martes, 26 de marzo de 2019


¿Reforma Educativa?
DE MAL A PEOR; CON ABUCHEOS
       "La reforma educativa propuesta por el presidente Andrés Manuel López Obrador es histórica", aseguró (2019) el diputado federal Mario Delgado Carrillo, pidiendo a la CNTE apoyo para esa reforma, "pues respeta derechos laborales y prohíbe evaluaciones punitivas".
       Esa mal llamada "reforma educativa" aún no nace; y ni es reforma ni es educativa, sino sólo es el acta de defunción de la mala reforma promovida por la administración peñista.
       Curiosamente en el año 2017, quien era el secretario de Educación Pública Aurelio Nuño Mayer aseveró que "la reforma educativa emprendida por el presidente Enrique Peña Nieto es histórica", diciendo a la CNTE que "la reforma no afecta en nada los derechos laborales de todos los docentes".     
       Y en verdad, Mario ahora, y Aurelio antes, no se equivocaron en la adjetivación "histórica", ya que ambas reformas son históricas, ya que también los errores de los humanos son fenómenos que dejan registro en la historia.
       Pero se equivocan ambas "reformas" por entrar al fenómeno educativo a través de la puerta laboral; claro, con propósitos distintos.
        El modelo peñista para superar los niveles del magisterio, pensando que los maestros son el problema de nuestros bajos niveles educativos.
       La transformación amloista para desagraviar al magisterio de ultrajes originados por el neoliberalismo, "movimiento perverso" al que López Obrador declaró totalmente muerto, pero que sigue rigiendo en los fenómenos socioeconómicos de país.
       Por desgracia ninguna de esas dos reformas parten ni llegan al núcleo del fenómeno educativo; por lo que vamos de mal a peor.
       Erasmo de Rotterdam (1466-1536) fue el más preclaro educador renacentista, y combatía a la "repugnante pedagogía tradicional" promoviendo mejores procedimientos, al generar y esparcir conocimientos al margen de todo dogma.
       A no pocos de sus maestros los califica de "ignorantes y perezosos… como asnos queriendo tocar la lira", y en su obra Elogio de la locura, en voz de la "Estulticia", nos exhibe "los horrores de semejante educación".
       Sería una gansada juzgar al fenómeno educativo del México 2019 bajo conceptos de Erasmo en el siglo XVI; sin embargo, la ignorancia y la pereza siguen existiendo, no en todos los maestros de antes y de ahora, pero sí de algunos, sobre todo de aquellos que autoritariamente "se convierten en cabecillas de alborotos", o en autoridades educativas.
       En nuestra realidad escolar la mayoría de los maestros son trabajadores y capaces; empero, sus virtudes laborales han sido afectadas por las malas autoridades y las pésimas dirigencias sindicales que producen, al alimón, formas de organización malignas.
       Nuestra atmósfera socioeconómica trasuda ignorancia y pereza, estulticia y ambición, desasosiego y maldad, como un sistema fabricado por esas autoridades y líderes, durante sexenios.
       Pese a lo anterior, lo cierto es que la rectoría educativa tiene que ser del Estado, representado por el gobierno, y éste por las autoridades; y éstas, no deben ni pueden permitir que la CNTE ni ningún otro sindicato ejerzan funciones que exclusivamente corresponden al Estado.
       Lo inicial y básico no es lo laboral, sino la política educativa, y la educación política.
       Ni el poder legislativo ni el judicial ni el ejecutivo pueden ser rehenes de la CNTE. Este sindicato debe ajustarse a nuestro sistema jurídico, y requerimos aprobar normas de derecho a favor de la sociedad, y no a contentillo o a caprichoso gusto de esos intrincados y aviesos liderazgos, los que exigen al presidente AMLO que lo inaceptable: un caos educativo.
       Socarrón e inexactamente aplica el presidente AMLO expresiones de Benito Juárez, para justificar lo injustificable: "Todo por la razón, nada por la fuerza", ya que si se hubiera seguido en todo caso este decir en el siglo XIX, no contaríamos con las leyes de reforma, ni con el actual estado laico.
       Tiempos y circunstancias hay para la razón de la fuerza; circunstancias y tiempos existen para la fuerza de la razón. Y a veces, ambas cosas coexistiendo se aplican bajo una táctica adecuada, a efecto de obtener buenos resultados para todos.
       En el fenómeno educativo todos tenemos el deber de participar, hasta los maestros. Todos y cada uno de los mexicanos debemos educar con el ejemplo de nuestra conducta en todas las horas del día. Los medios masivos de comunicación (cine, radio, televisión, periódicos y revistas, internet, redes sociales, plataformas cibernéticas) deben orientarse a informar y formar educativamente a los mexicanos en los rubros útiles para la persona y para la sociedad.
       Además, urge hacer atractivas, eficientes, prácticas y éticas, las labores escolares, con perfiles de ingresos y egresos para alumnos maestros y administrativos, mapas curriculares, planes de estudio, para ser más productivos, repartiendo con justicia la riqueza producida, y elevando la calidad de nuestra vida.

