lunes, 20 de julio de 2020


Rebrotes y rebrutos
CORRUPCIÓN AL ESTILO AMLO
        El presidente Andrés Manuel López Obrador prejuicia sin vergüenza y sin freno.
        Recién, lanzó su lengua para asegurar (respecto a la administración anterior y a la extradición de Emilio Lozoya Austin) lo siguiente: “Ahí hubo gran corrupción… un cañonazo de 1,200 millones de pesos, el que sirvió para pagar la reforma energética”.
        ¿De dónde sacó AMLO esos datos precipitados?, ¿cómo prueba su dicho?, ¿qué norma jurídica le da atribuciones legales para sentenciar sumariamente este caso?
        Ni siquiera como opinión adelantada debe un presidente de México formular aseveraciones tan lapidarias e irresponsables.
        Si lo que quiso decir AMLO es que Lozoya sustrajo ilícitamente dinero de PEMEX, como director de esta empresa, para comprar votos de legisladores del Congreso Constituyente Permanente, a efecto de que aprobaran reformas y adiciones a la Carta Magna y, así, privatizar los energéticos de México, debe probarlo plenamente ante órganos jurisdiccionales competentes; y no dictar fuera de tiempo y proceso un resolutivo que no le compete.
        Además, si AMLO fue capaz de mentir sobre a dónde llevaron a Lozoya a partir de su salida del aeropuerto de la Ciudad de México, de volver a falsear respecto a la inventada salud en quebranto de Emilio, y de engañar de que viene detenido, entonces, ¿cómo creerle?
        Entendamos que Lozoya nunca irá a la cárcel, mientras sirva a AMLO, delatando y aportando grabaciones a contentillo del presidente.
        Lo de Emilio es una charada electorera, una burla a los mexicanos, una charlotada al estilo 4T, un teatro politiquero costoso, que a nada bueno lleva al país; mientras, el desempleo, los problemas de inseguridad pública, económicos y de salud, nos conducen al desastre. Me refiero a esa “desaceleración tan súbita y profunda que no se había tenido nunca en nuestro país”, según el Banco de México.
        Quien compró votos, y quienes vendieron su voto deben, conforme a un debido proceso, ir a prisión.
        Pero si el presidente Andrés Manuel López Obrador también compró votos de legisladores federales y estatales para hacer la contra reforma energética constitucional, ¡qué depravación! Esto igualmente es corrupción, y los responsables deben ir a la cárcel, acorde a un proceso legal y debido.
        Observamos que la compra de votos no sólo se hace con dinero, sino también con promociones y favores políticos; dando cargos electorales a incapaces deshonestos, para que sirvan de títeres (como ya sirvieron), aportando su voto a favor de esa contra reforma energética, porque así lo ordenó AMLO, directa y/o indirectamente.
        Ambos modelos son corrupción. Uno paga con dinero. Otro paga con poder. Tan dañoso el pinto como la morena.
        ¿Por quién votarías?, si todas son aguas de las mismas cañerías.
        Son peor que el covid-19; en el que se ve que hay rebrotes y rebrutos.
        Y desde esos fondos turbios y de malos sedimentos, AMLO afirma que “los que le han hecho daño al país son los que estudian en el extranjero… los que tienen más conocimientos… los que van a Harvard… como en El padrino de Mario Puzo”.
        Otra torpeza del presidente.
        Para el caso Lozoya, mejor es recordar la obra de Giovanni Arpino, ‘La oscuridad y la miel’, readaptada al inglés como ‘Perfume de mujer’, también convertida en película y protagonizada asimismo por Al Pacino; en donde al final, éste habla en la Universidad de Harvard, aseverando que “nunca se privilegie a los soplones”, delincuentes sin arrepentimiento que, a su delito, suman su falta de hombría.

domingo, 12 de julio de 2020


LOGOS
La “4T” nazi fue criminal
LA 4T MEXICANA, UN FRACASO
        Adolfo Hitler (1889-1945) organizó en la Alemania nazi la 4T; éste fue un programa muy exitoso a cargo del médico, bacteriólogo e higienista, Hans Reiter (1881-1964). Exterminaron, con ese proyecto, a decenas de miles de discapacitados.
        En el México actual, la administración a cargo del presidente Andrés Manuel López Obrador instituyó otra 4T; la que, hasta el momento, ha resultado un fiasco para sus originales pretensiones, pero en cambio ha tenido un éxito aterrador al estar provocando (con una pésima programación en salud pública) decenas de miles de muertes.
Es cierto que AMLO no tiene ninguna culpa en la llegada del covid-19 a México; empero, sí tiene toda la responsabilidad constitucional como ejecutivo federal respecto a “la salubridad general de la república”, conforme al artículo 73 de nuestra Carta Magna.
Y con su política de salud, contradictoria, rezagada, obtusa, descaminada (para la que tiene un vocero poco serio), ya ocasionó, oficialmente, cerca de 40 mil mexicanos muertos, aunque según datos de la OMS ese número debe multiplicarse, en el caso de México, mínimo por 3 para obtener una cifra más aproximada a la realidad.
El subsecretario López G les echó la culpa a los estados, recientemente, para después afirmar que “es inútil buscar responsables”, cuando millones de mexicanos pensamos que el inútil es él.
Pues con la cifra oficial podemos constatar que la 4T mexicana ya produjo más muertos que la 4T nazi; ambas instituidas en el área de la salud.
Dejemos al sector salud, y observemos el número de asesinados por la pésima política de AMLO en seguridad pública.
Vista la información oficial, Andrés Manuel ha prohijado en su ejercicio 80 mil asesinatos.
Y como las cifras que no le convienen a la 4T y a López Obrador las ocultan, o las minimizan, seguramente hay más cadáveres, más viudas y más huérfanos.
Todo México, por desgracia, parece ser un enorme cementerio, por donde quiera que se le escarbe aparecen osamentas humanas producidas por actividades u omisiones criminales.
Pero esa realidad no es hechura exclusiva del presidente AMLO, aunque en la administración de éste haya mayor número de asesinados en proporción al breve tiempo de su ejercicio.
Aproximadamente, con el presidente Fox hubo 60 mil asesinados; con el presidente Calderón 121 mil; y con el presidente Peña 135 mil. Correspondiendo cada cifra a seis años.
Las expectativas generadas por AMLO fueron descomunales con base en sus propios decires: “yo no miento”, “con mi llegada a la presidencia de México se terminará con los asesinatos de la delincuencia organizada”.
Ahora, los mexicanos somos testigos de que AMLO sí mintió y miente. Llegó a la presidencia y va para dos años de ejercicio, y los asesinatos aumentaron con desmesura. Su política en esta materia es un fracaso.
Como fueron una desilusión las políticas de seguridad pública de los tres presidentes anteriores.
AMLO heredó esos males; pero él sabía lo que le esperaba desde un principio, y así quiso ser presidente. Con toda su información, presuntuosa, prometió lo que no ha cumplido.
La 4T nazi fue criminal; la 4T de AMLO es todo un fiasco, rumbo a la responsabilidad penal.
Los tozudos no cambian. Los inteligentes conocen y manejan las leyes de la dialéctica.

