martes, 1 de octubre de 2024

LOGOS

López receloso

TEME A SUS PROPIAS TRAMPAS     

Tres grandes etapas históricas sigue teniendo México: Independencia, Reforma, y Revolución.

La Independencia se conquistó en relación a la corona española, fundando a la nación mexicana, aboliendo a la esclavitud y a las castas; dejó de ser la colonia de la Nueva España, para llamarse Estados Unidos Mexicanos.

Con la Reforma, nuestro país dejó de ser un estado eclesiástico, para constituirse en estado civil, liberal y laico, con reconocimiento de derechos humanos, positivista, y con feudos productivos denominados ‘haciendas’.

Nuestra Revolución estableció de manera plena el capitalismo en México, con tendencias de carácter social, sobre un nacionalismo respetuoso de la internacionalidad, desarrollando instituciones para abolir caudillismos, y en base a una Carta Magna bajo principio de inviolabilidad.

Llegado a la presidencia, en 2018, Andrés Manuel López Obrador prometió una cuarta transformación, asegurando que sin violencia estaría, mínimo, a la altura de la Independencia, de la Reforma, y de la Revolución; incluso, que la 4T sería superior a las tres etapas históricas anteriores.

Y que sin mentir, sin traicionar, y sin robar, transformaría a México, resolviendo los principales problemas que lo aquejaban en el inicio de su mandato.

Prometiendo, además, que lo haría con apego a la Constitución, en la unidad de los mexicanos y sujeto a las instituciones nacionales.

Desde sus mañaneras, con fraseo pausado, repetitivo y machacón, supo explicar nuestros graves problemas (aunque simplona y superficialmente), pero, lo que no pudo fue resolverlos; al contrario, los multiplicó y los agravó.

Se convirtió Amlo en un empeorador, de todo.

Mintió López Obrador más que Pinocho, el popular personaje del italiano Carlo Collodi (1826-1890), falseó Andrés Manuel todo lo que quiso, y cuantas veces le dio su regalada gana, dañando a centenas de millones de seres humanos, nacionales y extranjeros.

Como presidente, Amlo, traicionó por doquier; empero, lo más grave, se traicionó a sí mismo.

Y robó, a trasmano, pero a su favor finalmente, igual o más que sus antecesores. Es, Amlo, más de lo mismo, o de lo mismos, pero más. Derivó en un afanoso ladrón de cuello blanco, de cuello tricolor, de cuello amarillo o de cuello moreno, pero ratero del erario nacional.

Su obra pública nunca fue licitada (al menos legalmente), y está sin terminar, malhecha, carísima, caprichosa, con afectaciones trascendentales al medio ambiente. Esas grandes construcciones fueron fuente de muchos de sus robos.

A la chita callando, la mayoría de las personas que recibieron, y receptan, dinero del presupuesto público en formas de becas, ayudas económicas, o pensiones a personas de edad avanzada, afirman: “¡Bueno!, López Obrador robó, pero salpicó algo de lo robado”.

No entienden (los que eso dicen) el significado de la política de la redistribución del ingreso nacional. Esa política fue implementada desde el presidente Plutarco Elías Calles en materia fiscal, retornando de una u otra forma los ingresos a la población, a partir de leyes y presupuestos que regulan las prestaciones y las contraprestaciones, en impuestos, derechos, productos, aprovechamientos y donaciones.

Mi pensamiento ha sido educado dentro de la dialéctica de Heráclito de Éfeso (535-480 A de E), de Jorge Federico Hegel (1770-1831), de Carlos Marx (1818-1883), de Federico Engels (1820-1895), y de Max Planck (1858-1947); así entiendo, y me apego a la teoría del cambio, en el amplio territorio humano.

Por ello, concluido el mandato presidencial de Amlo, formalmente al menos, invito a todos los mexicanos para que comparemos el México del 2018 con el México del 2024, y veamos objetiva, crítica y científicamente qué fue lo que se transformó.

Y aceptando y entendiendo que hubo múltiples variaciones dialécticamente, como las hay en cada sexenio, enumeremos y expliquemos los cambios que estén a la medida, calidad y altura, de las transformaciones de la Independencia, de la Reforma, y de la Revolución.

Si no hay cambios de esas dimensiones, ¿cómo ponerle un segundo piso a todo lo empeorado?

        El expresidente López se ha convertido en simple lopillo, quien receloso, enconchado y cariacontecido, sembró trampas, a las que ahora teme.

        En Valladolid, hoy Morelia, el 30 de septiembre del 1765, nació José María Morelos y Pavón, quien encabezó a la generación que aprobó la Constitución de Apatzingán, con los tres poderes en equilibrio de pesos y contrapesos: Legislativo, Ejecutivo, y Judicial.

        Morelos dio su vida por esa división de poderes; en cambio, López Obrador les quitó la vida al judicial, al legislativo y al ejecutivo, para apoderarse de todo, en una disparatada locura autocrática.

        Lopillo, por eso y por muchas perversidades más, será recordado como un tipo miserable.

