lunes, 9 de abril de 2018


LOGOS
México y EU; más que amigos
TRUMP, DEMONIO QUE GENERA PROBLEMAS
       La reciente, tardadita, pero acertada posición del presidente Enrique Peña Nieto frente a la cada vez más agresiva política gringa de Trump (en vínculo a México como su frontera sur latinoamericana) generó unidad nacional en torno a nuestras instituciones.
       Esas medidas pasionales y arrebatadas de Donald Trump no son dignas de una presidente de los Estados Unidos de América, país con la responsabilidad de líder del capitalismo mundial, y nación que se engrandece, en la medida que sus vecinos y amigos se engrandezcan también.
       Pero Trump no entiende las causas y raíces de ese esplendor americano; no sabe que al estilo del hermoso poema del argentino Bernárdez, lo que esa grandeza tiene de florido, "vive de lo que tiene sepultado".  
       En su ignorancia, Trump decidió que el Pentágono se encargue de seguir la construcción del muro entre México y EU, lo que significa un agresión militar a México, a Latinoamérica y al resto del mundo, al hacer de ese organismo militar la autoridad resolutora de esa obra.
       Trump aseguró, sin medir consecuencias internas y externas, que la guardia nacional de EU cubrirá la vigilancia militar en la línea divisoria de los dos países, lo que representa una provocación a la política internacional sostenida por el eficaz trabajado de la ONU.
       Y sólo falta que el presidente de EU, sin tomar en cuenta a su Congreso, formule declaración de guerra a México, y a los países hermanos del resto de América.
       Ya no son los jurídicos y tradicionales conductos diplomáticos de EU los que operan en sus relaciones internacionales, sino los vulgares tuiteos de Donald, a quien la humanidad observa como un demonio, o endemoniado, o a un encanallado.
       Sin embargo, también los demonios y los canallas tienen sus motivos, y  nuestro güero Satán ha dicho en su mensaje cibernético: "La ilegalidad que persiste en nuestra frontera del sur es incompatible con la seguridad y la soberanía del pueblo estadunidense", olvidando que esa "ilegalidad" está causada en gran parte por las políticas gringas, desconociendo que esa "frontera sur" ellos la señalaron violentamente al arrancar a México más de la mitad de su territorio, espacio natural para el crecimiento de nuestro pueblo, ignorando que esa ilegalidad es un rosa con espinas, por beneficiarles económicamente pero crearles algunos problemas, y quien quiera rosas tiene que aceptar espinas, y desdeñando que la mejor "seguridad y soberanía del pueblo estadunidense" se logrará cuando deje de provocar, el gobierno gringo, inseguridad y violación a la soberanía del pueblo mexicano.
       Todo eso, a ambos pueblos (el mexicano y el estadunidense) nos hace más que vecinos, socios y amigos, nos forja un todo, una gran cuenca en donde, para bien, se desarrollan todos los fenómenos sociales.
       Pero… hay un demonio, un encanallado por allá, que programa su cerebro para crear, y no para resolver, problemas.

lunes, 2 de abril de 2018


LOGOS
Mentiras tras mentiras
SI FUESEN ORO, SERÍAMOS RICOS
       No se cansan los aspirantes a la silla presidencial de iniciar y reiniciar, una y otra vez, sus campañas políticas, tampoco se hartan de gastar el dinero del pueblo en ellas, menos se fatigan de decirnos todos los días mentiras tras mentiras.
       Andrés Manuel López Obrador, decano en esas lides, volvió a iniciar su campaña presidencial, pero ahora en Ciudad Juárez, lugar de nuestra frontera norte en donde Benito Juárez desplantó su contra ataque a dos imperios: el de Maximiliano de Habsburgo y el de Napoleón III, y a los dos los venció, con la fuerza del pueblo mexicano de aquel entonces y, claro, con el auxilio de otro imperio que recién terminaba su guerra civil: Estados Unidos de América.
       También ahí, en Ciudad Juárez, configuró su marcha a la capital de nuestro país Francisco I Madero contra Porfirio Díaz, quien de presidente se transfiguró en dictador; ese arranque de Madero aglutinó la fuerza de los mexicanos de esos tiempos y, obvio, con auxilio de ese mismo imperio: Estados Unidos de América.
       En México ha pasado lo que nuestro vecino del norte nos ha permitido; sólo reconociendo esto, podemos luchar con talento para obtener una nueva independencia.
       AMLO recién aseguró que "ni México ni su pueblo van a ser piñata de ningún gobierno extranjero", obvio, cuando él sea presidente, agregando: "Vamos a ser respetuosos, pero exigiremos respeto a EU".
       Lógica y gramaticalmente esas frases pudieran ser mejoradas, pero políticamente llevan fuego.
       El actual presidente de los EU se llama Donald Trump, un fanfarrón cobarde ante los poderosos, pero envalentonado frente a los débiles.
       Ante el líder norcoreano Kim Jong-un y sus irresponsables alardes atómicos, Trump se frunció.
       Ante Xi Jinping líder chino y su potencial económico y militar, Trump se está reculando.
       Ante el presidente ruso Putin, a quien mucho debe, y quien tiene armamento y dinero para responder, Trump está espantado con las represalias rusas por su provocación.
       Ojalá AMLO tuviera tanto talento como carácter, y tanta argucia como paciencia. Decir sólo de boca, lo convierte en pez, y éste por su boca muere.
       En su re-re-re inicio de campaña, AMLO re-re-re repitió: "voy a obtener como salario la mitad de lo que recibe actualmente el presidente".
       El presidente Peña Nieto ha declarado como sueldo mensual la cantidad de "$193,478.00", y el Presupuesto de Egresos de la Federación 2018 le asigna al presidente como salario "$148,861.00", lo que significaría que AMLO sólo ganaría "$74,435.00".
       Si el ex presidente Fox dijo que defenderá su salario de 5 millones de pesos mensuales, significaría que ganará AMLO dos millones y medio de pesos mensuales.
       Quien decide cuánto gana un presidente es la Cámara de Diputados al Congreso de la Unión, y no el presidente, pero AMLO desde ahora toma facultades que no corresponden al cargo a que aspira.
       Si las mentiras fuesen oro, México sería inmensamente rico.

