martes, 22 de agosto de 2017

LOGOS
Tremenda sobrepoblación humana
MATAR HA SIDO RESPUESTA ERRÓNEA
        Ese ser, que se auto llama “hombre”, lleva demasiado de dios, pero tiene mucho de bestia; es un refinado producto de la naturaleza que lo contiene, y que lo padece como su transformador porque la destruye, al mismo tiempo que se mata a sí mismo.
Habita en ese grumo de polvo cósmico al que ha llamado “Tierra”, localizado en insignificante rincón de una de las miles de millones de constelaciones existentes, y curiosamente se ama y se odia, construye y aniquila, ordena y descompone, oscilando entre la paz y la guerra, para existir entre la vida y la muerte.
Cuando eran sólo cuatro humanos en ese planeta, según uno de sus registros escritos, uno de ellos, Caín, asesinó a la cuarta parte de la humanidad, a su hermano Abel. Fue la primera y más grande masacre acaecida entre humanos. Jamás, se han aniquilado tanto, ya que el 25% de la población asesinó al otro 25%.
Al escribir este artículo, según información de Country Meters, la población mundial asciende a 7,544 millones de humanos, en números cerrados. Para equipararse a esa mortandad bíblica, proporcionalmente se requeriría que 1,886 millones de seres humanos mataran a esta misma cantidad de semejantes.
El hijo de Adán y Eva usó para matar una quijada de burro. Hoy se requeriría una fuerza como la nuclear para arrasar a la cuarta parte de congéneres.
Nuestro pasado muestra la infinidad de instrumentos o métodos a través de los cuales el hombre ha matado al hombre: con sus manos, sus píes, a mordidas, a golpes, con simples piedras, agua, instrumentos punzo cortantes de toda índole, con tierra, venenos extraídos de una enorme variedad de animales, vegetales o minerales, aire, trapos, cuerdas, aparatos de tormento conductores a la muerte, electricidad, guillotinas, gases, fuegos, armas químicas y bacteriológicas, bombas atómicas o bombas aéreas convencionales, ahogos, aviones de pasajeros usados como cohetes dirigidos, pasando por la actual moda, grandes y pesados automotores para atropellar multitudes.
Ese enlistado no es exhaustivo, sino sólo ejemplifica, ya que la multitud de formas para acabar el hombre con el hombre es tan infinito como sus ocurrencias criminales.
Pero si una de esas maneras de auto exterminio de los seres humanos es la propia y tremenda sobrepoblación, creciente acelerada y peligrosa, ¿qué debemos hacer (si es que tenemos que hacer algo) para con válidas razones y fundamentos legales, con toda firmeza y eficiencia, tomar las medidas convenientes?
Es obvio, al menos para mí, que el valor que debe orientarnos, para solucionar éste como otros problemas, es el de la vida, y no exclusivamente la humana, sino el de toda la vida que existe en la naturaleza.
Subyace como respuesta, hasta ahora, que el matarnos los unos a los otros es una solución, un avance; cuando dentro llevamos la fuerza de la vida, la que con inteligencia y ética debe ejercer un Humanismo urgente e indispensable.