 


lunes, 23 de septiembre de 2024

LOGOS

Don Perpetuo López

DUEÑO DE LOS PELELES      

        Andrés Manuel se convirtió en un presidente sinvergüenza.

Deshonesto, osado y tenaz, se hizo toda una fichita que ha logrado ser todo un personaje, merecedor de estudio por parte de los psicólogos de nuestro tiempo.

        Los actuales psicólogos portan en sus alforjas influencias de Wundt, Freud, Jung, Adler, Piaget; y éstos han dado como frutos en el siglo XXI a psicólogos como Martin Seligman, Steven Pinker, Albert Bandura y Susan Fiske.

        No hay uno solo de ellos que no haya estudiado, al menos referencialmente, a la mitología griega.

Tomemos como ejemplo a la última citada.

        Susan Fiske, nacida en 1952 en Chicago, graduada en la Universidad de Harvard con Cum Laude, se encuentra trabajando actualmente en la Universidad de Princeton, en Massachusetts.

        En su ‘Teoría del Poder como Control’ explica los motivos de ambición del sujeto que controla, y la aceptación (activa o pasiva) de la masa humana controlada; y expone cómo, el que manda, tiende a concentrar en sus manos todos los recursos a su alcance, estableciendo procedimientos y modelos para ir apropiándose del poder existente, usando estereotipos eficaces, imponiendo prejuicios atractivos, generando deformaciones sin escrúpulo alguno, y utilizando el sexismo ambivalente.

        Las profundas raíces helénicas de toda esa teoría se constituyen por personajes poco simpáticos de la mitología griega.

        Hesíodo (en el año 700 A de E), en su ‘Teogonía’, asegura que Eris es diosa que personifica la discordia, el conflicto, cuya labor era sembrar problemas por doquier, utilizando constantemente la mentira, y provocando la violencia.

        Esa diosa Eris nació teniendo como padres a Zeus y a Hera, diosa del matrimonio y la familia, protectora de las mujeres en parto; por ende, Eris es hermana de Ares, el dios de la guerra, quienes a su vez engendraron a sus perversos hijos, llamados los ‘pseudólogos’.

        Regresando a la fichita llamada Andrés Manuel, quien aún sigue en el cargo de presidente de la república mexicana, tenemos que su perfil de un ‘pseudólogo’.

En el ejercicio presidencial, su actuación pública resulta severamente marcada por su mitomanía.

Sus mentiras compulsivas siguen induciendo a discordias, divisiones y conflictos; causando, así, graves problemas en todo el país que, en algunos casos, han trascendido más allá de nuestras fronteras.

Productos de su actuar, a la vista del mundo, es el crecimiento de la violencia, la pobreza, el desempleo, el crimen organizado, las enfermedades, los cadáveres por pandemia o por asesinato.

Sus falsedades son argucias enredosas de un impudor brutal. Él no se cansa de ratificar que en México hay paz, mayor riqueza y mejor distribuida, elevado crecimiento de empleo, control del crimen organizado, nivel de salud púbica superior al de Dinamarca, a la baja todos los delitos, sin chanchullos electorales, con una economía sin deudas y boyante.

Empero, México nunca ha tenido un presidente tan mentiroso

El perfil psicológico del presidente López se ajusta al descrito por la Doctora Susan Fiske.

Andrés Manuel es un sujeto ambicioso con eficacia para controlar a la masa ignorante controlable; con todos los hilos de mando en sus manos; dominando todos los recursos que él mismo ha puesto a su alcance.

Exitosamente, para su personal egocentrismo, estableció procedimientos y modelos para concentrar todo el poder; utilizó estereotipos eficaces; entrelazó e impuso prejuicios como bandera de su lucha.

Claro que para eso, ha generado deformaciones sin escrúpulo alguno, manipulando sexismos ambivalentes

La ‘Teoría del Poder como Control’ de Fiske (sin ella pretenderlo) pinta de cuerpo entero a quien ya se va de la presidencia en pocos días, pero se lleva todos los hilos del poder en sus manos.

Tendremos, por ende, un tirano tras bambalinas, don Perpetuo López, dueño de todos los peleles.

Si no lo frena el Poder Judicial Federal de México, lo detendrá otro poder, aún impreciso, pero ya operante.

¡Qué pena para los mexicanos!


 

 

lunes, 16 de septiembre de 2024

 

LOGOS

Yáñez y López

NULIFICAN EL PROCEDIMIENTO LEGISLATIVO      

        Estrechamente ligados a la reforma del Poder Judicial Federal (del 2024) quedan dos nombres con sus rostros corrosivos: Miguel Ángel Yunes Linares y Andrés Manuel López Obrador.

        Durante una campaña presidencial de López Obrador, Yunes en un video le decía, con odio, a Andrés Manuel:

“Este loco vividor del sistema, sólo sabe agraviar y destruir. Él sólo se dedica a viajar por los pueblos para mentir y ofender a todo el mundo. Mañana voy a acreditar que es un mentiroso, y voy a probar que el gobernador Duarte lo mantenía, que le daba dinero a él, y a sus achichincles, para sus campañas. Le voy a probar que él es un corrupto que usa presta nombres, y que tiene ranchos en Chiapas y en Tabasco. ¡No le saques loco!; yo si trabajo, no como tú que sólo has vivido de los demás, vividor inmundo.”

