ser un estado eclesiástico, para convertirse en un estado civil y laico.

        El liberalismo en el mundo y en México se desgastó al provocar más dificultades que soluciones, y llegó el socialismo, con todos sus rostros, utópicos y científicos.

        También el liberalismo sigue teniendo muchas caras.

        Marx y Engels, uniendo a la dialéctica de Hegel el materialismo del Feuerbach, inspiraron la Revolución Rusa de 1917, tomando el poder los bolcheviques, creando la URSS, siendo ganador de la Segunda Guerra Mundial con la parte aliada, y obteniendo éxitos en todos los órdenes en la Europa oriental, en China, Vietnam, Cuba y algunas otras naciones.

        Pero ya para fines del siglo XX el socialismo en el mundo se desmoronó, por contradicciones internas y externas, sin que nadie les lanzara ni un solo balazo.

        Ante esa tremenda caída, de ser un mundo bipolar, pasamos a girar en un solo eje: EU. Y a fines del siglo XX y principios del XXI manó, brutal, el llamado neoliberalismo, con epicentro en Chicago. Un liberalismo internacional, de capitales sin rostro, voraz y despiadado para acumular riqueza, y ausente de sentimiento sociales.

        Algunos países del norte europeo, con éxito, han mezclado un liberalismo capitalista con un socialismo fiscal. La comunidad europea sigue un liberalismo capitalista, con un sentido social leve o marcado, según el partido ganador en sus naciones integrantes, sobre todo en las más poderosas.

        México, tiene más ventajas que desventajas al ser vecino de EU, pero nuestra política internacional ha sido errática desde hace varios sexenios, más con el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien ha destruido su porvenir (y el de los mexicanos) por su propia y marcada imprudencia.

        Del aparato bucal de Andrés Manuel salen infinidad de mentiras, como la que afirma que en nuestro país ya no hay neoliberalismo, cuando lo que él sueña es con un neoliberalismo en donde participe el gobierno federal, como un patrón insensible y ventajoso, llenó de ineptos, parientes, amigos y cómplices.

        La inflación está por encima del 10%, el gas, la tortilla, la carne, el pan, la luz, la gasolina, las verduras, transporte, las frutas, la leche, todo lo que consumimos es artículo de un neoliberalismo.

        Y el salario, entre más lo elevan, hace que se aumente más el precio de todo. ¿Qué es peor, el neoliberalismo del gobierno o el neoliberalismo de los particulares?

        Tan malo el pinto como el colorado.

 


lunes, 27 de septiembre de 2021

 LOGOS

José María Morelos y Pavón

MIS FANTASMAS PREDILECTOS

        No hacen bien quienes destruyen pedestales o bajan las esculturas que los seres humanos, por alguna razón, han elevado y ungido.

        Por mi parte, soy fiel a mis héroes, aún sabiendo que sobrevivo en estas épocas dogmáticas, donde todo lo pasado fue lo peor, con tal de consagrar al autócrata de moda.

        Considero que mis grandes muertos ni son dioses ni fueron perfectos.

        Vivieron, sí, como mujeres y hombres que trabajaron para mejorar todo lo que en su mundo tuvieron.

        Concluido su ciclo vital, la mayoría de los mexicanos los consagraron como héroes, y el tiempo los elevó o los derrumbó; y a algunos de ellos les tengo gran estima, aunque ya no vivan, pero forman parte de mi patrimonio más preciado.

        Ellos son mis fantasmas predilectos.

        Uno de éstos legó su nombre a mi hermosa ciudad: Morelia por Morelos.

        Aquí nació (el niño a quien bautizaron como José María Teclo) el domingo 30 de septiembre de 1765, en Valladolid, acaudalada población a la que él llamó, en confesión poética para confirmar el sitio de su origen días antes de morir fusilado, “el Jardín de la Nueva España”.

        Morelos y Pavón, miembro de familia pobre, pasó sus primeros 14 años en Tzindurio, ranchería cercana a Valladolid, entre trabajos de campo y estudios irregulares de pretensión escolar, aportados por su abuelo materno José Antonio Pavón, con aptitud de maestro.

