lunes, 31 de agosto de 2020

 LOGOS

Informe presidencial

AMLO, DESATINOS Y SOBERBIA

        El presidente de los EU Donald Trump exhibió (con tozudo orgullo) al presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, como un trofeo de sus logros en la ceremonia en que aceptara la candidatura republicana para ser reelecto.

        La pasión electoral de AMLO es tan enfermiza, que aceptó ser objeto en la campaña presidencial de Trump y, ante el hecho riesgoso para México, sólo dijo: “soy respetuoso de la decisión de EU… no tengo opinión sobre eso… no quiero meterme en sus cosas”; y, así, se convirtió en una de sus cosas, en una cosa más de Trump.

        La osadía de haber exhibido al presidente mexicano en un importante acto de campaña electoral, del partido republicano, no fue disposición de EU, como equívocamente afirmó AMLO, sino fue determinación del candidato Donald.

        Y que carezca de opinión el presidente López Obrador sobre ese uso indebido de su imagen presidencial, para la campaña electoral Biden vs Trump, es intromisión inconcebible; más cuando agregó, “no quiero meterme en sus cosas”, pues el hecho es, repito, que el republicano lo exhibió como una de sus cosas.

        Eso significa que nuestra política internacional ha seguido cayendo demasiado bajo: el presidente AMLO es ahora lacayo electoral de TRUMP.

        ¿Qué nos dirá López Obrador, al respecto, en su próximo informe? No sabemos qué número de informe es el siguiente, pues el presidente sufre de diarrea informativa.

        No me opongo a que nos informe cada segundo, ni cada hora o cada día, si cree que no tiene otra cosa qué hacer, o si su compulsión al respecto es irrefrenable; empero, basta conque cumpla legal y debidamente con lo que ordena el artículo 69 de nuestra Carta Magna: “En la apertura de Sesiones Ordinarias del Primer Periodo de cada año de ejercicio del Congreso, el Presidente de la República presentará un informe por escrito, en el que manifieste el estado general que guarda la administración pública del país”.

        Y esa obligación, del presidente, no es delegable, pues es de carácter constitucional. Cada presidente que ha mandado, o que mande, a su secretario de gobernación o a otro colaborador a entregar ese informe escrito, viola la constitución, sea López, Peña, Calderón o Fox.

        Por miedosos y comodinos han preferido los presidentes mexicanos, desde hace ya algunos sexenios, hacer su reunioncita casera en lo que fuera Palacio Nacional, hoy casita de la sagrada familia López; y, obvio, discursean ante un público comprometido, sumiso, aplaudidor, y bien cebado.

        No pasa desapercibido que AMLO ha querido calentar el ambiente de su próximo y siguiente informe con algunos spots o mensajes, en los que, como siempre, él es el paisaje, anunciador y protagonista.

        Analicemos esos mensajes.

        “En el peor momento se cuenta con el mejor gobierno”. Aquí reconoce que México vive su peor momento; y él lleva ya más de dos años ejerciendo el poder, ya que se lo entregó Peña Nieto el día siguiente al de la elección en que salió triunfante AMLO, y éste prometió que, llegando, por este simple hecho se solucionarían los problemas nacionales. Aseverar que éste es el peor momento, es confesar el fracasó de ese mal llamado “mejor gobierno”.

        “No es para presumir. Soy hombre de palabra. Ya no hay avión presidencial”. ¿Cómo que no hay?, si él se acaba de subir al avión presidencial para mandarnos un mensaje. Él lo está rifando a través de la Lotería Nacional de manera desafortunada y oscura.

        “No he aumentado la deuda pública”; cuando los datos de la Secretaría de Hacienda nos indican que el total de la deuda pública de México al cierre de julio del 2018 era de 10 billones, 427 mil millones de pesos; y al cierre de julio del 2020 es de 12 billones 239 mil millones. Es decir, ha aumentado nuestra deuda (interna y externa) cerca de 2 billones de pesos.

        “Aumentamos los salarios”. Sí, es cierto, en 2018 el salario mínimo general era de 88 pesos 36 centavos, diarios; y en el 2020 este salario general es de 123 pesos 22 centavos, diarios, pero la capacidad de compra de aquellos 88 pesos con 36 centavos era superior a los del salario actual.

        “No ha habido aumento en luz ni en gas”, afirma personalmente AMLO, cuando todos hemos sufrido ese incremento de manera terrible.

        “Me han atacado, como no se había atacado antes a ningún presidente”; pero AMLO no dice que él, como presidente, ha agredido a todos. A toda acción corresponde una reacción igual, pero en sentido inverso. Es la tercera ley de Newton, en física, aplicable a la política.

        “Ya no hay servicio médico privado para funcionarios”; y se le olvida que él como presidente, y su familia, gozan del mejor servicio médico privado de México, pagado por todos los mexicanos.

        El día de su informe, más de 65 mil muertos por covid (número oficial) o 175 mil muertos latentes (según número indicado por organismos internacionales) incriminarán a la pésima política de salud del gobierno de AMLO, y éste sólo enchuecará su boca.

        A pesar de su cacareado empeño, a los pobres de México los ha hecho más miserables.

        Total, al presidente Andrés Manuel López Obrador le ha faltado humildad y eficiencia; en cambio, le han sobrado desatinos y soberbia.

        ¿Podrá transformarse AMLO, para bien de México?; porque alguien que aspira a ser transformador, primero debe transformarse a sí mismo.