domingo, 17 de marzo de 2019


LOGOS
No más caudillos
MÁS MÉXICO, Y MENOS AMLO
       Siempre he tenido respeto por los soldados de México. Desde hace varios sexenios el gobierno federal violó a la constitución, al poner a las fuerzas armadas en función de gendarmes.
       Cometida esa inconstitucionalidad, quedamos todos los mexicanos en un callejón sin salida y, ante esa realidad, el presidente Andrés Manuel López Obrador optó, contra su propia opinión opositora, por sostener a los militares en la vía pública por un periodo que cubre su ejercicio presidencial, reformando, por eso, a nuestra carta magna, con apoyo del constituyente permanente.
       A la guardia nacional, establecida como forma vacía desde 1917, se le acaba de llenar con soldados, marinos, fuerza aérea y policías, poniéndole dos cabezas: la militar y la civil; todo bajo la égida del jefe supremo, el señor presidente.
       ¿Qué resultados dará esta guardia nacional con sus 50 u 80 mil elementos?
       A esa interesante pregunta, bien podría el presidente AMLO contestar con su uso ladino y costumbrista de lenguaje: sepa la mocha.
       La sociedad, seguro estoy, formula votos para que esa guardia tenga éxitos en beneficio de una paz productiva para los mexicanos.
       Pero, todos los pobladores de México debemos estar observantes y activos frente el actuar de esa guardia, para que no desvirtúe sus deberes frente al crimen, organizado o no, y en relación a su propósito fundamental: la seguridad pública de todo humano en el territorio nacional.
       Si fracasa esa guardia sería terrible para el país; y las opciones ante ese desastre pueden ser múltiples y variadas.
       Sólo como ejemplos. Las fuerzas del crimen organizado vencen a la guardia nacional; esa guardia domina a las organizaciones criminales, y las sustituye en sus actos delictivos; la guardia tiene éxitos militares, y a sus jefes les entrara la ambición de ejercer el poder; a ciertos poderes extranjeros, allende el Río Bravo o fuera del continente americano, les atraen las coyunturas de esa lucha, y deciden hacerse de nuestros recursos naturales o humanos.
       No olvidemos que los éxitos o los fracasos militares conducen, al final, a emboscadas políticas. Basta con observar nuestra historia.
       Ante los males citados, la unidad nacional es indispensable, pero no en torno a un hombre, ni menos a un caudillo, sino en base a las instituciones, valores y principios, por nuestra soberanía y organización jurídica fundamental.
       No más caudillos, ni civiles ni militares. Ambos harían mal al desarrollo de México.
       Frenemos a ese caudillismo conscripto en su vanidad autoritaria (y en su deseo inescrupuloso de cobijar con su nombre a los futuros candidatos de su partido en las boletas electorales), disfrazada de revocación democrática, pero con ínfulas de franco despotismo.
       En todo caso, AMLO no debe participar para nada en la elección de julio del 2021. Su proceso de revocación debe realizarse hasta enero del 2022.
       Es mejor más México, y menos AMLO.

domingo, 10 de marzo de 2019


LOGOS
Culto al autoritarismo
EU, VÍCTIMA Y CULPABLE
       La independencia de EUA se logró en 1776, y fue reconocida por la Corona Británica hasta 1783 en el Tratado de París; en el proceso de ese tratado estuvieron presentes los enviados de España, Francia y los Países Bajos.
       El rey español Carlos III fue representado por el Conde de Aranda, y éste en su informe de conclusiones, dirigido a su monarca, observó la conducta de la delegación americana (John Adams, Benjamín Franklin y John Jay), y visionariamente predijo que ese nuevo país americano avasallaría muy pronto a toda América.
       Ese vaticinio se cumplió con múltiples y variadas consecuencias; y hasta 2019 el sojuzgamiento hacia México y la mayoría de países del continente no sólo ha sido militar, económico y político, sino que en varias etapas históricas su influencia fue progresista y eficaz, en virtud de su avanzada organización y su sólida estructura de valores.
       Esa riqueza axiológica ha sido paradigma frente al mundo: un federalismo eficiente (que ahora está debilitado por el presidente Donald Trump), una actitud inteligente y generosa que se expresa en el poema de Emma Lazarus situado en la Estatua de la Libertad (a la que hoy Trump ha pisoteado), una libre concurrencia económica con estímulo para todos (que el presidente Donald despedazó unilateralmente), un internacionalismo sin fronteras (que el actual residente de la Casa Blanca ha maldecido), una política mundial sin muros (que Trump ha traicionado), una libertad de expresión (que el citado presidente estadunidense ataca con rabia), un respeto al ser humano y a la opinión pública (que Trump barbajanamente agrede con sus expresiones, y hasta con su conducta sexual). Total, EUA ha venido perdiendo sus nobles valores, por su presidente.
       Contra lo maligno de Trump, parece haber dentro de los EUA fuerzas con talento, decoro y dignidad, que ya están frenando ese bruto ejercicio gubernativo.
       Los demócratas, en el poder legislativo de EUA, han instado una investigación sobre el autoritarismo del presidente Trump, dado que abusa del poder a su cargo.
       Ese Comité de la Cámara de Representantes, presidido por Jerrold Nadler, labora aparte del fiscal Robert Mueller, quien lo investiga por obstrucción a la justicia.
       En ambas vías está probada la conducta inapropiada del presidente Trump, pues su ataque disoluto es al corazón del orden constitucional de los EUA.
       Los documentos, testimonios, y demás pruebas aportadas y por aportar de los que han sido, y de los que son, colaboradores de Trump, serán definitivos.
       Sus ilícitos: actos delictivos fiscales, electorales,  colaboración con potencia extranjera, racista, corrupto, mafioso, estafador, tramposo.
       Llegó la hora de revertir los daños causados por el presidente Trump a todos; el culto al autoritarismo debe desterrarse de todo país.
       En el caso, la población de EUA es culpable y víctima. Ellos tienen el remedio, y bien saben cómo hacerlo.

