martes, 30 de agosto de 2022

LOGOS

Amlo y 4T

ARMADOS CON SALIVA REMENDONA

        Por delitos electorales se investiga a Pío López Obrador, quien pidió la comparecencia de su hermano (el presidente de México) frente a la fiscalía correspondiente.

        Ante la posibilidad de ser citado, y de cara a una pregunta al respecto en una mañanera reciente, el presidente sentenció: “Yo no soy corrupto.”

        “¿Y su hermano Pío?”, replicó el periodista incómodo.

        “Tampoco Pío es corrupto”, contestó el presidente, con lo que dejó ejecutoriada su sentencia.

        Así, con ejercicio indebido del servicio público, actúa un presidente autoritario; él dispone quiénes son corruptos y quiénes no.

        Porque en un régimen dictatorial incipiente como el nuestro, de la palabra del ejecutivo federal dependen honras, patrimonios, salud, familias, libertad y vidas.

        Ese poder unipersonal que ha venido concentrando, en sí mismo, el presidente de la república, lo conduce al extremo de violar, un día sí y otro también, la Carta Magna de México, ante la indignación de millones de mexicanos, y la complacencia de otros millones de mexicanos, apáticos la mayoría, y militantes de la 4T los menos.

        La opinión internacional está azorada, pero firme y dispuesta a obrar en consecuencia, en defensa de sus intereses, ante un país con terrorismo y dividido por nuestro propio presidente.

        Pero ahora resulta que Amlo aporta otra mentira más al sostener, fundado sólo en su saliva remendona, que: “Debe ser obligatoria la prisión preventiva oficiosa, a fin de evitar la impunidad y la corrupción, porque si no prosigue ese encarcelamiento, se estaría terminando con toda la acertada estrategia de seguridad pública” que, él, torpe y novedosamente ha impuesto: “abrazos y no balazos”.

        Una vez que el conscripto aspirante a dictador hizo pública su voluntad de destruir el principio de presunción de inocencia, todos sus corifeos repiten automáticamente el capricho de su jefe; desde el secretario de gobernación hasta el último de los gobernadores morenistas.

        Don Adán Augusto López Hernández fue especialmente, de visita política coercitiva, a entrevistar al presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, para obtener el apoyo de este máximo órgano jurisdiccional, frenando el dictamen del ministro Luis María Aguilar Morales que declara inconstitucionales varios artículos del Código Nacional de Procedimientos Penales (y de otras leyes secundarias) al violar los derechos humanos garantidos por el artículo 19 constitucional respecto a la presunción de inocencia, porque a un presunto inocente que no ha sido sentenciado por un juez, no puede ni debe imponérsele una pena anticipada de privación de su libertad.

        Existen casos al por mayor, donde a una persona se le priva de su libertad por años, para después soltarlo absuelto, sin siquiera decirle: usted perdone.

        Acaba de pasar con Rosario Robles, y algunas otras mujeres.

        Está pasando con Jesús Murillo Karam, a quien cuando se le deje en libertad (ojalá sea pronto), nadie le dirá: usted perdone.

        Esos dos casos no son los únicos, sólo los recientes y famosos, pero seguramente que habrá más, porque les urge levantar la polvareda para encubrir todos los fracasos del presidente, y sus fiascos de “abrazos y no balazos”, con los que se enlaza al crimen organizado con propósitos electorales.

Por debajo de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos está el presidente; éste no tiene atribuciones para decidir quién es culpable o no, y a quiénes se priva de su libertad, y a quiénes no.

 


lunes, 22 de agosto de 2022

LOGOS

En un océano de errores

SOBREVIVE MÉXICO

        Todos los presidentes de México (y sus dos emperadores), desde la independencia de nuestro país en relación con España, han tenido en el ejercicio del poder algún, algunos o muchos aciertos.

        No todo ha sido negativo en ellos, y ninguno ha sido cien por ciento perfecto.

        Sí, hemos tenido presidentes con más aciertos que errores. Sí, ha habido presidentes mexicanos que han sido buenos hombres, como hemos tenido presidentes que resultaron hombres perversos.

        En materia de honradez, podemos contar una buena cantidad de presidentes con honorabilidad aceptable; y, también, hemos tenido presidentes corruptos en grado extremo.

        Más allá de la mitad de la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador, lo observo con algunos aciertos, pero lo veo imperfecto en su ejercicio, cargado de negatividad y perversión, cuidadoso de sus márgenes de honradez personal, pero tolerante, en extremo, con la deshonestidad de familiares y amigos.

        Y algo destacado, a la vista, es su errática política en todo el amplio mundo de la administración pública.

        Su labor práctica y constante en lo que a él corresponde, en lo que corresponde a las atribuciones de los otros dos poderes federales, y en todo el gobierno mexicano (entidades federativas, ayuntamientos, dependencias descentralizadas, desconcentradas y fideicomisos), está pletórica de faltas, deslices, tropiezos, culpas, caídas, resbalones, aberraciones, despropósitos, injusticias, descuidos, omisiones, equívocos, desatinos, anacronismos, falacias y atrocidades.