Andrés Manuel dejó claro lo que pensaba de Yunes, durante sus mítines por Veracruz y sus mensajes en redes: “Yunes es un vil zopilote, un corrupto sin escrúpulos; es un tipo de lo más siniestro, ligado con el mundo pederasta. Yunes siempre ha sido un cínico nepotista que busca cargos públicos para sus hijos, y todos ellos son una bola de malandros de la política”.

Todo lo anterior fue externado por un López Obrador pletórico de antipatía rencorosa.

Ambos (López y Yunes), no cabe duda, se lanzaron, mutuamente, su más ácido excremento pestilente.

Hasta hace unos días, parecían irreconciliables; se observaban los dos, como antípodas en corrales opuestos y distantes.

Cierto, “de sabios es mudar de consejos”, reza el aforismo; pero ni López ni Yunes son sabios.

Ambos parecen más resabios; es decir, lacras mañosas llenas de vicios.

 Y de un momento a otro, el presidente López aceptó que se buscara al senador panista Yunes para que, bajo la presión más puerca y canalla, se lograra su voto en el senado a favor de la reforma al poder judicial.

El cártel delincuencial de palacio nacional impuso, a través de sus marionetas legislativas, las clásicas opciones metálicas: “ oro o plomo”; y el corrupto senador optó por el oro; lo que lo convirtió, a la vista de todo México, en el más odiado traidor de todos los traidores del siglo XXI, incluyendo (en ese juicio) al gran corruptor López.

Así que con desparpajo especulativo (de tipo agrícola por el uso de glifosato) el presidente absoluto se puso a filosofar sofísticamente:

“El secretario de agricultura quiere producir, y el secretario del medio ambiente está en lo suyo. Entonces cómo se concilia; es como la política, es el equilibrio entre los principios y la eficacia. Hay que actuar con principios, pero no sólo con principios, hay que tener eficacia en lo que se hace, porque si no, sería como estar en un monasterio dedicados a la meditación, y esto es política, pensamiento y acción. No puros principios, sin eficacia. No pura eficacia sin principios. Puro pragmatismo, pues no; porque entonces se cae en la corrupción. Es válido cualquier medio, lo que decía Maquiavelo, “el fin justifica los medios”. Hay que buscar el equilibrio. Y es bueno que esto se sepa”.

¡Bueno!, pues ya se sabe lo afirmado por maquiavelito López; y a confesión de parte, relevo de prueba. Así que el presidente absoluto López equilibró entre él y Yunes, cuando los dos carecen de principios, pero en cambio, tienen una multitud de vicios.

Con la confesión pública de esta caterva de alimañas, pregunto, ¿el procedimiento legislativo de la reforma al PJF será constitucional?

La respuesta exacta es NO. Ese procedimiento no es constitucional ni legal, por lo que URGE que la Honorable Suprema Corte de Justicia de la Nación ATRAIGA EL CASO, y DECLARE NULO ESE PROCEDIMIENTO LEGISLATIVO, con ínfulas de Constituyente Permanente, atestado de violaciones constitucionales, que no se convalidan con su publicación en el Diario Oficial, sino que se agravan, por haber una suspensión judicial para que no se publicara.

A todo lo anterior debe sumarse que esa reforma no puede ir en contra del artículo 136 de nuestra Carta Magna, en donde se establece el principio de Inviolabilidad Constitucional, puesto que jamás puede haber adiciones y reformas a la Constitución que la afecten en sus principios substanciales; por ejemplo, que restablezcan la esclavitud, o que destruyan el equilibrio de pesos y contrapesos de los tres Poderes de la Unión, quitándole al PJF el control de la constitucionalidad con la independencia y ejercicio soberano que todavía tiene.

Con todo y los desfiles y ceremonias militares del autócrata absoluto, los mexicanos exigimos que se le llame a cuentas conforme a los artículos del 103 al 107 de nuestra Carta Magna y la Ley de Amparo.

La Honorable Suprema Corte de Justicia de la Nación ya puede, y debe, ejercer sus atribuciones con inteligencia jurídica, con dignidad y con valor, ¡todo México lo demanda!

 


lunes, 9 de septiembre de 2024

Idiotez legislativa

AL FINAL DE LA NOCHE       

        Con su rostro de corruptor preocupado, el actual presidente de la república mexicana afirmó:

        “Aprovecho para hacer un llamado a los senadores, ya que estoy viendo que hay mucha presión sobre ellos; veo que Claudio X. González (que es como el jefe de la mafia en el poder, el defensor principal del interés de las minorías corruptas del país) está hablándoles a los senadores para que voten en contra de la reforma. Quiero dirigirme a los senadores, con todo respeto, para que actúen con independencia con libertad, para que pongan por delante, del interés personal, del interés partidista, el interés del pueblo y el interés de la nación. No le conviene a México mantener un poder judicial sometido a la delincuencia. El Poder Judicial está podrido, invadido por la corrupción… Si los 43 senadores de la oposición no ceden a favor de la reforma serán unos cínicos, que quieren ser dictadores”.