        Muerto su padre José Manuel Morelos, el carpintero de la región, el adolescente José María tuvo que salir a trabajar a la Hacienda de Tahuejo, cercana a Parácuaro, Michoacán, con su tío paterno Felipe Morelos.

        Cerca de 11 años duró como arriero entre la tierra caliente y la capital del obispado. La naturaleza inclemente y agreste de estas tierras de vientos y lluvias belicosas, formaron su carácter.

        En 1789 dijo adiós a la arriería, al germinar la semilla del estudio que su abuelo había clavado en su alma cultivable.

        Logra inscripción en el Colegio de San Nicolás Obispo, donde como Rector se encontraba Miguel Hidalgo y Costilla, 12 años mayor, éste, que el alumno Morelos, superior en edad entre el escaso alumnado.

        Hidalgo era admirado por su inteligencia chispeante, amplia cultura, posición económica y reconocimiento social. Morelos era humilde en todos los órdenes.

        Pero Hidalgo cayó de la gracia de los poderosos del momento, y fue radicado en parroquias de poca monta.

        José María logró ser Bachiller de artes en la Real y Pontificia Universidad de México en 1795, y recibió la tonsura y órdenes menores al final de ese mismo año, hasta que fue presbítero a los 32 años, y tuvo que ir como cura a los peores lugares de aquel entonces: Churumuco y la Huacana, acompañándole su madre y algunos de sus hermanos.

        Allá enfermó su madre Juana Pavón, y la envió a Pátzcuaro a la casa de su primo Antonio Conejo. Ahí falleció y está enterrada, en olvidada tumba, en el cementerio de esa ciudad lacustre.

        En 1799 asignaron al cura Morelos a Carácuaro, pero simpatizó más con los de Nocupétaro (dos pueblos no distantes, pero distintos), y en éste echó raíces entre la gente.

        Como varón, José María encontró su destino en el grato mundo de la plática entre mujer y hombre, y en el universo de intercambio de cariños hizo su mujer a María Brígida Almonte, y ella dedicó sus esfuerzos a la construcción de un nuevo templo, a la organización de la estructura religiosa y promovió la creación del cementerio, consolidándose, ambos, como discreta pareja.

        Pero, como reflexionó Morelos: “Dios da y Dios quita”, y en el primer parto murió la madre y llegó el niño, a quien se nombró Juan Nepomuceno.

        Ante la Santa Inquisición reconoció el prisionero Morelos que sus costumbres “no eran edificantes, pero no fueron escandalosas”.

        Desde Nocupétaro, con su hermana Antonia y su cuñado Miguel Cervantes estableció Morelos, en 1907, una próspera empresa de transporte de mercancías entre Valladolid y la tierra caliente, teniendo como socios a dos ricos: Isidro Huarte (suegro de Agustín de Iturbide) y a José María Anzorena, quien (años después) por instrucciones de Hidalgo expidió el primer decreto aboliendo la esclavitud en las tierras de la Nueva España.

        El llamado de Hidalgo a los habitantes de esa colonia española sorprendió a Morelos en su ascenso económico y estabilidad emocional, y debió de haber tenido muchas horas de confusión y ansiedad, entre seguir con su desarrollo eclesiástico y empresarial, o ir a la guerra necesaria por la independencia, la libertad, la abolición de castas y la recuperación de tierras para los indígenas.

        En pocas horas decidió con firmeza; y comenzó su esplendorosa vida militar, legislativa, y de visionario estadista.

        Ese personaje que captó los Sentimiento de la Nación, y luchó por ellos hasta dar su vida, es uno de mis fantasmas predilectos.

        Su ejemplar espectro humano me motiva a escribir, muy pronto, sobre su gran obra y su temple ante su propia muerte.



lunes, 20 de septiembre de 2021

 LOGOS

Soluciones internacionales

PARA PROBLEMAS MUNDIALIZADOS

        La sede oficial de las mañaneras (sala de la Tesorería de la Federación, en Palacio Nacional), recién, tuvo un uso que la dignificó, al ser escenario de la VI Asamblea de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).