        Con todo mi pesar, hago uso de esa cantidad de adjetivos que califican el océano de errores en el que está hundido México desde hace varios sexenios, pero acentuados por la estulticia e ineptitud del autoritario presidente que padecemos actualmente.

        Presidente que ha contagiado sus vicios, miedos y odios, a sus partidarios y a sus opositores.

        Aquí, es necesario que transcriba una lúcida expresión de Max Born (1882-1970), científico alemán que estableció la física cuántica, en oposición al gran maestro, también alemán, Albert Einstein (1879-1955); mientras éste afirmaba: “dios no juega a los dados”, aquél aseguró: “dios está jugando a los dados”.

        Pues bien, Born nos dejó una frase rotunda: “La creencia de que sólo hay una verdad, y que uno mismo está en posesión de ella, es la raíz de todos los males del mundo.”

        Y para la desfortuna de los mexicanos, de esta generación y de las que vienen, nuestro actual presidente cree, de manera absoluta, que sólo hay una verdad, que él se encuentra en posesión de ella, y así, ésta es la raíz de los males que nos agobian en los tiempos que corren.

        La verdad absoluta presidencial nos ha conducido a agravar todos los peligrosos problemas que le heredaron sus antecesores, y a estas dificultades ha sumado nuevos y azarosos conflictos nacionales.

        Existe mayor inseguridad pública hoy, que en anteriores sexenios;

mayor pobreza, más inflación, más bajos niveles educativos, menos calidad en la salud pública, más mentiras presidenciales, mayor corrupción, más severo autoritarismo, más delincuencia organizada, mayores chanchullos electorales, menos fuentes de trabajos, peor obra pública, mayor militarización, más desunión entre los mexicanos, menos poder adquisitivo del salario, precios de los bienes y servicios elevadísimos, mayores conflictos internacionales.

        Sobrevive, lo bueno de México, en un caótico y terrorífico océano de incertidumbres, en el epicentro de la política cuántica, y sin vivir en el mundo subatómico, sino en la simple realidad de todos nuestros días.

        El presidente no tiene la verdad absoluta que pretende, y no tiene el derecho de jugar, a los dados, el destino de los mexicanos.

 


lunes, 15 de agosto de 2022

LOGOS

Hay solución

HONOR A LAS FUERZAS ARMADAS

        El actual presidente de México, desde que era candidato a este honroso cargo, prometió que si triunfaba disolvería a las fuerzas armadas.

        Ya como ejecutivo federal, durante los primeros meses en el ejercicio del poder, ratificó su decisión de regresar al ejército y a la marina a sus cuarteles, y estudiaba, dubitativo, cómo destruir a esas instituciones militares.

        No hay duda de que esa determinación unipersonal, y autoritaria, estaba en un posición de extremo.

        Todos los ciegos lacayos de ese poder le aplaudían a rabiar su antimilitarismo al presidente, y repetían como pericos domesticados las supuestas razones de estar en contra de la militarización.

        Ahora, en este agosto 2022, el péndulo presidencial se colocó en el otro extremo.

        El movimiento de extremo a extremo no fue violento, ya que poco a poco fue transformándose, el presidente, de radical civilista a fundamentalista castrense, con los matices convenencieros que le permitió el ser jefe nato de las fuerzas armadas.

        La determinación presidencial fue de facto e inconstitucional, por entregar al ejército y a la marina muchas de las atribuciones que corresponden legalmente al resto de las secretarías del ejecutivo federal, en cada entidad federativa, y adjudicarles, con amplia discreción y sin licitaciones, una enorme tajada del erario federal.

        Ha estado violando el presidente la Carta Magna que protestó cumplir (respecto a las fuerzas armadas y de forma directa) en los artículos 5º, 13, 21, 31, 36, 76, 89 y 129; preceptos que pretende derogar, reformar o adicionar, y de manera indirecta otros que le estorbarían en su proyecto militarista.

        Y con la ansiedad de sus ocurrentes prisas, el presidente, sin esperar a un proceso legislativo del congreso constituyente permanente, se adelantará el próximo 16 de septiembre para entregar la Guardia Nacional (a la que la constitución instituye como organismo civil) a la Secretaría de la Defensa Nacional y a la Secretaría de Marina.

        En franco desprecio al sistema jurídico mexicano, lanza la bravata el presidente: “que juzgue mi acto de autoridad la Suprema Corte de Justicia de la Nación”.

        Mientras eso acontece, el presidente, con su política de seguridad pública, está incendiando al país.

        Al tiempo que un periodista chayotero del obradorato, cercano al ejecutivo federal y llamado Epigmenio, asegura que “el narco y la derecha” son los causantes del caos, cuando a la vista el presidente es responsable de todo, por su autoritarismo.

        Por otra parte, si hubiese narcos con la derecha, también habría narcos con la izquierda.