miércoles, 28 de marzo de 2018


LOGOS
Hijos del sistema
UNA RED DE ARTIMAÑAS
       El sistema mexicano enseñó mañas políticas a Andrés Manuel López Obrador, quien sumando experiencia priista, perredista, y  morenista,  ahora como simple candidato a la presidencia sigue imponiendo la agenda nacional.
       Eso ha quebrado la tradición añosa del país, ya que quien generalmente instituía la temática, para uso del palique mexicano, era el Presidente de la República.
       Peña Nieto ha quedado rebasado en esa facultad implícita que antes tenía su cargo.
       Obsérvese.
       La decisión final (después de presumidos y sesudos estudios técnicos y sopesamiento de ganancias ilícitas para los altos funcionarios, desafectos a la honestidad, de SCT) fue del Presidente Peña.
       Y bastó la reiteración de AMLO: "alistaremos amparos para evitar que el gobierno federal continúe entregando contratos en la construcción del nuevo aeropuerto internacional de México… prefiero la incertidumbre en el sector empresarial, a ser cómplice de corrupción", para que el desgastado mundo de la política y la economía mexicana entrara en crisis.
       Ante eso, medios masivos de comunicación publicitan, con pros y contras, lo referido al asunto.
       Los amparos anunciados, seguramente indirectos, tardarían muchos meses, y la revisión un poco más, si los órganos jurisdiccionales de garantías los procesan a su lento ritmo cotidiano, so pretexto de exceso de trabajo.
       Y difícilmente prosperarían, improcedencia y sobreseimiento les esperan de inicio.
       Ese pleito no es jurídico, es político, y forma parte de esas artimañas en las que ya AMLO es todo un experto, listo para ser futuro asesor local o internacional en esa materia, si la fuerza de la voluntad popular no le alcanza para el cargo que ha pretendido con tanto ahínco.
       Pero lo grave de las pesadillas que está padeciendo José Antonio Meade, no son los amparos, sino que presiente, en su técnica conciencia, que AMLO ganará, y para su toma de posesión estará ese aeropuerto internacional al 75% de su construcción, sino es que totalmente concluido.
       Pues según datos oficiales, 750 inversionistas nacionales y extranjeros adquirieron bonos por 6,000 millones de dólares, más 1,500 millones de dólares en Fibra E, emitidos entre 2016 y 2017 por el Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México, con la promesa de que se realizaría el proyecto, teniendo como garantía la Tarifa de Uso de Aeropuerto.
       Los mexicanos no permitiríamos que el crédito del país, la inversión ejercida, y una obra concluida, fuera barbechada para la siembra de ejotes o para corralón de chatarra automotriz.
       Pero si exigimos que se instaure proceso penal, para quien haya robado en esa obra.
       Seguramente AMLO, quien ha planteado una mesa técnica con empresarios, el gobierno federal, e integrantes de equipo morenista, desea asegurar su triunfo, bajo esas celadas astutas.
       Todos los involucrados en ese asunto son hijos del sistema. Así que logrado el fin de AMLO, a volar los principios en el nuevo aeropuerto.