lunes, 4 de marzo de 2019


LOGOS
AMLO y su carnaval
100 DÍAS, Y NADA VITAL CAMBIA
       El más destacado esfuerzo del presidente Andrés Manuel López Obrador, durante 100 días de su gobierno, es su cotidiana conferencia de prensa, en donde él sigue como la estrella máxima, y en la cual estrujadamente repite lo mismo, aun con variación de tema.
       Más de 60 mañaneras ha organizado. De 7 a 8 AM, de lunes a viernes, salvo excepciones. Concluida la conferencia del día, se trabaja en la siguiente. La intención puede ser buena; con sus errores, aciertos, medias mentiras y medias verdades, a mucha gente le agradan, pero a la mayoría de los 120 millones de mexicanos no les interesan.
       López Obrador es un presidente que nos cuesta a los mexicanos muchísimo más de 109 mil pesos mensuales, sin desquitarlos si su labor vital es hacerse propaganda, y auto elogiarse en transmisión nacional constante, día tras día, con su enfermizo síndrome de figurar entre los grandes héroes de nuestra historia, y ganarles a ellos el primer lugar en el corazón del pueblo, venciéndoles a todos, "¡me canso ganso!", pero con hartazón vano y fatigoso para todos.
       AMLO no debe abusar, al dedicar todo el tiempo de su mandato a las mañaneras, bajo un repetitivo esquema expositor a la velocidad errática de la tortuga. Es bueno el encaje, pero no tan ancho.
       Además, ¿quién cree a las empresas encuestadoras?, cuando sus dictámenes amañados concluyen apegados a la orden de quien paga. Ayer, y hoy, del presupuesto federal salen las millonadas.
       ¿Para qué mentir afirmando que el 80% de los mexicanos está en total acuerdo con lo hecho por AMLO en estos primeros cien días? Ojalá fuera cierto, por bien de México, ¡pero no es así!
       El senador morenista Ricardo Monreal hizo señalamientos a las calificadoras internacionales respecto a sus dictámenes crediticios a  PEMEX, aseverando que contienen errores. Y esto puede ser cierto o no, pero la posibilidad de ello no corresponde a los pagos por propaganda del gobierno mexicano.
       En cambio las encuestadoras mexicanas han cobrado y reciben muy buena paga, del erario, para decir linduras del presidente en turno, llámese Fox, Calderón, Peña, o simplemente López.
       Y las multitudes que van a los actos de AMLO, también nos cuestan a los contribuyentes, como nos costaron las multitudes que en los mítines oficiales recibían a todos los presidentes anteriores.
       Los asistentes a esos recibimientos presidenciales, masificados, ansían que el poderoso los salude y se tome una foto con ellos. Masa de gente noble y necesitada.
       Los mismos discursos que se pronunciaron con los presidentes anteriores, se repiten con AMLO: "Aquí presidente se le quiere, se le respeta, y estamos muy contentos de recibirlo… Viva el presidente"; y tras esto, aplausos, gritos y porras.
       AMLO y compañía dicen que estos 100 días cambiaron a México.
       Con respeto, estimado lector, pido observes a tu derredor, y veas si algo trascendente ha cambiado, cuando siguen y aumentan nuestros males.