        Ese es el galimatías desbarajustado al que nos ha conducido el actual presidente; porque la vocación de éste no es unir, sino desunir, no es sumar sino restar, no es multiplicar sino dividir, en todo y a todos.

        Así, se ha metido en callejones sin salida, y en ellos, cada vez se atasca más.

        Todos sus palafreneros bajunos que antes le aplaudían su antimilitarismo, hoy por hoy festinan con hurras su militarismo.

        Claro que este engorroso problema tiene solución.

Pero se necesita que el presidente, sea quien sea, con carácter y totalmente permeable, decida firme y con buen sentido, sobre lo que le presente un pequeño equipo multiprofesional de mexicanos inteligentes, honrados y trabajadores, que planeen, a corto, mediano y largo plazo, con puntualidad, valentía y lucidez, las operaciones precisas a seguir de inmediato.

        Desde luego, reconociendo y partiendo del cochinero en que estamos.

        Y al arrancar de dónde y cómo estamos, tener por meta, entre otras cosas positivas, la desmilitarización de México, reentregando a nuestras fuerzas armadas, con reconocimiento, dignidad y decoro, el honorable lugar que nuestra Carta Magna les otorga.

 


martes, 9 de agosto de 2022

LOGOS

Fabricar culpables

SIN MIRARSE AL ESPEJO

        Dentro de la misma familia López Obrador el agua está llegando al cuello, todo por obrar mal y no precaverse a tiempo.

        Pablo Hernández Romo, abogado de Pío López Obrador, aseguró que su cliente pide que su hermano, el presidente Andrés Manuel López Obrador, sea citado por la Fiscalía General de la República en la investigación que Pío tiene en su contra.

        Asevera su abogado Pablo: “Me dijo Pío que hay una persona que lo sabe absolutamente todo, todo, y ese es mi hermano Andrés Manuel, respecto a los sobres con dinero que para el movimiento recibí de David León”, quien fuera director de Protección Civil del gobierno federal.

        Ya hace tiempo que Latinus presentó el video de Pío recibiendo dinero, como una información denunciadora; y, a parte del tosco enojo presidencial, la soberbia en el poder no previno nada, y el caso otra vez se desborda.

        Y frente a esta confronta entre hermanos, el presidente hará lo que sabe hacer, distribuir la culpa hacía otros, porque él es incapaz de aceptar falla alguna.

        Ése no es un caso aislado de negligencia. La mayor parte de los actos presidenciales están improvisados.

        La mina de carbón que colapso en Sabinas, Coahuila, tiene como causa la falta de cautela presidencial. Obvio que en una administración federal estándar los malogros son de los colaboradores respectivos; empero, el gobierno actual es unipersonal, todo lo piensa, dice y hace el presidente.

        Pero siendo el ejecutivo federal el responsable, él, irresponsablemente, se encarga con toda desvergüenza de distribuir las culpas, a su antojo y beneficio.

        Un minero sobreviviente de ese derrumbe e inundación señaló desde el inicio de la tragedia: “Vi que el agua cubría a mis compañeros”, ojalá ese redivivo haya visto mal, por el bien de esas vidas humanas y de sus familias.

        Sin embargo, la información inicial de las autoridades de minería en nuestro país indicaron: “Desde el 2018 nos retiraron los recursos para inspeccionar las minas, sin saber a dónde los enviaron”.

        Acaso los mandaron a las grandes obras, también para fortalecer al movimiento.

        En ese dramático caso más hubiese valido el cuidado para no provocar mineros ahogados en lo profundo de la mina, y recuperar sólo cadáveres, para después únicamente tapar los agujeros, y que el gran jefe presidencial, otra vez, distribuya las responsabilidades, a ojo de buen cubero virtuoso.

        La visita relámpago del presidente en domingo 7 a esa mina, provocó más confusión y protestas.

        María Elena Álvarez-Buylla, directora de CONACYT, recién reveló ante senadores y diputados que más de 25 mil millones de pesos de 91 fideicomisos extintos se destinaron a otros proyectos federales.

        En este caso no se evaluó el grave daño que se produce a la educación al cercenar recursos imprescindibles para la ciencia y la tecnología.

        Mas que se puede esperar de un inepto educativo que utilizó la secretaría de Educación Pública como simple nido electoral a favor de su incondicional Delfina Gómez Álvarez, a quien el gran dedo presidencial acaba de designar como candidata de Morena a la gubernatura del Estado de México.

        La delicada área educativa ha sido severamente dañada por la improvisación del actual presidente; él se lamentará, y el pueblo de México también se la-mentará.

        Pero el caprichoso distribuidor de culpas fabricará culpables, sin mirarse al espejo.

 


lunes, 1 de agosto de 2022

LOGOS

Convulsivo y fanfarrón

EJERCE NUESTRA SOBERANÍA         

        Prácticamente, al parecer según el actual presidente mexicano, la diplomacia, la soberanía, la teoría general del estado y el derecho internacional público, se ejercen en sus mejores conceptos, con un “¡uy!, qué miedo, miren como estoy temblando”, pero al ritmo de Chico Che.