lunes, 19 de marzo de 2018


LOGOS
Semana de pasiones
BAJO LA LEY DE HERODES
       La llamada Semana Santa está a la vuelta de las horas. Religiosamente, para el mundo cristiano occidental, es el símbolo de la pasión de Jesús Cristo, tan hijo de Dios como tan hijo del Hombre.
       Algunos profetas hebreos, en el Antiguo Testamento, vaticinaron esa llegada, esa pasión, esa crucifixión y muerte, y esa resurrección.
       El pueblo judío sigue esperando la llegada de esos hechos augurados; mientras que, el cristianismo instituido y oficializado por el decadente Imperio Romano, con cierto retraso de siglos, hizo ciertas las cuatro biografías que constituyen el Nuevo Testamento, permitiendo que el tiempo las fuera retocando permanentemente.
       Para el 2018 esta Semana Santa contendrá elementos vacacionales, religiosos, turísticos, de sano e insano esparcimiento, económicos, culturales, y políticos.
       Ya que es, para México, un año de elecciones de amplio espectro, en donde se encuentra el preciado atractivo de la Presidencia de la República. Más de 4 billones de pesos, y cientos de miles de lucrativos empleos están en juego. Esto despierta más pasiones que la exaltación evangélica de Mateo, Lucas, Marcos y Juan, dicho con todo respeto, y con la proporción guardada en, y por, el comparativo.
       Pero al final, las pasiones divinas como las humanas, y las de antes como las de ahora, tienen identidad de esencias, y denominadores comunes.
       El poder es el poder, el de dios y el del césar, aquí, allá, o acullá, en el cielo o en el infierno, dos sitios extremos que tiene el alma humana, y que se externa en cada individuo, reflejándose dialécticamente en la familia, y en todas los núcleos sociales.
       Cada quien su paraíso y su infierno, con la substancia y el tamaño de sus pasiones.
       Margarita Zavala, Jaime Rodríguez, y Ríos Píter, sin tener naturaleza de independientes tomaron esa vía; y como era de esperarse, ninguno llenó los requisitos. La pasión de los tres es estar, al menos, en la boleta electoral correspondiente para los candidatos a la presidencia de México.
       Y los tres, cada uno a su manera, voltean hacia el señor y amo del INE, y en tono de plegaria parecen rezar: en tus manos encomiendo mi espíritu.
       La pasión para López Obrador, eternamente, sigue siendo la misma: llegar a ser presidente, ahora sí en serio y a la tercera, y a como dé lugar, ya que en Morena cabemos todos, corruptos y honrados, banqueros y pordioseros, incendiarios y bomberos, derechas, izquierdas y centros, un panista moreno dice que "todos".
       Ricardo Anaya se ha dado cuenta, tardíamente, que se le desbordó la pasión antes de tiempo, y que la llevó a extremos insuperables, antes de comenzar la campaña.
       Y José Antonio Meade, de pasiones aquietadas, tan mantequillosas como sus sonrisas, no atina a quién eliminar: "eliminemos el fuero en todos los niveles". Y ha detectado, con algún retraso, que "la sociedad mexicana tiene miedo y enojo".
       Semana de pasiones al fin, pero bajo la ley de Herodes.

miércoles, 14 de marzo de 2018


LOGOS
¡Nunca jamás!
RETORNO A LOS ASESINATOS POLÍTICOS
       RRUIZTE, caricaturista de mensajes asaz intencionados en la revista Siempre!, recrea semana a semana a La familia pulgón como un devoto reflejo de la actual progenie mexicana.
       En reciente edición, un insecto afirma: “Este año se siente más cargado el ambiente electoral”, y otro responde: “y eso que somos insectos, ¿cómo estarán los políticos y sus seguidores humanos mexicanos?”
       Esos bichos distinguen entre "mexicanos", y "políticos y sus seguidores mexicanos".
       Los mexicanos estamos desconfiados y molestos con los políticos corruptos del gobierno, y con los corruptos políticos que luchan sucia y ambiciosamente por llegar al poder, o seguir en él.
       Por lo demás, el mexicano común está tranquilo, sin emoción política, mirando y padeciendo el cómo gastan dinero público, a millonadas, los pretendientes a las ubres gubernativas.
       Pero los políticos mexicanos, y sus seguidores, están cargando el ambiente de traiciones, amenazas, mentiras, corruptelas, rumores, ilicitudes, violencia, odio, asesinatos, y ahora con perversos presagios y maléficos deseos.
       Héctor Aguilar Camín, sensible y experimentado, nos transmite, a través del artículo Rumores lúgubres, las hablillas irresponsables, pero alarmantes y escurridizas, de posibles atentados a candidatos presidenciales.
       Y al ex presidente Vicente Fox Quesada, frente a una real ventaja de AMLO en la campaña presidencial, se le sale del cerco de sus dientes: “Dejemos que siga soñando con la presidencia, ya que Lopitos nunca se pondrá la banda presidencial.”
       Esa tirria contra Andrés Manuel no es nueva, pero en su antigüedad se nota una renovación rabiosa, compartida por todas las alianzas partidistas recién nacidas de irracionales mezclas, más los inde-pendientes; y él en réplica previene, o amenaza: “si hay fraude me voy, pero a ver quién amarra al tigre”.
       Y todos saben que si AMLO no gana, AMLO denuncia fraude. Su lógica la obtuvo bajo el auxilio del agresivo y torpe poder público.
       Ricardo Anaya juega con lumbre propia y ajena, y ahora es el objetivo novel de toda la fuerza gubernativa, a la que se suman poderosos ex compañeros de su partido, y sus ex cómplices.
       Antipático natural, Anaya exhibe más defectos que cualidades, y también le presagian, o le desean, que ¡no llegará!, cueste lo que cueste, pues en su plan de gobierno destaca: “meter a la cárcel a Enrique Peña Nieto”, en franco tono de venganza.
       Y a José Antonio Meade le desean o le presagian, según rumores, que si no prende, sus amigos lo prenden.
       Triste espectáculo dan los políticos mexicanos en el aquelarre del 2018.
       Algunos hablan del retorno de los asesinatos políticos para provocarlos. ¡Vaya irresponsable estupidez!
       Otros tomamos el tema con la sana intención de que, el análisis y la evocación, sirvan para que nunca jamás vuelvan a darse en la vida de México.
       El antes violento, "amenaza para México", exige a sus contendientes: "bájenle una rayita".