martes, 7 de julio de 2020


LOGOS
AMLO y TRUMP
SEDIENTOS DE INMORTALIDAD
        El presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador y el presidente estadunidense Donald Trump se conocerán personalmente en breves días (en Washington, D. C.) si el cada vez más caótico destino no resuelve otra cosa.
        Posiblemente Trump logre convencer al primer ministro canadiense Justin Trudeau para que también lo visite (este 8 y 9 de julio del año que transcurre), a efecto de reunir al trío de mandatarios de América del Norte y, así, cumplir una misión chiquita y otra enorme.
        La minúscula es el simular teatralmente un inicio de dos acuerdos bilaterales que EU aprobó por separado, y que entraron en vigor el 1 de julio del 2020: uno con México y, el otro, con Canadá, en reemplazo del Tratado Trilateral de Libre Comercio que quedó sin vigencia.
        El gobierno mexicano finge que ese acuerdo bilateral de nuestro país con EU es tratado trilateral y, por eso le apoda “T-MEC”.
        De 100 que ganábamos con el anterior tratado trilateral, ahora obtendremos, con este acuerdo bilateral, entre 65 o 75, y eso gracias a la “generosidad” de mister Trump.
        Explicaré.
Para resolver futuros conflictos entre los firmantes del acuerdo, los paneles y los procedimientos tendrán, por parte de La Casa Blanca, vigilantes y acometedores denunciando nuestras debilidades e inconsistencias.
        Si queremos rosas debemos aceptar las espinas, y los rosales de ese acuerdo están plagados de pinchos.
        Trump es rudo y AMLO es obsequioso, en esa relación internacional; aquél dispuso la reunión, señaló la fecha, las horas, lugares y programas; y quien inmediatamente obedeció fue AMLO.
Trump le ha tomado la medida a López Obrador; y, casi con sorna, Donald ha felicitado a Andrés cerca de 60 veces, por los maravillosos servicios de lacayo, sobre todo, al poner a la Guardia Nacional a realizar labores para EU.
        Y la dignidad y el decoro han estado ausentes. Ojalá, y para ese encuentro, estos valores se recobren con firmeza y gran talento.
        Ese “T-MEC” es capitalista hasta la médula de todas sus cláusulas, totalmente neoliberal en sus raíces, tronco, ramas, hojas, florituras y abrojos, y es conservador desde su nacimiento.
        El “T-MEC” tiene coherencia con nuestra realidad nacional e internacional; pero carece de coherencia frente al deteriorado y testarudo discurso del presidente AMLO.
        Ayudará al desarrollo de los mexicanos ese “T-MEC”, pero sólo si con inteligencia y eficaz audacia lo sabemos utilizar, ya que se trata de una herramienta.
        La enorme misión de este encuentro es electoral, y AMLO es habilidoso en esta materia, y está dispuesto a ser palero de Trump, presidente estadunidense que quiere reelegirse a como dé lugar, a pesar de sus fracasos y sus groserías imperdonables.
        Trump ha dicho: “México nos envía a su gente con muchos problemas… con drogas, delincuencia y violaciones. Haremos el muro y lo pagará México”.
        Ambos políticos, Donald y Andrés Manuel, tienen muchas características en común, entre otras, son tenaces, se sobrevaloran, se sienten únicos, y su deseo es figurar en la historia como presidentes de excepción.
Sus sueños de inmortalidad tienen vías y motivos diferentes. Trump la economía, pues ambiciona mucho dinero. AMLO la política, pues ambiciona mucho poder.
En el saludo de inicio, y en el de despedida, los dos presidentes pensarán en la historia; empero, pasados los años, la realidad los colgará en la historieta.