        Ésa es una burla fanfarrona y convulsiva, en cualquier foro mundial respetable.

        Eso se lo hicieron comprender al presidente Amlo, quien, ahora, su patológica reacción primeriza la está matizando a través de una contradicción que genera un callejón sin salida.

        Con cierta tardanza asevera el presidente: “Aun tratándose del mercado más importante del mundo. Si tener acceso a ese mercado nos implica ceder soberanía, no lo aceptamos… Voy a escribirle una carta al presidente Biden para explicarle a detalle… Pero no va a haber ruptura, eso sí se los adelanto; porque el tratado le conviene a México, y le conviene a los EU”.

        Cuando firmó el mandatario mexicano ese T-MEC, y lo aprobó el senado de nuestro país, tanto el ejecutivo como esa parte del legislativo estaban ejerciendo la soberanía nacional, y separaron los hidrocarburos en un exclusivo capítulo, de todos los demás energéticos.

        Si hoy se dice engañado nuestro presidente, con esto revela claramente su ineptitud. No estuvo preparado para comprender los alcances jurídicos de un tratado de libre comercio. Ni tiene preparación para entender qué es la soberanía.

        Eso, es lamentablemente para México.

        Jean Bodino (1533-1596), francés educado en la orden de los carmelitas, y desarrollándose como filósofo, jurista y político, escribió ‘Los seis libros de la república’.

        En ese texto parte de la base del “poder”, tanto de cada familia como en las pequeñas comunidades de aquel entonces. Y llega a precisar lo que es el “poder” que se encuentra por encima de todos los demás podres, el “Súper Omnia”.

        Esa “soberanía” que posee el pueblo cuando se trata de una democracia.

        Esa “soberanía” que poseen los nobles, pequeña parte del pueblo, cuando se trata de una aristocracia.

        Esa “soberanía” que posee un solo hombre cuando se trata de una monarquía.

        Esa “soberanía” constituye las tres formas del estado a plenitud, asevera Bodino, personaje que tenía un pie en el final de la Edad Media, y el otro pie en el inicio del renacimiento.

        Claro está que de la soberanía de ese tiempo, al año 2022, ha tenido un desarrollo, pero sus raíces y su tronco siguen prevaleciendo, aunque muchas veces en combinaciones promiscuas.

        Si con toda seriedad científica analizamos al México actual respecto a su “soberanía”, la veremos relativa con relación a otras “soberanías” más poderosas, o con otras más débiles.

        Hemos tenido presidentes de carácter, inteligencia y patriotismo de verdad, que han ejercido una soberanía más fuerte y más amplia, tanto en el exterior como en el interior del país.

        Sin embargo, en la actual administración, en donde un solo hombre determina las cosas de importancia, debilitando a todo lo que le rodea, instituciones y personas, tenemos una monarquía, disfrazada de república presidencial, perdida y enredada en su propia telaraña.

        Algún día, superada esta mala administración, con la distancia y el sosiego, estudiaremos con mayor objetividad: ¿por qué nos pasó esto?

 


lunes, 25 de julio de 2022

LOGOS

Ley de la selva

TREN LLAMADO SEGURIDAD NACIONAL

        Parte de la selva maya, y todo lo que esa superficie conlleva, ha sido afectada (y sigue siendo agredida) por una obra pública federal caprichosa, que golpea al medio ambiente, de carácter económica y turística que, al menos en uno de sus tramos es objeto de una suspensión en un juicio de amparo indirecto.

        Un grupo de científicos ambientalistas, mexicanos de buena intención, son los quejosos en ese juicio de garantías.

        La buena fe del presidente Andrés Manuel López Obrador no se percibe, al decidir personalísimamente, sin investigaciones y estudios pertinentes, el inicio y prosecución de esa obra pública apurada de costoso monto: el tren maya.

        Hasta aquí mi inicial percepción.

Pero por información nacional, al alcance de todos, observó que esos ambientalistas solicitaron derecho de audiencia al presidente para explicarle sus puntos de vista conforme a su investigación y capacidad.

Y sin haber una fundada razón se les negó su derecho garantido a ser escuchados, incluso, después de haberlos citado.

Por lo que respecta al presidente, en lugar de otorgarles ese derecho garantido por nuestra carta magna, en varias de esas llamadas mañaneras los injurió: “mentirosos y falsos ambientalistas”, “enviados de nuestros adversarios”, “conservadores disfrazados”, y otras majaderías de similar calaña.

Simplemente, de palabra, negó que esa obra y ese tren perjudiquen a la selva, cuando las filmaciones que se han realizado en el lugar muestran las rasuradas y el bárbaro destroncado de la vegetación exuberante, la destrucción de obras prehispánicas, y el criminal relleno de cenotes con material de cascajo.