lunes, 14 de agosto de 2017

LOGOS
EPN: En sus marcas, listos…
TARDÍO BANDERAZO PRESIDENCIAL
        "¡Qué tiempos aquéllos, señor Don Simón!" fue una frase contagiosa y repetitiva, ahora ya olvidada, que utilizó el gran actor mexicano Joaquín Pardave, en su papel de Don Susanito Peñafiel y Somellera, para expresar la profunda nostalgia que le producía el recuerdo del México de Don Porfirio.
        La serie de imágenes y notas periodísticas sobre el Presidente Enrique Peña Nieto, al clausurar los trabajos de la XXII Asamblea del PRI, me evocó esa inspirada expresión que he transcrito.
        Qué tiempos aquéllos en que el presidente del México postrevolucionario, en el siglo XX, daba el banderazo de salida para la sucesión presidencial; épocas idas en donde la disciplina imperaba, y todas las calenturas sucesorias de los partidos y los candidatos obedecían a la ley política fotográfica: "el que se mueve no sale".
        La realidad del hoy, es muy otra. 
        Andrés Manuel López Obrador, seguro candidato de Morena, salvo que abdique, anda en campaña presidencial desde hace más de doce años, y cada día que pasa levanta más polvareda, lo que aumenta el nervioso disgusto de lo que él llama "la mafia del poder", la que al parecer sí existe. Así que la reciente salida de arranque para la sucesión del presidente Peña ni le va ni le viene.
        Al PAN y a sus precandidatos les es totalmente intrascendente la llamada presidencial al inicio sucesorio, ya que desde hace un año andan en campaña franca y abierta tanto el dirigente Ricardo Anaya Cortés, juez y parte en el enjuague, como Margarita Ester Zavala Gómez del Campo de Calderón Hinojosa, al igual que Rafael Moreno Valle Rosas, y varios más sin mucho futuro.
        Con sus constantes y sentidos desmembramientos, más de los de abajo que de los de arriba, el PRD y sus prospectos internos están en apremiante y excitada labor sucesoria, también, desde hace un año; sobresaliendo Miguel Ángel Mancera Espinosa, Silvano Aureoles Conejo y Graco Luis Ramírez Garrido Abreu, no necesariamente en este orden, pero sí los tres, en descuido a sus responsabilidades gubernativas, ansiosos de obtener al menos la candidatura presidencial y, claro, sin importarles en ese empeño el anticipo sucesorio.
        Hasta el PRI se le desbordó al Presidente Peña Nieto, quien tuvo que adelantar, so pretexto de una asamblea general partidista, esa urgente contraseña de "en sus marcas, listos, ¡fuera!", tan propia de actividades deportivas, pero significativa para esta costosa y prematura sucesión presidencial que a todos se nos echó encima.
        Desde luego que en esa asamblea estuvieron presentes quienes también, desde hace más de un año, andan en campaña buscando la candidatura presidencial de un PRI "invencible", como lo calificó con mucho grito, pero sin gran convencimiento, su actual dirigente formal.
        Ahí estuvieron Miguel Ángel Osorio Chong, José Antonio Meade Kuribreña, Aurelio Nuño Mayer, y José Ramón Narro Robles, expectantes de un tardío banderazo presidencial.

domingo, 6 de agosto de 2017

LOGOS
Peña: ¿cobarde o prudente?
MADURO: ¿VALIENTE O LOCO?
       Dentro de las características de un jefe de Estado debe estar la sensatez, es decir, esa discreción reflexiva que irradia cordura, y que hasta el momento, que yo sepa, a nadie le ha hecho daño.
       Pero, también, quien personifica a un país, no puede ser cobarde, ya que esa debilidad que torna asustadizo a un humano, lo descalifica para representar a una nación.
       Así, cuando el jefe de Estado de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, se lanza con su descarnada retórica, en contra del presidente de México Enrique Peña Nieto, llamándole “cobarde” que “da vergüenza al dejarse tratar así, como un empleado abusado por su jefe Donald Trump”, y diciendo lo que él haría si fuese presidente de nuestro país, me deja sorprendido por lo inusitado y grotesco de su mensaje, pues esto no es común, y está cargado de cómica extravagancia.
       Suponiendo, sin conceder jamás, que Maduro fuese el presidente de México, él “llevaría a todo el pueblo mexicano y a una mandarria (porra) y tumbaría todos los muros que me separan con EU y no permitiría la construcción de ese muro, pero de frente, con valentía, como lo haría Emiliano Zapata, como lo haría Pancho Villa, como lo haría Lázaro Cárdenas…”
       Y, ¿por qué Maduro no lleva ahora a todo el pueblo venezolano, con una mandarria a los EU, para terminar de una vez con esa injerencia que el gobierno gringo ha generado en Venezuela? No lo puede hacer porque tiene sus límites, como los tiene el presidente Peña Nieto, y no por eso son cobardes ambos.
       Lo valiente, en un jefe de Estado, debe ejercerse con responsabilidad e inteligencia, vamos, con madurez, y no con inmadurez, valor que no se logra sólo con portar un apellido paterno que tal concepto invoque.
       Zapata y Villa no fueron presidentes de México, pero sí mexicanos de gran valor. Lázaro Cárdenas del Río fue un gran presidente y sigue siendo un destacado ex presidente. Por buen juicio, no expreso lo que pienso respecto a lo que Zapata, Villa, y Cárdenas, juzgarían de lo dicho por Maduro, pero sí afirmo que es impertinente la cita que de ellos hizo el presidente venezolano.
       Si todos los jefes de Estado, entre sí, se calificaran de cobardes, rateros, asesinos, embusteros, narcotraficantes, la gente común de la población humana pensaría que esos gobernantes han perdido el juicio, y no merecen la representación que ostentan.
       Es errónea la respuesta twitera que al Presidente Maduro dio el secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray Caso: "cobarde es quien usa el poder del estado para desmantelar la democracia y arremeter contra su propio pueblo.” No se contesta el insulto con otro insulto, en tono de comadronas que se dicen sus verdades.
       Ante su conciencia el Presidente Peña Nieto necesita atender, no a lo que escupe Maduro sino, a lo que siente y piensa nuestro pueblo, y actuar en consecuencia. Ser patriota y defender a México, con talento y dignidad.

