lunes, 17 de agosto de 2020

 

LOGOS

Cárcel a los expresidentes

CIRCO DE CINCO PISTAS

        El eje de todo para el presidente Andrés Manuel López Obrador es lo electoral. Todo gira en torno a elecciones.

        Ese epicentrismo erróneo, su limitación cognitiva y su agreste educación, anclan a AMLO en la medianía productora de chacales, como con acierto lo denuncia Beatriz Pagés, apercibiéndole de que él también será juzgado.

         Andrés Manuel está feliz de que su mediocridad y las fuerzas conservadoras y neoliberales de México (sumadas a las de EU de Trump) lo hayan puesto en la presidencia de la república.

        AMLO no lo entiende, y cultiva el mito de que “el pueblo” lo apoya y lo idolatra, y de que él le sirve.

        Y ese mito, en inicio, lo hizo suyo una multitud ávida de creer en alguien, pero ese mito carece de sustento real, ya que (en todo tiempo y lugar humano) quien tiene la fuerza tiene el poder, y la gente lo sigue para obtener algo: limosnas, becas, dinero, migajas.

        Así el poderoso domina y puede auxiliar y/o destruir a los otros.

        Desde hace 10 mil años nuestros antepasados, los homo sapiens, con su fuerza vencieron y aniquilaron (casi sin mezclarse) a otros humanos: cromañones, neandertales, denisovanos, soloensis.

        La fuerza humana, en el amplísimo sentido de esa palabra (físico, económico, estético, jurídico, ético, mítico, lingüístico, cultural, político, educativo, etc.), organiza, toma y ejerce, el poder, sobre los demás, a través de un homo, llamado guía de horda, jefe de tribu, cacique, rey, emperador, papa, primer ministro, líder, presidente, secretario del partido, u otro nombre.

        Ahora, en este año 2020, el homo sapiens sigue siendo un gran alocado que genera problemas; pero, también puede ser (con capacidad, trabajo y honradez) un certero y gran creador de soluciones.

        Un problema del homo (individuo-social en todas las épocas y sitios) es la sucesión del poder en el núcleo humano, lo mismo entre mayas, germanos, aztecas, hebreos, chinos, purépechas, árabes, ingleses, tarahumaras, franceses o zapotecos.

        En México, desde su inicio como nación independiente (27 septiembre 1821), los que tuvieron la fuerza genérica, y por ende el poder, dominaron y explotaron a la población constituida de individuos, nombrándola ficciosamente “pueblo” y, erigiéndose esos poderosos en gobierno.

        La historia registra diversas formas de sucesión, en la ficción legislativa y en la realidad: matando al líder, exiliándolo, encarcelándole.

        Y el desarrollo de nuestro sistema presidencial a partir de la constitución de 1917, con su adaptación real y después de muchos asesinatos, impuso en México un partido político poderoso con tres nombres sucesivos (PNR, PRM y PRI), estructurado como si fuese un enorme fuselaje de un avión, en donde todos cabían, con sus dos alas: los partidos de izquierda y los partidos de derecha, para obtener estabilidad.

        El partido oficial era todo un entero. Ahí el presidente, desde Lázaro Cárdenas del Río, escoge (no al presidente sucesor), sino al candidato a la presidencia del partido oficial, ya que el presidente es el jefe nato de las fuerzas armadas y del partido político en el poder.

        Ese “pueblo” ficción era libre de votar por cualquier candidato, pero el peso del poder y de la fuerza orientaba al voto.

        Así, el presidente en turno elegía sucesor y verdugo, ya que quien accedía al poder, con esa fuerza, podía ser generoso con el ex, o castigarlo.

        Desde el pedestal presidencial se maneja al país, para bien y/o para mal.

        Hoy es lo mismo, salvo que las limitaciones del presidente López Obrador lo llevan a tratar de destruir el pedestal donde se encuentra sustentado. Lo que implica que él mismo se va a derribar, con serios riesgos para México.

        El poder corrompe, y el poder presidencial corrompe presidencialmente, a unos más, a otros menos, pero al final pervierte.

        Llega a grado de querer llevar a la cárcel a todos los expresidentes que viven: Salinas, Zedillo, Fox, Calderón, Peña; o a exhibirlos, humillarlos, debilitarlos, por ventajosa maldad o simple venganza. Sólo excluye a Echeverría en sus cerca de 100 años.

        No busca AMLO la justa aplicación del derecho, pues con Peña, y en relación con Lozoya, supuesto delincuente premiado por López Obrador, éste dijo: “Exhiban ante el pueblo los videos y grabaciones de Lozoya. Sacrifiquen esas pruebas de juicio, pues al parecer tienen poco valor. Publicítenlas para purificar la vida del país”.

        AMLO no entiende qué son los valores y la purificación; confunde a Vicente Guerrero con José María Morelos. No sabe discernir sobre los sentimientos de la nación.

        ¿Qué pasaría si el expresidente Peña dijera públicamente de dónde se sacó el dinero para pagar la campaña de AMLO?, ¿a qué compromisos llegaron AMLO y Peña para ponerle un candidato muy débil, debilitándole al otro, inventándole 30 millones de votos a favor, y entregándole el poder un día después de la elección?

        La corrupción no se acaba montando un circo de cinco pistas para exhibir ante el mundo nuestra asquerosa porquería.

        Urge seriedad, responsabilidad y eficacia, para reducir drásticamente la corrupción nuestra de todos los días.

lunes, 10 de agosto de 2020

 LOGOS

Tánatos en México

AMLO NUNCA SE EQUIVOCA

        Frente a cerca de 55 mil muertos por covid en México (según contabilidad del gobierno federal), o ante 175 mil fallecidos en nuestro país por coronavirus (conforme al cálculo de organismos internacionales), el presidente Andrés Manuel López Obrador afirma embaucadoramente: “México no ha sido tan golpeado por la pandemia”.

