LOGOS
Generaciones
de la ‘A’ a la ‘Z’
HARTAZGO
DE OBRADORATO
La Plaza de la Constitución, o Zócalo de la Ciudad de México, es un
hermoso espacio rodeado de palacios y de una distinguida catedral; vacío de
humanos o pletórico de gente, sigue siendo esplendoroso ese centro capitalino.
Sin
embargo, al actual narco gobierno le ha dado por desvirtuarlo con enormes
planchas de acero para amurallarse, provocando, así, a la población.
Ese
gobierno narco le temen al ‘pueblo sabio’ que acciona sus derechos; y, lo
orillan a manifestarse, lo que realiza pacíficamente.
Empero, de
repente, en las marchas, salen pequeños grupos embozados, violentos y
destructores que, acaso, el mismo narco gobierno los organiza y los protege,
para desprestigiar a quienes sólo ejercen su derecho a reunirse y manifestarse.
La
brutalidad la genera, de formas muy variadas, ese gobierno terrorista. El común
de los mexicanos, en estos tiempos, está contra la violencia; de manera
especial, la producida por el crimen organizado, aliado y protegido por la
presidencia de nuestro país.
El
discurso de la presidencia Claudia-López es mentiroso al afirmar: “Todos pueden
manifestarse libremente; vivimos en una democracia”.
Es tan
falso ese decir, como tan estúpido es su hacer. Me recuerda el lamentable
incidente ocurrido hace más de una semana en EU.
Fue en el
despacho del presidente Trump en la Casa Blanca; y, éste, anunció medicamentos
baratísimos, aconsejando su uso de inmediato, a las doce personas que le
acompañaban.
Les
entregó el medicamento impulsado, y un ejecutivo de alto nivel en farmacéutica,
Gordon Findlay, se desmayó frente a las cámaras.
Su
desvanecimiento y caída, por fortuna, no llegó a mayores, pero motivó a
millones de televidentes a pensar que no es función de un presidente ser
vendedor de remedios, y que la causa cómica de ese desmayo eran los
medicamentos asequibles, torpemente promovidos a nivel presidencial, ante los
medios de comunicación masiva.
De
ese tipo de tonterías presidenciales, constantes y de consecuencias más graves,
padecemos con la dupla presidencial mexicana; la que ha caído rápido y en
picada, en su supuesta aceptación popular, la que es pagada con el dinero del
pueblo a los vendedores de encuestas.
De
tener el fingido 70% de aceptación ciudadana, ahora sólo le apoya un 35% de
gente compró-metida.
Al
gobierno de Trump le da por construir muros de acero para separarse de su mejor
socio: México.
Al
gobierno de López-Claudia le da por construir, también, muros de acero, para
separarse de quienes lo mantenemos: los mexicanos.
Sobre
esos muros provocadores, símbolos de la prepotencia, justo frente a Palacio
Nacional, gente del pueblo puso un letrero que indica su preciso sentir:
“NARCOGOBIERNO”.
Eso
refleja el divorcio entre los habitantes y el mal gobierno.
Los
recientes manifestantes, en nuestro país, expresan (en forma oral o por
escrito): “Fuera Claudia”, “Lárgate Obrador”, “Estamos en hartazgo”, “Va a
caer, va a caer, el gobierno va a caer”, “Fuera Morena y su Narco Estado”,
“Estamos hasta la madre”.
Levantan
su puño, marchan, gritan, se defienden del narco gobierno causante de la
violencia.
A pesar de
todo, los mexicanos tenemos respeto por las fuerzas armadas de nuestro país,
ellas también son víctimas de la presidencia Claudia-López.
Esa
presidencia acuatada sigue mintiendo, cuando advierte: “La gente ya no se va
con la finta respecto a esos de la Generación Z, detrás de ellos hay muchos
millones de pesos de los chavo-rucos”.
Los
mexicanos no nos vamos con la finta de los dos presidentes (el real y la
formal).
Observamos,
con todo respeto, que las generaciones de la “A” a la “Z” estamos hastiados del
obradorato. No somos carne de cañón, somos cañones de carne, que sentimos y
pensamos.
La
perversa presidencia López-Claudia asevera: “Son muy poquitos los que marchan
en mi contra, son violentos, y no tienen razón”. ¡Miente!, de nueva cuenta, esa
parejita
Son
poquitos, los que manejan la presidencia dictatorial: Son López y Claudia.
Ambos son dogmáticos, impulsivos, creadores de la actual división de los
mexicanos, y tan irracionales, como corruptos, ineptos y mentirosos.
Dicen
hacer el bien; pero, en la realidad, hacen el mal a la mayoría.
Ante
la irritación colectiva y generalizada, en todo México, carece de sentido
hablar de la ‘derecha’ y de la ‘izquierda’; ya que esas primitivas
clasificaciones ideológicas han quedado obsoletas.
En la
llamada ‘izquierda’, y en la denominada ‘derecha’, encontramos, por igual,
incapaces, putrefactos, traidores y rateros; y en ambas posiciones podemos
encontrar personas de bien.
Tan
cierto como que, la presidencia López-Claudia es lo peor de lo peor, que nos ha
acontecido.
Por
fortuna, hay millones de mexicanos qué, sin ser absolutamente perfectos, tienen
amplios márgenes de honestidad, capacidad política y administrativa, y son
trabajadores con espíritu para servir a la población.
Pero,
ni a ellos hay que entregarles el poder absoluto, sino que necesitamos que
opere bien la división de poderes, para que todos los funcionarios se vigilen
entre sí, todos rindan cuentas, y la población los observe y los castigue,
según el caso.
De
entrada, repudiemos y reprobemos a quienes dividan a los mexicanos; y la dupla
presidencial López-Claudia nos ha dividido.
Son
rajones (frente a Trump) esa pareja presidencial mexicana; pero en nuestro país
dicen estar en contra de la violencia, cuando ellos la generan. Cierto, el
pueblo es invencible, pero el gobierno es vencible; y este gobierno narco se
divorció del pueblo.
Este
20 de noviembre venidero se conmemora el centidécimo quinto aniversario de la
Revolución Mexicana. Somos producto de ella. Unámonos en torno a nuestra
revolución, con su desarrollo histórico, el que debemos mejorar, pero sin
destruir sus necesarias instituciones.
¡Violencia
no!, gobierno narco no, inteligencia sí, unidad sí, paz sí, libertad sí,
trabajo sí, justicia y orden sí. México está contra la dictadura
Claudia-López.