lunes, 29 de junio de 2020


LOGOS
1953-2020, Revista Siempre!
ESPÍRITU QUIJOTESCO MEXICANO
        La atmósfera socio política, cultural y educativa, del México de 1953 fue propicia para el proyecto periodístico de José Pagés Llergo, tabasqueño que llevaba en su carácter el furor de las selvas de su tierra.
        Ese periodista de todas las horas (y de varios órganos informativos mexicanos y estadunidenses) se convirtió en un reconocido corresponsal de guerra.
El fogueo le dio perfil para organizar, en la paz, a un grupo de escritores inteligentes de diferentes y opuestas ideologías, con el fin de que con libertad se expresarán en las páginas de la Revista Siempre.
        Pagés Llergo se caracterizó por su inquebrantable independencia, su congruente perseverancia y su capacidad periodística, y con el profesional aporte de todos los colaboradores, condujo a la revista a ser la conciencia crítica que analiza los principales problemas de México, frente al ejercicio del poder gubernativo, económico, religioso y de cualquier otro orden.
        La expresión escrita de los fundadores (José Alvarado, Francisco Martínez de la Vega, Rosa Castro, Indalecio Prieto, Vicente Lombardo Toledano, Roberto Blanco Moheno, Vicente Ortega Colunga, Renato Leduc, Nemesio García Naranjo, Rafael Solana, y entre otros, más, Antonio Arias Bernal, caricaturista extraordinario) pronto se vio enriquecida, por nuevas plumas de agudos razonamientos del nivel de Alejandro Gómez Arias y Fernando Benítez, a quienes cito como ejemplos y símbolos de la época del director fundador.
        Ya como directora de la Revista Siempre Beatriz Pagés (toda proporción guardada con el lapso de los iniciadores), la portada semanal, su editorial firmado bajo la responsabilidad de su talento, y las colaboraciones políticas y culturales (excluyo mi caso), prosiguen siendo de calidad y buen juicio, informando y formando opinión con filoso espíritu crítico, pluralismo respetado, con independencia y honestidad, analizando la problemática de México y los actos del poder, y de los poderosos, en su más amplia gama de repercusiones sociales.
        Desde 1953 la Revista Siempre estuvo presente, semana a semana, en la casa paterna, mis hermanos mayores y mi padre solían comentar y discutir sus contenidos a las horas de los alimentos; parecía formar parte de un variado menú.
        En mi casa se sigue leyendo Siempre; ahora por medios cibernéticos y, no en pocos casos, suscita análisis controvertidos entre los miembros de mi familia numerosa.
        Leer una revista en donde todos los que escriben tocan el sonido de do, no es atractivo; cuando la escala musical contiene también: re, mi, fa, sol, la, sí, notas distintas con las que se puede crear una útil y bella armonía.
Ésta es la naturaleza de la Revista Siempre.
        Curiosamente, nuestro Señor Don Quijote de la Mancha es el eje perceptible y sólido que enlaza a quienes escriben en la revista, y a quienes la leemos.
        Don Quijote nació para ser la burla de los caballeros andantes existentes; y se convirtió en el mejor de todos ellos, en vocero inmortal y espiritual del ser humano, lo mismo en su cordura de Alonso Quijano, que, en su maravillosa locura, salvadora de lo bueno en este mundo.
        En este sexagésimo séptimo aniversario, deseo siempre lo mejor, a lo mejor de Siempre.

martes, 23 de junio de 2020


LOGOS
Mentiras de AMLO
EL COMAL LE DIJO A LA OLLA
        El 18 de 0ctubre del 2019 el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo con claridad: “La decisión de liberar a Ovidio Guzmán fue tomada por el gabinete de seguridad, y yo la respaldo”.
        Ocho meses después, el 19 de junio del 2020 el mismo presidente AMLO asegura con precisión: “Yo ordené que se detuviera ese operativo y que se dejara en libertad al presunto delincuente” (Ovidio Guzmán).
        ¿Mintió AMLO un día después de ese desastroso operativo militar?; o ¿está mintiendo ahora, en este mes y año que transcurre?
        Y a quién miente en hechos trascendentes, suele decírsele mentiroso; más, si no es la única vez, ya que éste es uno de los constantes casos.
        Consideren que la primera versión del presidente motivó que la adoptaran, como suya, todos los miembros del gabinete de seguridad, incluso, algunos, tal repitieron bajo protesta de decir verdad ante las cámaras del poder legislativo federal, por lo que puede sancionárseles.
        Dejo ese tema de las mentiras y los mentirosos, para pasar al análisis del caso de José Manuel Torres Morales (un comediante mexicano tuitero, mejor conocido como Chumel Torres, con más de dos millones de seguidores en uno de sus programas), y el presidente Andrés Manuel López Obrador, su esposa Beatriz Gutiérrez Müller y su menor hijo.
        Chumel en su transmisión del 22 de julio del 2019, entre todas las informaciones, groserías, ocurrencias, comentarios, chistes, enredos, críticas políticas y burlescas al presidente y a la sagrada familia presidencial, le puso un apodo al infante Jesús Ernesto.
        Encajarle ese mote a un párvulo por parte de un sujeto de 38 años en su visitado medio, independientemente de la familia del niño, es un error. Qué bueno que Chumel pidió disculpas al chico a través de quienes ejercen, sobre él, la patria potestad.
        Partamos de que, por un hijo, comúnmente todos hacemos hasta lo indecible.
        Pero, por qué hasta ahora hubo el reclamo de la mamá al comediante, cuando a Chumel lo invitaron a ser expositor en un evento organizado por el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED); y cuando el hecho de poner sobrenombre al infante fue hace casi un año.
        ¿Por qué los padres reaccionaron públicamente hasta ahora?; y, además, equivocándose en lo siguiente: muy pocos mexicanos sabían y/o recordaban el alias insertado al delfín, pero ahora lo saben y lo recordará (por el escándalo imprudente suscitado a rango presidencial) la mayoría de los mexicanos, y millones de extranjeros.
        Lo siento por el niño, víctima de la guasa de un chistólogo adulto; pero esa chanza no actualiza los componentes del racismo, o de la discriminación. Acaso pudiese tipificarse como bullying, si no estuviese este término inglés limitado a ser una burla escolar.
        El objetivo de Chumel, seguramente, era la crítica a la pareja presidencial, y no al hijo de ésta; y, en cambio, el presidente López Obrador, de lengua lenta y entre cortada, pero suelta, dice peores cosas que Chumel a grado de injuria, amenaza, difamación; juzgando prejuiciosamente sin el debido proceso. Sin dar derecho a audiencia ha puesto motes a expresidentes, se burla a espaldas de muchos, grosero y sarcástico ha agraviado a demasiados mexicanos.
Ha sido AMLO peor que Chumel; así que “el comal le dice a la olla”.
El cómico analizando la vida política está en lo suyo, y en cambio un presidente que se respete a sí mismo y a la investidura presidencial no le queda ser guasón ni chusco, en algo tan importante como es el fenómeno político.
Observemos cómo una cadena de equívocos ha llegado a afectar instituciones y a personas ajenas a Chumel, AMLO y su familia; y el primero ya padece la represión presidencial.
Unos sufren la celebridad del histrión profesional; pero a la mayoría de los mexicanos nos daña la proclividad al estrago del señor presidente AMLO; salvo que sea cierto lo que ha confesado recientemente López Obrador: “Órdenes de Beatriz son mis deseos”.

