LOGOS
La
1T, la 2T y la 3T
SE
AVERGÜENZAN
DE LA 4T
La presidente formal de México suele utilizar
palabras que desconoce en su exacta significación: “Aquí vemos a los
‘comentócratas’ de consigna, esos que dicen, fíjense en el autoritarismo de la
presidenta, cómo calla a la gente…”
El neologismo: “Comentócratas”, tiene dos
raíces; la primera del español ‘comentador’, que significa, el que comenta, o
sea, quien hace comentarios; y, la segunda, del griego ‘kratos’, que equivale a
gobierno, o sea, quien tiene el ejercicio del poder político.
Por ejemplo, Claudia Sheinbaum Pardo es una
comentócrata; en cambio, Beatriz Pagés Rebollar, Carlos Loret de Mola y Ciro
Gómez Leyva no son comentócratas, sólo son periodistas que comentan
profesionalmente.
Comentócrata sigue el modelo de las palabras
plutócrata, aristócrata y demócrata.
Tanto la presidente formal como el presidente
real, de nuestro país, al hablar de la 4T, son comentócratas; es decir, son el
gobierno comentando, aunque sean deplorables comentadores, e ineptos
gobernando.
A Sheinbaum y a López
los califico peyorativamente, ahora y aquí, no es respecto a su persona, sino
en vista de sus actos.
Ejemplificaré.
Cuando esa parejita presidencial denomina a la
“4T” establece, con sobajamiento disparatado, que dentro de nuestra Historia de
México hay 1T (la Revolución
de Independencia), 2T (la Revolución de la Reforma), y 3T (la Revolución Social
de 1910).
Así, rebajando a
estas tres grandes revoluciones, las situaron como simples ‘transformaciones’;
esto es, las devaluaron a escuetas acciones de forma.
Esa 1T se inició
con Miguel Hidalgo y Costilla, Ignacio Allende, Josefa Ortiz de Domínguez, Juan
Aldama, Gertrudis Bocanegra del Lazo y de la Vega, y con Mariano Abasolo;
éstos, desarrollaron sus propósitos: Independizar a la Nueva España de la
Corona Hispana, prohibir la esclavitud, abolir todas las castas, y reintegrar
las propiedades inmuebles a los indígenas, desconociendo las propiedades de las
encomiendas emanadas por la conquista española.
Fue toda una
revolución, con sus logros y sus frustraciones; pero, jamás fue un proyecto a
través del cual se buscasen simples acciones de forma.
La 2T se inició
con Juan Álvarez, Ignacio Comonfort, Benito Juárez, Melchor Ocampo, Santos
Degollado, y los hermanos Miguel y Sebastián Lerdo de Tejada; éstos,
desarrollaron sus propósitos de acabar con la dictadura de Antonio López de
Santa Anna, para instituir un Estado laico, con una nueva Constitución, de la
cual se desprendieron las variadas y básicas Leyes de Reforma.
Fue, también, toda
una revolución, con sus logros y sus frustraciones; pero no fueron, jamás,
estrictas acciones de forma.
La 3T se inició
con Ricardo Flores Magón y sus hermanos Enrique y Jesús, Francisco I. Madero,
Venustiano Carranza, Francisco Villa, Emiliano Zapata, Álvaro Obregón, Plutarco
Elías Calles y Lázaro Cárdenas del Río; éstos desarrollaron sus propósitos de
acabar con la dictadura de Porfirio Díaz, para instituir una revolución social,
con una nueva Constitución que inició su vigencia el 1 de mayo de 1917,
implementando instituciones que dieron paz y desarrollo al estado moderno
mexicano, con proyectos educativos y culturales de gran calibre, derechos
agrarios y de tipo laboral de significados efectos, con infinidad de
inversiones y con movilidad social y económica, estableciendo el capitalismo
mexicano de rasgos sociales de enorme calado.
Fue, asimismo,
toda una revolución, con sus logros y sus frustraciones; pero, jamás fue un
proyecto a través del cual se buscasen llanas acciones de forma.
Tres revoluciones,
con sus luces y sus sombras. Revoluciones que se avergüenzan de la 4T, por sus
ruindades, ineptitudes, sus constantes mentiras, robos de montos jamás vistos,
por sus corrupciones permanentes, y por sus destrucciones, provocadoras de un
caos con su narco gobierno.
Mientras, la dupla
Sheinbaum-López, roñosos comentócratas, concentran un enorme poder dictatorial,
de futuro explosivo; pues ha monopolizado la justicia, la educación, la
economía, y la política.
Y se ha doblado
ante el rey Trump, destrozando la soberanía nacional, e instituyendo una
dictadura local, narca y de bolsillo.
Frente a ese mal
Sheinbaum-López, recordemos lo que el genio inglés William Shakespeare
(1564-1616) nos legó, a través de la voz de Macbeth: “¡No hay noche, por larga
que sea, que no encuentre, al final, el día!”