martes, 6 de marzo de 2018


LOGOS
Vargas Llosa, extraordinario literato
PERO… POLÍTICO ATOLONDRADO
       Mario Vargas Llosa obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 2010, pero no de política, materia que no se incluye específicamente en estos ameritados premios.
       En mi caso, desde mi adolescencia goce, y sigo aprendiendo, de sus encantadoras obras literarias. He promovido y seguiré impulsando la lectura de sus libros.
       Sin obstar lo anterior, sigo percibiendo que en materia política este talentoso escritor, a sus confusiones, les inyecta sus arrebatos pasionales, haciéndose controvertido, en el mejor de los casos y, en el peor, exhibiéndose como un lastimoso imprudente.
       Las vulgares e hirientes majaderías en su contra, no las merece, pero  las provoca.
       Vargas Llosa tiene toda la libertad del mundo para opinar sobre política, o sobre el tema que le dé su regalada gana, o para ejercer actos políticos, con sujeción a derecho.
       Libertad, como la tenemos todos, para afirmar que en política, él, es desacertado; y que reprobamos a quienes desde un anonimato en las llamadas redes sociales, o dando su nombre, lo llenan de insultos absurdos y sucios,
       Si disentimos de lo dicho por él, hagámoslo con razonamientos válidos, y enfrentados a los suyos.
       Vargas Llosa promociona su nuevo libro: "La llamada de la tribu", y ha externado ideas que no corresponden a la realidad por mí observada.
       Confiesa el Nobel haber sido de la tribu marxista, después de la existencialista, y ahora milita en la del liberalismo. Si hay un mañana para él, que espero que haya muchos, ya nos dirá para entonces a que tribu se ha cambiado.
       Todos los ismos, incluyendo al liberalismo, tienden a convertirse en dogmas, promovidos por sus beneficiados, al deformar sus contenidos para agrandar sus privilegios.
       Hacer del liberalismo un dogma es tan equívoco como descalificar dogmáticamente al socialismo, sin considerar que ambas opciones, humanas, confrontadas en la valoración errónea de muchas generaciones, son rostros distintos de la mismísima moneda.
       ¿Qué es el hombre: social o individual?, ¿quién tiene la razón: Aristóteles o Rousseau? Ninguno. Ambos enredaron conceptos.
       El hombre es social e individual al mismo tiempo, dialécticamente hablando. Es individual porque es social; y es social porque es individual. Es socio individual, o individuo social. Así de sencillo, y así de complicado.
       Para un México vecino de un gran país, cuyo gobierno quiere devorarse a todo el mundo, el nacionalismo es necesario, en autodefensa que cimiente nuestro internacionalismo humanista.
       Meade, AMLO, y Anaya, son populista con estilos diferentes.
       En Cuzco, observé al entonces candidato presidencial del Perú, Vargas Llosa, quien iba soberbio en auto lujoso, convertible, seguido, en desfile ostentoso, por autos caros, dando vueltas y vueltas en la plaza central.
       Miles de incas repudiándole con majaderías y silbidos, como un carrusel bochornoso de media hora.
       Sociedades abiertas, sí, pero no para saquearlas.