 

lunes, 24 de agosto de 2020

LOGOS

Corrupción disfrazada

LAS PIRUETAS DE AMLO

        El presidente Andrés Manuel López Obrador dijo el 30 de julio del 2020: “fíjense lo que me importa el abasto de medicamentos, que uno de los mejores servidores públicos de mi gobierno, quien me ha ayudado muchísimo, se va a hacer cargo de este asunto”.

        Y con gran orgullo presentó a David León Romero como director general de la empresa estatal para adquirir y distribuir medicamentos, para nuestro país, supuestamente “en coordinación con la ONU” (aunque la ONU al parecer no lo sabe), con un presupuesto anual de más de 60 mil millones de pesos.

        Todo era felicidad para Andrés Manuel y para David, pues AMLO ha decidido autoritariamente, y contra todas las leyes, no licitar las compras del gobierno federal, por la sencilla razón de que él es honrado, y no roba.

        Pero esa felicidad, ese indebido nombramiento y ese benemérito y probo presidente, sufrieron lastimosa caída.

        Carlos Loret de Mola dio a conocer, el 20 de agosto de 2020, algunos videos donde David León Romero da grandes sobres con dinero a Pío López Obrador, “persona honesta y ciudadano ejemplar”, según su decente hermano Andrés Manuel.

        Esa exhibición impresionó a todos.

        Al siguiente día, desde Aguascalientes, el presidente AMLO en su mañanera errática dijo presuroso, antes que alguien dijera pío: “Es natural… están en su derecho… les han dolido los videos de Lozoya… y esa banda de delincuentes de cuello blanco me atacan… pero no somos iguales… lo de Lozoya son miles de millones… y lo de Pío y David a penas si sube a dos millones… y las revoluciones son de ese modo… por eso a la familia de Francisco I. Madero le dieron después del triunfo, en retorno, 700 mil pesos de aquella época”.

        Así, López Obrador ejecutó varias piruetas.

        A esclarecimiento no pedido, aunque esperado, botó la confesión manifiesta de AMLO: recordó los videos de Ponce, Bejarano e Imaz, sus colaboradores y amigos, a quienes los grabaron en los años 2004 y 2005, recibiendo pacas de dinero para AMLO; y éste ahora sólo dijo que aquello fue poquito, comparado con lo de Lozoya. ¡Vaya pirueta comparativa!

        Andrés Manuel confesó haber conocido, 5 días antes, lo de ese video de su hermano Pío, y defendió el caso al estilo del presidente de San Blas, Nayarit, Hilario Ramírez, quien cínicamente dijo: “yo robo, pero poquito”.

        Encallejonado, AMLO, decidió suspender el nombramiento de David León, y le pidió que se presente ante la fiscalía (como Pío) y “den la cara”. Esta pirueta la tiene muy hecha, y aunque el dinero vaya para él, sacrifica a quien sea con tal de que su plumaje quede limpio.

        A esa pirueta la hace poética con el verso de Salvador Díaz Mirón (1853-1928): “Hay aves que cruzan el pantano y no se manchan. Mi plumaje es de ésos”; olvidando que hay aves que manchan al pantano.

        Pío y David no llegarán a la cárcel. El desplante de AMLO es para taparle el ojo al macho.

        Su autoritarismo está a la vista de todos. El servilismo de sus colaboradores da vergüenza. AMLO opera como titiritero de ellos. Viola el derecho, y ordena: “exhiban los videos de Lozoya”, y éstos de inmediato e ilegalmente se exhiben.

        Los videos, en sí, poco prueban en juicio, pero sí provocan un gran escándalo mundial; y los opositores de AMLO le exhiben, a la vez, videos (viejos y nuevos) de supuestas corruptelas de la familia López Obrador, y de sus amigos. Y esto no gusta al presidente.

        La guerra de audio vídeos, excitada por la oscura política de AMLO, está en marcha.

        Todos los presidentes de México han ejecutado, legislado y juzgado, con mesura y discreción; pero AMLO lo hace con procacidad desfachatada y con piruetas.

        “Si un familiar mío comete delito, será castigado”, asegura AMLO; pero al mismo tiempo ilícitamente los juzga: “lo de Pío y David no es corrupción, es cooperación”. Me recuerda al chino Ye Gon que explicó los cientos de millones de dólares en su casa: “influyentes funcionarios públicos federales me los dieron a guardar, amenazándome, cooperas o cuello”. ¡A que las cooperaciones de AMLO!

        Aclaro. La inmensa mayoría de los mexicanos queremos que se acabe la corrupción.

        AMLO sólo ve la corrupción en el ojo ajeno. En el ojo propio le llama cooperación; y la familia López Obrador las compara, ofensivamente, con las aportaciones de Leona Vicario a la Independencia.

 
 

lunes, 17 de agosto de 2020

 

LOGOS

Cárcel a los expresidentes

CIRCO DE CINCO PISTAS

        El eje de todo para el presidente Andrés Manuel López Obrador es lo electoral. Todo gira en torno a elecciones.

        Ese epicentrismo erróneo, su limitación cognitiva y su agreste educación, anclan a AMLO en la medianía productora de chacales, como con acierto lo denuncia Beatriz Pagés, apercibiéndole de que él también será juzgado.

         Andrés Manuel está feliz de que su mediocridad y las fuerzas conservadoras y neoliberales de México (sumadas a las de EU de Trump) lo hayan puesto en la presidencia de la república.

        AMLO no lo entiende, y cultiva el mito de que “el pueblo” lo apoya y lo idolatra, y de que él le sirve.