        Y con esa frase, mal intencionada, acierta en parte, como el burro que tocó la flauta.

        Porque es verdad, la pandemia no ha golpeado a los mexicanos; quien los ha matado es la torpe política exterminadora de López Obrador, mal aplicada por López Gatell.

        La Doctora Laurie Ann Ximénez-Fyvie, jefa del Laboratorio Genético Molecular de la UNAM, doctorada en la Universidad de Harvard, señala y explica: “Por estrategia errónea, México rebasó los 50 mil muertos… no cerró fronteras oportunamente… no impuso controles internos eficaces… usó medidas de mitigación incompletas…”, entre muchas otras causas.

        Y el mismísimo presidente AMLO indica: “A pesar de todo, lo que cuentan son los resultados”; pero éstos, en la realidad, son catastróficos.

        Da la impresión de que Andrés Manuel es protervo colaborador de Tánatos, personaje escalofriante y sombrío de la mitología griega, símbolo de la muerte pacífica, por enfermedad.

        Ya que comprende los desastres de sus actos y omisiones (en salud pública) y no da su brazo a torcer, no reconoce su responsabilidad, no acepta su equívoco, sino al contrario, su actitud corresponde a quien soberbio asegura: Andrés Manuel López Obrador no se equivoca nunca, es siempre “responsable y profesional”.

        Y al no rectificar, sigue matando mexicanos con su política, sobre todo a los pobres, por vulnerables.

        Si tuviera México a un Sísifo, al más astuto y sabio de todos los hombres que han existido, quien supo encerrar a Tánatos para que no hubiera muertos en Corinto, otro ganso nos cantara.

        Zeus, hasta que se dio cuenta de la travesura eficiente de tan audaz humano, fue personalmente a liberar a la muerte para que siguiera cumpliendo su dolorosa misión constante.

        Y, por esa significativa hazaña, Zeus castigó a Sísifo a morir; empero, éste fue tan intrépido, que se escapó del reino de los muertos, regresando al mundo de los vivos para seguir haciendo de las suyas.

        Mas cuando Zeus se percató de las impertinencias de ese paladín corintio, lo sentenció a cargar eternamente una gran piedra para subirla a la montaña, pedrusco que siempre, antes de llegar a la alta meta, se despeña hasta el pie del risco, convirtiendo ese humano esfuerzo en un arduo trabajo interminable.

        Sísifo (padre natural de Ulises, audaz conquistador de Troya), por estar tan ocupado, no podrá auxiliar a México, pero tenemos a muchos científicos compatriotas, como la Doctora Ximénez-Fyvie, y al Doctor Mario Molina, nuestro Premio Nobel en Química, quienes bien podrían, a partir del embrollo donde nos encontramos con cerca de 60 o 175 mil muertos, implementar un emergente y eficaz proyecto de rescate, para frenar la mortandad criminal que nos queja.

        De pasada, con todo respeto, invito al presidente AMLO a que reconozca sus errores, que no busque culpables cuando el irresponsable es él, y que con toda humildad solicite ayuda a quienes pueden corregir sus torpezas.

 

lunes, 3 de agosto de 2020

LOGOS

AMLO, Trump y Bolsonaro

LOS TRES CABALLEROS

        Tres presidentes americanos tienen desatinos similares, en su política de salud pública, frente a covid19: Donald John Trump, Jair Messías Bolsonaro y Andrés Manuel López Obrador.

        Esos ejecutivos me recuerdan un largo metraje musical de Walt Disney, titulado Los tres caballeros: el Pato Donald, el perico José Carioca y el gallito Pancho Pistolas.

        Desde Estados Unidos de América, Donald, abriendo regalos, viaja fílmicamente por Latinoamérica; especialmente a Estados Unidos del Brasil y a los Estados Unidos Mexicanos.

        Esa película fue del año 1944 y, ahí, esas naciones ofrecieron un colorido festival que cantó a la vida.

        Hoy, en agosto del 2020, esos tres presidentes (Trump, Bolsonaro y AMLO) ofrecen ante el mundo un espectáculo de muerte.

        Arrogantes, tercos e incompetentes, desestimaron a la pandemia.

        En inicio, negaron su existencia. “Es invento de los chinos y de los demócratas”, señaló Donald; “es cosa de los conservadores y neoliberales”, expresó Andrés Manuel; y Bolsonaro aseguró: “son fantasías de nuestros enemigos… es una gripilla”.

        AMLO llega al colmo: “este virus nos llega como anillo al dedo”, “salgamos, saludémonos de mano, abracémonos, no pasa nada”, y “me pondré el cubrebocas cuando no haya corrupción”.

        Oficialmente, en México, los muertos por el coronavirus son más de 50 mil; pero organismos internacionales nos contabilizan cerca de 170 mil fallecidos por esa pandemia.

        El presidente López Obrador derivó la responsabilidad del covid en el subsecretario López Gatell, quien, conforme a la opinión de 9 gobernadores y millones de mexicanos, ha sido incompetente, ya que siguió con servilismo la política de salud pública del presidente, provocando resultados desastrosos.

        Los dos López, el “G”, y el “O”, pueden ser denunciados y/o demandados, y llevarán de por vida decenas de miles de muertos en su conciencia.

        ¡Pobre de México con esas autoridades de salud pública!

        Y AMLO sigue torpemente engallado en que se pondrá el cubrebocas cuando no haya corrupción. ¡Qué frase tan vacua y sin sustento!, porque el presidente ya se ha puesto cubrebocas, y eso no significa que se haya acabado la corrupción.