viernes, 4 de agosto de 2017

LOGOS
¡Ejemplos!, hay muchos
ORGULLOSOS DE SU INEPTITUD
       El padecimiento se ha generalizado, pero hoy por hoy se observa claramente en la actividad política. Comencemos por el Presidente Donald Trump, ya que es el prototipo de un hombre que, lleno de defectos y limitaciones, se siente muy orgulloso de sí mismo, pues está enamorado de sus incapacidades.
       Porque de que es inepto es inepto, en todo lo que corresponde a su ejercicio como jefe de estado del país más poderoso de la Tierra. Ha sido un incapaz de tiempo completo, día tras día; además de que con su exagerada y superficial seguridad, goza humillando a todo el que se le pone en frente y se deja.
       En el fondo, a todos les parece temible, pero odioso, y en una de sus recientes ocurrencias está analizando, con un equipo de abogados, si puede indultarse a sí mismo y a algunos de sus familiares cercanos.     ¿Qué el sistema jurídico estadunidense permite hacerse justicia por su propia mano, y en relación a sí, o en vínculo a personas que, por su relación consanguínea o afinidad directa, por impedimento legal está obligado a excusarse?
       ¡Qué locura de Trump!, pero que orgulloso está de sus ineptitudes.
       Y en nuestro zoológico de cristal, acá en el sur del norte, para recordar las geniales inquietudes de fijación en el paisaje humano del dramaturgo estadunidense Tennessee Williams, (1911-1983) no cantamos mal las rancheras.
       El Presidente Enrique Peña Nieto está, a no dudarlo, orgulloso de todos sus perfiles, desde los físicos hasta los políticos, pasando por los éticos; con una visión distinta, sobre sí mismo, que la que tenemos el resto de sus compatriotas respecto a él. Y sin darse cuenta de todas sus limitaciones personales, las percibe como cualidades, produciéndole esto una satisfacción personal tan constante, como negativa para México.
       Examinemos uno de sus silencios y omisiones, y uno de sus decires y haceres, ambos generadores de su individualísima presunción.
       Personalmente ha hecho mutis sobre el socavón en el libramiento de Cuernavaca que ha sido comidilla noticiosa en todo el mundo y, con su reserva, ha provocado un vacío para que otros resuelvan que, sobre el descomunal agujero, se construya un puente, solución que se antoja, a más de errónea, precipitada y fragmentaria. Y esa mudez y desatención parece ser de su agrado.
       Su decir y su hacer es respecto a las fuerzas armadas del país, ya que después de romper el papel al subrayar demasiadas veces su "agradecimiento" para ellas, expresó: "… los derechos humanos son un eje de su diario actuar. Sus propios comandantes lo han dicho con toda caridad, ningún integrante de las fuerzas armadas está obligado a seguir órdenes cuando impliquen un delito, una violación a derechos humanos o una infracción a la disciplina militar".
       Hay verdades que, dadas las circunstancias, no se dicen, por los males que ocasionan; y son las que con la conducta eficaz de jefe supremo se cumplen con exactitud cabal.
       Sí, o no.