        Todos esos decires del presidente López son una prueba contundente de un acto de autoridad presidencial que viola tanto el procedimiento legislativo federal, como los derechos humanos garantidos de todos y cada uno los integrantes del Poder Judicial de la Federación.

        El presidente López, en este caso, presentó la iniciativa para la reforma judicial; empero, ya no tiene facultades para participar, de ninguna forma, en la discusión y menos en la aprobación de la susodicha iniciativa.

        Calladito y en silencio, debe esperar a que el Congreso Constituyente Permanente discuta, y no apruebe, o sí apruebe, para que la minuta correspondiente llegue otra vez a manos presidenciales.

        Si el Congreso Constituyente Permanente aprueba la iniciativa, el presidente la promulgará, y la publicará en el Diario Oficial de la Federación.

        Si el Congreso Constituyente Permanente no aprueba su iniciativa, el presidente la guardará en su archivo, rumiando sus rencores, como suele hacerlo, cuando lo frenan en sus perversidades.

        Lo que no puede ni debe hacer el presidente López es urdir esos llamados a los senadores, en las etapas de discusión y aprobación legislativas, pues carece de atribución legal para externar esos pronunciamientos, y claramente tiene prohibido exponer sus sentires en esa parte de la secuela; menos puede hacer presión sobre los senadores; tortuoso y malévolo resulta que cite a ese “Claudio X”, como “el jefe de la mafia en el poder”, cuando a la vista de todos, el jefe de la mafia en el poder, actualmente, se llama Andrés Manuel López Obrador.

        En el sistema legal mexicano, los particulares podemos hacer todo aquello que la ley no nos prohíba.

En nuestro sistema legal, las autoridades exclusivamente pueden hacer lo que la ley les permite.

Supongo que ese “Claudio” es un particular, y si maneja minorías corruptas, y se le prueba plenamente, que se le aplique la ley.

Pero si el presidente López lo acusa sin pruebas, el delincuente es el presidente López, amparado por un fuero, que mentirosamente dijo que ya no lo tenía.

Rufianesca es la conducta del presidente López dirigiéndose a los senadores para que voten a favor de su reforma al Poder Judicial.

El Poder Judicial Federal de México no está podrido.

Los poderes judiciales de las 32 entidades federativas no están podridos.

Ni siquiera el poder ejecutivo federal de México está totalmente podrido, aunque su cabeza huela a una fetidez perturbadora.

Pero si alguien está sometido a la delincuencia es el autócrata de palacio; éste es el que quiere ser dictador, no los 43 senadores de la oposición.

El destino ha colocado a estos 43 senadores como constituyentes reales de dignidad y decoro, para frenar las locuras de un tirano. ¡Ojalá y lo entiendan!; ¡ojalá concluyan su labor patriótica!

De Andrés Manuel sólo se pueden esperar vaciladas peligrosas, ya que maneja cerca de 10 billones de pesos.

Por otra parte, también esperamos que el Poder Judicial Federal, con sus atribuciones constitucionales (a pesar de su paro, motivado por el presidente López) que ponga en orden el revoltijo caótico ocasionado por Amlo y sus ‘poseídos’.

Por cierto, “Los poseídos” es el falso título de una novela espléndida del genial escritor ruso Fiódor Mijáilovich Dostoievski (1821-1881).

El título correcto es “Demonios”; y, la novela, en sí, es una crítica a los radicales nihilistas disfrazados de revolucionarios, cuyo líder (Piotr Stepánovich Verjovenski, carismático autócrata concentrador de poder) se convirtió en una calamidad, haciendo mucho daño a aquella población que fuera tranquila ciudad rusa.

Piotr, con sus prodigiosas habilidades de liderazgo, va por la vida sembrando discordia, manipulando a la gente para sus propios fines políticos; y después de su fracaso huye a su ciudad natal, arrastrando en su conciencia asesinatos, suicidios, corrupción, robos, violaciones, y un sin fin de delitos.

Cualquier parecido de ese personaje ruso, con ya sabes quién, es una mera coincidencia.

Andrés Manuel tampoco tiene llenadera. Simula que se va, pero deja a sus hijitos, a su familia, a sus colaboradores, a sus lacayos legisladores, a sus gobernadores títeres, a todos sus perturbados.

Mientras, la idiotez legislativa de nuestro país nos conduce al final de la noche.

 


lunes, 2 de septiembre de 2024

LOGOS

6º Informe presidencial

DE FÓSIL A PRESIDENTE

        En todo informe, como en todo examen, el informante como el examinado se sitúan en un nivel más bajo respecto a sus examinadores.

        Este domingo primero de septiembre del año 2024, el 6º informe presidencial a cargo de Andrés Manuel López Obrador no fue así; fue a la inversa. El informante se auto situó en un tablado de cerca de 200 metros de superficie, por 2 metros de alto, en relación a sus escuchas.

        Los oyentes presenciales de ese 6º informe, en número aproximado de 50 mil, fueron 3 mil invitados y 47 mil acarreados de diversas partes del país; todos, sí, disciplinados y comprometidos hasta la degradación.