        Y ese mito, en inicio, lo hizo suyo una multitud ávida de creer en alguien, pero ese mito carece de sustento real, ya que (en todo tiempo y lugar humano) quien tiene la fuerza tiene el poder, y la gente lo sigue para obtener algo: limosnas, becas, dinero, migajas.

        Así el poderoso domina y puede auxiliar y/o destruir a los otros.

        Desde hace 10 mil años nuestros antepasados, los homo sapiens, con su fuerza vencieron y aniquilaron (casi sin mezclarse) a otros humanos: cromañones, neandertales, denisovanos, soloensis.

        La fuerza humana, en el amplísimo sentido de esa palabra (físico, económico, estético, jurídico, ético, mítico, lingüístico, cultural, político, educativo, etc.), organiza, toma y ejerce, el poder, sobre los demás, a través de un homo, llamado guía de horda, jefe de tribu, cacique, rey, emperador, papa, primer ministro, líder, presidente, secretario del partido, u otro nombre.

        Ahora, en este año 2020, el homo sapiens sigue siendo un gran alocado que genera problemas; pero, también puede ser (con capacidad, trabajo y honradez) un certero y gran creador de soluciones.

        Un problema del homo (individuo-social en todas las épocas y sitios) es la sucesión del poder en el núcleo humano, lo mismo entre mayas, germanos, aztecas, hebreos, chinos, purépechas, árabes, ingleses, tarahumaras, franceses o zapotecos.

        En México, desde su inicio como nación independiente (27 septiembre 1821), los que tuvieron la fuerza genérica, y por ende el poder, dominaron y explotaron a la población constituida de individuos, nombrándola ficciosamente “pueblo” y, erigiéndose esos poderosos en gobierno.

        La historia registra diversas formas de sucesión, en la ficción legislativa y en la realidad: matando al líder, exiliándolo, encarcelándole.

        Y el desarrollo de nuestro sistema presidencial a partir de la constitución de 1917, con su adaptación real y después de muchos asesinatos, impuso en México un partido político poderoso con tres nombres sucesivos (PNR, PRM y PRI), estructurado como si fuese un enorme fuselaje de un avión, en donde todos cabían, con sus dos alas: los partidos de izquierda y los partidos de derecha, para obtener estabilidad.

        El partido oficial era todo un entero. Ahí el presidente, desde Lázaro Cárdenas del Río, escoge (no al presidente sucesor), sino al candidato a la presidencia del partido oficial, ya que el presidente es el jefe nato de las fuerzas armadas y del partido político en el poder.

        Ese “pueblo” ficción era libre de votar por cualquier candidato, pero el peso del poder y de la fuerza orientaba al voto.

        Así, el presidente en turno elegía sucesor y verdugo, ya que quien accedía al poder, con esa fuerza, podía ser generoso con el ex, o castigarlo.

        Desde el pedestal presidencial se maneja al país, para bien y/o para mal.

        Hoy es lo mismo, salvo que las limitaciones del presidente López Obrador lo llevan a tratar de destruir el pedestal donde se encuentra sustentado. Lo que implica que él mismo se va a derribar, con serios riesgos para México.

        El poder corrompe, y el poder presidencial corrompe presidencialmente, a unos más, a otros menos, pero al final pervierte.

        Llega a grado de querer llevar a la cárcel a todos los expresidentes que viven: Salinas, Zedillo, Fox, Calderón, Peña; o a exhibirlos, humillarlos, debilitarlos, por ventajosa maldad o simple venganza. Sólo excluye a Echeverría en sus cerca de 100 años.

        No busca AMLO la justa aplicación del derecho, pues con Peña, y en relación con Lozoya, supuesto delincuente premiado por López Obrador, éste dijo: “Exhiban ante el pueblo los videos y grabaciones de Lozoya. Sacrifiquen esas pruebas de juicio, pues al parecer tienen poco valor. Publicítenlas para purificar la vida del país”.

        AMLO no entiende qué son los valores y la purificación; confunde a Vicente Guerrero con José María Morelos. No sabe discernir sobre los sentimientos de la nación.

        ¿Qué pasaría si el expresidente Peña dijera públicamente de dónde se sacó el dinero para pagar la campaña de AMLO?, ¿a qué compromisos llegaron AMLO y Peña para ponerle un candidato muy débil, debilitándole al otro, inventándole 30 millones de votos a favor, y entregándole el poder un día después de la elección?

        La corrupción no se acaba montando un circo de cinco pistas para exhibir ante el mundo nuestra asquerosa porquería.

        Urge seriedad, responsabilidad y eficacia, para reducir drásticamente la corrupción nuestra de todos los días.

lunes, 10 de agosto de 2020

 LOGOS

Tánatos en México

AMLO NUNCA SE EQUIVOCA

        Frente a cerca de 55 mil muertos por covid en México (según contabilidad del gobierno federal), o ante 175 mil fallecidos en nuestro país por coronavirus (conforme al cálculo de organismos internacionales), el presidente Andrés Manuel López Obrador afirma embaucadoramente: “México no ha sido tan golpeado por la pandemia”.

        Y con esa frase, mal intencionada, acierta en parte, como el burro que tocó la flauta.

        Porque es verdad, la pandemia no ha golpeado a los mexicanos; quien los ha matado es la torpe política exterminadora de López Obrador, mal aplicada por López Gatell.

        La Doctora Laurie Ann Ximénez-Fyvie, jefa del Laboratorio Genético Molecular de la UNAM, doctorada en la Universidad de Harvard, señala y explica: “Por estrategia errónea, México rebasó los 50 mil muertos… no cerró fronteras oportunamente… no impuso controles internos eficaces… usó medidas de mitigación incompletas…”, entre muchas otras causas.