        Por el contrario, la corrupción se acrecentó en el obradorato. AMLO lo sabe, y ante ella sólo se ríe con nerviosa y esquinada malicia.

        López Obrador prometió que de inmediato (en llegando a la presidencia) terminaría con la corrupción, y ahora sabe de su aumento.

        Dice luchar contra la corrupción, pero con muchos de sus actos genera más corrupción.

        Ejemplificaré.

        Rosario Robles fue acusada de corrupción por delito no grave, de aquellos que no requieren prisión durante el proceso. Y ella se entregó, no huyó de la justicia; y, así, está privada de libertad.

        Emilio Lozoya está acusado de delitos graves, de aquellos que imponen que el supuesto sujeto activo esté en prisión durante su proceso. Él huyó de la justicia, y no ha pisado la cárcel. Fue a un elegante sanatorio, y ahora está libre en su elegante residencia.

        El principio de igualdad jurídica quedó corruptamente destrozado, por orden de quien manda en México.


martes, 28 de julio de 2020

LOGOS

El antimilitarismo de AMLO

AHORA MILITARIZA A MÉXICO

        “Es firme mi promesa de que regresaré al ejército a sus cuarteles”; así lo expresó Andrés Manuel López Obrador el 6 de febrero del 2012 y el 29 de marzo del 2017.   

        El 1 de julio del 2019, el ya presidente López Obrador afirmó: “Si por mí fuera, desaparecería al ejército”.

        Ese AMLO antimilitarista, ahora militariza a México, y no sabemos si es para dañar a las fuerzas armadas, o para entregarles el poder.

        Lo cierto es que su promesa quedó quebrantada, y a su proyecto le impuso un giro de 180 grados.

        En el Diario Oficial de la Federación del 11 de mayo del 2020 se publicó un acuerdo presidencial para que las “fuerzas armadas permanentemente participen… en las funciones de seguridad pública… sin que dicha participación exceda cinco años…”

        Y, cada día que pasa, inconstitucionalmente el presidente AMLO les otorga a las fuerzas armadas, a través de simples acuerdos administrativos, nuevas atribuciones, violando con ello a nuestra Carta Magna, la que protestó cumplir y hacer cumplir, y la que en su artículo 129 ordena: “En tiempo de paz, ninguna autoridad militar puede ejercer más funciones que las que tengan exacta conexión con la disciplina militar”.

        En tiempos de paz estamos, ya que en México no se han restringido ni suspendido ningún derecho humano garantizado, conforme al artículo 29 de la constitución federal, desde la Segunda Guerra Mundial.

        Sabemos que nuestra constitución es la máxima norma jurídica de nuestro país, y que un simple acuerdo presidencial no pude ni debe violarla, ya que tiene principio de inviolabilidad establecido en el artículo 136 constitucional.

        Pero, si realmente urge y es necesario que las fuerzas armadas intervengan en la seguridad pública, suspendamos y/o restrinjamos los derechos humanos garantidos que correspondan, o que el constituyente permanente modifique nuestra constitución. Eso sí, todo apegado estrictamente a derecho.

        El ejército, la fuerza aérea y la marina, merecen nuestra consideración, respeto y aprecio. No permitamos que, en el fondo, se les falte al respeto.

        Las fuerzas armadas son de lo mejor que tenemos, en cuanto resultan fiel reflejo de lo óptimo de nuestra población. Están estructuradas por mexicanos legalmente armados para salvaguardar la soberanía del país.

        Si el presidente de la república, como su máximo jefe, las pone a trabajar de policías (a construir como albañiles el aeropuerto de Santa Lucía, a edificar dos mil setecientas sucursales del Banco del Bienestar, a trabajar en un tramo del tren maya, a concluir la obra de 32 hospitales en abandono, a hacerle frente a la emergencia sanitaria del covid19, a auxiliar en el programa de sembrando vida, a fabricar uniformes para personal de salud y para burócratas, a operar nuestras aduanas y puertos), pronto se puede provocar un desajuste peligroso en México.

        A como va, AMLO puede nombrar secretario de Hacienda a un general, secretario de Educación a un Almirante, secretario de Relaciones Exteriores a otro general, secretario de gobernación a otro almirante, y así contar con un gabinete presidencial castrense.

        México ha tenido presidentes militares, con alto grado de civilidad, pero en la vida real, nuestro militarismo ha sido muy a la mexicana.

        Recordemos que el poder corrompe a los humanos, a más no poder; y los civiles y los militares son humanos.

        El presidente AMLO, limitado y soberbio, es capaz de concluir su mandato con una frase: después de mí, el diluvio.