lunes, 25 de febrero de 2019


LOGOS
Yalitza, Cuarón y Roma
UN ÉXITO DEL GENOMA  
       La ceremonia de los Oscar, de 1929 hasta al 2019, ha logrado un buen desarrollo, pero ha devenido como una intrigante mezcla de política, mercadotecnia y arte cinematográfico.
       Alfonso Cuarón, mexicano internacionalizado, es un profesional que, aparte de manejar técnica fílmica, opera con maestría el mercadeo publicitario y económico.
       La película Roma invoca con su título a la Santa Sede, a la capital de Italia, y al enclave urbano infantil de Cuarón en el DF: "viva México cuarones".
       A ello se suma una personalidad central del film, protagonizada no por una artista profesional, sino por Yalitza Aparicio Martínez, mujer dedicada a la docencia, de marcados rasgos zapotecos, sin antecedentes en la actuación.
       Y sin más, queda nominada para el Oscar 2019 a la mejor actuación, generando confusiones y envidias entre no pocos elementos de ese gremio.
       La publicitada mezquindad de los inconformes dio origen a que, nacional e internacionalmente, calificaran a México como país racista, sin serlo. Claro que existen mexicanos racistas, pero la mayoría de nuestros compatriotas no lo son.
       Nuestras discriminaciones no son étnicas ni de castas, son económico sociales y de conductas educativas y culturales.
       La belleza es un concepto refinado y estético, producto de la abstracción del sistema nervioso de los humanos. Supongo que nadie puede ver la belleza, en sí.
       Sólo vemos, en el mundo de lo concreto, paisajes bellos, mujeres bellas y cosas bellas. Toda mujer es bella, en cuanto que es, en sí misma, única e irrepetible. Esto en principio.
       Además, la belleza en el ser humano no sólo se obtiene por su cuerpo y su rostro, sino también por su conducta, inteligencia, trabajo, conversación, humanismo, ética, y otras virtudes del mismo jaez.
       Tengamos presente que los países hegemónicos lo son, en cuanto que nos dominan económica, política, educativa, religiosa, social y estéticamente. Con sus películas, sus canales de televisión, su internet y redes cibernéticas nos imponen su concepto de belleza humana.
       Nos adiestran desde pequeños para que pensemos que la belleza femenina es rubia, de ojos azules, tez blanca, espigada y con moldura de Hollywood, pero no nuestras mujeres redonditas, bajitas de estatura, color de piel de azteca, tipo Yalitza Aparicio Martínez.
       De esa forma nos dominan y nos explotan. Nos hacen creer que nuestro grupo étnico es feo, tonto, flojo y malo; mientras ellos son buenos, trabajadores, talentosos, y bellos.
       Y eso no es cierto. Rechacemos esa arma estética de dominio y explotación. Los mexicanos debemos elaborar nuestros propios valores estéticos, y estar orgullosos de todas las yalitzas, de hoy y de siempre, del arte y de la ciencia, del deporte y del hogar, del campo y de la ciudad.
       Cuarón, Yalitza, y todos los actores de la película Roma, merecen nuestro reconocimiento, y son nuestro orgullo.
       El mestizaje mexicano es nuestra patria y destino.

lunes, 18 de febrero de 2019


LOGOS
Ying y Yang
AMLO, Y LOS EXPRESIDENTES
       El presidente Andrés Manuel López Obrador trae cargados, y en la punta de su lengua, a los ex presidentes Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox Quesada, Felipe Calderón Hinojosa y a Enrique Peña Nieto.
       En su realidad, le pesan más esos referentes inmediatos que los símbolos históricos que el propio AMLO escogió como modelos, y personalizados en los ex presidentes Benito Juárez, Francisco I. Madero y Lázaro Cárdenas.
       El sistema nervioso de AMLO trabaja más con los elementos que él califica de negativos (que son los ex presidentes inmediatos anteriormente citados); y a los ex presidentes que él juzga positivos los usa menos.
       Si AMLO habla de que se bajó el monto de su salario, que no usa ni aviones ni helicópteros, que no vive en la residencia de Los Pinos, que todos los días habla frente a medios masivos de comunicación en vivo, que se publicita comiendo tacos en sitios populares, que publica su patrimonio y obliga a sus colaboradores a divulgar sus propios ahorros, de inmediato, después de afirmar lo anterior, presume con su decir trabado y lento el comparativo mezquino: Peña, Calderón, Fox, Zedillo, Salinas, se portaban mal, y como parte de una mafia cometieron ilícitos, inmoralidades. “En cambio yo”, razona públicamente AMLO, “soy diferente a ellos… y estoy haciendo la cuarta transformación”.
        Y machaconamente remata con esa idea central, dando ligeras variantes a sus palabras, pero queriendo mostrar que sus antecesores próximos fueron una mala tesis, y él es la buena antítesis; sin darse cuenta que todos, incluido él, son el todo de la política mexicana, como los dos conceptos de taoísmo: el ying y el yang.
       Dos fuerzas fundamentales de la existencia, opuestas y complementarias al mismo tiempo; en nuestro fenómeno político lo que fue, y ejecutó el poder a su estilo, y lo que es, ejerciendo el mismo poder, pero a su manera.
       Opuestas entre sí superficialmente estas dos formas de gobernar, pero en el fondo y al final complementarias, e indisolublemente unidas: el ying y el yang mexicano.
       El ying la oscuridad, la pasividad; el yang la luz, la actividad. Los que ya pasaron vivieron las vibraciones y las llamas propias de su ejercicio del poder, pero hoy, aun con ansias de defenderse, la oscuridad y la pasividad tiende a envolverlos. Quien ejerce la luz y la actividad del poder, actualmente, no sabe que como los ve se verá, en esa lucha de contrarios e, indiscreto, ignora que él es parte de ellos y los complementa, en la misma medida en que los ataca e intenta destruirlos.
       La inteligencia china de Lao-tse (siglo VI antes de nuestra era) nos legó el concepto del ying y yang;  ojalá AMLO, ante esas ideas, no diga: “zafo”, agregando que ese Lao es parte de la mafia, un charlatán de sueldo elevadísimo y no tan inteligente, ejecutor de una estafa maestra mayor que la de Sedesol, Pemex, y Conacyt.
       ¡Reflexionar no duele!, y sirve mucho, señor presidente.