lunes, 26 de febrero de 2018


LOGOS
Cuídense de sí mismos
CANDIDATOS QUE ESCUPEN PARA ARRIBA
       Los tuiteos confrontativos, superficiales y  breves, son armas de la campaña presidencial 2018.
       Meade abrió fuego con tuiteo dirigiéndolo a Anaya, quien mostró incapacidad de encender un auto híbrido; ante ese hecho su texto lacónico y ardiente fue: "Se le acabó la pila".
       Una hora y veinticinco minutos después, Anaya respondía también por tuit: "Son los estragos del gasolinazo que Meade le recetó a México. ¡Lo bueno es que lo sigo viendo por el retrovisor!"
       Qué bueno que se tuiteen con enfrentamiento humorístico, sin cuchilladas y sin balazos, lástima que sus mensajes sean tan anodinos como superficiales; empero, en esos mensajes subrayan su personalidad, si es que personalísimamente tuitean.
       Es posible que cada candidato a la presidencia pague un dineral a un equipo de tuiteros, pistoleros modernos que disparan con ánimo de matar o herir con palabras al enemigo de su amo.
       Sea como sea, en esos mensajes cibernéticos, Meade es más suave y menos agresivo, tiene ingenio gracioso y romo; y Anaya, en cambio, es más áspero y filoso, de ingenio más rápido y burlón.
       En los futuros debates, y frente a mexicanos tan agredidos por un gobierno federal que no ha estado a la altura de las necesidades, Anaya lucirá más, sin que esto signifique que sería mejor presidente que Meade.
       Las características personales de Ricardo Anaya son propicias para que gane esos debates; sin embargo, los ciudadanos no hemos sido convocados, a esta elección presidencial del 2018, a escoger al polemista más bravucón, sino a elegir a un presidente sensato, honorable, comprometido socialmente con México y la mayoría de los mexicanos, de carácter firme, sin ánimos perversos de venganza, y que no se acueste y despierte pensando cómo hacerle más daño al país y a sus compatriotas.
       Retóricamente, también,  la agilidad de Anaya será superior a la de López Obrador, quien sus razones tendrá para mostrarse cansado y lento, o por su propia naturaleza y/o por las heridas que en su alma le ha provocado la "mafia en el poder" durante varios lustros.
       Si lograra AMLO sacar a esa mafia del poder, lo que nos agradaría a muchos y airearía momentáneamente a México, lo probable es que con ello se iniciará la creación de una nueva mafia en el poder, sedienta de enriquecimiento, bisoña para dirigir buenos cambios, llegando a lo mismo que ahora combate.
       Mientras no se genere un nuevo y superior engranaje, un lozano y óptimo sistema, no habrá verdaderos cambios, sino sólo un quítate para ponerme yo.
       "Echémoslos del poder por corruptos", espeta un Anaya ambicioso de poder y denunciado por corrupto.
       "Hagamos un inventario de las necesidades de cada mexicano", aventura un Meade incapaz de saber el tamaño de su dislate.
       "Aprobaremos una constitución moral", celebra AMLO, ignorando que las normas morales son unilaterales, incoercibles, autónomas, e internas.
       ¡He aquí, a tres candidatos que escupen para arriba!