martes, 25 de julio de 2017

LOGOS
La balsa de la Medusa
PERVERSIDADES DEL PODER
       El caso de "La balsa de la Medusa", por años, lo he analizado a través de varias perspectivas, y cada vez me genera nuevos conocimientos.
       Mis primeros datos sobre el tema los obtuve a través de una pintura del francés Théodore Géricault (1791-1824) que se encuentra en el Louvre, en París, y que me atrajo por la portentosa capacidad de expresar, con realismo romántico, una rica variedad de sentimientos humanos a través de los cuerpos y los rostros de 15 sobrevivientes del desastre marítimo en 1816, frente a la costa de Mauritania.
       A partir de ahí he investigado lo que me ha sido posible al respecto; empero, describir ahora todo lo obtenido, me distraería del objetivo de este artículo.
       Lo reciente, en vínculo a ese dramático hecho, es el libro segundo llamado "El vientre del mar" que, formando parte de la obra "Océano mar" (1993 Premio Viareggio) del escritor italiano Alessandro Baricco, me ha provocado ideas sobre los actuales,  gravísimos y violentos, problemas que azotan a México y al mundo.
       En julio del 1816 encalló a 60 kilómetros de la costa noroeste del continente africano la fragata francesa que llevaba por nombre "Medusa", con 400 personas a bordo, incluidos los 160 marineros que conducían a esa embarcación del puerto francés de Rochefort al puerto Saint Louis de Senegal. La Gran Bretaña había regresado esta colonia a Francia, después de la firma de un tratado.
       En varios botes salvavidas llevaron a 253 tripulantes, pero 147 personas, al no caber, fueron subidos a una balsa construida de prisa de 140 metros. (7X20 metros) Casi un metro cuadrado por persona. Todos hombres, sólo una mujer que dejó su lugar en un bote para no separarse de su marido. Los botes fueron amarrados entre sí, uno a uno, y al final la balsa. En la primera noche soltaron a la balsa.
       Ésa únicamente llevaba un saco de galletas, dos barriles de agua y uno de vino tinto. A cargo estaba el capitán Savigny con 10 hombres armados. 13 días después los rescataron, por casualidad, produciéndose en ese territorio a la deriva de 140 metros cuadrados, con una población apretujada, sedienta, enloquecida, con hambre, de 147 humanos, y con un gobierno de 11 autoridades asesinas, ladronas, abusivas, mentirosas, una tragedia aterradora en donde se mezcló la soberanía y la organización jurídica al antojo del poder.
       El primer día el capitán dijo un discurso grato, pero ya en esa noche se encargó la autoridad de echar al mar a los débiles, calladamente. Al no amanecer 34, se dio un motín, por lo que la autoridad mató a 9.
       Para tranquilizar al resto les dieron vino, y los que se emborracharon, durante la noche fueron arrojados al mar. Total, aquello se volvió un infierno: asesinatos, deshidratación, robos, canibalismo, locura, todo iniciado por la perversidad de quienes tenían el poder.
       Hoy todos vivimos en nuestra balsa, a merced de los poderosos, cualquier semejanza es mera coincidencia.

lunes, 17 de julio de 2017

LOGOS
Lo bueno también cuenta
SOCAVONES POR DOQUIER
        Ante la actitud defensiva de la retórica oficial, de que "lo bueno casi no se cuenta, pero cuenta mucho", para que no sólo se cuente lo malo, (que no es poco ni es leve) encontramos con ingrata sorpresa que en palabras del Presidente Enrique Peña Nieto, y del  secretario Gerardo Ruiz Esparza, el Paso Express de diez carriles de Cuernavaca, Morelos, sigue estando dentro de lo bueno o excelente que está administración sexenal ha construido en el país.
        Obra que al parecer, costando poco más de 2 mil 213 millones de pesos, estuvo a cargo del licenciado en derecho y secretario de Comunicaciones y Transportes del gobierno federal, todo esto según datos de la prensa internacional, costando el doble de lo que estaba presupuestado.
        Con sentido común nos preguntamos los simples ciudadanos, ¿qué hace un licenciado en derecho como secretario de comunicaciones y transportes en donde está el mayor monto para la obra pública? La pregunta es para quien le dio el nombramiento, y para quien aceptó el cargo.
        Y es que ahora, con el socavón que apareció en esa obra "modelo y ejemplar", no únicamente se perdieron dos vidas de gente trabajadora e inocente que transitaba muy de mañana por esa vía, sino que se ha descubierto que en ella han fallecido, además, 21 personas con anterioridad a este reciente hecho que ha motivado escándalo mundial.
        Con veraces palabras Beatriz Pagés resume: "el origen de esa tragedia… tiene que ver con la corrupción".
        El Presidente Peña Nieto ordenó a la Secretaría de la Función Pública "que audite toda la obra, no sólo el tramo afectado, sino desde la licitación y construcción hasta la terminación"; sin embargo, no suspendió a su amigo el secretario y licenciado en derecho.
        Y el implicado secretario del ramo Ruiz Esparza (quien teniendo 48 años en la función pública ha sido sujeto de varias denuncias) con seguridad y experiencia respondió: "Así de claro, se toman decisiones, se toman riesgos, son gajes del oficio… si hay alguna responsabilidad la afronto con mucho gusto".
        No nos dijo qué es "mucho", al no cuantificarlo con precisión, pero sí que su gusto era mucho en el desafío de enfrentar responsabilidad. Y es que ser gran amigo del presidente de la República genera inconmensurable sosiego.
        Y si dentro de lo bueno, que también cuenta, y cuenta mucho, siguen apareciendo enormes y peligrosos socavones, por tomar pésimos acuerdos, y riesgos innecesarios al por mayor, en Relaciones Exteriores, en Educación, en Seguridad Pública, en Economía, en PEMEX, y en algunos otros sectores gubernativos, qué vamos a hacer, si simplemente son "gajes del oficio".
        Cuando está claro que no hay oficio, menos actitud profesional; y cuando a la vida de seres humanos y al erario nacional se les vincula a "gajes", con toda la significación minimizada y despectiva que esta palabra contiene.
        ¡Qué atroz desacierto!, ante los socavones existentes, y los socavones por venir.