lunes, 15 de junio de 2020


LOGOS
¿Para qué tres poderes?
BASTA CON UN AMLO AHORRATIVO
        El presidente de México tiene un curioso sentido del ahorro; además de ser un vacilador agrio y ambicioso.
AMLO, primero, se aseguró de poder disponer, por sí, de poco más de seis billones de pesos del erario federal, para dedicarlos a proseguir su proyecto de concentrar el poder.
        Con esa política austera de egresos ha desaparecido dependencias estorbosas para él, despidiendo por miles al personal antiguo que no le aseguraba plena lealtad, e iniciando, así, un torrente de desempleos que suma (en este año 2020, activado también por el covid19) dos millones de mexicanos sin trabajo.
        Son conocidísimos sus ahorros en salud, provocando que multitudes de enfermos ahora estén muertos.
        Sufre, el sector educativo y cultural, agresivos recortes presupuestarios.
        La mayor parte de las secretarías del ejecutivo federal padecen represiva austeridad, con el hipócrita y cómplice beneplácito de los secretarios respectivos.
        Ajustada a esa directriz, y bajo el auspicio de una atmósfera parca, el senador Ricardo Monreal Ávila planteó, primero, la creación de un ineluctable y chusco Instituto Nacional de Mercados y Competencias para el Bienestar (INMECOB), a efecto de que ahí se inserten (y así desaparezcan) el Instituto Federal de Telecomunicaciones, Comisión Federal de Competencia Económica y Comisión Reguladora de Energía, organismos con presupuesto atractivo de más de 2 mil 375 millones de pesos, y que son poco serviles a AMLO.
        El presidente López Obrador dispuso que en una de sus mañaneras se le preguntara sobre ese proyecto de Monreal; y, cumplido el encargo, AMLO respondió: “si es para ahorrar dinero, estoy totalmente de acuerdo”.
        Las críticas fundadas al proyecto fueron demoledoras, y Monreal volvió a obedecer a AMLO, aplazando la iniciativa para sujetarla a un “proceso abierto de discusión”.
        Esa maquinación ahorrará dinero, despejará a personas no afectas a la 4T, concentrará más recursos al autoritarismo, y acelerará el fundamental proyecto centrípeto del presidente.
        Esa centralización del poder que desea AMLO, para sí, lo conducirá a preguntarse: ¿para qué queremos tres poderes en el gobierno federal?
Y lo llevará a responderse: no gastemos tanto. El poder legislativo cuesta al pueblo, en este año, poco más de 13 mil 540 millones de pesos, y el poder judicial gasta, en esta anualidad, poco más de 68 mil 632 millones de pesos.
AMLO concluirá, por ende: prescindamos del poder legislativo y del poder judicial; el poder ejecutivo debe ser único y manejarlo todo.
Así, el pueblo experimentaría un reacomodo novedoso; similar al imperio de Agustín de Iturbide, o al imperio de Carlota y Maximiliano, ambos del siglo XIX.
A la actual generación poco le dicen esos dos imperios, pues su recuerdo histórico es impreciso por la deficiencia educativa.
Como tampoco se recuerda plenamente a Antonio López de Santana, o a Porfirio Díaz Mori.
Para ser dictador o autócrata no se requiere ser llamado emperador, ni alteza serenísima, ni señor presidente, ni rey, basta con que todo el poder público esté bajo el mando exclusivo de un sujeto.
Incluso, puede darse el lujo de ser chistoso: “me acusan hasta con el Papa, y éste me habla para decirme que no les cree”; “López Gatell es incapaz de ocultar cosas y decir mentiras”; “el crédito que pedimos de mil millones de dólares es una operación de rutina”; “he dictado un decálogo contra el covid19”; y, “digo al poder legislativo y al judicial no parar labores”.
 Ojalá no vivamos, nunca, una pesadilla dictatorial, pues llevaría a los mexicanos a otro hartazgo, y contra AMLO o cualquier otro dictador se haría el cuarto movimiento revolucionario.