        De ser lugar de persistentes y enervados monólogos presidenciales, con preguntas a modo, de paleros a sueldo, se transformó en espacio de expresión reflexiva de 30 países, a través de 16 mandatarios de América Latina y el Caribe, 2 vicepresidentes y 12 ministros.

        El covid fue tema de sus tiempos, con todo y sus desastrosos efectos en los fenómenos sociales más sentidos.

        Recordemos que se acordó fundar al Celac en la Riviera Maya, México, a principios del 2010, siendo presidente Felipe Calderón Hinojosa; pero se constituyó, formalmente, a fines del 2011 en Caracas, Venezuela, durante la presidencia de Hugo Chávez.

        Once años ha, y se han reunido seis veces. La causa de este desinterés, manifiesto, tiene variadas lecturas.

        Pero lo relevante es que se volvieron a reunir.

        México se obligó a ser sede para el año 2020; razones pandémicas lo impidieron.

        Pero ya se cumplió, y los asambleístas estuvieron a la altura de las circunstancias.

        Lo bueno de esa VI asamblea sobrepasa considerablemente a lo negativo:

        Nuestro país cumplió con un compromiso internacional.

        Con todo y las diferencias que los 30 gobiernos tienen se pueden reunir, confrontándose con inteligencia y mostrando prácticamente el arte de la convivencia internacional, bajo la égida institucional de la Celac.

        Todos coincidieron, en el fondo, que sus graves problemas dejaron de ser nacionales y, por ende, las soluciones nacionales, solas, son ineficaces.

        Pandemia, terrorismo, crimen organizado, drogas, armas, calentamiento del planeta, hambre, migración, injusta distribución de riqueza, desempleo, salud, equidad de género, desastres naturales, derechos humanos, educación, nada de esto se puede resolver nacionalmente, en forma exclusiva.

        Si los problemas del ser humano se han mundializado, sólo podrán resolverse internacionalmente, con la decidida participación de todos los países o, al menos, de las naciones poderosas implicadas.

        No lo dijeron, pero lo sienten, la independencia, cada día se percibe como una gran ficción que se deshila, se reduce, para todos, no es privativa de los pobres, sino también de las naciones ricas.

        La interdependencia cobra relevancia. Todos dependemos de todos, como países y como humanos. O entre todos damos solución a los problemas, o éstos nos arrollarán a todos.

        Cierto, todavía hay problemas pequeños, a la medida del hogar, de la escuela, del centro de trabajo, del barrio, de la ciudad, de la entidad federativa, del país, pero, nuestros enormes y peligrosísimos conflictos se han globalizado, y es responsabilidad internacional o mundial zanjarlos.

        Para aplicar la responsabilidad internacional debemos ser inteligentes y cuidadosos.

        Los más destacados participantes en esa VI asamblea fueron los presidentes: Luis Lacalle Pou del Uruguay, Nicolás Maduro de Venezuela y Miguel Díaz Canel de Cuba. La secretaria ejecutiva de la CEPAL Alicia Bárcenas tuvo una participación brillante.

        Al final de la asamblea de la Celac participaron, a través de videos, el secretario general de la ONU, el portugués Antonio Guterres. ¡Bien por ello!; y, Xi-Jinping, presidente de la República Popular de China. ¿Por qué éste, y no el presidente de Rusia Vladimir Putin, ni Joe Biden, presidente de EU?

        En la buena diplomacia las provocaciones suelen tener respuesta; como la esgrima lógico-política sostenida por Lacalle frente a Díaz-Canel y Maduro.

        Celac debe incluir a EU y a Canadá, como la OEA debe incluir a todos. Unida América, resolveremos las peligrosas dificultades actuales, aunque es obvio que crearemos otros conflictos.

        El ser humano es un productor constante de problemas, pero también, está en su realidad, ser un extraordinario generador de soluciones.