lunes, 20 de julio de 2020


Rebrotes y rebrutos
CORRUPCIÓN AL ESTILO AMLO
        El presidente Andrés Manuel López Obrador prejuicia sin vergüenza y sin freno.
        Recién, lanzó su lengua para asegurar (respecto a la administración anterior y a la extradición de Emilio Lozoya Austin) lo siguiente: “Ahí hubo gran corrupción… un cañonazo de 1,200 millones de pesos, el que sirvió para pagar la reforma energética”.
        ¿De dónde sacó AMLO esos datos precipitados?, ¿cómo prueba su dicho?, ¿qué norma jurídica le da atribuciones legales para sentenciar sumariamente este caso?
        Ni siquiera como opinión adelantada debe un presidente de México formular aseveraciones tan lapidarias e irresponsables.
        Si lo que quiso decir AMLO es que Lozoya sustrajo ilícitamente dinero de PEMEX, como director de esta empresa, para comprar votos de legisladores del Congreso Constituyente Permanente, a efecto de que aprobaran reformas y adiciones a la Carta Magna y, así, privatizar los energéticos de México, debe probarlo plenamente ante órganos jurisdiccionales competentes; y no dictar fuera de tiempo y proceso un resolutivo que no le compete.
        Además, si AMLO fue capaz de mentir sobre a dónde llevaron a Lozoya a partir de su salida del aeropuerto de la Ciudad de México, de volver a falsear respecto a la inventada salud en quebranto de Emilio, y de engañar de que viene detenido, entonces, ¿cómo creerle?
        Entendamos que Lozoya nunca irá a la cárcel, mientras sirva a AMLO, delatando y aportando grabaciones a contentillo del presidente.
        Lo de Emilio es una charada electorera, una burla a los mexicanos, una charlotada al estilo 4T, un teatro politiquero costoso, que a nada bueno lleva al país; mientras, el desempleo, los problemas de inseguridad pública, económicos y de salud, nos conducen al desastre. Me refiero a esa “desaceleración tan súbita y profunda que no se había tenido nunca en nuestro país”, según el Banco de México.
        Quien compró votos, y quienes vendieron su voto deben, conforme a un debido proceso, ir a prisión.
        Pero si el presidente Andrés Manuel López Obrador también compró votos de legisladores federales y estatales para hacer la contra reforma energética constitucional, ¡qué depravación! Esto igualmente es corrupción, y los responsables deben ir a la cárcel, acorde a un proceso legal y debido.
        Observamos que la compra de votos no sólo se hace con dinero, sino también con promociones y favores políticos; dando cargos electorales a incapaces deshonestos, para que sirvan de títeres (como ya sirvieron), aportando su voto a favor de esa contra reforma energética, porque así lo ordenó AMLO, directa y/o indirectamente.
        Ambos modelos son corrupción. Uno paga con dinero. Otro paga con poder. Tan dañoso el pinto como la morena.
        ¿Por quién votarías?, si todas son aguas de las mismas cañerías.
        Son peor que el covid-19; en el que se ve que hay rebrotes y rebrutos.
        Y desde esos fondos turbios y de malos sedimentos, AMLO afirma que “los que le han hecho daño al país son los que estudian en el extranjero… los que tienen más conocimientos… los que van a Harvard… como en El padrino de Mario Puzo”.
        Otra torpeza del presidente.
        Para el caso Lozoya, mejor es recordar la obra de Giovanni Arpino, ‘La oscuridad y la miel’, readaptada al inglés como ‘Perfume de mujer’, también convertida en película y protagonizada asimismo por Al Pacino; en donde al final, éste habla en la Universidad de Harvard, aseverando que “nunca se privilegie a los soplones”, delincuentes sin arrepentimiento que, a su delito, suman su falta de hombría.

domingo, 12 de julio de 2020


LOGOS
La “4T” nazi fue criminal
LA 4T MEXICANA, UN FRACASO
        Adolfo Hitler (1889-1945) organizó en la Alemania nazi la 4T; éste fue un programa muy exitoso a cargo del médico, bacteriólogo e higienista, Hans Reiter (1881-1964). Exterminaron, con ese proyecto, a decenas de miles de discapacitados.
        En el México actual, la administración a cargo del presidente Andrés Manuel López Obrador instituyó otra 4T; la que, hasta el momento, ha resultado un fiasco para sus originales pretensiones, pero en cambio ha tenido un éxito aterrador al estar provocando (con una pésima programación en salud pública) decenas de miles de muertes.
Es cierto que AMLO no tiene ninguna culpa en la llegada del covid-19 a México; empero, sí tiene toda la responsabilidad constitucional como ejecutivo federal respecto a “la salubridad general de la república”, conforme al artículo 73 de nuestra Carta Magna.
Y con su política de salud, contradictoria, rezagada, obtusa, descaminada (para la que tiene un vocero poco serio), ya ocasionó, oficialmente, cerca de 40 mil mexicanos muertos, aunque según datos de la OMS ese número debe multiplicarse, en el caso de México, mínimo por 3 para obtener una cifra más aproximada a la realidad.
El subsecretario López G les echó la culpa a los estados, recientemente, para después afirmar que “es inútil buscar responsables”, cuando millones de mexicanos pensamos que el inútil es él.
Pues con la cifra oficial podemos constatar que la 4T mexicana ya produjo más muertos que la 4T nazi; ambas instituidas en el área de la salud.
Dejemos al sector salud, y observemos el número de asesinados por la pésima política de AMLO en seguridad pública.
Vista la información oficial, Andrés Manuel ha prohijado en su ejercicio 80 mil asesinatos.
Y como las cifras que no le convienen a la 4T y a López Obrador las ocultan, o las minimizan, seguramente hay más cadáveres, más viudas y más huérfanos.
Todo México, por desgracia, parece ser un enorme cementerio, por donde quiera que se le escarbe aparecen osamentas humanas producidas por actividades u omisiones criminales.
Pero esa realidad no es hechura exclusiva del presidente AMLO, aunque en la administración de éste haya mayor número de asesinados en proporción al breve tiempo de su ejercicio.
Aproximadamente, con el presidente Fox hubo 60 mil asesinados; con el presidente Calderón 121 mil; y con el presidente Peña 135 mil. Correspondiendo cada cifra a seis años.
Las expectativas generadas por AMLO fueron descomunales con base en sus propios decires: “yo no miento”, “con mi llegada a la presidencia de México se terminará con los asesinatos de la delincuencia organizada”.
Ahora, los mexicanos somos testigos de que AMLO sí mintió y miente. Llegó a la presidencia y va para dos años de ejercicio, y los asesinatos aumentaron con desmesura. Su política en esta materia es un fracaso.
Como fueron una desilusión las políticas de seguridad pública de los tres presidentes anteriores.
AMLO heredó esos males; pero él sabía lo que le esperaba desde un principio, y así quiso ser presidente. Con toda su información, presuntuosa, prometió lo que no ha cumplido.
La 4T nazi fue criminal; la 4T de AMLO es todo un fiasco, rumbo a la responsabilidad penal.
Los tozudos no cambian. Los inteligentes conocen y manejan las leyes de la dialéctica.