lunes, 11 de febrero de 2019


LOGOS
Acabar la corrupción
SEDUCIENDO CON DÁDIVAS
       El presidente Andrés Manuel López Obrador asegura con alterada pasión (ante públicos afectos, y frente a medios masivos de comunicación) que ya distribuyó, o está derramando, o va a repartir, dinero a niños, jóvenes, campesinos, obreros, mujeres, o a adultos mayores.
       Enardecido y obsequioso, AMLO prorratea centenas de miles de millones de pesos del erario, no para la producción, sino para sostener simpatías a su persona.
       Dice AMLO que todo ese dineral, en derrama popular, lo obtiene de su lucha contra la corrupción, provocada por administraciones próximo anteriores a su mandato; y él garantiza la permanencia de esas dádivas en su ejercicio.
       A la intención presidencial contra la corrupción debemos apoyarla todos; para acabar, o al menos reducir drásticamente, ese grave mal de México.
       Cuando todos obtengamos significadas resultas en ese empeño a favor de la honestidad, le reconoceremos su esfuerzo al presidente; por mientras, en esas afirmaciones públicas de AMLO observo un error de fondo: los grandes pensadores que se han preguntado ¿de dónde brota la riqueza económica?, ninguno asegura que surja de la lucha contra la corrupción.
       Adam Smith, David Ricardo, Carlos Marx, George Stigler, Edmund Phelps, o Paul Romer, cada uno en su tiempo y estilo ideológico, reconoce que es el trabajo humano organizado socialmente el origen de la riqueza económica.  
       Es bueno el empeño para reducir al máximo los enormes márgenes de corrupción existentes, pero con ello no se resuelven los problemas económicos del país, pues es el trabajo sistematizado de los mexicanos el único que produce capital económico.
       Los que sólo reciben dádivas, los que únicamente consumen, las bocas devoradoras sin cerebros ni brazos productivos, presentes o futuros, no generan la riqueza económica requerida.
       Si forjáramos una gran productividad de bienes y servicios, de calidad competitiva internacional, después necesitaríamos distribuir justamente esa riqueza, estudiando responsablemente los mejores sistemas distributivos económicos de los países actuales (entre otros, Noruega, Suecia y Finlandia), no para copiarles, sino para considerar su experiencia, y no permitir en México pobreza, ni riquezas extremas sin responsabilidad social.
       La lucha contra la corrupción, siendo meritoria, no tiene los efectos que afirma el presidente AMLO, y los miembros de su gabinete que algo sepan de economía deben explicárselo, hasta que lo entienda.
       En ese gabinete debe haber democracia. El gran demócrata por su gabinete empieza. Ese equipo no debe ser integrado por un autócrata rodeado de tontos, agachones, timoratos, simples aplaudidores del limitado amo que aceptaron.
       Enséñenle al presidente que, desde Aristóteles, existe la economía política y la política económica; y que México requiere y exige tener una eficiente economía que privilegie el trabajo, y no las dádivas retorcidas del poderoso.