        Y el mismísimo presidente AMLO indica: “A pesar de todo, lo que cuentan son los resultados”; pero éstos, en la realidad, son catastróficos.

        Da la impresión de que Andrés Manuel es protervo colaborador de Tánatos, personaje escalofriante y sombrío de la mitología griega, símbolo de la muerte pacífica, por enfermedad.

        Ya que comprende los desastres de sus actos y omisiones (en salud pública) y no da su brazo a torcer, no reconoce su responsabilidad, no acepta su equívoco, sino al contrario, su actitud corresponde a quien soberbio asegura: Andrés Manuel López Obrador no se equivoca nunca, es siempre “responsable y profesional”.

        Y al no rectificar, sigue matando mexicanos con su política, sobre todo a los pobres, por vulnerables.

        Si tuviera México a un Sísifo, al más astuto y sabio de todos los hombres que han existido, quien supo encerrar a Tánatos para que no hubiera muertos en Corinto, otro ganso nos cantara.

        Zeus, hasta que se dio cuenta de la travesura eficiente de tan audaz humano, fue personalmente a liberar a la muerte para que siguiera cumpliendo su dolorosa misión constante.

        Y, por esa significativa hazaña, Zeus castigó a Sísifo a morir; empero, éste fue tan intrépido, que se escapó del reino de los muertos, regresando al mundo de los vivos para seguir haciendo de las suyas.

        Mas cuando Zeus se percató de las impertinencias de ese paladín corintio, lo sentenció a cargar eternamente una gran piedra para subirla a la montaña, pedrusco que siempre, antes de llegar a la alta meta, se despeña hasta el pie del risco, convirtiendo ese humano esfuerzo en un arduo trabajo interminable.

        Sísifo (padre natural de Ulises, audaz conquistador de Troya), por estar tan ocupado, no podrá auxiliar a México, pero tenemos a muchos científicos compatriotas, como la Doctora Ximénez-Fyvie, y al Doctor Mario Molina, nuestro Premio Nobel en Química, quienes bien podrían, a partir del embrollo donde nos encontramos con cerca de 60 o 175 mil muertos, implementar un emergente y eficaz proyecto de rescate, para frenar la mortandad criminal que nos queja.

        De pasada, con todo respeto, invito al presidente AMLO a que reconozca sus errores, que no busque culpables cuando el irresponsable es él, y que con toda humildad solicite ayuda a quienes pueden corregir sus torpezas.

 

lunes, 3 de agosto de 2020

LOGOS

AMLO, Trump y Bolsonaro

LOS TRES CABALLEROS

        Tres presidentes americanos tienen desatinos similares, en su política de salud pública, frente a covid19: Donald John Trump, Jair Messías Bolsonaro y Andrés Manuel López Obrador.

        Esos ejecutivos me recuerdan un largo metraje musical de Walt Disney, titulado Los tres caballeros: el Pato Donald, el perico José Carioca y el gallito Pancho Pistolas.

        Desde Estados Unidos de América, Donald, abriendo regalos, viaja fílmicamente por Latinoamérica; especialmente a Estados Unidos del Brasil y a los Estados Unidos Mexicanos.

        Esa película fue del año 1944 y, ahí, esas naciones ofrecieron un colorido festival que cantó a la vida.

        Hoy, en agosto del 2020, esos tres presidentes (Trump, Bolsonaro y AMLO) ofrecen ante el mundo un espectáculo de muerte.

        Arrogantes, tercos e incompetentes, desestimaron a la pandemia.

        En inicio, negaron su existencia. “Es invento de los chinos y de los demócratas”, señaló Donald; “es cosa de los conservadores y neoliberales”, expresó Andrés Manuel; y Bolsonaro aseguró: “son fantasías de nuestros enemigos… es una gripilla”.

        AMLO llega al colmo: “este virus nos llega como anillo al dedo”, “salgamos, saludémonos de mano, abracémonos, no pasa nada”, y “me pondré el cubrebocas cuando no haya corrupción”.

        Oficialmente, en México, los muertos por el coronavirus son más de 50 mil; pero organismos internacionales nos contabilizan cerca de 170 mil fallecidos por esa pandemia.

        El presidente López Obrador derivó la responsabilidad del covid en el subsecretario López Gatell, quien, conforme a la opinión de 9 gobernadores y millones de mexicanos, ha sido incompetente, ya que siguió con servilismo la política de salud pública del presidente, provocando resultados desastrosos.

        Los dos López, el “G”, y el “O”, pueden ser denunciados y/o demandados, y llevarán de por vida decenas de miles de muertos en su conciencia.

        ¡Pobre de México con esas autoridades de salud pública!

        Y AMLO sigue torpemente engallado en que se pondrá el cubrebocas cuando no haya corrupción. ¡Qué frase tan vacua y sin sustento!, porque el presidente ya se ha puesto cubrebocas, y eso no significa que se haya acabado la corrupción.

        Por el contrario, la corrupción se acrecentó en el obradorato. AMLO lo sabe, y ante ella sólo se ríe con nerviosa y esquinada malicia.

        López Obrador prometió que de inmediato (en llegando a la presidencia) terminaría con la corrupción, y ahora sabe de su aumento.

        Dice luchar contra la corrupción, pero con muchos de sus actos genera más corrupción.

        Ejemplificaré.

        Rosario Robles fue acusada de corrupción por delito no grave, de aquellos que no requieren prisión durante el proceso. Y ella se entregó, no huyó de la justicia; y, así, está privada de libertad.