domingo, 7 de junio de 2020


LOGOS
AMLO y Krauze
MEXICANOS DE NUESTRO TIEMPO
        Andrés Manuel López Obrador y Enrique Krauze Kleinbort son dos mexicanos de nuestro tiempo; AMLO nacido en Macuspana, Tabasco, en 1953, y EKK oriundo de la CDMX en el año 1947.
        Enrique Krauze, egresado de la UNAM como ingeniero industrial, tiene varias licenciaturas, maestrías y doctorados, en instituciones superiores de diversos países, y es autor exitoso de varios libros.
        López Obrador, egresado de la UNAM, con licenciatura en Ciencias Políticas, siendo activísimo líder militante, ejerce en la actualidad como Presidente de los Estados Unidos Mexicanos.
        Ambos, independientemente de que estemos o no de acuerdo con lo que expresan y hacen, merecen respeto como seres humanos, pero sobre todo como mexicanos, pues constituyen parte de nuestro patrimonio.
        Pero, ahora, AMLO es presidente de todos los mexicanos, y EKK es un simple gobernado, por lo que la relación no es de igualdad; y el honroso cargo le impone a Andrés Manuel mayor responsabilidad.
        Con ese fondo, el gobernador de Jalisco Enrique Alfaro Ramírez, ante las manifestaciones violentas que se han suscitado en Guadalajara y orientadas en su contra, denunció de manera directa al gobierno federal de ser el provocador de tales furores.
        A esa acusación tan firme, AMLO respondió: “Tengo diferencias con el gobernador de Jalisco, pero no tengo ningún propósito de afectar a autoridades locales”.
        Al mismo tiempo Enrique Krauze mensajeó: “El gobernador Enrique Alfaro honra la tradición liberal de Jalisco. También Mariano Otero sufrió gallardamente el acoso injusto del gobierno. Y pasó a la historia por resistir”.
        Y de inmediato el presidente AMLO replicó a Krauze en forma tangencial: “Un intelectual orgánico Lucas Krauze Alamán tomó partido, o mejor dicho reafirmó su conservadurismo”.
        Agregando un lapidario recado dirigido a todos los mexicanos: “Se acabó la simulación y las medias tintas, pues llegó el momento de definirse en favor o en contra de la transformación del país… se está por la honestidad o por la corrupción… o se apuesta a mantener los privilegios de unos cuantos a costa del sometimiento y empobrecimiento de la mayoría de los mexicanos… o somos conservadores o somos liberales”.
        AMLO daña su calidad de presidente de México al responder así a Krauze, ya que, sin razonamiento válido, insulta con un apodo; tan anodino como si al presidente le dijeran Andrés Manuel López de Santana.
        Por otra parte, la simulación más a la vista es la mentira de AMLO: prometer como candidato lo que no ha cumplido como presidente.
        Las medias tintas más ofensivas son de AMLO: o está contra el crimen organizado, o está a su favor.
        Transformar a México en país pobre, limosnero, ignorante, marihuano, enfermo, esclavo de la delincuencia, y con gobierno incapaz y corrupto: NO, mil veces NO.
        Queremos la honestidad de todos. Estamos contra toda corrupción, comenzando por el gobierno actual, el que está arriba de la escalera.
        Reprobamos los privilegios, comenzando por los de AMLO y los miembros de su gabinete, con sus sagradas familias.
        Estamos contra el empobrecimiento de la mayoría de los mexicanos, a donde nos conduce la política del presidente AMLO.
        Con la trágica realidad del 2020, resulta pueril preguntar si somos “conservadores” o somos “liberales”; conceptos históricos y abstractos que han perdido sentido de aplicación, aquí y ahora.
        Duele que la ignorancia presidencial nos lleva hacia su rancho: “La chingada”; aun así, Krauze y AMLO son personajes de nuestro patrimonio humano. ¡Al tiempo!

lunes, 1 de junio de 2020


LOGOS
Barco, capitán, tripulación…
EL TIGRE A LA VENTA
                Repetitiva analogía: un buque se cita como ejemplo de un país, el capitán equivale al presidente, y los pasajeros son la población. Con estos elementos se arman diversos razonamientos.
                Ejemplificaré.
                Lo que le pase al barco afectará a los pasajeros y al capitán; por ello, toda la gente a bordo debe conducirse correctamente, para que se navegue de excelencia, en bien de todos.
                El buque puede ser afectado por algo externo: oleaje, choque, rayos, piratas; ante esto, todos los embarcados requerimos estar unidos, organizados, disciplinados, en torno al capitán.
                Sólo así saldremos librados del peligro respectivo.
                Malo sería que el capitán estuviese confabulado con los piratas, o que fuera incapaz, irresponsable, mentiroso, sembrador de discordias.
                Si el capitán buscó y aceptó la responsabilidad de navegar con ese barco, debe conservar y mejorar nave, no puede afectar a la máquina, no debe hacerle agujeros a la embarcación ni destruir el timón o el mástil.
                No debe dividir a los pasajeros, ni ofenderlos ni violentarlos ni transgredir sus derechos. Y si hay pandemia e inseguridad debe aplicar pertinentes medidas sanitarias y jurídicas.
                Ahora, de esa analogía paso al actual caso de México, al presidente Andrés Manuel López Obrador, y a los mexicanos divididos por razones económico sociales, pero hoy confrontados peligrosamente por la irresponsabilidad de AMLO.
                López Obrador insulta, prejuzga, y sin el debido proceso juzga, sin tener competencia: “rateros”, “corruptos”, “traidores a la patria”, sin previa audiencia y sin pruebas legales y debidas.
                Y la corrupción, la inseguridad, desempleo, impunidad, salud, educación, economía, energéticos, militarización, y los demás conflictos que ofreció resolver en llegando a la presidencia; sobre esto, AMLO hace lo posible y hasta lo imposible para empeorar a todos y cada uno de estos graves problemas.
                Dentro de este escenario, Jorge Zepeda Patterson, en el diario El País, nos invita a reflexionar en el desgaste que se pretende hacerle al presidente AMLO, “abriéndole hoyos en la balsa sólo porque no les gusta el viaje”, cuando es el propio AMLO quien hace los hoyos en la balsa.
        Es inconsistente esa parte del artículo que cito, pues lamentablemente para México, AMLO y su débil oposición le han hecho muchos hoyos a la balsa, pero en ese mal empeño el señor presidente es indiscutible autor del 90% de los daños.
        Lo acertado de ese trabajo periodístico es el siguiente enfoque: “el problema no reside en él”, en AMLO; y es verdad, siempre y cuando se trate del problema de fondo, puesto que con o sin AMLO, nuestras viejas dificultades profundas siguen acrecentando y agudizando sus contradicciones, junto con los nuevos ahogos provocados por Andrés Manuel.
        Mientras, AMLO sólo en su repetitivo e ineficaz discurso dice ir rumbo a la solución de esos problemas.
        Pero sus actos van en dirección contraria a sus dichos.
        Sus palabras y sus decisiones son absurdas y contradictorias. Para regresar al pueblo lo robado hay que vender en gran fraude el avión presidencial. Mañana venderá el aeropuerto de Santa Lucía, el tren maya, aunque no se hayan terminado, y… el tigre, acaso ya se lo vendió al gobierno de Trump.
        Pese a lo anterior, conforme a derecho, AMLO debe cumplir su ejercicio presidencial, ajustando su conducta al sistema jurídico. Pero conforme a derecho AMLO puede y debe ser juzgado, y destituido.
        Siempre reprobemos al golpismo, y defendamos todos los derechos humanos garantidos, entre ellos, el derecho a manifestarse y a expresarse.