sábado, 24 de febrero de 2018

LOGOS
¡Aleluya!, ¡aleluya!
CANDIDATOS SIN IDEOLOGÍA
        A altísimo precio, pero, al fin, México ya tiene candidatos a la presidencia de la república postulados por alianzas partidistas, pues los mismos partidos confiesan su incapacidad para cumplir sus deberes legales, y no pueden sobrevivir solos.
        Logramos tres mazacotes de champurrado político, materialmente sin documentos ideológicos, cantando ya, al tener candidato, su propia ¡aleluya!
        Tres candidatos sacrificándose por la patria, dispuestos a proseguir el agotador, y tristemente inútil, trabajo de campaña; eso sí, "seguidos", pero jamás "espiados" por el Centro de Investigación y Seguridad Nacional.
        Formalizadas las candidaturas: Meade, AMLO, y Anaya, los mexicanos tuvimos un gran sobresalto, el asombro de que no hubo ninguna sorpresa.
        Quien nos dejó estupefactos fue el secretario de Gobernación Alfonso Navarrete Prida, al asegurar que el "CISEN sólo da seguimiento y continuidad al proceso electoral… pero no espía a los opositores".
        Ninguno de los 67 artículos y 7 transitorios de la Ley de Seguridad Nacional que establece y regula al CISEN (ni su Estatuto), otorgan atribuciones legales a ese centro para "dar seguimiento y continuidad a proceso electoral" cual ninguno.
        Los fines de esa Ley de Seguridad Nacional son otros: preservar la seguridad nacional, al Estado Mexicano, a la Nación, la independencia, la soberanía, defender nuestro territorio, y otros etcéteras similares.
        Tema aparte es la preocupación que precisa el artículo del respetable escritor Humberto Musacchio, sobre la seguridad de los candidatos a la Presidencia de México; desde luego que merece la atención del gobierno, pero a través de autoridades competentes, y el CISEN no lo es.
        No confundamos las leyes de seguridad de nuestro país, que son muchas, y con vasos comunicantes. La que establece y regula al CISEN es la Ley de Seguridad Nacional, curioso centro desconcentrado y adscrito al secretario de Gobernación; pero, entre otras, existe la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública y Ley de Seguridad Interior.
        Así, claro que es legal y debido que el CISEN nos investigue a todos, incluyendo a Meade, a Anaya y a Andrés Manuel, pero exclusivamente respecto a sus XI atribuciones que le impone el artículo 19 de esa Ley de Seguridad Nacional, pero no "para dar seguimiento y continuidad al proceso electoral 2018".
        Mal hace quien aplica de manera inexacta esa ley federal, induciendo a nuestros 007 huehuenches a transgredir la ley; empero, también hacen mal quienes prometen desaparecer al CISEN por esos erróneos manejos.
        López Obrador y Anaya, si juzgan que hay pésimas prácticas en la presidencia, no por eso deben desaparecer a la presidencia, a la que, por cierto, pretenden llegar, al igual que Meade, a como dé lugar.
        No porque el sistema electoral mexicano tenga graves fallas, llegado el momento lo desaparezcan, para montar una tiranía, sin elecciones, y sin ciudadanos.

miércoles, 21 de febrero de 2018


LOGOS
Orgullosos de nuestras leyes
AUTORIDADES QUE AVERGUENZAN
       Salvo excepciones, nuestro sistema jurídico es muy aceptable; nos enorgullece nuestra Carta Magna, como los tratados y las leyes que a ella se ajustan.
       El grave problema no es el texto de nuestra legislación. Lo vergonzoso es que no se cumpla el derecho y, de esto, las directamente responsables son las autoridades: desde el presidente de la República hasta el servidor público de menor jerarquía, personas físicas que, representado al gobierno, nos deshonran, cuando no acatan ni hacen respetar nuestro sistema jurídico, ése que un día protestaron cumplir y hacer cumplir.
       Ante las denuncias públicas de Andrés Manuel López Obrador y Ricardo Anaya Cortés, de que la administración de Enrique Peña Nieto los espía a través del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN), el secretario de Gobernación Alfonso Navarrete Prida (a quien está directamente adscrita esa desconcentrada según el artículo 18 de la Ley de Seguridad Nacional) explicó: "ese centro da seguimiento y continuidad al proceso electoral… pero no es una acción de espionaje a los opositores".
       Pero esa Ley de Seguridad Nacional en ninguno de sus 67 artículos ni en los 7 transitorios (ni en su Estatuto) otorga atribuciones legales al CISEN para "dar seguimiento y continuidad a proceso electoral" cual ninguno.
       Sus fines son otros: preservar la seguridad nacional, el Estado Mexicano, proteger a la Nación, la independencia, la soberanía, defender nuestro territorio, y otros etcéteras similares a estos valores.
       La preocupación que precisa el artículo del respetable escritor Humberto Musacchio, sobre la seguridad de los candidatos a la Presidencia de México, merece toda la atención del gobierno, pero a través de las autoridades competentes, y el CISEN no lo es.
       No confundamos las leyes de seguridad de nuestro país, que son muchas, y con vasos comunicantes. La que establece al CISEN es la Ley de Seguridad Nacional; pero existe una Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública, Ley de Seguridad Interior, de seguridad social, industrial, de informática, de salud, entre otras.
       Es legal y debido que el CISEN nos investigue a todos, incluyendo a Meade, a Anaya y a Andrés Manuel, pero exclusivamente respecto a sus XI atribuciones que le impone el artículo 19 de esa Ley de Seguridad Nacional, pero no "para dar seguimiento y continuidad al proceso electoral 2018".
       Mal hace quien aplica de manera inexacta esa ley federal, induciendo a nuestros 007 huehuenches a transgredir la ley; empero, también hacen mal quienes prometen desaparecer al CISEN por esos malos manejos.
       López Obrador y Anaya, si juzgan que hay pésimas prácticas en la presidencia, no por eso deben desaparecer a la presidencia, a la que, por cierto, pretenden llegar.
       No porque el sistema electoral mexicano tenga graves errores, llegado el momento lo desaparezcan, para montar una tiranía, sin elecciones, y sin ciudadanos.