martes, 7 de julio de 2020


LOGOS
AMLO y TRUMP
SEDIENTOS DE INMORTALIDAD
        El presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador y el presidente estadunidense Donald Trump se conocerán personalmente en breves días (en Washington, D. C.) si el cada vez más caótico destino no resuelve otra cosa.
        Posiblemente Trump logre convencer al primer ministro canadiense Justin Trudeau para que también lo visite (este 8 y 9 de julio del año que transcurre), a efecto de reunir al trío de mandatarios de América del Norte y, así, cumplir una misión chiquita y otra enorme.
        La minúscula es el simular teatralmente un inicio de dos acuerdos bilaterales que EU aprobó por separado, y que entraron en vigor el 1 de julio del 2020: uno con México y, el otro, con Canadá, en reemplazo del Tratado Trilateral de Libre Comercio que quedó sin vigencia.
        El gobierno mexicano finge que ese acuerdo bilateral de nuestro país con EU es tratado trilateral y, por eso le apoda “T-MEC”.
        De 100 que ganábamos con el anterior tratado trilateral, ahora obtendremos, con este acuerdo bilateral, entre 65 o 75, y eso gracias a la “generosidad” de mister Trump.
        Explicaré.
Para resolver futuros conflictos entre los firmantes del acuerdo, los paneles y los procedimientos tendrán, por parte de La Casa Blanca, vigilantes y acometedores denunciando nuestras debilidades e inconsistencias.
        Si queremos rosas debemos aceptar las espinas, y los rosales de ese acuerdo están plagados de pinchos.
        Trump es rudo y AMLO es obsequioso, en esa relación internacional; aquél dispuso la reunión, señaló la fecha, las horas, lugares y programas; y quien inmediatamente obedeció fue AMLO.
Trump le ha tomado la medida a López Obrador; y, casi con sorna, Donald ha felicitado a Andrés cerca de 60 veces, por los maravillosos servicios de lacayo, sobre todo, al poner a la Guardia Nacional a realizar labores para EU.
        Y la dignidad y el decoro han estado ausentes. Ojalá, y para ese encuentro, estos valores se recobren con firmeza y gran talento.
        Ese “T-MEC” es capitalista hasta la médula de todas sus cláusulas, totalmente neoliberal en sus raíces, tronco, ramas, hojas, florituras y abrojos, y es conservador desde su nacimiento.
        El “T-MEC” tiene coherencia con nuestra realidad nacional e internacional; pero carece de coherencia frente al deteriorado y testarudo discurso del presidente AMLO.
        Ayudará al desarrollo de los mexicanos ese “T-MEC”, pero sólo si con inteligencia y eficaz audacia lo sabemos utilizar, ya que se trata de una herramienta.
        La enorme misión de este encuentro es electoral, y AMLO es habilidoso en esta materia, y está dispuesto a ser palero de Trump, presidente estadunidense que quiere reelegirse a como dé lugar, a pesar de sus fracasos y sus groserías imperdonables.
        Trump ha dicho: “México nos envía a su gente con muchos problemas… con drogas, delincuencia y violaciones. Haremos el muro y lo pagará México”.
        Ambos políticos, Donald y Andrés Manuel, tienen muchas características en común, entre otras, son tenaces, se sobrevaloran, se sienten únicos, y su deseo es figurar en la historia como presidentes de excepción.
Sus sueños de inmortalidad tienen vías y motivos diferentes. Trump la economía, pues ambiciona mucho dinero. AMLO la política, pues ambiciona mucho poder.
En el saludo de inicio, y en el de despedida, los dos presidentes pensarán en la historia; empero, pasados los años, la realidad los colgará en la historieta.

lunes, 29 de junio de 2020


LOGOS
1953-2020, Revista Siempre!
ESPÍRITU QUIJOTESCO MEXICANO
        La atmósfera socio política, cultural y educativa, del México de 1953 fue propicia para el proyecto periodístico de José Pagés Llergo, tabasqueño que llevaba en su carácter el furor de las selvas de su tierra.
        Ese periodista de todas las horas (y de varios órganos informativos mexicanos y estadunidenses) se convirtió en un reconocido corresponsal de guerra.
El fogueo le dio perfil para organizar, en la paz, a un grupo de escritores inteligentes de diferentes y opuestas ideologías, con el fin de que con libertad se expresarán en las páginas de la Revista Siempre.
        Pagés Llergo se caracterizó por su inquebrantable independencia, su congruente perseverancia y su capacidad periodística, y con el profesional aporte de todos los colaboradores, condujo a la revista a ser la conciencia crítica que analiza los principales problemas de México, frente al ejercicio del poder gubernativo, económico, religioso y de cualquier otro orden.
        La expresión escrita de los fundadores (José Alvarado, Francisco Martínez de la Vega, Rosa Castro, Indalecio Prieto, Vicente Lombardo Toledano, Roberto Blanco Moheno, Vicente Ortega Colunga, Renato Leduc, Nemesio García Naranjo, Rafael Solana, y entre otros, más, Antonio Arias Bernal, caricaturista extraordinario) pronto se vio enriquecida, por nuevas plumas de agudos razonamientos del nivel de Alejandro Gómez Arias y Fernando Benítez, a quienes cito como ejemplos y símbolos de la época del director fundador.
        Ya como directora de la Revista Siempre Beatriz Pagés (toda proporción guardada con el lapso de los iniciadores), la portada semanal, su editorial firmado bajo la responsabilidad de su talento, y las colaboraciones políticas y culturales (excluyo mi caso), prosiguen siendo de calidad y buen juicio, informando y formando opinión con filoso espíritu crítico, pluralismo respetado, con independencia y honestidad, analizando la problemática de México y los actos del poder, y de los poderosos, en su más amplia gama de repercusiones sociales.
        Desde 1953 la Revista Siempre estuvo presente, semana a semana, en la casa paterna, mis hermanos mayores y mi padre solían comentar y discutir sus contenidos a las horas de los alimentos; parecía formar parte de un variado menú.
        En mi casa se sigue leyendo Siempre; ahora por medios cibernéticos y, no en pocos casos, suscita análisis controvertidos entre los miembros de mi familia numerosa.
        Leer una revista en donde todos los que escriben tocan el sonido de do, no es atractivo; cuando la escala musical contiene también: re, mi, fa, sol, la, sí, notas distintas con las que se puede crear una útil y bella armonía.
Ésta es la naturaleza de la Revista Siempre.
        Curiosamente, nuestro Señor Don Quijote de la Mancha es el eje perceptible y sólido que enlaza a quienes escriben en la revista, y a quienes la leemos.
        Don Quijote nació para ser la burla de los caballeros andantes existentes; y se convirtió en el mejor de todos ellos, en vocero inmortal y espiritual del ser humano, lo mismo en su cordura de Alonso Quijano, que, en su maravillosa locura, salvadora de lo bueno en este mundo.
        En este sexagésimo séptimo aniversario, deseo siempre lo mejor, a lo mejor de Siempre.