        El deber del presidente de la república es informar, cada año, al congreso de la unión en el recinto de ese poder legislativo; empero, ahora, ese poder subsiste formalmente, pero en la realidad se ha convertido en un pelele del presidente.

        Por ello, el 6º informe se llevó a cabo por fuera de palacio nacional, sede del poder ejecutivo, utilizando la plancha del zócalo capitalino, al que matemáticamente no le caben más que 80 mil personas, incluyendo sus calles perimetrales, a riesgo de que se ahoguen, cuando son tres por metro cuadrado estando en masa multitudinaria.

        Así que el presidente subió él, solo, exclusivamente él a ese templete forrado con los colores patrios, y por encima de los asistentes comprometidos con el presidente informador.

        Revueltos entre los espectadores estaban, rebajados, los que cobran como legisladores federales a modo, con una paga que no desquitan.

        Más de tres horas duró el monólogo presidencial, y lo que dijo no fue un informe, sino una proclama de las maravillas de sus “otros datos”, los que nadie ha visto, porque son sus íntimos instrumentos para fabricar mentiras al por mayor, con un descaro inaudito.

        En estricto sentido no hubo ninguna novedad; fue una cómoda síntesis de sus 1418 mañaneras, con el fodongo, casero y desparpajado, lenguaje que suele utilizar.

        Debemos reconocerle que en su retórica sabe interactuar con la multitud: “¿Verdad que quieren que los jueces sean elegidos directamente por el pueblo?”

        Pero para asegurar la respuesta masiva que se desea, de manera previa los monigotes adiestrados promueven el retumbante “Sííííí…”

“¿Ya se cansaron?”, le pregunta el presidente López a la masa humana presente.

        Y también, para no correr riesgos, ya están preparados algunos paleros para provocar que se conteste coreando un rotundo “Nooooo…”

Entonces vuelve a la carga el presidente informador.

“¡Me dan permiso para seguir hablando unas horas más!”; y otra vez los preparados gritos: “Sííííí…”

        Horas más tarde, la secretaria de gobernación se presenta a la sesión de apertura del congreso federal para hacer entrega de los documentos correspondientes a ese 6º informe, toma el micrófono, sin más, como si estuviera en su casa, y lanza una arenga partidista electorera, y se sale muy oronda.

        Observando la gran mañanera informativa, escuchando el monólogo trillado del presidente López, recordé el innumerable anecdotario nacional, tan lleno de pícaros; y Andrés Manuel es uno de ellos.

        Pienso, por ende, que en México no hay imposibles.

        ¿Cómo un porrista fósil de la UNAM, que fue reprobado en tantas materias básicas durante 14 años, está ahora a punto de terminar su mandato, formal, como presidente de la república?, dejando caóticos destrozos en el país.

        José Joaquín Fernández de Lizardi, el Pensador Mexicano (1776-1827), paseó por doquier al Periquillo Sarniento, a ese mocetón mordaz de tan simpáticas audacias, pero no se le ocurrió darle el cargo y el poder de virrey en aquella Nueva España de 1816, a ese pícaro.

        En cambio, la tragicomedia mexicana del siglo XXI ya configuró, en perjuicio de los habitantes de nuestro país, a un nuevo pícaro.

        ¡Vaya costo!



lunes, 26 de agosto de 2024

LOGOS

La Justicia manda; la política obedece

HEROICIDAD DEL BUEN JUEZ       

        México está a punto de dejar de ser república, para convertirse en una reprivada; es decir, se transformará en un territorio con una población escriturada a un solo dueño: Andrés Manuel López Obrador.

        En estos últimos seis años, a nuestro país lo han conducido a una mutación demente.

        El responsable de este daño es el presidente López. Su voracidad, sus odios, su soberbia y egoísmo han concentrado gran parte del poder público en sus autocráticas garras.

        Poco le falta para desaparecer a todos los poderes autónomos, asumiendo los mandos y los recursos de ellos.

        Ese sinvergüenza maniobró el fraude electoral más grande de los pasados tiempos, robándose la presidencia a favor de una de sus espurias corcholatas, hurtando los votos suficientes para hacerse de las dos cámaras del Congreso de la Unión, con miras a aprobar una constitución a su antojo y medida; y, previamente con sus cárteles criminales, timar a la ciudadanía al apropiarse 22 gubernaturas, de las 32 existentes.

        Su glotona codicia se dirige a tragarse al Poder Judicial Federal, último bastión que (con todo y sus imperfecciones), ha sabido responder con decoro a su responsabilidad de custodio de nuestra Carta Magna y su sistema legal, con aplicaciones dignas y justas.

Afirmo.

El Poder Judicial Federal es, en este momento, el mejor poder del gobierno federal mexicano.

        Empero, las protervas maquinaciones del centralizador López han provocado algo inaudito: el paro de actividades (con auto limitantes y auto condiciones), de los trabajadores, jueces y magistrados del poder judicial de la federación.

        De ese paro el único responsable es Andrés Manuel López Obrador, ya que “la causa de la causa es causa de lo causado”, como lo conceptualizó la patrística de santo Tomás de Aquino (1224-1274), en su obra ‘Cuestiones a debate’.