        Emilio Lozoya está acusado de delitos graves, de aquellos que imponen que el supuesto sujeto activo esté en prisión durante su proceso. Él huyó de la justicia, y no ha pisado la cárcel. Fue a un elegante sanatorio, y ahora está libre en su elegante residencia.

        El principio de igualdad jurídica quedó corruptamente destrozado, por orden de quien manda en México.


martes, 28 de julio de 2020

LOGOS

El antimilitarismo de AMLO

AHORA MILITARIZA A MÉXICO

        “Es firme mi promesa de que regresaré al ejército a sus cuarteles”; así lo expresó Andrés Manuel López Obrador el 6 de febrero del 2012 y el 29 de marzo del 2017.   

        El 1 de julio del 2019, el ya presidente López Obrador afirmó: “Si por mí fuera, desaparecería al ejército”.

        Ese AMLO antimilitarista, ahora militariza a México, y no sabemos si es para dañar a las fuerzas armadas, o para entregarles el poder.

        Lo cierto es que su promesa quedó quebrantada, y a su proyecto le impuso un giro de 180 grados.

        En el Diario Oficial de la Federación del 11 de mayo del 2020 se publicó un acuerdo presidencial para que las “fuerzas armadas permanentemente participen… en las funciones de seguridad pública… sin que dicha participación exceda cinco años…”

        Y, cada día que pasa, inconstitucionalmente el presidente AMLO les otorga a las fuerzas armadas, a través de simples acuerdos administrativos, nuevas atribuciones, violando con ello a nuestra Carta Magna, la que protestó cumplir y hacer cumplir, y la que en su artículo 129 ordena: “En tiempo de paz, ninguna autoridad militar puede ejercer más funciones que las que tengan exacta conexión con la disciplina militar”.

        En tiempos de paz estamos, ya que en México no se han restringido ni suspendido ningún derecho humano garantizado, conforme al artículo 29 de la constitución federal, desde la Segunda Guerra Mundial.

        Sabemos que nuestra constitución es la máxima norma jurídica de nuestro país, y que un simple acuerdo presidencial no pude ni debe violarla, ya que tiene principio de inviolabilidad establecido en el artículo 136 constitucional.

        Pero, si realmente urge y es necesario que las fuerzas armadas intervengan en la seguridad pública, suspendamos y/o restrinjamos los derechos humanos garantidos que correspondan, o que el constituyente permanente modifique nuestra constitución. Eso sí, todo apegado estrictamente a derecho.

        El ejército, la fuerza aérea y la marina, merecen nuestra consideración, respeto y aprecio. No permitamos que, en el fondo, se les falte al respeto.

        Las fuerzas armadas son de lo mejor que tenemos, en cuanto resultan fiel reflejo de lo óptimo de nuestra población. Están estructuradas por mexicanos legalmente armados para salvaguardar la soberanía del país.

        Si el presidente de la república, como su máximo jefe, las pone a trabajar de policías (a construir como albañiles el aeropuerto de Santa Lucía, a edificar dos mil setecientas sucursales del Banco del Bienestar, a trabajar en un tramo del tren maya, a concluir la obra de 32 hospitales en abandono, a hacerle frente a la emergencia sanitaria del covid19, a auxiliar en el programa de sembrando vida, a fabricar uniformes para personal de salud y para burócratas, a operar nuestras aduanas y puertos), pronto se puede provocar un desajuste peligroso en México.

        A como va, AMLO puede nombrar secretario de Hacienda a un general, secretario de Educación a un Almirante, secretario de Relaciones Exteriores a otro general, secretario de gobernación a otro almirante, y así contar con un gabinete presidencial castrense.

        México ha tenido presidentes militares, con alto grado de civilidad, pero en la vida real, nuestro militarismo ha sido muy a la mexicana.

        Recordemos que el poder corrompe a los humanos, a más no poder; y los civiles y los militares son humanos.

        El presidente AMLO, limitado y soberbio, es capaz de concluir su mandato con una frase: después de mí, el diluvio.