lunes, 4 de febrero de 2019


LOGOS
¡Despierte!, presidente
AL GANSO LO HACEN PATO
       El presidente AMLO está educando. Su conducta en el ejercicio del poder enseña a todos, para bien, o para mal.
       A sus palabras y a su imagen tenemos que gozarlas o padecerlas, desde muy temprano hasta muy noche; es decir, todo el día.
       No se sabe cuánto pagamos a todos los medios de comunicación que AMLO emplea. Porque, seguro, se paga con nuestros impuestos.
       Su retórica tarda, repetitiva y monótona, es abrumadora; llena de errores y contradicciones.
       Por otra parte, los maestros mexicanos son trabajadores capaces y honestos que sufren a dos fuerzas nocivas: a las autoridades educativas y a los líderes sindicales.
       Esa alimaña bicéfala explota al magisterio de nuestro país, y ha carcomido a la educación.
       Autoridades y líderes sindicales han acabado con aquellas magníficas escuelas públicas a las que asistimos muchas generaciones; hoy esos funcionarios y dirigentes obreros llevan a sus hijos y a sus nietos a escuelas privadas. Sus protervos actos los han enriquecido, y han empobrecido al pueblo al debilitar a la educación pública, generando una educación privada, por lo general, más mercantilista que académica.
       Esa maldad está a la vista. Los funcionarios no pagan a los maestros, y la CNTE empieza su arguende: abandona a los educandos, toma oficinas, calles, comercios, bancos, vías de tren, aeropuertos. Algunos buenos maestros son obligados a prestarse a ese engranaje delictivo.
       Esas tácticas siniestras se llevan a extremo, hasta que los dirigentes obtienen, como en este reciente caso en Michoacán, más de mil millones de pesos del erario, autorizados unipersonalmente por el presidente López Obrador.
       ¿Por qué este pago no lo puso a consulta popular?, a efecto de que la ciudadanía decida si se entregan o no esas multimillonarias cantidades, y a quiénes se otorgan.
       Pero no lo hizo AMLO, porque la CNTE es parte de sus adeptos. Y mucho de ese dinero no llega a los hogares de los maestros, sino a los bolsillos de los líderes chantajistas.
       Esas conductas ilícitas, del que da y del que recibe, actualizan hipótesis jurídicas penales. Pero no habrá sanciones, pues al ganso lo hacen pato, o él mismo gusta hacerse soso.
       AMLO resolvió con mucho dinero la toma de las vías del tren. Pagó el soborno, y dejaron libre partes de la vía. A las 48 horas las volvieron a obstruir.
       Ya le tomaron la medida a AMLO; él así enseña y educa a todos.
       Quienes deseen algo, ya saben cómo obtenerlo: tomando las vías del tren; acto que no es delito, según AMLO, y quien por esa “travesura” pagar con dinero de los mexicanos.
       El desubicado presidente Felipe declaró la guerra a organizaciones criminales; el confundido presidente AMLO da por terminada la guerra. Dos maneras de hacerse patos ante la inseguridad de un México peor que Afganistán, según Trump.
       Al triunfo de su elección, AMLO se sintió en un sueño; acaso siga en él. Por eso, ¡ya despierte!, presidente. Y no mal eduque.

martes, 29 de enero de 2019


LOGOS
Trump y Maduro
DOS PERVERSOS NOTORIOS
       Donald Trump y Nicolás Maduro, por sus conductas perversas, se han vuelto odiosos para millones de seres humanos.
       Obvio que el actual y terrible problema que vive la hermana República de Venezuela no es personal entre esos dos personajes; pero ambos han agudizado el conflicto.
       Recordemos que las mayores reservas de hidrocarburos, en el planeta, se encuentran en Venezuela; éste es un apetitoso platillo para las empresas transnacionales que giran en torno a EU, las que han perdido toda su confianza en Nicolás Maduro, quien "aiga sido como aiga sido" volvió a ganar unas elecciones presidenciales, tan amañadas, que la dictadura se transluce en el disfraz democrático.
       Pero, eso, para nada actualiza las hipótesis jurídicas de los artículos 233, 333 y 350 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela; y en todo caso en última instancia, le corresponde al Tribunal Supremo de Justicia aplicar esos preceptos constitucionales al caso concreto, y no a la Asamblea Nacional, la que exclusivamente tiene facultad declarativa para caso de muerte, renuncia, destitución, incapacidad, revocación del presidente.
       Ese azaroso enredo no es jurídico. Es político, y de tipo internacional, al haber dividido a los países de la Tierra, entre los que reconocen al presidente Maduro, y quienes no sólo lo desconocen, sino que reconocen como presidente, por órdenes del Trump, a Juan Guaidó, quien en prematura violación constitucional ejerce como presidente de la Asamblea y presidente de la República.
       Dos presidentes para una sola Venezuela, (la pequeña Venecia) Maduro con el ejercicio de tirano que platica con pajaritos, y Guaidó como ambicioso inexperto, creado para ser títere de EU y de Trump.
       Maduro ha devastado a la clase rica venezolana, a la fifi, como la llama el presidente de México Andrés Manuel López Obrador. Maduro ha arruinado a la clase media de su país, con el esperanzador ánimo de construir una nueva estructura en base a los pobres, y con mal interpretadas ideas bolivarianas.
       Simón Bolívar, como su maestro Simón Rodríguez, promovió la educación y la virtud moral para todos, como dos herramientas para resolver problemas de aquellos tiempos, de esos lares.
       Ahora, lamentablemente, al pueblo de Venezuela lo han convertido en artículo de cambio para negociaciones internacionales entre EU, Rusia, China, y Europa; y esto puede convertir a ese hermano país en territorio de guerra para que prueben sus armas los poderosos, por primera vez en América, en una Tercera Guerra Mundial.
       México no desea que lleguen los rebullones (pájaros negros que anuncian la muerte, según Juan Primito y Doña Bárbara) al pueblo del gran escritor y presidente venezolano Mónico Gallegos. (1884-1969)
       No a la guerra. Sí a la paz. No a un gobierno entreguista a Trump. No a un deschavetado. Sí a un presidente patriota y bueno que respete y auxilie al desarrollo de todos y cada uno de los venezolanos.