lunes, 25 de mayo de 2020


LOGOS
¡Eureka!
UN KILO DE FELICIDAD Y UNOS ZAPATOS
                Llama la atención que el presidente Andrés Manuel López Obrador asevere, aunque con indecisiones: “voy a proponer un nuevo modelo que sustituya al PIB, para que se mida la felicidad del pueblo”.
                Semanas después afirma: “Está bien el PIB para medir el crecimiento, pero también debe medirse el desarrollo, considerando sobre todo la felicidad del pueblo”.
                AMLO no sabe qué pretende, o no sabe decir lo que desea.
                Una cosa es sustituir al PIB (lo que no le compete), y otra cosa diferente es que al PIB se agregue (como nuevo parámetro o inédita perspectiva) el considerar la “felicidad del pueblo”.
                Empero, para cualquiera de esos dos propósitos, debe previamente entender que el “PIB” (siglas del producto interno bruto de un país) es un instrumento indicador de carácter macroeconómico, que se emplea para medir el comportamiento general y las dimensiones de la economía en niveles nacionales, en un lapso determinado.
                Así, miden con valor monetario todos los bienes y servicios producidos por la población de un estado soberano, en un espacio y en un tiempo.
                Eso fue lo que estructuró y desarrolló el economista ruso estadunidense Simón Kuznets (1901-1985), y lo que motivó que en 1971 le otorgarán el Premio Nobel en economía.
                La estructura inicial para esa medición ha venido cambiando ante un fenómeno económico que (de aquellas fechas al 2020) tiene, y sufrió, transformaciones inusitadas.
                Empero, por más cambios que experimente, siempre medirá el valor de los bienes y servicios producidos: automóviles, pantalones, libros, casas, aguacates; o servicios médicos, turísticos, educativos, jurídicos, o domésticos.
                Bienes y servicios que se pueden medir por metros, por kilos, por litros, por tiempos, espacios, cantidades, calidades, materias, o personas.
                Y… ¿la “felicidad” existe?
                Sí, como palabra gramatical, y como concepto lógico; palabra y concepto que nombra y conceptualiza un cierto estado anímico concreto y específico de cada persona, motivado, sobre todo, por la conjunción armónica del individuo humano y su circunstancia social.
                Pero la “felicidad”, como tal, no puede ser parámetro para el PIB, el que sólo mide monetaria y macroeconómicamente los bienes y servicios que un país produce en un cierto lapso.
                La “felicidad” no se mide en dinero, aunque sea en dólares, la “felicidad” no es elemento macroeconómico, la “felicidad” no es ni bien ni servicio producido por el trabajador y el capitalista y sujeta a oferta y demanda en libre concurrencia, la “felicidad” no se produce como mercancía para que se reparta por kilos, por metros, por litros.
                El “pueblo” es una ficción y, como tal, no puede ser feliz ni infeliz, pues eso corresponde exclusivamente a cada ser humano.
                Es tan personalísima “la felicidad”, que recuerdo a ese personaje del escritor griego Nikos Kazantzakis (1883-1959), llamado Alexis Zorba, quien logró con su astucia embrollar a un joven con dinero, de ideas socialistas, en el encantador proyecto de reabrir una vieja mina de lignito en Creta.
                Y cuando todo el andamiaje se cae, derrumbándose la mina, Zorba grita y baila: “Qué hermosísimo caos, patrón, que destrucción tan grandiosa. Estoy lleno de felicidad”.
                Quiera el destino que nuestro AMLO, no vaya a dejar a México en el desastre, y vaya a ser el Zorba mexicano que grite ¡eureka!: “Como anillo al dedo”, qué “felicidad”, qué caos tan hermoso; y con un viejo eudemonismo afecte a la economía de México.
                ¿Será feliz cada mexicano?, cuando sabe por el INEGI que la corrupción ha crecido en el ejercicio de AMLO; ¿será feliz cada mexicano?, al percibir que la inseguridad y los asesinatos han crecido en la administración de AMLO; ¿será feliz cada mexicano?, cuando comprende que nuestra economía está bajo cero con AMLO; ¿será feliz cada mexicano?, al observar que nuestra educación, en tiempos de AMLO, va en acelerado descenso.
                A esas interrogantes es necesaria una respuesta honesta.