lunes, 20 de julio de 2020


Rebrotes y rebrutos
CORRUPCIÓN AL ESTILO AMLO
        El presidente Andrés Manuel López Obrador prejuicia sin vergüenza y sin freno.
        Recién, lanzó su lengua para asegurar (respecto a la administración anterior y a la extradición de Emilio Lozoya Austin) lo siguiente: “Ahí hubo gran corrupción… un cañonazo de 1,200 millones de pesos, el que sirvió para pagar la reforma energética”.
        ¿De dónde sacó AMLO esos datos precipitados?, ¿cómo prueba su dicho?, ¿qué norma jurídica le da atribuciones legales para sentenciar sumariamente este caso?
        Ni siquiera como opinión adelantada debe un presidente de México formular aseveraciones tan lapidarias e irresponsables.
        Si lo que quiso decir AMLO es que Lozoya sustrajo ilícitamente dinero de PEMEX, como director de esta empresa, para comprar votos de legisladores del Congreso Constituyente Permanente, a efecto de que aprobaran reformas y adiciones a la Carta Magna y, así, privatizar los energéticos de México, debe probarlo plenamente ante órganos jurisdiccionales competentes; y no dictar fuera de tiempo y proceso un resolutivo que no le compete.
        Además, si AMLO fue capaz de mentir sobre a dónde llevaron a Lozoya a partir de su salida del aeropuerto de la Ciudad de México, de volver a falsear respecto a la inventada salud en quebranto de Emilio, y de engañar de que viene detenido, entonces, ¿cómo creerle?
        Entendamos que Lozoya nunca irá a la cárcel, mientras sirva a AMLO, delatando y aportando grabaciones a contentillo del presidente.
        Lo de Emilio es una charada electorera, una burla a los mexicanos, una charlotada al estilo 4T, un teatro politiquero costoso, que a nada bueno lleva al país; mientras, el desempleo, los problemas de inseguridad pública, económicos y de salud, nos conducen al desastre. Me refiero a esa “desaceleración tan súbita y profunda que no se había tenido nunca en nuestro país”, según el Banco de México.
        Quien compró votos, y quienes vendieron su voto deben, conforme a un debido proceso, ir a prisión.
        Pero si el presidente Andrés Manuel López Obrador también compró votos de legisladores federales y estatales para hacer la contra reforma energética constitucional, ¡qué depravación! Esto igualmente es corrupción, y los responsables deben ir a la cárcel, acorde a un proceso legal y debido.
        Observamos que la compra de votos no sólo se hace con dinero, sino también con promociones y favores políticos; dando cargos electorales a incapaces deshonestos, para que sirvan de títeres (como ya sirvieron), aportando su voto a favor de esa contra reforma energética, porque así lo ordenó AMLO, directa y/o indirectamente.
        Ambos modelos son corrupción. Uno paga con dinero. Otro paga con poder. Tan dañoso el pinto como la morena.
        ¿Por quién votarías?, si todas son aguas de las mismas cañerías.
        Son peor que el covid-19; en el que se ve que hay rebrotes y rebrutos.
        Y desde esos fondos turbios y de malos sedimentos, AMLO afirma que “los que le han hecho daño al país son los que estudian en el extranjero… los que tienen más conocimientos… los que van a Harvard… como en El padrino de Mario Puzo”.
        Otra torpeza del presidente.
        Para el caso Lozoya, mejor es recordar la obra de Giovanni Arpino, ‘La oscuridad y la miel’, readaptada al inglés como ‘Perfume de mujer’, también convertida en película y protagonizada asimismo por Al Pacino; en donde al final, éste habla en la Universidad de Harvard, aseverando que “nunca se privilegie a los soplones”, delincuentes sin arrepentimiento que, a su delito, suman su falta de hombría.

domingo, 12 de julio de 2020


LOGOS
La “4T” nazi fue criminal
LA 4T MEXICANA, UN FRACASO
        Adolfo Hitler (1889-1945) organizó en la Alemania nazi la 4T; éste fue un programa muy exitoso a cargo del médico, bacteriólogo e higienista, Hans Reiter (1881-1964). Exterminaron, con ese proyecto, a decenas de miles de discapacitados.
        En el México actual, la administración a cargo del presidente Andrés Manuel López Obrador instituyó otra 4T; la que, hasta el momento, ha resultado un fiasco para sus originales pretensiones, pero en cambio ha tenido un éxito aterrador al estar provocando (con una pésima programación en salud pública) decenas de miles de muertes.
Es cierto que AMLO no tiene ninguna culpa en la llegada del covid-19 a México; empero, sí tiene toda la responsabilidad constitucional como ejecutivo federal respecto a “la salubridad general de la república”, conforme al artículo 73 de nuestra Carta Magna.
Y con su política de salud, contradictoria, rezagada, obtusa, descaminada (para la que tiene un vocero poco serio), ya ocasionó, oficialmente, cerca de 40 mil mexicanos muertos, aunque según datos de la OMS ese número debe multiplicarse, en el caso de México, mínimo por 3 para obtener una cifra más aproximada a la realidad.
El subsecretario López G les echó la culpa a los estados, recientemente, para después afirmar que “es inútil buscar responsables”, cuando millones de mexicanos pensamos que el inútil es él.
Pues con la cifra oficial podemos constatar que la 4T mexicana ya produjo más muertos que la 4T nazi; ambas instituidas en el área de la salud.
Dejemos al sector salud, y observemos el número de asesinados por la pésima política de AMLO en seguridad pública.
Vista la información oficial, Andrés Manuel ha prohijado en su ejercicio 80 mil asesinatos.
Y como las cifras que no le convienen a la 4T y a López Obrador las ocultan, o las minimizan, seguramente hay más cadáveres, más viudas y más huérfanos.
Todo México, por desgracia, parece ser un enorme cementerio, por donde quiera que se le escarbe aparecen osamentas humanas producidas por actividades u omisiones criminales.
Pero esa realidad no es hechura exclusiva del presidente AMLO, aunque en la administración de éste haya mayor número de asesinados en proporción al breve tiempo de su ejercicio.
Aproximadamente, con el presidente Fox hubo 60 mil asesinados; con el presidente Calderón 121 mil; y con el presidente Peña 135 mil. Correspondiendo cada cifra a seis años.
Las expectativas generadas por AMLO fueron descomunales con base en sus propios decires: “yo no miento”, “con mi llegada a la presidencia de México se terminará con los asesinatos de la delincuencia organizada”.
Ahora, los mexicanos somos testigos de que AMLO sí mintió y miente. Llegó a la presidencia y va para dos años de ejercicio, y los asesinatos aumentaron con desmesura. Su política en esta materia es un fracaso.
Como fueron una desilusión las políticas de seguridad pública de los tres presidentes anteriores.
AMLO heredó esos males; pero él sabía lo que le esperaba desde un principio, y así quiso ser presidente. Con toda su información, presuntuosa, prometió lo que no ha cumplido.
La 4T nazi fue criminal; la 4T de AMLO es todo un fiasco, rumbo a la responsabilidad penal.
Los tozudos no cambian. Los inteligentes conocen y manejan las leyes de la dialéctica.