martes, 23 de junio de 2020


LOGOS
Mentiras de AMLO
EL COMAL LE DIJO A LA OLLA
        El 18 de 0ctubre del 2019 el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo con claridad: “La decisión de liberar a Ovidio Guzmán fue tomada por el gabinete de seguridad, y yo la respaldo”.
        Ocho meses después, el 19 de junio del 2020 el mismo presidente AMLO asegura con precisión: “Yo ordené que se detuviera ese operativo y que se dejara en libertad al presunto delincuente” (Ovidio Guzmán).
        ¿Mintió AMLO un día después de ese desastroso operativo militar?; o ¿está mintiendo ahora, en este mes y año que transcurre?
        Y a quién miente en hechos trascendentes, suele decírsele mentiroso; más, si no es la única vez, ya que éste es uno de los constantes casos.
        Consideren que la primera versión del presidente motivó que la adoptaran, como suya, todos los miembros del gabinete de seguridad, incluso, algunos, tal repitieron bajo protesta de decir verdad ante las cámaras del poder legislativo federal, por lo que puede sancionárseles.
        Dejo ese tema de las mentiras y los mentirosos, para pasar al análisis del caso de José Manuel Torres Morales (un comediante mexicano tuitero, mejor conocido como Chumel Torres, con más de dos millones de seguidores en uno de sus programas), y el presidente Andrés Manuel López Obrador, su esposa Beatriz Gutiérrez Müller y su menor hijo.
        Chumel en su transmisión del 22 de julio del 2019, entre todas las informaciones, groserías, ocurrencias, comentarios, chistes, enredos, críticas políticas y burlescas al presidente y a la sagrada familia presidencial, le puso un apodo al infante Jesús Ernesto.
        Encajarle ese mote a un párvulo por parte de un sujeto de 38 años en su visitado medio, independientemente de la familia del niño, es un error. Qué bueno que Chumel pidió disculpas al chico a través de quienes ejercen, sobre él, la patria potestad.
        Partamos de que, por un hijo, comúnmente todos hacemos hasta lo indecible.
        Pero, por qué hasta ahora hubo el reclamo de la mamá al comediante, cuando a Chumel lo invitaron a ser expositor en un evento organizado por el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED); y cuando el hecho de poner sobrenombre al infante fue hace casi un año.
        ¿Por qué los padres reaccionaron públicamente hasta ahora?; y, además, equivocándose en lo siguiente: muy pocos mexicanos sabían y/o recordaban el alias insertado al delfín, pero ahora lo saben y lo recordará (por el escándalo imprudente suscitado a rango presidencial) la mayoría de los mexicanos, y millones de extranjeros.
        Lo siento por el niño, víctima de la guasa de un chistólogo adulto; pero esa chanza no actualiza los componentes del racismo, o de la discriminación. Acaso pudiese tipificarse como bullying, si no estuviese este término inglés limitado a ser una burla escolar.
        El objetivo de Chumel, seguramente, era la crítica a la pareja presidencial, y no al hijo de ésta; y, en cambio, el presidente López Obrador, de lengua lenta y entre cortada, pero suelta, dice peores cosas que Chumel a grado de injuria, amenaza, difamación; juzgando prejuiciosamente sin el debido proceso. Sin dar derecho a audiencia ha puesto motes a expresidentes, se burla a espaldas de muchos, grosero y sarcástico ha agraviado a demasiados mexicanos.
Ha sido AMLO peor que Chumel; así que “el comal le dice a la olla”.
El cómico analizando la vida política está en lo suyo, y en cambio un presidente que se respete a sí mismo y a la investidura presidencial no le queda ser guasón ni chusco, en algo tan importante como es el fenómeno político.
Observemos cómo una cadena de equívocos ha llegado a afectar instituciones y a personas ajenas a Chumel, AMLO y su familia; y el primero ya padece la represión presidencial.
Unos sufren la celebridad del histrión profesional; pero a la mayoría de los mexicanos nos daña la proclividad al estrago del señor presidente AMLO; salvo que sea cierto lo que ha confesado recientemente López Obrador: “Órdenes de Beatriz son mis deseos”.