lunes, 21 de enero de 2019


LOGOS
AMLO provoca turbas
ESTÁ JUGANDO CON FUEGO
       Desde hace tiempo, Andrés Manuel López Obrador tiene una percepción fija de los problemas de México, y de sus soluciones; tan inquebrantable y precisa, como veraz en parte, y errónea al aplicar soluciones.
       En la porción equívoca, no ha podido comprender, para el complicado fenómeno político que vivimos, la movilidad contradictoria expuesta por Heráclito, ni los principios de Marx y Engels que, a su decir, pusieron de pié a la dialéctica de Hegel, ni los comportamientos de la realidad cuántica observados por Born, Schrödinger y Haroche, menos los ha aplicado a hechos políticos recientes y concretos, dolorosos, impredecibles y aleatorios.
       El concepto utópico de “pueblo sabio y bueno” es genérico y abstracto, y no corresponde a la realidad humana que ha tenido de todo, y de todo seguirá teniendo, según su espacio, tiempo y circunstancias.
       Claro que duele ver el comportamiento de parte del pueblo de Tlahuelilpan, Estado de Hidalgo, el que, en número de 800, según palabras de los informantes oficiales encabezados por López Obrador en sus tempraneras manipulaciones informativas, duró más de 2 horas acarreando gasolina del ducto saboteado, ante las impasibles fuerzas armadas, debido a políticas presidenciales de no tocar, ni con el pétalo de una rosa, a ese pueblo "honesto y sabio", pero también necesitado. Política presidencial dogmáticamente inquebrantable.
       Porque en el ascesis de AMLO, las necesidades del "pueblo" son excluyentes de responsabilidad penal; visión cartuja que va en contra de nuestro sistema jurídico vigente, el que sólo en ciertos casos extremísimos toma a cierta necesidad como atenuante, o  como exculpante.       
       Si las fuerzas armadas en esas más dos horas hubieran sabido intervenir (no para ejercer represión, sino para aplicar eficientes medidas preventivas y, en su caso, la coercitividad del derecho) se hubieran salvado cerca de 100 vidas, como una de las posibles opciones cuánticas, en la especie.
       Y de ese resultado real y lamentable de Tlahuelilpan, tiene más culpa por omisión y negligencia el Presidente López Obrador que sus tres inmediatos antecesores, los malvados de moda (Fox, Calderón y Peña) en la lenta y repetitiva retórica de este sexenio.
       La actual acción gubernativa produce turbas, de diversas tipos, pero turbas al fin. Aglomeraciones que, en busca del combustible desabastecido, terminan calcinadas por ese fenómeno complejo de la masa con radicales activos.
       O las muchedumbres organizadas política y económicamente desde el actual poder gubernativo federal, a efecto de humillar a los gobernadores frente al presidente, y darle oportunidad, a éste, para que, bondadoso, salga en defensa de los maltratados por la masa, luciéndose como eficaz conciliador que perdona, pero no olvida.
       Y así va AMLO generando turbas, consciente o inconscientemente, construyendo el umbral de lo que nos espera, si sigue sobredimensionándose como el único.