lunes, 18 de mayo de 2020


LOGOS
Muros de Trump y AMLO
EVITADOS POR TÚNELES EFICACES
        Escribir sobre “muros” implica reconocer que estamos ante una palabra multívoca, por sus variadas aplicaciones: muros convertidos en murales por el genio pictórico del jalisciense José Clemente Orozco (1883-1949), muros construidos para ser cortinas hidráulicas y contener la fuerza del río Balsas en la presa del Infiernillo, muros para delimitar una casa habitación erigida bajo deseo de un hogar bien avenido.
        En este artículo, sin embargo, trato sobre dos muros largos y elevados, tan inútiles como grotescos, así como costosos.
        El primero, el muro que pretende proseguir el presidente Donald Trump; y, el segundo, el que construye con odio avinagrado el presidente Andrés Manuel López Obrador.
        El muro que Trump ha hecho suyo comenzó a construirse en 1994 en la frontera de México con los EU, a iniciativa del presidente Bill Clinton, con el ánimo de frenar la migración ilegal y el trasiego de drogas, pero al ver su ineficacia lo dejaron en olvido.
        Pero el candidato Donald Trump convirtió a ese muro en la principal oferta de su campaña, asegurando algo obvio, que México lo pagaría totalmente.
        Trump sabe que nuestro país ha venido pagando con su territorio, sus recursos materiales y su mano de obra, gran parte de la calidad de vida estadunidense.
        Cierto, no ha habido mucho avance en esa malhadada construcción del muro de marras, ya que la mayor parte de lo autorizado se enfoca a reconstruir los largos tramos destruidos. Y es muy caro su mantenimiento.
        Y, ahora, el presidente Trump se da cuenta de lo infructífero de ese muro largo y elevado, pues los ingeniosos topos humanos tienen perforado subterráneamente ese valladar, y pronto los dinámicos tornados lo abatirán.
        La naturaleza no perdona.
        Ante la realidad, Trump recibe en su cara la tosida de Jim Carrey, embarrándole en pleno rostro su pañuelo mocoso, según el video armado por el cómico, como también obtiene la información alarmante de un túnel con iluminación, ventilación, rieles y vehículo, para trasladar cosas ilegales de Tijuana a San Diego.
        El presidente estadunidense registra, además, que en diversas partes de ese muro existen innumerables corredores subterráneos.      
        La primera reacción de Trump, como siempre, fue utilizar su cuenta oficial de Twitter: “México debe tomar el control de ese gran problema… con esos túneles los narcotraficantes mexicanos se están poniendo realmente audaces”.
Pronto sabremos qué órdenes, al respecto, le dará Trump al presidente López Obrador, y éste tendrá que decidir su hacer, frente al conflicto de sus dos querencias.
El segundo muro que advierto, largo y alto, es el edificado por AMLO, en su torpe confusión, entre él y millones de mexicanos.
Ocurrente, pero irresponsable, Andrés Manuel motivó muchos entusiasmos, los que ahora, frente a la dura realidad y por decisiones presidenciales ineficaces, se han convertido en desilusiones profundas.
En su falsa e inconsistente visión divide (lo indivisible) la historia de México, en cuatro transformaciones, hechas y derechas; aunque las tres primeras nunca fueron simples y bobas transformaciones, sino revoluciones dadas en un proceso vivencial dialéctico.
Y la chistosamente llamada “cuarta transformación” ni está hecha ni está derecha, ni transforma nada ni es la cuarta; sólo es un gobernar chueco, caótico, contradictorio, y sin sentido a la vista.
Sumado a lo anterior, ese muro largo y elevado que AMLO está levantando entre él y los gobernados que observamos sus tercas y gravosas ineptitudes, empieza a tener variados y pertinentes túneles construidos por mexicanos, unidos, al margen de ese errático gobierno federal.