martes, 7 de julio de 2020


LOGOS
AMLO y TRUMP
SEDIENTOS DE INMORTALIDAD
        El presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador y el presidente estadunidense Donald Trump se conocerán personalmente en breves días (en Washington, D. C.) si el cada vez más caótico destino no resuelve otra cosa.
        Posiblemente Trump logre convencer al primer ministro canadiense Justin Trudeau para que también lo visite (este 8 y 9 de julio del año que transcurre), a efecto de reunir al trío de mandatarios de América del Norte y, así, cumplir una misión chiquita y otra enorme.
        La minúscula es el simular teatralmente un inicio de dos acuerdos bilaterales que EU aprobó por separado, y que entraron en vigor el 1 de julio del 2020: uno con México y, el otro, con Canadá, en reemplazo del Tratado Trilateral de Libre Comercio que quedó sin vigencia.
        El gobierno mexicano finge que ese acuerdo bilateral de nuestro país con EU es tratado trilateral y, por eso le apoda “T-MEC”.
        De 100 que ganábamos con el anterior tratado trilateral, ahora obtendremos, con este acuerdo bilateral, entre 65 o 75, y eso gracias a la “generosidad” de mister Trump.
        Explicaré.
Para resolver futuros conflictos entre los firmantes del acuerdo, los paneles y los procedimientos tendrán, por parte de La Casa Blanca, vigilantes y acometedores denunciando nuestras debilidades e inconsistencias.
        Si queremos rosas debemos aceptar las espinas, y los rosales de ese acuerdo están plagados de pinchos.
        Trump es rudo y AMLO es obsequioso, en esa relación internacional; aquél dispuso la reunión, señaló la fecha, las horas, lugares y programas; y quien inmediatamente obedeció fue AMLO.
Trump le ha tomado la medida a López Obrador; y, casi con sorna, Donald ha felicitado a Andrés cerca de 60 veces, por los maravillosos servicios de lacayo, sobre todo, al poner a la Guardia Nacional a realizar labores para EU.
        Y la dignidad y el decoro han estado ausentes. Ojalá, y para ese encuentro, estos valores se recobren con firmeza y gran talento.
        Ese “T-MEC” es capitalista hasta la médula de todas sus cláusulas, totalmente neoliberal en sus raíces, tronco, ramas, hojas, florituras y abrojos, y es conservador desde su nacimiento.
        El “T-MEC” tiene coherencia con nuestra realidad nacional e internacional; pero carece de coherencia frente al deteriorado y testarudo discurso del presidente AMLO.
        Ayudará al desarrollo de los mexicanos ese “T-MEC”, pero sólo si con inteligencia y eficaz audacia lo sabemos utilizar, ya que se trata de una herramienta.
        La enorme misión de este encuentro es electoral, y AMLO es habilidoso en esta materia, y está dispuesto a ser palero de Trump, presidente estadunidense que quiere reelegirse a como dé lugar, a pesar de sus fracasos y sus groserías imperdonables.
        Trump ha dicho: “México nos envía a su gente con muchos problemas… con drogas, delincuencia y violaciones. Haremos el muro y lo pagará México”.
        Ambos políticos, Donald y Andrés Manuel, tienen muchas características en común, entre otras, son tenaces, se sobrevaloran, se sienten únicos, y su deseo es figurar en la historia como presidentes de excepción.
Sus sueños de inmortalidad tienen vías y motivos diferentes. Trump la economía, pues ambiciona mucho dinero. AMLO la política, pues ambiciona mucho poder.
En el saludo de inicio, y en el de despedida, los dos presidentes pensarán en la historia; empero, pasados los años, la realidad los colgará en la historieta.

lunes, 29 de junio de 2020


LOGOS
1953-2020, Revista Siempre!
ESPÍRITU QUIJOTESCO MEXICANO
        La atmósfera socio política, cultural y educativa, del México de 1953 fue propicia para el proyecto periodístico de José Pagés Llergo, tabasqueño que llevaba en su carácter el furor de las selvas de su tierra.
        Ese periodista de todas las horas (y de varios órganos informativos mexicanos y estadunidenses) se convirtió en un reconocido corresponsal de guerra.
El fogueo le dio perfil para organizar, en la paz, a un grupo de escritores inteligentes de diferentes y opuestas ideologías, con el fin de que con libertad se expresarán en las páginas de la Revista Siempre.
        Pagés Llergo se caracterizó por su inquebrantable independencia, su congruente perseverancia y su capacidad periodística, y con el profesional aporte de todos los colaboradores, condujo a la revista a ser la conciencia crítica que analiza los principales problemas de México, frente al ejercicio del poder gubernativo, económico, religioso y de cualquier otro orden.
        La expresión escrita de los fundadores (José Alvarado, Francisco Martínez de la Vega, Rosa Castro, Indalecio Prieto, Vicente Lombardo Toledano, Roberto Blanco Moheno, Vicente Ortega Colunga, Renato Leduc, Nemesio García Naranjo, Rafael Solana, y entre otros, más, Antonio Arias Bernal, caricaturista extraordinario) pronto se vio enriquecida, por nuevas plumas de agudos razonamientos del nivel de Alejandro Gómez Arias y Fernando Benítez, a quienes cito como ejemplos y símbolos de la época del director fundador.
        Ya como directora de la Revista Siempre Beatriz Pagés (toda proporción guardada con el lapso de los iniciadores), la portada semanal, su editorial firmado bajo la responsabilidad de su talento, y las colaboraciones políticas y culturales (excluyo mi caso), prosiguen siendo de calidad y buen juicio, informando y formando opinión con filoso espíritu crítico, pluralismo respetado, con independencia y honestidad, analizando la problemática de México y los actos del poder, y de los poderosos, en su más amplia gama de repercusiones sociales.
        Desde 1953 la Revista Siempre estuvo presente, semana a semana, en la casa paterna, mis hermanos mayores y mi padre solían comentar y discutir sus contenidos a las horas de los alimentos; parecía formar parte de un variado menú.
        En mi casa se sigue leyendo Siempre; ahora por medios cibernéticos y, no en pocos casos, suscita análisis controvertidos entre los miembros de mi familia numerosa.
        Leer una revista en donde todos los que escriben tocan el sonido de do, no es atractivo; cuando la escala musical contiene también: re, mi, fa, sol, la, sí, notas distintas con las que se puede crear una útil y bella armonía.
Ésta es la naturaleza de la Revista Siempre.
        Curiosamente, nuestro Señor Don Quijote de la Mancha es el eje perceptible y sólido que enlaza a quienes escriben en la revista, y a quienes la leemos.
        Don Quijote nació para ser la burla de los caballeros andantes existentes; y se convirtió en el mejor de todos ellos, en vocero inmortal y espiritual del ser humano, lo mismo en su cordura de Alonso Quijano, que, en su maravillosa locura, salvadora de lo bueno en este mundo.
        En este sexagésimo séptimo aniversario, deseo siempre lo mejor, a lo mejor de Siempre.