Ante el daño a la selva, vino la suspensión del acto reclamado; y, frente a dicha medida judicial, el salvajismo del presidente violó la suspensión de amparo declarando al tren maya, “obra de seguridad nacional”, sin tener motivo ni fundamento, legales y debidos, que sustenten ese acto de autoridad.

La fracción VII del artículo 129 de la Ley de Amparo regula la suspensión: “Se considera, entre otros casos, que se siguen perjuicios al interés social, o se contravienen disposiciones de orden público, cuando, de concederse la suspensión… Se permita el incumplimiento de las órdenes militares que tengan como finalidad la defensa de la integridad territorial, la independencia de la República, la soberanía y la seguridad nacional y el auxilio a la población civil, siempre que el cumplimiento y ejecución de aquéllas órdenes estén dirigidas a quienes pertenecen al régimen castrense”.

Mientras que el artículo 129 de la Constitución Federal dispone: “En tiempo de paz ninguna autoridad militar puede ejercer más funciones que las que tengan exacta conexión con la disciplina militar.”

En tanto que la Ley de Seguridad Nacional señala en sus artículos 3, 5, 6, 12, 29, 37, 43, 50, 56, 61, y demás relativos: lo que se entiende por seguridad nacional, la integración de un consejo de seguridad nacional, los procedimientos que deben de seguirse, el control jurisdiccional sobre ese consejo, la supervisión legislativa sobre ese consejo.

Y todo lo anterior no se ha satisfecho, ni será legal colgarle a la obra pública del tren maya el san Benito de “seguridad nacional”.

En México no debe imperar la ley de la selva. Frenemos al salvaje. La ley está por encima del presidente.



 

lunes, 18 de julio de 2022

LOGOS

Benito Juárez

LOS IMITADORES SON GROTESCOS

        El hecho histórico es que el presidente Benito Juárez murió cerca de las 5 de la mañana del día 18 de julio de 1872, teniendo una larga y dolorosa agonía.

        Y hasta el último momento estuvo consciente, pues no se daba por vencido, responsabilizándose del poder hasta el último segundo.

        Ecuánime como era él, recibía informes y deba instrucciones a sus colaboradores respecto a los graves problemas que se vivían.

        Constantemente recibía en su pecho desnudo, por parte del médico que lo atendía, paños metidos en agua hirviendo que lo quemaban, pero lo sostenían en vida.

        Al exterior de su habitación en Palacio Nacional se desmentía la gravedad de su mal, diagnosticado como “angina de pecho”.

        A la media noche, antes de fallecer, recibió a un ministro, y después a un general. No quiso atenderlos postrado, sino con la formalidad de su vestimenta ordinaria.

        Después regresó a su duro tratamiento.

Al doctor le había pedido, horas antes, que con franqueza le dijera cuál era su condición. La sincera opinión del profesionista no se hizo esperar.

Así que el presidente decidió ya no recibir a nadie más, para dedicarse por entero al asunto personal de mayor importancia: morir.

Y al morir, desaparecieron todos sus enemigos.

Al escuchar las descargas de los cañones rindiendo honores al gran muerto, todos le alabaron sin rencilla alguna.

Eso forma parte de la condición humana.

Pero pronto se dio la lucha por el poder. De inmediato ocupó la presidencia el Abogado Sebastián Lerdo de Tejada, estando en la presidencia hasta el 1876. Se lanzó a la reelección, chocando con el General Porfirio Díaz. La Honorable Suprema Corte de Justicia de la Nación anuló el triunfo de Lerdo de Tejada, calificándolo de “un golpe de estado”, y tomando el poder por algunos días el presidente de la Corte José María Iglesias, por mandato de ley, interinamente.

Porfirio Díaz ganó el poder en 1876, ejerciéndolo, directa o indirectamente, por más de 34 años, a pesar de que su campaña tenía como lema: “Sufragio Efectivo. No Reelección”.

Juárez fue un presidente que siempre respeto el derecho. Escogió colaboradores más preparados que él y los dejó que con plena libertad ejercieran sus atribuciones. Fue inquebrantable en su proyecto de unir a los mexicanos, siendo respetuoso con sus adversarios. Encabezó la generación creadora del moderno Estado Mexicano: el Estado Civil y Laico; antes México era estado eclesiástico. Su humanismo estuvo siempre por encima de su condición indígena, el derecho se aplicaba igual para todos. Su inteligencia y perseverancia motivaron la caída de dos emperadores: Maximiliano y Napoleón III. Pastor de palabras exactas, breves y veraces; no fue mentiroso. Excelente estudiante, destacado abogado, presidente ejemplar. Recibió muchas injurias; jamás respondió a ellas ni injurió a nadie.