Ahora bien, retornado al presidente López, no estamos lejos de que el poder ejecutivo y el poder legislativo (ambos de la federación), también se pongan en paro, ya que las chifladuras del obradorato son efervescentes.

        Ante las llamadas de atención de nuestros socios (EU y Canadá), también es posible el paro, o la desaparición del actual gobierno federal, pues ya han doblado varias veces al macuspano; lo que, acaso, a parte de nuestra cuita, beneficie a la población mexicana, porque el ejecutivo y el legislativo de nuestro país, son de lo más corrupto que hayamos padecido.

        Si desaparecieran, cuidemos de que no se vayan a robar los billones de pesos de nuestras arcas públicas, pues hasta estas arcas públicas, el presidente López las ha hecho privadas, y en ellas, él, y sólo él manda.

        Y como cuida la apariencia de su falsa honradez, manda robar a otros, para que roben por él, y para que sus manos tabasqueñas queden quiméricamente limpias.

        Mientras, todo México es un desastre.

        Entre balazos, robos, corruptelas, secuestros, asesinatos, cobros de piso, fraudes, regenerados por los abrazos de amlo; éste organiza, en sus mítines abucheos públicos, en contra de los gobernadores que no comulgan con el obradorato, a efecto de él se asuma como defensor, haciéndose pasar como el salvaguarda del respeto a los gobernantes.

        Por esas travesuras irrelevantes se ha ganado el mote de ‘fabricante de los abucheos’.

        Obsérvese que el actual presidente López ha sido el ejecutivo federal con mayor número de motes o apodos, algunos impronunciables; uno de ellos, es el “injerencista internacional”, o el cínico metiche del mundo.

        Sin ningún pudor se ha metido en las elecciones de EU: “yo les voy a aconsejar a los ciudadanos estadunidenses por quién voten”; y ahora, les llama “injerencistas”, a los razonamientos preventivos que EU y Canadá nos expresan como socios de TMEC.

        Y por ignorancia o perversidad, tanto López como su corcholata mienten cuando afirman que en los EU el pueblo elije a sus jueces. Sólo elige a sus jueces de paz, pero no a jueces de nivel jurisdiccional ni estatales ni federales, menos elige a los ministros de la Suprema Corte.

Y en EU un juez puede procesar a un presidente, a un gobernador, o, a un alcalde. En EU la dictadura de los jueces les ha sido eficaz.

        La coyuntura histórica que México vive nos está exigiendo, a todo mexicano, que apoyemos decididamente al Poder Judicial Federal, para que nos ampare y proteja de todas las violaciones a nuestros derechos humanos garantidos, por parte de cualquier autoridad violadora, incluyendo al presidente de la república, y suspenda provisional y definitivamente el acto reclamado, cuando se actualicen los supuestos jurídicos que la Ley de Amparo establece.

        Mejoremos al PJF, con respeto a su actual integración; sin elecciones populares absurdas y sin tómbolas ridículas, sin participaciones del crimen organizado ni de los partidos políticos, sólo con gente profesional, honesta, laboriosa y de carrera.

        La Justicia manda, la política obedece.

        Con su imparcialidad y con su independencia se prefigura la heroicidad del buen Juez, cuando defiende su investidura para ampararnos y protegernos.

  


lunes, 19 de agosto de 2024

LOGOS

Señora corrupción

BURLESCAS GIRAS ACUATADAS       

        Una de las características del actual presidente mexicano es que piensa y habla lento, analiza de manera burda y gruesa, y se otorga la libertad de contradecirse asiduamente con dejo de rusticidad.

        Primero afirmó: “Siempre combatiremos la corrupción; comenzaremos de arriba para abajo, como se barren las escaleras.”

Después aseguró: “Porque la corrupción no sólo es inmoral, sino que es, al mismo tiempo, una fuente posible de financiamiento para el desarrollo, para el bienestar del pueblo.”

Más tarde dijo: “Es un buen negocio público acabar con la corrupción. El combate a la corrupción es una fuente importantísima de financiamiento para México.”

Y esa pausada, tosca y discordante retórica presidencial sólo fue abono que fortaleció a todos los corruptos, incluyendo al autócrata López y a su sagrada familia.

Ni barrió arriba ni limpió abajo. Hizo de la corrupción su mejor oficio; y a una multitud de mexicanos los hizo crédulos a su tiranía, embarrándoles atole con el dedo.

        Millones de ciudadanos, oponentes, le cuentan día con día, en forma regresiva, la fecha de su salida.

        Están esperanzados a la conclusión de su mandato.

Sí, terminará como presidente, pero seguirá como el amo de la claudicante, que añora ser su sirviente.

Otro aspecto de esa labia ordinaria, lánguida y paradójica del actual ejecutivo federal se exhibe señalando: “Al presidente de México se le respeta, y no es por ser Andrés Manuel, es la investidura presidencial, que merece tener un presidente honorable, no un presidente de mala fama pública, susceptible a ser ninguneado, ni en México ni en el extranjero”.