martes, 11 de julio de 2017

LOGOS
¿Estado, empresas, o crimen organizado?
MEJOR DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA
        La sociedad humana, en una etapa de su desarrollo, creó al Estado, tal cual hoy lo conocemos: una persona moral constituida de población y territorio; y de cuya población emana la soberanía, el gobierno y la organización jurídica.
        Cinco ingredientes en pleno poder supremo y activo (dos básicos y tres derivados de la población) son el Estado, representado por otra persona moral: el gobierno y, éste, representado por las autoridades, personas físicas que directamente ejercen las atribuciones del Estado.
        Dentro de esas facultades se encuentran las que corresponden al fenómeno económico, y una parte toral de éste es la distribución de la riqueza, es decir, de los bienes y servicios producidos por el trabajo socialmente organizado.
        Pero cuando el Estado se atrofia, en razón a que el gobierno no cumple con sus responsabilidades, por motivo de que las autoridades se corrompen, entonces deja el Estado de funcionar y prevarica a sus deberes fundamentales y, así, deja de operar la lícita distribución de la riqueza, presentándose un peligroso vacío que puede llenarlo, incluso como ya ha sucedido, el crimen organizado.
        Y esos aparatos delincuenciales suelen comportarse de manera muy similar a las autoridades que representan al gobierno, y al Estado.
        Como también, las grandes organizaciones criminales acostumbran ejercer actos, y montar métodos y sistemas, parecidos a los de las grandes empresas internacionales; y éstas, como los Estados, los gobiernos y las autoridades, tienden a copiar a aquéllas.
        Todo el sistema mundial, en donde se encuentra México, está metido en esa dinámica de retroalimentación, tan atrozmente perverso.
        Si los gobiernos de los países poderosos tienen su G20, las empresas transnacionales tienen el suyo, y las mafias delictivas no quedan  atrás.
        Por ejemplo, en nuestro país podemos observar en la vida cotidiana como los antiguos ricos tienen que convivir, en asociaciones, en escuelas de todos los niveles educativos, en clubes deportivos, en nuevos y elegantes fraccionamientos, en templos, en  supermercados, en reuniones sociales, con nuevos ricos cuya reciente fortuna es inexplicable bajo el rigor de la legalidad vigente, pero evidente en la dramática realidad imperante.
        Mejorar la distribución de la riqueza es excelente propósito, pero a través de los organismos, normas y procedimientos, legales.
        Al no cumplir con sus obligaciones en esta materia el Estado y los empresarios, lamentablemente abren las compuertas para que sean otros los que realicen esa labor.
        A veces son los trabajadores organizados los que legalmente obtienen avances en esa tarea; empero, cuando también el Estado paraliza o destruye esa legal faena, genera por su irresponsabilidad esa distribución de riqueza ilícita.
        ¿Hasta cuándo las autoridades que representan al gobierno y al Estado entenderán estas realidades tan ciertas y como tan simples?