Ningún humano es perfecto; pero “el príncipe de la palabra”, Jesús Urueta (1867-1920), mexicano de Chihuahua, quien nunca leía discursos, sino siempre improvisaba, al pronunciar su disertación en recuerdo de Juárez en la CDMX el 18 de julio de 1901 afirmó: “Esta fecha no es una fecha de duelo colectivo, sino de universal regocijo… no es el día de la muerte, es, señores, el día de la resurrección… El versículo de la Sulamita es eternamente cierto, el amor triunfa sobre la muerte. Benito Juárez no está bajo su lápida mortuoria convertido en ceniza, está dentro de nuestras almas convertido en idea, en sentimiento, en aspiración… Juárez en su ataúd, descansaba. Se le creía muerto. Ahí acudieron sus discípulos de patriotismo y de infortunio, y en vez de sentir la dolorosa agonía de la esperanza, sintieron brotar en sus almas una esperanza nueva… Entonces, fue cuando Guillermo Prieto, infundiendo en la frase toda la fuerza vital de su infinito anhelo gritó: De pie señor, de pie, a ese grito poderoso como un conjuro se hizo el milagro, el muerto sacudió el sudario y se puso de pie en la conciencia nacional.”

La retórica literaria también es realidad.

Juárez, como todo humano, es único e irrepetible. Sus imitadores siempre resultarán grotescos.



lunes, 11 de julio de 2022

LOGOS 

Día del Abogado

SU SERVIDUMBRE ES SU GRANDEZA

        En nuestro país, el Día del Abogado se instituyó por decreto presidencial el 12 de julio del 1960.

        Así lo dispuso el presidente Adolfo López Mateos, y encargó de su organización al Abogado Federico Bracamontes, por aquel entonces director del Diario de México.

        En Jalisco, en el paraninfo de la Universidad de Guadalajara, este año 2022, a las 12:30 horas del 12 de julio, se llevará a cabo la sexagésima segunda ceremonia nacional, dedicada a quienes con servidumbre generan la grandeza de esta noble profesión.

        Cuatro abogados michoacanos serán reconocidos en ese acto: la juez Martha Nereyda Murillo Orozco, en la delicada área de la judicatura, profesionista capaz, trabajadora y honorable; la maestra Karla Barragán Díaz, en la importante área académica, destacando su calificada labor profesional, atingente y puntual, en la Facultad de Derecho de la UMSNH; el Abogado Fabián Pérez Maldonado, en el área de la postulancia, siendo sobresaliente en el pleno ejercicio de su profesionalismo y talento; Teodoro Barajas Rodríguez, quien con maestría e inteligencia ha sido relevante en la administración de la cultura, en diferentes niveles gubernativos.

        Entre tantas malas noticias que parecen ahogar a nuestra nación y a nuestra entidad federativa, ésta es una estimulante información que nos reconforta.

        El bien merecido reconocimiento a los cuatro compañeros michoacanos, nacionalmente, debe ir acompañado de nuestros parabienes, pues ellos representan apropiadamente al actual foro de abogados de nuestra entidad federativa.

        Hubo tiempos, de los cuales nos platica el decano del Colegio de Abogados de Madrid, Ángel Ossorio (1873-1946), en su libro El alma de la toga, que había críticas injustas, cuando un Abogado recibía justos honores profesionales; a ellos les recomendaba: “debajo de la toga hay que llevar coraza”.

        Por fortuna, esas épocas y malas costumbres han quedado superadas, la luz del entendimiento y la generosidad profesional rigen, hoy por hoy, el pensar, expresar y hacer, de los Abogados de este siglo XXI, centuria que transcurre tan azarosa, pero tan llena de esperanza.

        Recordemos que no hay crepúsculos, a los que el tiempo haya dejado sin auroras.

“Cosmos” es un hermoso concepto. Su origen griego significa orden. Sin orden habría caos y, en estas perturbaciones extremas, no hay lugar al humanismo ni a la libertad ni a la democracia, ni a la igualdad ni menos a la justicia.

        Los seres humanos de frente a todo el cosmos (en nuestra finitud significada o insignificante) somos producto de ese orden, y formamos parte de él.

        Los primeros homínidos, nuestros más remotos antepasados, acecharon el ordenado desarrollo de la vida vegetal, el concierto en el comportamiento de los animales, y la armoniosa caminata de los astros en el cielo.

        Por instinto, primero, y después con primitivismo reflexivo, el homo sapiens imitó, con variadas ventajas sucesivas ese orden natural.

        Esa es la profunda raíz de lo que más tarde (desde el siglo X antes de nuestra era) los griegos llamaron “nomos”; o sea, las normas o las leyes que dirigen la conducta de mujeres y hombres.

        Con el paso de la experiencia, el Abogado actual debe de tomar de sus raíces su desarrollo futuro. Sin servidumbre humanista no habrá grandeza humana posible.

 

LOGOS

Luis Echeverría Álvarez

¿POR QUIÉN DOBLAN LAS CAMPANAS?

        John Donne (1572-1631), primero católico y después anglicano, uno de los grandes oradores londinenses, en uno de sus profundos sermones poco antes de morir dijo: “Ningún hombre es una isla, ni se basta a sí mismo; todo hombre es parte del continente, parte del todo. Si una porción de tierra fuera desgajada por el mar, Europa entera se vería menguada, como ocurriría con un promontorio, con la casa de tu amigo o la tuya: la muerte de cualquier hombre me disminuye, porque soy parte de la humanidad; así, nunca pidas a alguien que pregunte, por quién doblen las campanas; están doblando por ti.”