Cuando el primero que debió de haber respetado la investidura presidencial fue Andrés Manuel, al llegar a ese digno cargo; cuando lo primero que debió hacer Andrés Manuel como presidente fue respetar a todos los mexicanos, y no dividirlos; cuando lo primero que debió hacer el presidente López fue ser honorable, y no provocarse una fama pública mala; cuando lo primero que debió de hacer el presidente actual fue no ningunear a nadie, ni en México ni en el extranjero.

El reloj sexenal está marcando el fin del mandato oficial a ese Andrés Manuel, quien no supo respetar su propia investidura presidencial.

        Está al cuarto para las doce, y sigue sin respetar su investidura presidencial, al cobijar y proteger a los improtegibles e incobijables.

        López es de vocación autoritaria en grado sumo y, además, es cínico al afirmar: “democráticamente el pueblo de México eligió a Claudia Sheinbaum”, cuando bien sabe que el gran elector fue él, siendo su jefe de campaña de tiempo completo, invirtiendo decenas de miles de millones de pesos del erario federal en esa sucesión, activando al crimen organizado como promotor del voto, y maniobrando a su antojo con leyes y autoridades electorales a favor de Claudia.

        Todos sus actos presidenciales van, y seguirán yendo, por los peores caminos, enseñando el cobre sin recato alguno, disponiendo que los gobernadores morenistas salgan, en coro borreguil, a apoyar en abierto manifiesto a su colega de origen, al gobernador de Sinaloa Rubén Rocha Moya, tan cerca de los cárteles famosos; cárteles, a quienes deben sus cargos, en alto porcentaje, esos gobernadores.

        La señora corrupción, empolladora de gobernadores y hasta de una presidente, es creadora de riqueza y de poder mal habido.

        Durante las burlescas giras acuatadas (López-Sheinbaum), en la gira resiente a Monterrey, Nuevo León, ambos afirmaron: “Ésta es una transición histórica, nunca antes vista”; y hasta en esto copian, y se equivocan. Esa frasecita la pronunció Plutarco Elías Calles al inicio del periodo 1929-1936, ante el presidente provisional Emilio Portes Gil, impuesto por Calles, después del asesinato de Álvaro Obregón: “Ésta es una transición histórica, nunca presente como en esta ocasión.”

        Y en ambos casos, a distancia de casi un siglo, el caudillismo vuelve a asomar la repulsiva oreja, y el maximato exhibe su espeluznante pezuña.

¡Qué pena!, de verdad, ¡qué pena!; y qué peligroso para todos.


 

lunes, 12 de agosto de 2024

LOGOS

Ausencia de honestidad

VÓMITO DE MENTIRAS       

        Es doloroso confesarlo, pero en México quienes ejercen el poder mienten con una constancia descomunal e ilógica.

        Esa manía para falsear la realidad no es exclusiva del actual sexenio, pero, sí, en esta administración gubernativa se ha agravado.

        Seguramente hay países con mayor producción de mendacidad, pero en esta materia, y por esa deficiencia gubernativa, somos nación destacada.

        Me refiero a quienes ejercen el poder, porque respecto a los mexicanos hay millones de personas veraces que portan la honestidad fidedigna, de la que carecen, por desgracia, nuestro actual presidente y una pródiga cantidad de funcionarios públicos.

        Con dejo de reproche, el presidente López afirma, una mañanera sí, y otra mañanera también: “No hay cooperación de parte del gobierno de los EU en el caso del señor Zambada y de Joaquín Guzmán López. No nos han pasado información”.

        Y ese reiterativo lamento presidencial acaba de ocasionar una respuesta de EU a través de su embajador Ken Salazar, quien dijo: “Desde la detención de estos dos narcotraficantes, el pasado 25 de julio se informó, de todo, a las autoridades mexicanas a través de la Fiscalía General de la República. Les informamos que Joaquín Guzmán Jr. se entregó voluntariamente; y al Mayo Zambada se lo llevaron en contra de su voluntad. Esa es la evidencia que vimos nosotros cuando llegaron ambos narcotraficantes al aeropuerto de Santa Teresa, en Nuevo México. Esta operación fue entre los cárteles, donde uno entregó al otro”.

        Y con una pincelada de ironía diplomática, el embajador estadunidense agregó: “Este éxito se logró gracias al auxilio del gobierno mexicano”.

        ¡Qué pena!, que a nuestro mentiroso presidente le machuquen, así, sus dedos, y lo exhiban con el lenguaje de una política grácil.