lunes, 3 de julio de 2017

LOGOS
Ciudadanía manejable; ¡lista!
ELECCIÓN 2018; ¡CARENTE DE VALORES!
        Con exagerada anticipación a los tiempos electorales dispuestos por la legislación de la materia, en México han salido a hacer su lucha para llegar como candidatos a la Presidencia de la República más de 20 políticos conocidos.
        En el refranero de nuestro idioma encontramos, troquelado por la sabiduría popular: "Al que madruga, dios lo ayuda".
        Pero también, producto de esa misma forja lingüística tenemos: "Al que madruga, dios lo arruga".
        Por sentencias anónimas y colectivas no paramos, pues para cada caso la gente común suelta su ingenio, gracejado, para regrabar su presencia en el mundo.
        Acaso el decano de los suspirantes al grave cargo de Presidente de México es Andrés Manuel López Obrador, quien ha usado, a su favor, otra locución popular para justificar su tenaz insistencia y recrear su rayito de esperanza: "A la tercera, va la vencida".
        Complementado el anterior proverbio, nos lo encontramos en La Celestina de Fernando de Rojas (1474-1541): "A la tercera va la vencida… a partir de aquí la tenéis perdida".
        Sin embargo, no por aforismos, sino por justo enojo y fundada desconfianza a lo establecido, reconvertidos en simpatías y votos para Andrés Manuel, éste puede lograr la presidencia del país, y por ende el poder, a pesar de los chanchullos electorales de quienes han ejercido el poder, antes eficaces para no dejarlo llegar, y ahora tan costos y enfermizos para ser eficientes.
        Pero, ¿para qué quiere obtener el poder López Obrador?
        La respuesta la encontramos en su propio decir: "No buscó el poder por el poder, sino que deseo servir al pueblo".
        Contestación correcta, pero ordinaria y socorrida que encontramos en el discurso de los precandidatos de todos los partidos políticos, incluyendo a los supuestos independientes.
        Eso nos contestarán, palabras más o conceptos de menos, Ivonne Ortega Pacheco, Margarita Ester Zavala Gómez del Campo, Miguel Ángel Osorio Chong, Luis Videgaray Caso, Eruviel Ávila Villegas, Miguel Ángel Mancera Espinosa, José Antonio Meade Kuribreña, Aurelio Nuño Mayer, José Ramón Narro Robles, Enrique Octavio de la Madrid Cordero, Juan Manuel Zepeda Hernández, Ricardo Anaya Cortés, Jaime Heliodoro Rodríguez Calderón, Gustavo Madero Muñoz, Rafael Moreno Valle Rosas, Miguel Ángel Yunes Linares, Silvano Aureoles Conejo, Graco Luis Ramírez Garrido Abreu, Eruviel Ávila Villegas, Marcelo Luis Ebrard Casaubón, José Calzada Rovirosa, Carlos Slim Helú, más lo que se sumen en los próximos meses y, quizá, alguno de los últimos en surgir será el elegido.
        Nunca hubo tantos, pero jamás han sido tan poco, porque forman parte de un montón innecesario, y en ese enjambre hay de todo, perdiéndose los valores de las individualidades.
        Así lo ha programado la mafia en el poder, cuyo domicilio está en el extranjero: tener ciudadanos manejables, y partidos y candidatos sin valores ideológicos, para ir por el rumbo que nos ordenan.
        Salvo que…

lunes, 26 de junio de 2017

LOGOS
Maquinaciones del espionaje
NAVAJA DE MUCHOS FILOS
        Si el verbo "espiar" denota la acción de observar atenta y secretamente, o con disimulo, a algo o a alguien, para informar o informarse de todo lo visto, esa conducta de dios o de dioses, del hombre o de hombres, ha formado parte de la vida.
        Todo dios ha espiado. Cronos espió a sus padres Urano y Gea, y los releva. Cronos y Rea son espiados por su hijo Zeus y, así, éste los derroca. Ese espiar dio poder.
        En la Biblia, dios espía. Lo mismo en el Libro de Job que en el Génesis. Job, buen hombre a prueba, padece el espionaje divino, al igual que Adán, Eva y la serpiente, quienes sufren un castigo que trasciende a todos sus descendientes, afectándonos con esa virtud, o defectillo, de espiar y ser espiados.
        De esas épocas pasemos a nuestro tiempo, y observemos que destacados periódicos y periodistas de los EU han espiado, con el fin de publicar informaciones sobre poderosos, logrando con ello, entre otras cosas: poder.
        Uno de los propósitos de espiar es obtener poder a través de la información, de ahí que para muchos jefes de tribu, o reyes, o presidentes, vale más y cuesta menos tener un espía en el espacio del adversario, que costear todo un ejército para sitiar al enemigo.
        Pero ahora, en esta avanzada segunda década del siglo XXI, los espías tienen tecnologías sofisticadas de punta para realizar sus espionajes y, como siempre, el más poderoso fisgonea eficientemente, mientras los pobres y los débiles sólo son objeto de espionaje.
        Esa actividad, de espiar, a mí siempre me ha resultado perversa, y propia de inmorales contumaces, pero entiendo que para algunos es virtuoso trabajo, o un mal que se explica y justifica al ser producto de una necesidad.
        George Orwell en su novela "1984", publicada en 1949, predice un futuro para los humanos, en donde el ojo del Big Brother nos tendrá vigilados totalmente.
        Y hoy por hoy, en donde casi hay un teléfono celular por cada ser humano, es decir, en donde hay poco más de 6 mil millones de esos aparatos, a través de ellos y de las pantallas de TV y computadoras, nos observan los poderosos del planeta, incluso en el interior de nuestro hogar.
        Así que participamos en una tragicomedia malsana, en donde quien espía siempre será espiado, bajo las sábanas de su cama, en las cuentas bancarias, en sus propiedades, en sus contratos, en sus más íntimas y personales conductas.
        Nuestros periodistas más distinguidos, a quienes el poder público de México espía, a su vez, siguen observando atenta, secreta, o disimuladamente a los jefes de los espías, para tener materia de información, y publicarla o no, según un sinnúmero de circunstancias económicas, políticas, éticas, jurídicas; empero, eso sigue siendo un combate por el poder.
        La libertad y privacía del hombre está garantizada por el artículo 16 Constitucional y sus leyes reglamentarias. ¡Que el gobierno mexicano cumpla y haga cumplir esas disposiciones jurídicas!