miércoles, 14 de febrero de 2018


LOGOS
Frases políticas célebres
ENTRE LO TARUGO Y LO DESCEREBRADO
       Lo más atractivo que ha dicho José Antonio Meade Kuribreña es: “yo mero”, a instancias de una pregunta opositora.
       Llamativa resultó ser la frase “ya sabes quien”, autorizada por Andrés Manuel López Obrador a su favor y conveniencia.
       Destaca de Ricardo Anaya Cortés, con rasgueo de guitarra: “movimiento naranja, na-na na-na”, acompañado de un niño merecedor de mejores compañías.
       Esas frases políticas de los candidatos a la presidencia son las de mayor impacto; las que dan cuenta de su capacidad personal, y las emitidas para atraer el voto ciudadano.
       Obvio que esos tres candidatos, de alianzas partidistas, han expresado también otras cosas, acaso mejores; pero los aspirantes y sus publicistas decidieron hacer énfasis en las anteriores frases, más celestinescas que célebres, y el verdadero motivo de esa desatinada osadía me queda en duda.
       Quizá pensaron que es la frase que los refleja con mayor fidelidad a cada uno, respectivamente; o acaso juzgan que los electores estamos entre lo tarugo y lo descerebrado.
       En las campañas presidenciales del México del siglo XX, los candidatos se cuidaban de no hablar más que lo indispensable. Entendían que el pez por su boca muere, que no podían ni debían ser una fábrica ambulante de discursos mediocres, que tenían una boca y dos oídos, un imperativo para escuchar lo doble de lo que se expresa.
       Así, en campaña, la gente pedía, y se quejaba; y el candidato a la presidencia atento oía, y daba respuesta a través de alguno de sus acompañantes y futuro colaborador, administrando sus palabras hasta para saludar y atender a los asistentes.
       Aquél era otro México, menos locuaz, pero de mayor sentido común; que hacía mejor, y hablaba menos; posiblemente más pobre, pero seguramente más feliz.
       En mi caso admiro, en el lenguaje humano, lo trascendente, lo substancial, lo que está pletórico de conceptos. Buscó la profundidad de la idea, y después la belleza expresiva.
       Acepto que puedo estar equivocado en mis apreciaciones de expresión oral y escrita, pero hasta el momento, soy firme en la defensa de mis valores lógico-lingüísticos.
       No sólo pienso en la gran literatura, sino, incluso, en estos trabajos periodísticos que oscilan entre la trascendencia de un responsable servicio de opinión, modesto en mi caso, y los temas tratados de minucias efímeras que no, por ser moda, carecen de cierta importancia.
       En mis registros personales, en la oratoria política electoral Adolfo López Mateos sobresale de manera destacada, y aún siendo poseedor de cualidades expresivas, como candidato y como presidente, supo administrar sus participaciones oratorias.
       2018 es otro tiempo. 120 millones de mexicanos no somos pocos. El país cambió, con cibernética y redes sociales; empero, el “yo mero”, el “ya sabes quien”, y el “movimiento naranja, na-na, na-na”, me parecen ridiculeces.
       Tengan respeto a los electores mexicanos, son gente de bien, y educada.

miércoles, 7 de febrero de 2018


LOGOS
Incongruencias electorales patéticas
MÉXICO PIDE MENOS TRIVIALIDAD Y GASTO
       Ser congruente no es fácil, pero serlo es necesario y, por ello, valioso. La gente poseedora de congruencia merece respeto, genera confianza, y con ella, aún no estando de acuerdo, sabemos a qué atenernos.
       El interesado, chismosillo y malicioso, video del twitter de Enrique Ochoa Reza difundió lo dicho por Ricardo Anaya Cortés, en elogio desmedido a José Antonio Meade Kuribreña: “es un mexicano de quien nos sentimos profundamente orgullosos… es de los poquísimos mexicanos varias veces secretario de estado, en distintas secretarías… de dos gobiernos emanados de diferentes partidos políticos… como consecuencia de su preparación y solidez técnica… pero sobre todo por su verticalidad y calidad humana”.
       Al mismo Anaya, casi candidato de una incongruente alianza de partidos, recientemente le oímos aseverar sobre Meade: “es incongruente, corrupto y se rodea de corruptos… candidato de acero o de a cero votos… que representa lo viejo de un régimen… es más de lo mismo, robo y desvío de recursos”.
       Afirmar hoy una cosa, y mañana certificar cosa desemejante, exige de una explicación lógica y precisa. De no darse, aflora la incongruencia.
       Algo similar pasa con Meade. Primero anduvo muy agresivo en contra de Anaya y de AMLO; después, aseguró que eso de atacarse entre precandidatos no era lo correcto, pues deberían centrarse en los problemas nacionales para resolverlos; y ahora retorna a los ataques: “Ricardo sirve para guía de turistas, habla inglés y francés, sabe de turismo y toca la guitarra… Andrés es un nini, quien para concluir sus estudios duró 14 años, y lleva 12 años sin trabajar… ¿ustedes los elegirían para presidente? La verdad, yo no.”
       Así que Meade, al igual que Anaya, cojea de lo mismo: incongruencia pura.
       Andrés Manuel López Obrador no se queda atrás en eso de la falta de congruencia. Sus contradicciones son profusas, e igual de turbadoras.
       AMLO, no hay duda, es el decano de los aspirantes a ser presidente de México; es el de mayor experiencia y el más seguro de sí mismo y, por igual, antier juzgaba, severo y de antemano, a los miembros connotados de la mafia en el poder, ayer los estaba perdonando con unciones de esa humildad todopoderosa, y hoy vuelve a sentenciarlos sin ninguna piedad.
       Con frialdad ascética, a sus enemigos putrefactos de otrora los ha reconvertido en virtuosos amigos y compañeros de campaña.
       Y la incongruencia de los llamados independientes, emplazados a ser, bajo su propia y previa aceptación, peones dependientes del dueño del ajedrez electoral, para el reacomodo conclusivo.
       Y como denominador común de esas incongruencias, está la aburrida trivialidad de sus temas y, excepcionalmente, una que otra ocurrencia, sin lógica y carente de sustento real.
       Muchos mexicanos les rogamos, a todos los aspirantes, que dejen de ser incongruentes y triviales, y que no mal gasten tanto dinero de un México empobrecido.