 


lunes, 13 de septiembre de 2021

 LOGOS

Desajustadas ocurrencias

ESPEJISMOS DEL PEJE

        Andrés Manuel López Obrador partió de una premisa mayor promiscua y recelosa: el presidente de México lo puede todo.

        Y en base a esa falsedad se le ha encrespado todo.

        Su gabinete inicial lo quiso de ciegos, y al 100% de obedientes. Unos renunciaron, a otros los renunció, pero su dogma sigue en pie: el presidente lo puede todo; y lo que requiere es más lópez, más invidentes y más sumisos.

        A lo anterior, suma Andrés Manuel sus desajustadas ocurrencias, las que con mayor inteligencia y auxilio de colaboradores capaces y con atribuciones de responsabilidad pudieron o pueden ser medianamente aceptables.

        Pero los espejismos de peje, y sus múltiples limitaciones personales, no le han permitido comprender los problemas observados en su esencia, ni menos ha puntualizado cuál es la forma de resolverlos.

        Ejemplos.

        “Me comprometo a sembrar mil cien millones de árboles en todo el territorio nacional”. Esta tarea se la impuso López Obrador en el programa de “sembrando vida”.

        Primero, los árboles más que sembrarlos se plantan, por razones obvias.

        Segundo, matemáticamente corresponden 10 árboles por mexicano.

        Tercero, en cada kilómetro cuadrado de la superficie de nuestro territorio irían poco más de 500 árboles.

        Empero, la deforestación de 2018 a 2021 ha sido en México superior a la “siembra de vida” tan cacareada.

        Según datos de Greenpeace la tasa anual de deforestación en México es de poco más de 350 mil hectáreas; mientras la Comisión Nacional Forestal considera cerca de 170 mil hectáreas.

        Pero nuestra brutal realidad la vemos en Tlalnepantla, Ecatepec, Tula y en centenares de poblaciones de México, en donde se desgajan los cerros (deforestados) para sepultar familias enteras y destruir todo lo que está al paso de los torrentes embravecidos de aguas, lodo y rocas enormes.

        ¿La causa?

        Es el cambio climático, la deforestación, entre otras, y la mala política que en esta materia el gobierno elabora con engaños desde hace muchos sexenios, pero torpemente agrandada por Amlo, por su individual y personalísimo manejo.

        Otro ejemplo.

        La empresa noruega-alemana encargada de dictaminar las causas del desastre en la línea 12 del Metro de la CDMX (DNV Energy Sistem) presentó denuncia penal de hechos delictuosos al ver que se violaron las muestras que en paquete, y bajo cadena de custodia judicial, enviaron a su laboratorio en EU; por lo que el dictamen dado a conocer por la jefa de gobierno de la CDMX Claudia Sheinbaum Pardo no corresponde a lo dictaminado por la empresa europea.

        ¿Quiénes fueron las manos delincuentes, y quién o quiénes ordenaron hacer tamaña fechoría?

        Quienes hayan sido, están encubiertos por quién cree a pie juntillas que el presidente de la república puede hacerlo todo, como una especie de “bruto” dios, que decide quién es bueno y quién es malo, a quién cubre con su poder protector y a quién no.

        El presidente Amlo también piensa decidir quién va a ser su sucesora o sucesor (G. Müller, A. López, M. Ebrard, C Sheinbaum)  apegado a su débil deducción que puede hacerlo todo y, olvidando que, en México, quien nombra sucesor presidencial está designando a su propio ejecutor.

        Plutarco Elías Calles impuso presidente varias veces creyéndose eterno (eran otros tiempos y circunstancias) pero de quien menos esperaba, le resultó su verdugo: Lázaro Cárdenas del Río.

        Y cuando los ríos salen de cauce, los vientos se desatan y los volcanes se despiertan, quienes se creen dioses se derrumban, aunque hayan soñado con poderlo todo.

 


lunes, 6 de septiembre de 2021

 

LOGOS

“A otra cosa mariposa”

DICHOS Y HECHOS DEL PRESIDENTE

        México, como país, cumplirá 200 años en pocos días; y ningún jefe del estado mexicano ha hablado tanto, ante el público, como el actual presidente Andrés Manuel López Obrador; y apenas lleva la mitad del término de su mandato.