martes, 23 de junio de 2020


LOGOS
Mentiras de AMLO
EL COMAL LE DIJO A LA OLLA
        El 18 de 0ctubre del 2019 el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo con claridad: “La decisión de liberar a Ovidio Guzmán fue tomada por el gabinete de seguridad, y yo la respaldo”.
        Ocho meses después, el 19 de junio del 2020 el mismo presidente AMLO asegura con precisión: “Yo ordené que se detuviera ese operativo y que se dejara en libertad al presunto delincuente” (Ovidio Guzmán).
        ¿Mintió AMLO un día después de ese desastroso operativo militar?; o ¿está mintiendo ahora, en este mes y año que transcurre?
        Y a quién miente en hechos trascendentes, suele decírsele mentiroso; más, si no es la única vez, ya que éste es uno de los constantes casos.
        Consideren que la primera versión del presidente motivó que la adoptaran, como suya, todos los miembros del gabinete de seguridad, incluso, algunos, tal repitieron bajo protesta de decir verdad ante las cámaras del poder legislativo federal, por lo que puede sancionárseles.
        Dejo ese tema de las mentiras y los mentirosos, para pasar al análisis del caso de José Manuel Torres Morales (un comediante mexicano tuitero, mejor conocido como Chumel Torres, con más de dos millones de seguidores en uno de sus programas), y el presidente Andrés Manuel López Obrador, su esposa Beatriz Gutiérrez Müller y su menor hijo.
        Chumel en su transmisión del 22 de julio del 2019, entre todas las informaciones, groserías, ocurrencias, comentarios, chistes, enredos, críticas políticas y burlescas al presidente y a la sagrada familia presidencial, le puso un apodo al infante Jesús Ernesto.
        Encajarle ese mote a un párvulo por parte de un sujeto de 38 años en su visitado medio, independientemente de la familia del niño, es un error. Qué bueno que Chumel pidió disculpas al chico a través de quienes ejercen, sobre él, la patria potestad.
        Partamos de que, por un hijo, comúnmente todos hacemos hasta lo indecible.
        Pero, por qué hasta ahora hubo el reclamo de la mamá al comediante, cuando a Chumel lo invitaron a ser expositor en un evento organizado por el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED); y cuando el hecho de poner sobrenombre al infante fue hace casi un año.
        ¿Por qué los padres reaccionaron públicamente hasta ahora?; y, además, equivocándose en lo siguiente: muy pocos mexicanos sabían y/o recordaban el alias insertado al delfín, pero ahora lo saben y lo recordará (por el escándalo imprudente suscitado a rango presidencial) la mayoría de los mexicanos, y millones de extranjeros.
        Lo siento por el niño, víctima de la guasa de un chistólogo adulto; pero esa chanza no actualiza los componentes del racismo, o de la discriminación. Acaso pudiese tipificarse como bullying, si no estuviese este término inglés limitado a ser una burla escolar.
        El objetivo de Chumel, seguramente, era la crítica a la pareja presidencial, y no al hijo de ésta; y, en cambio, el presidente López Obrador, de lengua lenta y entre cortada, pero suelta, dice peores cosas que Chumel a grado de injuria, amenaza, difamación; juzgando prejuiciosamente sin el debido proceso. Sin dar derecho a audiencia ha puesto motes a expresidentes, se burla a espaldas de muchos, grosero y sarcástico ha agraviado a demasiados mexicanos.
Ha sido AMLO peor que Chumel; así que “el comal le dice a la olla”.
El cómico analizando la vida política está en lo suyo, y en cambio un presidente que se respete a sí mismo y a la investidura presidencial no le queda ser guasón ni chusco, en algo tan importante como es el fenómeno político.
Observemos cómo una cadena de equívocos ha llegado a afectar instituciones y a personas ajenas a Chumel, AMLO y su familia; y el primero ya padece la represión presidencial.
Unos sufren la celebridad del histrión profesional; pero a la mayoría de los mexicanos nos daña la proclividad al estrago del señor presidente AMLO; salvo que sea cierto lo que ha confesado recientemente López Obrador: “Órdenes de Beatriz son mis deseos”.