jueves, 1 de febrero de 2018

LOGOS
Mies y rastrojo
ELECCIONES 2018; NI GRINGAS NI RUSAS
        Andrés Manuel López Obrador tiene de ruso, lo que Ricardo Anaya Cortés tiene de angoleño o José Antonio Meade Kuribreña tiene de purépecha.
        La campaña electoral mexicana del 2018 debe elevar su nivel, y no caer tan bajo.
        Se debe debatir sobre problemas, ideas, planes, programas y proyectos, personalidades, tácticas, tiempos, modos, espacios, circunstancias, temas, ideologías, conductas, y un sin número de cosas referidas al pasado, presente y porvenir, de México.
        Razón le asiste a Beatriz Pagés para aceptar y hacer suyo eso que alguien le comentó: "Lo que hoy está en juego no es una elección, sino un destino".
        Obvio que no se trata de un destino predeterminado, tipo tragedia helénica, Edipo o Antígona descritos por la espléndida pluma de Sófocles. (496-406 antes de nuestra Era)
        Versa ese "destino" invocado por Beatriz en el futuro "de una nación y sus libertades". La nación es México, y sus libertades están consagradas con precisión jurídica en la parte dogmática de nuestra vigente Carta Magna, tan espléndida, pero tan violada por los grotescos poderosos de estos 100 años próximos anteriores.
        En esta realidad electorera por todos observada, confusa, y a tono de la letra del tango "Cambalache" de la inspiración de Enrique Santos Discépolo (1901-1951), padecemos un tiempo infame de corrupción e impunidad, en donde no hay a quién irle; pero aún así, necesitamos, debemos y podemos, votar, al menos en defensa propia.
        Estemos atentos a  la campaña presidencial, a la de gobernadores, senadores, diputados, y miembros de los ayuntamientos. Votemos por los menos corruptos, los menos flojos, los menos tontos, por los que no nos hagan daño.
        No sigan tontiloqueando con que "los rusos apoyan a AMLO"; o que "lo más inteligente de Anaya sea llevar a su hijo a la escuela"; o que "la culpa de los gasolinazos sea de Meade"; estas insidias perversas nada aportan.
        Las mezquinas cuchilladas que se lanzan los unos a los otros en nada ayudan a México ni a los mexicanos.
        Que al gobierno gringo le interese intervenir en esta elección presidencial, ni duda cabe. Que al gobierno ruso le inquiete entremeterse en nuestro evento electoral, es factible. Pero es el gobierno mexicano quien tiene la obligación de impedirlo; y los mexicanos no debemos tolerarlo. Ni gringos ni rusos; exclusivamente los ciudadanos mexicanos votaremos.
        Qué bueno que haya candidatos que lleven a sus hijos a la escuela, de convicción y no de pose.
        Terrible que haya prometido el candidato Enrique Peña Nieto bajar el precio de las gasolinas, y que no lo haya cumplido como presidente; empero, de este engaño no es responsable Meade.
        Mejor busquemos las mies, si las hubiera, en las expresiones y los actos de los candidatos; y localicemos el rastrojo que producen, para denunciarlo con positiva intención.
        Auxiliémosles a que mejoren en sus propuestas y en sus conductas. ¡Ojalá lo acepten!
        Ayudarles, es ayudarnos.