        Por cantidad verbosa obtendría el primer lugar y una medalla de oro.

        Ahora, si calificáramos la calidad de su expresión locuaz estaría reprobado, y con ubicación en los últimos lugares.

        Andrés Manuel nos resultó, como presidente, muy activo; no hay duda en ello, y habremos de ubicarlo en el grupo de los madrugadores y hacendosos.

        Pero los resultados de su trabajo son erráticos y de pésima calidad. Mejor nos iría si redujera sus tiempos laborales.

        Agregaré, que López Obrador es jactancioso a más no poder. Engreído al máximo, por lo que le podemos aplicar la certera expresión: “de lo que presumes careces”.

        Su cultura es de dichos populares y, medianamente, sabe asentarlos a la ocasión: “los militares a los cuarteles”, “me canso ganso”, “como anillo al dedo”, “amor y paz”, “abrazos, y no balazos”, “a ver quién amarra al tigre”, “primero los pobres”, “es tiempo de canallas”, “me patea el hígado”, “no soy tapadera de nadie”, “todos los negocios ilícitos llevan el visto bueno del presidente”, “ni FRENA ni la CNTE detienen al presidente” “el que se aflige se afloja”, “no soy florero”, “llueva, truene o relampaguee”, “me colmaron el plato”, “no sólo de pan vive el hombre”, “las escaleras se barren de arriba para abajo”, “yo tengo otros datos”, “sereno moreno”, “no me van a cucar”.

        Las anteriores frases trilladas únicamente son una muestra. El presidente palabrero tiene, entre sus lecturas, al ‘Refranero mexicano’ de Irina Gúseva.

        Amlo, a su “amigo del alma”, a su “hermano” Julio Scherer Ibarra, le encajó con dejo de mezquindad: “a otra cosa mariposa”; salvo que la esté auto aplicando prematuramente.

         Sobre los hechos que el presidente Amlo informó haber cumplido, dijo: “100 compromisos hice en 2018, y sólo me falta cumplir dos”.

        Supongo que los dos que no ha cumplido son: uno, “hechos, no palabras”, y el otro, “no mentiré”.

        Amlo informó por tercer año: “Hay paz, gobernabilidad y bienestar, en nuestro país”; “no fabricamos delitos ni perseguimos a nadie”; “construimos las bases para transformar al país”; “vamos bien”; “la independencia de los tres poderes federales es una realidad”; “acabamos con la corrupción, y estamos cerca de la verdad sobre los jóvenes de Ayotzinapa”; “tenemos más empleo, más salud, más dinero, más seguridad, somos felices”.

        Añadiendo, a su autoglorificación informativa, una actitud de regresión infantil, dirigida a los tecnócratas neoliberales: “tengan… para que aprendan” y, al pronunciarla, de ese modito, tuvo ganas de cerrar en puño su mano derecha, poner el dedo pulgar entre el índice y el dedo medio, para ilustrar mejor la majadera frase.

        Empero, 126 millones de mexicanos le contestamos su tercer informe al presidente López Obrador, de manera breve: “nosotros, las víctimas de sus malos hechos, tenemos otros datos”.

        Es vergonzoso que los hechos de Amlo en migración sea hacerle el trabajo sucio a Washington, tanto para recibir diplomáticamente a afganistanos como para patear y expulsar caribeños y centroamericanos.

        La deuda pública y la huida de capitales extranjeros generará explosiones.

        Hay varios males imparables, con sus siniestras consecuencias: el mortal flujo de potentes armas de EU a México, y la letal marejada de droga de México a EU.

        Por cierto, el texto de la consulta aprobada por el senado, para llevar a cabo la costosísima e idiota revocación de mandato, es inconstitucional, por no ajustarse estrictamente a la revocación, por no ser claro y preciso, y por comprender (confusa y contradictoriamente) como opciones opuestas, lo que es la revocación y una de sus consecuencias: que siga como presidente si no se revoca.