lunes, 15 de junio de 2020


LOGOS
¿Para qué tres poderes?
BASTA CON UN AMLO AHORRATIVO
        El presidente de México tiene un curioso sentido del ahorro; además de ser un vacilador agrio y ambicioso.
AMLO, primero, se aseguró de poder disponer, por sí, de poco más de seis billones de pesos del erario federal, para dedicarlos a proseguir su proyecto de concentrar el poder.
        Con esa política austera de egresos ha desaparecido dependencias estorbosas para él, despidiendo por miles al personal antiguo que no le aseguraba plena lealtad, e iniciando, así, un torrente de desempleos que suma (en este año 2020, activado también por el covid19) dos millones de mexicanos sin trabajo.
        Son conocidísimos sus ahorros en salud, provocando que multitudes de enfermos ahora estén muertos.
        Sufre, el sector educativo y cultural, agresivos recortes presupuestarios.
        La mayor parte de las secretarías del ejecutivo federal padecen represiva austeridad, con el hipócrita y cómplice beneplácito de los secretarios respectivos.
        Ajustada a esa directriz, y bajo el auspicio de una atmósfera parca, el senador Ricardo Monreal Ávila planteó, primero, la creación de un ineluctable y chusco Instituto Nacional de Mercados y Competencias para el Bienestar (INMECOB), a efecto de que ahí se inserten (y así desaparezcan) el Instituto Federal de Telecomunicaciones, Comisión Federal de Competencia Económica y Comisión Reguladora de Energía, organismos con presupuesto atractivo de más de 2 mil 375 millones de pesos, y que son poco serviles a AMLO.
        El presidente López Obrador dispuso que en una de sus mañaneras se le preguntara sobre ese proyecto de Monreal; y, cumplido el encargo, AMLO respondió: “si es para ahorrar dinero, estoy totalmente de acuerdo”.
        Las críticas fundadas al proyecto fueron demoledoras, y Monreal volvió a obedecer a AMLO, aplazando la iniciativa para sujetarla a un “proceso abierto de discusión”.
        Esa maquinación ahorrará dinero, despejará a personas no afectas a la 4T, concentrará más recursos al autoritarismo, y acelerará el fundamental proyecto centrípeto del presidente.
        Esa centralización del poder que desea AMLO, para sí, lo conducirá a preguntarse: ¿para qué queremos tres poderes en el gobierno federal?
Y lo llevará a responderse: no gastemos tanto. El poder legislativo cuesta al pueblo, en este año, poco más de 13 mil 540 millones de pesos, y el poder judicial gasta, en esta anualidad, poco más de 68 mil 632 millones de pesos.
AMLO concluirá, por ende: prescindamos del poder legislativo y del poder judicial; el poder ejecutivo debe ser único y manejarlo todo.
Así, el pueblo experimentaría un reacomodo novedoso; similar al imperio de Agustín de Iturbide, o al imperio de Carlota y Maximiliano, ambos del siglo XIX.
A la actual generación poco le dicen esos dos imperios, pues su recuerdo histórico es impreciso por la deficiencia educativa.
Como tampoco se recuerda plenamente a Antonio López de Santana, o a Porfirio Díaz Mori.
Para ser dictador o autócrata no se requiere ser llamado emperador, ni alteza serenísima, ni señor presidente, ni rey, basta con que todo el poder público esté bajo el mando exclusivo de un sujeto.
Incluso, puede darse el lujo de ser chistoso: “me acusan hasta con el Papa, y éste me habla para decirme que no les cree”; “López Gatell es incapaz de ocultar cosas y decir mentiras”; “el crédito que pedimos de mil millones de dólares es una operación de rutina”; “he dictado un decálogo contra el covid19”; y, “digo al poder legislativo y al judicial no parar labores”.
 Ojalá no vivamos, nunca, una pesadilla dictatorial, pues llevaría a los mexicanos a otro hartazgo, y contra AMLO o cualquier otro dictador se haría el cuarto movimiento revolucionario.

domingo, 7 de junio de 2020


LOGOS
AMLO y Krauze
MEXICANOS DE NUESTRO TIEMPO
        Andrés Manuel López Obrador y Enrique Krauze Kleinbort son dos mexicanos de nuestro tiempo; AMLO nacido en Macuspana, Tabasco, en 1953, y EKK oriundo de la CDMX en el año 1947.
        Enrique Krauze, egresado de la UNAM como ingeniero industrial, tiene varias licenciaturas, maestrías y doctorados, en instituciones superiores de diversos países, y es autor exitoso de varios libros.
        López Obrador, egresado de la UNAM, con licenciatura en Ciencias Políticas, siendo activísimo líder militante, ejerce en la actualidad como Presidente de los Estados Unidos Mexicanos.
        Ambos, independientemente de que estemos o no de acuerdo con lo que expresan y hacen, merecen respeto como seres humanos, pero sobre todo como mexicanos, pues constituyen parte de nuestro patrimonio.
        Pero, ahora, AMLO es presidente de todos los mexicanos, y EKK es un simple gobernado, por lo que la relación no es de igualdad; y el honroso cargo le impone a Andrés Manuel mayor responsabilidad.
        Con ese fondo, el gobernador de Jalisco Enrique Alfaro Ramírez, ante las manifestaciones violentas que se han suscitado en Guadalajara y orientadas en su contra, denunció de manera directa al gobierno federal de ser el provocador de tales furores.
        A esa acusación tan firme, AMLO respondió: “Tengo diferencias con el gobernador de Jalisco, pero no tengo ningún propósito de afectar a autoridades locales”.
        Al mismo tiempo Enrique Krauze mensajeó: “El gobernador Enrique Alfaro honra la tradición liberal de Jalisco. También Mariano Otero sufrió gallardamente el acoso injusto del gobierno. Y pasó a la historia por resistir”.
        Y de inmediato el presidente AMLO replicó a Krauze en forma tangencial: “Un intelectual orgánico Lucas Krauze Alamán tomó partido, o mejor dicho reafirmó su conservadurismo”.
        Agregando un lapidario recado dirigido a todos los mexicanos: “Se acabó la simulación y las medias tintas, pues llegó el momento de definirse en favor o en contra de la transformación del país… se está por la honestidad o por la corrupción… o se apuesta a mantener los privilegios de unos cuantos a costa del sometimiento y empobrecimiento de la mayoría de los mexicanos… o somos conservadores o somos liberales”.
        AMLO daña su calidad de presidente de México al responder así a Krauze, ya que, sin razonamiento válido, insulta con un apodo; tan anodino como si al presidente le dijeran Andrés Manuel López de Santana.
        Por otra parte, la simulación más a la vista es la mentira de AMLO: prometer como candidato lo que no ha cumplido como presidente.
        Las medias tintas más ofensivas son de AMLO: o está contra el crimen organizado, o está a su favor.
        Transformar a México en país pobre, limosnero, ignorante, marihuano, enfermo, esclavo de la delincuencia, y con gobierno incapaz y corrupto: NO, mil veces NO.
        Queremos la honestidad de todos. Estamos contra toda corrupción, comenzando por el gobierno actual, el que está arriba de la escalera.
        Reprobamos los privilegios, comenzando por los de AMLO y los miembros de su gabinete, con sus sagradas familias.
        Estamos contra el empobrecimiento de la mayoría de los mexicanos, a donde nos conduce la política del presidente AMLO.
        Con la trágica realidad del 2020, resulta pueril preguntar si somos “conservadores” o somos “liberales”; conceptos históricos y abstractos que han perdido sentido de aplicación, aquí y ahora.
        Duele que la ignorancia presidencial nos lleva hacia su rancho: “La chingada”; aun así, Krauze y AMLO son personajes de nuestro patrimonio humano. ¡Al tiempo!