lunes, 19 de junio de 2017

LOGOS
¿Terroristas en México?
NOS BOMBARDEARÁN COMO A SIRIA
        Rex Tillerson, secretario de Estado en el gobierno de Trump, recién afirmó durante su comparecencia en el Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes de su país: "Claramente vemos que los cárteles mexicanos están conectados con organizaciones terroristas, incluyendo el estado islámico de Irak y Siria (ISIS)" Esta aseveración ya la había formulado el secretario de Seguridad John Kelly.
        La intención inicial de estos declarantes parece ser la de lograr mayor presupuesto, en 2018, en su lucha en contra del terrorismo, pero, francamente, las consecuencias de su decir son aterradoras y peligrosísimas.
        Y, ante eso, el gobierno mexicano no debe callar, en una complicidad pasiva, esperando ingenuamente que parte de esos dólares llegan a sus poco honestas manos, sin darse cuenta que lo que pueden venir son bombas made in USA hacia territorio mexicano, para acabar, aparentemente, con ese narcotráfico terrorista, sin importar que como consecuencia aleatoria mueran cientos o miles de inocentes connacionales.
        Pruebas hay, y suficientes, de que la irresponsabilidad se contagia con facilidad. Recordemos que el candidato Trump amenazó a México, señalando que pronto tendría un ejército bien armado y con drástica disciplina.
        Y ahora, en el poder, puede abusar de la palabra "terrorismo", para aplicarla a quien se le dé la gana, ya sea porque ese "terrorista" le ganó las ganancias en un negocio mercantil a una de sus empresas familiares, o porque el gobierno de una nación no lo trató, como negociante privilegiado, tanto como él hubiera querido, en el tiempo en que hacía tratadas como gran inversionista en el sector privado.
        Total, ojalá no haya confusión. Una cosa es el crimen organizado, al que hay que combatir honesta y eficazmente, entre todos los países implicados, y otra cosa diferente es que el territorio mexicano lo conviertan, idiotamente, en campo de batalla contra el terrorismo.
        A todos nos duele lo que pasa en Siria, Irak, Afganistán. México se solidariza con esos pueblos víctimas de los poderosos, pero no aspira a substituirlos, ni creo que al pueblo de los Estados Unidos le convenga tener esa lucha en su frontera sur.
        Qué de sustos y de infamias nos esperan con un gobierno como el  de Trump. Más nos valdría prepararnos para ganar esa partida de ajedrez de política internacional, pero con mexicanos patriotas, talentosos, valientes, de gran calidad negociadora, honestos.
        La mayoría del pueblo de EU está constituido con gente buena, al igual que la población mexicana; esto nos une y nos hace fuertes a ambos, en ese proceso de una Gran América para todos, y no para unos cuantos.
        Nuestros problemas comunes no tienen por qué enemistarnos; deben hacernos más amigos. Y no se resuelven con soldados de las fuerzas especiales portadoras de armas sofisticadas, sino viviendo y compartiendo misiones de acercamiento positivo en todos los órdenes.

lunes, 12 de junio de 2017

LOGOS
El soplón Comey
Y EL MENTIROSO TRUMP
        La descomposición política no es exclusiva de México, cada país la sufre a su manera, y los Estados Unidos de América la exhiben a todo color, en pantalla grande y para todos, salvo márgenes de reserva.
        James Comey, ex director de FBI en EU, fue despedido antes de que concluyera el lapso por el que fue nombrado; cesantía decretada formalmente por el presidente Donald Trump en base a sus legales atribuciones.
        Hasta ahí no había problema, salvo que el motivo de la destitución sembró dudas, por la aventajada investigación que ese buró federal venía haciendo respecto a reales o supuestas intervenciones del gobierno ruso en la reciente campaña electoral de donde salió electo Trump como presidente.
        Michael Flynn, de las confianzas de Trump, fue nombrado asesor de seguridad nacional, y poco después fue dado de baja, al salir a flote sus directos y constantes contactos, con altos funcionarios de Rusia, a través de la indagatoria del FBI.
        Observando en sus circunstancias y efectos ésos, y otros ominosos despidos, el Senado de EU integró una comisión para que estudiara, primero, la salida de Comey, por lo éste fue citado.
        Bajo juramento, el ex director del FBI confesó y testificó, en audiencia pública y en sesión privada, que el presidente Trump en una junta de seguridad pidió a todos los presentes que salieran del despacho, y que únicamente se quedara Comey, quien en ese momento era director de esa oficina de investigación.
        Y ya sin testigos le dijo: "tengo la esperanza de que no se siga con esas investigaciones"; y esto, dicho por un presidente a un subalterno, significa una orden, más que una frase esperanzadora, cuantimás viniendo de una persona tipo Trump, sujeto que en toda su expresión irradia prepotencia, superioridad y dominio.
        Donald Trump Jr. aseguró, en defensa de su padre, que en éste no es lo mismo "tengo la esperanza" que "estoy dando una orden". Posiblemente esa diferencia sea en los millonarios negocios familiares, pero ante el director del FBI, dependencia que ha aterrado a varios presidentes, la forma de expresarse oralmente es distinta.
        Comey lo interpretó "como una instrucción", aunque en vínculo al asesor Flynn, ya que el presidente Trump no estaba siendo indagado; además, porque Trump se refirió a Flynn, juzgándolo como "un buen chico", pero no hay que olvidar que las aves que vuelan juntas son del mismo plumaje, y Trump no se ve que sea buen hombre.
        La perversidad perece escurrirle rojiza por toda su piel, y amarilla por su pelo; y, con ese mal ánimo que siempre le acompaña, de inmediato twitió venenoso respecto a lo declarado por Comey: "A pesar de tantas declaraciones falsas y mentirosas, reivindicación total y completa… y WOW, Comey es un soplón."
        Ese hedor político está fermentado, la corrupción se encuentra a flor de pellejo, entre un soplón y un mentiroso.
        Lo mejor del pueblo estadunidense se encargará de hacer un buen aseo, ¡a fondo!, ante la obstrucción a la justicia.