        Luis Echeverría Álvarez fue presidente de los Estados Unidos Mexicanos de 1970 a 1976, y hace días murió teniendo la edad de 100 años y casi 6 meses.

        Ni duda cabe que fue un presidente poderoso, de sueños populistas, el más trabajador de los presidentes del siglo XX y lo que va del siglo XXI, un dínamo de actividad inusitada, mañana, tarde y noche, en todo el territorio nacional y fuera de él.

        Nadie puede acusarlo de flojera; y el que es prolijo en el hacer, suele equivocarse en abundancia. Nunca estuvo quieto ni cansado, y era agresivo en la lucha contra los extremos, aunque éstos formaran parte de su personalidad, lo que le ocasionaba contradicciones profundas y ocultas.

        Era un emprendedor nervioso, pero con una quieta vista de observador. Atento escucha, con una mirada perdida. Del extremo silencio al que por burocráticos años estuvo confinado, pasó al verbalismo extremo esgrimido en el ejercicio de su poder. Transcurría de la serenidad profunda a la explosiva carcajada de su rostro.

        Echeverría, como presidente, quedó seducido por un grupo de jóvenes de palabra fácil y sugestiva, pero de inexperiencia atroz y aventurera.

        Llegó a hablar en demasía del contraste existente entre los ricos y los pobres; y dentro de los pliegues de su alma sacó un escondido y extravagante deliro: reformar a los ricos a través de prédicas belicosas.

        Los ricos en respuesta le impusieron la humillación de severos castigos, que supo soportarlos con gran dignidad, pero llevó al pueblo al sufrimiento, pasando de ser populista, a ser antipopular.

        Tuvo una terca inclinación por hacer siempre lo desusual. Si antes el presidente iba en automóvil de lujo, Echeverría iba a pie. Si antes el presidente leía, en su mandato siempre improvisaba. Si antes el presidente cuidaba su vestir, el se presentaba en guayabera hasta en ceremonias tradicionalmente formales. Si antes en las comidas oficiales se daban vinos, él daba aguas frescas de sabor. Si antes la sucesión presidencial se hacía en forma discreta, el dispuso que se abriera el telón para que todo el pueblo viera.

        Fue Echeverría un predicador encolerizado, lanzó mensajes de fondo asertivo, pero en su mayoría ineficaces por la ausencia de aplicabilidad práctica, o por la desacertada ineficacia de su instrumentación.

        Todos los presidentes de México han tenido sus luces y sus sombras, y son producto de la realidad nacional, la que hace más efecto en ellos, que ellos en ella.

        Poco antes de dejar el poder Echeverría, afirmó: “Hay siempre en la naturaleza humana, un sentimiento de soledad”.

        Su lema fue: “¡Arriba y adelante!”; y hoy sabemos que eso de “arriba” no fue tan alto, y que eso de “adelante” no fue tan lejos.

        El actual presidente de México, afín caricatura del presidente Echeverría, a la muerte de éste, y siendo el pasado domingo día de la oración por la paz, debió preguntarse: “Por quién doblan las campanas”, y quizá responder: “están doblando por mí”.

 


lunes, 4 de julio de 2022

LOGOS

Dos Bocas

Y MÁS DE UN CENTENAR DE MENTIRAS

        Recientemente, en la Inauguración de la Refinería “Olmeca” en el Puerto de Dos Bocas, hicieron uso de la palabra el gobernador de Tabasco, el director de PEMEX, el director de CFE, la secretaria de Energía, y el presidente de México.

        Desde luego que se dijeron algunas verdades, enteras o a medias, pero todos los oradores participantes se pronunciaron más a favor de las mentiras.

        Obvio que la figura presidencial fue la destacada en todo.

        Se programó, dicha refinería, para que costara (inicialmente en el año 2018) 8 mil millones de dólares.

        Ahora, en la supuesta inauguración (julio del 2022) se ha gastado 18 mil millones de dólares.

        Y aún no refinará petróleo, para obtener dísel, gasolinas, gas y combustóleo. No existiendo fecha fija para esa producción.

        Sin embargo, asegura el presidente que esto nos hará autosuficientes, y serán del “pueblo” todas las refinerías.

        Aunque ahí mismo, en esa ceremonia en donde se inauguró lo poco inaugurable, se firmaron convenios con varias compañías extranjeras, en donde PEMEX y CFE tienen exclusivamente el 10% o el 15% de las acciones.

        Eso no es autosuficiencia, ya que dependeremos por mucho tiempo de esas compañías internacionales.

        Parece que dejamos a las empresas españolas (sin contaminación) para caer en manos de las estadunidenses (con contaminación). Del sartén saltamos hacia las brasas.