lunes, 14 de enero de 2019


LOGOS
Dios metió la lengua
EN LA PRISIÓN DE LOS DIENTES                                                "No hay desabasto de gasolina", fue la primera frase del presidente López Obrador ante los nacientes indicios de falta de ese combustible.
       AMLO pidió ayuda a la población, llamó a la prudencia, a la serenidad. Ni alarmismo ni pánico. "No usen la palabra desabasto", exigió, por no ser correcta al caso. "Hay gasolina… sólo cerramos los ductos".
       Así, Andrés Manuel no entiende el significado de la palabra "desabasto", que es el efecto de dejar de abastecer algo, por la razón que sea: ya por no haber gasolina, o por táctica, al tapar los tubos distribuidores.
       Pero el resultado es el mismo: varias entidades federativas y millones de mexicanos no han tenido gasolina normalmente, desde el 3 de enero próximo anterior.
       La expresa razón de esas medidas es acabar con el robo de gasolina. El propósito es correcto, y la mayoría de la población está  totalmente de acuerdo con ese fin que persigue el presidente.
       Con prudencia se ha padecido molestia personal y familiar, más trastornos severos al fenómeno económico y social de nuestro entorno; observando deficiencias en los medios usados por el presidente AMLO, lo que nos hace desconfiar de los buenos resultados en anhelo.
       Molestia temporal, para beneficio permanente; ¡no es el caso! Padecer para merecer, tampoco; ya que los que deben sufrir son los criminales, no la sociedad.
       El mismísimo presidente AMLO sigue informando de los constantes sabotajes criminales a los ductos, y cerca de 5 mil soldados están alertas en las instalaciones de PEMEX, y hasta el momento de escribir estas líneas no hay ningún detenido.
       El me canso ganso se ve cansado al expresar intranquilo: "a ver quién se cansa primero", convirtiendo en vulgar torneo de vencidas, lo que es un delito grave; como si la coercitividad del derecho mexicano se ablandara en predica moral, en voz de quien desprecia a las instituciones jurídicas.
       No hay duda, al presidente le gusta ser orador rutinario. Le encanta oírse, y goza sintiéndose oído, más frente a una multitud de adeptos.
         Adolfo Hitler afirmó: "Bien sé que la viva voz gana más fácilmente las voluntades que la palabra escrita y que asimismo el progreso de todo movimiento trascendental debióse generalmente en el mundo más a grandes oradores que a grandes escritores."
       Pero los grandes oradores tienen bagaje amplio y calificado, no se repiten mecánicamente, se alejan del yoísmo: "yo no miento, yo no robo, yo no traiciono, yo me bajé el sueldo, yo camino a ras de tierra para ver a mi pueblo"; actualizando el refrán, alabanza en boca propia es vituperio.
       Si no se sabe acabar con un mal, como la corrupción llamada huachicoleo, sólo se logra desparramar a los rateros por doquier, reconvirtiéndolos para otros actos delictivos. A éstos, AMLO les nombra "traviesos".
       Recuerde, presidente, la fábula rabínica, "dios metió a la lengua en la prisión de los dientes, pero no por ello deja de hacer daño".

martes, 8 de enero de 2019


LOGOS
Hitler: Mi lucha
CATECISMO DE LÍDERES PROVIDENCIALES
       Prohibido por mucho tiempo en varios países europeos, el libro de Adolfo Hitler, Mi Lucha, está de vuelta, y las ideas ahí externadas están en las palabras y los actos de no pocos políticos, coetáneos, de varios países.
       Transcribiré, para ejemplificar, sólo algunas expresiones de esa obra.
       Escribió Hitler: "… creció en mí la convicción de que precisamente de un pequeño movimiento… de regeneración nacional, que fuese algo más que un partido, llegaríamos al gobierno, así debía proclamarse una nueva ideología y no un nuevo lema electoral".
       Esa táctica nacionalsocialista fue utilizada con éxito recientemente.
       "El camino del poder nos lo señala la Ley… ya en el poder, el éxito definitivo radica, y radicará, en la acción ofensiva".
       Ese concepto nazi lo usan quienes programan destruir los sistemas socioeconómicos, pero no con una lucha armada, sino primero llegando al poder por voto ciudadano y, desde ahí, devastar a la organización que les permitió ser gobierno.
       "Los partidos políticos se prestan a compromisos; las concepciones ideológicas jamás. Los partidos políticos cuentan con competidores; las concepciones ideológicas suponen y proclaman su infalibilidad. Una concepción ideológica llevará sus principios al triunfo, sólo cuando en las filas de sus adeptos reúna a los elementos de más entereza y con mayor fuerza de acción de su época y de su pueblo, haciendo de ellos la falange de una organización apta para la lucha".
       Esa idea nacionalsocialista está en marcha como receta para ganar próximas elecciones, declarándole la guerra a un estado de cosas existentes: malas algunas, y buenas otras.
       "… el nuevo movimiento debe lograr como objetivo capital, la nacionalización de la masa… Ningún sacrificio resultará demasiado grande cuando se trate de ganar a las masas para la obra de regeneración nacional… Quien se proponga ganar a las masas debe conocer la llave que abra la puerta de su corazón. Esa llave no se llama objetividad, esto es debilidad, sino voluntad y fuerza".
       Hoy, la fuerza y la voluntad del nacionalsocialismo está asomando las orejas.
       "El primer fundamento inherente a la noción de autoridad es siempre la popularidad; en la fuerza está el segundo, y el tercero es el buen manejo de la tradición. Unidos los tres dan una autoridad inconmovible".
       Ese coctel nacionalsocialista está de regreso: popularidad, fuerza, y eficaz manipuleo de la tradición histórica.
       "Personificar al pueblo con jóvenes soldados… hacer de ellos una guardia de cien mil hombres con un sentido nacionalsocialista".
       Ese sistema nazi se aplicó para hacer grupos selectos de fuerzas políticas armadas, se auxilió de la educación, tomando la dirección de todas las universidades germanas.
       Predijo Hitler: "Los jueces… pueden condenarnos… mas la Historia… romperá, en un día sonriente, esta sentencia, para absolvernos… de culpa y de pecado."
       Digamos no al nazismo. ¡No, al paso de ganso!