        Otra faceta de este caso la tenemos en el texto de la carta que suscribió Ismael Mayo Zambada desde EU; ahí dice que: “Fui traicionado por uno de los hijos del Chapo Guzmán, quien sin mi voluntad me llevó golpeado y amarrado a los EU… El 25 de julio me citaron para sostener una reunión con el gobernador del Estado de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y con Héctor Melesio Cuén Ojeda, exalcalde de Culiacán y exrector de la Universidad de Sinaloa; éste fue asesinado en la finca Huertos del Pedregal en donde a mí me secuestraron; ahí saludé a Cuén, antes de que lo mataran. Entre el gobernador Rocha y Cuén había diferencias políticas y personales, ambos pidieron mi ayuda para resolverlas. Cuatro escoltas que me acompañaban han desaparecido. La violencia no es buena; a nadie ayuda y a todos perjudica…”

        Esa carta fue conocida el 10 de agosto; y para el 11 de agosto ya estaba el presidente López en Culiacán, con el gobernador Rocha Moya, asistiéndole, apapachándole; y para blindarlo, expuso: “… sobre este caso de Zambada, esperaré la versión del gobernador respecto a su supuesta reunión pactada. Vamos a esperar a que tengamos más información, lo importante es que haya paz y tranquilidad en Sinaloa…”

        El gobierno de Sinaloa frente al asesinato de Héctor Melesio Cuén Ojeda informó que, su muerte, fue ocasionada en un asalto cuyo motivo fue el robo.

        Sobre el gobernador Rocha, juzgó el presidente López: “… es un gran gobernador, tenemos toda la confianza en él…”

        La mentira oficial continua, e impúdica, quema al obradorato.

        Entre el Mayo Zambada y el presidente López, el Mayo es el veraz.

Los mexicanos necesitamos encontrar la verdad de todos los hechos políticos, fuera del gobierno, y fuera de su mañanera, mejor conocida como el mentidero de López; un sitio, en Palacio Nacional, tan lleno de asquerosidad, en donde se produce, el vómito de la mentira gubernativa.

 


martes, 6 de agosto de 2024

LOGOS

Amlo, el Chapo y Zambada

SU SUERTE ESTÁ ECHADA       

        En estos tiempos del 2024, Donald Trump, Nicolás Maduro y Andrés Manuel López Obrador son un trío americano de manipuladores, saturados de maldad, que se desempeñan activamente en los ámbitos del poder.

        Pero, para que haya manipulador se requiere que haya manipulados, porque ambos se retroalimentan dialécticamente.

        Los actos de manipulación se dan cuando una persona utiliza tácticas engañosas con información falaz, para influir en los pensamientos, expresiones y conductas de otras personas que se convertirán en serviles adeptos del manipulador.

        Es común que el manipulador aseguré que él está cuidando los intereses de los manipulados; y, éstos, en su impotencia y necesidad, fingen ser deudores agradecidos.

        “Primero los pobres”, ordena el manipulador López, pero sin sacarlos de “pobres”. Sosteniéndolos como pobres para que no se acabe el jueguito de la manipulación.

        Esa manipulación, en sí, es un rasgo de maldad, pero a este alevoso gesto suelen agregarle un fin perverso, de abundante sevicia.

        La ferocidad maniobrera (de que hablo) tiene como sus máximos exponentes, hoy por hoy, a López, a Maduro y a Trump; empero, cada uno de ellos tiene su propio estilo, por tener su propio espacio y su singular circunstancia.

Trump sigue siendo el amo y señor de muchas tropas manipuladas, a pesar de ser un convicto en varios procesos penales llenos de lascivia, dólares y violencia.

El pueblo de los EU no merece tamaño monstruo: ególatra, abusivo y corrupto.

Ojalá que a la presidencia de EU llegue una mujer. Kamala Harris está ya en el escenario, como fuerte prospecto.

Nicolás Maduro ha sido declarado ganador de la reciente campaña electoral por sus manipulados.

Dueño del poder en Venezuela, propietario del petróleo, de las urnas, de los votos y de las leyes, actúa como un poseso, como un endiablado enemigo de todo lo que se le oponga.

Y una porción mayoritaria de venezolanos ya se le enfrentó, logrando la simpatía internacional de chile, de sal y de manteca.

Maduro es demasiado bruto para hacer chanchullos y marrullerías electoreras; a diferencia del mexicano López, quien es cínico, mordaz y gesticulador moldeable, con máscara de: “me quiebro pero no me doblo”, cuando en la realidad, se quiebra y se dobla, como lo testifica el expresidente Trump, en su actual contienda.

Ante Trump, al presidente López le tiemblan las piernas: “Trump es mi amigo… le tengo gran aprecio y respeto”.

Ante Maduro, al presidente López le vuelven a temblar las piernas: “Nadie debe intervenir en los asuntos que son propios del pueblo venezolano… pero debe el gobierno venezolano mostrar las actas finales y originales del cómputo.”

López dejará la presidencia en menos de dos meses, pero se ha reelegido como manipulador, y sus manipulados los encabeza Sheinbaum, quien se encuentra todavía en pleno goce de los placeres de esa manipulación macuspana.

A estas alturas, o bajuras, el presidente López abre el paraguas y se cubre con él, antes de que le llegue la lluvia torrencial: “Nada de lo que diga el Mayo Zambada podría afectarnos”.

Sólo le faltó agregar, ni dentro de México ni dentro de los EU, ya que en ambas partes su suerte está echada.

Los manipuladores viven, hasta que los manipulados quieren.

Los manipuladores menos poderosos se doblan frente a los manipuladores con mayor poder.

El México futuro debe estar libre de manipulaciones, de manipuladores y de manipulados.

También, ¡la suerte de ellos está echada!