lunes, 11 de mayo de 2020


LOGOS
¿Buenos vs malos?
UNA VIEJA TRAMPA
                Al escribir este artículo, la cifra oficial de muertos por covid19 en México (dada por el que aplana las curvas que siguen siendo curvas, es decir, por el subsecretario Hugo López Gatell) es de 3 mil 465 muertos, cantidad que califican de falsa fuera y dentro del país, denunciando que el gobierno federal no dice el monto real y superior de fallecidos, aplicando unos endebles y mañosos modelos matemáticos, a modo.
                Ojalá no hubiera mexicanos muertos por ese motivo viral, ni por causa violenta ni ilicitudes; pero mentir, no es lo honesto.
                Obvio que la vida y la muerte forman parte de un proceso natural; pero está claro, también, que es lógico que el progreso científico tenga el propósito de prolongar y mejorar la vida de nuestra especie.
                Por ello, debemos preguntarnos, ¿quién desea que el covid19 mate a más mexicanos?
                ¿Habrá alguien que todos los días esté al pendiente del número de muertos por ese virus, para atacar con mayor reciedumbre a los neoliberales y a los conservadores?
                ¿Existirán los que quieren aumentar la mortandad de mexicanos provocada por ese coronavirus, para atacar con mayor virulencia al presidente AMLO?
                Tengo, para mí, que sólo un enfermo mental, o una gente mala, desea la muerte de otros.
                Toda persona conciliada consigo mismo y con su medio desea y hace el bien a los demás.
                Aunque en el mundo no existe lo bueno y lo malo en términos absolutos, ya que el bien y el mal no son conductas ni resultados ni percepciones estáticos o inamovibles.
                La bondad puede convertirse en maldad en un abrir y cerrar de ojos, y a la inversa.
                Los mundos recreados por la literatura del francés Honorato de Balzac (1799-1850, en su Comedia Humana), del británico Charles Dickens (1812-1870, en su Oliver Twist), y del ruso Fiódor Dostoyevski (1821-1881, en Los hermanos Karamázov), nos prueban de forma vivencial precisa, como existe en el alma de todos los humanos lo bueno y lo malo, jugando dialécticamente a la armonía, y al desequilibrio.
                Así, las personas llevamos clavados en la entraña cerebral el bien y el mal, y al fin de nuestra vida, ante la visión de nuestros contemporáneos y sucedáneos, se juzga (consciente o inconscientemente) el balance de nuestras obras respecto de esos dos valores, únicos lados de una misma moneda.
                En cantidad, pero más en calidad, se verá si pesan más nuestros actos buenos que los malos; o, al contrario. Tal será, cuando bien nos vaya, el resultado de nuestra vida.
                Con ese fondo conceptual, observo que el presidente Andrés Manuel López Obrador y sus simpatizantes, y la oposición a ellos, en crecimiento por el desencanto que AMLO sigue provocando, han caído en una vieja trampa: la opción errónea de luchar buenos contra malos.
                Y en estos casos el mayor responsable es quien tiene el poder, más si es él, quien falsamente piensa que sólo él es bueno, y los que no piensan ni dicen ni hacen lo que ordena el presidente son los malos, conservadores, fifís, neoliberales y enemigos de México.
                Qué grotesco es que el presidente de la república, sea quien sea, se sienta que él es México.
                Qué garrafal yerro es que el presidente de México no quiera ni pueda unir a todos los mexicanos, mostrando con saña lo peor de sus entrañas.
                Invito a la reflexión, para que generemos eficaces, buenas e inteligentes, acciones para superar nuestros problemas y maldades; para poner todas las supuestas o reales conductas públicas y privadas a la luz de una discusión responsable y abierta, a favor del sano desarrollo de todos los mexicanos.
                Ya que las remesas están a la baja, el petróleo a la baja, el empleo a la baja, la educación a la baja, el ahorro y las reservas a la baja, la seguridad pública a la baja, la economía a la baja y, para colmo, la confianza en el presidente AMLO está a la baja.

martes, 5 de mayo de 2020

LOGOS
Sin domar a la pandemia
AMLO QUEBRÓ LAS FINANZAS
        “El pueblo de México (frente al covid19) ha dado un ejemplo al mundo por su grado de responsabilidad”; esto es cierto en términos generales, y lo afirmó el presidente Andrés Manuel López Obrador.
        Pero AMLO, respecto al coronavirus, exhibió su pésimo comportamiento; primero lo calificó como complot de los conservadores, y continuó sus reuniones masivas como repartidor de abrazos y besos, dando mal ejemplo.
        Claro, al ver AMLO que la mayoría de las familias mexicanas seguía los protocolos internacionales al respecto, y que algunos gobernadores se le adelantaban, aceptando medidas de otros países, no tuvo empacho el presidente de calificarse como “domador de pandemias”.
        Y ahora, López Obrador anuncia lo que su amo Trump le ordena: “Ya se está viendo la luz a la salida del túnel, ya falta poco… el 6 de mayo será el momento cumbre de la pandemia, y de inmediato iniciará su descenso”.
        A todos nos urge reparar nuestra económica, pero en forma sana y bien orientada, asegurando la salud de los mexicanos, primordialmente.
        Porque a Trump le apura (a costa de la salud de los estadunidenses y a favor de su reelección presidencial) reanudar la imperial maquinaria económica del EU), y AMLO está agachonamente dispuesto a obedecer a su patrón, a costa de la salud de los mexicanos.
        Favor con favor se paga. Trump, supuestamente, hizo un favor a AMLO ante la OPEP. Con esa fingida ayuda, México salió perdiendo; ahora, AMLO vuelve a doblegarse ante Trump, y México prosigue su caída.
        ¡Hasta cuándo el presidente Andrés Manuel dejará de tontear!, a costa de la salud, la economía y la seguridad pública.
        No es posible que la cúspide de la pandemia en México sea el 6 de mayo próximo, y que de inmediato se disponga un regreso a la vida relajada de antes del coronavirus.
        Sin la salud no habrá reactivación económica, y sin ésta, la seguridad pública se agravará.
        Y esa reactivación, si fuese bien proyectada, se llevará muchos años, en el mejor de los casos.
        Ya que, con los proyectos electoreros de AMLO, las limosnas oficiales son para consumo, y no para producción. Y México debe producir mucho y de calidad, para distribuir mejor y con justicia.
        AMLO con su 4T ha podido, y puede, destruir instituciones en un día, pero la reconstrucción, a los mexicanos, nos llevará años.
        Esa luz a la salida del túnel (que ve AMLO), cuidémonos que no sea la prematura consecuencia malhadada del tren maya, proyecto acaso seductor, pero pésimamente premeditado por una lerda tropa electorera hecha gobierno.
        Mientras, la cifra de homicidios en lo que va de esta administración obradoriata es más de 80 mil seres humanos, según datos periodísticos.
        Y AMLO, al querer romper la economía neoliberal y conservadora, ha terminado quebrando a la economía mexicana. Tal es su ineptitud marrullera; dándole en la madr…
        ¡Ah!, perdón y, por cierto, pronto será Día de la Madre, nuestra Coatlicue, nuestra Eva, en nuestro mestizaje mexicano, al que el abogado liberal Alfredo Chavero (1841-1906), autor de la primera parte de la gran obra: México a través de los siglos, citara como “el árbol de leche de los niños vivos”, y “el árbol de leche de los niños muertos”.
        Honor y reconocimiento, siempre, para todas las madres mexicanas.