lunes, 1 de junio de 2020


LOGOS
Barco, capitán, tripulación…
EL TIGRE A LA VENTA
                Repetitiva analogía: un buque se cita como ejemplo de un país, el capitán equivale al presidente, y los pasajeros son la población. Con estos elementos se arman diversos razonamientos.
                Ejemplificaré.
                Lo que le pase al barco afectará a los pasajeros y al capitán; por ello, toda la gente a bordo debe conducirse correctamente, para que se navegue de excelencia, en bien de todos.
                El buque puede ser afectado por algo externo: oleaje, choque, rayos, piratas; ante esto, todos los embarcados requerimos estar unidos, organizados, disciplinados, en torno al capitán.
                Sólo así saldremos librados del peligro respectivo.
                Malo sería que el capitán estuviese confabulado con los piratas, o que fuera incapaz, irresponsable, mentiroso, sembrador de discordias.
                Si el capitán buscó y aceptó la responsabilidad de navegar con ese barco, debe conservar y mejorar nave, no puede afectar a la máquina, no debe hacerle agujeros a la embarcación ni destruir el timón o el mástil.
                No debe dividir a los pasajeros, ni ofenderlos ni violentarlos ni transgredir sus derechos. Y si hay pandemia e inseguridad debe aplicar pertinentes medidas sanitarias y jurídicas.
                Ahora, de esa analogía paso al actual caso de México, al presidente Andrés Manuel López Obrador, y a los mexicanos divididos por razones económico sociales, pero hoy confrontados peligrosamente por la irresponsabilidad de AMLO.
                López Obrador insulta, prejuzga, y sin el debido proceso juzga, sin tener competencia: “rateros”, “corruptos”, “traidores a la patria”, sin previa audiencia y sin pruebas legales y debidas.
                Y la corrupción, la inseguridad, desempleo, impunidad, salud, educación, economía, energéticos, militarización, y los demás conflictos que ofreció resolver en llegando a la presidencia; sobre esto, AMLO hace lo posible y hasta lo imposible para empeorar a todos y cada uno de estos graves problemas.
                Dentro de este escenario, Jorge Zepeda Patterson, en el diario El País, nos invita a reflexionar en el desgaste que se pretende hacerle al presidente AMLO, “abriéndole hoyos en la balsa sólo porque no les gusta el viaje”, cuando es el propio AMLO quien hace los hoyos en la balsa.
        Es inconsistente esa parte del artículo que cito, pues lamentablemente para México, AMLO y su débil oposición le han hecho muchos hoyos a la balsa, pero en ese mal empeño el señor presidente es indiscutible autor del 90% de los daños.
        Lo acertado de ese trabajo periodístico es el siguiente enfoque: “el problema no reside en él”, en AMLO; y es verdad, siempre y cuando se trate del problema de fondo, puesto que con o sin AMLO, nuestras viejas dificultades profundas siguen acrecentando y agudizando sus contradicciones, junto con los nuevos ahogos provocados por Andrés Manuel.
        Mientras, AMLO sólo en su repetitivo e ineficaz discurso dice ir rumbo a la solución de esos problemas.
        Pero sus actos van en dirección contraria a sus dichos.
        Sus palabras y sus decisiones son absurdas y contradictorias. Para regresar al pueblo lo robado hay que vender en gran fraude el avión presidencial. Mañana venderá el aeropuerto de Santa Lucía, el tren maya, aunque no se hayan terminado, y… el tigre, acaso ya se lo vendió al gobierno de Trump.
        Pese a lo anterior, conforme a derecho, AMLO debe cumplir su ejercicio presidencial, ajustando su conducta al sistema jurídico. Pero conforme a derecho AMLO puede y debe ser juzgado, y destituido.
        Siempre reprobemos al golpismo, y defendamos todos los derechos humanos garantidos, entre ellos, el derecho a manifestarse y a expresarse.