        Nuestros productos de refinación (con la participación extranjera) cuando los tengamos, serán sólo dirigidos al consumo interno; bienes ya transformados en nuestras 8 refinerías, incluyendo la de Dos Bocas y la que se compró hace poco en EU, y que aún no se paga totalmente, nos dará sólo el porcentaje de nuestras acciones

        Y nuestra soñada autosuficiencia será un buen propósito, pero no una realidad.

        La verdad es que en Dos Bocas se tienen trabajando a 25 mil 500 seres humanos; pero, cuando se termine, ya sea en el año 2024, 2026, o en el 2030, la refinería ocupara nada más 1 mil 500 trabajadores.

        Así que desde ahora hay que proyectar en dónde se van a ocupar los 24 mil obreros restantes.

        Pero la retórica del presidente autócrata se recalentó y dijo: “Nuestra autosuficiencia mexicana debemos llevarla a todo. Debemos ser autosuficientes en alimentos, no sólo del campo, sino industrializarlos. Todo tenemos que producirlo.”

        Se oye bien como intención ingenua, que nos conduciría a aislarnos totalmente del mundo. No habría comercio internacional, sólo nacional. No existiría la libre concurrencia y, al final, buscando ser fuertes, lograríamos ser más débiles.

        Y al hervir el cerebro del máximo líder, éste aseguró: “En 2024 se harán ciertos, totalmente, los derechos a la salud y a la educación plena en todo el país.”

        Más con esa acalenturada oratoria afirmó: “en lo que resta de mi gobierno habremos plantado 1 un mil 80 millones de árboles”, cuando nuestro territorio sólo tiene 2 millones de kilómetros cuadrados, y 130 millones de habitantes.

        Decir mentiras no aporta nada bueno. “Los programas sociales atrevidos” no deben ser del pico para fuera. La acción verdadera, y discreta, es la mejor política.

 


martes, 28 de junio de 2022

LOGOS

Nos ofreció sueños

Y NOS ENTREGA PESADILLAS

        Cuando un presidente regala, hoy, el dinero del erario con propósitos electorales, está sembrando, para la nación, el hambre del mañana.

        La economía mexicana está teniendo uno de sus peores momentos. La inflación se encuentra imparable; sólo la rebasa la trágica inseguridad pública que padecemos.

        Nuestros peligrosos problemas, siendo un asunto interno, se han convertido en noticias internacionales.

        El papa Francisco ha clamado, y reclamado, desde El Vaticano: “Estoy consternado por tantos asesinatos en México, que causan un sufrimiento inútil. Estoy cerca, en afecto y oración, de la comunidad católica que sobrelleva está tragedia”.

        Lo que pasa es que esa tragedia no es exclusiva de los católicos. Esta desventura no es únicamente para los 130 millones de mexicanos, sino que la estamos exportando y compartiendo con la población de muchos países.

        Los abrazos decretados por el presidente Andrés Manuel López Obrador como el eje de la política mexicana de seguridad pública, se convierten en balazos asesinos que matan en territorio nacional, y también allende de nuestras fronteras.

        Y por más que el presidente les eche la culpa a sus antecesores, el recurso de los proclamados abrazos ha provocado más delitos y asesinatos que los viejos balazos.

        Lo balazos y los abrazos, tan opuestos entre sí, han sido tan inútiles como perversos. Tan malo el pinto como el colorado.

        No olvidemos que los padecimientos naturales y sociales se encuentran globalizados, frente a los ojos de provincianos tabasqueños, ante la mirada de rancheros sonorenses, o delante a la vista de pueblerinos del bajío.

        La mundialización, más la masividad poblacional del planeta, están induciendo una excitación migratoria en todos los continentes de la Tierra.

        Emigran de países pobres, inseguros y violentos, por razones obvias. Pero, también, emigran mexicanos dentro de nuestro territorio, por esos mismos motivos de hambre, violencia e inseguridad.

        Inmigran, todos los que lo logran, a sitios más seguros, pacíficos y con mayores posibilidades de desarrollo económico.

        De agrandarse las olas migratorias en todo el mundo, aceleraríamos el mestizaje global, en todos los órdenes, y se aplicaría velocidad a cambios económicos impredecibles, más si se generan guerras y/o se descompusiera el medio ambiente que nos permite la vida en el planeta.

        De cara a todo ello, nuestro actual presidente mexicano no da el ancho ni el largo ni la exacta medida del líder requerido.

        Él sólo sabe de cosas electoreras. El cómico caso del famoso avión presidencial lo pinta de cuerpo entero. No sabemos si lo rifó o no lo rifó. Ignoramos si lo vendió o no lo vendió. Si lo regaló o no lo regaló.

        Ese avión se ha convertido en el símbolo de su ineptitud. Costó mucho en tiempos de sus antecesores, pero ha costado más “en los tiempos de austeridad” de Andrés Manuel López Obrador.

        Y como en los juegos infantiles: “Ahí está un avión presidencial cargado de… tontejez”.  

        Sin embargo, para lo electorero, Amlo nos ofrece sueños, y nos entrega pesadillas.