lunes, 5 de junio de 2017

LOGOS
Avanza AMLO
DE LA BRASAS A LA LUMBRE 
       El fenómeno político, que corresponde a la ciudadanía, no puede estar en manos del hampa.
       Los rumores picarescos de esas pandillas hicieron dos afirmaciones: Enrique Peña Nieto prefiere entregar la Presidencia de México a la oposición, pero no perder la gubernatura del Estado de México; y, Andrés Manuel López Obrador acepta derrota en esa gubernatura, si asegura su acceso a la Presidencia de la República.
       Una sana política mexicana no toleraría irresponsabilidades ni chismes, pero nuestro mundo electoral, oficial y partidista, se encuentra gravemente quebrantado.
       La hegemonía de un solo partido político, con tres nombres históricos distintos, (PNR, PRM, y PRI) acompañada de un puñado de partidos con formal lealtad opositora, nacidos todos ellos, directa o indirectamente, de las entrañas de esa supremacía, sirvió al desarrollo del país, y generó, también, males que se han agudizado en grado sumo.
       Todo lo que sirve se acaba, y acaba por no servir. Esta expresión de sabiduría popular cae como anillo al dedo para esa malsana política electorera que ha hecho de las suyas en el Estado de México, como un tenebroso preámbulo, a cargo del erario nacional, de las elecciones del 2018.
       Y es que hemos hecho de todo proceso electoral una perversa y corrupta maquinaria que gasta lo que no tenemos.
       Gastamos dinero, tiempo, esfuerzos, tranquilidad, amistades, paz, so pretexto de una democracia que no tenemos.
       Para que la ciudadanía elija a sus autoridades no es necesario gastar centenas de miles de millones de pesos; para que al final decidan 7 magistrados.
       En la presente elección mexiquense, el triunfador indiscutible es Andrés Manuel López Obrador, quien personificando a MORENA ha obtenido, en cerca de tres años, una enorme cantidad de adeptos y votos, provocando un fenómeno que merece ser estudiado de manera seria.
       De inicio, López Obrador es, desde su tiempo de priísta, y después como eficaz opositor, hechura del PRI y del sistema político mexicano; en el entendido de que todas las cosas llevan en su interior el germen de su propia destrucción.
       Él y todos sabemos que en el PRI inició su forja; y que habiéndose formado el PRD con gente que militó en el PRI, en ese PRD prosiguió su aprendizaje práctico. Y que el PRI y el sistema lo han venido golpeando con enormes y destructoras olas, pero él ha sabido montarse en la ola de la frustración popular para lograr su propósito: la presidencia de México. Y esa adversidad lo ha venido modelando.
       El verso de Sor Juana Inés de la Cruz, respecto a los hombres necios, toma actualidad: queredlo cual lo hacéis, o hacedlo cual lo queréis.
       Pero los necios que odian a Andrés Manuel no han leído a Sor Juana. El gobierno gasta contra él 100 pesos, y él contra el gobierno gasta un peso, mostrando mayor eficacia.
       Él y todos deberíamos de saber que el verdadero rival y enemigo de AMLO, es él mismo. Y todos vamos, así, de las brasas a la lumbre.